¡Hola a todos!

¿Como están?... Espero que bien, yo por mi parte me he sentido bastante mal, pero ya estoy mejor.

No he demorado mucho en publicar esta vez, porque supongo que estaban deseosos de saber que sucedía con este doloroso secreto para Hermione.

Pero antes... ¡responderé a sus hermosos reviews!

Hangel6: Lo lamento, se que soy una mala persona pero debía dejarlos en tension para la gran tercera y ultima parte. Muchos cariños y saludos.

kisa kuchiky:Exactamente... lo secretos comienzan a revelarse... Muchas Gracias por todo, cariños y saludos.

fatty73: Ya quisiera yo ser Hermione (o Emma Watson). Lo se ese Ron por fin que comience a entender a la pobre Hermione u.u-. Muchas gracias, cariños, ¡hasta la próxima!

Anónimo: Todos esperábamos ansiosos esta parte, menos mal que la escritora se decidió a publicar nuevamente xD. No, muchas Gracias por todo, cariños.. ¡Hasta la próxima!

Espero que tanto a ustedes (los reviews) como a los otros lectores les guste este capitulo. Nos vemos pronto. Cariños a todos :)


Capitulo 8: Cambios Radicales (Parte III)

La primera reacción fue de asombro y luego de una extraña ternura. Esta última sensación no supo de donde surgió, tal vez porque Hermione descansara en una posición parecida a la de un bebe junto a su padre o por la triste expresión que representaba su rostro. Se notaba que había llorado y él poco a poco comenzaba a entender el porque.

- ¡Ron! Pensé que venias a verme a mi… - Dijo un joven pelirrojo, alto pero no tanto como Ron y que caminaba cojeando en su dirección.

- Si, eso hacía, te buscaba… pero parece que me equivoque de habitación. – Su hermano lo miró ceñudo, no creyéndole mucho esa escusa. Cerró con suavidad la puerta de la habitación, luego se giró hacia su hermano para ayudarlo. - ¿Cómo estas?

- Bien, supongo que sobreviviré.

- Tienes que pensar en alguna medida drástica Charlie, ¡ya es la tercera vez! ¿Que pasa si ya no hay una cuarta?

- Siempre habrá una próxima conmigo Ronnie – Aclaró sonriente, a pesar de llevar su pierna herida.

- ¿Qué haces caminando? ¡Ve a sentarte idiota! – Le dijo riendo por lo desobediente que llegaba a ser Charlie.

- No pienso, aquí ni si quiera viene una linda enfermera a ayudarme… ¿Y tu que hacías mirando tan sorprendido en esa habitación? – Levantó una ceja en señal de pregunta, pero luego lo cambio por un rostro más picaresco. - ¿Encontraste algo interesante? Alguna chica especial…

La mirada de su hermano daba risa y asco, esto ultima porque era demasiado insinuante como para pasar por alto lo indecente, pero si venia de Charlie todo era posible.

- Si, eso vi… una chica muy especial, y también con una sorpresa muy especial… - Antes de que su hermano pudiera hacer un comentario el aclaró rápidamente. - ¡Y no de eso que estas pensando!

- Que aburrido eres Ronnie, pensé que habías cambiado algo, siguiendo mi ejemplo.

- ¡No me digas Ronnie! Y da lo mismo si cambie o no, vine aquí para ver si estabas bien…

- Ya que me ves, puedes comprobar que estoy de lo mejor, a excepción de mi pierna. – La levantó ligeramente desequilibrándose. Ron intento sujetarlo, pero el pelirrojo terminó por estamparse en el suelo. – Creo que ahora me rompí el culo.

Ron carcajeo un poco y luego lo ayudo a ponerse de pie. Caminaron hasta la habitación de Charlie, que resulto ser justamente la de al lado del padre de Hermione.

Después de conversar un rato sobre como estaba la familia, los próximos proyectos y la nueva novia de Ron, apareció una doctora que revisaría a Charlie.

- Buenas noches, un gusto conocerlos, soy Parvati Patil,

- El gusto es mío, soy Charlie – Saludó con el típico tono de seductor empedernido.- bueno tu ya debes conocerme pero…

- Lo lamento pero no… ¿Charlie…?

- Weasley… Charlie Weasley, ¿nunca has escuchado de mí? ¿El mejor cazador de animales salvajes? ¿Ganador de el premio valentía animal? ¿Mejor sonrisa del año? ¿Cazador de lagartos y cocodrilos? – Parvati negaba totalmente perdida del tema. - ¿Nada? ¿No te suena nada?

Ron intentaba contener la risa que se acoplaba en su garganta, Charlie lo miraba malhumorado de vez en cuando.

- Nada de nada, - Admitió para la sorpresa de Ron y aún mas de Charlie. – Pero no vine a eso… cuéntame… ¿Qué te sucedió?

- Bu-bueno yo crucé… la calle y… yo no vi y choque con un… un auto – Tartamudeaba preocupado. - ¿Enserio no te suena nada de nada mi nombre?

Ron nunca creyó estar presente en el momento que su hermano empezara a tartamudear.

- No… bueno, ahora tendré que revisarte. – Le dijo con naturalidad. Se dirigió a Ron - Tendré que pedirle que se retire para revisar al paciente de forma personal.

Charlie ante esa frase sonrío pícaramente mirando a su hermano y levantando una ceja señalándole que ella muy pronto lo conocería.

- Si, no hay problema… solo – Se acerco a Charlie y le susurró rápidamente:- Tengo que irme, si mama pregunta yo vine y tuve que irme con urgencia, que te recuperes, nos vemos.

Y sin más se fue, sabiendo que si se quedaba a esperar a su familia, su madre comenzaría con un cuestionario de preguntas sin respuestas, así que lo mejor era desaparecer antes de algo peor. Después de todo Charlie estaba bien, y extrañamente sorprendido porque una chica no lo reconociera, siendo el hombre valiente del año y tres veces ganador de la sonrisa mas bella.

(*)(*)(*)(*)

Sobresaltada con el cierre inesperado de la puerta de la habitación se despertó sin saber donde se encontraba ni que hora era. Al despertar pudo notar que estaba muy cerca de su padre y que podía llegar a desconectar algo de él. Se levanto con mucha precaución. Buscó en la habitación el reloj que había dejado hace un tiempo y que marcaba en ese instante las 10:20 P.M.

