Capítulo 23: Golpes defensivos

Por el vidrio medio empañado por el frio, observó alejarse el gran castillo de Hogwarts. Había sido un fin de semana muy especial, sobre todo para Harry y Ginny que ya eran oficialmente una pareja casada.

Ron a su lado, dormitaba un poco. Ella por su lado tenía un libro en sus manos, pero en ese preciso instante había decidido dejarlo a un lado. Lo observó de reojo y luego volvió su vista a la ventana. Sonrió inconscientemente. No sabía porque lo hacía, pero se sentía increíblemente satisfecha con todo lo que estaba sucediendo en su vida.

Ron comenzó lentamente a volver en sí, y con un gran bostezo se hizo presente.

- ¿Cuánto rato llevo dormido?

- Un par de horas – Respondió ella arreglándole un mechón de cabello pelirrojo, que amenazaba con meterse en su azules ojos.- pero no te preocupes, aún faltan un par más.

- Creó que volveré a dormir entonces – Hermione sonrío y volvió su vista a la ventana.- ¿Sucede algo?

Ella devolvió su vista al pelirrojo.

- Quiero ir a visitar a mi padre cuando lleguemos

- Claro, pero dejemos las cosas en casa primero.

- Perfecto – Asintió ella, dándole un pequeño beso de agradecimiento.

Ron sonrió y volvió a besarla.

- Creo que ya se me fue el sueño.

Hermione se puso a reír e intentó zafarse de los besos del pelirrojo, solo para hacerlo enojar. Y así entre juegos, conversaciones y siestas llegaron a la estación de Londres.

Remus los estaba esperando puntualmente a las afueras, junto con unos cuantos periodistas. Entraron en el auto sin mucho esfuerzo, pero si rodeados de cámaras y sintiendo como los flashes chocaban contra el vidrio, impidiéndoles la vista.

- Ya me había olvidado de lo molestosos que pueden llegar a ser – Soltó Ron, llevándose una mano al rostro. Hermione a su lado se llevó la mano a la frente para cubrir un poco la cegadora luz. Fue entonces cuando el pelirrojo abrazó a Hermione escondiéndola en su pecho para evitarle los molestosos paparazzis y los incesantes gritos de preguntas.

- Te amo – Dijo ella con suavidad, contra su pecho.

Ron sonrió y tapándola aún, se acercó a su oído.

- Yo también te amo y mucho – Confesó él feliz.- Y si no fuera porque podrían sacarles fotos a mi lengua te besaría en este preciso instante.

La castaña carcajeó contra su cuerpo y alzando un poco la mirada le dio un pequeño beso en el cuello.

Remus que lograba ver todo por el espejo retrovisor, trató de zafarse lo antes posible de los molestosos periodistas, dando un giro en la primera calle. Había un par de autos que los seguían a una distancia prudente y que no los molestaba en absoluto.

Los vidrios oscuros les ayudaban a cubrir el sol, que ahora el problema. Remus encendió el aire acondicionado y manejó con tranquilidad hasta el edificio. Una vez allí, les ayudó a bajar las maletas y con la colaboración de uno de los asistentes del edificio subió el equipaje al ascensor. Los periodistas por su lado sacaron algunas que otras fotos y luego se fueron satisfechos de lo conseguido.

Ron le dijo al joven asistente que no era necesario que los acompañara, ya que eran pocas maletas y en un par de segundos estarían arriba. El chico asintió, pero Ron le ofreció un par de billetes de propina, él se lo negó pero con la insistencia del pelirrojo, el joven terminó aceptando.

- Hogar, dulce hogar – Soltó Ron, tirándose en el gran sillón de la sala. Hermione lo imitó y se acomodó a su lado.- No es que no agradezca todo lo que nos ofrecieron en ese castillo, pero realmente no hay nada más cómodo que él hogar.

- Todo esto es tan extraño – Opinó Hermione de pronto.

- ¿Qué cosa? – Preguntó él.

- Esto – Ella señaló el lugar.- Todo esto. – Ron no pareció entender.- Es tan extraño que tuviéramos que mentir por tantas cosas y terminar queriéndonos como lo hacemos ahora.

- Al menos podemos decir que nunca caeremos en la rutina.

- Eso es seguro – Aceptó. Ron se acomodó mejor para poder abrazarla. Ella se dejó querer. – Pero no deja de parecerme raro.

