Capitulo 8
Mi hermano
El tiempo continúo con su transcurso e Hipo aún seguía en reposo. Estoico había insistido que no se levantara por ningún motivo, no es como si pudiera hacerlo. Había pasado gran parte del tiempo inconsciente. Sus heridas habían sido más graves de lo que esperaban. Todos estaban preocupados por él.
Estoico estaba más tenso de lo normal a pesar de que Bocón le había estado ayudando a sus deberes ya que él no estaba concentrado del todo. No se podría decir que Bocón estaba mejor. En realidad, nadie lo estaba.
Todos los amigos de hipo iban a visitarlo la mayoría de las tardes. Los gemelos, Patapez, Astrid, incluso Patán, quien lo había ido a ver a su casa para asegurarse de que estuviera bien y constantemente le pedía a Estoico y Bocón que le informaran de su estado.
Toda la gente del pueblo estaba preocupada por la salud de hipo. Los Dragones rodeaban la casa esperando una señal de la mejora del vikingo. Varios se habían acercado hacia la ventana para pedirle a chimuelo un avance de la salud del joven, pero el solo negaba con la cabeza.
No había salido ni una sola vez de la casa. Estoico tuvo que llevarle la comida hasta el cuarto de hipo, pero chimuelo simplemente la rechazaba.
Los días eran largos y las noches frías. La ansiedad de que su niño despertara era tanta que no era capaz probar algo de bocado.
Esa noche no fue diferente. Chimuelo estaba al lado de su amigo… susurrándole.
Chimuelo había tratado de volver a hablar con hipo desde aquella noche en la que conversaron, si se le podía llamar así, y para su sorpresa, hipo le había contestado.
Habían tenido una pequeña conversación… oh algo por el estilo.
A pesar de las palabras de hipo. Su remordimiento era tan grande que temía que fuera eterno
Flashback
Hipo estaba recostado en su cama. Las heridas de la mejilla habían sido vendadas, lo cual era un alivio. Chimuelo no soportaba mirarlas. Cada vez que lo hacía, llegaba a él una terrible sensación de dolor en el pecho.
Lentamente se acercó al lado de hipo quien seguía profundamente dormido. Su brazo estaba colgando así que chimuelo coloco su cabeza debajo de la mano de su amigo para sentir aquella sensación cálida y reconfortante que tanto le agradaba.
Miro con tristeza la pálida piel de su amigo. Al menos ya no estaba tan mal como antes, pero no lo hacía más soportable.
–¿hipo? –le susurro, esperando con ansias una respuesta.
Pasaron unos minutos en los que todo estuvo en total silencio. Chimuelo no sabía que pensar.
Qué tal si todo lo de la noche anterior había sido solo una… coincidencia.
¿Y si hipo jamás lo había escuchado realmente?
¿Qué tal si solo había sido un sueño?
¿Y si nada había sido real?
Chimuelo comenzó a entristecerse con cada uno de los pensamientos. Se recostó en el frio suelo y comenzó a cerrar sus ojos hasta que…
–Chimuelo –escucho que alguien llamaba a su nombre así que levanto la cabeza para ver de quien se trataba.
Un destello brillo en sus ojos al ver de quien se trataba.
Su Hipo.
–hipo, estoy aquí ¿me escuchas? –De nuevo el tiempo comenzó a prolongarse y esto solo hacía que chimuelo se pusiera cada vez más ansioso –¡por favor hipo, sé que me escuchas! ¡Sé que lo haces! ¡Lo sé! ¡Te lo ruego! ¡HABLAME! –rogo chimuelo. Las lágrimas corrían por su rostro –¡por favor! Por favor… háblame –sollozo con terrible dolor.
No.
Aquella noche no pudo haber sido una coincidencia.
NO PODIA.
Chimuelo había deseado tanto poder comunicarse con hipo. Desde que lo había conocido, lo único que había deseado era poder decirle cuanto lo quería y poder agradecerle todo lo que había hecho por él.
