¡Hola a todas! Muchas, muchas gracias por todo. ¡Son maravillas, las quiero demasiado! No tengo muchas novedades, más que esta mala noticia y es que a falta de tiempo no puedo responder sus review por aquí, pero en la semana intentare responderlos por la web. Lamento no poder responder a los comentarios, pero créanme que los leí todos de principio a fin. Sabía que estaban expectantes por el nuevo capítulo y quería publicar como dije, hoy domingo. Asique nuevamente lo siento, y espero verlas pronto nuevamente.

Un especial agradecimiento a: Inmaru, Cece, Al anonimo, que creó saber quien es ^^, fatty73, VremyaLuny, Fabiola, nalia-san y alwaysromionegrintson, que se tomaron el tiempo de comentar ^^

Nos vemos pronto y que disfruten el capítulo.


Capítulo 17: Tú eres mi fortaleza

La noche en Londres aquella tarde de día miércoles, era bastante ajetreada a pesar de ser altas horas de la noche. Los autos recorrían las calles como si fuera un día sábado por la tarde y la gente caminaba despreocupada sin detenerse a pensar los problemas que aquejaban a unos y la felicidad que embargaba a otros.

Entre estas ultimas personas felices, esa noche se encontraba un grupo de dos parejas que seguían disfrutando la compañía de los otros después de una agradable cena entre amigos. Conversando de diferentes cosas y conociéndose más los unos a los otros, y a pesar de que llevaban poco tiempo juntos como amigos, eso no evitaba que un lazo de gran confianza se expandiera cada vez más.

La famosa pareja del momento estaba entre ellos, disfrutando de la noche, ya que sorpresivamente nadie parecía seguirlos esa tarde. Nada de paparazzis, nada de periodistas, nada de cámaras. Era extraño, pero en esos momentos que más daba, si podían -después de mucho tiempo- caminar por las calles oscuras sin temer a que los siguieran.

- No hay porque preocuparse por ello. Aunque supongo que ya están un poco supersticiosos. – Comentó Harry, en las afueras de uno de los restaurantes más exclusivos de Londres.

- Bastante.- Confirmó Ron, entrelazando su mano con la de Hermione, ya que ahora tenía el poder de hacerlo.- Creo que debemos irnos, Hermione no durmió muy bien anoche. – Harry y Ginny lo miraron horrorizados porque hubiera hecho un comentario así, debido a que creían firmemente que entre ellos había pasado algo más que unos cuantos besos. Asique él entendió que debía aclarar las cosas.- Tuvo una pesadilla y ha tenido miedo de dormir desde entonces.

Los rostros de Ginny y Harry se relajaron, y Hermione aguantó su sonrojo, desviando su mirada a la calle, sin soltar la mano de Ron.

- Entiendo. Yo debo ir a dejar a Ginny y luego volver, asique será mejor que emprenda camino cuanto antes.

- Nos veremos pronto. – Le dijo la pelirroja a Hermione.- ¡La boda se acerca!

- Lo se. Y todo saldrá excelente. – Razonó la chica, despidiéndose de ambos.

Después de que todos se despidieron, cada uno tomó rumbo a su destino. Harry y Ginny a la Madriguera. Y Ron y Hermione…

- Pensé que iríamos a casa – Admitió Hermione, deteniéndose frente al auto.

- Era solo una escusa para que nos quedáramos solos.- Hermione puso una expresión de indignación.- ¿Qué? De todas maneras ya es bastante tarde para que anden fuera esos dos.

- Ron, son bastante grandes.

- Mi hermana nunca será lo suficiente grande para mí.

- Eres un sobreprotector sin remedio.- Ella se acercó a él, ya que Ron aún no tenía intenciones de subir al auto, y siguieron caminando.- ¿Qué tienes pensado?

- Nada. La verdad es que quería aprovechar que nadie nos esta siguiendo, para disfrutar de este aire.- Miró el cielo soñador.- Hace mucho que no podía hacerlo.

- Tampoco yo. – Admitió la castaña, tomando uno de los brazos del pelirrojo y caminando a su lado.- Y la verdad es que no recordaba la sensación.

- A veces extraño poder caminar sin que nadie me reconozca. Sin tener que ocultarme de las cámaras y caminar sin sentir el horrible estallido de mil flashes de cámaras chocar en mi rostro. Es estresante.- La observó por unos segundo, y luego volvió su mirada al camino.- ¿Qué crees que ocurrió hoy? Digo, para que no, nos sigan

- No tengo ni la menor idea. –Respondió la castaña.- Y lo prefiero así. No quiero arruinar aún la noche.

- No tiene porque estropearse. – Ron la miró fijamente. A pesar de solo tener la tenue luz de los faroles tapados por las hojas secas de los árboles a su disposición para verla.– No lograran hacerlo si estas a mi lado.

- ¿Quien lo creería? Ronald Weasley es un romántico – Expresó sonriente. Ron la miró ceñudo.- No es que me este quejando. Es solo que no pensé que fueras así.

- ¿Cómo creías que sería?

- No lo se. Más tosco, poco gentil y sobre todo muy engreído.

- Todos creen que soy así – Asintió Ron, caminando sin volver a posar su vista en ella. Hermione se sorprendió por su cambio de actitud.- Pero la verdad es que solo es parte de mi máscara. Mi verdadera personalidad no se acerca en nada a lo que me he convertido. Jamás en mi vida podría haberte tratado como lo hice si no fuera por despecho.

- Te entiendo. Es muy fácil empezar a fingir ser otra persona solo para querer caer bien o proteger nuestras propias emociones.

- Tú si me entiendes – Expresó Ron, sonriendo sin mirarla. Pero ella pudo ver por el rabillo del ojo que la piel de sus mejillas se extendía.- Sinceramente no se como creí que podías caerme mal en un principio.

- Y yo no entiendo, como me costó tanto confiar en ti.

- De por si, no soy un hombre al que le cuenten muchos secretos. – Bromeó, haciéndola reír.- La única mujer que me ha confesado algún secreto, es mi hermana. Y aún pienso que jamás debí acceder a saber lo que me confesó.

- ¿Que te dijo?

- Créeme, no querrás saberlo.

Siguieron caminando hasta llegar a una plaza. Se sentaron en una banca bastante apartada y continuaron conversando un largo rato.

- Apropósito, ¿de que hablaron con Harry el otro día?

- Cosas de hombres. – Respondió sin darle mucha importancia. No le confesaría que su mejor amigo lo había amenazado por si se le ocurría hacerle daño.- ¿Quieres que volvamos? Esta haciendo frío.

- Si, creo que sería lo mejor.

- De acuerdo.- Aceptó el pelirrojo. Hermione se levantó de la banca y no notó que él pelirrojo tramaba algo. Asique se sorprendió mucho, cuando sintió los brazos de Ron, deslizarse por su pierna, para tomarla nuevamente en brazos.

