Capítulo 21: La boda de Harry y Ginny II
Recordaba perfectamente esa voz marcadamente seductora y dominante, además de su típico perfume dulzón. No se movió ni un centímetro hacia Cho, pero al contrario de él, ella si lo hizo lo suficiente como para estar a una distancia un tanto imprudente. Ron viéndose en esa posición retrocedió unos pasos.
- ¿Qué haces aquí? – Preguntó entre sorprendido y asustado.
- Lo mismo que tú – Fue su respuesta, aún que en un tono de prepotencia.-, vengo a acompañar a tu hermana.
- Ginny no te invitó – Soltó enojado.
- ¿Quién te dijo eso? – El pelirrojo mantuvo el silencio.- Pues parece que te informaron mal, porque tu hermana estaba más que feliz de verme.
- No puede ser – Masculló fastidiado.
Observando el lugar se dio cuenta de que si Cho andaba fuera de la fiesta de Ginny, era porque planeaba algo, y recordando que ella lo odiaba, su objetivo era seguramente algo en contra de Hermione.
- Conocí a tu nueva chica – Confesó divertida, observando la preocupación evidente en el rostro del pelirrojo.- Es bastante bonita, hay que admitirlo. Pero no es ni la mitad de lo que tú decías que era yo ¿recuerdas?
- ¿Es necesario hablar de esas cosas ahora? – Le preguntó enojado, lo que más quería era encontrar a Hermione y sentir que nada malo había o podría pasar…- Se supone que todo esto quedó atrás cuando decidimos hacer la paz.
- ¿Te refieres a cuando hicimos el amor por ultima vez? – Preguntó sonriendo. Ron no encontró ninguna diversión en sus palabras.- ¿Sabes?, me acabo de dar cuenta que no le has contado toda la verdad a esa chica…
- ¿A que te refieres con que no le he contado toda la verdad a Hermione? – Escuchó que decía Ron.
Buscando a Cho por los pasillos, había escuchado la voz de su novio. Y entre eso, la conversación que llevaba ahora con su ex novia.
- Me refiero a que no le dijiste la verdad de porque terminamos…
- Claro que se la dije.
- ¿Incluyendo que yo no fui la que te engaño primero? Porque si mal no recuerdo fui yo la que te encontró con Lavender en mi cama.
Hermione se llevó una mano a la boca, intentando reprimir un grito de sorpresa.
- Y luego yo te vi con mi hermano ¿Recuerdas eso?
- Claro que lo recuerdo, pero eso es diferente, porque nosotros ya habíamos terminado. En cambio tú estabas conmigo cuando te decidiste acostar con tu secretaria.
¿Lo que le había contado Ron era mentira? Resultaba que el que había engañado aquí era él y no Cho.
- No es lugar ni momento para seguir hablando este tema, alguien podría…
- ¿Escucharnos? – Lo interrumpió Cho cambiando su tono de voz.- ¿Y que con eso? De todas formas algún día tendrás que decirle la verdad.
Las luces del pasillo se encendieron de un momento a otro, logrando que ahora todos pudieran ver claramente donde estaban y que sucedía. Cho sonrió con maldad y diversión por la situación, a diferencia de Ron, que comenzaba a ponerse cada vez más pálido.
- Hermione yo no…
- ¿No me contaste la verdad? – Terminó ella, con los brazos entrecruzados y con cierto tono de resentimiento.- Sí, me pude dar cuenta. No de la mejor manera, pero me enteré a fin de cuentas.
- Yo creó que es tiempo de dejarlos solos. – Cho comenzó a caminar hacía donde Hermione había aparecido, para volver a la fiesta de Ginny con su objetivo cumplido. Y cuando pasó cerca de ella le susurro vagamente.- Te lo dije niña, no te había dicho toda la verdad.
La castaña la observó desaparecer y luego dirigió su mirada fija al pelirrojo. Este intentó acercarse, pero ella retrocedió.
- ¿Por qué no me dijiste la verdad?
Ron meditó la respuesta.
- No lo creí necesario.
- ¿Qué parte no creías necesaria? ¿La de mentirme diciendo que Cho era la culpable? ¿O que el que engaño fuiste tú?
No respondió nada, solo se quedó en silencio e intentó acercarse a ella. Pero Hermione retrocedió nuevamente.
- Dime la verdadera razón de porque no me lo contaste – Pidió con el entrecejo fruncido.
Ron meditó las palabras que iba a decir. No quería decir algo y terminar arruinando las cosas.
- No quería perderte.
La sorpresa en el rostro de Hermione fue mayúscula y aún que quiso evadir su expresión, esta se mantuvo por unos segundos. ¿Por qué esa respuesta le había llegado tan en lo profundo de su corazón? Suspiró relajando su rostro y luego se giró evitando dejar escapar algunas lagrimas.
- ¿No querías perderme? ¿Y preferías que me diera cuenta de la verdad por otra persona?
- Claro que no. – Negó desesperado.
- Bueno, eso fue exactamente lo que tuvo que pasar para enterarme de lo que fuiste capaz de hacer.
- Es parte del pasado Hermione.- Respondió él, dándose cuenta de que Hermione no tenía intenciones de discutir, sino de saber la verdad.- Y no quería que te dieras cuenta de la horrible persona que era.
- ¿Eras? – Preguntó ella, girándose y observándolo directamente.