- ¿Eso es malo?

- No, no creo que sea malo, pero si… - Buscó la mejor palabra para no hacerlo sentir mal.-…diferente.

- No somos como los demás Hermione – Ella bufó divertida.- tenemos vidas distintas y vivimos una realidad diferente cada día, no creo que hubiéramos logrado pasar por lo mismo de otra manera. Además, fue divertido pasar por todo eso.

- ¿Estás seguro?

- Bueno, casi todo – Corrigió.

Encendieron la televisión para ver que decían de ellos en las noticias, y muy a su pesar se dieron cuenta de que la boda de Harry y Ginny ya no era un secreto. Los paparazzis habían conseguido fotografías de gran calidad desde las alturas. Ron se llevó una mano a la frente fastidiado y Hermione intentando relajarlo comenzó a hacerle cariños en la otra mano.

- ¡Porque demonios se meten en la vida de mi familia! – No era una pregunta.- Me da igual que se esfuercen por buscar hasta al mínimo detalle de mi vida, pero no con mi familia. – La respiración de Ron se había hecho cada vez más irregular.- De hecho iré ahora mismo a presentar una denuncia por acoso.

El pelirrojo se puso de pie con sorprendente rapidez. Hermione también lo hizo segundos después.

- Ron, no.

- ¿No que Hermione?

- No hagas eso, no tiene caso que interpongas una demanda cuando todos saben que eres una figura pública.

- ¿Y eso qué? ¡Iré en este instante a decirle todas las porquerías que se me crucen por la cabeza a esa multitud de desgraciados!

- ¡Ron! ¡Por todos los cielos! No tiene caso que hagas eso.

- ¿Qué eres abogada ahora o qué? – Soltó enojado. Ella lo observó preocupada. – No tienes el derecho de venir a exigirme nada, tú no sabes lo que se siente ver afectada a tu familia.

Ron se dio cuenta de lo que había dicho y se acercó rápidamente a ella. Hermione no tenía ni un rastro de enojo, más bien su expresión era de completa preocupación.

- Lo siento, lo siento, lo siento – Pidió apenado. Tomó el rostro de ella en sus manos y le dio unos cuantos besos sintiéndose culpable.- Por favor perdóname te juro que no lo decía en serio, por favor perdóname.

- No estoy enojada

- Deberías estarlo – Dijo sorprendido, observándola fijamente a los ojos.- No sé qué pasa conmigo cuando me enojo, es como si perdiera todo control sobre mí.

- Lo se tontito.

Ron agradeció mentalmente el no haber hecho o dicho algo peor y sobre todo el que ella hubiera entendido porque había dicho esa estupidez.

- Ven, vamos. – Le pidió. Ella se negó.- Tranquila, no iré a hacer nada, solo tenemos que ir a cumplir lo que te prometí.

- ¿Qué cosa?

- ¿Tan rápido te olvidas de las promesas?

Ella sonrió. Entendiendo a que se refería el pelirrojo.

En la entrada de la Clinica Central los recibieron amablemente los guardias. Hermione los saludó y en compañía de Ron tomaron el ascensor. En el sector en que se encontraba el padre de Hermione estaban un par de chicas jóvenes, acompañadas de una mujer mayor que la castaña jamás había visto. Seguramente la habían trasladado de algún lugar.

- Vengo a ver al paciente de la habitación 230

- Por supuesto, pero debo pedirle que firme aquí por favor – Pidió la mujer.

Hermione asintió y firmó.

La mujer luego le dijo que podía pasar. Y lo iban a hacer, hasta que las chicas que estaban en el mostrador le pidieron al pelirrojo un par de fotos y autógrafos.

- Ve tú, yo iré enseguida. – Le informó su novio. Ella asintió guiñándole un ojo coquetamente.

Y así lo hizo, en un par de pasos ya estaba en la habitación de su padre. Le sorprendió que la cama hubiera sido cambiada de posición, para dejarla mirando justamente a la gran ventana. Las flores que había dejado el día antes de partir a la boda de Harry y Ginny ya no estaban, y en su lugar unos bellos lirios resplandecían con hermosura. Su padre seguía igual que siempre aunque con una postura diferente.

De pronto se abrió la puerta, y Hermione pensando que era Ron comenzó a informarle sobre ciertos cambios.

