Capítulo 28: Problemas
Sus ojos se abrieron. Tenía la respiración agitada porque prácticamente su único momento de descanso había sido un grupo de pesadillas que no parecían tener ni un sentido. Se movió un poco del lugar en que estaba, puesto que Ron dormí a su lado recostado de espaldas y con las sabanas cubriéndole desde la cadera hacia abajo. Ella por su lado se había cubierto hasta el cuello sintiendo como si eso pudiera defenderla de algo. Suspiró suavemente y con un rápido movimiento se puso de pie. Tomó su bata que estaba sobre una silla y la deslizó por sus brazos hasta anudarla alrededor de su cintura. Se calzó unas zapatillas de levantarse y luego con cautela salió de la habitación, juntando un poco la puerta. Fue en busca de su bolso que había quedado olvidado sobre uno de los sillones y de dentro sacó su teléfono móvil. Marco un número y luego esperó a que alguien contestara.
— Harry, soy yo Hermione.
— Lo sé — Aceptó él. — vi tu nombre en la pantalla.
— Cierto. Eh… ¿te desperté? — Preguntó, nerviosa.
— No, estoy en el trabajo. Siempre llego temprano y lo sabes.
— Sí, lo siento es que he estado un poco… distraída y olvidé que mi adorado amigo responsable llega demasiado temprano a su trabajo.
— Adoro la puntualidad — Reconoció divertido. — Y entonces… ¿A que debo tu llamado?
— Necesito pedir tu ayuda.
— Sabes que siempre la tienes, no es necesario que lo pidas.
— De acuerdo entonces necesito que saques dinero de mi cuenta y la envíes en una carta a los Weasley.
— ¿Qué? — Preguntó sorprendida. — ¿Por qué?
— Es mejor que no lo sepas, de todas formas yo tampoco debería haberlo sabido.
— ¡Hermione Granger! ¿En que estás metida?
— ¡No es un problema mío! — Se defendió. Suspiró y hecho un leve vistazo a la habitación en que el pelirrojo aún seguía durmiendo. — Los Weasley tienen problemas económicos, y yo no voy a quedarme de brazos cruzados.
— ¿Qué clase de problemas económicos?
— Según lo que pude escuchar…
— ¿Escuchar? ¿Estuviste espiando conversaciones, Hermione?
— ¡Claro que no! Solo que… iba caminando a la cocina y no pude evitar escuchar una leve discusión y cuando estaba dispuesta a alejarme para no seguir escuchando… Oí que hablaban de unos problemas de dinero y que no les dirían a sus hijos que necesitaban dinero. — Respondió con una sorprendente rapidez. Harry trataba de entender de a poco.
— ¿Y qué piensas hacer si no sabes cuánto es lo que necesitan?
— Eso es parte del favor que quiero que me hagas. Necesito que investigues en el banco que los Weasley tienen hipotecada su casa y luego cuando sepas cuánto dinero es, me digas y lo saques de mi cuenta de ahorro.
— Pero eso puede ser mucho dinero…
— No mucho más del que gano diariamente. — Respondió ella con timidez. — Necesito que me ayudes, no puedo hacerlo yo misma en esta situación…
— ¿Qué situación?
Hermione se mantuvo en silencio. No quería decirle que tenía miedo de salir a la calle y encontrarse con el demente de Dan. Además, con Ron no podía ir porque él no aceptaría que ella lo hiciera.
— Ya sabes, Ron no me dejaría.
— Ah, eso. — Dijo. Hermione lo escuchó suspirar y supo que lo había conseguido. — De acuerdo, te llamaré apenas tenga esa información.
— Gracias Harry, eres el mejor.
— Lo sé — Se mofó el pelinegro. — Pero luego tendrás que explicarme bien todo este asunto.
Hermione siguió conversando con Harry varios minutos después. Conversaron de todo, incluido de cómo se sentía él estando casado, a lo cual él le dio una gran respuesta que la mantuvo atenta por más de quince minutos seguidos. Luego de esto se despidieron y ella se sentó en el sillón.
