¡Hola mi gente hermosa! Aparentemente no ha sido mucho el tiempo que nos hemos mantenido incomunicados, pero espero que estén igual o más ansioss que yo, por que leer el capítulo. No hay mucho que decir, más que volver a agradecerles por seguir leyendo la historia a pesar de que a veces he demorado bastante en publicar. Y créanme, no los culparía por dejar de leer la historia.

¡Muchas, muchas, muchas Gracias! ¿Les han dicho anteriormente que son las personas más maravillosas del mundo? Pues si no es así… ¡SON LO MÁS MARAVILLOSO CHICS! Me hacen muy feliz diariamente y no se como continuar agradeciéndoles…

Seguiré haciéndolo, respondiendo a sus Reviews preciosos *-*:

-: ¡Hola Kari! Lo se, lo se, merezco tu odio xd Espero que te guste este capitulo y que no te deja con la sensacion de insatisfaccion :)

- Inmaru: ¡Hola amiga! ¡Lo lamento tanto! Se lo que significa perder a alguien que quieres mucho, como a nuestras mascotas :´( Como puedes notar me demore mucho, pero aqui estoy denuevo, antes de que acabe la semana xd.

- fatty73: ¡Hola Fatty! Parece que la intriga de la fiesta te ha dado ideas de lo que posiblemente puede pasar, espero que puedas disfrutes este capitulo y no quedes con esa sensacion de que algo falto... :)

- alwaysromionegrintson: ¡Hola! ¡Bienvenida entonces! Si, lo se. Yo tampoco tenia mucha fe en los AU, pero he aprendido a quererlos demasiado. Esa oportunidad que te dan de crear una vida de estos amados personajes ¡y poder adorarlos aun mas! Pude notar que me tienes en autores favoritos... Gracias por ellos, también. Que bueno que te has animado con estos fic, espero seguirte viendo aqui :)

- grintsonandronmionelove: ¡Hola! xd Entiendo lo de nueva, pero no al mismo tiempo jajaja. No te preocupes por no haberlo hecho antes, con que lo hagas ahora y sepa que sigues leyendo yo seré feliz :)

- nalia-san: ¡Hola nalia! Que bueno verte otra vez aqui, lamento mucho la tardanza, pero espero que este capitulo te guste :)

¡Muchas gracias a todos ustedes por darse el tiempo a comentar! Y espero seguir leyendo sus comentario muy pronto.

Espero que estén todos muy bien y que Dios los bendiga a todos por hacer de esto mi felicidad :)

Cariños y un beso enorme a cada uno de ustedes.


Capitulo 13: Una fiesta a lo Weasley

Hermione se debatía hace unos minutos entre lo que quería y lo que debía ponerse para salir en la noche. Era muy bien sabido por todo el mundo que para salir a bailar no se iba con unos pantalones y una polera simple, pues el punto de todo baile es divertirse y conocer gente nueva, además de deslumbrar claro esta. Su mejor opción era un vestido blanco y ajustado que la cubría una palma arriba de la rodilla y que combinado con sus sandalias plateadas, le daba un look completamente sexy y relajado.

Asuntó resuelto, pensó mientras se cepillaba el pelo con suma delicadeza.

Ron se asomó por un espacio de la puerta y por unos largos minutos la observó. Contempló como suavemente deslizaba el cepillo por su pelo y luego trazaba un largo camino con sus dedos desde la cabeza hasta las puntas, y al instante lo colocaba en uno de sus hombros y dejaba el otro al descubierto. Sintió unas inmensas ganas de acercarse a ella y poder acariciar esa piel que quedaba al descubierto, tan tentadoramente para él y sus ganas de quererla. Desvió sus pensamientos y golpeo tres veces la puerta, provocando que Hermione al fin se girara par verlo.

- ¿Ya es hora de irnos? – Preguntó ella dejando el cepillo en el mueble y poniéndose de pie. Ron tragó saliva e intentó encontrar cordura en sus pensamientos, que no dejaban de revolotear sobre lo hermosa que se veía Hermione.

- Eh, sí, sí. Ya nos espera Sirius abajo.- Confirmó Ron, haciéndole ademán de que saliera de la habitación, esperándola aún en la puerta.- De todas maneras siempre es bueno llegar un poquito después, para causar mayor expectación.

- Buena idea. – Afirmó ella, tomando su bolso y una chaqueta. Caminó saliendo de la habitación mientras Ron la observaba de pies a cabeza y cerraba los ojos inhalando el aroma a perfume que desprendía de su cabello y de su piel. No se dio cuenta de los minutos que estuvo parado en la puerta así, hasta que Hermione se empezó a extrañar.- ¿Ron? – El abrió los ojos y caminó fuera de la habitación.- ¿No nos íbamos?

- Sí, claro. Sirius debe estar aburrido ya.

Bajaron con rapidez, cerrando la puerta del departamento y pasando por el mesón de la entrada. En las afueras del edificio, estaban los leales periodistas, que no demoraron mucho en empezar a hacer preguntas y elogiar lo bella que Hermione se encontraba esa noche. Ella les agradeció pero no respondió a nada más, Ron por su parte no dijo nada y la apresuró para que entraran de una vez en el auto. Había cierto rastro de molestia en su mirada que solo Sirius, -un hombre de experiencia- logró divisar.

El camino se hizo lento cuando ya estaban a una cuadra del lugar, debido a toda la gente que se acumulaba en los alrededores. Era una fiesta muy glamorosa, llena de invitados estelares y sin duda, un espectáculo muy esperado por todo Londres.

Había un caminó específicamente planeado para todos los invitados exclusivos, y por supuesto que cuando Sirius les dio el nombre en la entrada, le hicieron pasar inmediatamente, dándole el consejo de que era mejor bajar en ese lugar y caminar por la alfombra roja, para permitirles a los periodistas sacar todas las fotos que necesitaban.

- De acuerdo – Aceptó Ron, abriendo la puerta y escuchando los estridentes gritos de las fanáticas y de los periodistas, que ya los tenían en la mira hace bastante rato. Lanzó un par de saludos con al mano y luego ayudó a Hermione a bajar. Ese fue el momento en que más estallaron en gritos y debido a esto tuvieron que susurrarse las cosas al oído, cosa que pasó como confidencias entre ambos.

