¡Hola! ¡Hola!

Se que deben querer matarme, pero nuevamente tengo excusas muy validas. Comenzaré diciéndoles que la semana justo después de publicar terminaba los últimos exámenes y terminando con esto justo cuando pensaba actualizar, termine con una gastritis aguda que me mantuvo en cama con fiebre y vómitos, por más de una semana, imposibilitándome cualquier forma de entrar al computador y mucho menos para escribir.

Es grandioso poder volver a leer sus maravillosos comentarios y lamento mucho la demora, pero aquí tienen un nuevo capítulo. No se realmente si puedo decirme satisfecha con el resultado, pero los que deben juzgar eso son ustedes. Agradezco que entiendan la demora y aún así sigan aquí.

Y claro esta un especial agradecimiento a:

- grintsonandronmionelove, adoro tus comentarios, son simplemente hermosos *-*. alwaysromionegrintson, no te preocupes por no comentar el anterior, me conformo con que sigas leyendo :) VremyaLuny, me sucede lo mismo con los lemon :$, Lamento la demora. fatty73, agradesco mucho que te haya gustado el lemon, me costó pero creo dio buenos resultados. danielaweasley, muchas gracias. Que bueno que al fin no se te cortó la luz xd. pinkys, siento muchísimo la demora, espero sigas leyendo. nalia-san, que bueno que te haya gustado el lemon, me costó pero salio bien supongo :) Yara weasley, Muchas gracias, que bueno que te ha gustado todo.

Por tomarse el tiempo de comentar. :)


Capitulo 19: Tarde familiar

Alrededor de las nueve de la mañana, el despertador de Hermione resonó en la habitación. No deseaba para nada levantarse al frió que embargaba el lugar y alejarse de ese cómodo y fuerte cuerpo que la protegía día y noche, pero su deber la llamaba.

Intentó alejar la mano pecosa de Ron de su cintura, pero él experimento fue fallido. Intentó despertarlo a él, pero no dio resultado. Intentó moverse un poco para hacerle notar que deseaba levantarse, pero él ni se inmuto. Nada funcionaba, asique decidida a recurrir a la fuerza, se retorció un poco y logró zafarse de su agarre, aunque llevando como consecuencia que la única prenda que llevaba se quedara junto al cuerpo de él pelirrojo. Tomó una de las sabanas tiradas a un lado de la cama y se la envolvió al cuerpo.

- ¿Do-donde vas? – Preguntó Ron con voz adormilada.- Debe ser muy temprano, aún no sale el sol.

Hermione se ahorró la respuesta y abrió la cortina de par en par, dejando entrar el sol en todo su esplendor.

Él pelirrojo soltó un quejido y enterró su cabeza pelirroja debajo de una almohada.

- Entiendo, entiendo. Pero por favor ciérrala.

- No caeré esta vez Ronald.

- Y volvemos al Ronald. – Comentó fastidiado, pero a la vez muy divertido.- ¿Qué hice ahora?

La castaña no respondió nada, ya que si seguía conversando con el pelirrojo ahí, no avanzaría nada. Y menos aún notando que ambos seguían desnudos. Asique tomó una toalla de el gran armario y se metió en el baño, para tomar una ducha rápida. Al cabo de unos minutos ya estaba de vuelta en la habitación, vestida y con el cabello goteando. El pelirrojo por su lado seguía durmiendo pero estaba vez completamente estirado en la cama.

- Será mejor que te levantes de una vez, o llegaremos tarde donde Harry y nos perderemos el almuerzo.

- Sé perfectamente donde queda la casa de mis padres. – Discutió el pelirrojo, con una voz opacada por su posición.- Y la comida no empezará sin nosotros.

- ¿Estarás listo para cuando regrese? – Preguntó con fingida seriedad. La respuesta del chico fue un asentimiento de cabeza, que no le aseguraba realmente nada. - Entonces nos vemos en un par de horas.

Salió de la habitación y cerró la puerta del penthouse con lentitud intentando hacer el menor ruido posible. Luego bajo por el ascensor hasta los estacionamientos donde su auto reposaba tranquilo y seguro. Se subió en el asiento del conductor y dejó su bolso en el del copiloto. Se cruzó el cinturón y tomó su teléfono marcando el número de Ginny.

- ¿CÓMO QUE MI VESTIDO NO ESTA AQUÍ? – Vociferó la pelirroja, comenzando a preocuparse.- ¿DÓNDE ESTA ENTONCES?

- No puedo decírselo, es confidencial.

- ¡¿CÓMO VA A SER CONFIDENCIAL SI ES MI VESTIDO?

- Lo siento señorita Weasley, pero no puedo comentarle nada al respecto.

- ¡ES MI VESTIDO! ¡TIENE QUE DECIRME QUE DIABLOS PASO CON EL! – Exclamó enojada, caminando de un lado a otro desordenándose el cabello.

- Le pido por favor señorita Ginny que no grite.

- ¡De acuerdo! Pero podría por favor decirme aunque sea un pequeño detalle de que suc… - Su teléfono celular resonó en el salón. Abrió su bolso y leyó el nombre en la pantalla.- Disculpe, tengo que contestar.

- No se preocupe. Tómese todo el tiempo que quiera. – Respondió la mujer, levantándose de su asiento, para ir a un lugar lejano en el que la pelirroja no pudiera preguntarle nada más.

Al fin atendió el teléfono sabiendo perfectamente quien era la persona que llamaba.

- ¿Hermione? ¿Qué sucede?

- ¡Ginny! ¡Al fin contestas! ¿Dónde estas?

- En la tienda de vestidos.- Le informó ella, dando un par de pasos, hasta sentarse en uno de los cómodos sillones.- ¡Dicen que mi vestido no esta aquí! ¿Si no esta en la tienda donde diablos esta entonces? ¿Qué voy a hacer? ¡¿Qué voy a hacer sin mi vestido? ¡Esto es un desastre!