- Sí amor, lo que era – Confirmó él. Ella sonrió al escuchar la palabra amor dirigida hacía ella. Quería enojarse con él, aún que fuera solo una vez. Pero le era imposible, y menos si él decidía llamarla amor, justo en ese momento.- Créeme que lo ultimó que quería era informarte de quien llegué a ser hace un tiempo. No estoy orgulloso de lo que hice, pero para mi eso fue una etapa de crecimiento y te juro que no volverá a ocurrir porque estoy conciente de todo el daño que le hice a las personas que realmente me querían… pero yo no…
Ella lo hizo callar con un simple alzamiento de mano. Se acercó lentamente, y cuando estuvo frente a él, le acarició las mejillas sonrojadas. Algo en el interior de su mente le exigía que se enojara con él por ocultarle esa información, pero sabía que no podía hacerlo, ya que ella también le había escondido un par de cosas. Por otro lado, su corazón le explicaba que no debía enojarse por algo así, a sabiendas de que ambos eran personas que llevaban aproximadamente tres meses de relación, por lo que había muchas cosas de las cuales aún debían conversar.
- No tienes que explicarme nada que no quieras, - Quedó hipnotizada con el claro azul de los ojos de Ron, que lo único que buscaban era comprensión.- es parte de tu pasado, yo no tengo porque saber nada. Confío en ti, eso es lo único que me importa.
El pelirrojo sonrió agradecido. Acortó la distancia que le quedaba para atrapar los labios de la castaña, y la abrazó sonriendo.
No era esa la forma que imagina que habría tomado esa conversación, pero estaba completamente feliz y sorprendido de que todo hubiera resultado así. No se sentía cómodo explicándole a Hermione el porque había engañado a su ex novia. Además, las únicas palabras que resonaban en su mente en ese momento eran el confío en ti.
Se sorprendió por lo agradable que resultaba el no tener que dar mil explicaciones desesperadamente. Hermione se lo había hecho tan fácil, que le era casi imposible creerlo, pues había estado acostumbrado a las constantes discusiones de explicación con Lavender.
Posando sus manos en la estrecha cintura de su novia, le correspondió a su beso con gran ímpetu, saboreando la característica dulzura de los labios de Hermione.
Inconscientemente la fue arrastrando hasta una pared, para tener mayor estabilidad a la hora de intentar quitarle hasta su último aliento. Hermione sonrió separándose ligeramente de él.
- Si no supiera el tema central de todo esto, cre…creería que intentas disculparte por algo… - Susurró. Ron le sonrió sin responder nada y volvió a besarla encantado.
- Yo creo que es más de agradecimiento – Aclaró.
Posando ambas manos en la cintura de la chica, comenzó a presionarla más sobre su cuerpo. Ella conocía ese movimiento, así que convencida de que no era el mejor momento para comenzar una feroz batalla de caricias, intentó alejarlo. Él reconociendo su actitud, aplicó mayor presión.
- Debería ir donde Ginny – Informó. Ron ladeó su rostro poniendo cara de perrito.- Si se da cuenta que no estoy ahí, se enojará y más aún si sabe que estoy aquí contigo.
- Eres mi novia, no tiene porque prohibirte nada – Su tono era de fastidio. Hermione rió divertida.- Yo no le ando prohibiendo que vea a Harry, así que tendrá que entender.
- ¿Qué hay de él? – Ron pareció no entender la pregunta.- Harry también se molestará si no te ve allí.
- Sí, tienes razón.- Hermione se desilusionó un poco, pero intentó ocultarlo.- Y además la chica de los tragos, me propuso que fuéramos a algún lado, no quiero ser descortés.
La castaña frunció él ceño indignada por su respuesta.
- No empieces Ron – Él escuchó atento.-, que ahora mismo podría ir donde el chico con traje de bombero y pedirle que me llevara a algún lado…
- ¿Qué dijiste? – Se separó de ella, observándola evaluadoramente.- ¿Cuál chico bombero?
- Un hombre muy guapo, que vino a la despedida de soltera de Ginny. ¿Crees que sea descortés no darle respuesta?
- De acuerdo, entiendo el punto de todo esto.- Su expresión se relajo al deducir la situación.- No volveré a hacer bromas de ese estilo.
- Más te vale – Amenazó cruzándose de brazos.
Ron tiró de su vestido y volvió a besarla.
- ¡Cielos! – Se llevó las manos a sus sonrojadas mejillas, y tomó una de las copas que reposaba en la mesa.- No puedo creerlo. Sinceramente nunca imagine que mi despedida de soltera fuera a ser así.
- Créelo Ginny, porque será la única que podrás tener – Dijo Cho, girando de vez en cuando hasta la puerta. Estaba ansiosa por ver la reacción de Hermione con respecto a la disputa con Ron.-, porque una vez que estés casada, toda lujuria desaparecerá.
- ¿Por qué todas las personas dicen eso? – Preguntó la pelirroja, abanicándose el rostro con su mano, intentando alejar el calor de su cuerpo.- Yo creó que es exactamente lo contrario, porque una vez que pueda tener a Harry solo para mí, podremos experimentar con más cosas.
- Tal vez eso es lo que tú ves, pero te aseguro que la pasión es lo que más se pierde en una relación de pareja después de casados.
- No creo que eso vaya a pasarnos a nosotros. – Ginny arrugó el entrecejo al notar las malas opiniones que tenía del matrimonio su amiga.- ¿No has visto a Hermione por aquí?
Ambas la buscaron entre la multitud de personas, pero no la hallaron. Cho le informó que ella iría a tomar algo antes de seguir hablando, y Ginny se quedó ahí mismo observando con felicidad que todos parecían divertirse bastante.