Meditó todo lo que había pasado hasta ese momento comenzando ese año. Todo estaba tan diferente de lo que había pensado que sucedería… Ella que prácticamente había jurado odiar a Ron por la manera en la que la trató cuando se conocieron y ahora lo tenía de novio, durmiendo a su lado todas las noches y siendo el dueño innegable de su corazón. Seguido de esto estaba su padre, que a pesar de no haber presentado ningún cambio en todo ese tiempo, si parecía más familiar a ella. Por otro lado su mejor amigo se había casado con la hermana de su novio y formaban una linda familia en una casa alejada de la ciudad. Y por último, lo que nunca siquiera llegó a pensar… Que la persona que más respeto le tenía, se había terminado convirtiendo en un sicópata. Un hombre irreconocible a sus ojos, que siempre fueron pura ternura y cariño hacia ella. ¿Cómo había llegado a eso? ¿Cómo había creado a un completo loco?
De pronto sintió un par de brazos que lentamente descendieron por sus hombros y ella asustada dio un salto y se alejó. Respiraba entrecortadamente y sus ojos estaban brillosos de miedo. Se llevó una mano al corazón y lo observó fijamente.
— ¿Qué sucede? ¿Por qué reaccionaste así? —Preguntó Ron sorprendido.
Hermione desvió su vista y luego más tranquila respondió.
— Me asustaste.
— Eso es evidente, pero no entiendo porque — Insistió preocupado.
— Porque apareciste de repente y me tocaste.
— Eso es algo que normalmente hago y no reaccionas de esa manera. ¿Qué sucede Hermione?
— ¡Nada Ron! — Exclamó. Ron la miró con el ceño fruncido. Ella rodó los ojos. — Solo estaba pensando cosas y me sorprendiste. ¿Qué acaso ahora no puedo hacerlo?
El pelirrojo la observó de una manera rara y luego caminó lentamente a la cocina, meditando lo extraño de esa situación.
— ¿Quieres que desayunemos? — Preguntó desde la cocina.
— Sí por favor. — Respondió ella. Se llevó ambas manos al rostro y se lo refregó con desesperación. Se estaba volviendo paranoica.
De pronto, el sonido que les informaba que tenían una llamada de la recepción se hizo sonar en todo el departamento.
— ¿Atiendes tú? — Hermione asintió, pero cuando se percató de que Ron no estaba cerca respondió con un ligero sí.
— ¿Diga?
— Señorita Hermione, aquí hay un joven que dice conocerla. Su nombre es Daniel Wilson y pide pasar a hablar con usted.
— ¿Da-dan? — Tartamudeó.
— Así es, y me dice que es urgente.
— No. — Respondió rápidamente. — No puedo atenderlo ahora.
— De acuerdo, entonces… ¿Le digo que espere?
— ¡NO! — Negó rápidamente, pero luego habló con normalidad. — No creo poder… tener tiempo, así que dígale que no vuelva.
— Es… esta bien, que tenga un gran día. Adiós. — Respondió el chico de la recepción aturdido. No entendía nada. Hermione percibió que él no había colgado aún y pudo escuchar la conversación. — Lo siento pero la señorita no puede atenderlo ahora, y posiblemente tampoco en otro momento del día.
— Lo suponía, pero gracias. Ya sabrá ella que no es bueno ocultarse.
— ¿Disculpe?
— No, nada. Adiós.
La castaña que tenía aún el teléfono en sus manos respiró intranquilamente. Bajó su mano –que aún tenía el aparato- y colgó rápidamente. Se apoyó en la pared y miró en todas direcciones. Estaba perdida. Dan realmente se había vuelto loco. Observó en dirección a la ventana y sin importarle nada más, caminó hasta esta y corriendo ligeramente la cortina trató de localizar al doctor. Efectivamente Wilson iba saliendo del edificio con ambas manos en los bolsillos y con una expresión de pocos amigos. Pero de pronto, sin previo aviso giró su rostro para observar hacia las alturas el edificio. Hermione se alejó de la ventana rápidamente y se apegó a la pared más cercana con el corazón latiendo a mil por hora. Estaba muy asustada.
— Hermione amor, ¿Quién era?
— N-nadie, solo querían ofrecernos un contrato de algo… eh de esos… un seguro para nuestro auto.
— ¡Oh! ¿Y qué les dijiste? — Preguntó aún desde la cocina.
— Que ya teníamos suficiente seguridad en nuestra vida.
O eso espero, pensó.
— De acuerdo. Ahora ven, ya está listo el desayuno. Hice tostadas…
— Eso… eso es grandioso, voy enseguida. — Respondió ella.
Escuchó a Ron encender la televisión. Entonces tratando de ser lo menos obvia posible, miró por un rincón de la ventana para asegurarse de que Dan ya se hubiera ido. Y para su suerte, así era, ya que la silueta del doctor iba poco a poco perdiéndose en la lejanía.
