Capítulo 35:
De vuelta al trabajo I
Por primera vez en su vida, sintió que recibir los fuertes rayos de luz que ingresaban por la ventana, era la mejor sensación. No porque se agolparan sobre sus ojos cegándolo, sino porque le hicieron recordar que algo demasiado importante para él, lo acompañaba nuevamente en la habitación. Se prometió a sí mismo no olvidar jamás aquella placentera sensación que se formaba cuando la tenía a ella a su lado. Sonrió, aún con los ojos cerrados llenándose de aquel perfume dulzón que desprendía del cuerpo de su novia y trató de no moverse desmedidamente para no despertarla.
Una vez que abrió los ojos, inspiró profundamente y buscó con la mirada a la castaña. No fue necesario que girara su vista, ya que la joven se encontraba casi sobre su cuerpo, apoyando su cabeza en su misma almohada. Él seguía con su mano en el espacio que se formaba en su cuello, y sostenía con su otra mano su menuda cintura sin tocar más de lo necesario, puesto que lo que menos quería hacer era intimidarla de alguna forma. Ron sabía que ella necesitaría tiempo para acostumbrarse nuevamente a él, no porque le tuviera miedo, sino porque habían estado separados y ella había vivido un episodio muy traumático en lo que llevaba de su vida. Incluso creía normal que no quisiera saber nada de los hombres.
Hermione suspiró. Al parecer ella también había decidido alejarse del mundo onírico, para volver a la realidad. Pero su forma de despertar fue mucho más perezosa de lo que lo había hecho su novio. Se estiró, se removió y finalmente volvió a su anterior posición abrazándose al cuerpo del pelirrojo.
— Extrañe tanto despertar contigo —dijo ella, rompiendo el silencio.— Despertar sintiendo tu olor, tus fuertes brazos sosteniendo mi cintura, el calor de tu cuerpo, tu voz… ¡incluso tus ronquidos!
Ron rió. Ella volvió a suspirar, comenzando a observarlo con mirada soñadora.
— Yo extrañe tus golpes en la noche —Hermione rodó los ojos y se apegó a él. — definitivamente eres la persona que más se mueve cuando duerme. Aunque igual agradezco que anoche solo intentaras golpearme un par de veces. Eso es un avance.
— Aún no me acostumbro a dormir con alguien a mi lado.
— Desearía responderte algo similar, pero la verdad es que toda mi niñez tuve que dormir con alguno de mis hermanos. —la castaña le dirigió su mirada más curiosa. Ron no se negó a seguir contándole aquella historia. — Cuando yo era pequeño, mis padres no disfrutaban del mejor momento económico. No nos moríamos de hambre, pero tampoco podíamos regocijarnos de nuestra posición económica. Mis hermanos sufrieron mucho más que yo, por supuesto. Imagínate a un grupo de adolescentes que tienen que ocupar la ropa que sus hermanos mayores van dejando de lado, soportando así las burlas en la escuela. Ginny no tuvo que sufrir esto, por suerte. Porque como era la única mujer y más encima pequeña, mis padres tuvieron que gastar en ella el dinero que a veces llegaba de sorpresa para abastecerla de vestimenta.
— Lo siento mucho, Ron. —lamentó ella, entendiendo la situación por la que había pasado.
Ella jamás había escuchado algo sobre cuando los Weasleys eran pequeños, y ahora que sabía al fin algo, se lamentó de tener que haber escuchado algo tan triste.
— No te preocupes, eso ya pasó hace tiempo. Además, siempre he creído que gracias a eso, tengo los pies aún en la tierra. —confesó él, mientras acariciaba el cabello enmarañado de su novia. — Gano mucho dinero, y la mayoría no se en que gastarla.
— Acabas de acordarme de una promesa que hicimos.
— ¿Cuál? —preguntó despistado.
— La fundación. —respondió ella. — Sé que Robert dijo que aún no era el momento, pero creo que deberíamos recordárselo. Tal vez podamos comenzar a hacer algo…
— En esta ocasión creo que tendré que coincidir con la opinión de Robert, está todo muy reciente lo que pasaste amor, no creo que sea un buen momento para preocuparse de todo eso. Tú eres lo más importante ahora.
