¡Hola a todos!

Primero que nada, se que deben estar queriendo matarme y no las culparía por nada del mundo. El haberme demorado tanto tiempo no tiene perdón, aunque espero que el capítulo ayude un poco, y que por supuesto les guste. Una de mis escusas es que tuve dos semanas repletas de exámenes y era de vital importancia sacarme altas calificaciones, puesto que ahora todo cuenta para llegar a una buena universidad en Chile. Y por las calificaciones que he obtenido hasta el momento, créanme que valió la pena la espera :) No abandonaré el fic ténganlo por seguro.

Bueno, de acuerdo al capítulo, se viene un momento muy especial para esta pareja e intente hacerlo lo mejor posible. Pero tienen que saber que soy principiante a esto de el tema "lemon", además de que es un tema un tanto... vergonzoso. xd Pero bueno, espero que les guste.

¡Nuevamente tendré que disculparme por no responder a sus reviews! Créanme que los leo de principio a fin sin que me falte nada. Pero el tiempo corre rapido, y más aún cuando estamos en el computador.

Un agradecimiento especial a: , cece, grintsonandronmionelove, paunieto, danielaweasley, paqui, nalia-san, VremyaLuny, fatty73, Hermy, Inmaru, pinkys, Fabiola, miuri y ana. Que se tomaron el tiempo de comentar y a los que se toman el tiempo de leer ^^.

¡Gracias a todos!


¡Advertencia!

Este capítulo tiene escenas explicitas de relaciones sexuales. No es apto para menores y jóvenes sin el criterio formado.

De aquí en adelante es responsabilidad del que decide leerlo.


Capitulo 18: Te amo

- ¿Estas segura?

- Nunca lo he estado tanto antes.

Ron tragó saliva, y lentamente se fue acercando a los labios de la castaña, que se mantenían entreabiertos para recibir los suyos. Y cuando al fin los posó allí, los labios de Hermione cobraron vida propia, torturándolo por lo placentera que era esa sensación. El roce delicado y suave que ella le daba, era completamente diferente a el que él le había dado en ocasiones anteriores, pero ahora él le correspondía de la misma forma. Con lentitud y un cuidado que jamás había tenido por nada, ni nadie.

Hermione tiró de su camisa para que se rindiera de una vez y se apoyara finalmente sobre su cuerpo, pero él firme a sus brazos, no dejaba que sus cuerpos se rozaran ni un milímetro. Estaba preocupada, tal vez Ron no quería hacerlo. Tal vez ya no la deseba. Sintió miedo e inconcientemente profundizo más el beso, tratando de sacarle algún poco más de reacción, pero luego de unos segundos se detuvo y abrió los ojos para mirarlo. Se encontró con un Ron completamente rígido, con él ceño fruncido, en lo que parecía una mueca de dolor y desesperación. Acercó su mano para acariciar su mejilla y pedirle así que abriera los ojos.

- ¿Qué sucede? – Susurró con suavidad, sin dejar de acariciarle el rostro.

Ron negó, aún con rostro preocupado.

- ¿No quieres…? – Preguntó ella alarmada, y con miedo a que la respuesta fuera afirmativa.

- N-no. – Tartamudeó.- No es e-eso.

- ¿Entonces que es? Ron, dime por favor, me estas preocupando.

Él pelirrojo comenzó a temblar y ella alarmada, tomó su rostro con ambas manos, mirándolo fijamente y exigiéndole una respuesta. Pero él volvió a negar, y ella se acercó para besarlo con tranquilidad, esperando que a través de esto se calmara un poco. Pero Ron se separó bruscamente, manteniendo la posición rígida.

- Te amo.

Hermione abrió los ojos con fuerza, no por preocupación, sino por sorpresa. Esperaba cualquier cosa menos un Te amo de parte de él. ¿Qué se suponía que debía responderle?

Ron estaba serio y a juzgar por su mirada, estaba inquieto por su posible reacción. Hermione lo observaba sin decir una palabra. Quería explicarle los sentimientos que comenzaban a crearse en todo su cuerpo, pero realmente no tenía idea que era. Su cuerpo y corazón le decían algo que era imposible de expresar en esos momentos. Él la interrumpió de sus pensamientos.

- Te amo – Repitió, arriesgándose a la negativa de Hermione. – Te amo Hermione.

Ella intentó esconder un poco su desconcierto, pero deseando que él no malinterpretara su exagerada reacción intentó decir algo.

- Ron, yo…

- No te preocupes, no necesito que tu también me lo digas.- Mintió apenado por no recibir una respuesta similar de parte de ella.- Se que es demasiado pronto para decir algo así, pero créeme que es lo que siento.- No se había movido ni un centímetro de su antigua posición, pero se mantenía firme para tenerla aún tan cerca.- No puedo estar ni un minuto lejos de ti sin sentir que algo me falta. Duermo toda la noche preocupado por ti a pesar de que estemos a pasos o incluso a centímetros… - Al ver la mirada sonrojada de Hermione, le acarició las mejillas sintiendo el calor que irradiaban.- y no puedo dejar de sentirme el hombre más afortunado por que tú te decidieras fijar en mí, a pesar de ver lo que me he convertido. – Hizo una leve sonrisa, y luego continuó.- Y puede que tú no sientas lo mismo, y tal vez me arriesgué a decírtelo muy pronto, pero no podía más. Si no te lo decía en este preciso instante creo que habría explotado.

