¡Hola! ¡Hola!

¡Cielos! Creo que siempre comienzo pidiendo disculpas por atrasarme más de lo normal en las actualizaciones, y esta no es la excepción. De hecho creó que en esta oportunidad tarde un poco más de tiempo que las otras veces, y sinceramente lo lamento muchísimo. No me había dado cuenta de lo rápido que pasaba el tiempo, y más aún cuando no dejas de tener evaluaciones en el ámbito educacional.

Siento también no poder responder a sus reviews, he estado tan ajetreada que no he tenido tiempo si quiera de poder disfrutar algún Fic de los maravillosos escritores que están en esta plataforma. Lo lamento muchísimo de verás, espero que me perdonen.

Esta vez les traigo un capítulo en el que se vera bastante emoción, es un tipo pre-boda, el siguiente será el de la boda y el posterior posiblemente el de post-boda, aún que aún no lo tengo bien decidido. Espero que les guste tanto o más que los anteriores… ¡Ah! Y agrego que es un poco más largo que los anteriores…

Mis gracias a todos los que han agregado a favoritos esta historia, y a mi como autora. Y especialmente a: grintsonandromionelove, VremyaLuny, fatty73, nalia-san, pinkys, Danielaweasley, gisewg, Yara weasley e INMARU. Que se tomaron el tiempo de dejar unos maravillosos comentarios.

¡Muchas gracias chic s! Solo por ustedes sigo aquí. Mucho cariño a todos, espero que todos estén muy bien…


Capítulo 20: La boda I

La mañana del día sábado se presentó helada y con altas posibilidades de que lloviera. Además había un fuerte viento que congelaba los huesos, acompañando el día tan abrumado que se esperaba. La señora Weasley que había sido –junto con su marido- la primera en levantarse, sentía sus mejillas, manos y nariz congelarse cada vez más. Las junto y empezó a frotarlas, de manera que comenzaba a sentir un leve calorcito en la palma de sus manos, luego se las llevó al rostro y suspiró.

- Prenderé la chimenea para que comiencen todos a levantarse.- Le informó a su marido, adentrándose en la cocina.

Al cabo de unas horas, cerca de las ocho y media de la mañana todos los Weasley estaban listos y dispuestos a partir en cualquiera momento. Solo faltaba media hora para que él gran tren de la estación 9 ¾ partiera rumbo a la gran escuela Hogwarts, en la cual ese mismo fin de semana, se llevaría a cabo la gran boda de Harry Potter y la menor de los Weasley, Ginny.

- ¿Están todos listos? – Preguntó Arthur, recorriendo con la mirada uno a uno a sus hijos.

- Así es – Confirmó Percy, que estaba de pie junto a su novia.

- ¿Estas seguro? - Cuestionaba meditabundo.- Tengo la sensación de que algo nos falta.

Mientras Molly buscaba su sweater favorito y Arthur repasaba que les hacia falta. Una pareja dormía profundamente en una de las habitaciones más lejanas de la gran casa. Las cortinas estaban aún corridas, y había gran oscuridad en todo el lugar. El cuerpo desnudo de una mujer, descansaba junto a él de uno de los pelirrojos Weasley que dormitaba profundamente.

Ella comenzaba poco a poco a despertarse y recordar en donde estaba y con quien. Levantó el rostro con lentitud en aspecto perezoso y vislumbró a su novio dormir e intentó volver ella a descansar, pero la conciencia, la realidad y talvez la responsabilidad, le indicaron que algo importante sucedía ese día.

- ¡Ron! – Gritó levantándose de un salto. Cuando se vió desnuda tomó una de las sabanas y la envolvió en su cuerpo, intentando cubrirse del frió. - ¡Ron, despierta!

- ¿Que sucede? – Preguntó el chico, incorporándose en sus codos y soltando un gran bostezo.

- ¡La boda de Ginny! – Le recordó ella, desesperada.- ¡Tenemos que viajar a las 9 de la mañana! Y son las… - Buscó en la habitación el despertados.- ¡8:30! ¡Levántate! ¡Levántate! ¡Tus padres van a morirse cuando sepan la hora que es! – Abrió la puerta con intensión de ir a despertar a los que estaban en la casa, pero para su mala suerte la habitación de Ginny estaba vacía y completamente lista. Escuchó atentamente que en el primer piso de la casa caminaban sin cesar muchas personas, y se dio cuenta de que ellos posiblemente eran los únicos inconscientes.- ¡Cielos Ron! ¡Somos los únicos durmiendo! ¡Levántate! – Recorrió la habitación como loca, tomándose la cabeza, recogiendo la ropa e intentado ordenar todo el desorden en unos pocos minutos.- ¿Dónde esta mi vestido?

- Posiblemente… - La vista de Ron se desvió a las sabanas que estaban arremolinadas a un lado.- No tengo idea. ¿Quieres que te ayude a buscarlo?

- ¡No! Quiero que te vistas, antes de que tus padres vengan y nos encuentren así.

- Hermione…

- ¿Qué? – Preguntó ella sin mucha atención, y poniéndose lo primero que encontró.

- Hermione…

- ¿Qué Ron?

- ¡Hermione! ¿Puedes prestarme atención? – Ella sorprendida, se giró para mirarlo.- Lo tienes en tus manos.

La castaña se observó los brazos con el puñado de ropa, y efectivamente encontró su vestido ahí.

- Gracias.

- ¿Por qué te comportas de esa manera?

- ¿De que manera?

- De esa – La señaló y se acercó unos pasos.- Tan distante.

- No soy distante Ron. Solo te informo que posiblemente somos los únicos irresponsables que no estamos listos para partir a Hogwarts. Y que tu hermana y Harry nos matarán si no nos apuramos.- Ron tomó el rostro de Hermione con ambas manos y la besó tiernamente, ella se relajó y le correspondió por unos momentos. Al separarse, ella soltó un suspiro y se abrazó unos momento a el pelirrojo.- Lo siento, es que… yo… da igual. Vistámonos o tus padres nos matarán…

Intentó caminar pero Ron la detuvo y con sus manos la obligó a que lo observara fijamente.

- Quiero que me digas que te sucede. No puedo ayudarte si no me lo cuentas.

- No me ocurre nada – Mintió. La mira insistente e incrédula del pelirrojo la obligó a responder con la verdad.- Es solo que… al ver a tu familia…. – No sabía como decirle que sentía envidia por que él pudiera disfrutar a sus padres en cualquier momento y ella ni siquiera podía escuchar un te quiero de parte de su padre.- No me siento cómoda con lo que pasó ayer… tu padres se deben haber dado cuenta de todo y deben pensar lo peor de mi…

- Claro que no.- Negó el divertido.- Creo que es lo contrarió. Mamá me casaría hoy mismo contigo si fuera posible… Y ahora que lo pienso no es mala idea.