Caminaron hasta entrar en la alfombra roja, y como estrellas de cine posaron para los miles de flashes de los periodistas no prestando atención a las preguntas de los periodistas. Solo hacían caso a los gritos típicos como: "Hermione, por aquí" "Ron, por acá"

Hubo un momento en que fueron tan insistentes con las preguntas que Ron y Hermione comenzaron a avanzar con mayor rapidez, pasando por frente a algunas otras estrellas que entendieron perfectamente la situación. Cuando llegaron ya a la entrada de la gran fiesta, se despidieron de las fans y entraron.

Dentro, todo era completamente diferente a como lo habían pensado. Estaba repletó desde la primera a la segunda planta. Había diversos bares apartados los unos de los otros, ninguno vacío por supuesto. Ron reconoció a varias personas en el lugar, pero no se acerco a ninguna de ellas temiendo que Hermione se sintiera incomoda con sus personalidades y además que otra persona le pidiera bailar.

- ¿Qué piensas? – Le preguntó luego de un rato de dar vueltas para encontrar un lugar un poco más apartado del bullicio.

- ¿QUÉ?

- ¿QUÉ PIENSAS DEL LUGAR? – Repitió acercándose más para poder susurrarle al oído. Alguien a su lado lo empujo con brusquedad y por ello rozó el hombro de Hermione poniéndola más nerviosa a ella de lo normal.

- ¡NO ESTA MAL! – Admitió sonrojada.- PERO QUISIERA TOMAR ALGO QUE ME RELAJARA UN POCO.

La música pareció subir un poco más. Ron tuvo que volver a gritar, a pesar de estar muy cerca de ella.

- ¿TE TRAIGO ALGO PARA TOMAR?

- ¿QUÉ?

- ¿QUIERES ALGO PARA TOMAR?

- ¡SÍ, GRACIAS!

- ¡ESPERAME AQUÍ! – Gritó con mayor firmeza, para que ella tomara muy enserio su respuesta.

- ¡DE ACUERDO! ¡ME SENTARE ALLÍ! – Señaló una de las mesas que recién se había desocupado.

Ron haciéndose paso con mucha dificultad, llegó al bar donde le dijeron que tenía que esperar un rato para conseguir un trago, al igual que todos los demás.

(*)(*)(*)(*)

La música pareció bajar un poco de tono, permitiéndole a ella y al recién llegado entenderse perfectamente.

- Vaya, vaya. Miren quien tenemos aquí – Dijo una voz desconocida, apareciendo entre la gente. El joven se sentó en el asiento continuo y la observó con mucha cautela. - ¿No me reconoces linda?

- Lo lamento, pero no. – Negó ella sin tener ni la más minima certeza de conocerlo. Busco un poco con la mirada a Ron y se calmó al ver que el pelirrojo aguardaba junto al bar.

- Entiendo, entiendo. Tienes muchas cosas en la cabeza y no logras recordarme. –Aceptó el chico, tendiéndole ahora la mano para presentarse.- Soy Cedric Diggory, actor de algunas películas. Suponía que tal vez ya me conocías, aunque sea por alguna foto de revista.

- No puedo decirte que sí. – Sonrío dulcemente, para intentar ser un poco más cortés-. Tal vez me salvaría como escusa el decirte que no he estado en Londres por mucho tiempo, estaba en Francia específicamente.

- Estas salvada, porque al menos me lo he creído. Tienes cierta inclinación por el acento francés. – Agregó para darle más credibilidad a su respuesta.- ¿Qué estas haciendo en esta fiesta entonces? No pareces ser una chica de fiestas.

- Tienes razón, no lo soy. Pero hoy he querido salir a relajarme un poco y hacer algo que me haga sentirme viva. – Admitió a Cedric, para su propia sorpresa.

- ¿Vienes acompañada? – Él sabía la respuesta, pero era mejor pasar desapercibido.

- Sí, con Ron…

- ¿Ronald Weasley? – Se adelantó. No quería delatarse diciendo que era el mejor amigo del pelirrojo y que tal vez era el posible causante de que estuviera ahí.

- Exactamente, supongo que has leído las noticias o algo relacionado.

- La verdad es que si.- Asintió como si nada.- Y creo que seria imposible no hacerlo, debido a que han sido los titulares de los diarios prácticamente todos los días.

- Tienes razón, pero créeme que no lo hemos hecho a propósito y ha sido bastante incomodo.

- Vas a tener que acostumbrarte estando con Ron.

- Eso creo. ¿Lo conoces? – Rectificó su pregunta.- Me refiero a que si has hablado con él en alguna ocasión.

- Un par de veces. – Mintió Cedric, notando que ya era momento de finalizar la conversación.- Lamentó tener que dejarte así, pero tenía que encontrarme con un amigo hace unos minutos y tu belleza me ha distraído.

Hermione se sonrojo y bajo la mirada avergonzada.

- Fue un gusto conversar contigo.

- También para mí – Admitió, alejándose lentamente, mientras le dedicaba una ultima frase. - Fue un placer ser distraído por tu hermosura bella.

(*)(*)(*)(*)

Ron satisfecho porque al final podía alejarse para ir donde Hermione, gracias a la cortesía de uno de sus ex compañeros de trabajo, se aventuró a caminar sin derramar nada de sus tragos, pero alguien se cruzó quitándole con rapidez una de las copas de vino.

- Pensé que ya no vendrías – Le confesó Cedric, provocando que las facciones del rostro de Ron se relajaran un poco al comprobar que era él quien había hecho tal acto de aprovechamiento.

- También yo. – Respondió Ron, caminando hacia Hermione, seguido de su amigo.

- Conocí a tu novia.- El pelirrojo se detuvo en seco y Cedric carcajeó un poco antes de tranquilizarlo. - No te preocupes, no dije que era tu mejor amigo y que te conozco más que nadie en el mundo y que sé unas cuantas sorpresas que descolorarían a cualquiera.

- Odio cuando empiezas a hablar con amenazas Cedric. Se supone que somos amigos, no enemigos.

- No te pongas sentimental Ronald, me conoces bien y sabes que así soy. Es mi personalidad y no cambiara por tus miedos, amigo.

Ron que se había detenido hace unos minutos, miró a Hermione nuevamente y pudo divisar algo que no le gusto para nada. Un par de hombres se acercaron sigilosamente preguntándole ciertas cosas que la incomodaban, él lo sabía.