Hermione sonrió por primera vez en varios minutos, y enternecida por sus palabras se acercó a él y lo beso como jamás lo había hecho en todo ese tiempo. Lo atrajo a su cuerpo con fuerza, y él pareció por fin rendirse ya que se dejó caer sobre ella, sonriendo feliz, porque al fin podía confesar algo tan importante como eso. Asique sin meditarlo más, le correspondió con entusiasmo a cada uno de los profundos besos que ella le dio, y sin meditarlo, sus manos cobraron vida por primera vez esa noche.

Se separaron en un par de ocasiones para dejar aire que respirar, y sonreírse antes de volver a besarse. Las manos expertas del pelirrojo la presionaban más contra él, intentando demostrarle que él la deseaba más que nada en el mundo y que el mundo para él ya no importaba en esos momentos. Ron era un experto a la hora de seducir a una mujer y complacerla ya que ella no lograba evitar soltar una gran cantidad de gemidos. Sentía como los labios autoritarios de Ron recorrían su cuello con destreza. Además de que sus grandes y calientes manos, acariciaban su cuerpo dejándola completamente indefensa y con una gran sensación de ser principiante.

El espacio entre sus cuerpos era más que nulo, ya que no había parte de sus cuerpos que no sintiera el calor y suavidad del otro. Se amaban inmensamente, y las caricias y los besos solo eran parte de la forma en que intentaban expresarlo. Aunque eso no bastara para ellos. Sus cuerpos cada vez les pedían más. Y debido a esto de pronto algo comenzó a sobrar, y ambos lo notaron a su debido tiempo. Ron la tomó de la cintura y sin dejar de besarla la ayudo a ponerse de pie. Caminaron entre besos y caricias tranquilas, hasta llegar a una de las habitaciones que sobraba para ellos. O mejor llamada, la habitación de invitados.

- ¿Por qué aquí? – Le susurró ella, atrapada entre la puerta y él cuerpo de Ron.

- No sería justo para los dos. – Dijo con dificultad y sonriendo.- Yo te he deseado en mi habitación y supongo que tu en la tuya. Asique prefiero ser equitativo.

- ¿No quieres hacerme el amor en tu pieza? – Preguntó divertida, pero con la respiración más agitada que nunca, y sabiendo que jamás habría preguntado eso, si no se encontrara en una situación de sobreexcitación.

- Primera vez para ambos.

- No tengo idea que quieres decir con eso. – Admitió ella, lanzándose sobre él para besar con deseo sus labios y olvidar esa conversación de una vez.

Él la presionó de la cintura, permitiéndole a Hermione sentir el miembro excitado de Ron, chocar contra su bajo vientre. Ella gimió, provocando en Ron un descontrol que los obligó a separarse por unos segundos. Pero la castaña decidida a no dejar más tiempo que perder, dio un paso hasta llegar a su anterior posición y con una mirada bordeando entre la maldad, subió sus manos hasta la camisa blanca de el pelirrojo y desabrocho botón por botón, con torturosa lentitud. Ron la observaba con una sonrisa ladeada y preparado para ser él, el siguiente en desabrochar ropa. La castaña le deslizó la camisa por los brazos hasta dejarla tirada en el suelo e iba a seguir con la corbata si no fuera porque Ron la detuvo con suavidad y le señalo con la mirada que era su turno de descubrirla.

- No es… justo.- Dijo ella con voz temblorosa debido a que las grandes manos de Ron recorrían con firmeza su espalda, para hallar el cierre del vestido.- Tú tienes menos cosas que sacar.

- ¿A quien debo agradecer esto? – Respondió sonriendo lascivamente, y deslizando lentamente el cierre de su vestido.

Cuando la cremallera llegó a su tope, Ron comenzó a resbalar hacia los lados el vestido. La tela suave y delgada, se deslizó con rapidez por el cuerpo de la castaña, hasta caer a sus pies. Y él chico con la mirada la recorrió de pies a cabeza, quedando completamente maravillado por el perfecto cuerpo de Hermione, y lo bien que combinaba la ropa de encaje negro, con su piel bronceada.

Hermione complacida por la mirada nublada de deseo de Ron, se acercó para besarlo nuevamente y deslizar rápidamente la corbata fuera de su pecoso cuello. Luego con una rapidez inhumana, le desabrocho el cinturón negro y deslizó el pantalón de Ron, hasta dejarlo tirado junto a su vestido. Ron la llevó con lentitud hasta recostarla sobre la cama y sin impórtale la vergüenza, deslizó su boxer hasta dejar al descubierto su parte más intima. Hermione se mordió él labio, sintiendo como el deseo en su interior aumentaba más y más. Ya recostados sobre la cama, Ron le desabrochó su sujetador y dejó al descubierto sus blanquecinos pechos. Posó ahí sus grandes manos y con suavidad los acarició unos segundos, hasta sentir como los pezones de la castaña se endurecían. Ella extasiada de placer, arqueó la espalda afirmándose de el delgado cubrecama.

