Capítulo 36:
De vuelta al trabajo II
Cuando ya eran pasadas las nueve de la mañana, los preparativos para la llegada de los periodistas eran todo un suceso en la gran mansión. Ron no parecía preocupado por nada, muy por el contrario de lo que demostraba su novia. Hermione llevaba bastante rato dando vueltas, observando por la ventana a la espera de que la primera van de televisión, revista, diario o radio emisora apareciera en la entrada, e incluso cambiando con el control remoto de la televisión para saber si había algún indicio de lo que pronto ocurriría.
El pelirrojo fue el primero en percibir el bocinazo que lanzó un vehículo en el portón principal.
— Ya llegó uno. —le informó. La castaña se alzó al instante, tambaleándose un poco al llegar hasta donde él. — Y parece ser… sí, es de Vogue.
— Aun no comprendo porque quieren una entrevista en esa revista. Lo que diremos no tiene mucho que ver con su estilo.
— Somos modelos —le recordó. — Somos parte de ese mundo y seguramente lo que querrán serán hacer fotografías y un par de frases nada más. No te preocupes, no creo que tengamos mucho problema con ellos.
— Sí, tienes razón.
Sin que tuvieran necesidad de ir a abrir la puerta, el mismo muchacho que el día anterior les había hecho el tour había llegado temprano por la mañana para ayudarlos con todo lo que en el día requerirían las entrevistas.
— Buenos días, es un honor para nosotros poder estar aquí con ustedes —inició hablando una mujer delgada y de aspecto áspero, que sin duda era diferente a lo que demostraba.
— Gracias, para nosotros también —respondió Hermione.
— Bueno, en resumen nuestro plan es hacer unas cuantas fotos para la noticia que estará en la portada y que respondan a un pequeño cuestionario. Eso es todo.
— Parece sencillo.
— Parece, pero les aseguro que será bastante agotador.
— Sí, lo sabemos, era solo una frase alentadora. —los tres rieron. — así que, comencemos cuando quieran.
Las cosas se predispusieron a los pocos minutos, organizando todo lo necesario para la sesión de fotos en la parte exterior de la mansión. La terraza junto a la piscina fue el lugar seleccionado para la ubicación de la prestigiosa revista de moda. Los asistentes ubicaron los focos, los paneles de reflejo, y todo lo necesario para que las fotos salieran perfectamente.
La subdirectora de Vogue, aplaudió y animó constantemente a los modelos, mientras los dos trataban de actuar lo más relajados realizando su labor para terminar de una vez con todo ello. Fueron seis cambios de vestuario por cada uno, aproximándose a unas mil fotos de las cuales solo diez serían publicadas.
Un exageración habrían pensado muchos, pero así era en el ámbito de la moda y ellos como buenos profesionales solo se dedicaron a posar lo mejor posible para la cámara que lanzaba su flash incluso en los momentos en que no debía ser tomada.
Hermione fue vestida con shorts, blusas, chaquetones, faldas, tacones, zapatillas y sobre todo con vestidos de alta costura. Entre algunas de las marcas más reconocidas estaban Chanel, Versache y Louis Vuitton. Cosas que para ella eran constantes de su trabajo, pero que para cualquier otra persona habría sido como nadar en el paraíso.
Ron por su lado fue adornado con camisas, trajes de una, dos e incluso tres piezas. Pantalones de gamuza, chaquetas de cuero, bermudas, zapatillas, pero sobre todo ropa de Polo.
La mañana se hizo eterna a medida que se hacían los cambios de vestuario y las sesiones fotográficas, pero cuando llegó el momento de la entrevista, pareció que el tiempo se detenía tortuosamente.
— De acuerdo, ya estamos listos. Como ustedes mismos pueden ver, mi asistente sostendrá la grabadora de voz y aquel muchacho mantendrá una cámara en el mismo lugar cambiando la cercanía y movimiento para hacerla un poco más entretenida. —iba relatándoles la delgada mujer. — Y yo, haré las preguntas. Entonces… ¿Están listos?
— Así es. —aseguró Hermione, arreglándose un poco el cabello, mientras a su lado la asesora de moda le daba los últimos detalles a su vestido.
— De acuerdo, en tres, dos… uno. —dijo el camarógrafo señalando este último solo con un dedo.
— Hola a todos, aquí estamos junto a dos de las más grandes estrellas del modelaje. Ronald Weasley —la cámara se giró directamente hacia su lugar, captando el pequeño saludo que él hizo—, y la maravillosa Hermione Granger. —esta vez fue la oportunidad de ella de lanzar un saludo y luego el aparato retrocedió captando una imagen de ambos. — Es un placer estar aquí con ustedes, y permítanme decirles que nuestra revista los admira inmensamente.