En eso se abrió la gran puerta, dejando paso a una sonrojada castaña con el cabello totalmente revuelto y con el vestido un tanto más arrugado que hace unas horas. Ginny la notó y le hizo una seña para que se acercara a ella. Hermione asintió y avanzó raudamente.
- ¿Dónde te habías metido? – Su sonrisa sonroja le dijo todo.- Ahh… entiendo. ¿Y dónde está Ron ahora?
- Se devolvió a la despedida de soltero de Harry, pero dijo que te dijera que lamentaba haberme distraído de tu fiesta.
- Ese Weasley siempre importunando – Se dijo a si misma fastidiada. Hermione sonrío.- ¿Quieres ir a tomar algo? Tanto ejercicio debe haberte dejado sedienta.
La pelirroja se puso a reír al notar el sonrojo monumental de la novia de su hermano, y tomándola de un brazo la llevó hasta la gran mesa donde estaban los tragos.
Tratando de pasar desapercibido el pelirrojo menor entraba por la gran puerta donde se llevaba a cabo la fiesta de despedida de soltero de Harry Potter, el futuro marido de su hermana.
La cerró despacio a pesar de que con la estruendosa música no se lograba escuchar nada. Las luces iluminaban tenuemente por lo que se logró ocultar entre los hombres que allí se encontraban. De todos, menos de uno.
- ¿Dónde estabas hermanito? ¿Haciendo alguna travesura? – Extrañamente el tono de voz de Charlie era relajado y agradable.
- ¿Por qué todo el mundo cree que cuando desaparezco estoy haciendo cosas indebidas?
- ¿Enserio lo preguntas?
Se acercó una chica de aspecto curvilíneo y de extenso cabello rubio ofreciéndoles algunos tragos. Ron y Charlie tomaron uno y luego ella desapareció.
- Creó que Harry se ha divertido bastante – Ambos dirigieron su mirada al escenario donde el chico de anteojos trataba de mantenerse lo más alejado posible de él cuerpo de una voluptuosa chica.- Ha hecho los mejores intentos por librarse de esa chica… comienzo a creer que es gay.
Ron no pudo evitar reír. Charlie se giró para mirarlo a él y chocó sus copas, alzándola segundos después.
- Extrañaba conversar contigo Charlie – Admitió.
- Brindemos por ello entonces, padrino – Ron sonrió. Charlie tomó su trago y se comenzó a alejar hasta llegar donde los gemelos.
No recordaba la última vez en que había conversado con Charlie de esa manera tan familiar. Nunca se habían llevado especialmente bien, pero ese tipo de pequeñas conversaciones les había sido suficiente para determinar la clase de cariño que había entre ellos.
Las nubes tapaban por completo el sol, lo que provocaba que casi no hubiera fulgor en el cielo. Había una ligera brisa de aire frío, pero que no parecía convencer de que fuera a ser un día lluvioso.
Reconociendo en donde se encontraba y junto a quien, suspiró remolonamente. Sentía la respiración acompasada de Ron sobre su cuello y algunos de sus cabellos pelirrojos cayendo sobre su oreja. Abrió los ojos con lentitud, dificultándose un poco por la escasa luz que había en la habitación. Giró su rostro ligeramente tratando de observar a su novio, que descansaba placidamente abrazándola bajo las frazadas. Trató de moverse un poco para despertarlo con lentitud, pero como siempre sucedía, Ron se acercó más a ella, evitando su actuar.
- Debemos levantarnos… - Susurró.- La boda de tu hermana comenzará en unas horas…
- ¿Por qué demonios Ginny elige un fin de semana para hacer su boda? ¿No podría haberla hecho en la semana? Ahí a nadie le importa levantarse temprano. – El argumento de Ron la hizo reír y no pudo evitar verse tentada a quedarse ahí por el resto del día.
Soltando el agarre del pelirrojo se giró para estar frente a frente. Ron abrió sus ojos azulados y la observó sonriendo.
- Buenos días amor – Esas palabras sonaron tan bien para Hermione, que ella misma se sonrojó y sonrió.
- Buenos días mi pelirrojo
- Ginny se va a poner como loca – Alzó su mano libre, para correrle un cabello castaño de su rostro, y así poder ver su rostro completamente.-, parece que va a llover, y las bodas con lluvia no son muy alegres que digamos…
- Una boda siempre será alegre si las personas lo están. – Opinó ella, depositando un beso en sus labios.- Así que colaboremos con tu hermana y levantémonos ya.
A pesar de que quiso protestar por tener que levantarse, lo hizo de todas maneras sin ningún reclamo, ya que su estomago pedía a gritos comida.
La noche anterior no había hecho más que beber, por lo que su cuerpo estaba completamente desocupado de energía.
- Apropósito… ¿Cómo fue que llegamos aquí? – Preguntó Hermione, mientras se calzaba sus jeans.- No logro recordar como.
- Bueno… es simple – Comenzó él, acomodándose la camiseta.- Después de que terminó la fiesta de Harry, fui a buscarte y como te vi a punto de desmayarte, te traje en mis brazos hasta aquí.
Hermione se detuvo de vestir, para observar a Ron con el rostro sorprendido. Este al notar su preocupación carcajeo y se acercó a ella para robarle un beso.
- Llegamos caminando.- La abrazó un poco.-, te sentaste en la cama y luego te quedaste dormida. No hicimos nada más, no tienes de que preocuparte, no soy un violador o algo parecido.
- No es eso – Admitió avergonzada.- Es solo que no desearía haber hecho el amor contigo y no recordarlo.