Se miraban y tocaban con amor. No había más sentimientos involucrados que él puro deseo de poseer a la otra persona en cuerpo y alma, para controlar ese amor que aumentaba cada vez más. Tan solo hace unos días habían decidido aceptar que se querían, y ya estaban en esa situación. Tampoco es que fuera un delito desear al ser amado y expresarlo através de esa manera, pues eso lo tenían muy claro, y más aún sabiendo que eran personas completamente hechas y derechas. Mayores de edad y con una larga vida que vivir.

Entre sendas caricias y besos cada vez más deseosos, Ron se vió descubierto por el rendimiento total, deseando poseerla en cuerpo y alma. Dejó de besar su cuerpo y la miró significativamente, dándole a Hermione la perfecta señal de que él ya no resistiría más. Ella dándole completó acceso beso sus labios mientras el se acomodaba a su cuerpo. Hermione separó ligeramente las piernas, para envolverlas en su cintura y prepararse para la unión.

Él entró en ella con lentitud y delicadeza, observando la imborrable expresión de placer en el rostro de Hermione y con ello la satisfacción de ver que todo estaba resultando muy bien. Ron sintió la humedad y calidad que envolvía la intimidad de Hermione y no evitó gemir con fuerza. Y llenándose de ello, comenzó a embestir contra el menudo cuerpo de Hermione que se acomodaba perfectamente al suyo.

Con los minutos aumentaron la rapidez de los movimientos. Necesitaban más fricción, más roce y eso era algo que Ron conocía perfectamente. Se movía con experiencia, en un vaivén enloquecedor de caderas, que los hacía gemir con fuerza sin importar si el resto del mundo los escucharía o incluso si los demás dueños de esos penthouse fueran a reclamar por escuchar tamaños sonidos. Asique Hermione sintiéndose invadida por completo, y Ron extasiado por la presión que generaba en su cuerpo se dejaron llevar por el placer.

Sus corazones latían con fuerza, al igual que sus sentimientos aumentaban día a día. Ya no había necesidad de aclara las cosas, porque sabían mediante gestos que las cosas entre ellos iban mejor que nunca. Tal vez en una ocasión tuvieron miedo, pero ahora la verdad era otra, y entre gemidos y besos se estaban dejando en claro que había más que sexo en esa relación. Algo que se llamaba amor, y que definitivamente en ellos existía.

El movimiento de sus cuerpos se aceleró y las embestidas de Ron fueron cada vez más frenéticas y profundas. Él a pesar de los rápidos movimientos, entrelazó sus dedos con los de Hermione, y dejó que ella se aferrara a él con mayor fuerza para aguantar el placer que estaba apunto de estallar en su cuerpo. Y en medio de ese frenesí y los latidos fuertes de sus corazones, en medio del calor y el placer, Hermione se aferró a su espalda nuevamente y se acercó para susurrarle de forma entrecortada y con un tono de dolor placentero, algo que el pelirrojo esperaba ansioso.

- Te amo… Ron…

Las manos de Hermione, se aferraban con fuerza a la espalda desnuda del pelirrojo, intentando contener con esto, el placer que colmaba su cuerpo de pies a cabeza.

Él pelirrojo cerró los ojos y se dejó invadir por el resonar de esas maravillosas palabras, antes de alcanzar el mayor placer posible. Sintió como él interior de Hermione se contraía con violencia provocándole a ambos el climax instantáneo y él gemido más fuerte que habían gritado esa noche.

El cuerpo exhausto de Ron se dejó caer sobre el cuerpo fatigado de la chica. Hermione por su lado, sentía los fuertes latidos de Ron sobre su pecho y la respiración jadeante en su oído. Sonrió satisfecha, no solo de embargarse de ese placer, sino por tenerlo a él a su lado. De al fin ser feliz por completo y poder compartirlo con él. Estuvieron así unos instantes para recuperarse y luego Ron salio de su cuerpo, para derrumbarse a su lado.

Hermione ladeó su cabeza para observarlo, y se encontró con un Ron nublado por el placer y con una sonrisa boba. Sus ojos se mantenían cerrados y su respiración aún era agitada, pero nada podía quitarle la evidente felicidad.

- Eres maravillosa.- Susurró con la voz aún entrecortada. Abrió los ojos y la miró sonriendo. Luego estiro una de sus manos, para indicarle a Hermione que quería tenerla más cerca. Ella se aproximó apoyándose sobre su pecho desnudo y lo abrazó- ¿Todo bien?

Ella sonrió y le dio un pequeño beso en el cuello

- Todo perfecto.

No supieron que hora era, ni tampoco pareció importarles saberlo, puesto que sus cuerpos cansados y sudados ya no les permitían moverse. Ambos, más felices que nunca, dejaron que el cansancio los llevara a descansar las horas que restaban para que fuera un nuevo día.

Bordeando las diez de la mañana, Hermione abrió los ojos por primera vez. Le costó acostumbrarse a la evidente luz, puesto que las cortinas oscuras de la habitación, no habían sido cerradas en la noche, aunque eso ahora era lo que menos le importaba.

Acostumbrándose al ambiente que la rodeaba, observó él lugar. Era fácil vislumbrarlo. La ropa tirada, la puerta entreabierta y las sabanas de la cama enredadas entre el cuerpo de Ron, y el suyo propio. Él pelirrojo se hallaba a su lado, durmiendo profundamente y con una sonrisa en su rostro. Él suspiró profundamente, se removió un poco, y presionó más con su mano la menuda cintura de la castaña. Ella divertida, se apoyó en su pecho nuevamente, sintiendo los rápidos y acompasados latidos de su corazón.