- ¡Ron! – Lo reprendió sonriendo a medias.

Sonrió al ver que lograba distraerla.

- No te acomplejes por lo de ayer, no se deben haber dado cuenta. – Le dio un pequeño beso en la nariz y se acercó a la cama para tomar su ropa y comenzar a vestirse.- Además ya no soy un niñito al que le controlen todo ¿no?

Hermione rodó los ojos y se comenzó a vestir. Al cabo de unos minutos por el apresuramiento constante de la castaña ambos estuvieron listos. Ron tomó las maletas que traían y bajaron por las escaleras.


- ¡Ya se que nos falta! – Todos sus hijos lo miraron expectantes, a la espera de eso que llevaba tanto tiempo rondando su mente.- ¡Ron y Hermione!

Se hizo un sonido de sorpresa por todos al darse cuenta. Molly interrumpió.

- ¿Están todos listos? ¿Nos vamos? – Pregunto ella.

- Faltan Ron y Hermione – Informó Arthur, con lentitud.

- ¿Por qué no han bajado?

- Posiblemente se quedaron dormidos…

- … Por todo el ejercicio de anoche… - Completó Fred, aunque solo para que lo escucharan sus hermanos.

- Iré a despertarlos o llegaremos tarde.- Cuando solo había dado un par de pasos de detuvo y se giró a su marido.- ¿No crees que podría ser inapropiado despertarlos de esa manera?

El sonido de el crujir de la madera y unas risas suaves los hicieron girarse a ver en dirección a la escalera. Ron y Hermione bajaban con lentitud y riendo por algún chiste que solo ellos entendían. Molly los saludo muy amablemente, pero pidiéndoles que se apuraran porque si no llegarían tarde.

- ¿Nos juntamos todos en la estación de trenes? – Preguntó Molly, segundos antes de entrar en el auto de Harry y Ginny junto con su marido.

Todos escucharon la pregunta sin necesidad de responder nada, ya que los autos comenzaban a prender sus motores para emprender camino a la gran estación.


A pesar de que era día sábado en la mañana la estación central de trenes de Londres, no estaba tan saturada como Molly Weasley pensaba que estaría. Caminaba mucha gente de un lado para otro, pero no más de la que diariamente se veía.

Siguiendo a la señora Weasley, uno a uno fueron caminando los Weasley hasta donde saldría el tren. Molly se aseguró de que ese fuera el tren preguntándole a uno de los guardias de el lugar. Luego de la confirmación todos subieron al tren y comenzaron a acomodarse. Había gran cantidad de vagones vacíos así que se dividieron por todo el tren. Harry y Ginny eligieron uno de los vagones primarios, al contrario de Ron y Hermione, que se decidieron por uno de los últimos.

Dejaron sus maletas en los compartimentos superiores, acomodándose en los sillones separados por un leve pasillo. La gran ventana dejaba completa vista a él paisaje helado, pero cubriendo las esquinas con una cortina verde oscuro.

Luego de dejar todo en su lugar, se sentaron. Cada uno en un asiento diferente, quedando frente a frente.

Pero resulto ser que esto fue más incomodo que el viaje de la casa Weasley a la estación, pues no habían cruzado más palabras que unas respuestas cortas. Hermione rehuyó la mirada penetrante del pelirrojo, y se concentró en los grandes árboles verdosos del camino.

Aún que ella le había mentido a Ron sobre porque se sentía incomoda, la idea no dejaba de pasarse por su mente. Él la notaba rara, pero no quería hacerla sentir más incomoda aún. Pero cuando el silencio se hizo molesto y él planeaba preguntarle si podía ayudarla de alguna forma, en la puerta de su vagón apareció Ginny.

- ¡Ronald Weasley! ¡Aquí estas! – Decía un tanto molesta.- Quiero preguntarte algo, de lo cual estoy casi segura de la respuesta.

- ¿Qué quieres Ginny? – Preguntó él pelirrojo, un tanto esquivo observando a Hermione que no quitaba la vista triste de el ventanal del vagón.

- ¿Tienes listo el discurso?

- ¿Qué discurso? – Ginny abrió los ojos como dos platos, sorprendida por la respuesta.- ¡Ah! El discurso… claro, esta listo.

Su hermana entrecerró los ojos desconfiando de la respuesta y sin que le ofrecieran nada, tomó asiento frente a su hermano.

- Saldré un poco a tomar aíre – Les informó Hermione, poniéndose de pie.- No me siento muy bien.

- Yo te acompaño – Se ofreció el pelirrojo dispuesto a levantarse e ir a ayudarla.

- No gracias – Dijo ella declinando la oferta.- ustedes tienen cosas que hablar…

- ¿Estas mareada? – Le preguntó Ginny, observando su palidez.- ¿Quieres que hagamos algo?

- No se preocupen, solo me duele un poco la cabeza.- Puso la palma de su mano en su frente simulando malestar.- pero ya se me pasará con el aire fresco…

Dicho esto, salió de el vagón dejando a ambos pelirrojos conformes con su respuesta. Aún que no fuera verdad.

- Esta rara – Comentó Ginny observándola desaparecer.- Dime. ¿Cómo comienza tu discurso?


Fingir estar mal y mentirle a su novio eran cosas que ella desaprobaría en cualquiera ocasión, aún que parecía que en esta no afectaba mucho.

Entre camino y camino, había llegado hasta el final del tren. Era un espacio bastante amplio, incluso mayor que el de los vagones y protegido por una rejilla que le llegaba hasta el abdomen. Se acercó hasta el tope del lugar y apoyó ambas manos en el barandal. Inspiró todo el aire que pudo y luego lo soltó de un golpe sintiendo como algo comenzaba a dolerle en el interior. Mil cosas pasaron por su cabeza, entre ellas la que la estaba haciendo sentir mal.

Sin premeditarlo sus ojos comenzaron a tomar un toque brillante y un par de lágrimas se escaparon antes de que pudiera siquiera intentar contenerlas.

¿Qué sucedía con ella? ¿Estaba triste porque Ron tenía una maravillosa familia?

No. Eso no era lo que la hacía sentir mal.

Lo que realmente le dolía era que ella no pudiera disfrutar lo que Ron sentía cada vez que iba a comer con sus padres. Esa sensación de darle un regalo a su madre para él día de las madres o a su padre para su cumpleaños. Y menos aún el simplemente pasar una tarde con ellos solo por querer estarlo.

Por mucho tiempo había lidiado con esa tortura, pero ya no podía aguantarlo viendo que una de las personas que más quería gozaba de eso a su lado.

¿Tan egoísta podía ser? ¿Enserió desearía que Ron pasará lo mismo que ella vivía día a día?