- Vaya que rápido se ha pasado el tiempo, pero ya sabes como dicen papá… el tiempo vuela si te diviertes.

Se estiró un poco y ordenó su cabello mirándose en un pequeño espejo de la pared. En su rostro se podía notar mucho cansancio, tristeza y soledad. Si en algún momento en su rostro mostraba alegría de eso ya no había rastro, ahora solo era desconsuelo.

- Tengo que volver a esta maldita farsa… pero no te preocupes vendré lo antes posible y tu por el momento cuídate. – Dobló ligeramente su cuello hacia la izquierda y cerró los ojos por un momento, sintiendo la sensación de paz que solo ahí, junto a su padre, lograba sentir. – Esto de tener tantos secretos…

- Secretos… - Repitió una voz conocida desde la puerta. Se giro bruscamente, notando como su cuello sentía un repentino dolor.

- Ro-Ron… ¿Qué… que haces a…aquí? – Balbuceaba sorprendida. ¿Cómo rayos la había pillado?

- Visitaba a mi hermano, y por casualidad te descubrí. – Caminó unos cuantos pasos hasta llegar lo suficientemente cerca para poder analizar el rostro del hombre que se encontraba recostado. - ¿Es tu padre?

Hermione sintió como sus piernas temblaban y dejaban de tener la fuerza que las caracterizaba normalmente. Ninguna palabra salía de su boca, a pesar de que en su mente se repetía siempre la misma.

- ¿Cómo llegaste justamente aquí?

- Ya te dije, mi hermano esta aquí y tuve que venir a verlo

- No me refiero a porque, si no como me encontraste… hay mil habitaciones en todo el edificio porque precisamente decidiste entrar en esta… ¿Quién te dijo?

- Nadie Hermione, resulta que mi hermano tenía que estar justamente al lado que la de…

- Si.

- ¿Si que? – Preguntó confundido por la repentina afirmación de la castaña.

- Si es mi padre.

Ron dudó si preguntar o no lo siguiente:

- ¿Qué sucedió?

Ella sospechando que el pelirrojo haría esa pregunta dijo:

- No es lugar para explicártelo. – Tomó sus cosas y caminó rápidamente hasta donde su padre, depositando un pequeño beso en su frente. – Nos vemos.

Ron no entendiendo mucho porque Hermione se despedía de esa manera, contemplo perplejo cada uno de sus movimientos.

La castaña prendió la pequeña lámpara de esquina y apago la principal dejando la habitación casi en penumbra.

- ¿No vas a…?

- No, ven vamos. – Tomó la mano del pelirrojo obligándolo a caminar fuera de la habitación. – Te explicare cuando estemos en casa.

Esa última frase sonó extrañamente rara para ambos. Ya no tenían que dirigirse a sus respectivas casas sino que a el departamento que por obligación compartían recientemente. Y es que hoy sería la primera noche que pasarían juntos pero a la vez muy separados.

Cuando daban vuelta por uno de los pasillos mas iluminados de la clínica, Ron escucho unas voces muy –demasiado- conocidas para él.

- ¡Este Charlie va a matarme de los nervios! – Decía la voz preocupada de una mujer. - ¡Es la tercera vez Arthur! ¡Tercera! ¡Este chico no tiene remedio!

- Vamos Molly,veamos que tan grave fue esta vez – Intentaba tranquilizarla un hombre alto y de cabello tan rojo como el de todos sus hijos que lo acompañaban.

- ¡Oh no! – Exclamó preocupado. Hermione lo miró extrañada y aun más cuando el pelirrojo cruzo uno de sus brazos por delante de ella deteniéndola en su caminata y ocultándola tras una inmensa maquina de cafés. Viendo que ella hablaría dijo: - Ni si te ocurra salir o moverte, porque si lo haces sufrirás las consecuencias de responder a las preguntas de una madre igual o peor intimidante que un detective.

- Esta bien, pero tendrás que explicarme todo.

- Lo mismo digo – Respondió observando como su familia pasaba frente a sus narices sin notar que ellos estaban ahí escondidos.

(*)(*)(*)(*)

- ¡Tenemos que hacer algo Arthur! Si Charlie se vuelve a herir no volverá mas a la televisión, es demasiado arriesgado para el.

- ¡Charlie es nuestro ídolo!

- ¿Cómo puede ser su ídolo? ¿Por qué es su ídolo? – Preguntaba su madre incredula.

- Charlie se rompe una pierna… - Comenzó Fred.

- … y consigue todo el sexo que quiera… - Completo su gemelo.

- Además de mujeres todos los días…

- …y toda esa cantidad de…

- ¡Ya basta! ¡He oído suficiente! – Los detuvo su madre, que cerrando los ojos y haciendo una exclamación con las manos intentaba detenerlos de sus confesiones.

- Pero si tú nos preguntaste… - Se escuso George divertido.

- Se que no debo hacerlo más. – Dieron una vuelta llegando hasta la recepción donde esperaban emocionadas las fans locas. Pero éstas al ver que la familia Weasley llegaba, se dirigieron a ellos corriendo y solo entonces Molly Weasley pudo entender como se podía llegar a sentir su hijo. – Ahora comprendo porque siempre termina lesionándose.

(*)(*)(*)(*)

- ¿Qué sucede y quiénes son ellos?

- Son… mi familia.

- ¿Tu… familia? – Cuestiono impresionada. - Son muy normales… e incluso parecen muy simpáticos y adorables… ¿Qué sucedió contigo? – Ron sin entender nada. - ¿Has pensado en que podría haber una posibilidad de que seas adoptado?

- ¿Has pensado en rehabilitarte? Porque si no sabes, la bipolaridad es un problema grave… - Contraataco él.

- Eres un idiota descomunal

- Y tú una amargada sin vida.

- Gracias a Dios esta farsa terminara, porque no te aguantaría ni un segundo más si no fuera por ese estupido trato.

- Gracias a Dios el sentimiento es mutuo – Respondió el rodando los ojos.

