Lo lamento... lo lamento... lo lamento, se que dije que publicaría pronto, pero he vuelto a demorarme y de veras los siento mucho, pero si los consuela no fue mi culpa... fue de quienes me niegan el permiso... ya saben ¬¬ xD

Quiero darles las gracias a todos ustedes que me han agregado a favoritos, comentan y leen mis historias... Todos ustedes hacen mis días más felices, de corazón se los agradezco... :)

Responderé a los reviews:

-nalia-san: Lo se y esto es solo el comienzo de la emoción… A mi también me gusta esto de que los fuercen ñacañaca xD :) Gracias por tu review… ¡Nos vemos pronto! PD: Espero que te guste también este capitulo…

-fatty73: Muchísimas gracias, agradezco mucho tu apoyo. Pronto se vendrán nuevas sorpresas…

- kisakuchiky: No te preocupes ya llegaran pronto, en un momento muy especial

Gracias por sus comentarios y apoyo… Aquí les dejo el capitulo...

Capitulo 7: Cambios Radicales (Parte II)

Luego de esa escenita, Hermione se encontraba apoyada aun en la puerta de su habitación, con la respiración agitada y sollozando levemente, y tal vez fue por eso que murmuró un par de palabras tan silenciosas que ni ella misma estuvo segura si de verdad las había dicho.

-FLASH BACK-

- Esta muy linda ¿no crees?

- Si, es perfecto. – Comentó Emma Granger emociona, y girándose a su pequeña hija dijo:- ¿Te gusta cariño?

- Si mama, ¿puedo elegir mi pieza?

- Claro, hija.

Hermione emocionada corrió por la casa en busca de una de todas las habitaciones que se acentuara a ella o que simplemente le gustara.

Cuando giraba en el corredor de la segunda planta una habitación mediana y de un tono morado claro llamo su atención.

- ¡Esta! ¡Esta me gusta!

- Creo que ya la encontró – Le susurro David Granger a su esposa, mientras subían en busca de la pequeña Hermione. - Y parece gustarle.

- Eso parece – Comentó riendo, mientras se acercaba para notar como su hija recorría la pieza con ojos brillantes y emocionados.

- Se parece tanto a ti, ¡es idéntica! – Le dijo David al oído, orgulloso de la familia que había formado.

Abrazó a su esposa rodeándola por la cintura y miró –sobre su hombro- como Hermione comenzaba a bailar distraídamente.

- También se parece a ti, cariño.

La pequeña castaña los observo sonriente. Eran una familia feliz y dichosa, que disfrutaba de cada momento juntos. Hasta de esas situaciones, en las que un cambio de casa era una gran aventura para una niña como Hermione.

-FIN FLASH BACK-

-Como los extraño – Sollozó.

Ese tipo de recuerdos la perseguían diariamente. No sabia como, pero volvían a su memoria mágicamente, metiéndola por minutos en una gran nostalgia.

Suspiró un poco mas tranquila y tomó su maleta, dejándola sobre la cama ya tendida. Se había percatado recién de en donde se encontraba, se detuvo a contemplar la habitación.

Era muy amplia, decorada en tonos pasteles y con unos hermosos y delicados cuadros. Nada en sobraba, sin duda estaba todo fríamente calculado y encajaba a la perfección. Un gran sillón, una inmensa cama y un armario más grande que dos baños juntos. Hablando de baños… ¿Dónde estaban los baños?

- ¿Acabas de notar que solo hay un baño? – Le preguntó el pelirrojo apoyándose en el marco de su habitación.

Lo interesante es que Hermione no había escuchado ni un mínimo ruido al entrar Ron. Pensó que tal vez él ya estaba acostumbrado a entrar y salir con cautela de una habitación.

- ¿No sabes tocar?

- Muchas chicas piensan lo contrario – Respondió con segundas intensiones.

- ¡No me refiero a tus cochinadas! ¿Qué hubieras hecho si estuviera desnuda?

Ron meditó la respuesta observándola con una cara traviesa y evaluadora, sabiendo que esto la ponía nerviosa.

- Prefiero no decirlo.

Hermione negó con los ojos entrecerrados; sin duda Ron jamás cambiaría.

- No te he dado el permiso para que entres en mi habitación – Ron se encogió de hombros y siguió tomando atención a lo que comenzaba a hacer Hermione - ¿Qué quieres?

- Solo visitaba tu habitación para ver si era mejor que la mía, ya que últimamente te llevas siempre lo mío.

- ¿Celoso? – Preguntó intentando un tono de superioridad que a Ron logro por alterarlo.

- Nunca, y de ti menos.

- Vaya… vaya, parece que maltrate tu ego. – Sonrió dando varios pasos hasta llegar muy cerca de el y con la misma mirada evaluadora que el le había lanzado hace unos minutos comenzó a caminar lentamente a su alrededor, haciéndolo sentir intimidado después de mucho tiempo en su vida. - ¿Por qué eres así? ¿Acaso tuviste un problema amoroso? ¿Te rompieron el corazón? ¿Te golpearon? ¿Te patearon? ¿Te maltrataron? – Ron tragó saliva ruidosamente y Hermione al verlo tan débil se acerco ligeramente, pasando suavemente su dedo por su pecoso rostro, en un acto de poder.- ¿Te fue infiel? ¿Te cambio por otro?