Moviéndose ella misma un poco, sacó una de sus manos de entre las sabanas y deslizó uno de sus dedos por la nariz pecosa de Ron. Era suave, sonrosada, y tenía el tamaño perfecto. Sus ojos, -aún cerrados- dejaban a la vista unas pequeñas ojeras. Sonriendo feliz, posó sus dedos, sobre sus labios rojos y carnosos, sintiendo la textura y suavidad que los caracterizaba. Ron sonrió mientras se acostumbraba a la sensación de sus calidas manos. Los delgados y suaves dedos de ella, recorriendo su rostro. Les dio algunos besos y luego abrió los ojos.

- Buenos días, amor.

Hermione bajó sus dedos de los labios del pelirrojo, hasta posarlos en su perfecto y musculoso pecho. Intentó contener la felicidad que esas palabras le provocaban, y apoyó su cabeza, sobre él.

- Buenos días. – Repitió ella.

- ¿Has dormido bien? – Preguntó interesado, y deslizando sus manos, para acariciarle con ternura su espalda desnuda.

- Maravillosamente. -Admitió sonrojada.- ¿Y tu?

- Mejor que nunca.

Hermione se separó levemente de él, para poder alcanzar sus labios y depositar un largo, y dulce beso. Luego, volvió a su antigua posición y suspiró feliz. Él no actuaba diferente, embargándose de la maravillosa sensación de tenerla a su lado desnuda e indefensa, depositando toda su confianza en él.

Unas fugaces imágenes se revivieron en su mente. Y sonrojada, intentó pasar desapercibida para aparentar naturalidad. Cosa que no consiguió en ningún momento.

- No creí que fueras a decir que me amabas… - Confesó Ron de la nada. Ella se separó apoyándose en su almohada, para poder observarlo mejor.- Y menos aún, entre gemidos. – Hermione intentó ocultar su rostro acalorado bajo una almohada.- Es algo completamente original. No creó jamás haberlo escuchado de una manera tan admirable.

- ¿Te han dicho te amo antes?

- No necesariamente así.- Hermione descubrió su rostro de debajo de la almohada y lo miró ceñudo, sin dejar su actitud divertida.- No me mires así. Tuve algunas novias en el pasado, que se confundieron. Nada serio.

- ¿Y tu lo habías dicho antes?

La mirada de Ron se tiñó de una expresión parecida a la de triunfo.

- Jamás. – Hermione pareció no creerle en un principio, pero cuando lo miró fijamente a los ojos, buscando mentira en ellos, se sorprendió al ver que estos demostraban completa verdad.- Asique debes sentirte afortunada de ser la primera en escucharlo de mis labios.

- Tenlo por seguro.- Acarició una de las mejillas de Ron, recordando su agradable textura.- En un principio cuando lo dijiste, creí que te iba a dar un ataque o algo parecido. Temblabas y ni siquiera decías una palabra.

- No fue fácil.- Se acercó para besarla y susurrarle contra sus labios.- Pero te amo.

- Yo también te amo, y me alegra ser la primera que lo escucha de tus labios.

- Y la ultima…

- Ya veremos Weasley – Murmuró divertida.

- Nada de ya veremos. Así será.- Puntualizó serio.- ¿Y tú?

- ¿Yo que?

- ¿Ya lo habías dicho?

- Considerando que solo he estado con cuatro personas en toda mi vida… - Actuó como si lo pensará mucho.- nunca.

- ¿También soy el primero? – Inquirió sorprendido.

- ¿Por qué te sorprendes tanto?

- No lo se. Solo no esperaba esa respuesta.

Hermione no dijo una palabra más y se dejó abrazar por el calido cuerpo de su novio. Ron sonrió con malicia, al darse cuenta que ambos seguían desnudos, y solo cubriéndose con la delgada sabana.

- ¡Dios mío! ¿Estas desnuda? – Dramatizo sonriendo.- Eso es demasiado peligroso para ti. No tengo suficiente autocontrol contigo. – Se giró lentamente para volver a besarla, pero en el intento, un pequeño quejido se escapo de su boca.

- ¿Qué ocurre? – Preguntó preocupada.

- Nada.- Hermione lo miró ceñuda, sin creerle.- Son solos algunos rasguños, se recostó de pecho a la cama, y dejó que Hermione recorriera con sus dedos ese lugar.- Los que tú dejaste anoche.

Ella entendiendo perfectamente no pudo evitar sonrojarse nuevamente.

- Yo lo siento, no se como…

- No te preocupes. Creó que es un dolor bueno.

- No hay dolor bueno, Ron.- Negó ella aún con una leve sensación de sofocación.

- Yo no diría eso.- Alzó una ceja sugestivamente, dándole a entender claramente algún pensamiento lascivo que se conectaba perfectamente con la idea.

- Eso es diferente.- Opinó divertida. Se recostó ligeramente sobre la espalda de Ron, y comenzó a besar esa parte un tanto lastimada. Podía ver claramente los rasguños que había dejado la noche anterior sobre el cuerpo de el pelirrojo y se sonrojo nuevamente.