¿Cómo diablos lo sabía?, se preguntaba mentalmente. Su sonrojo la delata y esa sonrisa fingida también.

- No me molestes Cedric ahora, quiero disfrutar de mi pareja esta noche.

- No te preocupes, tengo mucha diversión en otra parte para mí. – Admitió mirando a una chica joven, que se apoyaba en una mesa completamente sola.- Ya nos encontraremos nuevamente más tarde.

Dejando atrás a Cedric, caminó lo más rápido que pudo dejando el único vaso que le quedaba frente a Hermione y se sentó en su puesto.

- Lo lamento chicos, pero esta hermosura es mía. - Dijo con un tono de coquetería y sobreprotección que deslumbro a la castaña.

- Tienes suerte amigo – Admitió uno de los hombres, que entendieron la situación.- Si yo tuviera una mujer así, no necesitaría más entretención.

Ron sonrío bajando la mirada, porque a pesar de no decir nada, pensaba igual. Hermione que también había escuchado todo, estaba sonrojada de una manera impresionable. Se sentía inmensamente feliz, pero a la vez muy insegura e incapaz de decir nada en esos momentos. Ella no quería que hubieran silencios incómodos, pero no podía hacer nada, estaba sumergida en un nerviosismo inimaginable.

- Debo ser la envidia de todos aquí.

Hermione estaba confundida. No entendía en que dirección iba eso, asique sin pensarlo se lo pregunto.

- ¿Qué? ¿Por qué?

- Por estar contigo, aquí. Tan cerca – Alzó su mano hasta encontrar el rostro de Hermione y lentamente lo acaricio desde la frente hasta la barbilla, sintiendo la suavidad de su piel y el sonrojo intenso que continuaba sobre sus mejillas.- Quisiera poder decirte algo más, pero tu belleza hoy esta más impresionante que nunca y la cordura hace rato que ya me ha abandonado.

- Detente Ron.- Dijo sonriendo y más nerviosa que hace unos segundos.- Me estas intimidando y no creo que eso sea bueno si quieres tener una pareja de baile.

- Creo que de cualquier manera serias una buena pareja, incluso si vinieras con pijama.

- ¿Por qué crees que vendría con pijama a una fiesta tan exclusiva? – Preguntó divertida.

- No lo se, tal vez te sentirías más cómoda

- ¿Intentas decirme que me veo mal con este vestido? – Fingió enojo.

- ¡No! –Negó rápidamente, sorprendiendo a Hermione por la evidente desesperación por retractarse de lo dicho.- ¡Claro que no! Te vez hermosa, lo que quiero decir es que seguirás siéndolo aunque te pongas una bolsa de papel.

- Gracias – Dijo para sorpresa de Ron.- Hace mucho que no me decían algo así. Sorprendentemente la ultima persona que me dijo eso fue… -Contuvo el aliento unos segundos.- …Mi padre.

Él entendía perfectamente porque su rostro se nublaba cada vez que lo mencionaba y la comprendía en todos los sentidos, pero no quería que siguiera recordando y sufriendo.

- Ahora ya no es el último – Dijo sonriendo, y sorpresivamente le tendió la mano. Ella sabía lo que significaba y accedió complacida.

No había mucho espacio para llegar a lo que era la improvisada pista de baile, por lo que les costo mucho llegar. Cuando Ron detectó un lugar perfecto para ellos, la guío hasta ahí y espero que ella lo mirara fijamente para decirle mirándola directamente a sus hermosos ojos brillantes.

- Eres perfecta.

Hermione no dijo nada, solo lo miró fijamente por unos segundos y comenzó a moverse al ritmo de la agitada canción. Ron también sonrío y le siguió el ritmo. Y en un par de minutos daban vueltas y se movían con agilidad sin notar que las personas a su alrededor los observaban con curiosidad. Era un escenario perfecto para que sus más escondidas pasiones revivieran y ambos lo sintieron en el preciso momento en que sus cuerpos se rozaron por casualidad.

La siguiente canción era más lenta, pero no dejaba de ser movida, por lo que Ron no dejo de aprovechar esta oportunidad para acercarse más a ella y sentir su cuerpo chocar en cada sensual paso que ella decidía dar.

En varias oportunidades ambos dieron vueltas y en cada una Ron, la afirmaba de la cintura posesivamente, con la escusa de que no quería que se resbalara y cayera. Y aunque Hermione sabía muy bien que eso no parecía ser muy creíble, asentía sin decir ni una palabra. Porque en el fondo de sus corazones, hasta el más mínimo contacto, era como si se abrazaran efusivamente.

Ron perdido por la tentación de tener a la chica entre su cuerpo, recorría con sus ojos cada parte y centímetro de Hermione porque si no lograría nunca tenerla desnuda frente a sí, al menos tendría el consuelo de poder imaginarlo en las largas noches que quedarían luego de que toda la farsa terminara.

Ella por su lado, disfrutaba de sentirse así de querida y deseada por un hombre y que además pudiera ser con alguien a quien poco a poco lograba conocer mejor, era la mayor de las fortunas.

Se estaba dejando llevar por lo que su corazón dictaba en esos momentos, ya no importaba si miles de personas los miraban o si los periodistas se decidían a entrar y sacarle mil fotos para obtener la portada del día siguiente, porque lo que más importaba en esos momentos era que estaban juntos y que sus corazones rogaban por un acercamiento mayor, un toque que descontrolara todos su sentidos y les permitiera caer ante las tentaciones que el otro les ofrecía.

Cuando se dio la oportunidad nuevamente, Hermione se giro dejando a Ron contra su espalda y permitiéndole total acceso a esta. Ella decidida a enloquecerlo, bajaba lentamente y luego subía para chocar con su cuerpo intencionalmente y así sentir que ese baile les permitía tener el contacto que talvez jamás llegarían a tener. Ron tratando de mantener la compostura tomó una de las manos de Hermione y se apoyo en ella para recorrerla desde las piernas hasta su pecho, provocándole un placentero toque que no dejaba de ser casual.

- Muy listo. - Susurró Hermione con una voz agitada, con claros toques de coquetería.- Se lo que intentas hacer.

- ¿Ah si? ¿Y que intento supuestamente? - Respondió él, controlando su voz para que sonara más normal.