Ron tomó con fuerza la muñeca de Hermione cuando esta recorría su rostro y la giro apoyándola contra la pared firmemente, logrando sentir el tibio cuerpo de Hermione rosar contra el suyo. Ella por su parte sentía la fría pared en su espalda y los fuertes abdominales del pelirrojo contra su vientre.

Sus aceleradas respiraciones se irregularizaron aun más…

- No te metas en mi vida Granger.

- ¿Por qué? – Sonrío triunfante. - ¡Ah! Es eso ¿No? ¿Te cambió por otro mejor? ¿Uno de verdad y con sentimientos?

Ron hiperventiló y apoyo con fuerza la otra muñeca de Hermione, afirmándolas a un lado de su cabeza. Acerco su rostro al de ella, con una mueca de enojo, manifestándole que no le hacia ni una gracia su broma. La castaña lo observo fijamente, no se intimidaba con Ron, había dado en el clavo y a él parecía afectarle; si eso suponía una ventaja para ella, la utilizaría en su beneficio.

- Es mejor que no entres en terreno peligroso, porque si quieres jugar con fuego te vas a terminar quemando Granger.

- El que se va a quemar eres tú, ¿o acaso ya no te paso eso? ¿Cómo era ella? Supongo que inteligente, porque entendió que eres un idiota

Ron apretó con mayor fuerza las muñecas de la castaña. Hermione cerró los ojos aguantando las ganas de decirle que la estaba lastimando, no quería mostrarse débil y menos en ese momento. Sin embargo el pelirrojo lo notó y aflojó un poco su agarre aunque no se separo ni una milésima.

- No tienes idea de lo que estas diciendo.

- Entonces aprende a tocar la puerta – Respondió ella con molestia. – Y ahora suéltame porque no tienes ni el permiso ni el derecho de tocarme.

- Claro que te suelto, ni que me gustara tocarte – Se alejo de ella considerablemente logrando aclarar sus ideas - ¿Solo eso te importa? ¿El contrato? ¿El dinero? – Ahora era él quien hacia las preguntas.

- Tú tampoco tienes idea de mi vida Weasley.

- Entonces no pasemos por esto nuevamente – Dijo con seguridad antes de comenzar a caminar a la puerta de la habitación. –, este no es tema que quiera tratar contigo.

Tras decir esas palabras desapareció cerrando la puerta de un portazo.

Se había equivocado y ella lo sabía perfectamente, pero su curiosidad era mayor que su conciencia en esos momentos. Pero ahora eso ya no importaba, estaba hecho, el punto en este momento es que había dado con el tema que provocaba que Ron se hubiera convertido en lo que era. Lo habían cambiado, ¡una chica lo había dejado! No era algo de lo que burlarse, pero vaya que aclaraba muchas cosas.

Recién en este instante, se daba cuenta de la fuerza con que Ron la había apretado. Le dolían inmensamente las muñecas y las tenia mas sonrosadas de lo normal, tal vez algún moretón comenzaría a formarse.

(*)(*)(*)(*)

- ¡Porque siempre logra sacarme de mis cabales! – Se preguntaba fastidiado, apoyándose en el lavabo del baño, mirando su reflejo en el espejo. – Jure no volver a mencionarla y ahora justamente ella saca esto a flote.

Nopuedesreaccionardeesamanera, pensaba una voz dentro de ella, imagínateloquehubierapasadosinotedascuentadelafuerzaconquelapresionabasPodríashaberpasadocomounmalditopsicópatadescontrolado.Claramente el tema aun le afectaba y tal vez eso era lo peor. ¿QueocurrecontigoRon?Noereselmismodesdequeellallego.

-Nadie puede ser el mismo si llega una mujer a cambiar tu mundo.

¿Cambiar tu mundo? ¿A que se refería con eso? No es que ella fuera parte de su mundo ¿O si?

Bueno, era parte de su mundo ahora, porque a pesar de que ellos no quisieran nada, la realidad era otra. Intentar ser falsamente una pareja, incluyendo que eran completamente famosos y exitosos era muy difícil inclusive para ellos, que luchaban diariamente con escándalos y falsos rumores.

(*)(*)(*)(*)

Iba a ser un largo día.

Comenzó a desempacar todas las cosas que había en la primera maleta. Una gran cantidad de vestidos, camisetas y pantalones que ocupaba para innumerables ocasiones. No era una loca por la ropa, pero amaba vestir bien y deslumbrar en la alfombra roja.

Un par de cosas resbalaron de sus manos desenvolviéndose en el suelo. Las que aun permanecían entre sus brazos las depositó en una esquina de la repisa del armario. A su lado, la gran cantidad de vestidos elegantes estaban colgados perfectamente. En la repisa inferior había una gran cantidad de zapatos de todos los colores y modelos. A su lado, mas repisas y en ellas muchos bolsos de diferentes estilos.

Tenía mucha ropa y gran cantidad de accesorios, que con los años se habían ido acumulando. Como toda mujer, tenía sus prendas y conjuntos favoritos. Mucha ropa cómoda y mucha ropa elegante. Sabía muy bien como lograr un look único y cómodo o uno extremadamente sexy y elegante, pues con el tiempo había aprendido grandes cosas. Cosas como que jamás podía ir en ropa deportiva y tacones, o ponerse ropa interior negra y ropa blanca. Cosas simples, pero que marcaban la diferencia.