- ¡Ron! ¡Bájame! ¡Ron! – Exclamaba riendo, intentando soltarse del agarre del chico. Pero por más que hacía esfuerzos no lo lograba.- ¡Bájame en este instante Ronald! ¡Ya me esta hartando que me tomes en brazos de esa forma!

El pelirrojo accedió, dejándola de pie frente a él. Recibió un par de golpes, comparados a un par de almohadazos, que no le causaron ni el más mínimo dolor.

- Me encanta cuando te enojas.- La rodeó con sus fuertes brazos, sintiendo como ella colocaba los suyos alrededor de su cuello y lo acercaba más a si misma.- Te da un cierto aire de leona salvaje.

- Espero que eso signifique algo bueno – Admitió riendo.

- Lo es.- Aceptó.- Y mucho.

Luego de coquetear un rato, subieron al auto. Como en un principio, no tardaron en volver asique llegaron en poco tiempo al edificio y saludando a algunos conocidos, se encerraron en su penthouse. Eran ya pasadas las diez de la noche, cuando decidieron ir a dormir.

- ¿Quieres acompañarme esta noche también? – Preguntó Hermione, con tono de inocencia.

- Eso no es una opción.- Respondió él sonriéndole.- ¿En tu cama o en la mía?

- En la tuya.- Soltó ella con rapidez, sin detenerse a pensarlo.

Y así en un largo tiempo después, los dos estaban completamente dormidos. Ron abrazándola y ella descansando sobre pecho.

(*)(*)(*)(*)

El celular de Ron comenzó a sonar a eso de las 11 de la mañana despertándolos a ambos. No se preocuparon de llegar atrasados a alguna reunión en Record Magic, ya que no había ninguna junta planeada. Pero si él pelirrojo se preocupó de que lo llamaran a esas horas de la mañana.

Sin detenerse a mirar la pantalla del pequeño aparto, contestó.

- ¿Si?

- Ron, soy Jessie… ¿Te he despertado?

- Sí.- Dijo firmemente él chico, pasándose la mano por los ojos y su desordenado cabello. Hermione a su lado en la cama, lo observaba intrigada.- Pero da igual. ¿Por qué llamabas?

- ¿Para preguntarte si piensas llegar con acompañante o solo? Mi hermana estaría feliz de que fueras con Hermione, pero quiere saber con anticipación para guardar otro puesto a tu lado.

- ¿Guardar que, para que? – Preguntó totalmente perdido en el hilo de la conversación.- ¿De que demonios hablas?

- De la boda de mi hermana….

- ¿La boda de tu hermana? ¿Qué tengo que ver yo con eso?

- ¿Recuerdas que estas invitado?

- Sí, si recuerdo. Pero eso es en… ¿Cuándo dijiste que es?

- Hoy.- Le informó indignado, por su poca preocupación.

- ¿Y porque no me avisaste antes? – Preguntó con tranquilidad, y con un tono parecido al de un niño que recién despierta.

- ¡Te envíe la invitación hace una semana!

- Estas loco, porque no me ha llegado nada.

- ¿Cómo? ¡Eso es imposible! Yo mismo escribí la dirección, Ron. ¿Estas seguro que no te ha llegado nada?

El pelirrojo empezó a dudar. Tal vez la dichosa invitación estaba por ahí tirada. No era de las personas más ordenadas, asique estaba esa posibilidad. Además, lo único en lo que había pensado toda la semana era en… Hermione. Desvió su mirada hacia ella, y la encontró mirándolo fijamente con ojos curiosos. Se acercó a ella sonriendo y le dio un casto beso en los labios, pero con ese simple roce sintió de inmediato como todo el mundo desaparecía, incluido Jessie, que aún aguardaba al teléfono. Inconcientemente lo dejo sobre una de sus mesitas de noche, y siguió profundizando él beso con la castaña. Ella le correspondió inmediatamente, acariciando su cabello pelirrojo y acercándolo más a su boca, para deleitarse con los expertos labios de Ron. Pero todo terminó, cuando comenzó a sentir unos gritos provenientes del pequeño aparato.

- ¡RON! ¡RON! ¡RON! ¡RONALD WEASLEY!¡POR TODOS LOS DEMONIOS! ¡CONTESTA EN ESTE INSTANTE! ¡SE QUE ESTAS AHÍ AÚN!

Hermione y Ron, se rieron levemente y él pelirrojo volvió a poner el teléfono al oído. Aunque en un principio tuvo que alejarlo para no reventarse la oreja con los gritos de su amigo.

- Sí, si, si. Te estoy escuchando. Y no te preocupes, estaremos ahí.

- Eso espero.- Respondió su amigo, bastante enojado.- Y es a las 6 de la tarde, para que lo sepas.

- Entendido

- Y por si se te ocurriera llegar tarde, ten por seguro que no se abrirán las puertas de la iglesia.

- No te enojes. Se me había caído el teléfono.- Mintió, acercándose nuevamente a la chica, que intentaba alejarlo riendo.

- Sí, claro.- Aceptó Jessie con ironía.- A mi también se me caería el teléfono si estuviera BESANDOME-CON-ALGUIEN-DE-ESA-MANERA.

Ron y Hermione volvieron a reír. Aunque claro él pelirrojo le dio una ultima frase a su amigo al teléfono, y cortó. Pero muy por él contrario, lo que no cortó fue él beso, que se volvió poco a poco más apasionado.

- Tenemos una boda a la que asistir hoy.- Le susurró, mientras besaba el inicio del cuello de la chica. Ella soltó un gemido ronco e intentó buscar algún poco de cordura con tanta caricia.

- ¿Q-que? – Tartamudeó, sintiendo los sensuales besos de Ron, recorrer todo su cuello.

- Eso. Iremos a una boda.

- No tengo… nada… que ponerme – Respondió ella, intentando separarse de él para poder aclarar sus ideas.

- Tampoco es necesario que te pongas nada. Así como Dios te trajo al mundo, esta más que bien para mí.

Hermione rió un poco abochornada.

- ¿También me mostrarías así frente a toda esa gente? – Ron pareció meditar esa frase, y se separó un poco para mirarla a los ojos. Ella sonreía con supremacía.

- Pensándolo bien. Deberías ocupar un poco de ropa, y si es posible con un gran abrigo. – La castaña se largó a reír. Y él amurrado detuvo sus besos y se giró para no poder mirarla y caer nuevamente ante la tentación.- Si prefieres, puedes quedarte aquí.