- Crees que acariciándome con mi propia mano todo será normal y que no pensare mal de ti.- Se giro quedando a centímetros de su boca.- ¿Pero que crees? Lo he sentido, y no era solo mi mano.

- Puedes declararme culpable, pero no tienes pruebas.

- ¿Estas seguro? – Inquirió seductoramente, susurrándole cada palabra muy cerca de su cuello.

- Tanto como que Robert nos matara mañana. – Ella rió un poco sobre su cuello y luego volvió a su actitud coqueta.

- No te confíes, que el que ríe último, siempre ríe mejor.

- ¿Y porque no dejamos de reír y hacemos algo más productivo?

- ¿Qué sería eso "mas productivo"?

- Solo calla y lo veras.- Murmuro cerrando los ojos y acercándose lentamente a su rostro sonrojado.

Hermione sabía que venía y cuales eran las consecuencias de esto. De sucumbir a los encantos de Ron y consentir lo rápido y astuto que era. Pero eso ya no importaba ahora, se besarían, estaba más que claro para ambos.

E iba a suceder si no fuera por la interrupción de cierta señorita muy conocida para Ron y completamente desconocida para Hermione.

- ¡Ronald Weasley! – Gritó sorprendiéndolos. Ellos se separaron rojos y un tanto abochornados.- ¡Que sorpresa encontrarte aquí! ¡Pero que guapo estas! ¡Eres una maravilla! – Ella se giró y prestó por primera vez atención a Hermione - ¿Quién es ella? Pensé que tus expectativas en cuanto a mujeres eran más altas Ronnie.- Admitió la mujer recién llegada, un tanto molesta por ser desplazada de las atenciones del pelirrojo. Hermione puso una expresión de incredulidad e intentó mantener la compostura. Ron por su lado estaba enojado por la repentina interrupción en un momento tan poco oportuno.

- ¡Cho! – Fingió sorpresa, pues no quería generar más problemas.- ¿Como has estado?

- ¡De maravilla! –Admitió aún molesta.- ¡Es increíble todo el tiempo que ha pasado! La última vez que nos vimos fue…

- ¿Cuándo te encontré teniendo sexo con mi hermano? Si, yo también me acuerdo.- Dijo más molesto que hace unos minutos.

- ¡Oh! Pensé que ya estaba pasado ese tema cariño y que tal vez podríamos reiniciar esos fantásticos momentos que pasamos… ¿Recuerdas?

Hermione sorprendida por la poca decencia de esa mujer, decidió hacerse a un lado.

- Los dejare solos. – Intentó caminar lejos, pero una mano aferrada a su muñeca se lo impidió.

- Hermione, no. No tienes porque irte…

- No te preocupes, es obvio que deben conversar y yo sin duda estoy sobrando aquí.- Dicho esto, se alejó raudamente.

Si hace unos minutos estaba enojado, ahora estaba furioso. Cho no solo había interrumpido uno de los momentos que más deseaba tener con Hermione, sino que también había provocado que ella desapareciera de su lado y que probablemente fuera a ser consolada por cualquier otro patán. Y él seguiría pegado a esa mujer que aparentaba que nada había pasado cuando todo lo malo que le había ocurrido a él, comenzó con ella.

- Que bueno que se fue, creo que nos estaba estorbando bastante.- Opinó acercándose a Ron con su tono coqueto. Lentamente fue acomodando sus brazos alrededor del cuello del pelirrojo.

- No Cho, aléjate por favor.- Intentó despegarla de su cuerpo, pero con la firmeza que ella lo abrazaba era suficiente para rendirse por unos segundos que fueron letales.

- ¿Porque me tratas así Ronnie? Sabes que lo que ocurrió con Charlie no fue más que un desliz. Yo siempre te he querido a ti y eso no cambiara. – Se acercó lentamente a sus labios, besando todo el trayecto de la curvatura de su cuello.

- ¿Y porque cambio en ese momento? – Preguntó, haciéndola detenerse por unos segundos de su plan de conquista.

- Me tenías muy abandonada y yo quería que alguien me dijera que seguía siendo bella, a pesar de todas las cosas que habíamos pasado. No sentía que tú me siguieras queriendo de la misma manera, amor.- Siguió avanzando con mayor lentitud, pero sabiendo que si él no la había apartado ya, el juego estaba ganado.

- Claro que te quería, solo dejaba un espacio para que lo que nos separo en esa pelea no volviera a ocurrir.

- Ahora que lo sabemos. No dejemos… que vuelva… a… ocurrir – Ella con una gran sonrisa se acercó al fin, para completar su objetivo.

(*)(*)(*)(*)

Hermione intentaba buscar un lugar al cual ir para dejar de pensar lo que habían estado a punto de hacer. Esta feliz, porque sentía que las cosas podían ser diferentes con ella. Quizá Ron había cambiado realmente y podía comenzar a dejarse llevar más aún de lo que ya lo hacia. Decidió mirarlo para convencerse de que todo estaba bien y que Ron seguro estaría diciéndole a Cho que con ella las cosas habían terminado hace un tiempo y que nada volvería a pasar. Pero se llevó una gran sorpresa al darse cuenta que las cosas en ese lado eran muy distintas. Ron no estaba hablando con ella, ¡Se besaban! Y no de una manera tierna y relajada, se besaban con pasión y deseo, y fue por eso que verlos le dolió aún más.

No quería seguir mirándolos, pero por pura curiosidad decidió observarlos unos segundos más. Y tal vez esa fue la peor decisión, porque Ron detuvo el beso e inconcientemente se giró hacia donde ella estaba, observándola fijamente por unos minutos con una expresión de impotencia. Pero ella solo podía ver como Ron la abrazaba aún y mantenía la misma posición que hace unos segundos había tenido con ella misma. Y ahí fue el momento en que por fin se convenció de que las cosas no eran diferentes con ella y que posiblemente solo había sido otra de las jugadas del pelirrojo.

A Ron se le partió el corazón cuando la vio. Pudo notar la tristeza en su mirada y eso fue lo que lo impulso más a terminar con esa tonta mentira que mantenía con Cho. Cuando la castaña desvío la mirada para perderse entre la gente él se separó bruscamente.