En toda su carrera de modelo solo una vez la habían criticado por su vestimenta. Aquella vez en que decidió ponerse un vestido altamente estrafalario que definitivamente no iba con su estilo. El resto de las veces había sido catalogada como simple, elegante, agraciada, hermosa, atractiva, sexy y perfecta.

Y lo que mas resaltaban era su sencillez al momento de conocer a nuevas personas. Pocas veces trataban de crear rumores de su vida amorosa o de su vida privada, y en esas ocasiones fueron desmentidas por ella misma ya sea a través de entrevistas, conferencias o declaraciones.

Pero ahora eso era diferente, su vida aparecía cada día como portada principal de los diarios, y estaba segura de que la plana del diario de mañana jueves seria un escándalo con respecto al cambio de casa.

Pero que mas daba, mañana tendrían una conversación con Robert en la cual aclararían todas y cada una de sus dudas con respecto a los próximos meses.

(*)(*)(*)(*)

Si había sido difícil guardar las cosas ordenadas –relativamente- en la maleta, ponerlas sobre las repisas era peor. Tenía que doblarlas una por una y después de eso colgar cada uno de sus millones de elegantes trajes, corbatas, zapatos, pantalones y camisas. Todo era un completo despelote al principio, pero luego de tres largas horas de trabajo incansable, había conseguido resultados.

Su gigantesco y espacioso armario estaba completamente ordenado por primera vez en su vida, aunque una cosa era tenerlo ordenado y otra muy diferente mantenerlo ordenado.

Se tranquilizó mentalmente, sabiendo que si duraba una semana así, seria un milagro.

(*)(*)(*)(*)

- ¿Cree que podamos ir a comprar algo para comer por aquí cerca? – Investigó al hombre de la recepción. – ¿O aun siguen ahí?

- LolamentoseñoritaGranger,peroaunhaygrancantidaddeperiodistasaquíafuera - Respondió Otto apenado, mirando por las puertas principales, que los periodistas incansables aun seguían afuera, esperando por la más minima foto. - ¿Deseaalgomas?

- No, nada, supongo que tendremos que morir de hambre

- Podríanhacerunrecorridoporeledificio,paraqueconozcanellugaryluegosiyanohaytantosperiodistassaliracomerenelrestaurantedelaesquina,ElJ' Teame,juntoalosguardaespaldasporsupuesto.

- Espere un segundo… - Lo retuvo Hermione. Dejo el teléfono sobre el mesón y camino hasta la habitación del pelirrojo que por alguna razón estaba cerrada. – Ron, ¡Ron! ¡Ronald! ¡Oye idiota!

- ¡¿Qué diantres te ocurre?

- ¿Quieres bajar a conocer el lugar y luego ir a comer o prefieres morirte de hambre aquí solo?

- Bueno ya que tengo tantas opciones – Expresó con sarcasmo.- prefiero soportarte unas horas y comer.

- No te preocupes que el sentimiento es mutuo. - Hermione volvió a la cocina tomando el teléfono nuevamente – Nos encantaría conocer el lugar.

- Entonces,losesperamosenmediahora.¿Deacuerdo?

- Perfecto. – Después de agradecer tranquilamente, cortó el teléfono y se dirigió a su pieza con el objetivo de cambiar de vestuario.

Busco entre sus ropas algo que la hiciera sentir cómoda. Estaba indecisa entre un floreado y femenino vestido o unos jeans y una polera neutra. Los jeans eran cómodos y eficientes, pero pensándolo bien aun hacía bastante calor y el tiempo estaba lo suficientemente templado como para usar vestido, así que se decidió por este y unas lindas sandalias, además de un bolso acorde a la ocasión.

Cercana a la ventana de su habitación había un mueble muy lindo, diseñado con un gran espejo en medio, algunas cajoneras y un hermoso florero lleno de rosas blancas. En el había decidido dejar las cosas mas importantes y el cepillo de pelo que por alguna razón se encontraba olvidado ahí. Comenzó a acicalar su pelo con lentitud, sabiendo que le quedaba poco tiempo.

Un sentimiento de curiosidad de apodero de si misma y sin pensarlo camino hasta la ventana, escondiéndose tras las cortinas. Pudo afirmar que lo que había dicho Otto Bagman era correcto, los periodistas seguían ahí, unos sentados intentando cubrirse del caluroso sol, otros conversando por teléfono y algunos pendientes de cualquier movimiento dentro del edificio.

Se separo lentamente de la ventana, sabiendo que si hacia algún movimiento brusco los periodistas no demorarían en dirigir sus cámaras hasta su habitación. Cosa que seria lamentable, ya que se sabría del único lugar que pretendía ser privado, en tanta locura de famosos.

El golpeteo de la puerta de su habitación la distrajo, nadie más que Ron podía ser.

- Al menos te dignaste a golpear la puerta esta vez… ¿Qué quieres? – Había un tono de rencor que el pelirrojo no paso por alto. – ¿O acaso vienes a golpearme ahora?

- Bueno sabiendo que TÚ fuiste la que me llamó para decirme que iríamos en media hora a recorrer las instalaciones del edificio y luego a comer, no hay mucho porque preguntar ¿no crees?

- Exacto, en media hora y aun faltan… - Hermione miro su reloj. Ciertamente la media hora ya había pasado. – 2 minutos.