- Lo siento, no quería entrometerme – Dijo Dan, apareciendo con su típico delantal blanco y su perfecta sonrisa.

La castaña sorprendida se giró rápidamente, pero tratando de actuar con normalidad se volvió hacia su padre y siguió con lo que hacía.

- No te preocupes, solo charlaba sola. – Mintió, fingiendo una sonrisa.

- No tendrías que hacerlo sola si me tuvieras a mí. – Hermione le dio la espalda y rodó los ojos fastidiada.

Siempre era lo mismo con Dan…

- Lo siento, pero pensé que ya tenías claro que entre nosotros no puede suceder nada.

- ¿No puede o no quieres? – Preguntó él, acercándose más.

Hermione no quiso ser tan franca y decirle la verdad, así que en su lugar solo rodeó la cama para llegar hasta la ventana de la habitación y evitar la mirada penetrante del doctor de su padre.

- Pensé que ya te había quedado claro Dan, no siento nada por ti.

- No creo que sea verdad, si no ¿porque no me has dicho con tus propias palabras que no sientes nada por mí?

- Lo he hecho, aunque tal vez no de la manera que debería.

- ¿Estas segura? – Insistió él.- Yo podría hacerte muy feliz Hermione, te lo aseguro.

Él tomó la mano delicada de la castaña y la acercó lo máximo posible a su cuerpo. Hermione trató de zafarse de su agarre y retroceder, pero él no se lo permitió.

- Por favor, dame una oportunidad, no te arrepentirás.

- No Dan.

- ¿Qué es lo que te lo impide?

- Mi novio.

- ¿Tu novio? ¿Y dónde está él? – Preguntó con sarcasmo. – Que yo sepa no lo he visto aquí, y menos aun acompañándote en los momentos más importantes de tu vida, como yo lo he hecho.

- Eso no te incumbe – Dijo ya enojada. Intentó nuevamente soltarse, pero él no la soltó. – Déjame por favor.

- No lo haré hasta que me digas que sí.

- ¡No lo haré Dan! ¡No quiero y no puedo! ¿Entiendes? – Ya no podía controlar su enojo, ante la insistencia del doctor y menos aún con la presión que él ejercía sobre ella.- Ahora suéltame.

- Ya te dije que no lo haré hasta que me des una buena respuesta.

- ¡Suéltame por todos los demonios! ¡Suéltame Dan! – Exclamaba casi sollozando.

- ¿Cuándo entenderás que yo soy el único que te puede hacer feliz? – La presión que él ejercía sobre su brazo ya casi comenzaba a causarle un adormecimiento. – Ni ese Weasley, ni nadie logrará comprenderte completamente como yo lo hago. Se lo que has vivido, ¡Yo te salve cuando estabas a punto de perder tu vida!

- ¡Y ya te agradecí! ¿Qué más quieres que te diga?

- Tú lo sabes.

- No lo haré. ¡Ahora suéltame! – Gritó.- ¡Suéltame Dan! ¡Déjame!

El doctor se acercó a ella lo suficiente como para alcanzar a besarla. Hermione trataba de resistirse de todas las formas posibles, pero siendo un poco más baja que Dan y mucho más delgada, le era difícil apartarlo de su cuerpo. Sintió como él comenzaba a besarla con brusquedad, intentando hacerla reaccionar. Ella rogaba porque alguien apareciera para ayudarla.

De pronto él chico se alejó, o mejor dicho alguien lo apartó con inmensa fuerza. Entonces todo sucedió muy rápido para los ojos de la castaña. Ron había aparecido y de un tirón lo había separado de su cuerpo. Ella sollozando se había llevado las manos al rostro sorprendido por cómo habían sucedido las cosas. Ron le había dado un puñetazo en el rostro al chico y ahora lo único que veía era la espalda de Ron frente a ella, protegiéndola de él hombre que le había salvado una vez la vida y que ahora la había forzado.

- ¡No te vuelvas a atrever a tocarle un pelo! ¡Porque para la próxima no te dejaré vivo! – Soltó Ron violentamente.

- ¡Tú no puedes prohibirme nada niñito!

- ¿Estás seguro? ¿Quieres que lo comprobemos? – Preguntaba amenazante.- No tengo problemas en dejarte claro que el único que puede tocar a Hermione soy yo.