Después que hubieron terminado de tomar desayuno. Cada uno se dio una ducha por separado a petición de la castaña que no se sentía muy cómoda compartiendo el baño con su novio cuando estaba más nerviosa que nunca. Necesitaba tranquilidad para pensar, porque no planeaba seguir toda su vida temiéndole a alguien que en un momento salvó su vida y que por largos años fue su amigo.
Una vez que ambos estuvieron vestidos, decidieron que era momento de ir a averiguar todo lo necesario para comenzar la fundación que tanto querían formar. Pero mientras iban camino a la oficina de Robert, Ron notó que Hermione seguí comportándose de una manera extraña. Respiraba irregularmente la mayoría del tiempo, se mordía la uñas, movía sus manos con insistencia, desviaba su vista hacia un lado y luego miraba por el retrovisor de una manera desesperada. No quiso decir nada porque sabía que no conseguiría mucho ya que en todas las ocasiones que había preguntado ella terminaba negándoselo. Trato de pensar en una buena forma de que ella le confesara que sucedía. Ya hallaría el mejor momento para preguntar.
Cuando se presentaron en la entrada de Record Magic, los recibieron con cordialidad como siempre. No permitieron ni un segundo que alguien los detuviera para pedir un autógrafo o algo parecido porque si lo hacían, todo el resto también querría uno y ellos no tenían tiempo que perder en ese momento. Ya sería en otra ocasión.
— Pueden pasar — Les informó Amanda, una vez que ella hubo preguntado.
Ron inició la caminata y abrió la puerta de su jefe sin golpear.
— Que gusto verlos, me sorprende que estén aquí porque no esperaba verlos este día viernes.
— Hemos venido a hacerte una propuesta.
— ¿Qué clase de propuesta?
— Que apoyes la creación de una fundación a nombre de nosotros para ayudar a los que necesiten.
— ¿Qué clase de fundación?
— Ya sabes, esas en las que uno dona dinero y ayuda a quienes más lo necesitan. — Respondió Ron con seriedad. — Aún no sabemos cómo llamarla, pero queríamos realizar primero los trámites necesarios.
Ambos miraron a su jefe que tenía sus manos entrelazadas y meditaba mentalmente lo recién nombrado.
— Me parece una gran idea chicos, pero no creo que este sea el momento para iniciar una "fundación" cuando la empresa apenas está comenzando a reactivarse.
— Entonces… — Comenzó Hermione, esperando una mejor respuesta.
— No es el mejor momento, y mi respuesta es un sí, pero no para ahora. Necesitamos recaudar los fondos necesarios para reivindicar la empresa, ya luego hablaremos de eso cuando todo esté más estable. ¿De acuerdo?
Ron y Hermione se miraron apenados, pero juntos asintieron. Se habían precipitado demasiado, sin pensar que todo aquel proceso requería una gran cantidad de dinero y tiempo, que en ese momento ellos no tenían.
Se quedaron conversando unos momentos con su jefe para luego despedirse de él y salir. Pero se vieron interrumpidos a la mitad del camino por él mismo.
— Lo siento, se me olvidó mencionarles que hoy los han invitado a la premiere de una película y en mi opinión, sería fundamental que pudieran asistir, para generar mayor promoción.
— ¿A qué hora es?
— En la noche por su puesto. — Ron miró a Hermione interrogante. Ella asintió con simplicidad. — Remus pasará por ustedes en la limusina cerca de las ocho de la noche.
— De acuerdo, ahí estaremos. — Respondió el pelirrojo tomando la mano de su novia para despedirse nuevamente.
— Pensé que Robert estaría de acuerdo con la fundación, era una gran idea.
— Y lo sigue siendo — Reconoció Ron. — Pero como él mismo dijo, no es el momento y yo le creo. Ya lo haremos más adelante.
— No quiero que esto se vuelva solo una idea pasajera Ron, quiero formar esa fundación.
— Y lo haremos…
— Eso espero. — Hermione no estaba muy de ánimo para ir de fiestas ese día, pero como ella seguía siendo la chica responsable, cumpliría con su promesa.
En eso sonó su teléfono. Era Harry.
— Hola
— Tengo la información. — Soltó emocionado por su gran desempeño como detective. — La deuda es sobre la casa y no es tanto como pensé que sería. Lograrás financiarlo fácilmente…
— Ajá — Respondió ella monótonamente.