El pelirrojo sonrío con supremacía y caminó fuera de la habitación de la castaña. Ella lo siguió luego de tomar su bolso.

Cerrando con la copia de llave de Hermione salieron en busca de comida y un tur por el inmobiliario.

- ¿Intentaras hacer las cosas mas fáciles? – Le pregunto el pelirrojo mientras esperaba por el ascensor.

- ¿Intentaras no morderme?

- Lo hice solo porque no cooperabas.

- ¿Cooperar? ¡Te dije que no quería que me besaras!

- ¿Por qué? ¿Acaso no te habías lavado los dientes? – Hermione hizo un gesto de odio. – No te preocupes, si eso fue… lo único que sentí fue un saber a frutilla.

- ¡Claro que me lave los dientes idiota! ¿Qué te crees?

- Y empezamos con los insultos – Comentó indignado.

Hermione rodó los ojos, ya no sabia cuanto tiempo duraría su agotada paciencia.

(*)(*)(*)(*)

- ¡Que puntualidad! – Apremió Ludo. – Comencemos con el recorrido por aquí – Señaló un largo pasillo. – Este sector es el de las entretenciones. En esta habitación esta el gimnasio. – El lugar estaba hecho de grandes ventanales sin cortinas que cubrieran, por lo cual se podía ver todo. - Como pueden observar, tenemos un salón completo para ejercicios, de todas las maquinas que necesiten.

- Ves cariño, te dije que no te tenias de que preocuparte, vas a poder bajar esos kilos de más – Señaló Hermione, sacando un par de risas entre Otto y su hermano.

Ron por su lado río falsamente unos segundos y cuando nadie los veía, le lanzó una expresión de desprecio.

- Continuemos por aquí – Señalo Ludo. – Bueno, aquí esta la sala de cine. Tenemos tres pares de sillas muy cómodas, especializadas en ello. – Ron y Hermione pudieron notar que eran prácticamente iguales a las de un cine, aunque mas cómodas y equipadas - Abastecidas con todo lo necesario para ver una película.

- Es grandioso, creo que vendremos muy seguido – Expresó el pelirrojo, emocionado.

- Todo el que quieran – Afirmo Ludo. Comenzando a caminar nuevamente. – Aquí esta la sala de Spa y masajes. Totalmente equipado y con servicio las 24 horas.

- Ves cariño, no tienes de que preocuparte, las arrugas se borran fácilmente – Comentó Ron, haciendo nuevamente reír a Otto y Ludo. Hermione le respondió con la misma mirada de desprecio que él le había dado hace unos minutos.

- Son tan divertidos – Opinó Otto. - Esa prensa no sabe nada sobre ustedes, y lo que dijo hoy es más que tonto. ¿Una farsa?

Ron y Hermione que habían estado discutiendo en susurros y no habían prestado atención más que al final de la conversación, se impresionaron al escuchar esa palabra.

- ¿Farsa? No, no claro que no, - Negaba preocupado al notar las miradas de Otto y Ludo con caras de incomprensión. Hermione también lo miro con inquietud. Sus miradas se encontraron y sintieron como temblaban ligeramente. Si alguien externo se daba cuenta del plan y de el contrato, estarían arruinados. - ¿porque dices eso?

- Como le decía, en el Gossip News Rita Skeeter dio una entrevista asegurando que su relación no era mas que una farsa.

- ¿Eso dijo esa mujer? ¡Cielos santos! ¡Me odia! – Fingió indignación Hermione, actuando un estado de tristeza. – Ha intentado separarnos con ese tipo de noticias, ¿Qué le hice? Díganme… ¿Qué le pude haber hecho a esa mujer para que me deteste tanto?

Semuchasrazonesporlascualesalguienpodríaodiarte, pensaba Ron entretenido, aunque impresionado con la gran actuación que llevaba a cabo en esos momentos Hermione.

- Esa mujer odia a todas las personas, y aun más a los exitosos. Es como si deseara arruinar a cualquier célebre que quisiera ser feliz. – Explicaba Otto, intentando tranquilizar a Hermione.

- Cariño no te preocupes, con que nosotros sepamos que es verdad nos basta y sobra. – Le siguió el juego, acercándose más a ella y abrazándola de la cintura.

- ¿Quieres morderme denuevo? – Le pregunto en un susurró, mientras Ron se acercaba a sus labios lentamente, ante la mirada expectante de los hermanos Bagman.

- No será necesario en esta ocasión – Respondió débilmente, atrapando los suaves labios de la castaña entre los suyos, y sintiendo por primera vez lo que significaba besar a Hermione, juzgando la textura, su forma y el sabor de ese beso, a pesar de no ser el lugar indicado.

En otra parte del lugar, Otto y Ludo se debatían entre si alejarse de ahí y darles privacidad o detenerlos y continuar con el recorrido.

- De todas maneras no queda mucho que mostrar – Declaró Otto para su hermano, sonriendo.

- Si, vamos a ver si quedan muchos periodistas – Afirmo Ludo en un susurro, alejándose en silencio. -, después volvemos a contarles. - Además, creo que tienen mucha hambre. – Comentó bromeando y haciendo reír a su hermano.

Obviamente se refería a la intensidad con que se besaba la pareja.

- Pude notarlo.