- Ginny, necesitas calmarte. ¿Porque no vamos a….?

- ¡No puedo! Tenemos que ir a casa de mis padres en menos de cuatro horas y mi vestido de novia, lo más importante, ¡no-esta-aquí!

- ¿Qué me dirías si te digo que yo puedo ayudar un poco con eso?

- ¿Qué? ¿Enserio? ¿Cómo? – Investigó interesada porque las cosas se arreglaran pronto.

- Te lo contaré luego. Ven al café Italy. Harry me dijo que es tu preferido.- Sintió como Ginny respiraba profundamente para calmarse.- Ahí hablaremos.

- De acuerdo. Adiós.

Colgó el teléfono y frotándose la sien, se levantó de el asiento. Camino hasta el mesón, y ahí comenzó a hablar sin abrir aún los ojos por el agotamiento.

- Lo siento mucho. Se que no es su culpa, pero estoy bastante estresada y tengo que irm… - Se detuvo en seco cuando abrió los ojos y se percató que no había nadie a su lado. Buscó con la mirada a la mujer que la había atendido anteriormente, pero de ella no había rastro.- ¿Cuándo rayos se fue?

Dicho esto, salió fuera de la gran tienda, para subir a su auto y manejar rumbó a el lugar en que Hermione la había solicitado. Al cabo de una media hora ya estaba en el café, sentándose en el asiento solitario frente a la mesa de la castaña.

- Buenos días Ginny. – La saludó Hermione. Pero al parecer la pelirroja no estaba de muy buen humor y es por ello que espero a que ella dijera aunque fuera un pequeño hola.

- No tan bueno para mi Hermione.- Aclaró después de sacarse sus lentes de sol y dejar al descubierto algunas pequeñas ojeras.- No he dormido en veinticuatro horas, deje las llaves de mi departamento dentro, las rosas para mi ramo no están listas y el vestido de novia no esta en la tienda ¿Qué más puede salir mal este día?

La castaña suspiro sonriendo, y tomó un sorbo de su café, para dirigirse por fin a la pelirroja y darle una buena noticia en ese caótico día.

- Creo que tengo algo que te tranquilizará bastante. – Entrelazó sus dedos en una actitud de intriga.

- No quiero tomar pastillas o algo parecido

- Tampoco voy a dártelas –Aclaró riendo. Ginny pareció tranquilizarse un poco.- Acerca del vestido… bueno, yo… lo tengo.

La mirada tranquila y casi serena de la pelirroja, se convirtió en una confusa y un tanto molesta.

- ¿Qué? ¿Por qué?

- Es parte de mi regalo de bodas.- Confesó sonriéndole.

El rostro de la pelirroja cambio en muchas expresiones que comenzaron por la de sorpresa y siguieron entre la tranquilidad y la felicidad. Pero luego de unos segundos de titubeo la pelirroja se puso de pie y se acercó para abrazar a Hermione. Ella sorprendida la abrazó reconfortándola y atónita intentó calmar las lágrimas de la hermana de Ron.

- No te preocupes por nada Ginny. Entiendo por lo que estas pasando y creo que has hecho un increíble trabajo.- Ambas tomaron asiento, y Hermione le ofreció un pañuelo, la chica lo tomó agradecida e intentó tranquilizar su respiración.- Sinceramente, en tan poco tiempo has logrado armar una boda que yo no hubiera hecho ni en medio año.

- Gracias.

- No tienes porque agradecerme, es solo la verdad.

- No es solo por eso Hermione.- Aclaró la pelirroja, dejando el pañuelo sobre la mesa y tomando un trago de su vaso de agua.- Es por todo. Por el vestido. Por confiar en mí. Por querer tanto a mi hermano. Por acompañarme y por aceptar a mi familia.

- De eso no tienes que hablar. Son personas increíbles.- Confesó la castaña.- De hecho me encantaría tener una familia como la que tu tienes.

- Ya eres parte de la familia.- Hermione le sonrió, pero la alegría no llegó a su corazón.- Y de hecho… - Observó la hora en su reloj, que marcaba cerca de las 10:30 de la mañana.- Ya deberíamos estar camino a la Madriguera. Mamá nos matará si llegamos tarde. ¿Nos vamos juntas?

- Lo siento, pero debo ir por mi maleta y por Ron.

- ¿Sigues con ese tipo? – Preguntó la pelirroja como si nada.

- ¡Ginny! ¡Es tu hermano! – Exclamó Hermione riendo.

- Lo se. Y aún no comprendo como alguien tan maravillosa como tú, puede andar como un pelmazo como ese.

- Mejor vamos, o si no terminaras obligándome a dejar a tu hermano.

- Por tu propio bien Hermione, por tu propio bien.

Hermione pagó la cuenta y ambas salieron rápidamente esquivando a los paparazzis que prestaban especial atención a la gran bolsa blanca que la pelirroja llevaba en sus manos.

Ginny aceptó que la castaña la fuera a dejar a la casa de Harry para que de ahí los dos se fueran juntos. Así mismo Ron y ella partirían unos minutos después en su propio auto.

Harry aguardaba en las afueras de su casa, con las maletas ya listas en el auto a la espera de la pelirroja. Hermione lo saludó desde el auto, sabiendo que en unas horas estarían todos reunidos en la madriguera.

Así que sin más preámbulos desapareció calle afuera para llegar al edificio. Los paparazzis esperaban a las afueras del lugar, seguro informados de que pronto una gran celebración se llevaría a cabo en la familia Weasley. Y la pareja dorada del momento era parte de esta expectación, por lo que era la gran noticia del momento.

- Hermione ¿Es este el inicio de una relación más formal?