- Entonces tienes que estar tranquila, porque no ha pasado nada. – Una sonrisa traviesa se instauró en su rostro.- Pero si quieres que pase algo…
Hermione le dio un golpe en el brazo.
- No te aproveches de la situación – Le dio un pequeño beso y se alejó para terminar de vestirse.
El la observó divertido, mientras terminaba de abrochar sus pantalones.
- Yo no me aprovecho, tú me das oportunidades.
- ¡Esto no puede estar pasando! ¡No hoy! ¡No hoy! – Exclamaba apenada.- ¡Ayer estaba tan bien y ahora esto! ¡¿Por qué hoy?!
- Tranquila amor, ya se arreglará. Esta nublado solamente.
- ¿Nublado? ¡Parece como si fuera a nevar Harry! – El chico sonrió y entendiendo los miedos de su futura esposa se acercó a ella y le robó un beso, tranquilizándola.
- Nublado, lloviendo, nevando o incluso con tormentas – Ginny lo observaba fijamente con sus azules ojos, ya un poco más tranquila.- me casaría contigo Ginevra Weasley. Así que entiende de una vez que nada arruinará nuestra boda, ni si quiera el clima.
- ¿Lo prometes? – Preguntó ella. Su tono de voz infantil lo hizo reír y la abrazó apoyando su mentón sobre la cabeza de la pelirroja.
- Lo prometo.
Un par de horas después comenzaron a llegar los del servicio de atención. Los camareros y el resto de las decoraciones de la boda. Caminando de un lado para otro, todos hacían su trabajo, organizando cada cosa en su debido lugar y ultimando los últimos detalles para que todo saliera perfecto.
Finalmente si había goteado un poco afuera, pero nada tan importante como para cancelar los planes de matrimonio. Así que con la ayuda de varias personas, se alzó la gran tienda de campaña para la boda. Con una inmensa tela blanca que cubría todo el techo, apoyándose de algunas grandes barras fijas al piso, se instalo el lugar ceremonial. Unos cuantos pasos más de ahí, se encontraba la segunda tienda, de un color mas dorado, que consistía en el lugar de la recepción, y donde se llevaría a cabo fiesta después de la boda.
- ¡Con cuidado por favor! – Dijo Molly Weasley, por milésima vez esa tarde.- No tenemos tiempo para corregir errores si sucede algo chicos.
El joven que pasaba frente a ella asintió tomando con mayor firmeza la gran cantidad de copas en la bandeja.
- Tranquila querida, todo esta perfecto. – Opinó su marido, tomando la mano de su esposa y sacándola de ahí, antes de que comenzara a asustar a los camareros.- Ve a ayudar a Ginny con el vestido, ella si que debe estar nerviosa.
- ¡Oh mi niña! – Exclamó cayendo en la cuenta.- ¿Puedes creerlo Arthur? ¡Nuestra pequeña se casa! – Suspiró emocionada, y conteniendo algunas lagrimas de felicidad, le informó a su esposo que iría a ayudarla.
Subiendo las escaleras de ese inmenso castillo, se adentró en la gran habitación en la cual Ginny se arreglaba para el gran momento.
Cerró el grifo. Un ligero escalofrió recorrió su cuerpo, dejándole en claro que a pesar de no ser una temporada de frío, si había cierta temperatura aún baja. Salió de la ducha, envolviéndose en la toalla y cerrando la puerta del baño tras de si, se vistió con la ropa interior, y la bata. Se acercó al espejo de la habitación, se cepillo el cabello y luego realizo un peinado que dejaba sueltos algunos rebeldes cabellos, pero que le daban un toque muy natural y elegante.
Una vez terminado esto, se levantó de la banca y se acercó a la cama. Ahí reposaba su vestido de dama de honor, que con un rápido movimiento deslizó por su cuerpo.
Con Ron habían decidido vestirse en habitaciones distintas, ya que según los argumentos de él pelirrojo ella se vería demasiado tentadora, lo que no lo ayudaría mucho a agilizar las cosas. Ella entendiéndolo aceptó.
El vestido que había elegido en compañía de Ginny, era excepcionalmente bello, debido a la dulce caída de la seda bajo sus rodillas y contrastándose el color del vestido con el de su piel morena. Se sostuvo con una mano el vestido e intentó subir la cremallera fracasando en el intento.
Pero no estuvo mucho rato discutiendo con esto, ya que con una inusual tranquilidad apareció en la habitación el dueño de sus sueños. No dijo nada al entrar, solo se acercó a ella y subió con mucha delicadeza el cierre del vestido, depositando un casto beso en el inició de su cuello.
Hermione se giró y sosteniendo el rostro de su novio le dio un beso de agradecimiento. Él le correspondió, pero luego de unos segundos retrocedió para observarla. Abrió la boca dando un silbido y se acercó nuevamente.
- Te ves hermosa. Sinceramente no tengo palabras.
- Tu también estas muy guapo – Dijo. Le arregló el nudo de la corbata, ante la fija mirada de él.- Nunca te lo había dicho, pero creó que con traje te vez muy… sexy
- ¿Sexy? – Repitió ladeando una sonrisa tímida.- No veo que es lo sexy en vestirme como pingüino.
- Tu no lo ves, pero yo si. Y muchas otras chicas también. – Frunció los labios.
- ¿Escucho un tono de celos señorita Hermione? – Preguntó divertido.
- Tal vez, joven Weasley.- Ron sonrió triunfante.- Pero no se ilusione, porque si lo veo en algo raro, terminará durmiendo en las escaleras. ¿Entendió?