- ¡Oh! ¡Vamos Ron! – Exclamaba indignada por su repentino enojo.- No me creerás tan nudista como para aparecer en una boda sin ropa.- Él no dijo nada y continuó en su posición, aparentando estar dormido.- ¿Estas enojado? – Ron soltó un bufido en afirmación.- ¿Y me perdonarías si acepto acompañarte? – Él pelirrojo pareció meditarlo, y se giró para observarla.

- Posiblemente.

- Entonces, tienes que ayudarme a elegir un vestido.

Ron suspiro fastidiado.

- No seas así. Elegir un vestido nunca es fácil, y para tu información no planeó ir a comprarme alguno a un centro comercial.- Le anunció victoriosa.- Tengo suficientes en mi armario, como para ir a bodas el resto del mes.

Hermione iba a levantarse para ir a preparar todo y desayunar, pero los fuertes brazos del pelirrojo entrelazados a su cuerpo, no se lo permitieron. Y aprovechando el momento de vacilación de la chica, se acercó más a ella y la obligó a recostarse para poder abrazarla en comodidad.

- ¿Quieres o no que te acompañe? – Le preguntó ella, ahora fastidiada.

- Sí, pero también quiero que te quedes unos momentos más a mi lado.

Y no necesitó más palabras que esas para quedarse a su lado un buen rato. Pensó por largos minutos muchas cosas, pero lo que más le costó sacar de su mente tiempo después, fue que en todo ese tiempo, Ron jamás le había pedido, obligado o rogado que tuvieran relaciones, y eso iba completamente en contra de la opinión que tenía el resto de las personas por él. Aunque claramente lo que ellos no sabían, era que a Ron solo le bastaba con estar acompañado de ella. Con tenerla a su lado, y poder decirle muchas veces lo importante que ella era para él.

(*)(*)(*)(*)

La tarde pasó sorprendentemente rápido para ellos. Entre el tiempo que Hermione decidía que ponerse y Ron terminaba de lavar los platos del almuerzo, pasaron seis horas, y con ello les dejaban un total de dos horas antes de que la boda comenzara.

- Si no vas a arreglarte ya, no alcanzaremos a llegar a tiempo.- Declaró Hermione, apareciendo en la cocina descalza.- Faltan dos horas y ni si quiera sabes la dirección.- Ron dejó los platos secando y se dirigió donde ella le hablaba.- Me iré a dar una ducha y a prepararme.

Dicho esto, desapareció camino al cuarto de baño. Ron por su lado, recordaba que tal vez la carta de invitación estaba en el mesón principal de los penthouse. Asique sacando sus llaves bajo hasta la recepción, buscando el dichoso papel.

- Sí. Aquí esta.- Ludo le entregó la elegante carta.- Llevó varios días intentando entregársela, pero no los he encontrado en su departamento.

- Hemos estado bastante ocupados, pero no te preocupes. También es mi responsabilidad el no preocuparme de este tipo de cosas.

Camino al departamento abrió la carta, encontrándose con una tarjeta gruesa escrita con letras doradas. En ella se especificaba todo claramente, asique ya no había que preocuparse por no saber la dirección.

Cuando cerró la puerta, el sonido del agua cayendo, se detuvo y del cuarto de baño, apareció una Hermione envuelta en una toalla y con el cabello cayendo completamente empapado, por sobre sus hombros. Ron aguantó las ganas de acercase a ella, besarla y deslizar esa toalla fuera de su cuerpo, que parecía prohibido para él. No porque fuera algo malo, sino porque era como él tesoro más preciado, que llegaría a conocer.

Ella lo percibió observándola, y sonrojada se adentró rápidamente en su habitación. Cerró la puerta por pura costumbre y comenzó a vestirse, apartando de su mente unos precipitados y pasionales pensamientos.

Ron por su parte, se convenció de que si hacía algo precipitado, Hermione posiblemente se terminaría arrepintiendo, provocando en ellos bastante incomodidad. Y es por esto que releyó la carta, debido a que se había olvidado de todo en un par de segundos. Se aprendió la dirección y dejo la carta sobre la mesa. Caminó rápidamente hasta el baño y se dio una ducha. Luego se apresuró a llegar a su habitación y elegir el esmoquin que utilizaría para esta ocasión.

(*)(*)(*)(*)

Hace unos minutos estaba indecisa entre dos vestido que podría usar, pero convenciéndose que un vestido largo sería incomodo, decidió por uno de seda que le llegaba hasta las rodillas y que era de un tono morado pastel.

Su maquillaje y complementos, iban muy acordes al color de su vestimenta, asique sintiéndose satisfecha con el arduo trabajo de una hora, salio de su habitación, dispuesta a partir a la boda. Ron al parecer pensó lo mismo, ya que en pleno pasillo, se encontraron frente a frente.

- ¡Oh, Ron! – Exclamó ella, llevándose una mano al corazón.- ¡Casi me matas del susto!

- Y yo que pensé que no era tan feo –Le respondió él, haciéndola reír.- Te vez maravillosa.

- Gracias, también tú.

- ¿Lista para irnos? – Ella asintió, tomando el brazo que Ron le ofrecía.- Llamé a Sirius, el se ocupara de llevarnos esta vez.

Hermione se detuvo en seco, recordando que la última vez que vio a Sirius, o mejor dicho, que él la vio a ella, fue cuando estaba en completo estado de ebriedad.

- Creo que le debo una disculpa.

- ¿Por qué? – Indagó sorprendido, llegando a la entrada del lugar y cerrando con sus llaves la gran puerta.

- Por todos los problemas que cause esa noche.

- No tienes de que preocuparte. Sirius es el hombre más confiable en el mundo.

- Eso no quiere decir, que yo pueda faltarle el respeto como lo hice.

- No has hecho nada malo. Solo te embriagaste como la mayoría de los de tu edad.

Hermione no muy convencida, decidió aguardar hasta el momento necesario en que tuviera que dar las respectivas disculpas.

En la entrada del edificio aparentemente no se veía nada de prensa, asique salieron con tranquilidad hasta llegar al auto. Ron le abrió la puerta caballerosamente, y ella sonriendo le agradeció, pero una vez que estuvo dentro, la sonrisa desapareció, para ser reemplazada por un sonrojo de vergüenza.

- Buenos días señorita Hermione – La saludo el chofer. Ella no respondió nada, asique él hombre se adelanto a dar la información.- El lugar no es muy lejos, asique no me sorprendería que llegáramos en tan solo unos minutos.

- ¡Lo siento! – Exclamó la castaña sonrojada. Y más aún cuando el hombre pareció observarla con mayor precisión.- Por lo de… la otra… noche.

El pareció entender y su mirada se relajo.

- No hay de que disculparse señorita, son cosas que pasan.

- Lamentablemente no son cosas que pasan, y créame que yo jamás había llegado así a un lugar.