Se alejaron rápidamente en dirección a la puerta principal para descubrir si aun quedaban tantos periodistas como en la mañana.

Por otro lado, Ron se mantenía sólidamente afirmado de la cintura de Hermione, ella manejaba con sus manos la posición de sus cabezas en el beso.

Llevaban exactamente cinco minutos besándose sin siquiera detenerse a respirar unos segundos. Pero como es normal en un beso el oxigeno hizo falta y la necesidad de este factor tan básico también.

Lentamente fueron deteniéndolo mientras sus corazones aun latían fuertemente, cosa que fue perceptible para ambos, ya que el estar tan cerca permitía notar esa clase de cosas. Además de un problema no menor por parte del pelirrojo, que ella no alcanzo a notar.

Relájate,relájate,relájate, se repetía preocupado por el poco control que había presentado.

Se alejaron lo suficiente como para dejar un espacio vital entre ellos. Notaron que ambos estaban sonrojados, posiblemente por la falta de oxigeno o la intensidad del contacto.

Por primera vez ninguno de los dos se atrevió a decir o increpar nada, pues la vergüenza era mayor. No podían comenzar a confundir el trabajo con los sentimientos, eso era… ¡Estupido! Ellos se odiaban y no había nada que cambiar.

Una pregunta se formulo en sus mentes… ¿Realmente se odiaban?

- Veo que ya la tranquilizo señor Weasley – Comento el mayor de los hermanos Bagman.

Hermione se sonrojo de pies a cabeza y bajo la mirada avergonzada.

- Si, eso creo. – Respondió, aun sofocado por el increíble calor que hacia en Londres, o con mayor precisión en la sala de Spa y masaje.

- Volvimos con muy buenas noticias. – Anunció Otto. – Casi todos los paparazzis y periodistas desaparecieron, pero aun quedan algunos.

- Los de siempre – Opinó Ludo. – Los que nunca se rinden hasta conseguir algo muy bueno.

- Al demonio los que quedan, yo tengo más hambre que todos ellos juntos.

- ¡Ron! Esa no es manera de decir las cosas. – Lo regañó Hermione sonriendo por la actitud del pelirrojo.

- Da igual señorita, comprendemos como se siente el joven. Después de 5 horas sin comer cualquiera estaría así. Llamaremos a los guardaespaldas de inmediato para que…

- No hace falta Otto, Hermione y yo podemos cuidarnos bien. – Los hermanos asintieron sin protestas. – Volveremos en unas horas, si necesitamos ayuda podría llamarlos.

- ¡Si, claro! – Aceptó, sacando de su bolsillo un lápiz y un papel, en el cual anoto un número y se lo entrego a Ron. – No dude en llamarnos si hace falta o si no lo hace, también.

- Gracias, vamos me muero de hambre.

Ron se alejo a paso rápido, Hermione les agradeció a los Bagman y luego lo siguió excusándose de que el pelirrojo era así cuando tenia hambre.

- Te dije que ese diario siempre miente.

- Lo se, nunca mas lo leeré. – Aceptó Otto, viendo como la pareja se alejaba, aunque no tomados de la mano.

(*)(*)(*)(*)

- Vamos Hermione, no mentía cuando te decía que me estoy muriendo de hambre. – La tomó de la mano y jaló de ella con fuerza avanzando hasta la salida del edificio.

Los paparazzis y periodistas que quedaban se levantaron expectantes por la salida de las estrellas.

- ¿Dónde van juntos?

- ¿Vivirán juntos ahora?

- ¿Es verdad eso de la farsa?

- Buenos días – Saludó el pelirrojo. – Y no, no es verdad lo que dijo Rita Skeeter, ni eso ni nada de lo que dice.

- ¿Se refiere a que están saliendo realmente?

- ¿Admite que están en una relación?

- ¿Decidieron vivir juntos?

- ¿Le pidió matrimonio señorita Granger?

- ¿Los problemas están resueltos?

- No daré más declaraciones, Gracias.

Hermione se hizo paso entre los medios periodísticos caminando lo mas rápido que sus pies se lo permitían, mientras Ron la seguía evitando las cámaras.

Cuando lograron cruzar la entrada caminaron con normalidad, sabiendo que los periodistas los perseguirían a cualquier parte.

- Creo que nos seguirán, no importa donde vayamos.

- Lo pude notar, será mejor que nos veamos "enamorados"– Le susurró al oído sonriendo, mientras con sutileza tomaba su mano. - ¿Dónde dijo que quedaba el restaurant?

Hermione se sobresalto un poco al contacto de la mano de Ron con la suya, pero no se separo, le siguió el juego sabiendo que eso no era mas que parte de la farsa.

(*)(*)(*)(*)

- Esos malditos idiotas… intentan dejarme como una mentirosa. Pero que esperen sentados si piensan que me quedare callada y no hare nada. ¡Robbie!

- ¿Si Rita? – Gritó desde un lugar lejano.

- ¡Oye idiota ven inmediatamente aquí!

- ¿Qué sucede? ¿Por qué tanto griterío? – Preguntó ya en el lugar.

- Cada vez que te llamo andas volando en alguna parte.

- ¿Volando? No Rita, la gente no vuela – Explicaba con calma acercándose a ella y presionando su palma contra la frente de la mujer, esperando encontrar mas temperatura de la normal.

- ¡Suéltame idiota!