Después de intentar caminar precavidamente por los pasillos y llamar apresuradamente por Sirius y Lupin ambos decidieron que cuando antes salieran de la clínica, mejor seria para todos.

Pero no tenia sentido que vinieran ambos chóferes si los dos iban al mismo lugar, por lo cual decidieron ir con Lupin que ya se encontraba en el lugar desde un buen rato.

- Vamos por la salida de emergencia, no creo que hayan ahí periodistas. – Opinó Ron, caminando tras Hermione y Remus.

Pero Ron se equivoca al decir esto, ya que una gran manada de paparazzis esperaba por su salida, ya fuera por la parte delantera del edificio o por la trasera.

- ¡Diablos! ¡Malditos idiotas!

- ¿Qué sucedió? ¿Algún problema en la relación?

- ¿Resfriado? ¿Enfermedad?

- ¿Estas embarazada Hermione? ¿Planean una vida seria juntos?

- ¿Planifican una familia juntos?

Después de escuchar eso Hermione quedo en estado de shock. No podía ni mover sus pies ni aclarar en su mente tal pregunta. ¡Por supuesto que no!, pensaba en su mente, sin poder decir una de esas palabras.

- ¿Es verdad Ron? ¿Hermione esta embarazada?

El pelirrojo sonrío por la ocurrencia de los periodista y empujo levemente a Hermione, haciéndola reaccionar y caminar al fin.

- Por favor señores déjennos tranquilos, queremos espacio. – Fue la única respuesta por parte del pelirrojo ante tanta pregunta.

Remus caminando al frente hacia a un lado a los periodistas ayudando a Hermione y a Ron a subir al auto con la mayor rapidez posible.

Cuando al fin lo lograron, Remus prendió el motor del auto lanzando gran cantidad de bocinazos para que los que se encontraban atascando el paso salieron del camino y el pudiera por fin llevar con tranquilidad a las estrellas.

Después de esa incansable batalla desaparecieron por la un largo camino, pasando varios semáforos que gracias a Dios dieron verde en el momento indicado.

- ¿Puedes creer que piensan que estoy embarazada? – Preguntó aun consternada por la descabellada idea que pensaban esa parvada de locos. - ¿Tan rápido eras con tus amiguitas?

- A decir verdad… ¡No! Pero contigo parece que cada cosa que haces es mas seria de lo normal… talvez esto tiene algo que ver con que eras una amargada. – Antes de que Hermione le volviera a gritar dijo:- Corrección… lo sigues siendo.

- Si supieras cuanto…

- ¿Cómo se encuentra el joven Charlie? – Interrumpió rápidamente Lupin, sabiendo que si el no intervenía en esa conversación seria aun mas insultante.

- ¿Eh? Bien, bien… parece que se desgarro algo o tal vez solo es una contusión.

- Vaya… Es segunda… ¡Tercera vez! – Aclaró aún sorprendido. – Ese chico si que tiene resistencia. – Carcajeo un poco intentando alivianar el ambiente, pero parecía que la discusión iba en aumento y no terminaría ni ahí ni en el mismísimo departamento.

- ¿Comenzaras a aceptar que eres adoptado? ¿O prefieres decir que eres un enfermo mental? – Remus sonrío aguantando la risa, pero siguió haciendo su trabajo sin desconcentrarse del camino, aunque si tomando mucha atención a cada palabra de la conversación. – A mi me gusta mas la idea del enfermo mental pero si prefieres…

- ¡Basta! No soy ninguna de las anteriores cosas estupidas que has dicho… ¡Diablos! ¿Nunca te han dicho que llegas a ser inmensamente irritante?

- ¡No idiota descomunal!

- Pues deberían haberte dicho la realidad tus padres… lastima que tengan que soportarte como hija todos los días…

Hermione cambio su expresión de rabia a una de dolor en tan solo en unos segundos. Sabia que si decía las mas minima palabra su voz se quebraría y la delataría, y es por eso que era mejor callar… al menos en ese momento.

Ron y Lupin pudieron notar que Hermione había cambiado de una postura de rabia a una de tristeza. Remus pensó que tal vez la ultima frase que Ron había dicho la había afectado más de lo normal y que le había dolido, pero él pelirrojo comenzaba recién a meditar lo que había dicho.

Hermione le había dicho que el hombre que dormía a su lado era su padre y por una extraña razón –que él no lograba comprender- no le hablaba.

- Hermione yo…

- No aclares nada Ron, ya bastante has dicho con eso. – Dirigiéndose a Lupin ahora, pregunto:- ¿Falta mucho?

- No tanto, solo un par de cuadras.

Suspiró rendida. Lo único que deseaba era llegar por fin a lo que seria su lugar privado y descansar o dormir hasta que todo su dolor terminara de destruirla internamente.

(*)(*)(*)(*)

- Gracias…

- Remus Lupin, para servirle señorita. – Se presentó sonriendo.

- Muchas gracias por todo, espero poder tener la oportunidad de conocerlo mejor.

- Por supuesto, que tenga buenas noches.

- Eso es lo único que deseo en estos momentos. – Se despidió con un estrecho de mano y comenzó a caminar hasta la entrada del edificio, que esta vez no estaba llena de periodistas.

- Hasta pronto, joven Weasley – Dijo, antes de que el pelirrojo siguiera a Hermione.

- Nos vemos Remus.

- ¡Hermione! ¡Hermione! ¡Oye!

- ¡¿Qué quieres?

- Por favor no grites, no queremos que esto se sepa…

- No te conviene ¿cierto?

- Lamento lo que dije, pero estaba enojado y cuando me irrito empiezo a decir cosas que no pienso y…

- ¿Esa es tu escusa? – Ron iba a responder, pero ella lo detuvo nuevamente. – Ahórratelas, y déjame en paz al menos esta noche.

En la entrada, los esperaban unos emocionados Ludo y Otto, que no dudaron en saludarlos cordialmente.

- Buenas noches, ¿disfrutaron su cena?

Ron miró rápidamente a Hermione y al verla con la misma cara de tristeza decidió que el tendría que seguir la conversación.