- Perfectamente – Afirmó.
Hermione le guiño un ojo, para luego sentir como los labios del pelirrojo atrapaban los suyos con dulzura.
No estuvieron mucho rato así, puesto que Ron debía ir a acompañar a Harry en el momento de recibir a los invitados a la boda y Hermione debía ir en ayuda de la pelirroja.
Se separaron cada uno por su lado.
La castaña caminó con precaución hasta el lugar donde debía estar la pelirroja, puesto que sus tacones eran bastante delicados. Golpeó cuatro veces la puerta, y susurrando un ligero permiso, se adentró en la habitación.
Con el caminar llegó hasta donde Ginny, que se observaba frente al espejo nerviosa.
- ¿Estas lista? – Preguntó ella, asustando a la chica.
Ginny se giró para verla en persona, a pesar de que por el reflejo lograba divisarla. Sonrió nerviosamente y se bajó de la improvisada tarima para acercarse a la castaña. Ella observó con felicidad como el gran vestido de Ginny se arrastraba por el piso dándole un aire elegante y ceremonioso.
En solo unos pasos logró contemplar casi todo el aspecto de la pelirroja; distinguió unos tacones blancos, con algunos toques brillantes que combinaban perfectamente con sus ojos azules. El vestido era de un tono blanco claro, parecido al de la nieve. Era voluminoso desde la cintura hacia abajo, ya que tenía gran cantidad de capas de tul. Era ajustado y marcaba el distinguido cuerpo de la pelirroja. La parte superior era estilo straples en copa v, -no mostraba mucho, pero si tenía cierto escote- y afirmado por la parte posterior en un estilo corsé. Una cinta no tan gruesa de un tono rosado pálido, separaba la parte superior del vestido con la inferior, siendo amarrada en la parte posterior, en la cual el resto de la tela caía por la espalda junto al resto del vestido. El vestido era de un gran largo, provocando la típica "cola" del vestido de novia, que en esos momentos se arrastraba sobre la alfombra roja con gracia. Luego se dedicó a admirar su bello y elegante peinado, que resaltaba su roja cabellera en un simple tomate, pero que dejaba sueltos varios mechones que le daban un aire de naturalidad.
- Eso creo – Dudó la menor de los Weasley.
- Eso es más que suficiente Ginny – Se acercó para darle un gran abrazo – Es normal estar nerviosa.
- Siento que me caeré en cualquier momento – Rió la pelirroja nerviosa – y que probablemente haré el ridículo en la mitad del camino.
- Lo que menos harás será hacer el ridículo, así que solo respira y piensa en el maravilloso hombre que está allí afuera esperando por ti.
- Es la única razón por la cual sigo aquí – Admitió.– ¿Has visto a Harry? – Hermione asintió - ¿Y cómo está el? ¿Estaba nervioso? ¿Sabes si se arrepintió? ¡Tal vez ya no se quiera casar conmigo!
- ¡Claro que quiere Ginny! Y no te preocupes, porque él está igual o más nervioso que tú – La pelirroja pareció relajarse un poco al escuchar eso – Además creó que es al contrario de lo que piensas, él cree que tú lo vas a abandonar en el altar…
- ¡Jamás haría eso!
- Eso mismo me dijo él.
Se escucharon unos ligeros golpes en la puerta. Ginny se puso rígida y Hermione giró su rostro para ver quién era.
- Lamento interrumpirlas señoritas, pero me informan que la ceremonia comenzará en cinco minutos y usted debe estar preparada.
- De acuerdo, gracias – Respondió Hermione, al ver que la pelirroja se congelaba por completo.
- ¡Cielos! ¡Cielos! ¡Cielos! ¡Me voy a casar! – Exclamó la menor de los Weasley, como si recién entendiera lo que todo eso significaba. - ¡En cinco minutos!
- Ahora son cuatro querida – Informó la señora Weasley que aparecía acompañada de Fleur y Audrey por la puerta acercándose para darle un gran y fuerte abrazo, como solo ella podía hacerlo. - ¡Cielos santo! – Exclamó Molly. Se llevó ambas manos a la boca, cubriéndosela.- ¡Te ves tan hermosa mi niña!
- ¡Mamá! – Soltó Ginny. Tambaleándose un poco, pero al final la alcanzó para abrazarla. Y aún que debía estar feliz, no evitó derramar algunas lágrimas e hipar un poco.
- ¡Ginny! ¡No puedes llorar querida!
- Se te va a egtropear el maquigaje – Aportó Fleur sonriente, y a la vez emocionada.
- ¡Te ves maravillosa Ginny! ¡Eres la novia más linda! – Comentó Audrey, acercándose también para darle un gran abrazo.
- Gracias – Respondió ella secándose un poco las lagrimas y girándose nuevamente al espejo para observar que todo estuviera en su lugar.- ¡Adoro mi vestido! ¡Muchas gracias Hermione!
- No hay de que Ginny.
La pelirroja suspiró feliz. Molly se acercó a su hija para darle algunos pequeños perfeccionamientos. Fleur se retocó un poco su peinado y Audrey se mantenía más alejada pero con evidente deleite.
- Se ven estupendas con esos trajes – Dijo de pronto la menor de los Weasley.- Tenía miedo de que a alguna no le fuera a gustar… ¿Están seguras de que les gustan?
- Clago que si. Son Magavillosos, ¿ciegto Hegmione? – La castaña asintió sonriendo.- ¿Ves?