- Vaya que estas mal… no me llamo idiota, soy Robbie ¿no me recuerdas? – Movió sus manos frente a la cara de ella intentando llamar su atención.

- ¡Claro que te recuerdo imbecil! – Alejó al muchacho de su cara y dando vueltas por la habitación tomo entre sus manos el periódico mas resiente del Gossip News - ¿Podrías hacer algo bien por primera vez en tu vida?

- ¿Qué quieres que haga?

- Sabes perfectamente que mi principal objetivo ahora es desenmascarar a ese par de mentirosos. – El joven asintió enérgicamente, como si fuera un niño pequeño. – Y con lo bien encubiertos que están es difícil hacerlo. – Él volvió a asentir. – Necesito que encuentres cualquier cosa que pueda desenmascararlos… fotos, noticias, información, contactos, familiares, gente cercana dispuesta a colaborar…

- ¿Un video?

- ¡Lo que sea! Con tal de que me traigas algo muy secreto e increíble para la prensa. Debo ser la primera en mostrarle la verdad al mundo…

- ¿Y que gano yo?

- Luego hablaremos de tu ascenso… si me traes algo bueno, como ya sabes, serás muy bien recompensado. – El chico volvió a asentir contento. Necesitaba realmente ese dinero. – Ahora vete… ¡Vete! Mientras antes me traigas lo que te pedí, más rápido y mejor serás premiado.

"Sitodosaledeacuerdoamisplanes,esetontodeRobertmepagaraunaaunalasquehahecho,incluidosasustontosmodelitos,nadieseburladeRitaSkeeterymenosunestupidocomoeseviejoanticuado", pensaba molesta la directora del Gossip News.

(*)(*)(*)(*)

- Es imposible caminar tranquila con todas esas luces… - Reclamaba molesta, mientras caminaba aun tomada de la mano de Ron.

Cuando a un par de cuadras lograron distinguir el anuncio J' Teame del restaurant al que se dirigían, respiraron tranquilos pues su paciencia ya llegaba a los limites.

- ¿Por qué irán a comer?

- ¿Alguna declaración especial?

- ¿Una cena de mas que amigos?

- ¿Aceptan una relación Ron?

Las miles de preguntas se repetían una y otra vez, en sus mentes. No estaban claros de que debían decir exactamente. Tal vez el viernes sus declaraciones serian las respuestas a esas dudas periodísticas.

En la entrada del restaurant un hombre alto y elegante los recibió.

- Adelante, adelante, los esperábamos. – Confesó el hombre. - ¡Ey Frederic! Ve a cubrir la entrada por favor.

- Claro, señor. – Aceptó rápidamente, saliendo –junto a más guardias- a retener a los escandalosos de la entrada.

- Es un placer tenerlos en nuestro restaurant… - Dijo el hombre, invitándolos a pasar al salón de las mesas. – Soy Walter Bons el gerente y director.

- El placer es nuestro, es hermoso el lugar, realmente encantador. – Sonrío Hermione amablemente, aceptando la mano del hombre para el saludo.

- Muchas Gracias señorita. – Bajó la cabeza en una señal de agradecimiento. – Ludo me llamó para decirme que venían en camino rodeados de paparazzis y muertos de hambre.

- Y no miente – Manifestó cansado de tanta conversación y poca comida… mas bien, nada de comida. - ¿Podemos ir a comer de una vez?

Hermione le dio un golpe en el brazo, Ron le lanzo una de mirada de "¿Qué?Tengohambre"

- Si claro, su mesa esta lista… acompáñenme por aquí.

Hermione y Ron lo siguieron esperando no quedar entre la mitad de todo el publico. Y gracias a Dios no fue así, todo parecía estar fríamente calculado, la mesa muy apartada del resto del publico, la mesa mucho mas decorada que las otras y parecía ser un sector mucho mas refinado y elegante.

- ¡Vaya! Creo que nos han ahorrado un gran peso – Agradeció nuevamente la castaña. - Hemos recorrido cinco calles siendo perseguidos por periodistas locos y ahora no queríamos mas interrupciones.

- Los entiendo, bueno el es Phill y los atenderá en el resto de la velada. Espero que lo disfruten… hasta luego.

Ambos dieron un asentimiento de cabeza y esperaron por el chico, para que les diera los menús.

- Hola, soy Phill como dijo Walter y los atenderé. ¿Puedo ofrecerles la carta?

- Si, gracias.

Hermione y Ron le dijeron sus peticiones y el mesero se alejo a la barra de pedidos.

- No me había dado cuenta de la fama que hemos logrado. Y esos periodistas… – Confesó sonriendo, pero al ver que el pelirrojo la ignoraba deicidio no decir nada mas.

- Será mejor que te vayas acostumbrando, yo llevo toda mi vida luchando con ellos.

- Lastima que hayas tenido que pasar por esto tanto tiempo.

- Lo mismo han dicho varias personas, supongo que por lastima. – Confesó con rencor.

Hermione podía notar su cansancio y era bastante lamentable la forma en que sentía su diario vivir.

- No es lastima Ron, solo…

- No es necesario que me aclares nada, tu vida es perfecta ¿no? ¿Como podrías entender por lo que he pasado? – Hermione contrajo una mueca de dolor. Su vida podía ser todo menos perfecta. – A puesto a que lo único que has tenido que sufrir es una mala opinión sobre tu vestuario… ¿Cierto? ¡Uy que pena!