— Sería egoísta.
— Claro que no —contradijo Ron. Hermione asintió, pero Ron volvió a negar. — tú eres la que importa ahora y sobre eso no discutiré.
— Testarudo… —murmuró.
— Lo aprendí de la mejor —respondió él, guiándole un ojo.
Hermione le dio grandes argumentos para decir lo contrario, pero Ron no se aflojó en ningún momento. Continuó diciéndole lo contrario, solo para llevarle la contraria y hacerla enojar. La había extrañado demasiado, así que por ello mismo casi estaba tratando de rehacer todas las conversaciones.
No hubieron pasadas muchas horas cuando ambos estaban completamente vestidos, peinados y arreglados mientras tomaban el desayuno, cuando el angustioso sonido del timbre del pent-house sonó con insistencia. Ron le pidió a Hermione que lo acompañara a abrir, porque no la dejaría de ninguna manera si tal vez eso podía ser una estrategia para secuestrarla nuevamente. La castaña no creyó que esto fuera una exageración debido a los recientes acontecimientos, por lo que le siguió tras de él hasta llegar a la puerta.
Como el departamento no había sido comprado por ellos, agradecieron al que lo hubiese elegido y ubicado una pequeña ranura en mitad de la madera para poder observar quien estaba tras la puerta, casi como si fuera un "ojo". Ron le susurró algo como "no hay de qué preocuparse" y ella volvió a tomar una posición un tanto más cómoda. Pero como su novio no había dicho nada, y ella seguía caminando con dificultad por la bota ortopédica, se balanceó un poco al ver quien era la persona que estaba justo parada en la entrada.
— ¡Robert! —exclamó la castaña, sorprendida. — ¡Que gusto verte!
— Lo mismo puedo decir, Hermione. Tanto tiempo desaparecida, ya nos tenías con el alma en un hilo. —aseguró él, dándole un fuerte abrazo. Ron se ocupó de cerrar la puerta, mientras lo hacía avanzar hasta la salita. — ¿Estás bien? Parece que andar con esa cosa es más incómoda incluso de lo que se ve.
— Sí, debo admitir que no es el zapato más cómodo que he usado en mi vida, pero comienzo casi a acostumbrarme. —Robert rodó los ojos, Hermione rió porque ni él le había creído eso. — Sí, lo sé, pero te aseguro que el dolor de la operación es lo más incómodo.
— Aunque debemos agradecer que todo salió bien.
— Muy bien —concordó ella. — ¿Y tú como has estado? Me disculpo por no haber asistido antes al edificio, pero cierto pelirrojo no me deja salir de aquí.
— Pues estoy completamente de acuerdo, no hay nada tan importante como para hacerte ir a ese lugar. —Hermione se cruzó de brazos sin poder creer lo que estaba escuchando. Ron por su lado se ensalzo por su reconocimiento. — además, para algo me tienes a mi como tu jefe ¿no? Que puede venir a traerte el trabajo y la información a casa.
— Pensé que habías dicho que no era necesario que hiciésemos nada hasta que Hermione se recuperara completamente. —dijo Ron, reanudándose en la conversación.
— Sí, así es. Yo dije eso —señaló. — pero el resto de los directivos han dado su propia opinión también.
— Y por tu rostro debemos pensar que no es tan favorable. —intercedió Ron.
— No, no piensen que sea nada malo, es solo que… es diferente de lo que yo les había dicho. —Hermione alzó su pie para dejarlo apoyado sobre el sillón, porque ya comenzaba a causarle un poco de molestias. Ron por su lado prestó la mayor atención.— Ellos quieren que ustedes aprovechen toda esta atención mediática, para aumentar las ganancias.
— No entiendo —confesó ella.
— Los directivos quieren que ustedes realicen entrevistas, sesiones fotográficas, apariciones en la televisión, de ese tipo de cosas.
— Pero Hermione está convaleciente, Robert —argumentó el pelirrojo. — Yo le pedí al médico que le permitiera salir antes, y el aceptó solo si ella se mantenía en reposo.