— ¿Es un mal momento? — No recibió respuesta. — ¿Está Ron a tu lado?
— Sí.
— ¿Quieres que llame luego?
— No, solo has lo que habíamos hablado. Tú ya sabes lo otro. — Harry apenas entendía lo que ella le respondía. — Nos vemos luego.
Dicho esto, cortó. Se lamentó por tener que hacer eso y dejar de esa manera a su amigo, pero era necesario si quería seguir manteniendo el secreto.
— ¿Quién era, cariño?
— Mi secretaria, decía que habían enviado un nuevo vestido para mí de una diseñadora de Francia.
— ¿De quién?
— No lo… digo, de Nora Dilantu.
— Oh… ¿te pondrás ese esta noche?
— ¡No! — Exclamó exageradamente. — Eh… bueno, tengo muchos vestido que aún no he ocupado y creo que ya se cual, así que lo utilizaré en otra ocasión.
— Esta bien, de todas maneras todos te quedan bien.
— Eres un amor — Dijo. Ron sonrió.
— ¿Vamos a comer a algún lado?
— Prefiero que pidamos algo para comer en casa, no estoy de ánimos para problemas con la prensa.
— Sí, tampoco yo. Ordenaré un par de pizzas y podríamos ver una película o algo así.
— Eso suena excelente. — Aceptó ella robándole un pequeño beso.
En lo que quedó del camino, Hermione llamó a su estilista para que trajera algunas opciones de vestidos y una maquillista. Ron se preguntó para qué quería más vestidos si ella ya le había dicho que tenía el indicado, pero como buen novio que era, no opinaría al respecto.
Cuando llegaron a la casa, vieron un par de películas como lo habían dicho, mientras comían lo que habían pedido. Todo sucedió tranquilamente, como una de esas tardes que hace mucho que no tenían y ambos lo agradecieron porque los dos tenían ciertos pensamientos y sentimientos que necesitaban aclarar juntos. Aunque no hablaron mucho de ellos mismos, sintieron que estaban mejor que nunca.
— Ya es hora de que me vaya a dar una ducha, vendrán mis estilistas y tengo poco tiempo para arreglarme — Le informó. Ron asintió. Ella se puso de pie, y antes de salir camino a su habitación por una toalla, le dio un beso.
— Creo que yo también comenzaré a arreglarme.
— Ustedes no se demoran tanto, podrías terminar de ver la película aún. — Le propuso ella. Ron solo sonrió.
— Si quiero estar a la altura de tu belleza debo ir a darme algunos arreglos.
Hermione rió y se acercó nuevamente para darle un par de besos. No se cansaba de tenerlo tan cerca y que él la abrazara de esa manera tan posesiva y protectora. Porque precisamente eso era exactamente lo que más necesitaba. Sentirse protegida y amada.
— Tengo miedo — Soltó sin darse cuenta. Escondió su rostro en el cuello del pelirrojo, que se mostró bastante sorprendido y trató de que lo viera a los ojos, pero ella se mantuvo firme en su lugar con la cabeza escondida.
— ¿De qué tienes miedo, amor?
Arrugó su expresión, porque sabía que lo había arruinado. Había planificado no decir nada para evitar mayores problemas, pero su corazón le rogaba por un poco de comprensión. Estaba indecisa. Si le contaba probablemente Ron iría donde Dan y lo golpearía hasta dejarlo inconsciente o algo parecido. Ella quería alejarlo de los problemas ya que últimamente todo lo que se hablaba de él eran criticas favorables y positivas. Y por otro lado, si no decía nada… ella misma se sentiría horrible por esconderle algo tan importante. Pero tenía miedo. Miedo de que el demente de Dan hiciera algo más terrible que amenazarla.
— Hermione, ¿De qué tienes miedo? — Preguntó con gran seriedad.
— De que esto se acabe. — Ron arrugó el entrecejo extrañado por su respuesta. — De que mi padre… siga como está para siempre. De defraudar a quienes más nos aman y confían en nosotros. De que algún día te canses de mí y decidas irte con otra mujer o que algo nos ocurra… en fin, muchas cosas.
