¡Hola de nuevo! Este capítulo no es muy largo pero tiene bastante más contenido que el anterior. Sin más, os dejo con él.
Disclaimer: Shingeki no Kyojin y todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama. Pacific Rim y todos sus personajes pertenecen a Guillermo del Toro y Legendary Pictures. Esta historia fue escrita sin ánimo de lucro y con el único propósito de entretener.
- Fase dos completada. Inicio de la fase tres. Veinte segundos para aproximación al objetivo.
La voz de Mike iba transmitiendo por los altavoces el desarrollo de la operación. En la base, todos se habían reunido en el hangar principal. El mariscal Smith, alto y orgulloso, dirigía los pasos del hope conqueror. Si los pilotos eran su motor, él era su cerebro.
Hacía rato que el jaeger había abandonado la línea de costa, desaparecido en las profundidades en busca de la brecha dimensional. Sólo podían seguirle ahora a través de los radares que lo monitoreaban. De momento la operación se desarrollaba con normalidad, dentro de lo previsto. Pero era mucho más fácil decirlo que hacerlo. Mikasa y Levi eran conscientes de ello. En cuanto se acercaran, los kaijus se lanzarían a por ellos. Eran demasiados, no tenían poder para repelerlos a todos. Su única esperanza era alcanzar la brecha y detonar la bomba antes de ser vencidos por los enemigos. Sabían que era una misión sin retorno.
Los kaijus ya merodeaban por la zona cuando llegaron. No hubo posibilidad de pasar inadvertidos. La mayoría de ellos tenían una fisonomía que recordaba a la de los peces, aunque algunos contaban con largas extremidades, varios tentáculos u otros apéndices de los que carecería un pescado común y corriente. Consiguieron enfrentar a dos, con muchas dificultades. A partir del tercero, quedó patente que no lograrían introducirse en la brecha sin ayuda.
Justo cuando Mikasa estaba a punto de ceder ante la angustia, ocurrió. La explosión fue tan fuerte que la sintieron incluso dentro del jaeger, incluso a pesar de la presión del agua. Los ocupantes de la máquina estaban más que confusos. Por suerte, las explicaciones no se hicieron esperar.
- ¿Qué demonios ha sido eso? – quiso saber Levi en cuanto se abrió el canal de comunicación.
- ¡Wow! ¿Os ha gustado? – la voz de Moblit sonaba entusiasmada – Eso ha sido nuestra sorpresa final, chicos. No sois los únicos con una fabulosa bomba modificada. La nuestra, amén de ser acojonante, ha esparcido un montón de toxinas que, esperemos, confundan a los kaijus durante unos minutos. ¡Es la vuestra!
- ¿Se puede saber por qué no lo habéis dicho antes?
- Para ser sincero, no teníamos ni idea de si funcionaría. Mejor no contar con esa variable. Descubrimos esa sustancia anteayer y no hemos parado de trabajar en esto. Por suerte, reventar el trozo de cerebro de kaiju ha hecho maravillas. ¿No escucháis los llantos de Hanji desde ahí?
A Levi no le costaba nada imaginarse a la científica llorando desconsolada por la pérdida de su valioso tesoro. Pero antes de que pudiera pensar más en ello, reparó en el jaeger que se acercaba a ellos por la retaguardia. Frunció el ceño. ¿No había dicho Smith que no tenían más pilotos ni más máquinas y por eso los había enviado a ellos dos en esa misión suicida? No obstante, apenas hubo tiempo para explicaciones.
- ¡Mikasa, ve! Yo os cubriré.
Una voz amable, condescendiente, en cierto punto casi resignada, les llegó por un canal distinto al del centro de operaciones. Mikasa palideció al instante: había reconocido esa voz. Era la de Armin.
- ¡Armin, no! ¡No puedes hacerlo! ¡Vas a...!
Trató de disuadirlo, pero el efecto de la bomba comenzaba a disiparse y los kaijus parecían dispuestos a atacar de nuevo.
- Maldita sea, Ackerman – Levi estaba cabreándose en serio. A la chica no se le pasó por alto que hubiera vuelto a utilizar su apellido – Si quieres vivir para darle una patada en el culo a Arlert, colabora un poco y entremos en ese jodido agujero de una puta vez.