— Lo sé, Ron. Pero yo no soy el dueño de esta empresa, soy solo un sirviente más y como tal tengo que cumplir con las órdenes.
— Lo sabemos, Robert —intercedió ella, que resultaba ser ahora la protagonista de toda esa conversación. — Y te agradezco que te hayas molestado en venir hasta aquí para decirnos todo esto.
— No es molestia, la verdad es que quería mucho venir a comprobar por mi cuenta que estás bien. —dijo con una gran sonrisa. — ¿Y entonces que harán? —los miró a los dos, esperando aunque fuese la respuesta del pelirrojo. Pero se sorprendió que fuera la castaña quien tomara la palabra.
— Lo que viniste a pedirnos que hiciéramos. —respondió ella.
— Hicieras —corrigió Ron. Pero Robert negó. — ¿También tengo yo que hacer todo eso?
— Hay un gran grupo de revistas, diarios y programas de Televisión que pidieron entrevistar, a ambos —no hubo desconcierto en el rostro de Hermione y a medida que pasaban los segundos tampoco en Ron. — Y supongo que ustedes ya saben a qué se debe todo esto. —los dos hombres miraron a la joven que parecía tener la mente en cualquier otra parte. — Después de lo que sucedió, todos los medios tienen sus ojos puestos en ustedes. Y lo único que quieren es saber que fue todo lo que pasó y que pasará después de esto. Así que, con la gran experiencia que tengo y la larga y detestable carrera que he tenido —la castaña pareció salir de su transe con una de las palabras que el director mencionó. — le sugiero que conversen sobre esto y piensen con conciencia lo que le harán saber al mundo, porque una vez que lo digan ellos la modificaran para su propio beneficio.
— ¿Detestable? —repitió.
— Sí Hermione, detestable en todo sentido. —Ron se mantuvo en silencio, puesto que no pensaba que fuera su momento para interceder u opinar. Sabía lo que seguiría a esta conversación, sabía lo que planeaba Robert, y realmente él no creía que fuera el mejor momento para informarle esta información a su novia.— Sobre todo por una persona. La única mujer que entró en mi vida con tanta facilidad y salió de la misma manera. La única esposa, ahora mejor dicho… ex esposa que tendré en toda mi vida, porque después de esa experiencia no habrá más.
— ¿Ex esposa? ¿Tú estás separado? —Sí, Ron definitivamente no se había equivocado. Y Hermione se comportaba exactamente como él lo había hecho hace algunos años.
— De la persona que menos te imaginas.
— Hay demasiadas personas en el mundo como para que me hagas adivinar —exactamente la misma respuesta. ¿Es que eso estaba premeditado para ellos?
— Te sorprenderá saber que tuve la misma conversación con… —Ron le dirigió una mirada de negación. Hermione se dio cuenta de aquella mirada escurridiza.— con una persona muy cercana, y me respondió lo mismo que tú.
— ¿Qué persona?
— Eso es lo que menos importa, cariño. —dijo Robert, con sincero aprecio. Para Hermione no fue la respuesta que esperaba, pero sabía que él tenía razón y eso no era lo más trascendente de la conversación. — Y para no dar más rodeos con todo esto, te diré que mi ex mujer no era nada más ni nada menos que Rita Skeeter. La insoportable mujer que les hace a ustedes la vida imposible.
— ¿Por qué?
— Simplemente porque no soporta que yo le haya pedido el divorcio.
— No quiero que pienses que soy una metiche o algo parecido, pero ¿te molestaría decirme porque decidiste divorciarte?
— ¿Aparte de las obvias razones? —aportó el pelirrojo, riendo. La castaña rodo los ojos para luego negar. — Lo siento Robert, sin ofender, pero no sé que estabas pensando cuando te casaste con esa mujer.
— Era joven y estaba enamorado —el rostro de Ron, pareció casi hacer una especie de arcada por aquella confesión, cosa con la que Robert solo sonrió.
— ¿Nunca has pensado en ir a revisarte los ojos?
— ¡Ron! —exclamó ella avergonzada por las palabras de su novio. — Robert, disculpa a este pelirrojo bromista… ¿Podríamos seguir con lo que hablábamos?