- ¿Serás la dama de honor?

- ¿Serán los siguientes en casarse?

- ¿Qué piensa Ron acerca de que se lleve a cabo esta boda?

Cuando todo estuvo en calma y el auto estacionado. Subió por el ascensor rápidamente. Entró en su penthouse y buscó con la mirada al pelirrojo, que extrañamente no estaba en la sala principal. Las maletas de ambos estaban listas en la entrada del lugar y todo estaba en completo orden. Se decidió a buscarlo. Entró en la cocina, el baño y hasta la mismísima habitación del pelirrojo, pero no había rastro de él en ninguna parte. Marcó su teléfono y resultó ser que el sonido resonaba en todo el departamento.

Perfecto, Pensó rendida. Lo olvido en casa. Así nunca lo encontraré.

Sin ganas de seguir buscándolo, se sentó en el sillón y cerró los ojos por unos segundos. Luego por un acto de inconciencia recordó que seguramente los Weasley los esperaban en la casa familiar. Fue en busca de su bolso favorito, que había quedado olvidado en la habitación de invitados después de la noche anterior. El dichoso bolso estaba sobre una de las sillas y a punto de caerse. E iba a recogerlo si no fuera porque un par de fuertes manos de apoderaron de su cintura con ternura, para luego abrazarla con fuerza.

- ¡Dios! ¡Ron! – Exclamó alterada.- ¡Casi me matas de un susto!

- Lo siento. No quería asustarte.- Mintió dándole un beso, que poco a poco subió de tono, pero que fue detenido por la castaña.- ¿Qué?

- Debemos irnos, Ron.- Le recordó.- Tu familia nos espera.

- Mi familia puede esperar. Pero yo tengo antes que cobrarte por no quedarte a mi lado esta mañana.

- No tengo nada que pagar – Respondió ella con un tono juguetón.

- ¿Estas segura?

- Completamente – Se alejó del pelirrojo, y tomó rápidamente su bolso para que él no logrará atraparla de nuevo.- Asique vamos, no quiero llegar tarde.

- Hermione… - Susurró él, con voz de malvado.- No lograrás escaparte de mí todo el día.

- Lo se – Murmuró ella muy despacio, por lo que ni Ron logró escucharlo.

En un acto de caballerosidad tomó la maleta de la chica y bajaron por el ascensor hasta llegar a otro de los autos del pelirrojo. Harry ya los había llamado indicándoles que debía irse temprano con Ginny para arreglar algunas cosas, asique les pedía que se fueran por su propia cuenta y como eso no era problema para Ron, se tomaba todo su tiempo para estar listo.

Hermione se fue de copiloto y Ron de chofer. El lugar quedaba a un par de horas de Londres, así que en ese tiempo conversaron de diversas cosas. Se tomaron de las manos y en ocasiones guardaron silencio, cosa que nos les afecto puesto que no era un silencio incomodo. Además de que el clima los acompañaba. El ambiente se mantenía calido, pero con una brisa helada, y él sol resplandecía en lo más alto del cielo, cegándolos por momentos.

Cuando el camino se fue haciendo un poco más angosto, Ron supo que faltaba muy poco para llegar a la Madriguera. Y en efecto no se equivocaba, ya que poco más de camino y toparon con una entrada de metal que estaba dividida en dos puertas, las cuales estaban completamente abiertas, para dejar pase libre a los invitados esa tarde.

Hermione comenzó a sentirse nerviosa. Su pulso se había acelerado y sus manos sudaban. No era primera vez que estaba en la casa de los Weasley, pero en esta ocasión asistía como novia oficial del pelirrojo las cosas debían tomarse más en serio, aunque ellos no pudieran saberlo. Ron por su lado, se mantenía sereno y feliz. No estaba para nada nervioso, porque hubiera sido estupido sentirse así llegando a su propia casa, además venía acompañado de Hermione.

- Llegamos – Dijo después de unos varios minutos, para romper el silencio.

- Así es – Aceptó la chica, observando el lugar a través de las ventanas del auto.

Había algunos vehículos estacionados en la parte delantera de la casa, y sus pelirrojos dueños caminaban por el lugar conversando entre ellos. Las chicas sentadas en una gran banca parecían conversar de lo que sería el tema principal esa tarde; la boda.

Ginny y Harry ya estaban ahí, este ultimo acompañando a las mujeres, puesto que su futura esposa lo retenía a su lado para que le ayudara a comentar las buenas noticias.

El lugar se mantenía tan o más arreglado que la ultima vez que había venido con Ron. El pasto un poco más crecido, algunas bancas agregadas a la mesa de picnic y sobre esta, un gran cobertizo que los cubría del sol y la lluvia. Se habían agregado varios maceteros con flores y la casa parecía haber recibido una nueva capa de pintura.

Ron se estacionó junto a uno de los autos de el final y una vez que el motor estuvo apago, ambos se bajaron. Caminaron de la mano lentamente, dejándose ver por las personas allí presentes.

- ¡Son Ron y Hermione! – Exclamó Ginny, levantándose de su asiento para ir a saludarlos. El resto al escuchar el grito de la pelirroja prestó atención, para acercarse también a saludarlos.- ¿Por qué han tardado tanto? Nos moríamos de hambre.

- Lo siento Ginny, pero tú hermano…

- No tienes porque disculparte. Conozco a Ron y su estrategia de importunar las cosas de los demás.

- ¡Oigan! – Reclamó él.- Estoy aquí. Puedo escucharlas.

- Ya lo se Ronald.- Ginny le sonrió y se acercó para darle un abrazo.- Y me da gusto que nos oigas.

Ron rodó los ojos y Hermione rió levemente. Desde detrás de Ginny, apareció Harry, con las mejillas un tanto coloradas y una extraña expresión de sofocación.