— Escúchame. — Pidió él, subiendo su rostro lloroso para que se pudieran ver fijamente. — Mírame Hermione. Eso no va a suceder. Tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida y no voy a arruinarlo por nada del mundo. Y escúchame… Hermione, — La castaña no podía mantenerle fija la mirada porque sentía sus ojos humedecerse cada vez más. — Amor, jamás… ¡Jamás, jamás! Me voy a cansar de ti.
— Te amo — Fue su respuesta. Ron sonrió y se acercó para besarla con locura. Atrapó sus labios con deseo y los movió a un compás lento y placentero.
— C-creo que… yo mucho más a ti — Hermione sonrió y se lanzó a él para volver a besarse.
Estuvieron así unos cuantos minutos, hasta que el timbre de la entrada sonó insistentemente.
— Siempre los oportunistas — Susurró él en sus labios a la vez que se daba por vencido y la dejaba ir a abrir la puerta.
Hermione caminó con torpeza hasta la puerta. Aún pensaba en lo placentero de los labios del pelirrojo cuando abrió y vió fuera a su estilista con un carro de vestidos y a una mujer con una maleta.
— ¿Por qué estás tan… sonrojada? — Preguntó una de las mujeres, que había sido una de sus amigas desde pequeña.
La castaña no dijo nada y bajó su mirada riendo.
— Lo siento, eso es mi culpa — Respondió Ron apareciendo por detrás, para abrazar a su novia.
Las mujeres se sorprendieron porque él pelirrojo llevaba su camisa abierta y los labios completamente rojos. No les era difícil adivinar que estaban haciendo. Ron sonrió divertido y dándole un pequeño beso en el hombro a la castaña desapareció camino al baño para darse la ducha que hace unos momentos habían pospuesto por una intensa sesión de besos.
— Elegiremos el traje y los complemente mientras esperamos que él se termine de bañar — Les informó ella, dirigiéndolas a su inmensa habitación. — ¡Ana! Lo había olvidado… Si Ron te pregunta tú me llamaste por la mañana para decirme que tenías un vestido para mí... ¿De acuerdo?
— Sí, no hay problema, pero porque…
— Es una larga historia. — La chica entendió que era mejor así. — Entonces… ¿Cuál sería un vestido adecuado para una premiere?
— Ahora que supuestamente estamos en verano, — Comenzó la chica. — Y lo digo supuestamente porque no veo el maldito sol por ninguna parte… yo elegiría ese. — Señaló uno de seda, en un color crema que era largo y lograba hacer lucir sus hombros con un escote poco pronunciado pero que no cubría sus hombros.
— Yo… si me preguntaran… elegiría ese verde. — Dijo con suave voz tímida, la pequeña chica que estaba unos pasos más atrás, sosteniendo una pesada maleta. — Es uno de los colores que más se usa actualmente y como es corto, la haría deslumbrar en la alfombra roja esta noche.
— Gracias — Hermione se acercó a ella y le señaló que dejara lo que traía en las manos en el suelo y que se pusiera cómoda.
— Lamento si opino diferente de ustedes, pero yo creo que sería mejor utilizar uno de un tono azulado y largo… Como ese — Las tres observaron el último vestido de la fila.
— No es un tono muy favorable para la noche, además no se ha utilizado mucho en las pasarelas esta temporada.
— Es un color más invernal — Agregó la tímida chica.
— Lo sé, pero quiero utilizarlo porque es un hermoso color y además… — Bajó la mirada avergonzada pero continuó de todas maneras. — Es el tono de los ojos de mi novio.
— ¡Oh! — Exclamaron ambas.
— De acuerdo, entonces azul será.
Las tres sonrieron. La decisión había sido más fácil de lo que esperaban y más rápido también. Así que cuando apenas Ron salió del baño, Hermione se adentró velozmente para darse una buena ducha. Cuando finalizó volvió con dos toallas; una envuelta en su cuerpo y otra en el cabello, se sentó frente a su escritorio y entre las dos mujeres comenzaron a secarle el cabello, hacerle un peinado adorable y darle una capa de maquillaje que la hiciera lucir natural. Luego repasaron el esmalte de sus uñas de pies y manos. Y finalmente cuando todo eso estuvo listo, le ayudaron a deslizar el vestido por su cuerpo. Todo en ella estaba perfecto.