- ¿Eso crees? Pues te aseguro que eso no fue lo que pasó hace tan solo unos segundos – Esas palabras simples, fueron suficientes para que Ron se abalanzara sobre Dan con toda la furia posible.

Hermione observaba como ambos hombres se golpeaban en el suelo con demasiada brusquedad.

- ¡Ron detente! ¡Ron por favor! ¡Déjalo! – Gritaba asustada.

Y a pesar de que sabía que él la escuchaba, no hacía nada por detenerse. Así que con rapidez salió de la habitación y les pidió ayuda a los guardias de las grandes puertas. Ellos en unos segundos los separaron y les pidieron que se calmaran. Se los llevaron apresados a ambos a una sala grande, en la que apareció en unos minutos el director del centro médico.

- Ahora señorita, ¿puede decirnos que sucedió?

- Yo… estaba… - Comenzó ella temblorosa. Observó a Ron, que se trataba de limpiar el labio ensangrentado mientras observaba cada movimiento de Dan. –…visitando a mi padre, cuando… apareció… - Ella titubeó un buen rato sin saber que decir por el pánico.

- ¿Quién apareció? – Preguntó el director.

- Dan – Dijo.- El doctor Daniel.

- ¿Y qué sucedió luego?

Ella sollozó un poco y trató de aclarar sus ideas.

- ¡Diles lo que sucedió Hermione! – Exigió Ron enojado.

- ¡El doctor trató de aprovecharse de mí! – Soltó de una vez asustada.

El director Médico, se llevó una mano a la frente agobiado por la situación y suspiró pesadamente.

- Suéltenlos a ambos – Dijo él. Así lo hicieron los guardias manteniendo su posición de precaución en caso de que decidieran volver a discutir. – Señorita Hermione, lamento mucho lo que pasó y le aseguro que no volverá a suceder la próxima vez que vuelva.

- Eso esperamos – Respondió Ron, acercándose a la castaña para tomar su mano. – Porque no quiero tener que volver aquí, que mi novia pase por esto nuevamente y yo tener que partirle la boca a ese imbécil.

- ¡Atrévete maldito Weasley! – Vociferó Dan.

Ron le iba a decir algo, pero Hermione se interpuso.

- Confió en usted director – Sus palabras sinceras le parecieron tristes al Medico Jefe.- No quiero tener que poner una demanda y cambiar a mi padre de este lugar.

- No se preocupe, yo resolveré esto.

La castaña asintió. Ron le dio la mano con aspecto rudo y muy serio y de la mano de Hermione salieron de esa oficina para entrar en el cuarto del padre de ella y despedirse. El pelirrojo le pidió que se fueran, porque no sentía que era buen momento para que lo visitaran, además ella necesitaba descansar.

Remus pasó por ellos en unos minutos.

- Ron yo no creo que…

- Por favor Hermione no me hables, que de solo verte me dan ganas de ir y partirle la cara a ese desgraciado – Confesó mirando por la ventana, sin dirigirle ni una mirada de tranquilidad.

Ella sintió como las lágrimas se amontonaban en sus ojos, rogando por salir. Remus observó la escena preocupado, pero sin decir ni una sola palabra. Hermione se mantuvo el resto del camino bastante alejada del pelirrojo y sin mirarlo. Se sentía impotente y demasiado sucia como para darle las gracias.

Cuando Remus estacionó el auto, Hermione se bajó con rapidez. Ron la siguió con la misma velocidad y ambos ingresaron al ascensor. Subieron y bajaron sin dirigirse la mira y luego una vez que estuvieron frente a la puerta, el pelirrojo se adelantó y abrió la cerradura. Cuando finalmente cerró la puerta, Hermione ya no estaba por ningún lado. Se apoyó en la puerta suspirando y escuchó como el grifo de la ducha se prendía. Deseó ir y conversar con ella, pero sabía que lo que más necesitaba era estar sola un rato, así que sentado en el sillón esperó a que ella apareciera.

No fue hasta una hora después, que ella vestida con uno de sus trajes veraniegos apareció camino a la cocina. Ron pensó que ella se dirigía a él, pero como no fue así, la alcanzó al dar la vuelta. Tomó su muñeca para hacerla mirarlo a los ojos, pero no esperó que ella se quejara de dolor por la ligera presión. Él sorprendido levantó la tela de las mangas y notó como la piel casi morena de Hermione se volvía en ciertas partes morada.