- Que bueno que llegan. – Dijo él chico, saludándolos a los dos.

- Eso creo. ¿Qué te paso y porque estas tan…?

- ¡Hola hermanito! – Gritó George, acercándose hasta donde estaban para saludar.- Y Hola bella Hermione.

La castaña no pudo evitar sonrojarse al saludarlo con un beso en la mejilla.

- ¿Por qué demonios tardaron tanto?

- De seguro se estaban haciendo unos cariñitos antes de entrar a terreno prohibido.

- ¡Fred! – Lo reprendió el pelirrojo, tomando la mano de Hermione.

- ¿Qué? Es verdad ¿no? – El silenció de Ron y el sonrojo de Hermione les dieron como respuesta.- Porque saben que en casa de los padres es más arriesgado hacer…

- ¡De acuerdo basta! – Exclamó exasperado.- No es tema que deba importarles, y si nos disculpan iremos a saludar al resto.

- No te enojes Ronnie… - Comenzó George.

- …O te vas a sonrojar – Completó Fred, haciendo reír a Ginny y Harry.- Y te vas a llenar de canas…

Hermione sonrió disimuladamente y acompañó a su novio a saludar a el resto de la familia. Molly sentada a un lado de su esposo conversaban con Fleur, Audrey y Percy. Caminando desde lejos se acercaban Bill y Charlie.

- ¡Hola muchachos! – Los saludo la madre del pelirrojo, dándoles un fuerte abrazo a cada uno.

- Es un gusto verla nuevamente señora Weasley.

- El gusto es todo mío cariño. – Arthur Weasley los saludo también, pero en silencio para no interrumpir a su esposa.- ¿Tienen hambre? Porque estábamos esperándolos para comenzar a almorzar.

- Mucha – Respondió con rapidez el pelirrojo.

La señora Weasley rió un poco.

- Cualquiera diría que te tienen a pan y agua Ron – Comentó ella.

Nadie dijo nada, aún que todo pensaban con doble sentido exactamente lo mismo. El tema fue dejado a parte y mientras, todos entraban a la casa para comenzar el almuerzo, Ron y Hermione saludaron al resto de los invitados.

Entre miradas incomodas Ron reconoció que Charlie no se había acercado a saludarlo. Talvez porque conversaba con Bill o porque simplemente no se sentía cómodo con ello, así que decidió restarle importancia y disfrutar la tarde.

El almuerzo comenzó al cabo de unos minutos. La mesa ya estaba preparada para que todo se sentaran y la comida estaba lista para servirse, así que la señora Weasley con ayuda de Ginny y Audrey sirvió los deliciosos platos de comida. Los puestos estaban semi-designados, ya que eran los típicos de cada uno, más los recientemente agregados para los que se unían a esta gran familia.

- Me siento mal sentada aquí sin ayudar – Le confesó a Ron.

- Mamá quiere que te sientas bien y sabe que yo quiero estar contigo.- Intentó darle un beso, pero ella desvió su rostro.- ¿Qué sucede?

- No me siento cómoda.

- ¿Por qué? – Preguntó curioso y con cierto aire de diversión.

- Está tu familia.

- ¿Y que? No vamos a hacer nada inapropiado ¿O si? – Propuso dándose cuenta de el sonrojo en su rostro, pero resultó recibiendo un golpe en el hombro.- ¡Auch! ¡De acuerdo, de acuerdo! Pero que quede claro que la que dio la idea fuiste tú.

Nadie se había percatado de su pequeña discusión, a excepción de Charlie, que mantenía una mirada precavida de vez en cuando hacia ellos. El resto conversaba en pequeños grupos esperando la comida de Molly, que en cada plato tentaba más aún a los hambrientos estómagos de todos. En unas cuantas veces de ida y vuelta, la mesa estuvo al fin completa de exquisiteces y de todos los integrantes de la familia. El señor Weasley decidió tomar la palabra antes de que el almuerzo comenzara. Tocó con uno de los cubiertos uno de los vasos de cristal, ayudando a que se hiciera silencio.

- Bueno… antes de que comenzáramos a saborear esta deliciosa comida que ha creado Molly – Le dio unas cariñosas palmaditas y continuó.-, quería darles las gracias por estar aquí con nosotros, y por acompañar a nuestra pequeña en esta gran decisión. Queríamos hace mucho hacer una reunión como esta, y acertamos en el mejor momento.

- Hagamos un brindis entonces – Propuso Bill.

- A eso iba hijo – Confirmó él, tomando su copa y alzándola.- Entonces brindemos a nuestra Ginny y el gran Harry, por que todo salga mejor que nunca.

- ¡Por Harry y Ginny! – Dijeron todos, tomando un trago y comenzando la comida.

- Prepara el discurso Ron, que pronto te toca a ti – Le Recordó Bill, haciendo reír a todos.- Y créeme que es más difícil en ese momento.

- En eso estoy Bill – Respondió él pelirrojo mejor.

Luego de un par de palabras por parte de otras personas, se armo un murmullo de voces y conversaciones que no era fácil de descifrar. Cada uno metido en su propio mundo, aprovechando al máximo la comida que tenían frente a sus ojos y la gran compañía de toda la familia Weasley, eran lo mejor que cualquier persona podría desear y que especialmente un par de personas disfrutaban como nunca lo habían logrado hacer.

- ¡Esto se me esta saliendo de las manos Robbie! – Reclamaba sin cesar por más de una hora Rita Skeeter.- Las cosas están empeorando. ¿Cómo es posible que no haya conseguido ninguna maldita noticia jugosa para la portada en todo este mugroso tiempo? ¡Ese Robert se esta saliendo con la suya y eso no es lo que tenía planeado! Tenemos que conseguir algo, y muy pronto.