- ¿Terminaron de arreglar los lugares establecidos para cada uno? – Preguntó comenzando a desesperarse.- Recuerdo que hace unas horas me preguntaron por algún par de personas, pero estaba tan confundida que le dije que no sabía y que le preguntara a…
- ¡Tranquila Ginny! – Esta vez fue Hermione la que la tranquilizó.- Todo esta perfectamente bien, tu solo debes preocuparte de estar maravillosamente estupenda.
- Sí – Apoyó su madre.- Ya nos encargaremos nosotras de los otros tarados.
Las cuatro mujeres que estaban en la habitación se comenzaron a reír. Tal vez por el comentario o también posiblemente por los nervios, ya que la risa de Ginny sonó más a esta ultima.
- Tres minutos para salir señorita Weasley – Le informó una mujer, de traje y con unos auriculares por los cuales se escuchaban indicaciones.- Esta todo listo, pero hagamos esperar un poco al novio.
Ginny asintió divertida y se giró al espejo nuevamente. Se arregló algunos mechones de cabello que parecían comenzar a salirse de su peinado. Se enderezó un poco la diadema que sujetaba el velo e inhaló lo máximo posible de aire.
- Llegó la hora – Le mencionó su madre, tomándola del brazo.
Los tres minutos se le habían pasado tan rápido…
Bajó de la pequeña tarima que le permitía mejor vista al espejo, y tomándose un poco el vestido de la parte baja comenzó a caminar fuera de la gran habitación que habían instalado para que ella se preparara. Dio una última mirada a la mujer que la había peinado, y a la otra que la había maquillado y agradeciéndoles desapareció de la sala, caminó al lugar donde se llevaría a cabo la boda.
- ¿Puedes quedarte quieto un segundo? Me estas mareando - Le pidió Ron, frotándose las manos a su lado.
- No me pidas eso, es imposible en estos momentos – Dijo Harry.- Ya quiero verte yo a ti aquí, no puedo si quiera mantenerme de pie.
- No me verás jamás así. – Su respuesta pareció sorprenderle un poco, ya que el novio de su hermana se giró para observarlo.
- ¿Por qué? ¿No piensas casarte?
- No es eso, es solo que no se si yo pueda estar casado. – Confesó. Mientras Harry lo observaba, el desvió su vista a las personas que ahí se encontraban.- Ya debes conocerme, y no soy de los tipos que…
- ¿Qué se comprometen para toda la vida?
- Sí, no creo ser de esos.
- Yo pensaba igual que tu Ron, pero tu hermana me hizo ver las cosas diferente. – Ron torció el gesto, no se imaginaba a Ginny conversando con Harry de esos temas.- No creía en las relaciones largas y duraderas, pero aquí me ves.
- Eso veo
Por primera vez en su vida, se pasó por su mente el tema de casarse y formar una familia. Era cierto que había creído un tiempo en esa teoría, y a pesar de que lo veía diariamente con sus padres, -que llevaban bastante tiempo casados- no podía planearse algo parecido para él.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el resonar de la característica canción de ingreso de la novia. Desde el otro extremo de la gran carpa, comenzaron a caminar tres mujeres vestidas con el mismo vestido pero en diferentes tonos. La primera era Fleur, que caminaba con paso vanidoso y segura de si misma. Le seguía Audrey un tanto nerviosa y con evidente timidez. Y por ultimo venía ella. Su chica, Hermione.
De pronto comenzó a sentirse nervioso. Sus manos sudaron y se le dificulto tragar con facilidad. Soltó el agarre de sus manos y se las llevó involuntariamente a los bolsillos tratando fingir tranquilidad. Pero a pesar de todos sus intentos, lo que más deseaba que se acompasara era su corazón, ya que no llegaba a entender porque palpitaba de esa manera tan desbocada.
Ella lucía muy bien en su vestido simple de seda, en un tono que le favorecía completamente. Por su mente se marcó la imagen en que sus piernas se veían especialmente bien con el movimiento constante de la parte baja del vestido y la actitud con que llevaba el pequeño ramo de flores, eso era definitivamente algo que jamás olvidaría.
En todo momento sintió como Hermione le dirigía la mirada, y aunque trataba de mantenerse tranquila, el temblor ligero de sus manos le hacía razonar que ella posiblemente estaba igual de nerviosa que él.
POV Harry
Después de que su mejor amiga, -Hermione- llegó a su lado y le dio un pequeño abrazo, se giró para observar a la que en pocos minutos sería su esposa de por vida.
Su corazón latió el doble de rápido de lo que lo hacía normalmente cuando estaba con ella. Tragó saliva muchas veces y se refregó las manos nervioso, sin llegar a decidir donde dejarlas. Sonrió en todo momento, mientras la veía acercarse cada vez más.
Sus ojos se pusieron brillosos, lo que logró que en unos segundos no pudiera ver nada. Era bastante malo no ver bien sin sus lentes, pero además con los ojos lagrimosos su vista se volvía peor. Hizo un rápido movimiento limpiándose las lágrimas y luego volvió sus manos a donde las había dejado.
Ginny caminaba sonriendo completamente, luciendo un vestido que le favorecía increíblemente. Se veía muy bella. No es que algunas veces luciera así, pero en esta ocasión lucía más que radiante y todo el público podía comprobarlo.
Todo su cuerpo se tensó, al notar que la pelirroja ya estaba tan solo a unos pocos pasos, de los cuales pronto llegaría a su lado para presentarse frente al sacerdote que los casaría.
POV Ginny
Sus nervios estaban a flor de piel. Sentía que en cualquier momento tropezaría con algo y sus tacones se romperían o que tal vez terminaría rompiendo su hermoso vestido.