- No mucho, tuvimos que partir a la clínica por…

- ¿Le sucedió algo señorita Hermione? Se ve decaída, si se siente mal podemos llamar para que venga un medico a domicilio y no tenga que sufrir con todos eso locos.

- No, gracias, no era yo por la que fuimos a la clínica, fue mas bien por… bueno teníamos que… ir por…

- Mi hermano Charlie, tuvo otro percance con sus fans.

- ¡Oh cuanto lo lamento! ¿Se encuentra bien él? – Preguntó rápidamente Otto.

- Si, muy bien. – Informó, comenzando a seguir a Hermione que rápidamente se había despedido de ellos y caminaba en dirección al ascensor. – Nos vemos.

- Que tengan buenas noches…

Puso una mano entre las puertas del ascensor -esperando que no se la aplastaran- y así poder detener que se cerrara con Hermione dentro.

Ella por más que había luchado con contener sus lágrimas no lo había logrado, ya que ahora sus ojos brillaban dejando libres esas gotitas.

Ron al verla así se sintió poderoso por hacer sufrir a la persona que la había lastimado. Pero el problema que era el mismo quien había provocado sus lagrimas, que ahora le dolían a el mas que a nadie en el alma. Y es que jamás pensó que ver a Hermione llorando lo conmoviera tanto. Tenia que hacer algo.

- Hermione yo de verdad lo siento, no quise decir lo que dije – Ella sollozo aun más, dándole la espalda para que así el no lograra verla. – Por favor discúlpame, no quise… decir eso… pero yo…

- ¡No estoy llorando por ti pedazo de idiota! – Gritó enojada. Las puertas del elevador se abrieron y ella no pensó dos veces en salir. Abrió la puerta con agilidad sacando sus llaves y dejándola un poco abierta para que el pelirrojo pudiera entrar también. – Y si quieres hacer algo bien… ¡Déjame en paz! – Gritó lanzando un fuerte portazo en lo que seria ahora su habitación.

Ron se sintió por primera vez en su vida un idiota descomunal, como lo había dicho ella. Su madre, su hermana e incluso sus hermanos le habían dicho en un par de ocasiones que no tenía tacto para tratar a las mujeres y menos aun lidiar con sus problemas.

- Fantástico Ron, eres un maldito idiota – Dijo reprendiéndose a si mismo, y pateando un par de cajas que habían en los alrededores del penthouse.

(*)(*)(*)(*)

La noche había sido relativamente tranquila después de esa discusión final. Cada cual se había dirigido a su habitación en la que cada uno hizo lo que debía hacer; ordenar, preparar sus cosas, etc.

Y la mañana también era tranquila hasta que un ruido ensordecedor lo despertó. Intentó cubrirse con las sabanas hasta más arriba de la cabeza pero ni los mil cojines de la habitación podían detener el ruido que entraba como un taladro a sus oídos.

Se levantó sabiendo que ni mil paredes detendrían el ruido y se puso una polera para cubrir su desnuda parte superior. El endiablado sonido seguía impotente a las distracciones o ruidos que el hacia para hacerle saber a quien estuviera en la cocina que había gente presente intentando dormir.

- ¡Batido! – Gritó Hermione cuando lo vio entrar semi-desnudo y con aspecto somnoliento. Detuvo la licuadora. - ¡Oh lo lamento Ronni! ¿Te desperté?

- A decir verdad, si.

- Pues que lastima. – Acertó rotundamente, vertiendo en una botella cerrada el líquido que minutos antes preparaba. – Voy a salir, si tienes apetito… pues muerte de hambre, no hay nada que puedas comer, así que adiós.

- ¿Qué hay de la junta con Robert? – Le cuestionó sorprendido por sus declaraciones y que además ella luciera una vestimenta deportiva.

- Solo iré a trotar, volveré y nos iremos.

- Debe ser tarde… ¿Cómo vas a salir a correr?

- Con los pies Ronald.

- ¡Ya lo se! – Hermione negó rodando los ojos y escucho lo que el pensaba decirle. - ¿Y los periodistas que están afuera? No creo que quieras enfrentarte a ellos ahora ¿no?

- Yo se cuidarme sola Ronald, lo he hecho toda mi vida y no necesito que me digas mis obligaciones. – Se puso unos lentes de sol y tomó su batido recién preparado. – Si llegaras a tener un poco de tacto entenderías lo que te digo y me dejarías tranquila… por cierto, una ducha no te vendría nada de mal.

Y diciendo esto salió del departamento, dejando a Ron perplejo por su respuesta y muerto de hambre.

(*)(*)(*)(*)

- ¡Buenos días! – Saludó amablemente, antes de desaparecer por la puerta principal.

- ¡Buenos días! – Repitieron Otto y Ludo al unísono.

Que unos 4 o 5 periodistas la siguieran apretando el botón de sus flashes incansables no le importaba en lo más mínimo. Lo único que quería era olvidarse por unos minutos de sus problemas y vivir la vida. Así que al ritmo de SoWhat de P!nk continuo su trote sin prestar atención a las miles de preguntas que le hacían.

Recordaba que su madre le había dicho: Todos los problemas se solucionan Hermione, no hay cosas imposibles si quieres hacerlas posibles. Su madre siempre parecía tener la razón, pero esta vez no lo era para ella. No podía pensar una solución coherente si en su mente aparecía siempre el cuerpo inerte de su padre suplicándole que lo liberara de esa pesadilla.

- ¡Hermione! ¡Hermione! ¿Qué dices de los rumores de embarazo?

- ¿Tuvieron alguna discusión y por eso has salido sola?

- ¿Por fin aceptaran que tienen una relación?

Era increíble como los paparazzis nunca se cansaban de preguntarle sobre rumores sin fundamentos y la seguían a cualquier lugar. Y aun más increíble que ella hubiera pasado por alto tanto tiempo y que ahora su vida se convirtiera en un completo caos con tanta atención mediática.

En una mirada rápida a su reloj de muñeca pudo vislumbrar que ya eran las 10:00 A.M y que en menos de 2 horas debía estar con Robert aclarando dudas para la conferencia que darían el viernes y de la que ellos supuestamente no sabían nada.

- ¿Qué sucede entre ustedes Hermione?