- ¿Serán las juntas con este pelirrojo? – Preguntó Sirius en broma. Ron también sonrío.

Hermione no respondió nada, y se desplomó en el asiento del auto. Sirius comenzó a manejar y Ron la acercó a su cuerpo.

- ¿Crees que yo soy el culpable? – Le preguntó en un susurró.

Ella se separó para mirarlo a los ojos y negar con gran ímpetu que eso no era cierto.

- ¡Claro que no! Es solo responsabilidad mía, tú no tienes nada que ver.

- Agradezco que digas eso, pero ambos sabemos que yo fui el provocante de todo.

Hermione no lo dejó decir ninguna palabra más de culpabilidad, sellando su boca con un beso muy profundo. Sirius que los veía por el retrovisor, presionó el botón que desplegaba una cortina verde, y que les permitía completa intimidad.

Ron le correspondió inmediatamente, acariciándole de vez en cuando sus mejillas, y por supuesto rodeándola por la cintura. Ella sonriendo triunfante, -por hacerlo olvidar el tema- se detuvo y se acercó a su oído coqueta.

- Tú solo provocas cosas buenas en mí.

El resto del camino se lo pasaron en besos y silencios cómodos. No había necesidad de romper ese preciado momento, ya que se expresaban perfectamente con gestos. Aunque de vez en cuando, no les molestó decirse un te quiero.

(*)(*)(*)(*)

- Ron jamás me ha defraudado con una invitación y ahora… ¡Hola! – Saludó a un conocido que llegaba.- no creo que lo haga.

- No estoy tan seguro de eso Jesse.- Le respondió Jeff Perkins, el futuro esposo de su hermana, - Es nuestro amigo y todo, pero no se si le perdonaré que haya olvidado la boda. Nos conocemos desde hace mucho tiempo y además soy su manager.

- Ron es muy distraído, pero nunca insensato. Y sabe que esto es muy importante para ti.

- Eso espero.

- Confía en él.- Le pidió no muy seguro.- Ahora ve a prepararte, yo lo esperaré un rato más e iré cuando ya todo comience.

- De acuerdo. Iré a repasar mis votos. Estoy tan nervioso, que creo que podría decir cualquiera estupidez.

- Más te vale que no Perkins, es mi hermana con la que te casas.- Dijo sonriéndole.

El chico asintió y luego entro rápidamente en la iglesia para tomar su lugar junto al altar. Jessie por su lado, esperaba nervioso a que llegara el pelirrojo, y rogándoles a todos los dioses que por favor lo trajeran a tiempo. Y al parecer sus suplicas parecieron dar resultados, ya que de un lujosos auto, bajaron Ron y Hermione, perfectamente vestidos para la ocasión. Suspiró tranquilo, y despegando sus temblorosas piernas del suelo, caminó hasta ellos.

- Pensé que ya no vendrías.

- ¿Cuándo te he fallado?

- Nunca. Y es por eso que había puesto toda mi fe en ti. – Jessie percatándose de que Hermione estaba junto a ellos sin decir palabra se giró para saludarla.- Lo siento mucho Hermione, pero debía aclarar eso con Ron. ¡Es maravilloso que hayas venido!.

- No te preocupes, y gracias por invitarme.

- Gracias a ti por venir. Mi hermana se volverá loca cuando te vea. ¡Te idolatra! – Admitió él, haciéndola sonreír.

- ¡JESSIE! ¡YA ES HORA! – Gritó un hombre, que parecía ser su padre.- ¡VA A COMENZAR!

- ¡De acuerdo! – Respondió él. Y ahora se dirigió al pelirrojo y a Hermione.- Llegan justo a tiempo, asique entremos ya.

Ambos lo siguieron. Jessie ingresó a la iglesia haciendo el menor ruido que podía y avanzó todas las bancas hasta llegar a la primera. Ahí les señalo que se sentaran, y luego él subió el par de escalones hasta llegar al lado del novio, que se movía en su lugar con nerviosismo.

Hermione se había acercado lo más posible a Ron, puesto que a su lado había una mujer anciana que ocupaba la mayoría del espacio. Y además de esto, se sentía extrañamente observada.

- Siento como si estuviéramos frente a la prensa. – Le comentó ella, llamando la atención de Ron.- La gente no deja de mirarnos.

- Pensé que ya comenzabas a acostumbrarte.

- No en medio de una boda. – Aclaró dándose cuenta que la mayoría de las filas de bancas de detrás, murmuraban cosas señalándolos.

- Me da igual todo. Lo único que me importa en estos momentos, es la boda y que tu estas aquí conmigo.

- ¿Es eso una clase de agradecimiento?

Él le sonrió y se acercó para besarla, pero segundos después de que compartieran sus caricias, la mayoría de las personas presentes exclamaron un ¡Oh! generalizado, que terminó por romper la magia del momento. Hermione se sonrojo y se escondió en el hombro de él.

- Detesto cuando nos interrumpen.- Gruño fastidiado.- Y si vuelven a gritar algo, les voy a dar unos cuantos golpes a cada uno.

- ¿Crees podríamos distraerlos de la boda?

- Es posible. Pero no creo que sean tan imprudentes… ¿o si?- Hermione se volteó para mirar a unos cuantos y el pelirrojo luego de unos segundos, también lo hizo.

- Yo los veo muy capaces. - Opinó la chica, girándose en el preciso instante en que una mujer intentaba sacarle una foto con la cámara de su celular.- Y espero que lo que más temo, no resulte ocurriendo.

Ron no pudo decir nada más, puesto que la conocida tonada de ingreso de la novia, comenzó a sonar con mayor fuerza. Las puertas del lugar se abrieron, dejando paso a una niña pequeña, que tiraba pétalos de rosas por el camino, y tras ella, con lentitud, entró la futura esposa, acompañada de su orgulloso padre. Un par de niñas pequeñas detrás de ella recogían su largo vestido al caminar. Todos los presentes estaban de pie, contemplándola caminar hasta el altar y desviando de vez en cuando su vista a la famosa pareja que también los observaba desde la primera fila. En el otro extremo del camino, estaba el sonriente, pero nervioso novio, que se apretaba las manos frenético, e intentaba mantenerse de pie y tranquilo. A su lado, Jessie sonreía nostálgico, viendo a su hermana llegar hasta ellos.

Cuando la novia estuvo ya a solo cuatro pasos, la música fue bajando de tono, hasta volverse tenue y suave. Ella dio los últimos pasos y con ayuda de su padre, subió los escalones hasta donde su futuro marido la esperaba. El padre le entregó la mano de su hija en un acto simbólico y luego bajó hasta sentarse en su lugar de las bancas. Y fue entonces cuando, la pareja entrelazada de manos, escucho al sacerdote comenzar la ceremonia.

