Corazón de melón:

Laberinto de Amores 2

Capítulo 17: un amor incomparable.

Gracias a Dios que por aquella zona pasaba gente que de inmediato llamó a la policia, pero el único que actuó rápidamente antes de que el asunto fuese a peor fue Demon, en cuanto la vio allí tirada en el suelo, la cogió en brazos y la metió en su coche destino al hospital. En cuanto estuvieron atendiendo los médicos a Aqua, Demon llamó en primer lugar a los padres de Aqua, y también a la persona que le costaba creer que hubiese conquistado realmente a Aqua, propiamente dicho, aquel chico era sin lugar a dudas, nuestro querido Castiel.

-Imbécil. ¡Qué la has hecho!- exclamó Castiel acusando a Demon.

-Ayudarla, estúpido. Mira, a mí no es a quien debes preguntar, te quise advertir y no me quisiste escuchar.- aseguró Demon preocupado y enfadado con Castiel por su acusación.

-¿Qué quiéres decir idiota?- preguntó Castiel cada vez más nervioso.

-Que Debrah es la única responsable, idiota.- afirmó Demon marchándose en dirección a la cafetería del hospital.

Castiel se quedó muy sorprendido de oir aquellas palabras, porque por muy mal que pudiese ser Debrah él jamás la imaginaba capaz de tanto. Los padres de Aqua cogieron el primer vuelo disponible hacia los Estados Unidos de inmediato.

Debrah no sabía que hacer, pensó que lo mejor sería huir, entonces preparó todas sus cosas para marcharse nada más amanecer, pero no pudo ser posible, Demon ya la había denunciado y los pocos testigos que hubo pudieron identificar el coche, suficientes pruebas para deternala, además de que los agentes de policía se dieron cuenta de que tenía como objetivo huir, entonces la esposaron y la metieron en prisión por intento de asesinato, y eso si es que fue un intento y no lo logró porque cabe la posiblidad de que Aqua pueda morir.

Al día siguiente de todo lo ocurrido, Amy fue a dar un paseo sin su madre ya que su padre se había ido un par de días por negocios la dejó ir sola un rato. Amy recibió un mensaje a su teléfono móvil, leyó lo que la había ocurrido a Aqua, fue un mensaje de Castiel, Dake como estaba con ella, la ofreció que se fueran juntos porque Aqua los necesitaba más que nunca en aquellos momentos, entonces Amy no lo pensó dos veces y no se negó a ir. Amy y Dake, se fueron cada uno por su parte a recoger su equipaje había quedado en que Dake la recogería en una hora y media.

-Pero, ¿qué haces hija mía? ¿Por qué haces el equipaje?- preguntó Cristal angustiada.

-Mamá mi mejor amiga está en el hospital gravemente, me necesita y perdona, oponga y quien se oponga, yo voy a ir con ella, lo siento mucho.- aseguró Amy metiendo cosas en su maleta.

-Está bien hija. Pero...- aceptó Cristal algo confundida.

-¿Pero qué? ¿Cuál es tu condición para dejarme ir?- preguntó Amy seriamente.

-Yo voy contigo, estoy harta de esta vida. Lo siento mucho, pero cuando todo esté más tranquilo te contaré un secreto que guardé durante años.- reconoció su madre muy nerviosa.

-¿Qué secreto?- preguntó Amy con la mente algo perdida.

-Un secreto que solo sabrás lejos de aquí.- aseguró Cristal honestamente y con la frente bien en alto.

-En ese caso. Apúrate en preparar tu equipaje que nos vamos en menos de una hora.- mandó Amy a su madre, mientras iba terminando de preparar sus cosas.

Amy salía de aquel lugar para reunirse con sus seres queridos y con su mejor amiga, la persona que la enseñó a luchar, como ella debía luchar a pesar de que Amy a todo el mundo le daba aquel ánimo, consejos que no sabía cumplir ella misma en ocasiones. En cambio, su madre Cristal, se iba de aquel lugar para huir del que aún seguía siendo su marido.