Hermione negó aguantando las lágrimas que se acoplaban en sus pupilas. ¿A cuanto podían llegar la idiotes de Ron? Comenzaban hablando bien y siempre terminaban mal.

Solodeseoqueesteestupidocontratoterminecuantoantes, Pensaba apenada.

Mantuvieron un largo silencio hasta que apareció el chico que los había atendido con sus pedidos, luego de apreciar que todo estaba en orden, se alejo nuevamente.

- ¿Te comió la lengua el gato o es que al fin se cumplió mi deseo de que no hablaras nunca mas?

- ¡Ya basta! ¡Basta idiota! ¡Me importa un… dedal todo esto! – Ron sorprendido por la exaltación de Hermione, comenzó a mirar a los lados esperando no haber llamado la atención de la gente que ahí se encontraba - ¡Estoy harta de esto y de ti! ¡Me voy y no pienso volver a estar a tu lado nunca más!

- He-herm-mione… estamos en un lugar publico cariño.

- ¡Deja de decirme cariño! ¡Si vuelves a…! – El griterío no pudo continuar, ya que el pelirrojo se había levantado rápidamente para callar a Hermione y sabiendo que ella no dejaría de gritar si el se acercaba hizo lo que mejor sabia para callar a una mujer… la beso.

El beso había comenzado como normalmente, no cooperando por parte de la castaña y ejerciendo presión por parte de él. Sabia perfectamente que el labio de Hermione aun estaba herido por su anterior mordida y es por eso que le murmuro:

- Si te resistes, tu labio sufrirá las consecuencias…

- Prefiero sufrirlas que corresponder a tus besos… ¡Suéltame Ronald! ¡Suéltame! ¡Te dije que me…!

El pelirrojo la forzó nuevamente y esta vez inmovilizándola la beso con gran entusiasmo mordiendo de nuevo el labio de la chica, aunque esta vez con mayor delicadeza. Hermione dejo escapar un gemido de dolor que el pelirrojo no paso por alto nuevamente.

- Tú lo decidiste, será mejor que cooperes.

- Eres un… maldito… idiota… Si…vuelves a… morderme… tu… sufrirás las… malditas consecuencias… - Respondía con dificultad, pues aunque no quisiera admitirlo, los besos de Ron eran totalmente sofocantes, se podía notar que tenia experiencia. – Ahora, saca tus manos de mi trasero.

El pelirrojo las levanto rápidamente, poniéndolas frente a tu cara, para que notara que el no era el culpable.

- Tú no me dejas opciones, debo contenerte de alguna manera.

- Maldito… - Ron carraspeo al ver que el mesero se acercaba. – Ronni, amor.

- ¿Todo bien por aquí?

- Si, aunque quisiera pedirle un poco de agua, para sacar el mal gusto de… - Ron la miró ceñudo - …de la comida que desayuné anteriormente.

- Claro, se la traigo en un minuto. – Se alejo a paso normal.

- Así que el mal gusto…

- Si, ¿crees que tus besos me gustan? – Ron sonrío de lado. – Pues fíjate que no, no me gustan para nada, y he recibido mejores… mucho mejores.

- Si, tu tampoco me sorprendes, no me defraudaste porque no esperaba nada de ti… ¿pero que mas puedo hacer si cuando trato de callarte, gritas aun más?

- No lo se, como cualquier novio normal… ¿pedir disculpas?

- No somos novios – Aclaró él para sorpresa de la castaña.

- Al menos demuestra lo que te exige tu trabajo. – Respondió con un extraño sentimiento de molestia. – ¿Y sabes que?… se me quitó el hambre… - Tomó sus cosas y se levantó del asiento. - …que disfrutes tu comida, adiós.

Caminó rápidamente, buscando un camino que la llevara lejos de la farsa y de Ron. Solo un lugar la calmaba, y sabia perfectamente cual era.

- Lupin, ¿puedes llevarme a un lugar por favor? – Preguntó a través del teléfono.

Ahora nadie podría alejarla de la tranquilidad que esperaba obtener, ya que después de todo lo que mas deseaba conseguir era eso, paz y tranquilidad de todo lo que se asociaba con su fama, su carrera y su vida.

(*)(*)(*)(*)

- Pensé que no se tomaría en serio eso de llamar cuando me necesitara, sin importar la hora.

- Lo lamento mucho, si tienes planes yo puedo…

- No, no se preocupe, lo decía por que por mas que lo haya dicho en anteriores ocasiones nunca lo tomaban realmente en cuenta – Confesó mirándola através del retrovisor.- Y usted parece que necesitaba salir con urgencia de ahí.

- Si, no te imaginas cuanto… no se si logre durar con esta farsa… llevamos a pesas tres semanas y creo que me volveré loca… - Miró por su ventana, del día ya no había rastro, ahora todo estaba casi completamente oscuro, listo para que la noche se hiciera presente. - No se como pueden soportar a ese Weasley… ¡Endiablado pelirrojo! – Remus carcajeo levemente. – Siento que tenga que escuchar todos mis problemas pero ya no puedo más… ese tonto es un estupido mayor incorregible ¡Pobre de su madre! Ella si que debe ser una mujer esforzada…

- Ya llegamos señorita Hermione.