- No veo mucha diferencia. – Consideró, sintiendo el calido tacto de los labios de la chica recorrer su espalda. Se removió un poco, pero no cambió de posición.- ¿No tienes hambre?

- Bastante.- Admitió ella.

- ¿Podemos antes…? – Propuso ladeando una sonrisa.

Hermione no dijo nada, solo sonrió dejándose llevar por las caricias de Ron, que ahora comenzaban a sacar suspiros placenteros de su boca. Enredó su cuerpo al de él y su cuerpo caliente, que la reclamaba suya otra vez.

- ¿El plan es ir a la madriguera antes?

- Exacto – Confirmó la pelirroja, tachando algunas cosas de la lista.- ¿Crees que todos los invitados lleguen a tiempo?

- Claro. Y los que vienen de más lejos, pueden quedarse ahí. El director Dumbledore, me facilitó esa opción.

- ¿Para cuantas personas hay habitación?

- Suficiente para todos los invitados.

- De todas formas, solo las personas más cercanas viajaran con nosotros sábado. El resto que se vaya por su cuenta.- Dijo la pelirroja, sin culpa alguna.

- ¡Ginny! – La regaño Harry, entrelazando sus manos y observándola entretenido.

- ¿Qué? Es la verdad. No podemos cargar con las cuentas de las otras personas. Por muy conocidos que sean.

Él chico se largó a reír, mientras le robaba un par de besos. Y seguían conversando un par de detalles sobre la boda.

- Entonces… mañana nos vamos a la Madriguera, el sábado a Hogwarts y la boda es el domingo.

- Así es. – Corroboró ella.- Y espero que todo salga bien.

Después de una intensa sesión de cariño, Hermione y Ron se levantaron. Con mucho esfuerzo de parte de la castaña, ya que el chico no hacía más que tentarla de todas las formas. Ella se había puesto la camisa blanca de Ron, no porque no tuviera ropa, sino porque ella también quería tentarlo de alguna forma, y además deseaba con todas sus fuerzas inundarse de ese aroma masculino, y tan propio de él.

Caminando descalza y él a medio vestir, llegaron a la cocina. Ella soltó su mano, y bordeó la mesa, llegando al refrigerador para sacar algo que pudieran comer. El pelirrojo la ayudaba en todo lo que ella le pedía, y en unos minutos, el desayuno estuvo listo.

Se sentaron muy juntos frente a la mesa, degustando todo lo que habían preparado. Ron encendió el televisor, buscando algo que pudiera desviar su atención de la atrayente vestimenta de la castaña.

- Debo admitir que esa camisa, te queda mucho mejor a ti.

- Solo lo dices porque estoy casi desnuda.

- ¡Claro que no! – Negó él, acariciando una de las piernas casi descubiertas de Hermione. Ella lo detuvo con su propia mano, justo en el momento que sentía que la mano del pelirrojo se desviaba a un lado más íntimo. – Todo te queda perfecto.

- Ron, no empieces… - Lo detuvo, fijando su mirada prudente en las manos insistentes de él.- ¿Ya no has tenido bastante?

- ¿Tres veces? No son suficientes para mí, contigo.

- Tendrá que serlo, porque no vamos a hacer el amor denuevo, y menos aquí en la cocina.

- ¿Estas segura de eso?

La mirada fija y penetrante del pelirrojo la hizo dudar, pero intentó mantener su postura.

- Completamente.

Él ladeo una sonrisa cómplice, sabiendo que Hermione solo intentaba convencerse a si misma. Iba a besarla e intentar persuadirla, pero el sonido de un teléfono lo detuvo.

- ¡Maldita sea! ¡Siempre nos interrumpen!

Hermione rió divertida, y partió en busca de su pequeño aparato. Sin percatarse de que Ron disfrutaba la vista de su camisa transparente, en cada paso que ella daba.

- Si, ¿diga?

- ¿Señorita Hermione?

- Sí, soy yo.

- Soy Verónica, de la tienda de vestidos de novia.

- ¡Oh! ¡Hola! ¡Lo siento mucho, no la reconocí!

- No te preocupes. Hermione, llamaba porque mi asistente, me dijo que querías que te llamáramos primero a ti, antes de entregar el vestido. ¿Es eso cierto?

- ¡Si! De hecho, se lo pedí personalmente. Es una sorpresa para Ginny. Mi intensión es dárselo como uno de los regalos de boda. Adelantado, claro.

- Creo que es una buena idea. Puedes venir por él hoy mismo. Acabamos de terminarlo, y la tienda cierra temprano hoy.

- ¿Te importaría si voy en una hora más?

- Para nada. Pero de hecho no voy a estar en la tienda, asique pregunta por el vestido tulipán a Berta. Ella entenderá.

- De acuerdo, gracias Verónica.

- Suerte con la sorpresa.

Soltó un gracias y luego caminó hasta donde Ron, nuevamente.

- Tengo que salir por algo urgente, asique iré a cambiarme.

- ¿Q-que? ¿A dónde? – Preguntó sorprendido, por que derrepente ella decidiera dejarlo ahí y solo.

- Es una sorpresa para Ginny.

- ¿Para Ginny? – Inquirió extrañado, y ella asintió.- ¿Qué sorpresa?