- ¡No Cho! Ya no seré parte de tu estupido jueguito. Me engañaste de la manera más vil y no pienso perdonártela ni ahora ni nunca. Asique déjame en paz, para poder disfrutar con la persona que realmente quiero. –Pensó mentalmente lo que había dicho. La ultima frase que rebotaba en su mente.- Si, a la persona que realmente amo. La única que me puede hacer feliz. Y esa claramente no eres tú.

No le dio tiempo de decir nada, ya que caminó lejos de su lado buscando a la chica que realmente llenaba su corazón. En un principio sintió la mayor felicidad que jamás había imaginado. Por fin podía decir con todas sus letras que la amaba, ya que al fin se había dado cuenta de lo que sentía sin miedo a admitirlo. Pero las cosas fueron diferentes cuando se dio cuenta de lo que había provocado anteriormente. Hermione conversaba con un par de hombres jóvenes, bastantes guapos y que sin duda intentaban coquetearle sin descaro, pero algo lo sorprendió aún más. Ella no estaba para nada intimidada, al contrario parecía disfrutar de los constante halagos que ese par de estupidos le hacían y él por su parte no podía aguantar el coraje.

Iba camino a detener ese "espectáculo", cuando se dio cuenta de que conocía a los dos hombres y justamente eran las dos personas que menos quería en los alrededores de Hermione.

Tenía que llegar éste, Pensó molesto.

Se encaminó con mayor rapidez hacia la mesa que compartían los tres y se plantó con firmeza para desconcentrarlos de su afanada conversación.

- No esperaba encontrarme con ustedes dos, justamente aquí.- Ambos hombres lo miraron con una gran sonrisa, sabiendo la irritación que le producían a Ron estando ahí con Hermione.- Pensaba que tú Cedric estarías ocupado en otra parte y tú Charlie, que estarías en casa ocupándote de ciertas cosas más importantes.

- No hermanito, estoy aquí disfrutando de la belleza de tu novia. No entiendo como la has podido dejar sola, con lo bella que se ve esta noche.- Sonrió más ampliamente, notando la gran molestia del pelirrojo.- De hecho yo que tu tendría cuidado.

- Eso lo tengo muy claro – Afirmó mirándola, aunque ella no tenía ni la minima intención de verlo a él.

- Yo por mi parte, deje de lado lo que tenía que hacer, para venir a acompañar a tú pareja, que estaba bastante solita. ¿Por qué la has dejado de lado?

- No la he dejado de lado.- Negó, haciendo que al fin ella lo viera, pero no con amabilidad, sino con unas ganas de obligarlo a decir la verdad.- solo ha ocurrido una complicación, que ya resolví perfectamente.

- Eso pude ver – Aceptó Hermione, con un tono de prepotencia.

- Pero fue un completo error y no volverá a pasar.

- ¿Eso es lo que siempre les dices? Porque parece funcionar. – Ron se sorprendió, pero no pudo decir nada, ya que ella se levanto de su asiento e invitó a Cedric a bailar. Él por supuesto que no se negó y la llevó rápidamente a la pista de baile.

Hermione no se quedó bailando solamente con Cedric, ya que comenzó a bailar con varios hombres que se arremolinaron a su alrededor, permitiéndoles unos cuantos minutos a cada uno de sus sensuales movimientos. Había algo que parecía estar diferente en ella, tal vez su gran sonrisa o la repentina actitud de rabia que había adoptado. Ron pensó que tal vez todo era debido a que lo había visto con Cho y la había dejado de lado a ella.

La noche sin duda se ha arruinado, pensó el pelirrojo.

Cuando pudo prestar atención ha algo que no fuera Hermione y su baile "caliente", se fijó en que había quedado solo con Charlie. Ambos pudieron presenciar como el baile de Hermione y Cedric iba aumentando en sensualidad. No se sorprendía de que Cedric hiciera tales movimientos, pero con ella era diferente. ¿Por qué diablos se movía tan bien? Y más que nada… ¿Por qué lo observaba de esa manera tan provocativa y sensual? Estaba comenzando a desesperarlo de una manera sorprendente, pero no sabía que debía hacer para detenerla y alejar a esa multitud de hombres que intentaban a toda costa quitársela de su lado.

- ¿Qué has hecho ahora? – Preguntó Charlie, desconcentrándolo de sus pensamientos.

- ¿Porque dices que hice algo?

- Cuando llegue y la vi sola, me acerque para preguntarle que hacia aquí. Ella respondió que había venido contigo, y que sorpresivamente había aparecido tu ex y que luego sobraba. Creo que se pasó un poco de copas… - Ambos la miraron y al verla sonrojada y riendo por cualquier cosa que Cedric decía supieron que estaban en lo correcto. Ron no dijo nada, porque sabía que era el provocante de todo.- Nunca sabes como manejarlas hermanito.- Ron podía sentir como la mente malvada de su hermano maquinaba un plan.- Hubiera sido tan simple como pedirle a Hermione que te dejara solo unos segundos y hubieras hablado con Cho y luego tendrías a las dos en tus manos.

- No soy tan aprovechado como tú.

- No diría lo mismo. ¿O ya has olvidado tu pasado?

- ¿Tu también vienes a amenazarme o que? ¿Se han puesto de acuerdo para intentar acabar con mi carrera y mi felicidad?

- Lamentablemente no lo había pensado, pero Cedric podría ser un buen aliado en todo esto.

- No lo puedo creer. Hace unos años no podría haber pensado mal de ti, pero míranos ahora, ya ni siquiera puedo llamarte hermano.- Se levantó de su asiento, para ir tras Hermione y alejarla de las feroces manos de su supuesto amigo que recorrían su cuerpo sin control.- Ya basta de baile por hoy Cedric, nos vamos Hermione.

La tomó de un brazo y con rapidez la alejó hasta uno de los baños del lugar. Si no querían ser noticia en los periódicos, debían salir por la parte trasera y con completa discreción. Buscó su teléfono en uno de los bolsillos de sus jeans y le marcó rápidamente a una persona de la cual estaba seguro podría recibir ayuda.

- Sirius, necesito que me ayudes con Hermione. Se ha tomado un par de copas y no esta en sus cabales para salir al público.- Explicó, al teléfono.

- Estaré en unos minutos, ahí. Pero ni se te ocurra sacarla por la parte trasera.

- ¿Por qué?

- Hay miles de periodistas esperando que alguien salga ebrio o fuera de sus cabales, para hacerlo la noticia principal de mañana.