- ¿Es algo mas que una amistad ahora que han decidido vivir en el mismo edifico?

- ¿Viven en el mismo departamento también?

En la ultima cuadra dio una vuelta inesperada y caminó rápidamente llegando al fin al edificio, deseando solo tomar una ducha y olvidarse de que Ron estaría ahí fastidiándola como siempre.

- ¿Tuvo un buen paseo? – Preguntó Otto, siempre preocupado por el bienestar de sus huéspedes.

- De maravilla – Sonrío agradecida por su preocupación y subió al elevador, llegando en unos segundos al penthouse.

Todo parecía en calma al principio, hasta que vio al pelirrojo desparramado en el inmenso sillón y roncando como un oso, con la televisión a todo volumen. ¿Cómo era posible que pudiera dormir tan tranquilo teniendo casi unos parlantes en sus oídos y con el ruido de la licuadora despertara tan derrepente?

Las ganas de zamarrearlo hasta dejarlo inconciente vinieron inmediatamente a su mente. Aunque una descabellada idea comenzaba a formarse en su cabeza.

De las estanterías más altas de la cocina saco un vaso y le hecho agua de la llave. Con cuidado de no derramarla en el piso limpio se acerco al pelirrojo y la vertió de una vez en toda la cara de él.

Ron se levanto sobresaltado y totalmente empapado, viendo como Hermione lo miraba aun con el vaso en sus manos.

- Pensé que necesitabas refrescarte.

- Jajajá muy chistosita – Hermione rió a viva voz. - ¿Te diviertes?

Ella siguió aun riendo no por lo que había hecho, sino por lo que había provocado. Ron por su parte no entendía la risa de ella. Pero lo entendió cuando Hermione señalo ligeramente su entrepierna. Ron se sonrojo un poco y luego la miro ceñudo.

- ¿Qué? ¡Es temprano! Y tu maldito vaso de agua me asusto.

Hermione sonrío, dio media vuelta y entro en el baño para darse esa preciada ducha que llevaba deseando hace unas horas.

(*)(*)(*)(*)

- Sirius nos esta esperando a fuera ¿Te podrías apurar? – Preguntó fastidiado por que la castaña hubiera demorado una hora en la ducha y después casi otra hora más en arreglarse. Era cierto que tenían que siempre estar perfectos, pero cada cosa tenia sus limites, y para él Hermione ya había rebasado hace mucho esos limites.

- Estoy lista hace rato, eras tu el que se demoraba tanto.

- ¿Podemos irnos de una maldita vez?

Hermione no dijo nada, solo avanzo lo mas rápido que pudo sin importar si Ron cerraría la puerta o no, lo único que deseaba era que esta pesadilla terminara. En una media hora llegaron a Record Magic, saludando amablemente a los que trabajaban ahí y que rogaban por una minima foto junto a ellos.

Cuando llegaron a la gran oficina Robert ya los esperaba ahí, junto a una inmensa pantalla y muchos periódicos esparcidos por sobre la mesa.

- Buenos días Robert – Saludó amablemente Hermione.

- Buenos días Hermione, ¿Cómo han estado?

- Sobreviviendo con este orangután – Dijo con sarcasmo.

Ron le lanzo una mirada de odio y pregunto:

- ¿De que se tratara esta vez la junta? ¿Vamos a decir que nos vamos a casar? ¿Nos van a dar hijos falsos?

Los productores rieron pero Robert no dio ni un indicio de que esto le pareciera divertido.

- Como supongo ya saben que mañana darán una conferencia en el hotel "Richton" en la cual explicaran que SI son pareja, piensan ir poco a poco con su relación y sobretodo que Hermione no esta embarazada ni planean formar una familia aún.

- ¿AÚN? ¿Qué significa eso? ¿Acaso ustedes pueden creer que nosotros seremos una familia? ¿Qué piensan? ¿Que viviremos juntos para siempre con esta farsa? Porque si piensan así, ¡diré en este preciso instante que no!

- Tranquilízate Ron, no estamos queriendo decir eso – Lo retuvo Robert. - Sabemos perfectamente que es una farsa pero queremos hacerlo lo más real posible.

- ¡Vaya que parece real! Casi mas de la mitad del día la pasamos peleando y e tenido que tranquilizarla yo mismo con… - Hermione y el se miraron por unos segundos y luego desviaron sus miradas. – una forma.

- Eso ya lo sabes Ron, vean el diario que esta a su lado. – Ron y Hermione tenían un ejemplar de el Picture's Time, en el cual ellos salían en primera plana con el titular "Cambios Radicales para la pareja Weasley-Granger". – Muestran un largo artículo que dice básicamente que ustedes dos ya no son solo compañeros de trabajo, si no que planean tener una familia y que esa es la razón por la cual se cambiaron a un departamento con más habitaciones.

- ¿Por qué creen que Hermione esta embarazada? No hemos hecho nada que suponga que tenemos relaciones…

- No es necesario que lo digas Ronald – Dijo Hermione sonrojada, por pensar que el mundo creía que ellos tenían sexo diariamente.

- Ciertamente, ellos lo piensan porque los vieron entrar a una clínica y según un testigo desconocido ustedes entraron justamente en la zona de ginecología.

- Fui a ver a Charlie y Hermione fue a… - La miró intentando descifrar si debía o no decir lo que había visto. – acompañarme.

- Eso no es lo que dicen los diarios… - Comentó Draco Malfoy, al fin después de no haber dicho ni una minima palabra antes.

- Y es por eso mismo que quiero que lo desmientan también mañana. – Caminó alrededor de la gran mesa. – Por cierto la conferencia de prensa será a las 10. A.M – Ahora les tengo una sorpresa – Les señaló la gran pantalla y todos giraron en esa dirección, mientras el con un control remoto ponía en acción la presentación.

En el video se mostraba un Backstage de la sesión de fotos de la campaña Record Magic. Hermione comenzaba diciendo que le había encantado trabajar con todos y que estaba entusiasmada por todo el cariño y apoyo que la gente había dado ha esta campaña. Luego salían un par de escenas en las que ellos posaban divertidos para la cámara, y a continuación Ron decía que esta campaña había llamado mucho su atención y que sus co-estrellas eran personas muy buenas y talentosas.

