¡Holaatodosnuevamente!

Nosabencuantolamentotodoeltiempoquemehedemoradoenvolver.Peroheestado estresada conlaspruebas solemnes odenivelcomosedicenenmi país yqueson¡doblenota!

Aquí comienzalaprimerapartedelamudanzadeRonyHermione.Aunnotengoentendidocuantaspartes serán sidosotres,yaveremosconlos días.

Yahorasiprometo actualizar pronto,alosumoenunasemana.Esperonomehayan abandonado...

¡Muchísimas Graciasnuevamenteporelincreíblecariñoquelehantomadomihistoria!

Hangel6: Lamento muchísimo la tardanza, pero aquí esta el nuevo capitulo que espero no te defraude. Muchas ¡Gracias por comentar! Hasta la próxima.

fatty73: Lamento mucho la tardanza, pero espero que este capitulo te guste, y no te deje con gusto a poco después de tanto tiempo. ¡Gracias por tu opinión! Nos vemos próximamente.

nalia-san: Lamento mucho la tardanza como ya he dicho, pero he estado muy atareada, espero que te guste el capi. ¡Nos vemos pronto! Ah y gracias por leer y comentar :)

Anomino:Gracias por tu comprensión, y es que no sabes lo difícil que se me hizo continuar escribiendo mientras en mi cabeza tenia mil cosas. Espero que te guste y puedas decirme que te pareció. Muchas Gracias por todo, ¡hasta la próxima!

Graciasaquienescomentan,leenytienenenfavoritosestahistoriaymuchasotrasmíasy porsupuestotambién austedesqueleenperolesdaflojeracomentarcomoamienocasionesxD.

Bueno, aquí elcapitulo

Capitulo 6: Cambios radicales (Parte I)

Robert, Malfoy y los ayudantes de estos se habían retirado de la oficina en una salida triunfal, dejándolos nuevamente consternados por la grandiosa idea que se le había ocurrido hace unos días al director de Record Magic.

- Como ya había mencionado… ¡Adoro las estupidas juntas en esta oficina! Pareciera que siempre nos ocurre algo peor. – Se giro en la silla hacia Ron. - Lindo, lindo, lindo – Repetía con sarcasmo, tratando de manifestarle a Ron cuanto le molestaba la situación. – Y lo mejor de todo es que es tu culpa Weasley. Todos y cada uno de los hechos que han pasado siempre han sido por TU culpa. Tu absoluta y única culpa.

Ron no dijo nada. Solo presionaba sus dedos contra su sien intentando controlar las ganas de gritarle cada pensamiento que cruzaba por su mente.

- ¿Terminaste? – Pregunto con gran tranquilidad.

Hermione noto que no era una acción normal de Ron, la costumbre era que ella le dijera unas cuantas cosas y el reaccionara como una bestia defendiendo su honor. Pero este no era el caso de hoy. No, el solo se aguantaba e intentaba distraerse, ya que después de todo, un largo sermón, una sorprendente noticia y un labio roto terminaban por cansar a cualquiera.

- No, pero me guardare lo que resta para una próxima ocasión. – Respondió Hermione con simpleza regalándole una gran sonrisa fingida.

- Mira Granger, hoy ya no estoy de ánimos para seguir con estas estupidas peleas sin sentido. Así que si no te importa – Tomo la chaqueta que había dejado sobre su silla y la deslizo con agilidad por su cuerpo. Lanzo una señal con la mano y dijo: -, me voy.

- Claro que no me importa, por mi podrías irte a la China.

- No lo se, tal vez me extrañarías demasiado…

- ¡Claro! ¡Uy! No sabes cuanto te extrañaría… Se podría decir que me moriría si no te tengo a mi lado Ronni-Pooh – Su sarcasmo no divirtió mucho al pelirrojo, que frunció los labios y cerro los ojos por unos segundos.

- Lo sabia – Respondió el también con sarcasmo. – Y no te preocupes, tendré en mente tu idea de irme a China, tal vez ahí tenga un descanso de ti…

Hermione iba a replicarle como normalmente, pero Ron ya había desaparecido del lugar, dejando la puerta entreabierta y una gran sensación de vacío. El pelirrojo ya parecía haber tenido mucho para un solo día…

Inspiró profundamente y eliminó todo el oxigeno que interrumpía su tranquilidad. Ordenó algunas de sus cosas que se habían dispersado por el lugar y las guardo en su bolso. Había recibido una nueva llamada, aunque esta vez no de Dan Wilson –¡Gracias a Dios!-, sino de un número desconocido.

(*)(*)(*)(*)

- ¿Qué mejor que estar atrapado en un trafico sin nada que hacer y con un calor infernal? – Abrió la ventanilla del auto y luego fijó su vista en el camino atiborrado de autos detenidos. – Tal vez volver con Granger – Comentó con sarcasmo.

Prendió la radio del auto y curioseó alguna emisora decente que lograra fascinarlo por completo, pero como ninguna captó mucho su atención dejo la última que encontró.

- ¡Hola!¡Hola!SeguidoresdeRadioapasionada¿Disfrutandelmaravillosodía?¿Solos?¿Acompañados?¿Conalgunapersonitaespecial?Buenosiestenoestucaso,temortificaremosaunmasconestanoticia;ElReyWeasleySi,elmismísimoRonaldWeasleyyahadescubiertounanueva "amiguita" yellanoesnadamenosquelamodeloHermioneGrangerAlparecerelromanceinicioluegodequeseconocieranelprimerdíadelaproduccióndeRecordMagicydesdeeseentoncesandaninseparableseinclusoseleshavistoacarameladosendiversoslugares,comoejemploelValleMagicoendondeloslocalizarondándosealgunosqueotrosbesitossi,losemachosemisorestambiényopiensoenellaamenudojajajayesquepienso,eseWeasleysiquetienesuerte.HablandodealgunosafortunadosFrancisQuinseypidióuntemaparasubirlosánimosybajarelcalorquehoysehapresentadoenLondresAquítucanciónqueridaFrancis

- ¡¿Qué diablos le ven a esa Granger? – Pregunto a nadie en particular, bastante fastidiado. Ese tonito que utilizaban cada vez que hablaban de ella lo estaba volviendo loco.