Ron por su lado estaba terminando de hacerse el nudo de la corbata cuando decidió salir de su habitación y sentarse en el sillón principal, encendiendo la televisión. Hizo por largo tiempo un zapping, hasta que finalmente dejó la pantalla en un canal de películas. Pero toda su atención se concentró en Hermione que venía saliendo de su habitación luciendo radiante. Fue consciente de que seguía sentado, cuando vió como ella se sonrojaba y le hacía una señal para que cerrara su boca. Él se encogió de hombros con naturalidad y se puso de pie para recibirla a su lado.
— Siempre estás hermosa, pero esta vez estás impresionante.
— Gracias, tú también. — Respondió ella. — Me encanta tu corbata.
Las mujeres que aún seguían en el departamento, se mantuvieron alejadas para no incomodar, esperando la mejor oportunidad para despedirse y salir. Cuando esta llegó, se despidieron rápidamente deseándoles la mayor de las suertes.
Ellos que estaban listos, evitaron besarse para que el labial de la castaña no se corriera. Así que cuando les informaron que su auto ya estaba en las afueras, salieron llevando todo lo necesario con ellos. Remus los esperaba con su traje perfectamente arreglado para no ser menos a la hora de abrirles la puerta frente a una inmensidad de cámaras. El recorrido duró bastante, y a pesar de que estaban emocionados por presentarse públicamente nuevamente, no tenían prisa por llegar. Por lo que les sorprendió cuando el chofer les permitió bajarse. Ron fue como siempre el primero en poner los pies fuera, seguido de ello le ofreció su mano a Hermione y ella finalmente bajó. La gente que se encontraba en los alrededores se sorprendió al verlos llegar. No esperaban que la pareja famosa del momento hiciera acto de presencia en una premiere de algo que no tenía mucho que ver con su ámbito laboral, pero viéndolos parte importante de la farándula se les hizo más creíble la situación.
Un par de personas que llevaban unos collares especiales que los identificaban como los asistentes que acompañaban a las estrellas al momento de pasar por la alfombra roja, se les acercaron para dirigirlos por su paso en ella.
— Yo le diré donde tiene que ir y cuánto tiempo demorar señorita Hermione — Dijo una chica joven. — Y a usted señor Weasley lo llevará mi compañero Bob o si lo prefieren ir ambos juntos…
Hermione miró a Ron esperando respuesta. El asintió.
— Creo que eso sería lo mejor.
— No es necesario que den entrevistas porque ustedes no son parte del elenco de la película, solo vienen por invitación, así que si prefieren mantenerse alejados de los periodistas pueden hacerlo, a menos que así lo deseen.
— Creo que mantenerlos lejos es una buena idea — Coincidió Hermione. — ¿Solo tendremos que posar juntos?
— Así es, y luego cuando terminen su recorrido por la alfombra roja, podrán entrar en el lugar y tomar uno de los asientos que están reservados para ustedes.
— Esta bien — Respondió Ron.
— Si no tienen más dudas, pueden comenzar por ahí.
El inició del camino estaba rodeado de guardias que impedían que tanto los periodistas como los fans se mantuvieron tranquilos detrás de unas barreras. Pero como todos intentaban tratar de conseguir aunque fuera un mínimo acercamiento de sus estrellas famosas el lugar era un caos, lleno de gritos, destellos y forcejeos que no generaban un ambiente muy tranquilo.
Ron tomó de la mano de Hermione y juntos fueron caminando hasta llegar a una cantidad equitativa de metros en las que la mayoría de los periodistas pudieran captarlos. Sonreían en todas direcciones, saludaban con la mano a aquellos que pedían a gritos un saludo, hacían poses juntos y sobre todo se mostraban muy confidentes entre ellos. Ron le contaba un par de bromas para que ella se relajara, y en cierta forma funcionó muy bien porque ella no prestó mucha atención a los constantes: "Por aquí" "Hacia acá por favor" "Ron, Hermione, sonrían para acá" y el resto de preguntas que les hacían sobre su relación y los constantes rumores de crisis.
Cuando llegaron al final del recorrido, todos comenzaron a gritar incesantes para que volvieran y siguieran tomándose algunas fotos, pero ellos cansados negaron y se despidieron con una señal de mano. La asistente que los ayudó en el camino, los llevó hasta sus asientos en el lugar y les pidió que le informaran si necesitaban algo.
En honor del éxito que esperaba que consiguiera la cinta, se realizó un After Party con todos los invitados que habían asistido. Ron y Hermione por supuesto fueron participe de esto y aceptaron gentilmente cada trago o bocadillo que les ofrecieron, procurando mantener la cordura.