- No creo que consigamos nada Rita. No ha habido ningún escándalo.

- Eso podemos aprovecharlo.

- Ciento tener que decirte esto, pero no hay nada que podamos aprovechar.

- Me refiero a que cuando encontremos una noticia, la haremos rendir al máximo. Será todo un exclusivo, justo lo que necesitaremos para hacer caer a ese grupo de mantenidos. Y se exactamente por donde comenzaremos.

Robbie no dijo nada, porque con los años que llevaba ayudando a Rita sabía que era mejor callar cuando planeaba ese tipo de cosas, y dejarla crear lo que fuera a crear.

- Así que mañana ensayaremos por la mañana… - Concluyó la señora Weasley.- ¡Vaya! El postre debe estar listo.

- Yo iré por ellos señora Weasley, no se preocupe. – Se ofreció la castaña con rapidez. Se sentía mal por estar sentada sin poder ayudar en nada.

- Gracias cariño. Están sobre la mesita junto a el lavavajillas - Le informó antes de continuar la conversación con su hija.

Hermione tomó un par de vasos sucios y caminó hasta entrar en la casa. Efectivamente los postres estaban servidos en diferentes platos. Tomó de a uno y fue poniéndolos sobre una de las bandejas que estaban ahí.

- Iré a dejar estos platos sucios. – Escuchó que alguien decía, a pesar de el ruido de muchas conversaciones juntas.

Al cabo de unos minutos Ron apareció en la cocina con una pila de platos, que dejo en el fregadero. La castaña continuó con su labor sin decir nada. Se sentía incomoda por las pequeñas caricias que el pelirrojo le daba, y más aún frente a los padres de él. No sabía que le ocurría, pero así era y no tenía tiempo de pensarlo ahora.

De la nada las fuertes manos del pelirrojo se posicionaron en sus caderas, abrazándola. Él le dio un pequeño beso en el hombro y se acercó a su oído para susurrarle un par de palabras que la hicieron sonrojar.

- No Ron… - Dijo ella con voz débil.

- ¿No que? – Pregunta él divertido.

- Ya sabes que.

- Creo que no lo se.- Responde él, bajando su mano lentamente hasta deslizarla por debajo de el vestido que ella llevaba esa tarde. Hermione aguantó la respiración por unos segundos, pero no pudo evitar soltar el aire en una especie de gemido ahogado. Ron aprovechó eso para comenzar a acariciar su intimidad por sobre la tela de la ropa interior.

- Ron… por favor… no…

El hizo caso omiso y comenzó a besarla mientras su habida mano seguía acariciándola. Ella quería detenerlo, pero sus fuerzas la abandonaban cada vez que él la tocaba y por más que intentará negarse que no era el lugar, no hacía nada para detenerlo.

- Nos van a… - Aguantó la respiración, evitando que un gemido se escapara de su boca.-… escuchar.

- Un poco.- Admitió él, sin darle demasiada importancia.

- No podemos… no es… no es… correcto.

- ¿A quien le importa lo correcto? – Susurró a su oído con voz seductora.- Si podemos romper las reglas de una manera divertida y satisfactoria.

Ella iba a intentar decir algo, pero sintió los dedos del pelirrojo ingresar en la tela de su ropa interior, y apretar con su otra mano su cintura para dejarlos sin espacio. Se mordió el labio intentando no gemir y convencerse a si misma de que debía detener las cosas o terminaría el algo malo.

- Ron… basta… no podemos… y menos… aquí – Fue su respuesta, entre jadeos.

El pelirrojo sonreía complacido porque ella no pudiera hablar con normalidad e intentará aparentarlo al menos. Además de que los gemidos ahogados de la chica ya estaban causando efectos secundarios en su cuerpo.

- Porque no desaparecemos unos minutos…– Su voz era aterciopelada y persuasiva. Hermione intentaba encontrar las palabras que lo convencieran de ser coherente, pero no lograba decirlas con normalidad.

- Aquí… no – Le dijo, sosteniendo su mano con firmeza y deslizándola fuera de su vestido.- más tarde…

- ¿Lo prometes?

Hermione no pudo afirmar ni negar nada ya que el ingreso inesperado de uno de los gemelos los hizo separarse bruscamente. Mientras la castaña dejaba algunos postres sobre una bandeja plateada, Ron aparentaba dejar los platos en el lavavajillas. Pero Fred no era tonto, y a juzgar por el aspecto sonrojado de la chica y de la notable satisfacción de Ron, ellos no habían ido solo por los postres.

- Es más emocionante ¿verdad? – Comentó Fred. Ron y Hermione se miraron entre si sin saber que decir, pero pensando exactamente lo mismo.- Yo también lo intenté una vez, pero no resultó para nada bien. Espero que ustedes si les funcione.

- Creó que yo llevaré esto, antes de que se derritan – Les informó Hermione, saliendo de la cocina.

- No creó que el postre sea lo único que se derrita. ¿Cierto Ron? – Ella fingió no escucharlo y se encaminó con los postres.- Mamá estaba comenzando a preguntar porque tardaban tanto, y yo me ofrecí para averiguarlo. – Metió uno de los dedos en la crema del postre y lo saboreó luego divertido, al ver la mirada incomoda de Ron.- Pienso que era mejor que apareciera yo y los viera, que papá ¿no?

- Supongo que debo agradecerte – Respondió Ron, evitando su mirada.- Aunque no estábamos haciendo nada

- Recuerda que soy yo Ron, no puedes mentirme. – Sonrió el gemelo.- Y si no hacían nada, al menos intentabas que ocurriera algo.

- Llevaré el resto de los postres o mamá se preocupará. – Dijo saliendo de la cocina.