Tenia que admitir que no era para nada fea, incluso la encontraba bonita y esbelta pero nada más que eso. Bueno también el hecho de que se volviera salvaje en ocasiones le resultaba realmente atractivo y esa manera tan intensa que tenia de observarlo con rencor aveces lograba... Bueno logra cosas. Y es que no era de hierro y tampoco era ciego frente a lo que tenía a su lado; una chica joven, bonita e inteligente que no era como todas sus otras co-estrellas.

Era imposible domarla, imposible lograr que se callara cuando el quería que lo hiciera e imposible que la hiciera hacer lo que el deseaba hacer.

El sabía perfectamente como descifrar a una mujer en cinco minutos, pero a Hermione ni si quiera en horas lograba interpretarla. Cada vez que el estaba cerca de llegar a entender su comportamiento, ella simplemente cambiaba de parecer de un momento a otro. Era completamente impredecible al contrario de lo que el se había convertido.

Unos golpes en la ventana del copiloto lo distrajeron de su intensa lucha mental.

- Señor… oiga señor… caballero… joven… ¡Señor! – Gritó molesto por que el chico no le tomara atención.

- Si lo siento, ¿Qué sucede? – Preguntó bajando el vidrio del auto.

- Lleva 10 minutos estacionado en plena calle, la gente le ha gritado de todo y yo pensé que…

- ¡Oh! ¡Si! Lo lamento mucho, me distraje.

- ¡Cielos Santos! ¡Usted es Ron, Ron Weasley! – El pelirrojo asintió levemente. El hombre prosiguió. – Joven Weasley mis nietos lo adoran, no me creerán cuando les diga que me encontré con usted. ¡Tengo que ir a contarles ahora mismo! – Se empezó a alejar diciendo:- espero que tenga un grandioso día… ¡hasta luego!

El hombre se alejó con paso lento ya que su edad no se lo permitía. Ron lo observo por unos segundos y tuvo la sensación de que debía hacer algo.

Presionó la bocina intentando captar la atención del hombre. Todos voltearon a verlo exceptuando el anciano que pareció no notar que era para el esa llamada de atención. Bajó de su lujoso auto y le gritó desde ahí, ante la mirada expectante de los que ya lo habían reconocido.

- ¡Señor! ¡Señor! – El hombre se dio vuelta y lo contempló, escuchando lo que tendría que decirle. - ¿Le importaría si lo llevo?

- No se preocupe joven, yo puedo…

- Insisto – Aclaró Ron, notando como ya ocultarse no le servia de nada pues algunas personas que caminaban por ahí lo habían notado con el bocinazo y el grito, aunque por supuesto los transeúntes no hicieron nada más que sacar fotos y observar con sumo detalle que ocurría.

El anciano retrocedió hasta donde Ron estaba y respondiendo a la asistencia de este, que le ayudo a entrar en su auto. Y luego de unos minutos el también subió al vehiculo en el lado del conductor.

- ¿A que debo tan honorable acto señor Weasley?

- No es nada, solo quería ayudarlo, me recordó a… - Tragó saliva ruidosamente, no era un tema del que le gustara hablar mucho. – un pariente.

- ¿Le puedo hacer una pregunta?

- Por supuesto

- ¿Se encuentra usted bien?

Ron lo miró por unos segundos y volvió rápidamente la mirada al volante tragando saliva.

- Si, ¿por que no habría de estarlo?

- Pareces preocupado hijo…

- No, es solo que… - Lo miró otra vez rápidamente y luego fijo su vista en el camino, para no volverlo a mirar hasta llegar al lugar. – tengo muchas cosas en mente y estoy confundido.

- ¿Eso tiene algo que ver con la señorita Granger? – Ron suspiró lo mas despacio que pudo y pensó que por más que intentara ocultar lo que sentía en esos momentos no podría hacerlo. Tanta discusión con Hermione le estaba pasando la cuenta.

- Si, últimamente discutimos mucho… - El anciano asintió y también fijo su vista al frente, notando que a pesar de no haber dicho donde iba, Ron sabía perfectamente donde era el lugar.

- Es normal en una pareja joven…

- Si, pero ahora se esta volviendo mas serio. – No podía decirle la verdad aunque lo deseara y este hombre extrañamente le inspiraba confianza. Así que adapto la información. - Pensamos ir a vivir juntos y no se si sea lo mejor.

- Por supuesto muchacho que es algo bueno y tener una que otra discusión es normal – Apoyó una de sus manos en los hombros de Ron, dándole apoyo. Sonrío diciendo: - además, pienso que después de una pelea se necesita una gran reconciliación.

Ron sonrío y lanzo algunas carcajadas. No era su caso, pero al menos se estaba despejando.

- Eso creo.

- Mi mujer, Martha siempre trataba de discutir conmigo – Era claro que ella ya no estaba, cosa que le dio gran tristeza al hombre al relatar lo que iba a contar. – y yo no dejaba que ella ganara, era muy obstinado y además, me encantaba verla enojada… era tan dulce y salvaje a la vez – Ron sonrío ante lo dicho y pensó que Hermione tenia ese aspecto. -, que era imposible no enamorarse de ella.

- Si, puedo comprender a que se refiere.

- Pero en la ocasión que decidimos ir a vivir juntos – Ron no había decidido por cuenta propia, estaba obligado a vivir con ella. -, hubo un par de situaciones en que discutimos y también nos divertimos mucho, yo nunca me aburrí o cansé de ella. – Desasió el cinturón que lo protegía. Ron había detenido el auto gusto frente al hogar de ancianos de Londres. – Y creo que tu tampoco lo harás muchacho.

- Eso espero.

- Has lo que dicte tu corazón, es mi mejor consejo. – El anciano bajo del auto y antes de cerrar la puerta –con dificultad- dijo: - Muchas gracias muchacho, parece que no quedaba tan cerca como recordaba.

