No soy propietaria de Hey Arnold!… como si alguien pudiese creer eso.
Oxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxo
El teléfono sonó en la casa Pataki. Bob, que se dirigía de la cocina a su trono-sillón en la sala de trofeos, respondió.
-"¡OLGA!"- gritó Bob tras unos segundos, con el auricular aún cerca de su cara.
-"¡Es Helga, papá! ¡Helga!"
-"¡Más respeto, señorita!"
Helga tomó el teléfono de la mano de su padre.
-"Si, ¿quién es?"
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
(Días después del regreso, tras TJM)
Arnold no alcanzó a apartar el auricular de su oído. Estaba inquieto, y eso lo hacía un poco torpe. Pero no prestó mayor atención al dolor y sólo cambió de oído el auricular.
-"¿Helga? Hola, mi mamá…"- Arnold se vio interrumpido en su rápido hablar.
-"Sí, Arnold. Es que mamá y el abuelo querían invitarte a almorzar…"- Arnold dijo con ansiosa alegría
-"Sí, almorzar, y yo…"- Arnold nuevamente fue interrumpido.
-"No, por supuesto que no es molestia, ¿por qué…?
-"Pero Helga… "- Arnold suspiró. Un pequeño dolor acusó la ansiedad y el temor de sus rebeldes mariposas en el estómago.
-"Está bien. Si no quieres venir, está bien. Lo entiendo. Pero tal vez podríamos…"
-"¿Vas a venir entonces?"- Arnold exclamó más que preguntó, tras escuchar a Helga disculparse en su estilo personal.
-"¡Eso sería grandioso, Helga!"- Arnold flotaba junto a sus mariposas.
-"¿Quieres que te pase a buscar? Estaré allí en diez minutos…"
Arnold enrojeció al escuchar la respuesta.
-"Jeje. Tienes razón. Aún no son las diez de la mañana."- Inconscientemente, Arnold comenzó a rascarse el cuello.
Arnold enrojeció aún más.
-"Ehm…no tiene nada de malo que quiera verte."- reconoció Arnold en voz baja.
-"¿Ah? Sí, ya desayuné"- Arnold contestó sorprendido.
-"Sería grandioso tomar un segundo desayuno contigo"- Arnold sonrió con ojos soñadores.
-"Tal vez podamos pasar a comprar unas cosas…"- Arnold añadió tomando la lista que su abuelo le estaba entregando. En ese momento, deseo tener un teléfono en su pieza.
-"Si, lo sé… aunque tal vez no sea necesario ir de compras"- Arnold miró agradecido como su padre se había acercado y había tomado la lista, tras preguntarle si iba a salir con Helga.
-"Yo no soy el indeciso"- se defendió Arnold de la juguetona acusación, ignorando a la transformación de su padre en el chico de los mandados y recibiendo listas de compras de todos los habitantes de la pensión.
Arnold se rió de la broma de Helga.
-"Bien, te llamaré para decirte lo que ocurra con la lista de compras. Te veo en diez minutos."
-"Jaja, tienes razón. No tiene sentido que te llame si te voy a ver"
-"Como digas, Helga"- respondió Arnold, sonriendo y elevando sus ojos.