- Si te lo dijera, ya no sería sorpresa.

- Siempre dicen eso – Respondió fastidiado. No solo por la respuesta de su novia, sino además porque lo dejará tomando el desayuno solo.- Vas a tener que recompensarme después, por dejarme aquí solo.

- ¿Por qué no me acompañas?

- ¿No que era una sorpresa?

- Para Ginny, no para ti

- Pero tu dijiste que…

- ¿Me acompañas a o no? – Lo interrumpió ella, posando sus manos en la cintura en una actitud autoritaria.

El ruido ensordecedor de las bocinas de los apresurados autos, resonaba con fuerza en todas las calles. El atochamiento de esa mañana era mayor que el de otros días y la gente parecía más irritable que nunca. Aunque no todos. De hecho una pareja de enamorados, disfrutaba los detenimientos del auto para robarse algunos besos y reírse de cosas sin mucho sentido.

- Ron, mañana es viernes. – Le dijo, aunque él lo sabía perfectamente.- Y ni siquiera tenemos el regalo para la boda aún.

- Había cosas más importantes que hacer ayer en la noche ¿No? – Susurró Ron, a su odió y depositando un pequeño beso en su mejilla sonrojada. Luego avanzó un poco él auto.

- ¿Tienes alguna idea de que podemos regalarles? – Él pelirrojo negó con simpleza. Hermione lo observó indignada.- ¿Y que esperas? ¿Qué aparezca por arte de magia?

- Posiblemente – Bromeó él.

- Estoy hablando enserio.- Reclamó cruzándose de brazos.- El tiempo se acaba Ronald.

- No me digas así.- Pidió divertido.- Siento como si fueras a darme un sermón.

- Y pienso hacerlo si no colaboras con esto.

- Podríamos regalarles un horno eléctrico. – Propuso fijando su mirada en el camino.- Ese tipo de cosas se regalan ¿no?

- Supongo que sí.- El embrollo del lugar, pareció disolverse y Ron logró conducir con mayor rapidez.- Pero creo que podríamos darles algo menos común.

- ¿Cómo que?

- No lo se. – Ron la miró confundido.- Algo que sea más exclusivo y especial.

Luego de esa conversación, ambos se quedaron pensando en cual podría ser ese regalo. Era bastante difícil encontrar uno, y más aún cuando solo les quedaba la mitad del día para encontrarlo.

- ¿Ya tienes tu traje? – Preguntó ella curiosa.

- Ginny lo tenía reservado hace bastante tiempo, asique me ahorre ese problema ¿Y tu?

- También lo tengo listo.- Ron comenzó a estacionarse en la entrada del lugar. Habían algunos autos más, pero nada preocupante.- De hecho, podríamos pasar por el ahora mismo.

Ambos se bajaron del auto con rapidez, evitando a los fotógrafos que habían logrado captarlos. No les sorprendió para nada, asique hicieron como si nada.

Ron le abrió la puerta y la invitó a pasar primero. Caminaron hasta llegar al gran mesón central, donde una mujer baja y regordeta, marcaba un par de papeles. Ella los divisó y amablemente les preguntó que deseaban.

- Vengó por un vestido – Le respondió Hermione. Ron a su lado las observaba atento.- Veronica me dijo algo de "el vestido Tulipan".

- ¡Ah! Si, claro. Me habían informado. Aguarde aquí – La mujer desapareció por una gran puerta en el corredor y por largos minutos no apareció.

Ron por su lado, estaba bastante confundido.

- ¿Ginny te pidió que vinieras por su vestido?

- No. – Negó ella, pero la mirada expectante del pelirrojo la investigaba.- Esa es parte de mi sorpresa.

De pronto, todo pareció calzar correctamente para Ron.

- ¿Le estas regalando el vestido de novia?

Ella asintió y él cambió su expresión dubitativa, a una un poco más perpleja, que dejaba en claro que eso también era una gran sorpresa para él.

- ¿Por qué quieres regalarle a Ginny esto?

- Quiero que ella pueda disfrutar al máximo este gran día y sin preocuparse por cuanto le puede costar el vestido.

Sin entenderlo siquiera, su rostro tomó un tono sonrojado. Ron la observaba de una forma extraña o mejor dicho, diferente. Jamás la había presenciado y ahora era imposible de interpretarla.

- ¿Qué? ¿Por qué me miras así?

El solo sonrió, no pudo decir nada, ya que la mujer regordeta, que seguramente debía llamarse Berta, traía en una gran caja decorada con un listón.

- Aquí esta.- La mujer le entregó el paquete, pero Ron lo tomó primero en un acto de caballerosidad.- Son 1000 euros.

Hermione le entregó su tarjeta, antes de que el pelirrojo lograra siquiera sorprenderse por él valor del vestido. Cuando la compra estuvo lista, salieron del lugar evitando las incomodas preguntas y los fuertes flashes de las cámaras. Pero una vez que estuvieron dentro, Ron no pudo evitar comentar algo.

- ¿De que esta hecho ese vestido? ¿De oro? – Hermione rió divertida y acaricio la mano del pelirrojo un poco, para dejarlo luego conducir con cuidado entre los paparazzis.- Enserio. ¿Cómo un vestido puede costar tanto dinero? No es que sea tacaño ni nada por el estilo, pero eso es una estafa. Y la mayoría de las personas estaría de acuerdo conmigo.