No. Claro que no.

Solo era que ella también deseaba sentirse así de querida…

- ¿Disfrutas la vista? – Preguntó un chico. Ella sabía perfectamente quien era.

¿Cómo olvidar al que por años fue su único amigo, hermano y en ocasiones padre?

- Eh… si, algo parecido – Respondió ella. Ya que no deseaba mentirle, sabiendo que lo que menos había mirado había sido el precioso paisaje que cada vez se iba alejando más.

- ¿Algo parecido? – Repitió contrariado.- ¿Qué sucede Hermione?

- Nada Harry. ¿Qué habría de suceder? – Se secó las lágrimas rápidamente con el dorso de su polera e intentó aparentar tranquilidad dándole aún la espalda.

- No lo se. Dímelo tú. - Él avanzó algunos pasos quedando un poco más cerca, pero no lo suficiente como para verle el rostro. Aun que de todas maneras no había necesidad ya que él la conocía y sabía que había llorado.- Te conozco muy bien y sabes perfectamente que a mi no puedes mentirme.

- No te estoy mintiendo.

- A Ginny, a Ron y al resto de los Weasley podrás hacerlo, pero a mi no.- Completó decidido.- ¿Qué sucede? Sabes que puedes confiar en mí.

A Harry no podía mentirle y si lo intentaba sabía que con él no funcionaría.

- No lo se - Suspiró rendida.- Pensé que esta estupida sensación de soledad se iría en algún momento, pero no. Vuelve a aparecer cuando menos lo espero y definitivamente… cuando menos lo deseo.

- ¿Por qué sucedió esta vez? – La normalidad en su pregunta, la tranquilizó un poco, pero no pudo hacer más que un inclinamiento de cabeza.- Entiendo. ¿Y esto ocurrió antes o después de la cena familiar?

- Antes, durante y después. No se exactamente cuando, porque solo se que comencé a sentirlo cuando me sentí por fin a gusto con ellos. – Bajó la mirada avergonzada.- Son personas maravillosas…

- Lo son – Garantizó Harry.- Y creó que por eso te sientes así. – Se acercó por fin hasta llegar a la rejilla y adoptando la misma posición que la castaña siguió con su opinión.- No puedo negarte que en su momento yo también lo sentí. – Hermione lo miró sorprendida y con los ojos un tanto brillosos.- Al mes de salir con Ginny me comencé a sentir así. Ellos te hacen sentir de una manera muy especial, te apoyan y tratan de darte lo mejor que pueden, pero realmente la palabra que trato de decirte es que son…

- ¿Extraordinariamente especiales?

- Yo diría más que eso. – Confesó sonriendo.- Nos han hecho sentir que somos parte de algo. De una clase de familia. Que pertenecemos a algún lugar donde somos requeridos y fundamentales.

- Es increíble ¿no crees? – Ambos observando como el camino avanzaba cada vez más rápido y los árboles se hacían cada vez más pequeños.- Tú estas a punto de casarte y yo en una relación con Ronald Weasley.

- Supongo que a eso le llaman prosperar – Hermione lo miró sonriendo y le dio un pequeño golpe en el hombro con simpatía.

- Siempre fuiste tan reacio a tener pareja y ahora mírate. – Se apoyó en la barandilla con la espalda y entrelazó sus brazos frente a su estomago.- Aún que debo reconocer que encontraste a la mejor chica. Pero espero que no vayas a olvidarme tan pronto…

- Solo hay tres mujeres en mi vida que jamás olvidaré – Sonrió de lado, porque sabía que Hermione conocía la respuesta-. Mi madre, tú Hermione y ahora también Ginny.

- Espero que así sea

- Así será siempre – Se acercó para abrazarla al fin.- Eres la única persona que ha compartido conmigo todos los momentos malos y buenos, y ahora quiero que me acompañes en uno de las cosas que más me hacen feliz. – Hermione sollozó un poco.- Por favor intenta olvidar todo eso de la soledad. Jamás estarás sola y eso puedo jurártelo ¿De acuerdo?

- Sabes que no creo en los juramentos.

- ¿Ni si quiera en el mío? – Hermione rió intentando alivianar el tema.

Se separaron ligeramente, pero siguieron riendo y conversando de temas que solo ellos conocían.

- ¡Harry te he buscado por to…! – La pelirroja se detuvo en seco al ver al par de amigos.- ¡Oh! ¡Lo siento! ¿Interrumpo algo?

Hermione jamás había visto a Ginny tan sonrojada e incomoda. Sonrió divertida y se acercó a ella para tomarla de uno de los brazos y acercarla a ellos. Cuando estuvieron todos lo suficientemente cerca para lograrse escuchar tan solo con susurros Harry entrelazó sus manos con su futura esposa.

- Creo que iré a ver a Ron. – Les informó entrando nuevamente en la sección de los vagones.

Caminó con lentitud, recordando la pequeña pero significativa conversación con su mejor amigo y sonrió tranquila. Eran esas las palabras que había querido escuchar, y ahora después de mucho tiempo volvía a sentirse querida y apoyada. Sonrió más aún al ver a Ron dormitando en uno de los asientos del tren, con la cabeza semi apoyada en el respaldo.

Abrió la puerta del compartimento con lentitud y luego la cerró con suavidad para no despertarlo. Se sentó a su lado y se aproximó hasta rozar sus labios con los de Ron. Él reaccionó instantáneamente, abriendo los ojos sorprendido y relajándose solo cuando reconoció a la castaña.

- ¿Por qué reaccionaste así? – Preguntó ella divertida. Ron la abrazó apoyándola contra su cuerpo, mientras ambos observaban el paisaje que pasaba con rapidez.- ¿Creías que era otra persona?

- No quería tener problemas si me daba cuenta tarde, de que era otra persona la que se aprovechaba de mi serenidad.

- ¿Aprovechaba? – Preguntó intrigada.- ¿Por qué creías que alguien más se atrevería a besarte?

- Parece que no estas acostumbrada a los fans descontrolados.- Respondió con obviedad él.- Me han pasado cosas que jamás llegarías si quiera a pensar y estoy seguro de que no quieres saberlas.

- No te equivocas – Corroboró. Suspiró feliz, y se acomodó contra el cuerpo de Ron.- Pero si me han pasado algunas cosas similares.

- ¿Qué? – La sorpresa en la forma de preguntar de Ron la hizo reír.- ¿Quién te hizo algo? No. Primero que nada… ¿Qué te hicieron?

- Es parte del pasado Ron…

- Nada que es parte de el pasado. Tú me vas a decir ahora mismo que te hicieron y quien fue.

- Tú mismo dijiste que eran solo fans descontrolados.