— Claro Hermione, pero no te preocupes por Ron. Lo conozco desde que este muchacho tiene memoria, así que sus constantes bromas sobre este tema ya no me producen nada.—Ron asintió sonriéndole, a la vez que se acercaba para darle una palmada en la espalda en una especie de confraternización. Robert por su parte se dirigió a la castaña.— pero lo que lo que me hizo separarme de ella, fue que me engañó con mi mejor amigo y luego cuando la hice irse de mi casa, dijo que se vengaría de mí. Y desde ahí que intenta hacerme la vida imposible, pero para su mala suerte nunca ha logrado provocarme algún problema, a excepción claro de lo que intenta hacer ahora con ustedes.
— Sinceramente no ha hecho nada más que lo que hacen el resto de los periodistas —aportó el pelirrrojo.
— Ron tiene razón, Robert —coincidió su novia. Robert suspiró aún sintiéndose un tanto culpable por todos los problemas que le acarreaban. — No tienes que sentirte mal por nada.
— No estaría tan seguro de eso.
— ¿A qué te refieres? —preguntó Ron, más interesado que nunca en la conversación.
— Estoy seguro de que ella tuvo algo que ver con el secuestro que le hicieron a Hermione.
— No… no lo creo, Rob. Eso fue culpa de Dan, no creo que haya alguien más en todo esto. —aseguró ella.
Ron quiso asegurarle que en ese plan podía haber más gente de la que pensaba e incluso hubiese mencionado el nombre de Lavender, si no estuviera tan expuesto a contarle una verdad que le dolería demasiado.
— Créeme Hermione, Rita es capaz de mucho. —su mirada se oscureció, casi como si él fuera el mayor culpable de los problemas de aquella muchachita. — Por eso les quiero advertir que se cuiden, porque puede estar tramando algo incluso peor.
La conversación siguió cavilando entre el tema de asegurarles que podían venir mayores problemas y también en que consistían lo que tenían que decir y hacer para las entrevistas.
— Hemos alquilado una gran casa al sur de la ciudad, en donde ustedes realizarán las entrevistas y las sesiones fotográficas. —les informó abriendo la carpeta que había traído en sus manos, distribuyendo una buena cantidad de imágenes de una hermosa casa que parecía mucho más un palacio. — ya que los periodistas requirieron que fuera en su hogar, cosa a la que nos negamos. No planeábamos darles entrada a todos esos prepotentes al único lugar que tienen ustedes de tranquilidad ¿cierto? —tanto Ron como Hermione le dirigieron una mirada de agradecimiento. — por lo que elegimos una que estuviera bien lejos y a la vez, tuviera un aspecto lujoso y hogareño, con el cual ellos pudieran ser convencidos de que ustedes estarían "descansando" después de todo lo sucedido.
— ¿Cuándo se harán las entrevistas?
— Hemos decidido que lo mejor será hacerlas cuanto antes, así que si ustedes pudieran ir hasta allá hoy mismo, sería lo mejor.
— ¿Cómo sabremos dónde queda?
— De eso me encargaré yo. —les aseguró él. — la producción de nuestra empresa les proporcionará todo lo necesario en su estadía allá. Vestimenta, comida, entretención y transporte. Todo está planeado, y organizado. Las entrevistas para cada revista, radio, diario y televisión están organizadas por día.
— Entonces si nos vamos hoy, mañana…
— Así es —lo interrumpió Robert, confirmándole lo que el pelirrojo pensaba. — Mañana mismo comenzarán con las entrevistas. Pero no tan temprano, hemos planificado que la primera comience pasadas las diez de la mañana.
— Eso sigue siendo temprano para mí —respondió el pelirrojo malhumorado. Hermione le dio un codazo.— pero supongo que mientras antes nos deshagamos de todos esos, más pronto podremos tener tranquilidad.
— ¿Entonces es un hecho? —ambos modelos asintieron. — esta misma tarde pasarán por ustedes pasadas las ocho de la noche. No tomará mucho tiempo el traslado para ustedes a esas horas, así que solo preocúpense de llevar lo mínimo porque dispondrán de todo allá. Incluido el pijama, las toallas, la cama, todo.