Harry estaba ahí parado, a un lado de el sacerdote y su hermano menor, Ron.
La miraba fijamente, y posiblemente eso era lo que más la ponía nerviosa. Ya que por su mente pasaban mil preguntas sin respuesta que lograban meterle un gran miedo sobre como se veía, y aún más importante, como él la veía. A juzgar por su gran sonrisa el estaba feliz de estar ahí. Feliz, pero nervioso, eso era notorio. Y no se lo recriminaba, puesto que ella estaba en la misma situación.
De pronto solo lograba escuchar el latido de su corazón, ya no veía a la gente que la observaba, ni escuchaba la música del entorno. Solo veía a su próximo marido y los par de pasos que faltaban para estar a su lado.
Subió con mucho cuidado los escalones para llegar al nivel de el sacerdote y su novio, y se separó de su padre que le ofreció gentilmente la mano a Harry. Este le agradeció rápidamente y sujetó su mano, ofreciéndole el mismo nerviosismo que ella llevaba bastante rato sintiendo.
Harry temblaba más que ella, por lo que incomprensiblemente ella se tranquilizó un poco. Al parecer no era la única con la sensación de desmayarse…
POV Hermione
Unas pequeñas lágrimas se escaparon de sus ojos castaños. No pudo evitarlo. Todo lo que fuera así de romántico, la hacía siempre soltar un par de gotitas. Posiblemente por que ella era más débil en cuanto a los temas románticos y sentimentales. Sí, eso quería creer.
Giró su vista hacia Ron. Él también la miraba, y le sonrió dulcemente a penas ella lo vislumbró. Se miraron a la distancia, porque a pesar de que quisieran acercarse para tomarse de las manos y darse alguno que otro beso, no podían porque sus lugares estaban destinados por especificas razones. Ella le devolvió la sonrisa e hizo una seña con su rostro dirigida a Harry y Ginny, para que él comprendiera que pronto sería su turno de entregar las argollas. Él pelirrojo le guiño un ojo y ambos se giraron para prestar atención al inicio de la ceremonia.
Los novios se giraron para observar al sacerdote.
- Estamos todos aquí reunidos – Comenzó el hombre, alzando sus manos y haciendo constantes señas con ella.– para presenciar la unión de esta pareja aquí reunida, que han decidido unirse en el sagrado matrimonio para compartir una vida llena de felicidades y éxito compartido.
Todos se mantenían atentos a cada segundo, acto y palabra que decían en la ceremonia. Transcurrió bastante rato en el que el sacerdote leyó algunas páginas de la biblia, con las cuales les trató de hacer entender que el sagrado matrimonio era algo muy importante, una especie de compromiso que no debía romperse jamás.
- Así ahora mis queridos hermanos, el padrino dará ingreso de los anillos de compromiso. – El pelirrojo con un poco de torpeza sacó del bolsillo de su chaqueta una pequeña cajita gris, en la cual estabas ambas sortijas. El sacerdote le pidió que las entregara a los novios correspondientemente, para que ellos comenzaran con la parte más importante de la ceremonia. – Ahora responderán…
Se hizo un silencio rotundo y un suspiro de sorpresa que les informó a todos que el momento culmine había llegado.
- Tú, Harry James Potter, ¿Aceptas a Ginevra Molly Weasley como tu esposa, para amarla y respetarla – La pelirroja lo observaba con completa atención, sintiendo como cada mínima parte de su cuerpo temblaba y ansiaba el preciado momento – serle fiel hasta en los más duros momentos, cuidarla en la salud y en la enfermedad protegerla de toda adversidad, y seguirla amando hasta que la muerte los separe?
- Sí, acepto – Dijo con rotundidad y sin titubeos. Ginny sonrió ampliamente a punto de soltar algunas lágrimas.
- Y tú, Ginevra Molly Weasley, ¿Aceptas a Harry James Potter como tu esposo, para amarlo y respetarlo – Harry se mordió el labio ansioso.- serle fiel hasta en los más duros momentos, cuidarlo en la salud y en la enfermedad, protegerlo de toda adversidad y seguirlo amando hasta que la muerte los separe?
La pelirroja inspiró fuertemente y cuando soltó el aire, dejó escapar las rebeldes lágrimas que la habían molestado por largos minutos.
- Sí, acepto.
- Entonces mis queridos jóvenes, frente a todos los presentes y nuestro señor – Dio medio giro señalando la estatua que se alzaba en la cruz tras ellos – yo los declaro, marido y mujer… - El lugar rompió en aplausos, en el momento que todos se pusieron de pie. – Ahora señor Potter, puede besar a la novia.
El chico de cabello azabache se acercó lo más posible a su mujer. Tomó su mano con lentitud y se acercó para darle el significativo beso que los comprometía y unía para convivir eternamente como una pareja oficialmente casada. Luego se giraron a todos los presentes y abrazados, alzaron sus manos con los anillos de compromiso sonriéndoles. Todos aplaudieron con entusiasmo y los siguieron con la mirada al momento en que los novios pasaban por la gran alfombra de pétalos de rosas recibiendo el característico arroz de boda en significado de la fertilidad.
Los novios hicieron el recorrido de ingreso a la primera carpa donde los esperaba la recepción de boda, en la cual todo estaba preparado para celebrar una vez que la ceremonia de matrimonio finalizara.