En eso transcurría principalmente el video, con ellos posando a la cámara y diciendo un par de palabras en las que expresaban su opinión.

- Presentaremos este video al público, y dependiendo de cómo lo reciban iniciaremos la nueva sesión de fotos y las próximas campañas. – Les informó Bruns McVoight, diseñador de la campaña.

- ¿Alguna duda? – Preguntó Robert, dando una ultima vuelta a la gran mesa.

- ¿Nos veremos en el hotel? – Indagó Hermione, sabiendo que si necesitaba aclarar algo Rob estaría ahí.

- Por supuesto, ahí estaremos para apoyarlos… Eso era todo, pueden irse.

Antes de que Robert desapareciera del lugar, Ron lo llamó para pedirle un favor.

- Claro Ron, ¿Qué necesitas?

- Quiero que nos compren comida, ya que es imposible en estos momentos… no podemos ni ir a la esquina y me estoy muriendo de hambre. – Señalando ahora a Hermione dijo:- Ella al menos logro salir a comer algo, pero yo por mi parte no he comido nada, a parte de una manzana casi podrida.

- Esta bien Ron, yo me preocupare de llenarles de comida el departamento todas las semanas. – Carcajeó Robert, notando como las tripas de Ron le sonaban con insistencia.

- Gracias, te debo una Rob. – Agradeció, deseando solo ir a comer algo. – Nos vemos mañana… ¡vamos Hermione!

- ¡No me andes gritando idiota!

Robert, Draco, Bruns y los otros directores los miraron perplejos y confundidos por que la prensa creyera que se amaban e incluso iban a formar una familia y ellos ni siquiera se soportaran unos minutos en la misma habitación.

(*)(*)(*)(*)

Después de subir al auto de Remus y desaparecer por el camino, Hermione y Ron continuaron con sus típicas peleas.

- Es la ultima vez que te permito me grites ¿Escuchaste Weasley? ¿O tengo que deletreártelo?

- No para nada – Respondió sin interés alguno.- Estaba pensando que tal vez debería regalarte para tu santo o cumpleaños un peluche para que puedas discutir con el y sentirte mas acompañada y así poder discutir con alguien real… o casi.

- Si yo talvez te podría regalarte una piedra, para que aproveches de conversar con alguien con tan poco tacto.

- Pienso que ese seria el mejor regalo, sin duda necesitas un amigo.

- ¿Qué dices? Lo siento no escucho por ese lado de la oreja – Dijo con sarcasmo, haciendo reír a Remus, que escuchaba tranquilamente la discusión.

Ron se desabrocho el cinturón del auto y paso con gran agilidad hasta el otro asiento al lado de Hermione. Ella no entendiendo la acción del pelirrojo decidió esperar.

- ¿AHORA ME ESCUCHAS? – Gritó en la oreja izquierda de Hermione, haciendo reír aun más a Remus. Ella le lanzo una mirada de irritación descomunal. - ¿Qué? Dijiste que no escuchabas por esa oreja…

- Eres un idiota

- ¿No conoces alguna otra palabra? Eres un idiota… eres un idiota descomunal… eres un idiota – Imitaba la voz femenina de la castaña.

- Si conozco otra que seria aun mejor para ti… enfermo mental.

- Esas son dos palabras – Contradijo él.

- ¿Y que? Te vienen mucho mejor.

- Sabes lo que te viene mejor a ti… pues que eres una…

- Ya llegamos joven Weasley – Interrumpió oportunamente Lupin. - ¿Los espero aquí mismo o en el estacionamiento subterráneo?

- Aquí por favor Remus. No demoraremos mucho… y a penas lleguemos necesito que partas rápidamente, no quiero pasar por lo mismo que mi hermano.

- A sus ordenes Ron.

- ¿A dónde vamos?

- ¿Quieres comer o no? – Hermione solo lo miró con los ojos entrecerrados y arrugó la nariz no entendiendo nada de nada. – Entonces vamos, mientras más rápido compremos, más rápido nos iremos de aquí.

Suspirando resignada salió del auto y caminó junto a Ron.

- ¿Comida de que venden en este lugar?

- Rápida

- ¿Rápida?

- Si, la comida que se vende en locales de comida chatarra y que la preparan rápido por eso la llaman así.

- ¡Ya lo se! Pero… ¿Por qué justamente vinimos aquí?

- Porque ya he venido en un par de ocasiones… me han atendido con rápida y sin tanto escándalo como en otros restaurantes. - Abriendo la puerta del local algunas personas de giraron a contemplarlos murmurando cosas en silencio, pero sin acercarse ni un milímetro a ellos. En un susurró le pregunto a Hermione:- ¿Prefieres comida salada o algo dulce?

- Ambas – Respondió intimidada por que mas de la mitad de los ojos de los presentes, se encontraran posados en ellos. Ron en un acto de resguardo aferró a Hermione de la cintura acercándola a el mismo y haciéndola girar para que ella solo pudiera concentrarse en mirarlo a el y a nadie mas.

- Esa es la actitud – Reconoció el pelirrojo sonriendo. No solo porque al fin comería algo, si no también porque la castaña apreciara la protección que el le proporcionaba en esos momentos.

- Buenos días señor Weasley, ¿En que puedo servirle esta vez? – Preguntó la chica al otro lado del mesón, con una marcada voz seductora que molesto un poco a Hermione.

Era increíble que estando ella presente, esa chica se le insinuara provocativamente.

- Buenos días Karen, queremos ordenar algunas cosas. ¿Podrías hacerlo lo más rápido posible?

- Por supuesto, ¿Qué quieren pedir? – Preguntó con un tono de disgusto que a Hermione si le gusto.

- Cuatro McFrinds, cuatro sodas, dos ensaladas y un par de trozos de Tiramisú. – Indicó rápidamente. – pero quiero que dos Mcfrinds y dos sodas estén en una bolsa separada por favor.

- Su pedido estará en unos minutos. – Informó la chica, mirando con odio a Hermione unos segundos y luego a Ron con una mueca de deseo y entrega, que no era precisamente de su pedido.