Terminadas las indicaciones Robert se puso de pie, les agradeció su disposición a todo ese enredo, les prometió que esta ocasión al menos podrían disfrutar del lugar y finalmente desapareció por la puerta principal.
Con extrema puntualidad, a las 20:00 P.M, el transporte de Record Magic llegó al edificio Clarice. Ron y Hermione estaban listos cuando el auto apareció en la entrada y fue por ello mismo que el momento de abordó fue extremadamente rápido. No hubo problemas ni demoras, por lo que cuando el vehículo partió, solo demoró una media hora en llegar a la casa de la que Robert les había hablado.
El auto se estacionó en la entrada, para que segundos después fuera el mismo conductor quien les presentó el lugar. Y definitivamente Hermione se dio cuenta de que las fotografías que el director les había mostrado, se quedaban en la mitad de lo que realmente era ese lugar. Era mucho más sorprendente el tenerla frente a los ojos, que verla por una imagen.
Ron por su lado, pensó casi lo mismo que su novia. Se maravilló de lo grande y lujosa que era, con tan solo ver la entrada de lugar.
Era una mansión, con un hermoso jardín que bordeaba una inmensa piscina. Un camino de arenilla que dividía la entrada en dos lados, en los cuales a cada extremo una inmensidad de plantas y flores se organizaban casi como un jardín encantado. La fachada de la casa demostraba que estaba hecha de ladrillos perfectamente moldeados y cubiertos por varias capas de pintura caoba. Una inmensa puerta de madera hecha de roble, ventanales gigantescos que fácilmente podrían medir más de tres metros, y que remataban con cortinas de tres tonalidades de dorado.
— Yo mismo les haré el tur, ya que los directivos prefirieron que hubiese la menor cantidad de gente para no causarles problemas. —les informó un hombre joven, que había acompañado al chofer.
— De acuerdo —respondió Ron, tan ansioso como su novia de conocer el interior de aquel lugar.
El chofer, les entregó un par de maletas que habían enviado los directores de Record Magic y luego se preocupó de estacionar el auto en otra parte que no fuera la entrada. Por otro lado el joven que les había prometido dirigir el tur, los invitó a ingresar en la mansión. Les tomó un poco más de tiempo, ya que Hermione aún no estaba muy acostumbrada a caminar con comodidad con aquella bota ortopédica, y por más que Ron cargó su equipaje y la sostuvo de la mano, fue inevitable. A ninguno pareció molestarle, porque el tan solo poder observar aquel lugar unos minutos más, era casi un regalo.
Cuando ingresaron las sorpresas fueron en aumento, al parecer aquella gigantesca casa no solo era elegante y hermosa por fuera, sino que por dentro parecía serlo aún más.
— Como pueden ver, la entrada se divide en tres direcciones. A mano derecha —señaló en esa dirección con su mano. — pueden encontrar el comedor, el living y la cocina. Aquí en el centro vemos la gran escalera que se divide en dos partes, pero que a fin de cuentas llega al mismo lugar; el segundo y tercer piso. Y finalmente a mano izquierda —señaló en la dirección contraria, siendo seguido por la ansiosa mirada de los modelos. — están el gimnasio, la sala de computación, la sala de entretención y el pasillo que lleva a la terraza donde está ubicada la piscina. —Observaron desde la entrada, sin darle mayor pretensión, ya que el muchacho los invitó a subir las escaleras. Hermione esta vez no tuvo mucho que demorarse, ya que Ron la alzó en sus brazos y juntos subieron. Él pelirrojo la depositó con cuidado al final de la escalera y la tomó de la mano para que juntos siguieran el recorrido que tan maravilloso estaba resultando. — En la segunda planta se encuentran las habitaciones; la matrimonial y cuatro más que son para huéspedes. Y también están sus respectivos baños — ¿Cuatro más? Que harían con tantas habitaciones, pensaba la castaña, mientras observaba lo grandes que eran cada una. — Y si gustan acompañarme a la tercera planta —Ron volvió a alzar a su novia, para en un menor trayecto llegar hasta el ultimo piso. — Aquí se encuentra la alberca y el jacuzzi. Además del balcón y las reposaderas que les permitirán tener una bella vista del cielo y el patio trasero.