- No hay de que - Respondió el pelirrojo.

Contemplo como el anciano entraba en el edificio. Y antes de retomar el camino hacia su casa lanzo una última mirada.

- ¡Disculpe! ¿Cuál es su nombre?

- Ribeius…

- Ribeius – Repitió el pelirrojo. Se encogió de hombros y siguió su camino. – Curioso nombre.

(*)(*)(*)(*)

- ¡Exacto! ¡Eso mismo dije! – Respondió Hermione a través del teléfono. – Y lo peor es que me tengo que mudar en tres días… ¡Tres Días! ¡No puedo en tan poco tiempo! ¡Y menos con el!

- ¿Yquiensesuponequeesesechicoquetantoodias?

- Es un chico del trabajo… ¡pero no sabes lo odioso que puede llegar a ser! ¿Cuándo volverás Hannah? Necesito de tu compañía y consejos – Suspiro apenada. Hace exactamente dos meses que no veía a su mejor amiga y es por eso que ella no comprendía muy bien a que se debía tanto odio al desconocido chico.

- Esoesloqueteníaquedecirte,peromedistrajiste – La regañó la chica. – ¡Vuelvoendossemanas!

- ¡Eso es fantástico! No sabes lo sola que me siento últimamente. He ido a ver a mi padre muy seguido y creo ver evolución, Dan dice que talvez en un futuro logremos algo.

- ¡Mealegrotanto!Pero alto¿EseDansiguemolestándote?

- Si y la ultima vez que nos vimos dijo que me quería mas que como a una paciente. ¿Qué diablos debo hacer Hannah?

- ¡Puesveadivertirte!Eresunamujerlibr...¡Oh!Deverasquetienesunarelación¿Cuándomedirásquienesefamosohombre?¿Quétanfamosoes?

- Lo suficiente como para no poder ni poner medio pie fuera de su casa, sin que digan que me esta engañando….

- Es¿CedricDiggorry?Porquesieselnodudareen

- No

- ¿WilliamPayne?Eldebeserporquelaultimavezque

- No

- ¿ElreyWilliam?

- ¡Por supuesto que no! Lo adoro, pero no tengo la suficiente suerte… - Ambas chicas rieron tontamente. - ¿Crees que no te habría dicho las cosas que te he dicho si fuera el? Es muy diferente a Ro…

- ¿Ro?¿Rocuanto?

- No lo sabrás hasta que llegues a Londres

- Bueno,adivinarenuevamenteRoRom¿Roman?EsequeconocimoslaotravezenParis

- ¡Vamos! Se que puedes ser mas ingeniosa

- RoRol¿Rolf?Elfeoesede

- ¡No!

- RoRob¿Robert?¿ConocesalgúnRobert?

- No, ese es mi director. – Rió la castaña, sabiendo que la chica no daría con el nombre.

- RoRon¿Ronald?

Hermione contuvo el aliento por unos segundos y luego dijo:

- No, ya sabrás cuando llegues aquí – Miro su reloj de muñeca notando lo tarde que era. Era momento de despedirse, ya tendría tiempo de hablar con Hannah otro día. – tengo que irme a arreglar todo, casi no tendré tiempo para empacar mis cosas, nos vemos Hannah.

- BuenoJean,nosvemos.Cuídate,Adiós.

- Adiós… - Se despidió ella también.

Tenía tantas cosas que hacer y no sabia por donde comenzar. Robert había dejado en claro que el departamento era grande, un penthouse en realidad, pero tenían que llegar solo las cosas importantes. El departamento ya estaría amueblado y tenía varias piezas para organizarse.

- Así que lo justo y necesario…

Sentada en la orilla de su sillón, contempló su casa. Era bastante grande, pero no tenía un exceso de muebles. Aunque si tenia muchas cosas invaluables, incluidas pertenencias de sus padres, que lamentablemente ya no estaban con ella. ¿Qué haría con tantas cosas?

¿Y si conservaba su casa en vez de venderla? Si, eso haría. Porque ¿que pasaba si el plan salía mal y ella ya no tenia donde ir? …No lo había meditado muy bien cuando se le ocurrió la idea de vender. Sin duda la conservaría. Se llevaría las cosas necesarias y lo demás quedaría en su casa, en donde debía estar.

(*)(*)(*)(*)

Recordaba muy bien aquellos días en que el iba a visitar a su abuelo al mismo hogar de ancianos del cual provenía ese hombre.

El pelirrojo había sido la persona que más lo había visitado y compartido con el, pidiéndole mil y un consejos sobre la vida, el amor, la familia y todo en general, porque sabia que si tenía algún problema su abuelo lo persuadiría de hacer lo correcto. Que en este caso seria tratar de llevarse bien con Hermione e intentar seguir su carrera de una forma correcta.

- Eso seria la mejor opción en este caso, - Medito sonriendo. – Pero no la más divertida.

Encendió el motor del auto y se desvío nuevamente en dirección a su casa. Necesitaba arreglar algunas cosas para el cambio de casa y además, precisaba aclarar en su propia mente ciertas cosas que rondaban sin control en su cabeza.

Tomó el celular cuando el semáforo le dio rojo e hizo una pequeña llamada. Esperando a que contestara, pero como no fue así, solo escuchó el conocido tono de espera y en unos segundos la contestadota respondió.

- Cedric soy yo, necesito tu consejo, podrías llamarme cuando tengas tiempo, gracias, Adiós.

Tener a su mejor amigo siempre ocupado no ayudaba mucho en estos casos.

Presionó el acelerador en el momento exacto que el semáforo le dio la luz verde. Quedaba aún camino para llega a su departamento.

(*)(*)(*)(*)

- ¿Cómo diablos entra tan poca ropa en esta cosa? – Por mas que doblara una y otra vez sus prendas de mil formas parecía que nada mas entraría en la maleta. Y no se podía decir que era una maletita sino más bien una maletota.