- Estamos aquí todos reunidos, para unir a esta joven pareja en sagrado matrimonio. Deseándoles la mayor felicidad, y que vuestras esperanzas y anhelos sean cumplidos.

El párroco siguió diciendo algunas palabras muy significativas para la pareja, que de vez en cuando se daban una mirada de felicidad inconfundible. Los presentes prestaban mitad de atención a la pareja de futuros casados y la otra mitad a Ron y Hermione. Ellos concientes de todo esto, deseaban que la boda terminara sin ningún inconveniente o interrupción. Asique prestando toda su atención a la boda, escucharon la parte más importante de la ceremonia:

- Los anillos por favor.- Pidió el sacerdote. Jessie se acercó para entregarles los respectivos a cada uno.- Entonces tu, Jeff Andrew Perkins, ¿Aceptas como esposa a Julieta? ¿Para amarla y respetarla, cuidarla y apoyarla, el resto de los días de tu vida?

- Sí, acepto.- Respondió él con firmeza, apretando la mano de su ahora mujer con fuerza, y deslizando por uno de sus dedos la pequeña alianza de oro.

- Y tu Julieta Anne McBrosh ¿Aceptas a este hombre como tu esposo? ¿Para amarlo y respetarlo, cuidarlo y apoyarlo, el resto de los días de tu vida?

- Sí, acepto.- Contestó la chica, entre sollozos de felicidad, deslizando también la alianza.

- Entonces hermanos y hermanas, y frente a todos los aquí presentes, los declaro… - Levantó sus manos, señalándolos con lentitud.- Marido y mujer.

Todos empezaron a aplaudir con entusiasmo, y gritando emocionados por el reciente cumplido compromiso.

- Ya puede besar a la novia.- Le informó el sacerdote, percatándose de que si no decía nada, el novio tampoco haría nada.

Los novios se dieron el tan esperado beso y el fotógrafo hizo su trabajo. Era el mismo de las sesiones de fotos anteriores de Ron y Hermione, que en ese momento se disponía a capturar el momento de su salida del lugar.

La pareja salió tomados de la mano, y ante el permanente aplauso de los invitados. En la entrada, el temor de Hermione se hacía realidad; una gran cantidad de fotógrafos estaban instalados en la entrada, tomando una que otra foto, ya que no deseaban imágenes de los novios, sino de los protagonistas de las polémicas diarias.

- Sabía que esto podía pasar. ¡Imagínate lo enojados que deben estar con nosotros por todo esto! – Exclamó preocupada, llevándose una mano a la cara con inquietud.

- Tranquila. Estoy seguro que Jessie sabía que esto podía ocurrir.- Efectivamente era así. Ya que su amigo venía, en su dirección.- Lo lamento mucho. No pensé que fuéramos a causar todo este alboroto.

- No te preocupes, nosotros sabíamos que estaba esa posibilidad y es por ello que les tengo un camino preferencial. – Les indicó que lo siguieran, tras una puerta escondida de la iglesia, que quedaba junto a un gran mueble. – Su auto los estará esperando ahí y nos vemos en uno minutos. Sirius ya sabe donde es.

- Esta bien. Gracias.- Reconoció el pelirrojo, haciéndole ademán a Hermione de que pasara ella primero.

Entraron por la puerta, descubriendo que era un largo pasillo, un tanto oscuro porque no había ventanas y la única lámpara que había, quedaba al final de ese camino. En la única salida, había una especie de puente que daba a una salida trasera de la iglesia, donde exactamente como había dicho Jessie, los esperaba Sirius.

- Ustedes si que saben causar un alboroto.- Opinó sonriente, abriéndoles la puerta gentilmente. – Será mejor que nos apuremos, antes de que esto se vuelva peor.

El lugar de la celebración post-boda sería en un lugar residencial, muy cerca de la iglesia, y que estaba especialmente preparado para ceremonias grandes. Era una especie de parcela, y estaba especialmente decorada con en tonos blanco invierno.

En la entrada había una gran reja adornada, que estaba custodiada por guardias uniformados.

Cuando llegaron, Sirius se estaciono en la entrada, permitiéndoles un acceso más rápido, y más seguro frente a todas las cámaras. Hermione y Ron, sintieron como miles de personas los fotografiaban, y apresurados dieron sus nombres en la entrada.

- Mucho gusto. Pueden pasar – Aceptó el hombre que vestía elegantemente.

Ellos aceleraron el paso, dirigiéndose a la gran carpa abierta que estaba en el lugar. Los novios ya habían llegado y estaban cómodamente sentados en la mesa principal, dándose algunos besos y observando a los invitados. La novia, que lucia radiante les hizo algunas señas para que se acercaran a la mesa. Ellos avanzaron. Ron más rápido que Hermione, debido a que ella estaba más nerviosa que nunca, temiendo el enfado de los festejados.

- ¡Cielos! ¡No puedo creer que estén ambos aquí! – Exclamó Julieta McBrosh, llevándose la mano libre al rostro emocionada.- ¡Es increíble!

- Lamentamos mucho el alboroto que se formó. No pensé que fuéramos a causar algo de ese estilo.- Se disculpó la castaña apenada, apretando la mano del pelirrojo con fuerza.

- Lo siento mucho Julieta, pero tu ya sabes como es todo esto.- Dijo Ron, haciéndole cariño con sus dedos a la mano de Hermione, para ayudarla a relajarse.

- No hay cuidado chicos. Pero lo que si lamento mucho es que ustedes tengan que andar escondiéndose, deberían poder disfrutar de una boda tranquilos.

- Eso es casi imposible para nosotros.- Admitió Ron, dándole un apretón de manos a Jeff, que asentía a todo lo que su esposa decía.- ¡Muchas felicidades para los dos!

- Gracias – Respondieron los novios al unísono.

- Nos iremos a sentar para que sigan conversando.- Ron impulsó a Hermione para que avanzara.

Resultó que su ubicación era una de las mesas más cercanas a los novios y donde según los papelitos de identificación eran familiares importantes de los novios.

- Me siento culpable de que ellos no hayan logrado disfrutar su boda tranquilos. - Comentó Hermione apenada, dejando su bolso colgado en la silla, y soltando la mano de Ron, para arreglarse unos cabellos que se escapaban de su peinado.- Tal vez deberías haber venido solo.

- ¡Claro que no! – Exclamó alzando la voz un poco. Ella sonrió inconcientemente y espero que diera sus argumentos.- Ellos no están enojados y nosotros no tenemos porque sentirnos culpables de nada.- Tomó su rostro con suavidad, para darle un pequeño beso, que a pesar de todo la hizo sonrojarse.- Además, con la única persona que quiero estar todo el día, es contigo.

- ¿Lo dices enserio?

- Más que nunca.

- Entonces supongo que esta todo bien.