Algunos conocidos se acercaron a ellos para conversar un rato y luego que desaparecían para hablar con otras personas. Pero a medida que unos se alejaban otra buena cantidad se acercaba para conocerlos y verificar como la mayoría que ellos eran realmente una pareja feliz y profesional.
— Conozco a tu hermano Charlie — Le dijo un hombre avejentado, pero que era innegablemente guapo. — Hemos trabajado en una par de ocasiones juntos, pero la verdad es que es muy diferente a ti. Él tiene un poco más de carácter, tú pareces alguien muy agradable a primera vista.
— Supongo que eso es lo que más nos diferencia. — Rió él. — Porque sinceramente como hermanos tenemos muchas cosas parecidas, incluyendo el característico cabello pelirrojo.
— ¿Es una especie de marca Weasley? — Preguntó el hombre.
— Sí, algo así. Todos mis hermanos tienen el cabello pelirrojo.
— Debo admitir que los Weasley son los hombres más guapos que he visto. — Comentó una chica, que comenzaba a aparecer en la conversación. Era rubia y su vestido era demasiado corto como para parecer elegante. — Pero soy demasiado descortés, no me he presentado. Es un placer conocerlos al fin. Soy Astoria Greengas.
La expresión de Hermione no era para nada de felicidad. Intentaba esconder el desagrado que le causaba esa mujer de piernas largas y escote tan pronunciado. Según su opinión, llegaba a verse vulgar. Y para el resto de las mujeres parecía ser la misma reacción, contraría a los hombres que se le quedaban mirando embobados y se acercaban a ella constantemente para ofrecerle un trago o para hablar.
— Yo soy Ron Weasley — Se presentó el pelirrojo tratando de observar disimuladamente el escote de la chica. Pero sus ojos se dirigían solos hasta ese lugar. Hermione lo había notado. — y ella es, Hermione Granger.
A la castaña le sorprendió que no la presentara como su novia, cosa que había hecho en todas sus anteriores ocasiones que se acercó alguien.
— Soy su novia — Agregó ella sin poder contenerse.
— Lo sé querida, no hay nadie en esta ciudad que no lo sepa. — Comentó ella con gentileza. — ¿Y cómo han estado? Sé que han tenido una gran cantidad de problemas todo este tiempo con la prensa. Son demasiado insistentes.
— La verdad es que estamos aprendiendo a llevarla con tranquilidad, porque aunque regularmente estábamos acostumbrados al acoso mediático, este se ha incrementado con el tiempo y supongo que todo eso se debe a que estemos juntos.
— Es como si esperaran que hicieras algo malo para publicarlo, después de haber insistido para conseguir unirlos como pareja.
— Lo sé, es una locura. — Reconoció el pelirrojo sonriente. — Pero siempre han sido de esa manera, así que solo nos queda conformarnos con lo que deseamos vivir.
El hombre avejentado que había estado hablando con ellos se mantenía en silencio tomando de su trago, para no interrumpir. Y Hermione se encontraba de la misma manera, sin saber qué decir de las conversaciones que Ron y Astoria tenían.
— Me disculpan — Se excusó Hermione para alejarse de ese lugar. Comenzaba a sentirse incomoda.
Ron no alcanzó a decir nada cuando ella desapareció. Se sorprendió por su repentina reacción pero no la siguió porque Astoria le preguntó un par de cosas a las cuales él respondió sin mucho ánimo. Había creído que Hermione estaba igual de interesada en la conversación, pero ahora se daba cuenta de que probablemente no era así. Astoria era un chica más joven que él y sin duda una de las mujeres más bellas que él hubiera conocido, pero jamás -en las ocasiones en que él la vió- sintió más deseo que solo de una amistad con ella. Era cierto que no podía negar que su cuerpazo hacía alucinar a todos los hombres y a él también, pero para él no había nada más que eso. Ella no le producía la misma sensación de locura que Hermione provocaba en él. Y ahora que ella se había alejado, una extraña sensación de vacío y miedo comenzaba a recorrerlo. Sentía que algo iba a suceder pero no entendía que. Dejó pasar ese presentimiento y siguió conversando con la mujer, solo para darle a Hermione tiempo de pensar.