A veces, el amor puede contra todo, pero a veces no, la única batalla que jamás podría ganar era la de la definitiva, aquella a la que todos llamamos muerte. El doctor encargado del caso de Aqua había avisado a los padres de Aqua nada más llegar, de que había entrado en coma, todos los que la quería y oyeron aquellas palabras no pudieron evitar llorar desenfrenadamente, Castiel se tiró sobre el sofá y dio un grito que estana seguro que lo podía escuchar hasta la mismísima Debrah llena de rabia. Castiel entró a la habitación de Aqua, para verla, poderla hablar, él sentía que ella de alguna manera podía escucharlo.

-Mirarte así y ver que no me puedes responder, ni si quiera decirme hola, mi amor, o cualquier palabra que saliese de tus labios.- Castiel se acercó a ella acariciándola.- Te amo desde el primer día que te vi, fuiste a la primera persona después de tanto tiempo a quien dije perdón. Tú insistías en ser buena conmigo por mil humillaciones que yo pudiese darte tú seguías ahí, luego empezamos a ser novios, después pasó lo de Armin y Amber, luego volviste conmigo porque nuestro amor podía ser más grande y por último llegó Demon y Debrah, aunque Debrah jamás tuvo una segunda oportunidad conmigo y lo sabes. Mi amor. ¿No crees que nuestro amor no debe acabar de este modo?- dijo Castiel con una voz quebrada y destrozada por todo lo que estaba viviendo.

Los padres de Aqua se dieron cuenta de que Castiel realmente la amaba y de que aquel muchacho era merecedor del amor de Aqua, le dieron tantos ánimos como pudieron aunque por dentro ellos también estaban rotos de tristeza. Demon se daba cuenta de que Castiel era la única persona que merecía tanto amor como lo daba Aqua, sentía que por primera vez se había enamorado realmente, y que se mintió a él mismo.

Amy, Dake y Cristal llegaron nada más amanecer al siguiente día, fueron a dejar las cosas y salieron directamente a ir a verla al hospital, cuando llegaron al hospital y se enteraron de todo lo que había pasado, Amy se rompió por completo, Dake sufrió tanto por ver a su amada así y por saber el estado de una gran persona, pero la cosa estaba así y Aqua estaba así, empeorando por horas.

-Señores. Tengo algo que comunicarles.- dijo el doctor mientras todos se acercaban hacia él.

-¿Cómo está mi hija doctor?- preguntó Lucía desesperada por saber.

-Lamentablemente.- comenzó el doctor, pero lo interrumpieron.

-¿Qué la pasa a Aqua?- preguntó Castiel alterado.

-La señorita Thompson...- continuaba el doctor, pero llegó una enfermera corriendo y lo interrumpió.

-La habitación 204 entró en paró.- confirmó la enfermera y el doctor salió corriendo junto a ella.

-¡Qué! No y no. ¡Esa es la habitación de Aqua!- exlamó Castiel exaltado.

Lo que la estaba pasando Aqua no podía ser posible, ella no debía morir, es más, ella no quería morir se podía sentir en cada respiración que daba. Aqua tenía mucho futuro, iba a ser una gran artista de la pintura, ella iba a tener sus hijos iba a estar junto a Castiel y junto a la gente que jamás la dejarán de querer, ella no podía irse dejando el camino a penas comenzado. Nadie se podía hacer al hecho de que Aqua fuese a desaparecer de sus vidas. Dake intentaba dar muchos ánimos a Amy, a Castiel y a los demás, pero no pudo porque a él también se le rompía el corazón a mil pedazos. Por muy raro que os pueda parecer, otra persona que estaba rota por lo que estaba pasando era Amber.

No pudieron vencer a Debrah, aunque tempranamente acabó ella derrotada, acabó nada más ni nada menos que presa, un cruel castigo para una cruel persona, sus compañeras la trataban mucho más mal de lo que ella pudo tratar a los demás, fue su castigo, acabar presa por su maldad.