Buscó en el armario superior otra maleta, que no era del mismo tamaño pero lo suficientemente grande para hacer caer el resto de las cosas.

Dobló unas cuantas prendas más que faltaban, ubicándolas en una de las esquinas del equipaje. En la otra arista de la maleta, puso algunas cosas personales y otras de gran valor que siempre la acompañaban.

La mayor cantidad de cosas necesarias estaban empacadas y listas para trasladar. No eran pocas pero tampoco era la casa completa. La mayor cantidad de cosas –muebles y artefactos eléctricos- se quedarían en su hogar, porque el famoso penthouse al que irían a vivir estaba completamente amoblado y listo para ser habitado.

Mientras revisaba las cosas que llevaría y las que no, resbalo de entre sus objetos personales un pequeño trozo de papel, que por un lado indicaba: "FelizCumpleaños18Hermione" y por el otro una imagen muy bella.

Ella se abrazaba con un chico pelinegro con gafas que sonreía tontamente besando la mejilla de Hermione mientras ella cerraba los ojos con fuerza y sonreía igual que el chico.

Recordaba perfectamente ese momento, y es que era imposible no olvidarlo. Harry y ella habían estado disfrutando de un delicioso helado riendo y haciendo bromas tontas después de una semana agotadora. Hermione por un segundo se había girado para contemplar un hermoso vestido, aunque no se esperaba que cuando se volviera Harry estampara sus labios bañados de helado en su suave y limpia mejilla.

Todo había sido un plan de Harry que en ese momento, sostenía su cámara fotográfica capturando justo el momento preciso. Tiempo después ese momento era una hermosa fotografía de su amistad y que ahora reposaba sobre su palma, llenándola de felicidad.

Se levanto de su cama y guardo las últimas cosas que faltaban por empacar. Mañana seria un día muy ajetreado.

(*)(*)(*)(*)

- ¿Hasarregladoalgosiquiera? – Le pregunto Jessie a través del teléfono.

- Si, digo no ¿Qué diablos debo empacar? De todas maneras no va a durar mucho tiempo ¿O si?

- SiRobertdijo "mudanza" y "rapidez" enunamismafrasenosignificaquevaaserunamudanzadepocotiempo – Aclaraba con lentitud. – serefiereaunamudanzarápidaencuantoatrasladonoaduración.¡Lesquedanaun11mesesRon!

- ¿Por qué ustedes tienes ideas tan geniales? – Preguntó con ironía, mientras se levantaba del sillón y caminaba hasta llegar al refrigerador y tomaba una cerveza helada. – Es que la verdad no puedo comprender como se les ocurre tanta porquería junta. ¿Cuál es el siguiente paso en esta relación? ¿Dormir juntos? ¿Casarnos falsamente? ¿Hijos falsos?

- Ahoraquelomencionas,noestanmalaideapero

- ¡Jessie! – Lo regañó botando sin intención la lata de cereza, que por suerte estaba cerrada. - ¿Piensas alguna vez antes de hablar?

- Claroquepienso,ysisiguestratándomeasíledarémásideas "brillantes" aRobparaqueestésaunmásagusto.

(*)(*)(*)(*)

La mañana se hacia presente con un gran y sofocante calor, demostrando que pronto el día estaría aun mas caluroso que en ese sorpresivo despertar. Una suave brisa desplazaba las hojas secas de los árboles por el suelo, y un agradable aroma a flores acompañaba al calor.

Estaba todo fríamente calculado para el momento en que tuviera que dejar su adorada casa. La noche se había hecho larga, y no tenia ni la menor idea de porque.

La hora predicha para el cambio de casa era en exactamente 2 horas más. Pero el auto que haría la mudanza ya había llegado y precisamente en ese mismo momento un hombre delgado y alto golpeaba a la puerta de su casa.

- Bueno días, soy Eloise Migden y como me informaron vine por usted y sus pertenencias. – Hermione alzo su mano para saludarlo. El chico la recibió gustoso. - ¿Esta lista?

¿Le preguntaba si estaba lista para irse a vivir con un estupido y engreído chico por el cual ni si quiera sentía una gota de aprecio?

- Si, mas lista que nunca. – Su tono fue de sarcasmo, pero el chico no lo noto.

- Bueno, comenzare con esas – Señaló las maletas que estaban en una esquina. Hermione asintió. – Tómese su tiempo, conozco lo que es dejar ir una casa con tanto significado personal.

Eloise salio de la casa arrastrando un par de maletas cafés.

La verdad es que si sentía una extraña sensación de tristeza, a pesar de saber que no dejaría ir esa casa y seguiría siendo suya, pero el tema es que no viviría en ella al menos hasta que esta relación con Ronald Weasley terminara. Cosa para la cual faltaba mucho aún.

Antes de dar un paso para salir de la casa, el teléfono sonó insistentemente.

- ¿Dónde rayos dejé ese aparato? – Ciertamente no estaba en su lugar, así que la contestadota respondió: "¡Hola!SoyHermione,enestosmomentonopuedocontestar,dejatumensajeytellamarelomasprontoposible…"

-¡HolaHermione!SoyHarry,¿Teacuerdasdemí?Lamentohablartetantemprano,perobuenoqueríasaludarteydecirteque¡LlegoaLondreselviernes!¿Puedescreerlo?- Mientras Harry hablaba, la castaña buscaba desesperada el teléfono que Dios sabe donde había quedado entre tanta revuelta de cosas. - Despuésdedoslargosaños¡alfinvuelvoamimaravillosatierra!Bueno,alparecernoestasyquisieradecirtequetetengounagransorpresa.Estoytanfelizyesperoquetambiénloestéspormí,luegotecontare- Nocortes,nocortes, Pensaba la castaña desesperada.- Llámame,cuandopuedasparaponernosdeacuerdoQueestésbienMione,¡Nosvemos!

- ¿Alo? ¿Alo? ¿Harry? ¡Rayos! ¡Maldito idiota teléfono! - Lo que mas quería era hablar con el y por mas que había buscado el teléfono como una desquiciada no había alcanzado a contestar. - ¡Endiablado teléfono de porquería!