Por largo rato después, los invitados siguieron llegando. Un par de personas se sentaron frente a Ron y Hermione y los saludaron amistosamente. De lo que surgió una divertida conversación. A su debido momento, Jessie se levantó de su asiento y golpeó con una cuchara su copa. Todos comenzaron a hacer silencio, para prestar atención a lo que sería el discurso del padrino.

- Muchas gracias por su atención a todos. Bueno, como ya saben, yo soy el padrino y hermano de Julieta, asique me toca decir unas palabras.- Todos le sonreían expectantes, a ver cuales serían las esperadas palabras.- Comenzaré contándoles que Jeff y yo nos conocimos desde hace unos diez años, y desde ahí que somos amigos. Nos divertimos por años juntos, haciendo las maldades que los niños suelen hacer, y cosas de este tipo. Pero resulto ser que en un momento, mi mejor amigo se enamoro de mi hermana… ¿Quién lo diría? Yo no lo supe hasta bastante tiempo después. Y ahora que lo pienso, puedo darme cuenta que la mayoría de las visitas de mi amigo a mi casa, seguramente eran para ir a ver a mi hermana.- Todos los presentes rieron a carcajadas.- Pero sinceramente, no puede haber mejor marido para Julieta, que uno de mis más fieles amigos. Él me ha acompañado en muchas ocasiones y ahora espero que las comparta con mi hermana.- La mayoría debió su vista a la novia que sollozaba y el novio sonreía orgulloso.- Mi hermana… - Suspiró feliz, y volvió a hablar.- Hay tantas cosas que decir de ella, pero lo más importante es que es una maravillosa persona. Es una de las mujeres más importantes en mi vida, que a pesar de todo siempre se ha mantenido a mi lado para apoyarme en todo. Es por esto, y mucho más que les deseo la mayor felicidad, en su matrimonio. Porque sinceramente, ustedes son perfectos el uno para el otro. – Un aplauso estridente inundo el lugar, y Jessie tomó nuevamente su copa.- Asique mi querida gente, quiero proponer un brindis por esta maravillosa pareja de recién casados. ¡Por los novios!

- ¡Por los novios! – Respondieron todos, alzando sus copas.

- Ahora disfruten de la velada, y gracias a todos por acompañarnos en este momento tan especial. – Dijo por ultimó Jessie, tomando nuevamente asiento.

Toda la gente presente comenzó a servirse de los deliciosos platos, mientras conversaban animadamente con las demás personas en las mesas. Los platos eran servidos al ritmo que los invitados terminaban y pedían por el siguiente aperitivo. Pasaron más de dos horas para que el lugar llegara a ser un revoltijo de conversaciones, que parecían no lograr distinguirse, y entre ellos la de Hermione con Ron.

- ¿Crees que suceda lo mismo con la boda de Harry y Ginny? – Indagó aún preocupada por todo lo sucedido.- Porque créeme, que eso si que no me lo perdonaría.

- No lo creó. Ginny me mencionó algo de que la boda sería en un lugar llamado Howert…

- Howarts – Lo corrigió Hermione, tomando por primera vez el tenedor a su lado, para probar la comida que hace poco le habían servido.

- Eso.- Confirmó, fijando su mirada tranquila en la castaña.- Y supongo que no es muy cerca. A los paparazzis les costará mucho llegar ahí.

- Tienes razón. Además, es un lugar cerrado por grandes portones y mucha seguridad.

- Ves, no hay de que preocuparse.- Ella no pareció convencerse del todo, pero no nombró más el tema.- Hermione, por favor no te preocupes más por lo que paso. Es parte recurrente de nuestra vida, no es fácil y ellos lo entienden. Si estuvieran enojados, créeme que no estaríamos aquí ahora. Asique quítame esa carita de preocupación y disfruta conmigo. Porque lo que más deseo es verte feliz.

- Siempre sabes que decir.- Admitió ella, dándole un beso cortó, puesto que no quería más problemas.

Entre sonrisas, conversaciones incesantes y caricias disimuladas, Ron y Hermione disfrutaron la comida y la música que interpretaba una orquesta en una esquina del lugar. La gente reía, conversaba y comía con felicidad, agradecidos de ser invitados a la ceremonia y disfrutando todas las actividades que se realizaban en esta. El lugar seguía estando tan perfectamente arreglado como en un principio. No había platos sucios en ningún momento, y la comida era repuesta cada cierto tiempo.

Las mesas estaban alrededor de una pista grande, en donde en ese preciso momento los novios se dirigían.

- Señoras y señores. Quiero pedir su atención y silencio, para que los novios puedan bailar su primer vals como pareja.

Una linda y melodiosa tonada, comenzó a resonar en toda la estancia. El novio le ofreció su mano a su esposa y ella la acepto gustosa. El la acercó ligeramente y ella entrelazo sus manos, apoyando la otra en el hombro de su marido. Avanzaron dos pasos y luego retrocedieron dos más, para comenzar a girar lentamente al son de la música. No parecía ser el primer vals para ellos, y fue por eso que la mayoría dedujo que era la primera vez como pareja casada. Siguieron un par de minutos bailando y luego la canción acabó. Todos aplaudieron con fuerza y los novios se dieron un tierno beso abrazados.

- Ahora los invitó a tomar a una pareja y acompañar a los novios en la siguiente melodía, pedida especialmente por la novia.- Solicitó el cantante.

Algunas parejas se levantaron para dirigirse a la pista. Y cuando la música comenzó siguieron a la pareja en las lentas canciones.

- ¿Me concedes este baile? – Le pidió el pelirrojo, notando como la castaña observaba radiante a las parejas bailar.

- Por supuesto - Respondió ella, levantándose con la ayuda de Ron. Quien la dirigió hasta uno de los extremos de la pista.

La música seguía sonando incesantemente, dándoles a las parejas que poco a poco se unían al baile, una gran pieza de baile.

Hermione se posiciono frente a frente con Ron, y sintió como sus manos se deslizaban por su cintura, apegándola a su cuerpo.

- Se supone que no debemos estar tan apegados en el vals.- Le informó ella, sonrojándose nuevamente, pero cediendo a los gentiles toques del chico.- Se vería mal para el resto.

- Exactamente. Para el resto, no para mí.- Concedió él, sonriendo de lado y borrando cualquier idea de separación en la mente de Hermione.

- ¿Tu nunca sigues las reglas?

- Solo cuando es necesario.

- Asique eres un rebelde.- Atribuyó ella.

- Eso dicen.- Respondió él, acariciando con delicadeza su espalda y apegándola más. – Pero solo lo soy, cuando me intentan quitar las cosas que más quiero.

- ¿Cómo cuales? – Indagó ella sonriente, sin dejar de mirarlo a sus profundos ojos azules.