Deseaba con todo su corazón poder hablar con hipo y expresarle todos sus sentimientos… tan solo una vez en su vida.
Decirle que sin él, estaría perdido en este momento.
Que él había cambiado su vida por completo y que sería capaz de renunciar a todo… solo para poder estar con él. A su lado.
El jamás dejaría el lado de su amigo.
JAMAS.
Sus orejas comenzaron a caer en desilusión.
–chimuelo…–el corazón de chimuelo palpito con fuerza –te escucho.
Esta vez, lágrimas de felicidad se formaron es sus ojos.
No era un sueño.
No era una casualidad.
Hipo podía escucharlo. Podía entenderlo.
REALMENTE LO HACIA.
–oh hipo. No sabes lo preocupados que hemos estado todos –dijo con alegría al escuchar la voz de su niño. Tiernamente le lamio la mejilla en un gesto afectuoso.
La respiración de hipo era lenta y sus ojos aún permanecían cerrados. Aún seguía dormido.
Hipo dejo escapar una leve risa –je, lo imagino –menciono con voz cansada pero sin perder su entusiasmo –papá debe estar más estresado de lo normal –comento preocupado
–ni te lo imaginas. Todo el pueblo ha estado muy preocupado por ti. Astrid, Patán, Patapez y los gemelos. Todos –dijo.
Hipo dejo escapar un suave suspiro de sus labios –lo se… ¿y tú?
¿PORQUE TENIA QUE PREGUNTAR ESO?
–¡¿TU COMO CREES QUE ME SIENTO?! –le sorprendía que aún le quedaran lagrimas después de tanto haber llorado -¡¿COMO CREES QUE ME SIENTO CADA VEZ QUE TE MIRO EN ESTAS CONDICIONES? !¿ACASO CREES QUE ME GUSTA VERTE SUFRIR?! ¡PUES NO ES ASI!
–chimuelo, yo…
–¡NO!... no –el dolor se veía claramente en su rostro, sintiéndose demacrado. Su voz se había convertido en un horrible sollozo de ira y dolor –hipo yo… no imaginas como me siento al… al mirarte… ASI… y saber que… todo es… mi culpa… -aquellas últimas palabras quedaron suspendidas en el aire.
–Chimuelo, basta de torturarte. –rogo hipo con voz cansada.
–no puedo… NO PUEDO –rugió chimuelo. El odio que crecía dentro del… hacia el mismo, era tan grande. Tan potente… tan doloroso.
Chimuelo estaba tan metido en sus pensamientos… culpándose.
Un nudo se formó en su garganta cuando escucho un pequeño sollozo.
Volteo y miro hacia la cama donde se hallaba su amigo, de quien pequeñas lágrimas escurrían por sus pálidas mejillas.
–basta. Te lo ruego. Deja de culparte… te lo ruego –sollozo –nada es tu culpa. NADA. Eres mi mejor amigo chimuelo… el mejor. Mi hermano.
Chimuelo abrió los ojos sorprendido
TODO ESE TIEMPO, ODIANDO SER LLAMADO COMO UNA MASCOTA, COMO SI FUERA… DEBIL
NUNCA SE HABIA SENTIDO TAN MAS DEBIL... COMO AHORA.
TAN VULNERABLE…
ROTO.
ENTONCES LO ENTENDIO.
NADA DE LO ANTERIOR IMPORTABA YA.
EL HECHO DE QUE SE REFIRIESEN A EL COMO UNA MASCOTA NO ERA SU DEBILIDAD, NO.
JAMAS LO HABÍA SIDO.
AL MENOS YA NO.
SU MAYOR DEBILIDAD…
AHORA LO SABIA…
Y ESTABA MAS CLARO QUE NUNCA…
SU DEBILIDAD… LA MAYOR DE TODAS…
HIPO…
SU NIÑO…
SU AMIGO…
SU HERMANO.
Fin del Flashback
No es tan largo como hubiera deseado. espero poder tener mas tiempo para escribir próximamente. espero que les haya agradado. comenten