- ¿Hermione? – Pregunto una voz aun en el teléfono.

- ¿Harry? – Sorprendida por que aun su amigo siguiera escuchando, se tapo la boca con una palma sonrojada, aunque a sabiendas de que el no podía verla.

- No,caperucitaRoja.Si,soyyo – Afirmó al fin, riendo descontroladamente. – Aunnohecortado,yesqueeraimposible,conelgriteríoquediste.Pobreteléfono

La castaña soltó un suspiro sonriendo.

- Creí que habías colgado, y no encontraba el estupido teléfono, con todo esto de la mudanza y…

- ¿Mudanza? – Le pregunto el chico.

- Si, bueno…

-Penséquehabíasdichoquejamásvenderíasesacasa

- Y no lo voy a hacer Harry, solo tengo que hacer una ligera mudanza.

- ¿Ysepuedesaberporque? – Preguntó preocupado. Que su mejor amiga se fuera a cambiar de su adorado hogar no era cualquier cosa.

- Es una larga historia, ya te la contare cuando llegues. Así que… ¿vuelves el viernes?

- ¡Si!¿Noesincreíble?Yovolviendoamitierranatalcon¡Tetengounainmensasorpresa!Creoquetecaerámuybien,esunagrandiosachica.

- ¿Caerme muy bien? ¿Acaso estas escondiéndome algo Harry James Potter? Si es así, quiero que me lo digas en este instante.

- Esunalargahistoria,yatelocontarecuandollegue – Dijo él repitiendo las mismas palabras que ella había usado.

- Señorita, estamos listos para partir ¿Esta usted lista? – Pregunto Eloise, que ya había transportado todas sus cosas.

- Si, unos segundos, voy al tiro – Respondió ella, separando el teléfono de su boca para poder escuchar mejor lo que el hombre decía.

El hizo una señal con la mano en afirmación y luego desapareció por la puerta hasta el auto. Hermione se puso nuevamente el teléfono en la oreja.

- ¿Sucedealgo? – Le preguntó Harry preocupado.

- No, es que ya están todas las cosas en el auto. – Aclaró, viendo que en el reloj de su muñeca marcaban las 9:00 A.M . - Lo siento Harry, me tengo que ir. Te llamo a la noche y seguimos conversando. Cuídate, besos. Adiós.

- Bueno,cuídate,nosvemos.Adiós.

Tomó su equipaje de mano y salio de la casa cerrando con sus llaves para no volver a esa casa hasta que la farsa terminara, o que por lo menos se hiciera necesaria su asistencia en el.

(*)(*)(*)(*)

- ¿Cómo diablos antes me caía tanta ropa en esta maleta? – Le preguntaba a Jessie, que con una cerveza en su mano y sentado en un cómodo sillón observaba las rabietas del pelirrojo con el equipaje. – ¡Ahora ni mis calzoncillos caben!

- ¿Será porque son como mil?

- Antes decías que tenia muy pocos y ahora que tengo muchos ¿Quién te entiende? Estas peor que Granger.

- Yo solo decía.

- Pues anda a "solodecir" a otro lado – Odiaba que lo criticaran y más cuando se trataba de sus cosas. – O si quisieras ayudarme a cerrar esta cosa.

- ¿Sabias que te quedan exactamente 10 minutos para que lleguen por ti?

- ¡10 MINUTOS! – Exclamó impresionado. ¡Cuan rápido pasaban las horas!. – Aun me faltan cosas.

- Entonces ve apurándote – Lo aceleró Jessie, mientras se sentaba sobre la maleta y Ron pasaba el cierre con rapidez. Cuando estuvo cerrada –a presión-, volvió a sentarse en el sillón y dijo:- y no te preocupes por tu departamento, lo cuidare muy bien.

- Más te vale

- ¿No crees que a pesar de que tienes toda la plata del mundo aun seguimos viviendo en el mismo departamento?

- Éramos tan jóvenes cuando llegamos aquí por primera vez – Recordaba con una actuada nostalgia. - Hemos pasado tantas cosas juntos y ahora nos separamos.

Jessie le dio un golpe en el brazo, y el pelirrojo sonrío.

- Ya te estas poniendo melodramático.

- Deja de meterme conversa y ayúdame a echar todo esto en esa maleta – Señalo un gran bolso que estaba en la esquina de su cama. Su amigo la acerco y la puso sobre la cama abriendo el cierre para comenzar a guardar el resto de las cosas.

- ¿Donde pongo esto? – Preguntó Jessie, mientras el agarraba una pila de cosas del armario todas desordenadas y revueltas.

– Donde caiga – Respondió mientras acumulaba otra pila de cosas sobre la cama. Al ver la mirada incrédula de Jessie agrego: – Mira, lo único que se es que tiene que caber todo, así que pónelo donde sea.

Jessie se encogió de hombros y lanzo toda la ropa en la maleta, siguiendo el consejo del pelirrojo que tiraba varias pilas de ropa sin doblar en la maleta presionándolas para que cupieran todas.

- Nunca lo había hecho así, pero creo que es mas efectivo que doblar una por una ¿no crees?

Ron asintió energéticamente y puso el último montón de ropa sobre la que ya había en el equipaje. De la cantidad de ropa que había estado en el armario del pelirrojo, ya ni un calcetín se veía.

Habían terminado mas pronto de lo esperado, ya solo quedaban algunas cosas personales en diferentes partes del departamento que rápidamente serian guardadas.

- Vamos, el auto ya esta afuera – Le señaló Jessie que miraba a través de la cortina, notando como un auto negro con todos los vidrios polarizados se adentraba en el estacionamiento del departamento.

- ¿Hermione ya esta en el? – Preguntó como si nada, intentando pasar desapercibido para Jessie.