— ¿Eso es todo? —preguntó el pelirrojo con evidente aturdimiento. — Porque para mí es mucho más de lo que esperaba.
— Es extraordinaria ¿no cree?
— Sí, lo es definitivamente —aseguró esta vez Hermione, abrazándose a Ron para juntos compartir la dicha de aquel lugar.
— Bueno, eso es mi parte, ahora me iré para que puedan disfrutar del lugar. ¿Necesitan algo más?
— Eh… Robert dijo que la vestimenta y todo para las entrevistas él nos la proporcionaría.
— Están ubicadas efectivamente en el closet de la habitación matrimonial. ¿Algo más?
— No, eso era lo que me preocupaba no más. —finalizó las castaña.
— De acuerdo, entonces que disfruten y si necesitan algo solo marquen el re discado del teléfono de la cocina en el número uno para que alguien venga y los ayude si necesitan algo. ¿De acuerdo?
— Completamente —aseguró el pelirrojo.
El muchacho asintió, se despidió y luego bajó las escaleras cerrando la gran puerta de roble y la reja principal de la mansión junto al vehículo que los había traído. Ron y Hermione por su parte aún seguían impresionados de aquel lugar, sin duda ellos habían visitado lugar parecidos, pero ninguno tan extraordinario como ese.
— No lo puedo creer.
— Es nuestro por una semana —rememoró Ron, sonriendo cada vez más emocionado con todo ello. — Esta vez sí que se han esmerado los de la empresa. ¡Mira todo esto! Imagínate cuando han de haber gastado, solo para hacer unas cuantas entrevistas… —Hermione asintió mordiéndose el labio inferior, sin poder aún llegar a aceptar que todo ese lugar sería de ellos por un tiempo. — pero… ¿sabes? Creo que lo merecíamos después de todo, hemos pasado por muchas cosas en este último tiempo por culpa de ellos, así que supongo que se sienten un poco culpables también.
— Pero eso ya no importa —ella posó sus manos en las sonrojadas mejillas de Ron, que aún seguían encendidas por la sorpresa. Él trató de sentirse tranquilo, pero por más que lo intentó a su mente solo llegaba la frase "Eres un maldito mentiroso, que no tiene el valor de confesarle a la mujer que ama que la engaño estando borracho". — Pienso que será mejor que nos acomodemos y veamos lo que necesitaremos para mañana y nos aseguremos de que esté todo lo necesario.
— Ajá —murmuró él asintiendo a su vez. — Vamos a ver el armario, y luego a la cocina para asegurarnos de que haya algo para comer, porque te aseguro que si no hay nada, será lo primero que haré de reclamo.
Hermione rodó los ojos sintiéndose ya acostumbrada a escuchar ese tipo de cosas, pero recordándose a sí mismas que ella también era un humano y que exactamente como él decía también había comenzado a sentir un poco de hambre después de tan sorprendente tur por lo que sería por una semana, su hogar.
El sonido del teléfono en espera, le estaba comenzando a hacer enojar. ¿Es que esa muchachita rubia no entendía que Rita Skeeter no tenía tiempo que perder esperando que contestaran el teléfono?
No, al parecer no.
— ¡Por un demonio! ¡Al fin te dignas a contestar! ¿Qué diablos hacías? No, la verdad es que no quiero saber eso, así que solo ponme atención —le exigió molesta. — ¡Quiero que me des el maldito número de ese doctorcillo que no pudo mantener a una jovencita encerrada!
— ¿Para qué lo necesitas? —inquirió confundida de aquella petición.
— Eso no te incumbe, rubia.
Rubia. Sí, así era exactamente como había comenzado a llamarla desde que se hicieron cómplices de todo aquel plan contra la modelo. Y a pesar de que era verdad, realmente comenzaba a detestarlo.
— Ya te dije que no me llames rubia, tengo nombre. Lavender por si no lo recuerdas. —le recordó.
— Me importa muy poco, pero sí, tienes razón rubia —murmuró aquella palabra como si fuera una dulce venganza.— No lo recordaba, y como te dije poco me importa, solo quiero el número telefónico de ese estúpido.