Ron observó por unos segundos eso, y luego dirigió su mirada a Hermione, que trataba de esconderse. Él cerró los ojos y suspiró tratando de tranquilizarse internamente. Soltó delicadamente su mano y se acercó a ella para besarla, pero le sorprendió que ella retrocediera y evitara sus labios.

- No deberías haberle pegado – Soltó de repente, sorprendiéndolo.

- ¿No debería? ¡Claro que tenía que hacerlo! ¡No iba a dejar que ese tonto creyera que podía hacer lo que quisiera contigo!

- No era la forma de hacerlo.

- ¿Y cuál habría sido mejor? – Su mirada estaba fija en ella, al contrario de la de ella, que se desviaba de un lugar a otro sin llegar a coincidir con la del pelirrojo.- ¿Sentarnos a tomar el té? ¿Conversar con un psicólogo? ¡No había otra manera!

- ¡Claro que la había! ¿Por qué tenías que comenzar con los golpes?

- ¡Ya te dije! ¡No iba a permitirle a este desgraciado que te tocara un pelo más!

- ¡Estoy lo suficientemente grandecita como para defenderme yo sola sin golpes!

- ¡Pues eso no es lo que yo vi cuando entre! – Vociferó fuera de sí.- ¡Y no sigas diciéndome nada más, porque digas lo que digas no dudaría en hacer lo mismo de nuevo!

Hermione se quedó en silencio. No sabía que decir. Prácticamente había quedado atónita y muda por su respuesta y es que a pesar de que sabía que no había estado bien, le agradecía infinitamente el haberla defendido de esa manera tan caballerosa. Quería agradecerle, pero su orgullo no se lo permitía.

- Y que te quede claro que no volverás a ir sola a esa clínica.- Añadió él.- Yo te acompañaré cada vez y a cada parte que vayas. ¿De acuerdo?

Hermione fingió molestia por unos segundos y luego sin poder contenerse más corrió hasta donde él pelirrojo y comenzó a besarlo con una pasión que solo él podía controlar. Él sonrió entre el beso y la abrazó protectoramente en cada segundo que duró.

- ¿Eso es un sí? – Preguntó él anonadado pero feliz.

- …Y un gracias.

Lo siguiente que dijo el pelirrojo se perdió entre el choque de sus labios y besos. La alzó en sus brazos y la llevó hasta el sillón de la sala. La recostó bajo su cuerpo y sin muchos rodeos le quitó el delgado vestido. Hermione en cualquier otra ocasión hubiera hecho o dicho algo que fuera lo suficientemente apropiado para retar a su novio por romper uno de sus vestidos más queridos, pero en esos instantes lo único en lo que podía pensar era en las manos del pelirrojo que subían y bajaban por su torso acariciándola.

Ron por su lado estaba más que extasiado con la actitud de su novia, al parecer por más que ella hubiera estado enojada con él por su forma de actuar de esa manera tan brusca, había cambiado de parecer y esa misma tarde mientras hacía el amor sobre el sofá y luego en su cama, ella se había mostrado particularmente apasionada. Y eso para Ron, era la simple confirmación y agradecimiento de sus actos defensivos como buen hombre Weasley.


- ¿Hablo con la secretaría de la señorita Rita Skeeter?

- De hecho soy su ejecutivo planificador, pero si prefieres llamarme así, será. – Corrigió él chico.- Soy Robbie.

- Lo lamento, pensé que me atendería una secretaria.

- Cumplo las mismas funciones. – La chica al otro lado del teléfono rió.- ¿Y bueno por qué llamabas?

- Tengo una primicia para la señorita Skeeter, pero tengo una condición.

- ¿Le molestaría decirme cual esa condición?

- Quiero una buena cantidad de dinero y sobre todo el anonimato de la fuente.

- ¿Podría decirme ahora cual es el tipo de información?

- No diré nada hasta que me paguen.- Aclaró ella con firmeza.

- No podemos darle lo que quiere sin que nos diga de que o quien está relacionada su información.

- Es sobre Ron y Hermione, supongo que los conoce… - Robbie escuchó una risa malvada y supo entonces que tendrían la próxima primicia.

- Espere, la comunicaré con Rita.