Caminó con rapidez esperando que su hermano no lo siguiera. Ya estaba lo suficientemente nervioso, para que alguien lo pusiera más aún. A penas pasó el umbral principal de la casa, vió la mesa en la que todos compartían y se acercó a esta con rapidez, para terminar de servir a los que faltaban. Hermione había tomado asiento en su lugar por pedido de la señora Weasley que le hacía una serie de preguntas.

- Que bueno que llegas Ron, le preguntábamos a Hermione porque se demoraban tanto. – El pelirrojo miró a la castaña que asentía un tanto sonrojada.- Cuantas veces te he dicho que debes ayudar en casa, y más aún si ahora lo compartes con una chica tan maravillosa como Hermione.

- Muchas, pero… que tiene…

- Entendemos porque esta molesta contigo y como tu madre te dijo que creo que lo mínimo que podrías hacer es llevarla a pasear un rato al lago.

- No creo que sea correcto, vinimos a pasar el día con ustedes y es un día especial para Ginny y Harry… - Argumentaba Hermione.

- Claro que es correcto cariño. Además un par de horas a solas les harán bien.- Todos estaban especialmente atentos a la conversación.- Cuando vuelvan ya veremos. Vayan y disfruten un rato.

- Pero mamá…

- Ve Ronald. – Dijo para finalizar, luego se dio vuelta para comenzar a conversar con Ginny y Harry que intentaban contener su felicidad.- ¡Oh! Y no olvides llevar una manta, querido. Esta haciendo bastante frió.

El pelirrojo que se encontraba de pie, no supo más que hacer y le ofreció su mano a Hermione para que caminaran. Ella rendida aceptó y diciendo un permiso casi silencioso se retiraron de la mesa. No entraron a la casa para sacar nada, porque sabían que volverían en unos minutos y que solo lo hacían para terminar de fingir esa supuesta discusión. A una distancia ya considerable, donde sabían que no los escucharían comenzaron a hablar sobre la situación.

- Te dije que era una mala idea – Comentó tomándose la cara y sintiendo como el rubor volvía a su rostro.

- Nunca dijiste eso. – Negó él, sonriendo.- escuche de todo menos esas palabras.

- ¡Ron! – Se giró para mirarlo a los ojos, y sintió como se arrepentía internamente.- No me mires así. No vamos a hacer nada, ni siquiera aquí.

- Pero no hay nadie…

- Lo mismo pensamos allá y mira lo que sucedió.

Ron rió y se acercó para tomarla de la cintura. Ella intentó alejarse, pero las manos fuertes y la insistencia del pelirrojo la obligaron a mirarlo.

- No armemos una discusión de esto. No ocurrió nada y nadie nos vió hacer nada.

- ¿Qué dijo Fred cuando me fui? – Preguntó ella interesada.

- Nada – Mintió, mirando los alrededores.- solo conversábamos sobre la despedida de soltero de Harry. Pero ya olvidemos todo eso. ¿Quieres ir a dar una vuelta?

- Pero… solo era para que tus padres olvidaran lo otro.

- Claro que no. Realmente pensaba enseñarte este lugar. ¿Me acompañas?

Hermione asintió y tomó la mano de el pelirrojo caminando a través de los grandes colinas de pasto y flores. A lo lejos se veía un gran lago, dividido por un muelle que mantenía fijos un par de botes amarrados. Era un lugar soñado, y que difícilmente Hermione llegaría a olvidar.

- Me preocupa ese par ¿estarán bien?

- Claro que si, querida.- Intentó tranquilizarla, el señor Weasley.- Sabes que Ron es distraído, pero todo estará bien.

- Solo intentó que solucionen sus problemillas.- Confesó entristecida.- Ella es la mejor chica que hemos llegado a ver. Y sería perfecta para nuestro Ron. El necesita una mujer que lo cuide y aconseje.

- Estoy muy de acuerdo en eso. Pero eso no significa que debas entrometerte en sus problemas querida. Ellos son grandes y sabrán resolverlos.- Molly le sonrió apenada y Arthur busco conversación con su hija.- ¿A que hora se supone que debemos ir al tren?

- A las nueve de la mañana. Es el primer tren e irá prácticamente vacío. – Le informó Ginny, acariciando el dorso de la mano de Harry, que les sonreía bobamente.

Caminando desde el principio de la colina se acercaba Bill Weasley, acompañado de Charlie. En un par de pasos ambos estaban frente a ellos.

- ¿Quién quiere jugar Futbol Americano? – Preguntó Bill animándose a hacer algún juego en familia.

Todos los hombres se levantaron para apoyar a su hermano con el juego, menos Ron que aún no llegaba de su paseo con la castaña. Pero que a lo lejos parecía comenzar a aparecer su sombra. Y tampoco el señor Weasley que le había ofrecido un paseo para recorrer los alrededores, a su esposa.

- De acuerdo. Charlie, Fred, Percy en este equipo - Dijo Bill dividiéndolos en dos grupos.- y Harry, George, y yo el otro equipo.

- Falta Ron – Informó George.

- Tienes razón, a ver… ahí viene… ¡Ron!- Gritó el mayor de los Weasley, captando su atención - ¿Vienes a jugar?

- Eh… - Se giró a Hermione que caminaba a su lado.- Cariño, iré a jugar con los chicos, ¿te molesta?

- Claro que no.- Negó ella rápidamente.- Anda, yo conversaré con Ginny.

- Esta bien - Respondió el pelirrojo dándole un pequeño beso antes de correr hasta donde sus hermanos.- Ganaré por ti.

Hermione lo observó correr hasta donde los demás y luego se sentó en una de las bancas en que conversaban las mujeres.

- Es muy tranquilo aquí – Comentó la castaña, buscando conversación.

- Demasiado, yo diría – Opinó Ginny, observando como el juego de futbol comenzaba.- Ya me acostumbre al ruido matutino de Londres, esto es como cambiar de país.