— Muchas gracias, también es un placer para nosotros. —dijo Ron.
— Bueno, para comenzar quisiera iniciar preguntándole a Hermione como está. ¿Cómo ha sido todo esto para ti?
— Sinceramente no ha sido nada fácil. —la mujer asintió, observándola fijamente para escuchar con claridad cada una de sus palabras. — Estar lejos de mi hogar fue muy difícil, sin saber que era de mis seres queridos.
— Es una sorpresa que te dieran el alta en la Clínica antes de lo esperado, ¿A qué se debe esto?
— Eso fue todo gracias a Ron —miró a su novio, sorprendiéndose de que el la observaba casi sin pestañar, como si estuviera tratando de aclararse a sí mismo. Acercó su mano a la de él y le sonrió, luego volvió la mirada a la cámara. — la verdad es que él ha estado en todo momento a mi lado, y como sabe que no me gusta para nada todo lo que tiene que ver con hospitales y clínicas pidió permiso para poder trasladarnos a un lugar más tranquilo.
— ¿Cuál es la razón de que no te gusten los hospitales?
Hermione tragó saliva. No era un tema que le gustara tratar, pero sabiendo que desde el momento en que había decidido ser parte del mundo de la moda y los medios de comunicación no tendría secretos, era momento de afrontar la verdad.
— No creo que sea un secreto ya mi historia y la de mi padre. Él está internado por estar en estado de coma. —esta vez fue Ron quien estrechó su mano con fuerza. Hermione no bajó la mirada por más que sus ojos brillaron, se mantuvo firme al trozo de cristal que grababa todos sus movimientos. — Lleva un buen tiempo así, cosa que no ha ayudado mucho a mi gusto con esos tipos de lugares.
— Lo lamento mucho. Pero volviendo al tema, ¿Qué fue lo ocurrió ese día del llamado "secuestro"?
— Tal como lo dice la palabra. Yo estaba en medio de una celebración junto a mi novio, ycuando en un momento decidí ir a tomar un poco de aire, terminé encontrándome con una de las personas que menos esperaba ver. Luego de ello no puedo decirte nada más, porque realmente no supe de mí hasta que me encontré encerrada en una pequeña casa, amarrada y con algo cubriéndome el rostro.
— Y tu Ron, dinos… ¿Cuándo te diste cuenta que tu novia ya no estaba en la fiesta?
— Fue unos minutos después —mintió, sintiéndose el peor hombre del mundo. La verdad es que todavía seguía sintiéndose culpable de ello, porque no se había demorado minutos, sino un par de horas en reconocer que ella no estaba a su lado—. Y como supondrás mi desesperación fue en aumento a medida que me fui dando cuenta de que no estaba ni en la fiesta, ni en el departamento ni en ningún otro lugar conocido.
— ¿Qué fue lo primero que hiciste después de descubrir que Hermione había sido secuestrada?
Ron bajó la mirada avergonzado. Pensó en las horas de desesperación, los tragos que había tomado de más, y luego el recuerdo de aquella noche de dolor y… traición.
— Desesperarme —soltó con una risa nerviosa. Las dos mujeres soltaron también una carcajada—. Créanme que no me estoy riendo porque esto sea divertido, es solo que así fue. Entre en una completa desesperación. No sabía qué diablos hacer, y después de que me di cuenta de que no había nada que yo pudiera hacer, tuve la tonta idea de emborracharme con dos botellas del mejor vino que he probado.
— No hay culpa por ello Ron, la verdad es que en tu lugar muchos de nosotros podríamos haber hecho lo mismo. Pero cuéntanos… ¿Qué fue lo primero que se te pasó por la mente cuando te informaron de un posible secuestro?
— Lo primero… —repitió como si fuera un gran esfuerzo recordar las cosas que había pensado, dicho y hecho ese mismo día—. Sinceramente te digo que no recuerdo, pero fue algo similar a la imagen mental de quien podría haber sido el causante de todo esto.
— ¿Tu ya sospechabas quien podía ser?
— Sonará a mentira, pero les aseguro que supe desde el primero instante.
— Hermione… ¿Cómo te sientes al respecto de que sea uno de tus más cercanos el que haya sido el antagonista de todo esto?
— Prefiero no tocar ese tema. —respondió rápidamente.
Hermione no se sentía bien hablando mal del que había sido la persona que le había salvado la vida, y menos aun sabiendo que las cosas se pondrían bastante oscuras para él.
— ¿Tienes miedo?
— No sé si miedo sea la palabra correcta, pero te aseguro que prefiero no opinar sobre ese tema.
— ¿Qué harán sabiendo que el secuestrador sigue libre?