- Tranquilo, ella no vendrá en el mismo. – Y antes de que el pelirrojo hiciera la pregunta del ¿Por qué? – Eso seria demasiado obvio para la prensa, se supone que intentan hacerlo secreto… - No parecía demasiado verídico como respuesta para Ron, que hizo una extraña mueca de desconcierto. –…y ambos traen demasiado equipaje como para ir en el mismo auto. ¿Por qué diantres tienen tanta ropa?

El pelirrojo rodó los ojos y tomo sus maletas saliendo fuera de la habitación.

La respuesta era muy obvia para contestarle algo así a Jessie.

Siendo modelos la ropa era parte fundamental de su vida.

(*)(*)(*)(*)

- Disculpe, pero… ¿Dónde queda exactamente el departamento? – Preguntó al chofer.

- Mucho gusto señorita Hermione, soy Remus Lupin su chofer personal. - Se presentó el hombre.

- El gusto es mío.

- No se preocupe por mí, yo no diré nada de su secreto. – Hermione al principio no comprendía, pero al notar que el hombre le daba una sonrisa sincera comenzaba a entender todo. – Robert me informo perfectamente de la situación, y sobre donde queda el famoso lugar… se llama Privet Drive y es un sector muy bonito, con grandes edificios lujosos, personas acostumbradas a ver celebridades caminar entre ellos y sobre todo, es muy tranquilo.

- Eso me parece perfecto. – Comentó la castaña, apoyando la cabeza en el respaldo del asiento. –, ya que con Ronald Weasley es difícil tener tranquilidad.

- Al parecer… no se llevan muy bien

- Si a lanzarse miradas asesinas, querer golpearlo y gritarle se le puede llamar llevarse bien, entonces nos entendemos perfectamente.

El chofer carcajeo levemente, dio un leve giro en una calle y por el espejo retrovisor miro por unos segundos a Hermione que contemplaba el paisaje.

- El joven Weasley es bastante…

- ¿Engreído? ¿Petulante? ¿Vanidoso? ¿Presumido? ¿Creído? ¿Odioso?

- Yo quería decir difícil, pero... - Hermione sonrío y cerró los ojos por un momento. Luego los abrió y volvió a mirar el paisaje. – si usted piensa eso, debe ser por algo ¿no?

- Créame, lo es.

- Bueno, desde el tiempo que conozco al joven Weasley he aprendido a tratarlo. No es como todos lo creen, y se que puede llegar a ser muy molesto pero, como bien se, el solo lo es con las personas que lo han tratado mal.

- Por mi parte no le he hecho nada. El primer día que lo conocí solo me acerque para presentarme y no se digno siquiera a corresponder a mi saludo.

- ¿No lo hizo?

- No, y lo mejor de todo, es que todas estas cosas que tenemos que hacer para parecer una pareja son por su culpa. – La rabia la llenaba nuevamente. Era mejor cambiar de tema o aceptar un próximo asesinato. – Cambiando de tema… ¿Me podría dar un consejo?

- Claro, ¿sobre que?

- Mi mejor amigo llega a la ciudad el viernes y quiero ir a un restaurante especial para darle una noticia y además compartir una buena cena, ¿Conoce usted alguno bueno?

- Se de uno que le encantara.

(*)(*)(*)(*)

- ¿Llevas todo? ¿Tus cepillos?

- Si

- ¿Zapatos?

- Si

¿Chaquetas?

- Te pareces a mi madre Jessie. – Comentó el pelirrojo. Que junto a su amigo intentaban –a penas- llevar las tres grandes maletas hasta el vehiculo.

- Bueno días joven Weasley

- Buenos días Sirius

- ¿Esta usted listo?

- Como siempre – Confesó rápidamente, mientras que con ayuda de el chofer y Jessie lograba poner todas las valijas en el maletero. – Bien, nos vemos mañana, a ver si sobrevivo.

Sirius no comprendió la última frase de Ron, pero por otro lado Jessie había entendido perfectamente.

- Nos vemos.

Cuando todo estuvo en orden. Emprendieron el viaje a Privet Drive, conversando de nada en particular.

- ¿Y planean hacer mas seria su relación señor Weasley?

- No me digas señor Weasley, llámame Ron, mi padre es el señor Weasley. – Sirius asintió, luego pensando en lo que podía decir respondió:- nuestra relación va despacio, nos tomamos el tiempo para... vivir el momento.

- Lo comprendo, con mi esposa decidimos hacer lo mismo que tu Ron, y no imaginas lo entretenido que ha sido.

El pelirrojo no quería continuar con ese tema, así que desvío la conversación.

- No te preocupes por esconder la mentira conmigo, lo se todo. – Ron abrió los ojos desmesuradamente.- Robert nos informo y tenga en claro que jamás los podría delatar. He sido fiel a esta empresa por largos años.

Ron respiro mas tranquilo, cambiando su expresión exagerada.

- Bueno, eso es mucho mejor… Cambiando de tema… ¿Tu sabes como es el departamento que Robert nos recomendó?

Claro, son penthouse muy grandes y elegantes… - Ron nunca había escuchado hablar de ellos, pero si Rob los recomendaba seria por algo ¿No? - Supongo que decidieron que sea una sorpresa al lugar que se mudan ¿no?

- Si, toda una sorpresa.

(*)(*)(*)(*)

- ElGoldenFlourish, queda a unas cuantas cuadras de Privet Drive y tiene las mejores comidas. No se arrepentirán.

- Supongo que ahí hare las reservaciones. – Dijo sonriente. - ¿Te puedo hacer otra pregunta? - Remus asintió. - ¿Quién mas sabe de esta farsa?

- A parte de Robert y toda la organización… - El hombre pensó por unos segundos quienes estaban al tanto de esta situación. – yo… y la verdad no tengo idea de que alguien mas lo sepa. – Remus dio una vuelta en una calle llamada NorstrongStreet y luego continúo con la plática. – Creo que hasta el momento han hecho muy verídica su relación, a pesar de que según entiendo se detestan. – Un semáforo lo detuvo. - ¡Uff! Espero que salga bien la conferencia del viernes, porque frente a tantos periodistas descontrolados por…

- ¿Conferencia? ¿Viernes? – Preguntaba angustiada.