- Gracias Lupin, te debo una muy grande.

- No hay problema, estoy aquí para ayudarla en lo que necesite.

- Muchísimas Gracias enserio. – Bajó del auto rápidamente, no quería hacerle mas problemas al buen Remus.

Cubriéndose como pudo con el abrigo entro rápidamente en la Clinica Central de Londres. Al principio nadie la reconoció, pero cuando se acerco al mesón de siempre la doctora Jenna Kennedy intento pasarla desapercibida entre el gran jolgorio que había en la sala de emergencias, cercana a la habitación de su padre.

- Lamentó todo el ruido, pero Charlie Weasley llego de urgencia a la clínica.

- ¿Weasley? Tiene algo que ver con Ron Weasley…

- Si, tiene que ver con su novio… ¿No le contó Ron que tiene más hermanos?

- Si, por supuesto que si, pero aun no nos presentamos… y vamos lento…

- Entiendo, entiendo, no es necesario que me expliques nada cariño. – La detuvo la doctora - ¿Vienes a ver a tu padre?

- Si, hoy me atrase y necesito verlo, podrías hacerme el favor de…

- No te preocupes cariño, ve con el…

La castaña le agradeció con un abrazo y avanzo hasta la habitación de su padre.

Sintió un gran dolor al verlo nuevamente, y es que no era el volver a verlo, si no el verlo en la misma posición que lo dejo al irse a su casa, completamente inerte y exactamente igual al estado del día anterior.

- Hola papa, ¿Cómo ha estado tu día hoy? Supongo que mejor que el mío… ese idiota no se cansa de fastidiarme, y ahora mas que nunca… te podrías imaginar lo que me pidieron en el trabajo… ¡Que nos mudáramos juntos! ¡Juntos! ¿Te lo puedes imaginar? – Camino alrededor de la habitación, viendo por la ventana de la habitación que el gran y ajetreado Londres seguía igual que siempre. - Creo que puedes entenderme como me siento… - Soltó un gran bostezo, el cansancio comenzaba a pasarle la cuenta. – Estoy tan agotada por todo esto… y pensar que aun me queda tanto tiempo junto a ese bruto… - Se acercó a la gran cama de su padre y haciéndose un espacio -con mucho cuidado- al lado de su padre, se recostó como lo hacia últimamente. – Tanto tiempo… - Susurró antes de caer presa del sueño.

(*)(*)(*)(*)

- ¿Qué le paso que?

- ElbrutodeCharliecruzolacalleescapandodesugrupodefans,ypuesyasabesselastimolapierna. – Le informaba Bill. –Mamáestahistéricaporquenopuedellegarrápidopodríasiraverlo,creoquealmenosesolaayudaríaatranquilizarse.

- Esta bien… ¿Dónde esta?

- EnlaClinicaCentral,llegohaceunamediahora.

- No te preocupes yo iré a verlo, tu trae a mama.

- Gracias,nosvemosallí.

- De acuerdo - Cortó y marco un nuevo número.

No Charlie denuevo, ya era la tercera vez que pasaban por lo mismo. Ese chico Weasley tenia que contratar seriamente guardaespaldas, porque sus locas fans terminarían por matarlo.

- ¿Alo?

- Sirius, necesito que me lleves a la Clinica Central, Charlie se lastimó la pierna… otra vez.

- ¿Dóndeestas?

- En un restaurant llamado J' te ame… cerca del departamento.

- Si,yasedondequeda.Enunosminutosestoyahí.

- Gracias, nos vemos.

(*)(*)(*)(*)

Después de un viaje de veinte minutos llegaron al famoso hotel, donde ya estaba gran cantidad de prensa y la locura de fans suyos y de su hermano.

- Bienvenido joven Ron Weasley, ¿busca a su hermano o a su novia? – Preguntó una chica junto a la doctora Jenna.

- ¡Shhh Elisa! –Intentó silenciarla la doctora.

- Vengo por mi hermano – Respondió confundido por la extraña pregunta de la mujer, pero restándole importancia prosiguió al tema por el cual venia. - ¿Podría verlo?

- Claro, esta en la habitación de la derecha, yo lo puedo…

- ¡Charlie!¿DóndeestaCharlie?¡Charlie!¡Charlie!¡Charlie! – Gritaban las fans.

- Lo lamento, tenemos que ir a ayudar a calmar a estas chicas… es la habitación de la derecha. ¡Elisa! – Gritó caminando rápidamente, mientras la joven le seguía el paso.

- Si, no importa… yo tendré que hallarla solo – Susurró después de que ambas mujeres desaparecieran por el pasillo.

Camino siguiendo las indicaciones y cuando estaba frente a cuatro puertas decidió que necesitaba ayuda, o terminaría por entrar en una habitación equivoca. La paramédico había dicho la habitación de la derecha… pero había 4 habitaciones que podían ser de laderecha.

- Diablos, supongo que debe ser esta…

Cuando abrió la puerta no esperaba encontrar a una chica de cabello castaño recostada junto al cuerpo inerte de un hombre conectado a muchos tubos de respiración y análisis, durmiendo profundamente. Pero sobretodo lo que menos deseaba encontrar era que esa chica fuera Hermione y menos aun que al hombre que descansaba a su lado le susurrara papá.

¿Qué les pareció?

Espero sus comentarios…

¡Hasta la próxima!