- Gracias, ven Hermione – Aún teniéndola retenida a su lado caminó con ella hasta la esquina del mesón, dejando espacio para que el resto de los que deseaban comprar pudieran hacerlo sin complicaciones.

La chica que llevaba en su delantal firmado con el nombre Lisa Stuart, le seguía lanzando miradas indecorosas a Ron, aunque este no las notaba por prestar atención a Hermione que si la observaba con cierto enojo.

- ¿A quien miras tan enojada? – Preguntó divertido. Hermione después de unos segundos al fin lo vio a los ojos notando el regocijo en ellos.

- ¿Puedes creer que esa tonta te mira como si estuvieras solo? Estoy aquí frente a sus narices y te mira con esa cara asquerosa de… - Hizo una mueca de desagrado.

- ¿Estas celosa? – Sonrió de lado.

- ¡Claro que no! Solo digo que no puede hacer algo así si estuviera tu novia aquí ¿no crees?

- Lo que creo es que estas celosa.

- No te ilusiones Weasley – Respondió con picardía, acercándose peligrosamente a sus labios.

- No me ilusiono, es la realidad. – Manifestó con el mismo tono. La acerco aun más a su cuerpo, provocando un escalofrío en ella, y una extraña sensación de satisfacción en el. - ¿Esperas que me trague ese cuento de que si fueras mi novia real eso no seria aceptable? – Hermione se sonrojo y se mordió el labio, escondiendo las ganas de besar los labios de Ron, que en ese momento se aproximaban raudamente a los de ella.

- Si deseas besarme no es necesario que te pongas celosa… solo dilo y ya.

Y sin hacerse esperar más tiempo sus labios se encontraron. Tal vez todo había comenzado como un tonto juego, pero ahora lo estaban disfrutando y la gente lo podía notar.

De pronto el local completo estalló en aplausos, Hermione y Ron se separaron impresionados por lo que habían hecho y más aún porque el resto de los presentes se manifestara de esa manera al verlos besarse.

- Aquí esta su pedido completo, que tengan satisfactorio día – Indicó escupiendo cada palabra con desprecio.

- Gracias Karen.

- No te preocupes, sabremos aprovecharlo muy bien ¿No amor? – Dijo Hermione con un tono que bordeaba entre lo insinuante y lo triunfante.

- Claro cariño. – Manifestó el pelirrojo siguiéndole el juego. Antes de salir del local lanzaron un par de saludos a la gente que allí se encontraba. - ¿Qué fue eso Hermione?

- Nada, solo le demostraba que ahora estas en una relación y por más falsa que sea no quiero anda paseando con cuernos de cornuda por tu culpa. – Le explicó aun fastidiada.

- Descuida, quiero cuidar mi trabajo al menos hasta que termine esto… - Confesó sonriendo encantadoramente.- además, fue divertido verte celosa.

- ¡No estaba celosa idiota!

- Como digas – Aceptó riendo. – pero estabas celosa.

Hermione suspiró rodando los ojos y caminando al fin hasta el vehiculo, en el cual Remus los esperaba pacientemente.

- Rápido Remus, los periodistas deben estar por llegar. – Informó el pelirrojo, entrando por la otra puerta del auto.

- Si, precisamente ahí vienen. – Señaló el chofer, que con total naturalidad daba vuelta, pasando frente a los paparazzis sin levantar sospechas de que eran ellos.

El caminó se hizo largo, tal vez por el hambre insaciable que llevaba Ron o por que deseaban poder conversar a solas de lo que había pasado en el local de comida rápida.

Cuando ya habían aparcado fuera del edificio, Ron tomo una de las bolsas y se la entrego al chofer.

- Toma Remus, se que debes tener mucha hambre igual que yo – El asintiendo con confianza recibió gustoso la comida. – Va una para Sirius también, me imagino que debe andar en las mismas.

- Así es la vida – Comentó riendo. – Muchas gracias, yo se la entregare en persona… Si necesitan algo, solo llámenme, estoy para servirles.

- Gracias – Agradecieron ambos, saliendo el auto y caminando al edificio.

(*)(*)(*)(*)

- ¡Diablos! Ya no aguanto más de hambre. – Rezongó sacando con urgencia de la bolsa la comida que habían pedido.

- Se nota – Rió Hermione – Por cierto… ¿Qué es un McFrind?

- Es una especie de hamburguesa con queso, verduras y condimentos. – Le ofreció una envuelta en un papel especial. Ella la recibió desconfiada. - Se que te gustará, vamos… pruébala.

Ella le dio un mordisco saboreando. Tenía una mezcla de sabores que le resultaron muy apetecibles.

- Mmm… tenías razón… esta… deliciosa. – En un segundo mordisco se ensucio ligeramente con la salsa de la hamburguesa. Ron lo notó y comenzó a reírse fuertemente. - ¿Qué pasa?... ¿Qué ocurre? ¿Qué te pasa? – Ron reía aun mas fuerte al ver que ella no comprendía nada. - ¡Ron! ¿Qué diablos te ocurre idiota?

- Ti-ti-tienes… a…ahí – Dijo entrecortadamente por la risa y señalando su labio superior, para que ella entendiera de que hablaba.

- ¡¿Qué tengo? – Exclamó desesperada.

- Tienes un poco de salsa aquí – Dejando su propio sándwich en el plato, se acercó a Hermione y con su dedo limpio la pequeña mancha. Ella sorprendida por la delicadeza con la que Ron lo hacia se sonrojo, ante la estupefacción de el. – Listo.

- Gra-gracias.

Estando a la cercanía que estaban Hermione pudo notar por primera vez que Ron tenía unas cuantas pecas sobre su nariz que eran extremadamente sexy. No porque fueran pecas en si, si no por lo bien que se complementaban con su sonrisa ladeada.

El por su parte la miraba hipnotizado por sus grandes y cafés ojos que ahora lograban intrigarlo inmensamente, y en los cuales jamás se había detenido a contemplar antes.

- De nada. – Susurró acercando sus labios a los de el

- Creo que… iré a… ver… eso que… - Balbuceaba nerviosa, intentado apartar de su mente las ideas que locamente se le estaban ocurriendo. Alejándose considerablemente dijo: - Iré a la cocina

- Si, claro. – Respondió Ron, suspirando nervioso.