- ¿Y crees que con eso me voy a calmar? De hecho, porque se como son, quiero saber que ocurrió.

- Ron…


La señora Weasley fue la primera en divisar que estaban a pocos metros de llegar a su destino, así que fue también la primera en avisarles a sus hijos.

Harry y Ginny conversaban aún en la parte final del tren. Bill, Charlie, y Fleur conversaban en el restaurant de el tren. Percy y Audrey leían un par de libros. Fred y George coqueteaban con algunas camareras del lugar y Ron y Hermione dormían en su compartimento.

El viaje había sido medianamente largo, pero ninguno parecía estar molesto ni cansado. Ginny que era la más emocionada, no podía contener las ganas de ir a conocer el lugar donde se llevaría a cabo su tan preciada boda.

Cuando él tren llegó a la estación, todos tomaron sus respectivas pertenencias y bajaron. La estación no estaba tan atiborrada como la de Londres, así que les fue más fácil encontrar la salida a los autos que estaban contratados especialmente para la llegada de ellos.

Se dividieron con rapidez, y en un cuarto de hora se hallaron en el gran castillo Hogwarts. Su estructura era antigua y majestuosa, algo que posiblemente la mayoría de los invitados jamás habrían llegado a presenciar. Ginny sonrió maravillada y Harry entrelazó sus manos con ella, para compartir la felicidad.

- ¿Qué les parece si dejamos las cosas, vamos a recorrer el lugar un rato y nos juntamos en una hora en el gran comedor? – Propuso Harry, viendo las miradas impresionadas de todos los Weasley que miraban maravillado el gran castillo.- El director Dumbleadore me dijo que podría juntarse con nosotros cerca de las siete de la tarde, y como ven aún faltan dos horas para eso. Así que creó que sería bueno que todos se vayan familiarizando con el lugar sabiendo que pasaremos un par de días aquí.

- Creó que es una idea estupenda – Opinó emocionada la señora Weasley, tirando de su marido para que la acompañara a ver una de las grandes fuentes de el patio.- Nos vemos en un rato.

Harry observó a los otros Weasley que no ponían atención a su mirada expectante, y solo se guiaban por las maravillas de ese gigantesco lugar.

- Le enseñaré a Ron las maravillas de este lugar – Dijo Hermione arrastrando al pelirrojo que sin impedimento se dejó llevar y desapareció junto a él por la gran entrada.

Harry miró a Ginny que a la vez lo observaba a él. Rieron un poco y luego tomados de la mano comenzaron a recorrer el gran pasillo que los llevaba al invernadero.


- ¡No puede ser! – Exclamó sorprendido.- ¿Como diablos nunca supe de este estadio? Es… es… es… ¡Magnifico!

- Sí, es bastante impresionante. – Admitió ella observando las grandes galerías que se encontraban en la entrada de los camarines.

- ¿Impresionante? ¡Es lo más bello que he visto en mi vida! – Hermione frunció el entrecejo incrédula.- Después de ti, claro.- Ella negó contrariada.- ¡Es que esto es mejor que lo que uno podría soñar! Creo que esta será mi nueva fantasía…

Hermione lo observó divertida, pero Ron no pareció meditar bien lo que acababa de decir.

- ¿Fantasía? – Ron la miró, notando su tono de voz. Ya no había tranquilidad, ahora había coquetería.

- ¿Tienes alguna idea en mente?

- Me arrepentiré en algún momento de esto. Estoy segura – Lo besó con tranquilidad, pero haciéndolo caminar hasta la parte trasera del lugar, donde se suponía que debían estar los camarines.

Había una gran tela de un color beige cubriendo la entrada a las duchas. Estaba dividió en varios sectores. Las bancas, los vestidores y las regaderas. En las bancas había unos grandes espacios en los que algunas toallas descansaban todavía húmedas.

Manteniendo sus labios unidos en un largo y pasional beso, fueron avanzando hasta llegar a una de las bancas. Hermione lo empujó levemente separándose de sus labios y ante la mirada expectante y deseosa de Ron y con una lentitud torturosa para el chico, abrió la blusa floreada que llevaba.

- ¿Es necesario tanto tormento? – Preguntó él con la voz ronca.

- No. – Admitió sonriendo con supremacía.- Pero es divertido verte sufrir por esto.

La blusa cayó a sus pies y dando un par de pasos se montó sobre las piernas del pelirrojo. Él buscó inmediatamente sus labios, deslizó sus grandes manos por la espalda desnuda de la chica, haciéndola estremecerse. Ron sonrió entre besos, adoraba esos escalofríos de Hermione, que lo hacían sentir poderoso y a la vez débil por las caricias de esa mujer que reposaba en su regazo.

Con los segundos el resto de las prendas fueron desapareciendo, hasta dejar a dos cuerpos desnudos y exhaustos por el desgaste físico. Ron había instalado una gran manta de entre los casilleros, para ponerla como cobertor en el suelo, así ellos podrían descansar. Hermione apoyaba su cabeza en el pecho desnudo y pecoso de Ron, intentando regularizar su agitada respiración.

- Así que en una biblioteca – Repasaba Ron, maquinando un plan que para la castaña era imposible de imaginar.- ¿Por qué te gustaría hacerlo en una biblioteca? ¿Qué tiene de emocionante?

- No lo se – Admitió avergonzada. Ron posó su mano cansada en su cintura, acariciándola con suavidad.- Es un lugar donde normalmente hay que mantener tranquilidad, compostura y silencio… Lo que no es muy fácil cumplir cuando…

- ¿…estas a punto de sentir el mayor placer de tu vida? – Terminó él. Hermione asintió más avergonzada, pero satisfecha de poder conversar ese tipo de cosas vergonzosas con alguien que realmente la entendía.- Nunca lo había visto de esa manera, pero ahora que me lo dices, creo que es bastante emocionante. Aún que no tanto como esto ¿no crees?

- ¿Por qué los hombres le ven emoción a esto?

- ¿Por qué a las mujeres no?

- No es mi lugar favorito para tener intimidad

- Supongo que tiene que ver con la comodidad. – Hermione alzó la vista para observarlo argumentar.- Para cualquier hombre, el imaginar que su chica lo lleve proponiéndole sensualmente que lo hagan al interior de los camarines de él estadio sería la mejor fantasía.- Él se alzó un poco para ubicarse sobre el cuerpo de la castaña y volver a depositar unos besos sobre su cuerpo.- Y gracias a ti ya esta cumplida.

- ¡Oh no! – Exclamó reteniéndolo con sus palmas en su pecho.- Ya hemos estado bastante tiempo aquí, si comienzan a buscarnos y nos encuentran aquí… así – Lo señaló con ímpetu.- no creó tener el suficiente coraje como para explicarles que estábamos haciendo.