- A mi me agrada. – Suspiró ella prestando atención al partido, ya que Ron sin duda era muy bueno en eso.- He estado toda mi vida entre los ruidos y esto es completamente relajante.

- Dame el pase Fred, ¡Pase! – Gritaba Bill corriendo. En un par de pasos ya había anotado cuatro puntos para su equipo.

- ¿Y como va todo para mañana? – Preguntó Hermione, interesada.

- Muy bien. Ya casi esta todo listo. – Informó la pelirroja, observando a Harry lanzar un gran pase.- Solo falta que estemos en Hogwarts y estaré más tranquila.

- ¿Y que digses de la despegida de soltega? – Preguntó Fleur, integrándose a la conversación.- Mañana en la noche te vas a divegtir mucho ¿ciegto Hegmione?

- Sí, claro.- Confirmó ella.- ¿Es en Hogwart también?

- ¡Clago! Tenemos un cuagto espegcial paga la fiesta – Respondió la rubia con un marcado acento francés.- Pego ningún hombre debe sabeglo.

- Entiendo, por supuesto.- Respondió Hermione. Ginny permanecía sentada en silencio sonriendo.

- ¡Lanza Ron! ¡Lanza ahora! – Gritó Bill, haciendo a todas las mujeres saltar y prestar especial atención a la gran anotación de el menor de los hombres pelirrojos.- ¡Así se hace hermanito!

Todo ese grupo celebraba a su manera. George hacía un extraño baile con Bill. Harry aplaudía riendo al ver los pasos de baile de su equipo y Ron corría en dirección a las mujeres a celebrar con una de ellas.

Hermione lo tomó por sorpresa cuando él chico apareció de la nada y de un salto la tomó en sus brazos y comenzó a besarla. En un principio se iba a resistir, pero cuando sintiendo el calido abrazo de Ron respondió al beso con mayor ímpetu, y los que pudieron verlo –todos en la madriguera- sonrieron felices.

- Te dije que ganaría por ti.- Le susurró entre el abrazó.- Y cumpliré a mis otras promesas también.

- Lo se. – Fue su respuesta. Luego volvió a darle un pequeño beso y lo dejó volver al juego.

Sonrió como enamorada por unos minutos observándolo volver a su posición de juego, y luego se sentó en la banca nuevamente.

- Nunca lo había visto tan enamorado – Comentó Ginny, observando a sus hermanos jugar y desviando su mirada a la castaña.- No se como lo has hecho, pero se nota que te quiere mucho Hermione.

- Es vegdad – Corroboró la francesa.- luce espegcialmente radiante esta tagde.

- Ha cambiado mucho, gracias a ti.

- No se si tomarlo como un cumplido o un regaño – Admitió Hermione divertida. Ginny colocó una de sus manos sobre la de la castaña y le sonrió.

- Por supuesto que es un cumplido.- Hermione le sonrió de vuelta.- Había cambiado mucho, pero para mal. Y ahora ha vuelto a ser el Ron que conocíamos.- Audrey no había dicho nada, pero se mantenía al pendiente de la conversación.- Sinceramente no se lo que sucedió para que cambiara tanto desde un principio, lo único que llegué a saber fue que una chica le había sido infiel con una persona que confiaba mucho, pero no supimos nada más que eso. Pero claro que después de todo eso, él empezó a cambiar mucho. Andaba con una mujer tras otra y apenas lo veíamos las cenas familiares, y cuando estaba aquí apenas hablaba. – Hermione escuchó atenta, dándose cuenta de que ella posiblemente era la única que sabía toda la verdad.- Pero mira como esta ahora. Jugando con todos mis hermanos, riendo y totalmente dispuesto a ayudar en lo que sea. – Todas lo observaron al mismo tiempo, notando el gran cambio.- Así que te agradezco, sea lo que sea que hayas hecho en él.

- ¡Corre Harry! – Gritó Ron, alentando a su amigo.- ¡Lanza ahora!

- ¡Así se hace amor! – Vociferó Ginny, felicitando a su prometido.

La pelirroja se puso de pie y comenzó a correr hasta él. Y cuando estuvo muy cerca, dio un salto al que Harry la sostuvo en el aire feliz. Dieron vueltas unos segundos dándose unos besos y luego se separaron riendo. Toda la familia Weasley estaba contenta de que se quisieran tanto, y más aún de que su compromiso se hiciera oficial el día domingo. El amor entre Harry y Ginny se notaba en el aire y era imposible negar que eran el uno para él otro, así que todos los que los conocían realmente, solo deseaban que esa unión se hiciera oficial, para que fueran aún más felices juntos.

- Iré a preparar la cena – Informó la señora Weasley.

- Yo te ayudaré mamá –Propuso Ginny, separándose de su prometido, para acompañar a su madre.- ¿Nos ayudas Hermione?

- Claro. – Aceptó ella rápidamente, siguiéndolas hasta la cocina.

El resto de los chicos que había terminado el partido se acercaron a las bancas para tomar un descanso del primer tiempo. Audrey y Fleur que estaban en las bancas se despidieron de sus hombres para ir a colaborar en la cocina. El señor Weasley se sentó junto a sus hijos y comenzaron una plática de deportes.

- Audrey querida, ¿pondrías los cubiertos en la mesa? – La chica asintió gentilmente y con ayuda de Fleur ubicaron el resto de las cosas de la mesa. - Ginny saca el pastel del horno. – La pelirroja hizo exactamente eso, y con ayuda de Hermione termino de ponerlo en una linda fuente con decoraciones de crema.

- Quedó maravilloso mamá. ¿Estas segura que no quieres hacer el pastel de boda?

- Ginny cariño, no podría. Tu boda debe ser especial y una torta hecha por mi será como pan de cada día.