La chica al teléfono escuchó un par de conversaciones que no tenían mucha importancia para ella, pero esperó pacientemente hasta que alguien al otro lado preguntó por ella.

- ¿Si diga? – La voz reconocible de la escritora Skeeter la atendió.

- Tengo algo que estoy segura le interesará.

- ¿Qué esperas para decírmelo?

- No, no, no – Negó ella.- Primero el dinero y luego la información.

- No confió en las personas que me hacen proposiciones por teléfono.

- Pues esta vez tendrá que hacerlo porque si no ofreceré mi información a alguien más que estoy seguro confiará en mi palabra.

- ¿Cuánto quieres? – Respondió Rita con desconfianza, pero manteniendo su voz altiva.

- Juntémonos en el restaurante de la calle Central, el de comida china que está en la esquina. – La chica sonrió, ya tenía un plan que pronto se concretaría de la mejor manera.- Lleve suficientemente dinero como para hacerme hablar, no sería bueno si me arrepintiera.

- ¿Por quién pregunto para hallarte?

- Solo di que vienes con Brown, Lavender Brown.


- Creo que comenzaré a defenderte más seguido – Comentó él pelirrojo mientras besaba la clavícula de su hombro desnudo.

- ¿Estás diciéndome que quieres que me ataquen a mi más seguido también? – Ron arrugó el entrecejo.

- ¡Claro que no! – Ella rió.- ¡Cielos ni lo digas! ¿Por qué las mujeres retuercen tanto la realidad?

- ¿Te refieres a porque leemos entre líneas?

- Sí, eso, como quieran llamarlo. – Esta vez fue Hermione quien mantuvo el control de la situación y poniendo a Ron de frente se sentó encima de él seductoramente, dejando al descubierto sus pechos blanquecinos. Él pareció titubear a la hora de seguir hablando, porque Hermione lo percibió un poco más nervioso.-… Es… bueno te decía que es…

- ¿Qué es? – Preguntó ella sintiendo superior por su sorpresiva timidez a la hora de tener a una mujer desnuda sobre su cuerpo.

- ¿D-d-de que estábamos hablando? – Tartamudeó.

- De que las mujeres siempre ven más que los hombres.

- De eso no hay duda – Comentó él, sentándose para tener mayor acceso a los labios de su mujer.

- Al fin lo admites.

- ¿Q-que cosa? – Preguntó entre besos.

- Que siempre tengo la razón.- Rió ella triunfadoramente.

- Oh no, eso sí que no Hermione, no lograrás confundirme de esta manera.

- ¿Estás seguro? – Preguntó ella en un tono más agudo, que a Ron le sonó más a una especie de gemido.

- ¿Podemos dejar de hablar? – Ahora el de la voz aguda era él.

- ¿Los hombres nunca pueden hacer dos cosas a la vez?

- Probemos ahora.

La castaña se quedó en silencio solo para hacerlo enojar y dejándose llevar por los apasionados y profundos besos de Ron olvidaron el tema por el cual habían comenzado a hablar hace tan solo unos segundos.

Él por su parte, agradeció tenerla a ella y sobre todo que ambos pudieran disfrutar de sí mismos, de la compañía y de ese amor que cada vez se hacía más fuerte.


¡Hola nuevamente queridos lectores! He cumplido mi promesa de actualizar este martes... ¡Por fin! Dirán ustedes, ya que se que últimamente no he cumplido con lo que decía, pero espero que me entiendan que a pesar de que esto sea importante para mí, siempre será primero todo lo relacionado a mi carrera laboral...

Pero bueno, aquí el nuevo capítulo que espero les guste. Es un tanto más corto que los anteriores pero tiene gran importancia en la relación de Hermione y Ron. Las cosas van poco a poco a tomar forma y pronto les aseguro que vendrá muchas más sorpresas.

Bueno, eso era. Espero que lo disfruten y me digan que pensaron o cuales serán sus proyecciones sobre lo que podría pasar. Gracias a los que comentaron el capítulo anterior y a los que siguen en favoritos y a los que agregaron recientemente la historia. Pronto comenzaré a publicar nuevas historias que espero también les gusten, varias serán AU y otras serán pequeños momentos de las parejas Canon, así que ahí los espero.

¡Muchos cariños a todos, mil abrazos y nos vemos pronto!