Ron iba a besarla sin importar lo que viniera, cuando el sonido de unas voces riéndose los sorprendió. Hermione se levantó asustada, cubriéndose con la frazada y Ron buscó de donde provenían. Se acercaban lentamente y el sonido de los pasos comenzaba a hacerse cada vez más notorio.

Sin necesidad de que la obligarán Hermione corrió con Ron a esconderse tras uno de los grandes muebles de el lugar. Por suerte Ron lograba cubrirse por completo, y con ello a la castaña que no lograba controlar su sonrojo.

Un par de voces resonaron en el lugar. Eran sin duda Harry y Ginny que comentaban algo sobre cual lugar parecía más apropiado, pero que a juzgar por el tono de sus voces era algo más que para la boda.

- ¡Te dije que vendrían a buscarnos! – Susurró Hermione fastidia, intentando mantener el silenció.

- Eso puedo ver – Asintió. Miró por el rabillo de sus ojos a su hermana y a Harry caminar tomados de las manos hasta entrar en una de las puertas de la esquina de ese lugar que parecía ser el lugar de trofeos.- Ven, vámonos, antes de que salgan de ahí.

Hermione asintió y caminando rápidamente con su ropa en las manos salieron de ahí. Antes de salir al aire libre de él lugar, se vistieron rápidamente y tratando de actuar con normalidad emprendieron camino a la entrada de el gran estadio.

- ¡Ron! ¡Hermione! – Gritó Ginny cuando estaban a unos segundos de pasar la entrada del lugar.

Ellos se giraron sorprendidos. No esperaban que los alcanzaran si quiera a notar. Pero ahí estaban, debatiéndose entre hacer caso a los llamados de la pelirroja o continuar como si no hubieran escuchado nada.

Para su mala suerte, la pelirroja comenzó a correr para alcanzarlos, tironeando a Harry para que al siguiera.

Hermione sonrió con aires de culpabilidad y Ron tratando de mantenerse tranquilo esperó a que su hermana llegara hasta donde estaban.

- ¿Qué hacen aquí? ¿Y porque están tan… desarreglados? – Harry pareció entender desde un principio que ocurría, a juzgar por su rostro. Muy contrarió a la pelirroja que continuaba haciendo preguntas incomodas.- No los habíamos visto ¿Dónde estaban?

- Hermione me… quería mostrar este lugar. Pensó que posiblemente me gustaría – Respondió él pelirrojo con rapidez.- Y la verdad es que creo que es maravilloso. ¿Cómo es que tenían escondido este maravilloso lugar?

- Es lo mismo que pregunté la primera vez que vine aquí.- Admitió Harry, ayudando a cambiar el tema.- Es fantástico para jugar futbol americano. Hace unos años tuve la oportunidad de ver una final y créeme que estar en esas galerías y presenciarlo en vivo, es una sensación que jamás olvidas.

- ¿Crees que pueda en alguna oportunidad verlo?

- Estoy seguro de que el director Dumbledore nos daría ese beneficio.

Por largos minutos las conversaciones se dividieron. Harry y Ron hablaron de temas en cuanto a los deportes que en ese lugar se llevaban a cabo. Ginny y Hermione trataron el tema de la despedida de soltera y la ultima revisión que hacía falta para las decoraciones del lugar.

- ¿Les parece bien si nosotras nos vamos a arreglar algunas cosas? – Indagó la pelirroja afirmándose de el brazo izquierdo de Hermione, para comenzar a caminar fuera de ese lugar.- Ambos negaron y sonriéndoles siguieron conversando.- Nos vemos después chicos.

Los últimos pasos para salir de ahí los dieron en un par de segundos y perdiéndose de vista a sus hombres, caminaron por el gran camino de piedras y pasto fresco.

- ¿Crees que lleguen todas a tiempo para esta noche? – Preguntó Ginny preocupada.- Después de todo es un largo viaje.

- Estoy segura de que todas llegarán.

- No estoy muy segura… tal vez Agatha no logre llegar porque me había dicho algo sobre una salida familiar que tenia planificada hace bastante tiempo. Y Miranda creo que tampoco vendrá, porque tenía que viajar a Paris para ver a su hermana en el hospital… ¡Ah! Y Cho… supongo que ella no vendrá por temas de trabajo.

Cuando Hermione escuchó ese nombre se sorprendió un poco. No creía que esa la misma Cho Chang que había hecho sufrir a Ron. Deseaba con todas sus fuerzas preguntarle a Ginny directamente, pero no quería sonar interesada y mucho menos entrometida.

- ¿La conoces? ¿Cho Chang? ¿La ex novia de Ron?

- De hecho… creo haberla visto en alguna oportunidad. – Respondió con fingida normalidad.- ¿Eres su amiga? Pensé que las cosas no habían terminado muy bien entre ella y tu hermano.

- Ron terminó mal con ella. Yo no. – No había resentimiento en la voz de Ginny, parecía hablar con sinceridad.- Es una buena persona y muy simpática. Tal vez con Ron no se llevaban muy bien, y mi madre no pueda ni verla, pero se supone que es mi boda así que yo puedo invitar a quien se me pegue la gana ¿no crees?

- Sin duda – Confirmó Hermione.

No estaba muy segura con respecto a la opinión de Ginny de esa chica, porque según las palabras y confesiones de Ron, ella no era para nada una mujer como la retrataba la pelirroja.

- ¡No puedo creer que este diciéndote estas cosas! Se supone que eres su novia actual, no podemos hablar de su ex.- Hermione rió por su comentario preocupado.- Aún que de todas formas es mejor, así ya sabes en que se equivocaron las otras para tener a mi hermanito… y además, eres la única que deseo que sea la esposa de mi hermano.

- ¡Ginny! – Exclamó Hermione riendo.- ¡No te adelantes tanto!

- ¿Por qué? Si es la verdad. Además hoy los vi de lo más cariñosos en los camarines de el estadio – La castaña se tenso y su rostro se torno pálido.- ¿No creerás que no los note en los camarines, y con esa ropa tan desarreglada?

- Yo no se que decirte…

- No tienes nada que decir, conozco la reputación de mi hermano, y se que aprovecha cualquier oportunidad para hacer… ya tu sabes.- En cierta forma, eso no fue muy bien recibido por Hermione, que se sintió un tanto culpable.- Por cierto, buena elección para cumplir una fantasía erótica, aún que son muy malos para fingir que nada ha pasado.

- ¡Ginny! ¡Tenemos un pogblema! – Gritaba Fleur exasperada.

La pelirroja miró a Hermione significativamente y ambas apuraron su marcha hasta llegar donde la francesa.

- ¿Qué sucede?