Cortó cuando se puso de acuerdo con su chofer para esperarlo y ahí decidir juntos que hacer para que las cosas no se salieran de control.

Por otro lado, Hermione caminaba de un lado a otro en el baño, mirándose al espejo un minuto y luego mirando el suelo, cosa que se repetía intercaladamente. Cuando percibió que no estaba sola, se giró para mirarlo a él.

- ¿Por qué diablos me sacaste de ahí? Yo estaba pasándolo de maravilla ¡Hip! – Hipó mientras caminaba hasta donde él.- Hasta que llegaste y lo arruinaste todo nuevamente.- Cuando puedo distinguir claramente la puerta, caminó rumbo a esta.- De hecho… ahora mismo me volveré… allí.

Ron la detuvo con brusquedad y fue por eso que tuvo que sostenerla para que no resbalara. Pudo ver sus ojos llenos de pena y nublados por la rabia que sentía hacia él en esos momentos y se sintió más culpable de lo que se había sentido en toda la vida.

- Lo siento.

- ¡Suéltame bestia! – Le gritó, intentando soltarse de su agarre, pero a pesar de todo su cabeza daba mil vueltas.- Ya bastante te has divertido ilusionándome.

- ¿Ilusionándote? – Preguntó confundido.

- ¡Sí! Con esas estupideces de que soy la más linda y que eres al envidia de todos. ¡Hip! Ya no… ¡Hip… ya no creeré en tus mentiras, asique búscate otra entretención. – Se separó de él, para mirarlo mejor y poder pasar sus dedos por su frente, intentando ver si eran dos Ron los que estaban frente a ella.- Apropósito… ¿te gusto su besito? Bueno no su besito, su besote… ¡Hip!... Parecías entretenido…

- No se de que hablas y de todas maneras el único beso que deseaba era el tuyo.

Hermione se largó a reír como histérica y derrepente se detuvo en seco, luego sonrío.

- Eres bueno… ¡Hip!... te habría creído, si no te hubiera visto besándote con Cho, exactamente con estos ojitos – Se volvió a reír, mostrándole sus propios ojos.

- Te vez muy hermosa esta noche y aunque lo diga y no me creas, siento que ya no solo me importas como compañera de trabajo, sino también como mujer.

Hermione negó y dio unas cuantas vueltas antes de acercase a él nuevamente y continuar hablándole.

- ¿Sabes lo que pienso de ti ahora? – Le presiono su dedo en el pecho.- Que eres un cualquiera… ¿Se les puede decir así a los hombres? No importa… ¡Hip! Eso eres y toda la bestialidad de esta noche… ¡Hip!... es más que suficiente para… convencerme de que eres el último hombre ¡Hip!... que podría hacerme feliz.

- No lo dices enserio, estas borracha.- Negó apenado.

- ¿Has oído alguna vez que los borrachos solo dicen la verdad? – Ron cerró los ojos y negó ligeramente con la cabeza.

- ¿Qué te pasa? ¡Hip! Te diste cuenta de que… ¡Hip!... realmente eres una bestia – Volvió a reír sola y se acercó a Ron, para poder decirle algo más.- Se que en el fondo, a pesar de hacer tantas bestialidades, eres bueno… - Se acercó a su oído y dijo con lentitud.- …en la cama.

Rió unos cuantos minutos más y luego se apoyó en la pared. Pero debido al cansancio lentamente se fue deslizando y se sentó en el piso del baño apoyando su cabeza sobre su hombro y cayendo inconcientemente dormida por el efecto del alcohol. Ron la observó y entendió por fin que siempre era él el provocante de las cosas malas que le ocurrían a Hermione. No era eso lo que quería para la mujer que amaba. Sí, la única mujer que amaba.

- Eres lo más bello que he visto en mi vida y no se como no me di cuenta antes. - Le susurró arrodillado frente a ella. Deslizó su brazo por la espalda de Hermione y con la otra mano en la parte posterior de las rodillas, tomándola en brazos la apegó a su cuerpo y dejó que su cabeza descansara sobre su pecho.- Se que soy el causante de todos tus males, pero no puedo alejarme de ti.

En una media hora después, Sirius logró entrar para ayudar a Ron. Hablaron de las posibilidades de llegar al edificio sin ser vistos, pero ambos sabían claramente que eran casi nulas. Tenían la posibilidad de salir del lugar sin ser vistos, pero de lo que no podrían salvarse era al momento de llegar al penthouse.

- Creo que la mejor opción sería que vayan a tu casa Ron. Ahí nadie los molestara.

- ¿A mi casa? ¿Te refieres a mi antiguo departamento?

- No, a la madriguera.

- ¿A la madriguera? – Preguntó confundido.- Mamá me matara.

- ¿Por qué? ¿Por llegar tarde?

- No, por provocar que Hermione se emborrachara.

Sirius asintió divertido y pensó que posiblemente tenía razón.

- Es eso, o arriesgarse a las mentiras de los paparazzis, que podrían arruinar sus carreras.

Ron decidió que no permitiría que Hermione continuara en ese estado en esa gran fiesta, asique le propuso a Sirius salir a pesar de las consecuencias. Pero sorprendentemente cuando estaba a punto de enfrentarse a la manada de periodistas, un joven pelirrojo salio de una puerta continua en evidente estado de ebriedad causando el alboroto de los medios que buscaban ese tipo de situaciones para representarlas como portada en los diarios más importantes del día siguiente. Ron agradeció al cielo poder pasar desapercibidos, pero se apenó por el pobre hombre que ahora era acosado por la farándula. Mañana se enteraría de quien era la persona que inconcientemente los había salvado de lo que podría haber sido el mayor escándalo para ellos.

Ron no lo pensó más y con la ayuda de Sirius lograron salir por una puerta trasera que los dejaba frente al auto. Cuando los tres estuvieron arriba, salieron con rapidez escapándose de los paparazzis que prestaban especial atención a las salidas de los autos de los invitados. Lamentablemente para ellos, una gran cantidad de periodistas distinguieron la patente del auto y los comenzaron a seguir. Uno de los semáforos dio la luz roja y sin más opciones tuvieron que detenerse. Los autos que aún lo seguían sabiendo perfectamente que eran ellos, intentaron sacar a pesar de todo fotos desde la ventana delantera, donde Sirius manejaba.