Mikasa se dio cuenta de que tenía razón. Lo mejor que podía hacer para ayudar a Armin era terminar cuanto antes con la misión. Con las ideas claras por fin, cargaron contra el primer kaiju que les salió al paso. La embestida fue tan fuerte que sacudió la máquina por completo, pero no cedieron terreno. Se aferraron a él, intentando arrastrarle hacia la grieta al tiempo que evitaban sus feroces dentelladas. Después de unos minutos de intensa lucha, el jaeger ganó la contienda y en un impulso se dejaron caer hacia el portal entre los dos mundos, sin soltar el cuerpo del monstruo que era su pasaporte a la otra dimensión.
- ¡Fase tres completada! – avisó Mike – Inicio de la fase final.
El mariscal Smith intentó de nuevo cruzar las manos tras la espalda por tercera vez esa tarde. Frunció el ceño y, en su lugar, se llevó la mano al puente de la nariz, en un gran esfuerzo por no dejarse arrastrar por el pánico.
- ¡Arlert! ¿No acordamos que ellos no sabrían nada de su intervención? ¿A qué ha venido eso?
En el interior de su jaeger, el cual pilotaba en solitario, Armin esbozó una pequeña sonrisa. Dos días atrás no se había imaginado que volvería a subirse a uno, pero cuando se hizo patente la necesidad de un jaeger de apoyo, no se lo pensó dos veces. Estaba preparado para morir. Lo había estado siempre. Y prefería mil veces sacrificarse para salvar a la humanidad que vivir esperando, sabiendo que un día su cuerpo dejaría de responder, como le había pasado a Eren. No quería vivir con esa incertidumbre: quería vivir o morir, todo o nada. Y al igual que Ymir y Reiner, tomó su decisión. El mariscal Smith no había podido negarse: estaba claro que el nuevo plan requería una nueva acción. Y no quedaban más pilotos. De modo que habían rescatado su antiguo jaeger del desguace de la base y lo habían preparado en tiempo record. Armin le dio un nuevo nombre: garrison sentinel.
En cuanto a mantener aquella operación en secreto, los motivos eran sencillos: en primer lugar, ni siquiera sabían si la bomba funcionaría. Y en segundo lugar, Mikasa no lo perdonaría si supiera lo que iba a hacer. Era tan testaruda que Armin la creía capaz de abandonar su misión si él no accedía a quedarse en casa a salvo. No había otra alternativa.
- Lo siento, señor – respondió Armin – Pero necesito que ella sepa que yo... también estoy dando todo lo que puedo. Sé que cuando regrese, podrá decírselo usted – se le hizo un nudo en la garganta, pero no le tembló la voz – Pero ella es la única familia que me queda. Tenía que hacerlo.
El mariscal Smith dejó escapar un pesado suspiro, sintiéndose abrumado. Con cuánto aplomo aquellos hombres podían enfrentarse a la muerte y aceptarla como destino inevitable.
- Mike, contacta con el hope conqueror. Vamos a cancelar este maldito apocalipsis.
Creo que ya he dicho en alguna ocasión que soy pésima escribiendo peleas y escenas de acción, así que espero que esta parte final no esté quedando rara ni incoherente o tenga muchos sinsentidos. Si creéis que es así, por favor hacédmelo saber.
A pesar de lo que pueda parecer Armin es uno de mis personajes favoritos. El sacrificio que realiza lo decidí en un intento de darle protagonismo al personaje: se le menciona desde el principio del fic pero quise que llegara a ser una parte fundamental, no sé si conseguí el desarrollo idóneo. En cuanto a la frase de Erwin, es casi idéntica al "hoy cancelamos el apocalipsis" de la película pero es tan épica que simplemente no podía no ponerla. Por último, espero que lo de la bomba no haya quedado extraño: no hay nada como eso en el guión original pero es cierto que le dan una utilización al cerebro de kaiju. Quise recrear un poco eso pero de una manera diferente, espero que encaje bien.
En este punto es realmente donde más insegura me he sentido a la hora de escribir la historia por lo que agradecería incluso más los comentarios para saber cómo ha quedado, si os gusta y en qué aspectos debo mejorar. Por supuesto, quiero dar las gracias a todos los que han seguido la historia hasta aquí, con reviews o sin ellos. Me hace muy feliz que hayáis decidido darle una oportunidad a este fic. ¡Nos vemos en el siguiente, por última vez!