Sin hallar otro lugar en el cual pudiera sentirse más tranquila, y en el cual sabía que Ron no la encontraría se adentró en los baños de mujeres. Se percató de que había unas cuantas mujeres arreglándose el maquillaje o cosas de ese estilo, por lo cual se le hizo fácil mezclarse entre ellas. Algunas la saludaron y otras solo la observaban curiosas, no todas ellas eran personas famosas por lo cual la timidez fue una de las principales sensaciones en ese lugar. Pero entre esas mujeres había una que no le tenía miedo a nada y menos a causar incomodidad a alguien.
— Hola Hermione, que bueno verte nuevamente. — Saludó ella. — ¿Me recuerdas?
— ¿Cómo podría no recordarte Lavender? Tú fuiste la mujer que estaba borracha y tirada en uno de los cubículos del baño ¿no?
Lavender frunció los labios enojada. No esperaba que Hermione le respondiera algo, y ahora que lo había hecho no sabía que decirle.
— Sabes muy bien que no fue mi culpa — Susurró. La castaña sonrió. — ¿No vas a preguntarme que hago aquí?
— No me interesa, sé que siempre tienes maneras de hacer lo que quieres.
— Es bueno que vayas sabiendo eso, pero de todas maneras te voy a contar — Hermione rodó los ojos cansinamente. — Soy la nueva modelo oficial de la empresa Malfoy, asique me verás muy seguido linda.
— Que fastidio.
— ¿Qué dijiste? — Preguntó Lavender enojada.
— Que fascinante.
— Bueno y el recado que me mando mi nuevo jefe fue un saludo para ti, que espera hallas logrado algún cambio en tu trabajo y que si no, él estará encantado de recibirte en su empresa.
— Dile que gracias, pero nunca he traicionado a quienes confían en mí, y no comenzaré a hacerlo ahora.
— Que mala eres para tomar decisiones — Hermione sabía que lo que seguía no era algo que quisiera escuchar. — Y sobre todo con respecto a novios, porque lamento decirte que para Ron solo serás una más.
— Eso lo tengo que decidir yo, no tu ni él. Así que te voy a pedir por favor que no te metas en mi vida y te alejes de una buena vez.
— Nos veremos muy seguido querida, ahora yo también soy parte de ese mundo del modelaje. — Esa noticia le había caído como un balde de agua fría, pero ya solo quería salir de ahí y por mucho que le siguiera hablando poco le tomaría en cuenta.
Dándose cuenta de que allí tampoco hallaría paz, salió sin despedirse y caminó lo más rápido posible para que nadie la viera salir. Se sentía sofocada y tanta gente en el lugar rodeándola no le ayudaban mucho, así que recibiendo una copa de champan que le habían ofrecido, salió por uno de los balcones del hermoso edificio. Se aproximó a una barandilla que daba al lado contrario de la alfombra roja. Este le permitía tener una vista de un bello lago que rodeaba un parque en la lejanía, y que siendo un terreno privado, se encontraba en tenebrosa tranquilidad. Ella tomó todo el contenido de su copa y luego inspirando abrió los ojos.
— ¿Quiere otro trago? — Preguntó alguien de voz conocida.
Ella abrió los ojos sorprendida y se giró levemente.
— D-dan… — Murmuró.
— Te dije que no te escaparías de mí. — Respondió él con seriedad.
Entonces ella respirando con dificultad lo observó temblorosa. Soltó la copa sin premeditarlo y esta se estrelló contra el suelo, rompiéndose en mil pedazos. Cristales que reflejaron la expresión de miedo que se comenzaba a formar en su rostro. Pero antes de que pudiera decir algo más, sintió que se desmayaba y todo lo que hace segundos había visto se nublaba y desaparecía.
Estaba perdida.
Lo lamento nuevamente, no pude actualizar el martes como era debido. Y creo que se viene haciendo una costumbre el comenzar con disculpas! xdd
Pero bueno, lo principal aquí es decirles que la próxima semana tampoco podré actualizar en martes, ya que me iré de viaje por una semana completa y no tendré acceso a ninguna computadora. Así que tendrán que esperar hasta el lunes 17 que es seguro que actualizaré :)
Así que lo se, seré la persona más mala por dejarlos en esta parte de la historia… pero les aseguro que el próximo capítulo estará ¡impactante! Nuestra Hermione se ha metido en un gran problema, ahora tendremos que ver que sucede con el pelirrojo. ¿Qué hará al respecto?
Eso es todo por hoy, espero que les haya gustado el capítulo y como siempre esperare sus reviews. Gracias por los favoritos y los comentarios.
Cariños a todos, ¡nos vemos pronto!