- Tú por ejemplo.

- ¿Soy un objeto? – Rió silenciosamente, apoyando su cabeza en el hombro de Ron.

- Eres mucho más que eso.- Respondió él.- Tu eres mi fortaleza.

- Y tú la mía – Reveló ella, levantando su rostro, para volver a besarlo, aunque esta sin importarle lo que él resto dijera.

Después de bailar unas aproximadamente diez canciones, entre lentas y rápidas, Ron y Hermione salieron de la pista. La castaña deseaba salir a tomar un poco de aire y descansar sus pies. Ya que a pesar de llevar los tacos más cómodos, sentía que comenzaban a taladrarle los pies. Ron por su lado, no hubiera abandonado la cercanía que tenía con Hermione por nada del mundo, pero él también necesitaba un descanso. Sabiendo que esa tranquilidad no la conseguirían dentro de la carpa, ante la mirada atenta de toda la gente, siguiendo el consejo de los padres de los novios y salieron ha una pequeña placita que estaba ubicada detrás de la carpa. Sorpresivamente ya había un par de parejas caminando o simplemente abrazándose, lo que les dio a entender, que eso ya estaba previamente planeado por la pareja.

Las cámaras los captaron, cuando salieron de la gran carpa, pero ellos no les dieron ni la más minima importancia. Comenzaba a aparecer la noche y el frió poco a poco también se hacía un espació en ese bello lugar, todo decorado para la boda.

Hermione se descalzó, caminando así por el pasto, y tomada de la mano de Ron, recorrieron el lugar entre pocas palabras y muchos besos. Para cuando planeaban volver a la celebración, la luna ya estaba puesta en la mayor altura del cielo, siendo acompañada de miles de estrellas que tintineaban sin cesar.

- Es tan bello todo esto.- Opinó Hermione, para expresarle los pensamientos que hace unos momentos recorrían su mente.- Parece salido de un cuento de hadas.

- ¿Quieres que sea tu príncipe? – Preguntó sarcástico, y la castaña le dio un golpe.

- No seas tonto, ya dejé de creer en todo eso. Aunque no puedo negarte que cuando tenía trece años, creía fielmente en que encontraría al príncipe encantado, me casaría y tendría un palacio para cuidar a nuestros hijos.

- No puedo prometerte un palacio, pero si puedo asegurarte que soy mitad príncipe.

- ¡Ron! – Le reprendió ella riendo.- Lo que quiero decir, es que a pesar de saber que eso nunca llegara a suceder, -porque entendí hace mucho que solo son cuentos de hadas-, las cosas pueden parecerse mucho a esos sueños… Y tú,- Se giró para quedar frente a frente con él, y apretándole la nariz con su dedo y mucho cariño le dio un beso.- Eres mucho mejor que cualquier príncipe.

Se detuvieron para tomar aire unos segundos, y la castaña lo volvió a besar, pero esta vez mordiéndole con suavidad el labio inferior, provocando que él pelirrojo dejara escapar un gemido de sorpresa y se separa de ella, para agarrarla con mayor firmeza por la cintura.

- Te gusta hacerme rabiar – Murmuró Ron, jadeando por los besos que últimamente Hermione le daba.

- Más de lo que puedo admitir.- Respondió ella, intentando separarse del pelirrojo, puesto que se disponía a hacer lo mismo con su labio sonrojado. Y para su abatimiento –o no tanto- él mordió sus labios y luego pasó su lengua por ahí.- Nos van a ver.

- ¿Eso te detiene? – Preguntó el pelirrojo sonriendo con supremacía y presionándola más aún de la cintura.- Tú sabes que a mi no me importan los demás.

- No sería correcto.

- ¿Nunca te desinhibes?

- Cuando realmente lo quiero.

- ¿Y ahora no lo quieres?

Ella le sonrió de lado, le dio un último beso y lo tiró seductoramente de la corbata para que comenzaran a caminar de vuelta a la fiesta.

Parecía que la celebración, poco a poco iba perdiendo su intensidad, debido a que llegaba el momento en que la feliz pareja debía irse en su auto, a lo que sería la noche de bodas.

- Les agradecemos inmensamente a todos por venir y acompañarnos en este día tan especial.- Dijo la novia.

- Somos muy felices, y con su apoyo y cariño, lo somos aún más – Agregó él novio.

- Asique antes de irnos, llegó el momento de tirar el ramo.- Las mujeres gritaron, y se pusieron rápidamente detrás de la novia, para agarrar el tan preciado amuleto de la suerte, para la siguiente boda.

- ¿Tu no vas? – Le preguntó Ron sonriendo.

- Claro que no.- Se negó ella, tomando su mano, para que él no la obligara a ponerse entre todas esas mujeres que parecían leones a punto de atrapar a su presa.- ¿Quieres que muera en el intento? Míralas, parece que fueran a comerse las unas a las otras por ese ramo.

Ron rió a su lado, y la abrazó por detrás, apoyando su cabeza en su hombro. Ambos observaron como el ramo era lanzado y llegaba a las manos de una mujer joven y muy parecida a la novia. Posiblemente era la otra hermana de Jessie.

Luego de esto, todos los aplaudieron y ellos entendiendo la señal. Salieron de la carpa hasta entrar en un auto blanco, que llevaba una gran rosa de recién casados. Los invitados los despedían con una señal de mano y luego los novios se perdieron en el camino.

- Creó que es hora de partir.- Opinó Ron, tomando su mano. Ella recogió su cartera y caminó a su lado.- ¡Jessie! – Lo llamó el pelirrojo, y el chico rápidamente se acercó a ellos.- Ya nos vamos, pero quería disculparme por haber olvidado la fecha. He estado muy perdido referente a fechas, y si no fuera por Hermione, seguramente no habría ido a ninguna de las juntas en Record Magic.

- No te preocupes, lo que importa es que mi hermana y Jeff la pasaron de lo mejor y me pidieron en persona que les agradeciera el haber venido. Era muy importante para ellos.

- Fue un placer – Respondió Hermione, percibiendo que los fotógrafos aún seguían ahí.

- ¿Están seguros que no se quieren quedar? Vamos a seguir la celebración en un pub muy cercano de aquí.

- No lo se, tal…

- No podemos - Se negó la chica rápidamente, deteniendo la respuesta del pelirrojo.- Tenemos cosas muy importantes que hacer mañana, pero gracias de todas maneras.- Ron la observaba curioso por saber que tramaba la chica, porque a su entender, no había nada que hacer mañana.- ¿Verdad Ron?

El chico demoró en responder, pero luego asintió.

- Sí, debemos irnos. Pero será para una próxima.

Se despidieron del chico, caminando rápidamente para llegar donde Sirius, que había llegado nuevamente hace unos minutos y los esperaba, dispuesto a volverse piloto de carreras para escapar de esa manada de periodistas.