- Le sugiero joven Weasley que proteja a la señorita Hermione, porque a pesar de todo, las cámaras pueden captar a larga distancia a través de los vidrios.- Le dijo intentando taparlos lo mayor posible desde su puesto de conductor.- y si ven el menor signo de ebriedad en alguno de los dos los atacarán en los medios mañana sin piedad.

Ron entendiendo perfectamente, atrajo a Hermione a su cuerpo protegiéndola con una mano de los flashes y dejándolos sin oportunidad de ver los claros rastros de ebriedad de la joven modelo. Tuvo que mantener su mano alzada por un largo rato frente al rostro de la castaña para que nadie tuviera ni la más minima imagen reveladora.

Cuando la luz dio verde Sirius acelero con cuidado para no herir a ninguno de los tontos que se paraban con sus cámaras más modernas frente a él. Pero cuando tuvo la oportunidad aceleró con fuerza y lograron despistar a los periodistas. El resto del camino manejo con lentitud y precaución, permitiéndoles llegar tranquilos a la madriguera. Ron seguía pensando en como podría reaccionar su madre.

En la primera entrada a la casa, la cual los dejaba justamente frente a la entrada Sirius se detuvo. Lo ayudó a bajar a Hermione y luego se subió nuevamente al auto para retomar su rumbó a casa, aunque no antes de intercambiar algunas palabras con el pelirrojo.

- Gracias Sirius. Te debo otra. – Le agradeció sinceramente.

- La anotare en la lista. - Respondió él chofer sonriendo y manejando fuera del recinto perdiéndose en el oscuro camino.

Golpeó con dificultad la puerta debido a que tenía a Hermione sobre sus brazos, pero aún así pareció funcionar, ya que un par de pasos resonaron antes de hablar por la puerta.

- ¿Quién es y que quiere? – Gritó alguien, que parecía ser su padre. Antes de permitirle a Ron siquiera algo, el volvió a hablar.- Le aseguró que si lo que intenta es robarnos, no encontrara nada y la policía probablemente lo llevara arrestado en unos minutos. Y también le advierto que estoy armado.

- Soy Ron, papá. – Dijo con suavidad intentando no despertar a Hermione.

La puerta se abrió con rapidez, Molly y Arthur aparecieron para preguntarle que ocurría y porque la castaña se encontraba en ese estado. Antes de que pudiera responder, su madre lo obligó a entrar, sabiendo que afuera estaba helando bastante. Ron la recostó en uno de los sillones mientras iba a aclarar las cosas con su familia en la cocina.

- ¿Nos vas a revelar de una vez que ocurrió? ¿Qué le has hecho a esa pobre niña? ¡Habla Ronald!

- Estábamos en una fiesta y todo se salió de control. Cho apareció y luego Hermione desapareció y cuando la encontré ya estaba así. – Respondió él con rapidez, sin tener ni ganas de respirar en su debido momento.

- ¿Cho? ¿Ella de nuevo? – Ron asintió.- ¿Y que ocurrió?

- Intentó volver conmigo nuevamente, pero esta vez fingiendo que nada había ocurrido.

- ¿A esa mujer no le basto con engañarte con uno de tus mejores amigos? – La familia Weasley no sabía la gran mentira de Charlie, asique suponían que el engaño había sido a través de un amigo, del cual no sabían nada.- ¿Y que hiciste para que Hermione quedara en ese estado?

- Cho me besó.

- ¿Y se lo permitiste? – Preguntó su padre muy molesto, por que las cosas hubieran terminado de esa forma.

- Fue imposible impedirlo.

- Siempre es posible, si se maneja bien una situación así hijo. - Le manifestó su padre.

- ¡Pobre niña! ¡Mira como esta! Debió sufrir mucho…

- ¿Los vio besarse o tu le dijiste? – Preguntó su padre, entendiendo que las cosas no podían ser de otra manera.

- Nos vio. – Respondió Ron, apenado por que después de haber pasado de tan buenos momentos en un principio de la velada todo terminara así.

- Será mejor que la vayamos a acostar, debe estar muy cansada y mareada.- Miró a Ron en una expresión inquisidora.- porque supongo que tú permitiste que se emborrachara ¿no?

- No estaba a su lado para impedirlo. – Admitió echándole un vistazo a la castaña que seguía durmiendo en el sillón.

- ¿Y crees que eso te salva de lo que has provocado Ronald?

- Hablaremos de esto mañana, tu madre y yo estamos muy cansados para hacerlo ahora.- Le dijo a Ron, salvándolo de lo que podría haber sido el mayor sermón del siglo.

Entre Arthur y Ron subieron a Hermione, ya que el pelirrojo estaba bastante cansado. Y cuando Hermione ya estuvo descansando en la cama del pelirrojo, los padres de este se retiraron a la habitación matrimonial, dándole a pesar de todo las buenas noches a Ron.

El también estaba muy cansado por todo lo ocurrido, pero no se sentía lo suficientemente fuerte para acostarse al lado de Hermione y hacer como si nada hubiera pasado. Se sentía tan culpable por todo, que el solo pensar que tenía a la chica a su lado se sentía como el mayor patán e infiel del mundo. Era muy cierto que ellos no eran nada, pero su corazón y cabeza le decían que las cosas eran diferentes y que posiblemente si le había sido infiel de la manera que fuera.

Decidió dormir en la silla que estaba a un lado de la cama y de la cual podía observar a Hermione dormir placidamente, sin sentirse TAN culpable.

Cerca de las 9 de la mañana comenzaron a sonar las escaleras de la Madriguera. No habían más que cuatro personas, pero a pesar de todo la señora Weasley bien temprano comenzaba a hacer los quehaceres para atender a sus improvisados visitantes.

En la cocina ella y su marido conversaban del tema importante de la noche anterior y de la gran noticia del día.

- ¿Cómo es posible que estas cosas le pasen a nuestra familia querido? – Le preguntaba preocupada, por que su familia se viera casi siempre metida en escándalos. - ¡Siempre dije que no era bueno que todos estuvieran metidos en esta farándula!

- Lo se cariño, pero no podemos negarle a nuestros hijos hacer lo que deseen. Ya son grandes y saben todas las consecuencias de lo que hacen.