- Las floges que elegiste no son sugficientes paga togos los centros de mesa – Ginny abrió los ojos sorprendida y su respiración pareció comenzar a irregularizarse.- Digegon que no habias ogdenado togas las negcesarias a tiempo.

- ¡Estos idiotas nunca entienden nada! – Vociferó Ginny enojada.- Cuando los llamé para confirmar, me preguntaron si quería agregar unas cuantas más por si ocurría algún accidente. Yo les dije que si, y que posiblemente serían necesarias porque se habían agregado además algunas personas. ¡Pero los imbeciles deciden equivocarse justo en MI boda! ¡Mi boda!

- Tranquila Ginny – Dijo Hermione, sonriendo.- Creo que tengo una idea.


- ¿Qué quieres decir con que no iras a la despedida de soltero?

- Eso Ron, no voy a asistir a una fiesta en la que habrán otras mujeres. No tocaré a nadie más que no sea Ginny. ¡Tu más que nadie debería apoyarme!

- ¿Cómo es eso de que tocarás a mi hermana? – Harry se sonrojó. Pero Ron olvidando eso, volvió al tema principal.- ¡No puede no ir! Tienes que celebrar tu última noche de soltero y volver a ser libre por una noche.

- Yo no soy libre desde que conocí a tu hermana. Y eso para mi esta bien, - Ron pareció no entender muy bien. No era una persona que confiara mucho en el matrimonio.- Decidí olvidar mi soltería.

- ¿Y eso no te permite ir? ¡Vamos Harry! Solo será una fiesta. Tragos, música y conversación. No habrá nada más.- El chico pareció creerle por unos segundos.- Que vayas no significará que terminas con Ginny, además ella también tendrá su despedida de soltera y no la veo con intenciones de perderse su fiesta… ¿Tú si?

- No puedo creer que con esos argumentos tontos me hayas convencido.

Ron sonrió satisfecho y siguió caminando en compañía del futuro esposo de su hermana.


- Harry me mostró este lugar la primera vez que lo acompañe aquí, y si no me equivoco las rosas deberían estar justo… ahí – Señalo la parte posterior de una pila de árboles.

Efectivamente las preciadas flores resplandecían junto a los troncos secos regados por el suelo. Había gran cantidad, y todas estaban plantadas en una gran hilera. Hermione se acercó y apretando entre sus dedos la tijera, comenzó a cortar las flores sin rozarla para no enterrarse una espina. Ginny hizo lo mismo, depositándolas en una gran cubeta que habían traído.

- ¡Eres mi salvación Hermione! Créeme que jamás habría pensado algo así.- Su mirada preocupada le daba a entender a la castaña que hablaba sinceramente.- Posiblemente habría entrado en pánico, les habría gritado a esos idiotas de las flores y luego habría viajado a Londres para buscar esas tontas flores.

- Cuando uno esta en una posición como la tuya, nunca puede pensar con claridad.

Siguieron recolectando una buena cantidad de flores de diversos colores, que a opinión de Ginny contrastarían perfectamente con la elegancia de las otras.

- Creó que con estas es suficiente.

- Vamos, tienes que prepararte para la despedida de soltera, además Harry y Ron deben estar buscándonos.


Sin contar las horas ni los segundos el tiempo se escapo de sus manos. En un abrir y cerrar de ojos ya era casi la hora de las despedidas de soltero de los novios.

Harry y Ginny no se habían topado desde el momento en que la pelirroja le había informado a su novio que el problema de las flores estaba arreglado gracias a Hermione. Ella y Ron por su lado no se habían separado desde ese momento. Caminaban de un lado a otro tomados de la mano o simplemente en compañía del otro.

- Últimamente no puedo controlar mis deseos de tenerte a mi lado ¿Crees que sea alguna enfermedad? – Le preguntó Ron, con diversión, esperando alguna respuesta similar de su parte.- Porque estoy seguro de que no se me quitará con nada.

- ¿Intentas conseguir algo con eso? – Ron observó a ambos lados del pasillo en el que estaban. Estaban solos, así que la empujó con suavidad hasta apoyarla contra la pared.

- ¿Podría?

- No tienes ninguna oportunidad. – Le susurró a su oído, despegándose de él y saludando a un par de amigas de Ginny que caminaban hasta la entrada de el lugar donde esta se llevaría a cabo.

- ¿Alguien ha visto a Hermione? – Preguntó la hermana menor de Ron, que salía en ese preciso instante hasta distinguirlos.- ¡Hermione! Y… Ron – Agregó con pesadez.

- También me alegra verte hermanita – Dijo con ironía.

- ¿Qué estas esperando? Las chicas quieren conocerte.

- Voy en unos instantes Ginny – Le informó sonriente.- Solo déjame deshacerme de tu hermano y voy enseguida.

- ¿Cómo que deshacerme de mi? – Preguntó indignado, ante la risa compartida de las dos mujeres.

Ginny no necesito más respuestas, ya que entró nuevamente en el gran salón.

- No quiero que te vayas, pero tu hermana me necesita.

- Yo también te necesito.

- No empieces. – Lo miró reprobatoriamente.- Además estoy segura de que te olvidarás de mi en unas horas, con tus amiguitas.

- ¿Qué amiguitas? – Ron entendió perfectamente, pero le divertía ver a Hermione celosa.- No creerás que voy a ser tan fácil como para distraerme con una chica con muy poca ropa que se ponga a bailar sensualmente frente a mi y que posiblemente traté de seducirme cuando este borracho y no tenga el más mínimo control de mi cuerpo.

La castaña lo miró indignada y sin impórtale nada más comenzó a caminar hasta la entrada de la despedida de soltera de Ginny. Ron rió divertido y la atrapó segundos antes de que entrara.

- Ron suéltame.- Le dijo bastante enojada.- Ya dijiste demasiado con eso. ¡Suéltame!

- ¿No confías en mi? – Hubiera intentado caminar sin responder esa pregunta, pero Ron la tenía nuevamente atrapada entre esa fría pared y su fuerte cuerpo. – Hermione amor, no podría hacer algo parecido jamás, ni si quiera estando inconciente me permitiría algo así.

- ¿Y esperas que te crea con el historial de locuras que tienes? ¿O olvidas la última fiesta a la que asistimos juntos?

- De acuerdo, tienes buenos argumentos, pero por favor confía en mí.- Sostuvo su barbilla para obligarla a que lo mirara a los ojos.- Te prometo que no tocaré a ninguna chica que se me acerque, me alejaré de cualquier tentación y solo pensaré en ti toda la noche.

- No prometas nada, solo hazlo. – Fue la respuesta de la chica.

Con habilidad se liberó del agarre de Ron y entró en la fiesta. Luego cerró la puerta de un portazo y se adentró hasta encontrar a Ginny.