- ¿Planean también ustedes casarse pronto?

- ¿Cómo va la relación?

- ¿La boda resulto bien?

- ¿Has pensado en tu vestido de novia Hermione?

- ¿Agarraste el ramo?

Esta ultima pregunta, hizo sonreír a la chica y los periodistas más enloquecidos que nunca por su reacción, intentaron bombardearla a preguntas similares.

- ¡Que imprudentes! Para la próxima también me preguntan que tipo de lencería ocupare en nuestra noche de bodas.- Comentó sin detenerlo a pensar. Cuando Ron giró su vista divertido para observarla, ella se sonrojo de una manera exagera.- Digo, si es que… ya sabes… por lo que decían… ¡No me mires así!

- No te estoy mirando de ninguna manera.- Respondió él estrechándola más cerca de él, para poder besar sus mejillas sonrojadas.- Pero me encanta cuando te sonrojas de esa forma.

- ¡Claro que no! Parezco tomate a punto de reventar.

- Es lo más hermoso que he visto.- Ella rodó los ojos e intentó deshacerse del agarré del pelirrojo.- No te enojes, pero… ¿Qué planeas utilizar para nuestra noche de bodas? – Hermione se sonrojo aún más, y él carcajeó divertido por la situación.

- Con eso te has ganado mi indiferencia.- Fue la respuesta de la castaña, que le practico la ley del hielo el resto del camino.

Sirius se divertía por toda la situación, y más especialmente por los intentos fallidos del pelirrojo, por conseguir su perdón.

- Hogar, dulce hogar. – Dijo el hombre, para informales que ya estaban en casa.

- Gracias Sirius.- Agradeció la chica, saliendo del auto, mucho antes de que Ron le ofreciera abrirle la puerta.

El pelirrojo lo observó pidiéndole alguna ayuda, pero la respuesta de él, fue un encogimiento de hombros. Estrechando las manos se despidieron, y Ron la siguió sin decir ninguna otra palabra. El ascensor llego al piso 11 en unos segundos, y Hermione con una rapidez sorprendente abrió la puerta, dejándole un espacio pequeño para que Ron entrara.

- Hermione por favor, no lo dije con malas intensiones. – La chica estaba de espaldas a él, y a pesar de no poder verle el rostro, Ron sabía que ella había rodado los ojos.- Bueno lo dije para molestarte, pero sabes que no lo hice para herirte o algo parecido. Es lo ultimó que querría en la vida, y si no me perdonas te prometo que no dormiré en toda la noche para seguir rogándote que me perdones.

Lejos de estar pensando en un castigo para Ron, Hermione meditaba un plan que tenía pensado hace unos minutos, y que ya era momento de llevar a cabo. Ron seguía en su lugar sin avanzar ni retorcer, esperando por que ella se volteara para hablar. Y así fue. Ella se giró lentamente y caminó hasta él. No había rastro de molestia en su rostro, y tampoco parecía que fuera a golpearlo, asique Ron la miró atento, intentando entender su comportamiento. Pero ninguno dijo nada en ningún momento, y solo cuando Hermione tomó una de sus manos y lo tiró levemente para que la siguiera, el avanzó. Ella retrocedía en alguna dirección desconocida para Ron, mirándolo fijamente y con un leve sonrojo en sus mejillas. Cuando llegaron a la sala, la castaña se giró para caminar más lentamente hacia su objetivo. Ron podía notar que estaba nerviosa, por el temblor de sus manos, pero no entendía aún su conducta.

- ¿Qué ocurre? – Preguntó preocupado, buscando respuesta a lo que estaba sucediendo.

Pero ella lo silenció con un dedo y siguió avanzando hasta llegar al gran sillón del penthouse, y cuando estuvo ahí, se recostó mirándolo fijamente. Ron no entendía nada y ella para hacerlo reaccionar lo tiró de su camisa para que se posara sobre su cuerpo, cubierto por el delgado vestido de seda. El pelirrojo se afirmó en el espacio que quedaba entre los sillones y se apoyó lo menos posible en el cuerpo de Hermione. Ella le sonrió levemente, y tomó su mano para desplazarla lentamente por su cuerpo.

- Acaríciame… - Le susurró posando la mano de Ron junto a uno de sus pechos, y presionándolo de la espalda con una mano, para que él tomara confianza y se apoyara sobre su cuerpo.

Ron estaba estático, no se movía e intentaba respirar con lentitud, a pesar de que su corazón latía muy fuerte. Por primera vez en su vida, tenía miedo de tocar a una mujer. Temía hacerle daño o arruinar el momento. Porque sabía perfectamente que significaba esa invitación de parte de Hermione. Quería hacerlo, pero tenía miedo.

Hermione por su parte, lo miraba expectante a ver que hacía. Puesto que tenía la leve impresión que él se negaría, y eso en vez de darle confianza, le hacía sentir insegura. Y es que hace un par de horas atrás, Ron había prendido en ella una chispa que hace unos días intentaba calmar, pero ya no había remedio y su necesidad de sentirse querida y deseada le estaba ganando la batalla a la cordura. Ese hombre, que ahora la miraba preocupado, había despertado en su cuerpo unas sensaciones que hace mucho que no sentía y por más que quisiera negarse a si misma lo obvio, ella lo deseaba. Y él también a ella.

El rostro de Ron estaba paralizado. No se movía ni un centímetro y su respiración era irregular. Simplemente parecía una estatua. Y con los segundos su reacción no fue muy diferente. Su mano juntó al seno de Hermione temblaba, y no hacía más que sostenerla ahí, pero al cabo de unos segundos, se dio cuenta de que ella esperaba respuesta. Trago saliva y se humedeció los labios para decir algo, puesto que parecía que su garganta se le había secado.

- ¿Estas segura?

- Nunca lo he estado tanto antes.


¡Wow! Estarán posiblemente gritando todas, y con la leve impresión de: ¡Llego el momento! Pero antes que nada, quisiera aclararles algo. En esta boda no puse mucho detalle, puesto que la boda más importante aquí, es la de Harry y Ginny, que se viene de lo mejor, y muy pronto :)

Bueno, las típicas preguntas que siempre pongo por suspenso: ¿Concretarán lo que comenzaban a hacer? ¿Seguirá la relación bien? ¿La boda de Ginny y Harry se completará sin problemas? ¿Tendrá Rita un plan secreto?

Esto y más en la próxima edición de esta historia... xd Ya le estoy poniendo un poco de color, nos vemos muy pronto. Espero que sea el Domingo, pero aún no estoy segura, puesto que llegaré ese día de mi viaje.

Cuídense, un gran abrazo a todas, ¡Hasta la próxima!