Cuando Hermione desaprecio por la puerta de la cocina, Ron entendió por fin algo. Su vida podía dejar de ser complicada si el se lo proponía. Podían intentar llevarse bien para hacer más fácil su convivencia diaria y evitar gran cantidad de problemas y rumores. Y sobre todo poder disfrutar de lo que la fama –en sus ventajas- les ofrecía diariamente.

Sinceramente, Ron no entendía el porque de su enojo y molestia con Hermione. Sabía que había sido un maleducado al no querer saludarla en la primera presentación, y es por eso que llevaba gran parte de la culpa en esa conflictiva relación.

Por su mente pasaba una idea o más bien una reflexión sobre lo que podría haber ocurrido si su relación hubiera comenzado con simpatía. El se hubiera portado como un típico Don Juan con Hermione y ella talvez habría sucumbido a sus actos de seducción. Ocurriendo esto podía haber sucedido que ellos disfrutaran del sexo casual estando involucrados en esta farsa, pero a la vez divirtiéndose como correspondía para él.

Por unos segundos imaginó lo que seria hacer el amor con Hermione…

Eso si que seria una aventura peligrosa, pensaba sonriendo. Esa idea no sonaba nada mal, ya que después de todo ¿a que hombre no le gustaba lo arriesgado?

(*)(*)(*)(*)

- ¡Diablos que sucede contigo Hermione! – Se recriminaba pertinazmente. - ¿Qué diantres ocurre contigo? ¡Ese estupido solo juega contigo! No te imagines cosas que no quieres que ocurran.

¿Estas segura que no quieres que ocurran?, Preguntaba una voz dentro de si misma.

- ¡Claro que no quiero! ¡No! ¡No! ¡Y NO! – Gritó molestaba.

¡Se estaba confundiendo! ¡Diablos se confundía! ¡Ese bastardo pelirrojo la confundía! ¿Qué pasaba con ella? ¡¿Qué ocurría con ella?

Tienes que admitir que es guapo… muy guapo… ¡Increíblemente guapo! ¡Endiabladamente guapo! ¡Diablos! ¡Es todo lo que una chica pudiera desear!

No podía negarlo, ella lo había encontrado atractivo desde el momento en que supo de el. Si no hubiera sido por su tonta forma de actuar podrían haberse llevado bien desde un principio, incluso hubiera intentado algo con el. Eran jóvenes y que quisieran disfrutar de la vida no era pecado.

Aunque las cosas eran muy diferentes…

(*)(*)(*)(*)

- Ella te odia, tú la odias ¡y eso no va a cambiar! – Se mentalizaba preocupado porque había –por unos minutos- fantaseado con lo que podría haber ocurrido entre ellos si su actitud hubiera sido diferente.

¿Qué pasaría si te disculparas con ella? No pierdes nada con intentarlo...

- ¿Aparte de mi dignidad y orgullo de hombre? – Preguntaba a nadie en particular. – Es demasiado, tengo que dejar de ser un estupido amargado… Ella no tiene la culpa de nada de lo que ha pasado.

(*)(*)(*)(*)

-Solo olvida esto, nada ha pasado y nunca pasara tampoco. – Respiró profundamente y caminó denuevo en dirección a la sala. Cuando vislumbró a Ron, se sorprendió con que hablaba solo, no tenia ni su celular, ni la televisión prendida por lo cual no había nadie a su alrededor. - ¿Con quien hablas?

Ron se sorprendió, y si no se hubiera afirmado de la mesa, hubiera caído estrepitosamente.

- Nadie… digo conmigo mismo.

- ¿Debo preocuparme por eso? – Preguntó curiosa.

- Para nada. – Respondió con una sonrisa. - ¿Encontraste lo que buscabas en la cocina?

- Eh… si, digo iba a mirar por si tenemos algo para comer en la cena.

- Hable con Robert sobre eso. – Informaba despreocupado, observando como Hermione volvía a su asiento y probaba un bocado de la sabrosa hamburguesa. – No tendremos que preocuparnos más de si hay o no comida.

- ¿Enserio? – Ron asintió masticando también su comida. – Esa es una gran noticia.

- Si, no pensaba seguir sufriendo por esos tontos con cámaras que no nos dejan ni salir a ver el sol.

- Si, es bastante complicado… - Opinó resignada. A su mente volvió el tema de la clínica con el cual se había quedado muy confundida. - ¿Podrías explicarme que fue todo ese escándalo con tus padres?

- Nada importante, solo quería que nos ahorráramos un par de problemas innecesarios.

- ¿Me lo explicaras en alguna ocasión?

- Si eso quieres… - Respondió no muy seguro. - ¿Me explicaras tu lo que sucede con… - Medito unos segundos sobre que decir. - …tu padre?

- Tal vez – Dudó Hermione, levantándose nuevamente del asiento, pero esta vez para no volver en un largo rato. – Estaré en mi habitación, aun hay cosas que debo arreglar.

- Si, también yo. – Dijo con una sutil sonrisa ladeada, terminando de comer.

Tras eso Hermione desapareció tras dar una vuelta y entrar a su habitación.

El resto del día pasó con normalidad a excepción de una cosa. El pedido de comida que le había hecho a Robert había sido eficientemente correspondido. Luego de unas horas un hombre aparecido para entregarles todo lo que requerían para comer. No fue necesario pagar por su cuenta, ya que Record Magic ya lo había hecho, ellos solo se dedicaron a ubicar en cada lugar las cosas, rellenando los muebles superiores e inferiores con toda la mercadería.

Después de esto, todo transcurrió con naturalidad, cada uno metido en sus propios problemas imaginando con lo que posiblemente podría pasar al día siguiente. Además de meditar que los cambios radicales no siempre son tan radicales.


¿Que opinan? ¿Les gustaron estos tres capítulos? ¿Les gusto la ultima parte? ¿Les gustaron mas las anteriores? Opiniones, comentarios, sugerencias... todo es bien recibido.

Nuevamente, muchas gracias por todo. ¡Hasta la próxima!