El pelirrojo sonrió por la actitud de ella con respecto a su "bromita" y dio media vuelta a sabiendas de que Hermione no volvería para aclarar las cosas.


- Vaya que cara tienes. ¿Sucedió algo con mi hermano? – La mala cara de Hermione era visible a kilómetros, pero dándose cuenta ella misma de que así solo fastidiaría la fiesta de Ginny decidió dejar el tema atrás.

- No nada, no te preocupes, es solo una estupidez.

Ginny fingió que le creía y para tratar de animarla le entregó una copa para que ambas brindaran.

- Lo necesitas, bébelo todo.

La castaña asintió y tragó el contenido de un trago. Cerró los ojos, porque a pesar de ser poco era un trago bastante fuerte.

- ¡Ginny! – Gritó una chica de cabello largo y negro, que acababa de llegar.

Hermione no necesitó más información ni una presentación formal, porque sabía perfectamente quien era esa mujer que lucía un ajustado y escueto vestido.

- ¡Cho! – Respondió la pelirroja.- ¡No puedo creer que hayas venido! Pensé que tenías que asistir a esa premiación en Los Ángeles.

- Así es.- Confirmó la chica.- Pero obviamente iba a decidir por una amiga, a un tonto premio.

- Entonces que bueno que estas aquí. Tengo que presentarte a algunas personas.

Aparentemente Cho no había distinguido bien a las personas que acompañaban a Ginny, o al menos hasta ese momento.

- Hermione, ella es Cho Chang, una amiga – Decidió presentarla así para no generar conflicto entre ellas.- Cho, ella es Hermione Granger…

- La actual novia de Ron… - Terminó la chica de cabello negro y aspecto asiático.- Lo se, he escuchado las noticias. Son todo un espectáculo ahora.

- No más del que tú diste en esa fiesta – Respondió Hermione sin ningún sentimiento de culpa.

La chica arrugó el entrecejo contrariada. Parecía no haberse imaginado una respuesta similar de parte de ella.

- De todas maneras no fui yo la que terminó sufriendo esa noche.

Hermione rió con ironía y acercándose un poco a la chica la miró con supremacía y respondió:

- Pero si todas las siguientes…

Ginny notó la competencia entre ambas, así que decidió intervenir.

- ¡No puedo creer! ¡Contrataron a un striptis! ¡Les dije que no lo hicieran! ¡Fleur!


Hermione y Cho se lanzaron unas mirada de odio, pero intentando mantener la calma acompañaron a Ginny en silencio.

- ¿Por qué creías que algo así sería divertido para Hermione? Es obvio que algunos temas para las mujeres no son tan divertidos como para nosotros, y ese sin duda es uno de ellos – Opinó Harry tomando un tragó de su cerveza.

- No se porque lo mencione, solo lo dije. – Negaba desesperado.- Es que no puedo evitar hablar estupideces cuando estoy con ella. Es como si todo mi nerviosismo se juntara y tratará de volverse en mi contra en ese momento, para hacerme pasar como un tonto.

- De todas maneras, ya podrás hablar de eso con ella en un rato más.- Ron lo miró confundido.- Se que no aguantarás mucho aquí enojado con ella, así que posiblemente irás a buscarla.

- ¿Tan predecible soy?

- Solo eres un tonto enamorado.

La tranquilidad que en todo ese rato había mantenido Harry, se evaporó al ver que alguien apagaba las luces y aparecía cubierto por una capa negra que no dejaba distinguir quien era.

- ¡Felicidades Harry! Aquí esta una de las sorpresitas que te tenemos…. ¡Disfruta tu ultima noche de soltero! – Gritó Fred Weasley, alzando su copa y guiñándole un ojo.

- No puedo creer que lo hicieran… - Murmuro para si mismo. – Ginny me matará si sabe que trajeron a una…

- Solo relájate amigo, disfruta lo que puedas antes de que tu muerte llegue – Dijo George, palmoteándole la espalda con simpatía.- Porque te aseguró que mi hermanita no es tan débil como parece. Golpea más fuerte que todos nosotros.

Ron rió ante los comentarios de sus hermanos, pero aún así no pudo evadir los remordimientos que sentía por la broma que le había hecho a Hermione. Necesitaba hablar con ella, y apenas se diera la oportunidad lo haría.

- ¡Los mataré! – Gritó Harry, mientras lo empujaban hasta el improvisado escenario donde lo esperaba una silla vacía.


- ¡Vamos Ginny sube!

- ¡GINNY! ¡GINNY! ¡GINNY! – Gritaban todas las mujeres a coro.

La celebrada esa noche, sonrojada caminaba hasta la tarima donde un apuesto hombre la acompañaba con un traje de oficial de policía, pero que a diferencia de los característicos, este vestía solo con unos boxer, la chaqueta, una gorra con insignia de policía y un par de esposas metálicas.

- ¡LAS MATARE! – Murmuró Ginny.

Solo Hermione y Fleur lo distinguieron en sus labios y comenzaron a reírse como locas.

La menor de los Weasley se había sentado en el lugar que el musculoso chico le señalaba. Se mantenía tranquila y un sonrojo adorable en sus mejillas, delataba su nerviosismo. Pero siendo la festejada debía mantenerse en su lugar y soportar todas las cosas que tenían preparada en su despedida de soltera. Y no es que quisiera quejarse tampoco, ya que el chico que le comenzaba a hacer un baile sensual, no estaba para nada mal. Tenía un buen estado físico y figura, bellos ojos y una voz extremadamente sexy.

Ella se mantenía en su lugar observando cada movimiento del chico y aplaudiendo divertida con sus amigas que gritaban sorprendentes adjetivos calificativos para el joven que trataba de hacer su mejor trabajo frente a la futura novia.

- ¡Así que Hola, hola hola mis chicas! – Dijo un hombre, que acaba de tomar el micrófono para comenzar el festejo.- ¡Que bueno que están todas aquí! ¿Cómo la están pasando?

- ¡Bien! – Gritaron algunas, que no tenían ni el menor pudor en gritar varias palabras subidas de tono a rubio que bailaba junto a Ginny.

- ¿Qué dijeron? ¡No las escuche! ¿CÓMO LA ESTAN PASANDO? – Preguntó, intentando animar a que todas respondieran.

- ¡BIEEEEN! – Respondieron al fin todas.

- ¡ASÍ ME GUSTA! ¡Vamos a comenzar con esta fiesta! – Hermione se mantenía en un perfil bajo, sin dejar de observar a la ex–novia de Ron.- ¡Porque queda mucha noche para disfrutar aún!

Una música más movida comenzó a inundar el ambiente, provocando que todos los presentes se dejaran llevar por la diversión y no por la vergüenza que les causaba hacer cosas que jamás habrían hecho si no fuera porque solo había algunas luces y el estruendoso rebote de la música.