- ¡Pero Arthur! ¡No podemos dejar que sigan pasando por esto!

- Molly, amor. Ellos sabrán salir de esto solos, son muy inteligentes y ya han pasado por esto varias veces.

- Lo se, ¡pero no estoy dispuesta a que sigan soportando estas burlas!

- Tampoco yo amor, pero no hay nada que podamos hacer.

Arthur se despidió de su mujer, luego de tomar el último trago de su taza de café, para salir en dirección a su trabajo en el Ministerio de Londres. Molly que aún estaba preocupada por la nueva polémica que figuraba a uno de los ocupantes de su familia, siguió con sus quehaceres del hogar.

Por otra parte de la casa de los Weasley alguien comenzaba a despertarse. A pesar de que no sabía donde estaba, se sentía extrañamente protegida y muy cómoda. Abrió lentamente los ojos y sintió como la luz le pegaba de frente en los ojos, se movió ligeramente para alejarse de los rayos del sol y así poder notar al fin en donde estaba. Se asustó en un principio, creyendo que tal vez había hecho algo de lo que se arrepentiría, pero al verse sola en la cama y completamente vestida con la ropa del día anterior se relajó un poco.

Se apoyó en ambos codos y miró a su alrededor, notando algo, o mejor dicho alguien que no había visto hace unos segundos. Ron dormía profundamente, pero estaba en una posición muy incomoda que a Hermione en cierta forma le dio pena. Pero instintivamente recordó algunas cosas de la noche anterior y un fuerte dolor de cabeza comenzó a expandírsele. Se recostó nuevamente apretándose con las manos la frente y cerrando los ojos con fuerza como si eso pudiera calmar las puntadas.

Ron se despertó debido al dolor provocado por su posición, y como pudo ver a Hermione removiéndose con aparentes síntomas de jaqueca se decidió a despertarla a ella también.

- Hermione… Hermione… Hermione. – Repetía moviéndola ligeramente.

- ¡Ya estoy despierta! – Gritó enojada. Tomándose la cabeza.

- Lo siento, no quería…

- ¡Si querías! – Volvió a gritar, apretándose los costados de la frente intentando encontrar el punto exacto del dolor.- ¿Ahora podrías decirme donde diablos estamos? Porque no estoy tan mareada como para creer que estamos en el departamento.

- Estamos en mi casa, la madriguera.

- ¡¿POR QUÉ ME ESTAS GRITANDO? – Preguntó ella refregándose la frente por el dolor de cabeza.

- ¡No te estoy gritando! – Gritó él, haciendo que la castaña se tapara la cabeza con la almohada.

- ¿CÓMO QUE NO? ¡MIRA COMO ME HABLAS!

Unos pasos acelerados subiendo hasta la habitación detuvieron su improvisada discusión. La puerta se abrió con fuerza y tras ella apareció Molly con evidentes señales de preocupación.

- ¿Qué ocurre aquí? – Preguntó ella, con un par de paños en las manos.

- Lo lamento mucho mamá, pero Hermione esta un poco irritable.

- ¡Yo no estoy irritable! ¡Eres tú el idiota que no para de gritarme! – Volvió a gritar ella. Miró a Molly que la observaba con rostro de pena.- Lo lamento mucho Señora Weasley, pero me siento pésimo y no sabía en donde estaba.

- No hay cuidado querida. Entiendo como debes sentirte.- Habló la madre de Ron, en un tono muy bajo y que a Hermione le pareció el habla de un ángel.- ¿Por qué no me acompañas? Tengo algo que te ayudara a pasar la resaca, cariño.

- Se lo agradecería enormemente. – Respondió ella, levantando las frazadas de su cuerpo para salir de la cama y acompañarla.- Voy enseguida.

- Te espero en la cocina, querida.- Molly miró a su hijo con verdadero disgusto.- Ron deberías tender la cama y luego bajar tu también.

Hermione asintió poniéndose sus sandalias, que parecían ser lo único que aparentemente faltaba de su vestimenta. Ron también asintió, entendiendo el enojo de su madre. Luego de cerrar nuevamente la puerta, la señora Weasley desapareció escaleras abajo.

- ¿Por qué siempre armas tanto escándalo? – Preguntó el pelirrojo, mirándola fijamente.

- Lo mismo debería preguntarte yo.- Se tomó nuevamente la cabeza y se sentó de nuevo en la cama con aparentes mareos. Ron se acercó para ayudarla preocupado, pero ella lo apartó rápidamente.- ¡No me toques! – Una pregunta seguía en su mente y no dudo en hacérsela al pelirrojo.- ¿Cómo es que llegamos aquí?

- Sirius nos ayudo.

- ¿Cómo? ¿Por qué? No puede ser, ¿Qué diablos hice a noche? – Estrujó su mente a pesar del dolor, para recordar aunque fuera la más minima cosa de lo que había pasado la noche anterior.

- Nada. -Admitió él lleno de coraje.- Si no fuera por mí, estarías en cualquier parte con alguno de esos tipos.

- ¿Cuáles tipos?

- Los que te toqueteaban como si fueras una hamburguesa apetitosa.

- ¿Y que esperas? ¿Que te agradezca por separarme de alguien que seguramente me apreciaría por lo que soy?

- ¿Por qué dices eso? ¿Piensas que yo no te aprecio?

- No lo pienso, - Dijo levantándose, para quedar a su altura y así poder recriminarle todo de una buena vez.- estoy segura.

Caminó con rapidez a pesar de los mareos y cerró la puerta de un portazo, cosa que removió en las entrañas de Ron cierta sensación de culpabilidad que hace unas horas había creído dejar atrás. Pero no, ahí estaba nuevamente esa estupida sensación.

Antes de siquiera pensar algo más, se tiró sobre la cama intentando reponer las fuerzas para bajar, y poder hablar con tranquilidad con Hermione y además con su propia familia, que en este caso solo sería su madre. Y aunque quisiera sentirse mejor con eso, sabía que ella sola podía llegar a ser peor que todos los Weasley reunidos.


¿Que se vendrá para Ron y Hermione? ¿ Podrá su madre entender la situación? ¿ Comprenderá Hermione que todo fue un malentendido?

Todo esto y mucho mas en el próximo capitulo, ¡muy pronto!

Eso es todo por hoy, espero sus comentarios...

¡Besos y Cariños a todos!