Y así fue, exactamente como se había planeado. Los novios fueron a cambiarse por ropa un poco más cómoda, con la cual volverían en unos minutos. Al cabo de una media hora los recién casados regresaron junto a los invitados, todos disfrutaban de los bocadillos de inicio, escuchando la excelente música creada por la orquesta y comentando la hermosa ceremonia.
Harry y Ginny tomaron su lugar en la gran y larga mesa, tomando sus puestos centrales, donde estaban sentados también el señor y la señora Weasley y el padrino y la primera dama de honor.
Les ofrecieron micrófonos a los novios para que dijeran algunas palabras. Harry fue el primero en tomar la palabra.
- Bienvenidos todos, gracias por asistir. Es extraordinario tenerlos aquí, para que pudieran compartir conmigo y mi querida esposa este maravilloso día – Alzó la mano de la pelirroja y la beso. – Les estaremos eternamente agradecidos por sus obsequios, sus bendiciones y por su puesto de su apoyo. – Todos aplaudieron –Estamos muy felices de que esta unión tan importante se haya al fin concretado, ya que era algo que hace bastante tiempo deseábamos. Y ante todos ustedes le vuelvo a prometer a mi excepcional mujer que cuidaré de ella en las buenas y en las malas y que nada, ni nadie logrará separarnos de este amor que hemos decidido sellar con este compromiso tan significativo. – Se giró a la pelirroja – Te amo Ginny Weasley, como nunca he amado a nadie y te prometo que así será para toda la vida.
La pelirroja se puso de pie para abrazar y sellar con un beso las palabras que su marido había dicho. El resto volvió a aplaudir. Ahora era el turno de la novia de dirigirles unas palabras a los invitados.
- Hola a todos, bueno primero que nada quiero agradecerles por venir a acompañarnos en este día tan especial, Por compartir la felicidad que nos embarga a los dos. Ha sido un día que jamás podré olvidar, se los aseguro. De hecho no hay palabras que me hagan explicarles como me siento ahora mismo – Harry asintió divertido.- Como hizo mi adorado esposo, quiero prometerle nuevamente que estaré a su lado hasta que la muerte nos separé, cuidaré de él en lo que sea necesario, lo apoyaré y le daré mi incondicional amor fielmente. – Se giró hacia su marido – Yo también te amo, Harry Potter y debes saber que no habrá nadie que me haga cambiar de parecer…
Esta vez fue el turno del novio de ponerse de pie y agradecerle a su esposa por sus sinceras palabras. Se dieron algunos besos tiernos y juntos les ofrecieron a los invitados que terminaran de celebrar ese día junto a ellos. Todos aplaudieron y se prepararon para comenzar la comida.
- ¿No crees que son tiernos? – Le preguntó al pelirrojo, mientras le hacía unos pequeños cariños en la mano a su novio.
- Yo diría que vergonzosos más que nada…
- ¡Ron! – Exclamó sorprendida.- ¡No seas tan insensible!
- No soy insensible, es solo que son un poco…
- ¿Cariñosos?
- Repulsivos, diría yo – La castaña abrió la boca en señal de desconcierto y en cierta forma de desaprobación.- No me mires así, míralos a ellos – Ambos dirigieron su vista a la pareja de recién casados, que se daban muchos besos y cariños delicados, mientras todos disfrutaban de la deliciosa comida.- Observa como pareciera que se les va a acabar el mundo mañana.
- ¿Y si fuera así? ¿Tú qué harías? – Preguntó ella, soltando la mano del pelirrojo y mirándolo inquisidora.- ¿Estarías sentado a mi lado solo mirándome? ¿O harías como Harry y me dirías todo lo que sientes?
El pelirrojo se hecho a reír sin entender la seriedad con la que Hermione estaba hablando.
- ¿Qué clase de estúpida pregunta es esa?
- Una que no has logrado responder – Respondió ella. Soltando su mano con brusquedad y poniéndose de pie.
Ron no entendió que sucedía, hasta que ella desapareció tras la gran carpa en la que celebraban todos los invitados. Entonces Ron se puso de pie, dispuesto a enmendar su error. Ginny había notado la rápida salida de la castaña y le preguntó a Ron si sucedía algo.
- No es nada, es solo un pequeño problema – Aclaró, sin convencer a los novios – Yo iré a arreglar esto.
- ¿Estás seguro? ¿No prefieres que vaya yo? – Ofreció Harry preocupado.
- No, no te preocupes, sigan disfrutando ustedes. Este es mi problema, yo debo resolverlo.
Ambos asintieron. El pelirrojo salió de la gran carpa intentando descifrar donde podría haber huido Hermione, ya que como él aún no conocía bien todo el castillo le sería difícil hallarla. Pero debía hacerlo, él había metido la pata, burlándose de una pregunta muy importante para Hermione, pero que para él no había tenido gran significado, hasta ahora…
¡Hola a todos! Lo se, y lo siento, deben querer matarme por todo el tiempo que me demore en actualizar, pero... como siempre que me he demorado mucho, tengo grandes excusas. La primera y que más me atrasó, fue que se me hecho a perder el computador donde escribía todo, tuve mucho tiempo que recuperar documentos y cosas personales, entre las que estaban mis historias... y lo siguiente fueron las pruebas, exámenes y trabajos diarios que no me daban respiro para nada... :/ Pero bueno ya me tienen aquí nuevamente, espero no demorarme mucho para la próxima publicación...
Muchas Gracias a los que agregaron a favoritos, a los que comentaros y a los que se han integrado para leer mi historia. ¡Les agradeceré infinitamente!
Espero que hayan disfrutado el capítulo, nos vemos muy pronto... :)
Cariños a todos, Rocio :)