- Si, lo siento, pensé que ya les habían informado.

- No, no lo han hecho.

- Bueno tampoco es para tanto porque han pasado por varias cosas que han sido peores ¿no?

- Si, pero el problema no es ese… tengo planes para el viernes, y muy importantes… ¿Sabes a que hora es esa conferencia?

- Cerca de las 11 A.M

- ¿Durará mucho?

- No lo creo, a lo mas unas horas…

- ¿Y donde será? ¿En Record Magic?

- Tengo entendido que es en un hotel, pero cual es la pregunta. – Lupin tomó una calle menos ajetreada que la anterior. – Señorita, ¿puede ver esas casas verdes? Al lado del parque… - un débil si fue su contestación. – Bueno detrás de esas esta Privet Drive.

Por primera vez en años la castaña parecía realmente emocionada y nerviosa. No porque fuera a estar con el patan Weasley, sino porque intentaría por fin descansar de la pena que la embargaba, al estar en tal bello y lujoso lugar.

(*)(*)(*)(*)

- Aquí es – Señalo Sirius, que ya había apagado el motor frente al famoso edificio "Clarice".

Las maletas de Ron fueron rápidamente llevadas por el botones del edificio. No querían levantar muchas sospechas, a pesar de que algunos paparazzis se intentaban ocultar tras todos los guardaespaldas.

- Ahora puede salir señor Weasley – Susurró un hombre vestido de negro y que por un pequeño teléfono susurraba las palabras Primerobjetivoenlugar. Ron no lo entendió pero decidió no preguntar y seguir su camino hasta el lugar que por ahora, se convertiría en su hogar.

Cuando puso un pie fuera del auto, una gran cantidad de flashes escaparon de las cámaras cegándolo por unos segundos. No pensó que su fama llegara a tanto, hasta que se dio cuenta de que los guardaespaldas casi luchaban con los periodistas, para que estos no lograran mas que un saludo de mano por parte de el.

- ¡Ron!¡Ron!¿Porquétecambiasdecasa?¿Algúnproblemaeconómico?

- ¿Problemaseneltrabajo?

- ¿TienealgoqueverestoconHermione?

- ¿Dónde esta ella?

- ¿Viviránjuntos?

Ese tipo de preguntas fueron las que gritaban incansablemente mientras el caminaba apurado.

Llegar hasta la entrada del lugar se hizo caótico. Camino tan rápido como el pequeño espacio que quedaba por los guardias se lo permitía. Y cuando estuvo al fin en la recepción agradeció llegar bien y completo.

- Bienvenido señor Ronald Weasley, esperábamos ansiosos que llegaran. ¿Y la señorita Granger? ¿Le sucedió algo afuera? ¡Otto! ¡Ve a ver si puedes ayudarla a entrar rápido! – Dijo preocupado enviando a su asistente a revisar, pero Ron lo detuvo con un gesto de mano.

- No, tranquilo ella esta bien, es solo que queríamos hacerlo un poco menos público por separado, para no despertar el interés de los paparazzis – Revelaba el pelirrojo acompañado de Sirius. – Pero al parecer no lo logramos, Hermione debe estar por llegar.

- Oh, pensé que esos locos le habían hecho algo. Bueno, como le decía… ¿Prefiere esperar a la señorita o lo llevo de inmediato a su penthouse?

- Creo que Hermione preferiría que la esperáramos ahí – Al ver la desconfianza del hombre, dijo: - para mayor privacidad.

- Claro, por supuesto. – Aceptó convenciéndose que era para mejor.- ¡Otto! ¡Thomas! Lleven las maletas, nosotros iremos por el otro ascensor. – Dirigiéndose ahora a Ron – Vamos joven Weasley, por aquí.

El hombre señaló el camino, siendo el quien liderara el transcurso hasta su departamento pasando por varios grandes salones muy bien amueblados y que de seguro después tendría que conocer.

El ascensor era tan grande y elegante como el de RecordMagic, con una pared tersa y suave. El hombre presiono el botón numero 11 y luego espero que este subiera hasta el piso indicado. No demoro mucho, por lo que tuvieron que bajar en unos segundos.

Sirius, Ron y el gerente del edificio salieron del elevador ocupando espacio frente a la única puerta del piso. El hombre de traje abrió hábilmente la puerta y les indico que entraran.

Ron se sorprendió de lo grande y bello que era ese lugar. Si no disfrutaba de la compañía, al menos lo haría del lugar.

(*)(*)(*)(*)

- ¿Esta lista?

- Eso creo.

- Tenga cuidado donde pisa, conozco a estos periodistas, harían lo que fuera por conseguir lo que quieren.

- He podido notarlo últimamente, especialmente con esa mujer… Skeeter.

- Le creo, es un dolor de cabeza. – Cuando ya estuvieron tan cerca del lugar como para notar la cantidad de periodistas que acosaban el lugar, Lupin decidió alertarla.- Lo que pensaba, solo los guardaespaldas podrán contenerlos. – Estando aun mas cerca Remus se detuvo casi frente a la entrada del lugar, justo detrás de un auto similar al que el conducía.- Yo le avisaré cuando deba bajar.

- De acuerdo.

Remus Lupin salio del auto raudamente sin levantar muchas sospechas, pero cuando iba a abrir el maletero del auto, una gran cantidad de periodistas se le acercaron con intensiones de saber que ocurría. Hermione lo pudo notar desde dentro y rogando por que alguien lo ayudara espero. Y así fue, dos jóvenes altos se acercaron a recoger su equipaje mientras se hacían camino entre la turbulenta de periodistas. Remus se acerco a la puerta abriéndola solo un poco.

- Es hora.

Hermione no necesitó más palabras, con eso le quedaba claro que debía salir del auto para enfrentarse a esos locos papazazzis que luchaban por una minima foto que aumentara un escándalo.