Gracias a Dios, Aqua logró reestablecerse, todos sintieron que por fin habían logrado algo de tranquilidad, en ese momento Aqua dejó de estar en coma para estar dormida, aunque todavía tardaría varias horas en despertar, según el doctor encargado de su caso. Los padres de Aqua fueron a la capilla del hospital a dar gracias al señor, porque a pesar de todo siempre fueron creyentes. Después de Lucía y Felipe, quien entró a esa capilla fue Castiel, quien conocía la historia de Jesucristo, pero a penas había pisado una iglesia, en aquel momento sintió oportuno ir a dar gracias.

-Señor. Yo jamás fui un creyente, no sé si merezco tu perdón. Solo sé que me devolviste la vida, que Aqua está viva y que ahora sí seguiremos el camino al que tú nos lleves. Hoy sé que existes, sé que siempre estarás, como un pilar ante el cual debemos arrodillar nuestro humilde corazón. Perdón por equivocarme tanto en esta vida, tú te mereces todo lo que yo no sepa dar, todo lo que yo doy y lo que no. Te mereces todo mis respetos y mi corazón está prostado ante ti. Hoy me devolviste la ilusión de seguir en este mundo, gracias. Amén.- confesó Castiel sintiéndose desahogado.

Castiel jamás había hablado de tal manera, casi ni se reconoció a si mismo, lo cierto es que desde que Aqua llegó a su vida él havbía cambiado en muchos aspectos, era un muchacho muy humilde, un muchacho que en cuanto vio a sus padres a quienes los abrazó como jamás lo había hecho y se sintió muy feliz de tenerlos a su lado. Ellos no evitaron emocionarse ante aquella demostración de afecto por parte de un hijo que jamás les dijo un Te Quiero y en esos momentos los llenaba de abrazos y de Te Quieros.

Los padres de Aqua estuvieron junto a ella cuando despertó, estuvieron un rato hablando con ella, la contaron todo lo que hacía Castiel cuando llegaba al hospital, todos sus compañeros y profesores que iban a visitarla, ect. Al cabo de veinte minutos el doctor entró en la habitación y la revisó haciéndola unos estudios necesarios para comprobar el estado en el que se encontraba. Finalmente después de casi dos meses en estado de coma logró despertar, aunque los doctores por momentos perdían la esperanza. En cuanto salió de la habitación el doctor, comunicó que la paciente preguntaba por su novio, fue en el momento en el que Castiel entraba por la puerta y la oir que había despertado fue corriendo a su habitación.

-¡Mi amor!- exclamó Castiel corriendo hacia ella y besándola desenfrenadamente como hacia dos meses que no lo hacía.

-Siempre has estado aquí. Yo te pude sentir.- afirmó Aqua sonriendo.

-Jamás te dejaría sola y menos en aquel estado. ¿Y tú cómo te encuentras mi niña?- preguntó Castiel sonriendo.

-Bien, aunque un poco dolorida.- reconoció Aqua entre risas.

-Eso es normal mi vida, pasaste dormida mucho rato, y no me gusta para nada verte dormida tanto tiempo sin tenerte despierta y entre mis brazos.- aseguró Castiel volviéndola a besar una y otra vez.

-¿Estás loco o qué?- preguntó Aqua riendo y sonriendo tan feliz por tenerlo frente a ella.

-¿La verdad? Sí, pero de amor por ti.- respondió Castiel sonriendo muy feliz.- No me vuelvas a pegar estos sultos, que me estaba muriendo al verte así.- reconoció Castiel con los ojos iluminados de tristeza por lo ocurrido y de felicidad por volverla a oir.

-¿Tanto me amas?- preguntó Aqua acariciándolo.

-Amarte es poco yo creo. Pero lo importante es que seguimos aquí juntos.- dijo Castiel besándola.

-Y con todos los que te queremos.- dijo Amy, mientras todos entraban.

Aqua se sintió muy feliz de verlos a todos, sobre todo de saber que Amy estaba ahí junto a ella, se alegró hasta ver a Amber, lamentablemente se enteró de que Debrah fue la culpable, Aqua más que odio o rencor hacia ella, lo único que podía sentir era lástima. Además en el corazón de Aqua no entraba odio, sino todo lo contrario amor y más amor de los suyos.

El ataque final está por llegar y la verdad que Cristal guardó durante años está por salir. ¿Qué verdad hay entre mentiras? CONTINUARÁ...