- No seas así.- Lo regañó ella con ternura.- Cuando veas a tu hermana con este vestido, sabrás que valió cada centavo.

Luego de unos minutos manejando, Ron se detuvo frente a otra tienda de vestidos. Pero en esta ocasión, Hermione le sugirió que no bajara del auto, y que la esperara, ya que haría la compra con rapidez y podrían irse. Y así fue. En unos minutos, Hermione ya estaba de vuelta en el auto.

- ¿Tú tienes algún vestido que cueste tanto como ese?

La castaña no dio respuesta alguna. Pero Ron sabía perfectamente que aveces el silenció significaba un rotundo si.

Horas después, ya ambos sentados en el sillón de su gran departamento. Hermione meditaba el plan de la boda de la hermana de su novio. Ginny debía pasar al día siguiente por el vestido a la tienda, cosa que no sucedería porque ella tenía planeado algo. Y luego todos partirían a eso de las 11:00 A.m en dirección a la casa familiar; La Madriguera.

Ron por su lado, prestaba completa atención a un programa de concursos aunque desviando de vez en cuando su mirada a la castaña, que leía una revista apoyada contra su cuerpo. El programa se pauso por unos minutos para dar paso a los largos comerciales. Y en uno de estos apareció una imagen que le dio una detallada idea a Hermione de lo que podía ser el regalo para Harry y Ginny en su boda. Basándose en sus antiguas conversaciones con la chica.

- ¡Lo tengo! – Exclamó Hermione poniéndose de pie de un salto.

- ¿Qué ocurre? – Preguntó el pelirrojo preocupado.

- Ya se que podemos regalarle a Harry y Ginny en su boda.- El pelirrojo asintió en un gesto que le explicaba que la escuchaba.- Una noche de bodas especial

- ¡¿Una que? – Gritó sorprendido, poniéndose de pie.- Si no lo recuerdas Hermione, es mi hermana pequeña de la que estamos hablando.

- En ese entonces ya estará casada. Será una mujer hecha y derecha, Ron.

- ¿Y eso que? Soy su hermano y no me gusta andar sabiendo sobre sus temas sexuales.

- No te estoy diciendo que iremos a espiarlos o algo por el estilo. Solo quiero que les demos el mejor regalo para la boda.

- ¿Y porque no le damos un perrito? – Preguntó esperanzado de alejar de las opciones una noche de bodas.- Les servirá de compañía.

Hermione ladeó una sonrisa, sabiendo que la batalla estaba ganada. Solo restaba hacerla realidad.

- De acuerdo.- Apagó el televisor y tomó su abrigó que estaba en el respaldo del sillón.- Pongámonos en marcha. Mañana debemos partir a la casa de tus padres y hoy es nuestra última oportunidad para conseguir ese regalo.

- ¿El perrito entonces no?

Hermione no le dio respuesta. Solo tiró de su mano y juntos salieron del lugar, dispuestos a darles el mejor regalo a unas de las personas más importantes en sus vidas.

- ¿Y si esta cerrado?

- Ron… - Lo reprendió ella.- Tu más que nadie sabe que eso no es verdad. Los hoteles nunca cierran. Y menos el Reginals – Su mirada divertida se encontró con la del pelirrojo de aparente inocencia.

- ¿Qué? – Preguntó, intentando descifrar su expresión.

- Adoro verte exasperado.

- No se si coincida contigo en eso, porque realmente soy un completó idiota en cuanto a estar fastidiado.

- Yo creo que te hace ver muy sexy.

El pelirrojo carcajeó y luego desvió su mirada de la chica, al camino.

- Eso no te salvara de tu castigo, por lo que me estas obligando a hacer.

- Tu hermana te lo agradecerá.

- Espero que no.

Entraron en el estacionamiento del hotel como dos personas normales que solo buscaban un lugar donde quedarse a dormir, y nada mejor que uno de los hoteles más lujosos de el centro de Londres.

- Bienvenidos al Reginals. ¿En que puedo ayudarlos?

- Necesitamos hacer una consulta especial.

- Entiendo. – Respondió él hombre en traje que los había reconocido desde un principio, pero intentaba mantener la compostura. Los llevó hasta una oficina en la que claramente se podía ver que era la del director en ese lugar.- Los atenderá ahora.

La puerta se abrió instantáneamente, sorprendiéndolos un poco. El hombre alto y delgado, los invitó a ingresar a su oficina.

- Es un gusto verlos aquí. Pero quisiera saber a que se debe su visita a mi oficina, esperando que no sea un reclamo o algo parecido.

- No lo es para nada. – Respondió Hermione.- Solo queremos pedirle un… - Meditó un poco la palabra.- favor muy especial.

- Depende de que sea, pero haré todo lo posible.

- Queremos una habitación para una noche de bodas. – El hombre asintió y entrelazó sus manos. Y a pesar de que la noticia era bastante impresionante, aparentó tranquilidad.- Y que tenga ciertos detalles muy exclusivos, además claro, de la mejor atención.

- Lo que usted me esta requiriendo es completamente posible, pero como toda exclusividad tiene ciertos gastos mayores que los que generalmente se requieren.

