¡Hola de nuevo! Estamos entrando en la recta final de la historia, aunque todavía quedan varios capítulos.
Quiero comentaros también que la semana que viene voy a estar de vacaciones así que no actualizaré hasta la vuelta. Pero será solo una semana~
Disclaimer: Shingeki no Kyojin y todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama. Pacific Rim y todos sus personajes pertenecen a Guillermo del Toro y Legendary Pictures. Esta historia fue escrita sin ánimo de lucro y con el único propósito de entretener.
Había llevado casi una hora más para que el jubilee hunter terminase con el kaiju que había derrotado a Jean y Marco. Al fin logró abatirlo, aunque tuvieron que engancharlo con cables y contar con el apoyo de tres portaaviones del ejército chino para que sus misiles sirvieran como fuego de distracción antes de asestar el golpe final.
Por desgracia, la victoria había sido amarga. Cuatro pilotos habían perdido la vida; de ninguno de ellos pudieron recuperar siquiera el cuerpo. Habían quedado reducidos, unos a cenizas, otros a la nada misma. Por si fuera poco, ninguno de los jaeger estaba en condiciones de volver a ser pilotado; los desperfectos eran demasiado grandes para arreglarlos. Eran totalmente inservibles. Y para terminar con las malas noticias, Connie se había fracturado dos vértebras durante la batalla, por lo que se habían quedado sin copiloto para Sasha y también sin tiempo para buscar uno.
Por ese motivo, Mikasa y Levi se encontraban ahora en el despacho del mariscal Smith. Su superior estaba sentado tras el escritorio, impecablemente uniformado como de costumbre. Cuatro folios descansaban sobre la mesa, a la espera de ser firmados. Levi se dio cuenta de lo que eran: las cartas de condolencia para los seres queridos de los fallecidos. Normalmente las misivas salían de las manos de alguno de los oficiales, pero en esta ocasión las había redactado el propio Smith. No sabía si porque se sentía responsable de la muerte de los pilotos o porque aquellas serían posiblemente las últimas en ser enviadas. Él nunca tuvo que recibir una, pero si se la hubieran mandado la habría roto sin siquiera leerla. Su prometida estaba en su cabeza cuando murió: ningún párrafo sentimental barato iba a lograr que creyera que algún desconocido comprendía como se sentía. Aunque a veces le incomodaba, Erwin Smith era el único que lo entendía. Petra había sido como una hija para él.
Agitó la cabeza para evitar perderse en divagaciones. Mikasa jugueteaba nerviosamente con el borde de su bufanda roja, a la espera de las palabras de su superior. ¿Esperaba tal vez una reprimenda? Levi sabía que la merecían, pero no estaban allí por eso.
- Teniendo en cuenta el resultado de la batalla de ayer – comenzó Smith – Retiro mi negativa a permitirles pilotar el hope conqueror – suspiró – Nos estamos quedando sin tiempo. Cuento con ustedes.
- Señor – respondieron ambos al unísono, Mikasa con emoción mal contenida.
El mariscal Smith se levantó, rodeó el escritorio y los miró de frente. Mikasa se sintió invadida por una repentina empatía: quería saber qué planes habitaban su cerebro, qué experiencias había atravesado en el pasado para convertirse en el hombre que era; quería aligerar un poco la pesada carga que llevaba. Se sorprendió por el alto grado de admiración y respeto que había llegado a alcanzar. Él comenzó a hablar.
- Les explicaré la situación. Según las investigaciones de Hanji Zoe, el momento llegará mucho antes de lo que pensamos. Los cálculos de Moblit nos dan una semana, dos a lo sumo. Cuando venza el plazo, los kaijus van a atravesar la brecha dimensional de forma masiva para comenzar la invasión de nuestro mundo – hizo una pausa y respiró hondo – He tratado de poner sobre alerta a los gobiernos pero han hecho caso omiso. Los pocos que lo han creído opinan que con la muralla bastará, aun cuando no está terminada. Es evidente que eso no va a servir de nada. Sus órdenes estrictas son que nos mantengamos inactivos y no entremos en batalla sino en caso de extrema necesidad, ¿han entendido estas órdenes?
Asintieron, extrañados. Algo no encajaba.
- Bien. Al infierno con ellas – continuó Smith – Les autorizo a desobedecerlas. Yo tomaré toda la responsabilidad. La división de armamento militar ha desarrollado una bomba atómica de alta potencia a la que se han realizado modificaciones. Nuestra pareja de científicos cree que es posible que consiga cerrar la brecha dimensional para siempre. La probabilidad de éxito es del 45%. Es menos de la mitad, pero debemos intentarlo. Nos jugamos la supervivencia de la raza humana.
A Levi le gustaba el plan. Era simple pero prometía ser efectivo, si funcionaba. También era enormemente arriesgado, pero como había dicho el mariscal Smith, no les quedaba otra alternativa.
Se reunieron más tarde con Hanji y Moblit para ultimar los preparativos. Les explicaron cuál era el mejor sitio para introducirse en la brecha y cómo hacerlo. Gracias a anteriores investigaciones habían descubierto que el portal no permitía el paso a ningún ser en el que no identificara el código genético de los kaiju. Por tanto, debían valerse de sus enemigos para acceder a él. Era absolutamente necesario que se introdujeran dentro de la propia brecha para detonar la bomba, dado que no era posible hacerlo por control remoto si querían causar un daño masivo: había demasiada profundidad. Después, deberían darse prisa en salir antes de que explotara.
Aquella noche cenaron juntos, sin dirigirse una palabra. Había muchas cosas que Mikasa quería decir, pero las palabras se le quedaron atascadas en la garganta. En el complejo reinaba un silencio poco habitual: el recuerdo de las víctimas aún pesaba sobre sus conciencias. Levi la miró de reojo un par de veces, aparentemente tranquilo, pero no hizo ningún comentario. Al acabar, la acompañó hasta su cuarto.
- A partir de mañana entrenaremos juntos – observó ella, a modo de despedida.
Levi no respondió. Por el contrario, tomó un extremo de la bufanda roja entre sus dedos. Normalmente Mikasa no dejaba que nadie la tocara, incluso se encargaba ella misma de lavarla. Pero su gesto la había confundido; estaba demasiado perpleja para protestar. De improviso, Levi tiró de la prenda haciendo que ella se inclinase un poco hacia delante y poder hablarle a la atura del oído, en un susurro.
- Ya no lo necesitas a él. Solo me necesitas a mí. No me falles.
Inmediatamente después, soltó la bufanda y se marchó, dejando a una turbada Mikasa en la puerta de su habitación con un ligero rubor tiñendo sus mejillas y el corazón latiendo furiosamente contra sus costillas.
Bueno, bueno... ¡No se si os he dejado con algo de intriga antes de que me vaya! ¿Eso podría ser rivamika? Sí, no, tal vez... Habrá que esperar para saberlo.
De este capítulo me gustó especialmente la parte de Erwin siendo tan... Erwin. De verdad adoro a ese personaje, tiene una personalidad tan atrayente. No le importa llegar todo lo lejos que haga falta por el bien de la humanidad, aun cuando eso signifique desobedecer órdenes o incluso ser tachado de asesino. Ah~
¡Nos vemos dentro de una semana! Espero que estéis disfrutando de vuestras vacaciones. Como siempre, gracias por leer y especialmente a los que se molestaron en dejar un review. Cualquier comentario o crítica es siempre bienvenido. ¡Hasta la próxima!