Respiro profundo y bajo al fin del auto. Al igual que el pelirrojo unos flashes la cegaron y por unos segundos se tambaleo. Uno de los grandes guardaespaldas la ayudo y señalo por donde ir. Hermione lo siguió aunque sin despedirse de Lupin que la había ayudado mucho, pero con esa ola de locos era imposible.

- ¡Hermione! ¿Por qué no vienen juntos?

- Tantas maletas… ¿Vivirán juntos?

- ¿Te pidió matrimonio?

- ¿Planean formalizar su relación?

Las últimas preguntas la alteraron ligeramente. ¿Tan bien hacían su papel que ahora creían que se casarían? Tembló por la posible respuesta.

Cuando al fin llego, después de pasar por cámaras, periodistas, guardaespaldas y fans la recibió un hombre en traje.

- Bienvenida señorita Granger, su novio ya llego y la espera. ¿Me acompaña por aquí?

Hermione asintió y lo siguió saludando a unos cuantos empleados del lugar, que con gran emoción la llamaban. Subió en el ascensor seguida del hombre que digitó rápidamente el numero 11.

Cuando las compuertas del elevador se abrieron, un hombre muy emocionado apareció para recibirlos –de seguro alguien le había avisado que ya había llegado-.

- ¡Señorita Granger! Un placer tenerla aquí con nosotros, el joven Weasley la espera dentro.

- Oh, gracias, mucho gusto también. – Agradeció contenta. Aún mirando el lugar, dijo: - Bueno iré con el.

Sin decir mas, se alejo de hacia el lugar, maravillándose cada vez mas con lo hermoso que era. No podía negar que le encantaba, a pesar de que la compañía no fuera la mejor, pero… ¿que podía hacer si ya se había metido en este problema? No quedaba más que afrontar las consecuencias de sus actos.

- ¡Hermione! ¡Cariño! – Dramatizó el pelirrojo, viendo que ella no iba sola. - ¿No crees que es grandioso?

- Claro, amorcito, es hermoso.

- Ven para acá, mi amor – La llamó el pelirrojo. Hermione negó débilmente con una sonrisa falsa. – Vamos, amorcito, no creo que a ellos le importe que te salude. Ven, no seas tímida.

Hermione frunció los labios y luego avanzo hasta donde Ron.

- Hola, cariño – Lo saludó ella dándole un abrazo.

Mientras se abrazaban Ron le susurro:

- Vamos a hacerlo mas verídico.

- No – Negó rotundamente a la proposición del pelirrojo. Sabia que estaban frente a los gerentes pero ella no se prestaría para eso, en ese momento.

- Si, y ahora. – Insistió el, deslizando sus brazos de la espalda de la chica a su cintura.

- ¡Dije que no! – Gritó en el oído de Ron, pero en un susurro. – ¡Y saca tus manos de mi cuerpo!

- Te quiero tanto amor – Dijo en voz alta, antes de presionar sus labios con los de la castaña. Que se negaba a separar sus labios y responder a ese falso beso.

Suerte que la castaña estaba de espaldas a los hombres o si no hubieran notado que ella no correspondía al beso.

Cuando Ron comprendió que si no hacia algo ella no le seguiría el juego, decidió morder ligeramente el labio inferior de Hermione, ella sorprendida abrió los ojos como platos y por inercia le siguió el juego. Ron la aferro de la cintura obligándola a que ella se aferrara a el y por fin correspondiera al beso. Y por más que intentara aguantarse un leve gemido de satisfacción no lo logro. No podía negar que el pelirrojo era un gran besador. Este se sorprendió por esa leve exclamación.

Ludo y Otto Bagman decidieron que era momento de salir y dejarlos tranquilos.

Ron y Hermione se separaron, Hermione se giró sonrojada hacia los hombres que aun estaban en la habitación.

- Lo siento, es que la extrañaba – Mintió el pelirrojo.

- No se preocupen, los entendemos. – Dijo Otto, comenzando a caminar al ascensor. – Esperamos que pasen un buen dia.

- Si necesitan algo, no duden en llamarnos. – Agregó Ludo, caminando junto a su hermano y despidiéndose de ellos. – Acomódense y luego si quieren, pueden bajar para que les demos un pequeño recorrido del lugar.

- Gracias, empezaremos a desempacar. – Dijo el pelirrojo, haciendo ademán de que los dejaran solos.

- Bueno, nosotros nos vamos. - Se despidieron los hombres en traje, desapareciendo tras la puerta y por el ascensor.- ¡Hasta luego!

Ron y Hermione seguían abrazados. El pelirrojo abrazándola por la cintura y ella apoyando su cabeza en el pecho de el, y ambos entrelazados de manos.

- Ahora podrías soltarme – Sugirió dándose vuelta para poder mirarlo a la cara.

Ron deshizo el agarre de manos y la soltó de su menuda cintura.

- ¿Por qué siempre me lo haces todo mas difícil? – Le pregunto molesto.

- ¿Por qué me mordiste? – Contraataco ella.

- Te pagué con la misma moneda Granger, además parece que lo disfrutaste. – Ron se alejo a recorrer el lugar, Hermione se sonrojo. – Esa será mi habitación – Señaló la de la izquierda. – porque esta mas amueblada para un hombre que para una mujer. A no ser que tú quieras…

- Esta bien, tu quédate con esa. – Lo detuvo, para que no siguiera explicándole, algo inexplicable. – Y no lo disfrute, solo ya no podía respirar.

Ron sonrío de lado sabiendo que era solo una falsa escusa.

- Si así lo quieres llamar, bien por mi.

Hermione rodó los ojos, sabiendo que era imposible cambiar de opinión al pelirrojo.

- Ahora, déjame tranquila.

Hermione caminó arrastrando sus maletas, ante la vista del pelirrojo y en un aire dramático, cerró la puerta de su habitación con fuerza.

- Mujeres – Murmuró, tomando sus propias maletas.

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Espero les haya gustado, y también espero sus opiniones y creencias para el próximo capitulo. No me demorare mucho la próxima vez en publicar. Gracias nuevamente, ¡Hasta la próxima!