- Así que tú eres la nueva chica de Ron – Comentó una mujer de cabello negro. Hermione la reconoció al instante.

- Y supongo que tú eres la que lo engañó.- Contraatacó fastidiada. Odiaba la forma arrogante de esa mujer al momento de decir las cosas, sabiendo que ella era la que se había equivocado y no Ron.

- ¿Es lo único que Ron te ha dicho de mi?

- A decir verdad, no. Pero no es de mi incumbencia andar ventilando secretos de otras personas.

- ¿Secretos? ¿De que estas hablando? – Preguntó Cho, fingiendo ignorancia.- Estas muy perdida niña.

- Aquí yo no soy la que esta perdida.- Arrugó el entrecejo fastidiada, comenzaba a detestar a esa mujer.- ¿Podrías dejar de fingir que no has hecho nada? El papel de la mujer inocente no te queda para nada.

- ¿Y que si lo engañe o no? De todas maneras no tiene porque importarte a ti, es cosa del pasado.

- Eres una…

- ¿Una que? – Cho la miró desafiante y con claras intenciones de responderle a lo que quisiera.- ¿A ver que ibas a decir? ¿Una mala mujer? ¿Una perra? ¿Una puta? ¿Qué? ¡QUÉ!

- No sirve de nada decirte lo que pienso, ¿Y sabes porque? – Hermione se acercó lo suficiente como para poder decirle las cosas a la cara sin que ella necesitara gritar.- Porque de todas maneras tu misma sabes que te equivocaste, no necesitas que yo te lo diga. No necesitas que te recuerde tus errores, porque la que sufrirá más serás tú.- Cho iba a intentar decir algo, pero Hermione la retuvo.- Ron ya no piensa en ti, ni si quiera eres tema de conversación. Y no creó que lo seas nunca más, porque el me tiene a mi.

- ¿Y de que le sirves tú? – Era su momento de desahogarse.- Para pasar el momento, como lo ha hecho con todas. ¿Cómo no te das cuenta Hermione? Él solo te utilizará unos cuantos meses hasta que ya no le seas lo suficientemente satisfactoria y luego hará lo mismo que hizo con Lavender.- La castaña arrugó el entrecejo confundida. No recordaba haber tenido con Ron una conversación sobre esa chica.- ¿No lo sabias? Pues si, a ella la utilizó y nunca más la volvió a buscar. Yo solo hice lo que necesitaba para no quedar como todas las otras tontas niñitas y cuando me di cuenta de que podía darle una lección a Ron, para que no hiciera más eso con otra persona, la tomé. Decidí por mí, porque nadie más lo hará. Al igual que contigo.- Mantuvo su postura inmune, pero por dentro dudaba cada palabra.- Piénsalo Hermione. No querrás caer en su juego como todas las otras.

Intentó decirle algo. Intentó responder a sus ataques e intentaba no creer en las palabras de ella, pero sonaban tan verdaderas…

- ¡Hegmione! – Gritó Fleur, llamándola para que se acercara.- Miga a Ginny, creo que Haggy se enojaga si la ve así.

Desvió su mirada a la hermana de Ron, viéndola sentada en las piernas del chico que le hacía un baile, mientras se iba sacando prenda por prenda con demasiada lentitud.

Cuando giró para observar a Cho con odio, se sorprendió al no encontrarla donde estaba. Simplemente había desaparecido de su vista, y tal vez eso era lo mejor en ese momento, porque no soportaría más recriminaciones hacia Ron.

- Tu debes ser Hermione, - Le dijo una chica rubia y de aspecto delgado.- Soy Luna Lovegood, es un placer.

- El placer es mío… Luna. – Estrechó su mano y ambas observaron a Ginny levantarse y esperar para recibir un nuevo baile sensual de otro chico.

- Ginny me mencionó que vendrías, y no pude contenerme para venir a saludarte. ¿Te molesta? – Preguntó directamente.

- No, claro que no. ¿Por qué habría de molestarme?

- No lo se. – La chica se encogió de hombros.- Las ultimas celebridades que he tenido que entrevistar, terminaron siendo personas completamente diferentes a las que yo pensaba que eran.

- Suele suceder mucho en este ámbito laboral.- Admitió olvidando casi el tema reciente con Cho Chang.- Pero con el tiempo aprendes a distinguir las falsas caretas de algunos.

- Debe ser difícil para ti distinguir quien es realmente de confianza. – La castaña asintió.- Y sobre con tus relaciones sentimentales.

- Creó eso es lo más me cuesta llevar. – Confesó apenada.- Sentir miles y miles de cámaras que te vigilan diariamente, esperando que te equivoques en algo.– Suspiró, se estaba liberando de cosas que nunca había dicho a nadie.- Pero es lo que yo elegí, y si tenía que mantenerme frente a los reflectores por conseguir… - Dudo lo que estaba informando.- lo que quería, debía soportarlo.

- Lo lamento mucho – La chica le tomó la mano unos segundos y luego se puso de pie.- Iré a bailar un poco… ¿Quieres venir?

La rapidez con que cambió de tema, le hizo sentirse extrañamente reconfortada por no tener que seguir explicando mil y unas cosas.

- No gracias, tengo que ir a hacer algo.

- De acuerdo, fue un agrado conocerte.

- También para mí, Luna.

La chica de cabello rubio se perdió entre la multitud de mujeres que bailaban al ritmo de una canción movida, observando como Ginny Weasley disfrutaba de su última noche de soltera.


Cansado de la canción y fastidiado de que lo obligaran a acercarse a una de las mujeres que servía los tragos en un diminuto vestido, decidió escaparse de ese lugar por una de las puertas traseras. Caminó a través de los corredores oscuros de Hogwarts. No recordaba muy bien cual era el camino hacia la despedida de soltera de Ginny, pero haciendo el intento llegó a un pasillo desde el cual comenzaba a sonar cada vez más fuerte la música.

Doblando una de las esquinas chocó con alguien, haciendo que ambos se tambalearan. Por la oscuridad que había le costó reconocer quien era, pero una vez que esta persona habló, todo se volvió más claro.

- Cho…


Vaya… no podía terminar de peor manera para Ron… ¿Qué sucederá ahora? ¿Los pillará alguien? ¿Qué querrá Cho? ¿Hará algo que provoque problemas? ¿Seguirá la boda de Harry y Ginny en camino? ¡Todo esto y mucho más en los próximos capítulos!

Espero que hayan disfrutado este capítulo, y también aguardo a sus preciosos comentarios. ¡Nuevamente lamento la tardanza! ¡Espero poder publicar más pronto esta vez!

Un abrazo gigante, cuídense, ¡nos vemos pronto!

Rocío :)