- ¿Y eso que importa? Te quedará igual o más delicioso que las de las pastelerías.

- Lo siento mi niña, pero no creó que alcance ha hacerlo. – Hermione sonreía ante tanta familiaridad y cariño entre ellas. Cosa que ella jamás volvería a tener.

- Esta bien, pero para nuestro aniversario de matrimonio tu harás el pastel ¿de acuerdo?

- Así será. – Ambas mujeres se dieron un abrazo. Hermione en cierta forma se sintió incomoda, pero no dijo nada y solo continuó con lo que hacía.- ¿Esta lista esa tarta?

Hermione asintió y le entregó el apetitoso pastel recién hecho. Continuaron arreglando un par de cosas y con los minutos la once estuvo lista. Hermione se ofreció para ir a informarles a los chicos que la comida estaba lista. Ginny llevó el resto de las cosas a la mesa y la señora Weasley revisó que los hornos y la cocina estuvieran apagados, para no crear algún incendio.

A mitad de camino hacía la parte trasera de la casa, donde estaban las bancas, se encontró con Percy, que le comentó algunas cosas de las cuales habían hablado la vez anterior. Luego los dos siguieron su camino. Hermione les informó a los hombres de la casa que la comida estaba lista, y que podían pasar a sentarse en la gran mesa. Todos le hicieron caso, menos Ron, que se acercó para darle unos cuantos besos en el umbral de la puerta de la entrada.

- ¿Es posible extrañar a alguien incluso si está a tres pasos? – Le preguntó Ron, mientras la afirmaba de la cintura y le robaba uno que otro beso.

- ¿A quien extrañas tanto? – Preguntó ella fingiendo ignorancia. Ron la miró ceñudo.

- A ti, por supuesto – Dijo con obviedad.- O piensas que extraño a… no se a… ¿Fred?

- ¿Qué estas hablando de mi? – Preguntó el gemelo, apareciendo de la nada con obvia apariencia de fisgón.- Mira que puedo escuchar todo lo que dices. Los sorprendí en algo y podría volver a hacerlo.

- ¡Fred! – Lo regañó Ron, abrazando a una sonrojada Hermione.- Vete y déjanos solos.

- Ya se los advertí. – Dicho esto, desapareció de el lugar.

- No creas en las tonteras que dice. Nunca las cumple.

- Claro que si. – Dijo Fred, desde alguna parte.

- ¡Fred! ¡Déjanos un maldito segundo a solas!

- De acuerdo, de acuerdo. – Aceptó riendo, para desaparecer realmente de el lugar en que estaban.

Luego de comprobar con la mirada de que su hermano si había desaparecido de su vista. Volvió su mirada a Hermione, que intentaba tranquilizar su vergüenza.

- Me encanta cuando te sonrojas y me miras de esa manera tan reprobatoria. – Dijo con su típica sonrisa coqueta.- Además de muchas otras cosas claro. Pero no creó que quieras que las diga en este momento y termines más sonrojada aún ¿no?

- Ron, basta. – Rió divertida, dándole un golpe en el brazo, que él casi ni sintió.- Pero si hablamos de cosas que nos gusten. Tengo que admitir que cuando tu te sonrojas es bastante divertido… y adorable.

- ¿Estas intentando provocarme? – Hermione lo observó coqueta y mordiéndose el labio, intentando desviar esos pensamiento nada decentes de su mente, para recordarse que estaban en presencia de más personas, y que además eran familiares.

- Depende de la manera en que quieras verlo.

- Tal vez puedas mostrarme en la noche ¿no crees?

- Estoy bastante segura de que terminarás durmiendo en el sillón.

- Mi madre no aceptará que me dejes durmiendo ahí y además no creó que le puedas explicar el porque no me dejas dormir en la cama.

- Tampoco tú – Le recordó ella sonriendo triunfante.

- ¡Si no se apuran iré yo mismo a buscarlos e interrumpiré su conversación inadecuada, para que se sienten de una vez y nos permitan comer a todos! – Gritó Fred, haciendo reír a la mesa completa, incluidos el señor y la señora Weasley.

Hermione se volvió a sonrojar y evito no decir nada, mientras ambos se sentaban en sus lugares y comenzaban a servirse de la cena como todos los demás. Ron intentó calmarla con algún par de besos en la mejilla y tomando su mano por sobre la mesa, pero eso no era ni la mitad de lo que podría calmar a la castaña.

Con el paso de los minutos y su integración a conversaciones con toda la familia logró calmar su vergüenza. Sonrió, conversó y hasta respondió a preguntas sobre su familia. Se dejó llevar por la sencillez de la familia Weasley y disfrutó la tarde en todo su esplendor. Pero una vez terminada la cena, algunos se pusieron a conversar sobre diversos temas en la salita de la casa. El resto se fue a sus habitaciones para descansar y prepararse para él siguiente día, en donde los esperaba un largo viaje a Hogwarts, la cena de ensayo y luego claro, poder disfrutar de las despedidas de soltero de la novia y el novio.


Como siempre, les dejaré las temidas preguntas expectantes para él próximo capítulo, que será la primera parte de la boda. Para agregar un detallito, la boda de Harry y Ginny se dividirá en tres partes.

¿Sucederá algo interesante en las despedidas de solteros? ¿Saldrá todo bien en la boda? ¿Logrará Rita encontrar la tan preciada noticia exclusiva?

Esto y mucho más en los siguientes capítulos. Espero sus comentarios, opiniones, críticas, sugerencias, etc. Y también espero verlos pronto, pero sin decir fecha para que no los vaya a dejar con falsas expectativas nuevamente. Perdonen la demora, espero que todo este muy bien para ustedes.

Saludos y un gran abrazo para todos.

¡Hasta la próxima!

Rocío.