- De eso no tiene porque preocuparse. El dinero no es problema. – Respondió el pelirrojo, integrándose a la conversación.

- Entonces solo faltará que me diga lo que desean con exactitud y la fecha.

Hermione sonrió triunfante, y miró a Ron feliz. Él tomó una de sus manos y le prestó completa atención a la conversación.

- Sería expresamente para él día domingo en la noche.

- ¿Para el día domingo? – Repitió el hombre con preocupación.- Es muy pronto, pero intentaré hacerlo lo mejor posible.

- Y por supuesto quisiéramos pedir su discreción.

- De eso no tiene que preocuparse. Entiendo que sea una fecha muy especial para ustedes, y yo los ayudaré a que no tengan problemas con ello.

- ¡Oh no! No es para nosotros.- Lo corrigió Hermione sonrojada. Entendiendo que él hombre se refería a ellos en cuanto al tema.- Es un regalo de bodas.

- Entiendo. Disculpé mi equivocación. – Pidió él, corrigiendo su error.- Por supuesto que mantendré la discreción, sus requerimientos estarán listos para ese día. Y no se preocupen por nada, haremos que todo salga de la mejor forma.

Estuvieron un buen rato acordando los especiales pedidos para la habitación de recién casados. Hermione era la que más hablaba, ya que él pelirrojo estaba un tanto abrumado por saber las solicitudes que luego aprovecharía su hermana con el mejor amigo de la castaña, y que seguramente pronto sería el esposo de su hermana. Ella de todas maneras, tampoco estaba muy cómoda con la situación y él jefe y director del hotel menos aún. Por lo tanto, era una charla un tanto desagradable, pero que valía la pena y los sonrojos. La reunión terminó en el momento, en que el director le entregó una llave con un colgante muy especial.

- Hermione… - La llamó él, desviando por unos segundos la mirada del camino, para posarla en la chica que lo acompañaba en el auto, y que parecía suspirar de felicidad de vez en cuando. La castaña volteó el rostro, para observarlo.- ¿Cómo se te ocurrió todo esto?

- Tuve una idea con uno de los comerciales que estabas viendo hace unas horas.

- ¿Y porque crees que esto será un buen regalo?

- He hablado con tu hermana en un par de ocasiones, y se lo que ella necesita.

- No es que quiera ser insistente, y menos en temas que involucren la vida sexual de mi hermana, pero es posible que Harry o Ginny ya tenían planeado eso ¿no crees?

- Es exactamente por eso, que llamé a tu hermana y le dije que no hiciera planes para la noche de boda.

- ¿Y si sospecha algo?

- Puede sospechar todo lo que quiera, pero no sabrá realmente que sucede.

- ¿Y era necesario gastar tanto dinero? – Preguntó esto con completa tranquilidad. Ella lo observó aún más sonriente.

- A ustedes los hombres, nunca les gusta gastar dinero ¿verdad?

- Solo si es necesario.- Aclaró él.- Y eso no incluye velas aromáticas rojas con aroma a lilas que cuestan más o menos un sillón.

- ¿Vas a seguir reprochándome el resto de él camino todo lo que gastamos o me vas a agradecer por haberte salvado?

- ¿De que se supone que me has salvado? – Sabía perfectamente a que se refería, pero quería hacerla sufrir unos segundos.

- Ronald…

- De acuerdo, de acuerdo. ¿Por qué recurres siempre a ese nombre?

- Es tu nombre Ron.

- Pero no es necesario la terminación. Me haces sentir mal.

- Por algo será ¿no? – Él rostro malvado de Hermione brillo ante las luces de los faroles instalados en el camino y más aún con los flashes de las cámaras en la entrada de su edificio.

Fue una lastima para los periodistas que Ron y Hermione regresaran en su propio auto ya que no lograron sacar muchas fotos. El estacionamiento de su propiedad estaba vacío como siempre, asique con tranquilidad bajaron del auto y entraron al elevador, que a su favor llegó en un par de segundos y completamente desocupado.

Aprovechando esto, apenas las puertas del ascensor estuvieron cerradas, Ron atrapó los labios de su novia de forma salvaje, para luego recorrer su cuello con agilidad.

- ¿Que dices si vamos a disfrutar nosotros de la habitación de recién novios?

Hermione rió divertida, dejándose llevar con las caricias del pelirrojo.

- No te será tan fácil esta noche.

- Ya veremos.- Se aventuró él.- Tal vez incluso, logré sacarte un par de veces esas palabras tan deliciosas que dijiste anoche entre gemidos… ¿Recuerdas?

- Creo que tendrás que hacerme recordar. – Respondió ella coquetamente, y sintiendo como las manos fuertes de Ron se colaban por debajo de su polera.

- Será todo un placer


¿Que sucederá ahora? ¿Las cosas continuaran bien entre Ron y Hermione? ¿Logrará alguien irrumpir en su felicidad? ¿Todo saldra bien en la boda? Estas y muchas otras preguntas podrán saberlas en los siguientes capítulos.

*- Les confieso, que falta un capítulo más antes de la boda. Y la próxima actualización sera muy pronto.

Gracias nuevamente, espero que les haya gustado. Espero muy ansiosa sus opiniones y nos vemos muy pronto.

Cuídense, y cariños a todos. ¡Hasta la próxima!