— No pienso dárselo —se negó ella.
— Pues acepta las consecuencias idiota o le diré a tu adorado amorcito que todo lo que dijiste era mentira.
— No le tengo miedo. —Rita soltó una carcajada que logró hacerla estremecer. — Se lo advierto, usted también tiene mucho que perder en todo esto.
— ¿Ah sí? ¿Y qué es eso que tanto tengo que perder?
— Le diré a las autoridades que usted fue una de las cómplices para el plan de secuestro contra Hermione. —la risa de aquella mujer se detuvo en seco, para ser sustituido por una especie de bufido. — Ya que por más que usted lo niegue, yo tengo pruebas de ello.
— Tú también perderías si me delatas, estúpida.—la amenazó. Esta vez fue el turno de Lavender de reírse. — ¿Qué te parece tan chistoso?
— Usted me da lástima, porque piensa que puede arruinar la vida de los demás con el poco poder que tiene.
— ¡No es tan poco muchachita!
— A mi parecer si lo es. Y si yo la delató usted no tendrá nada que declarar en mi contra más que el amor que le tengo a Ron. Porque si mal no recuerda, yo me negué en todo momento a ese plan, y finalmente no formé parte de ello en ningún momento, nada más que para darle el número del doctor.
— ¡Eso es ser cómplice, estúpida! —gritó ya cansada de aquella rubia. — Sí yo caigo en la cárcel, tú te vas conmigo rubia. Eso tenlo por seguro.
La llamada se cortó después de aquella declaración, dejando en ambos extremos del auricular a las dos mujeres mucho más preocupadas de lo que ya estaban.
— No lo puedo negar —aceptó maravillado. — este es uno de los mejores restaurantes que he visto en mi vida.
— ¡Ron, no seas exagerado! —rió ella, cerrando la puerta del refrigerador. — Solo es una buena cantidad de cosas.
— Es que esto es… ¡es magnífico! —los ojos pasmados de su novio, la hicieron reír con aún más ganas. Si hasta parecía que tuviera todo el oro del mundo frente a sí. — Mira cuantas cosas… ¡Mira por todos los restaurantes del mundo!
— Ya, tranquilo. Será mejor que preparemos algo para comer y nos vayamos a descansar, porque mañana tenemos muchas cosas que hacer.
— Sí, tienes razón. Solo tomaré un par de cosas y… y podremos irnos a dormir. —Hermione asintió conformé de aquella respuesta e iba a salir de la cocina con tan solo un vaso de jugo y unas cuantas galletas, cuando percibió al pelirrojo haciendo malabares con varias comidas pre-cocidas.
— ¡A eso le llamas un par de cosas! ¡Ron, ya basta! ¡Es demasiado! ¿Qué es lo que te sucede? ¿Alguien te ha tenido amarrado o qué?
— Lo siento… es que no puedo evitarlo. Es demasiado, y no sé qué elegir.
— Yo te ayudaré con eso —intervino ella, quitándole un par de cosas que estaban a punto de caer. — Primero que nada, tú odias la lasaña de verduras y esto —alzó una caja de helado. — puedes venir a buscarlo después de haber comido ese estofado. No necesitas llevarte todo al mismo tiempo. Coge un par de cosas, te sientas, las comes con lentitud y luego cuando hayas reposado lo que comiste, vienes a buscar lo otro ¿de acuerdo?
— Me comporté como un animal ¿cierto?
— Yo no diría eso, pero…
— ¿Pero?
— Olvidémonos de esto, y vamos a ver alguna película mientras te comes todo eso. —señaló el par de platos que Ron llevaba en sus manos, mientras caminaban rumbo al living donde se ubicaba una gigantesca televisión. — Una que no hable de comida, al menos.
Nuevo capítulo, nuevas confesiones. El proximo episodio sin duda dará más de lo que hablar, asi que atentas que publicaré muy pronto. Aproposito, muchas gracias a los que se han mantenido leyendo y comentando y por supuesto a aquellos que se han incorporado en esta historia. Muchas gracias. Bye :)