— Nosotros estamos con la máxima vigilancia y protección asique en ese tema no hay nada por lo que preocuparse. Dejaremos que la justicia se encargue de todo eso. —respondió Ron tratando de retener a la mujer con ese tema, ya que seguía insistiendo sobre un tema que a Hermione le incomodaba bastante.
— Hermione, sabemos que es un tema difícil pero quisiéramos saber… ¿Por qué no has ido a dar declaraciones a la justicia?
— Por la misma razón por la cual no puedo hacer ejercicios fuertes.—dijo soltando una sonrisa para alivianar la tensión del tema.
— ¿Entonces dices que no has ido porque tu salud no te lo permite?
— Así es. —afirmó rotundamente—. Como ustedes pueden ver, tengo que cargar con esta bota ortopédica por al menos un par de semanas más. Nada de movimientos fuertes, nada de caminatas largas y mucho reposo.
— ¿Qué fue lo peor por lo que pasaste?
— No pasé nada que me hiriera gravemente, porque la persona que me secuestro es alguien conocido para mí y estoy segura de que no quería hacerme daño. Así que diré que lo peor fue estar con la incertidumbre de saber si mi familia estaba bien.
— ¿No quería hacerte daño? ¿Entonces cual crees que es la razón de que te secuestrara?
— Eso solo puede decirlo él.
— De acuerdo, para finalizar queremos saber qué sucederá desde ahora en adelante. ¿Cuáles serán sus futuros proyectos? ¿Seguirán en la moda o se retirarán?
— Bueno, nosotros seguiremos haciendo nuestro trabajo. Tenemos un contrato aún con Record Magic y también un compromiso con toda la gente que está trabajando con nosotros, además claro de todos los fans y los consumidores.
— También tenemos muchos proyectos por delante y algunas ofertas para realizar ciertas campañas. —agregó Ron.
— Y por último… ¿Qué quieren decirles a sus seguidores de todo el mundo?
— Hablando por los dos, quisiéramos agradecerles todo el apoyo que nos han brindado en este momento tan difícil. Sinceramente sin ustedes no seríamos nada, y realmente son ustedes quienes nos han dado la fuerza para seguir adelante con todo esto. Gracias, muchas gracias. —finalizó la castaña, lanzándole un beso a la cámara, dejando liberar un pequeña lagrima que no pudo contener al recordar la inmensidad de cartas, regalos y mensajes que había recibido de sus seguidores.
— Como ustedes lo ven, nuestros modelos favoritos siguen de pie, firmes ante todo y preparados para continuar con sus vidas y trabajos. Fue un placer estar con ustedes y mucha suerte para todo lo que se viene —comentó la mujer, despidiéndose. — Entrevista oficial para Vogue.
El camarógrafo contó hasta tres nuevamente, y presionó el botón que detenía la grabación. La delgada mujer se relajó y se puso de pie para acercarse a ellos y agradecerles por acceder a responder sus preguntas. Ellos le correspondieron agradeciéndole por su cautela a la hora de las preguntas y le prometieron tener prontas y exclusivas noticias de lo que sucedería pronto con su trabajo.
Los trabajadores aplaudieron cuando la directora informó que todo estaba listo y se acercaron con cautela para pedirles a los modelos una foto, un autógrafo o simplemente para desearles lo mejor.
Ron y Hermione respondieron con cortesía a todo, y solo cuando todo el equipo de producción estuvo de vuelta de donde había venido, volvieron a tener paz por tan solo unos minutos ya que una nueva vagoneta llegó con un gran titular de Gossip News.
— Aquí vamos, de nuevo —murmuró Ron, abriendo la gigantesca puerta principal para recibir a un nuevo grupo de periodistas. — Buenos días, pasen por aquí.
— Es un placer poder volverla a ver, señorita Hermione. ¿Se encuentra bien usted?
— Sí, muchas gracias por preguntar. —agradeció sinceramente, saludando al gran equipo que venía para representar al diario. — Debo preguntarles… ¿dónde quieren realizar la entrevista?
— Donde usted esté más cómoda —respondió el con gran simpatía.
— Se lo agradezco —Ron le propuso a Hermione que ocuparan en living, así ella podría estar sentada cómodamente mientras realizaban la entrevista, al igual que ellos que disfrutarían de la comodidad de un gran sillón en L.
— De acuerdo, nuestro plan es hacer la entrevista, y aquí nuestro fotógrafo aprovechará de tomar algunas fotos mientras se hacen las preguntas. Así le ahorraremos tiempo y molestias.
Hermione se sorprendió de lo agradables que se estaban comportando, muy diferentes a lo que había estado acostumbrada tiempo antes de que sucediera todo lo del secuestro. Y le sorprendió aún más que se mantuvieran los otros medios de comunicación con tanta poca premura a la hora de esperar su turno para conseguir la entrevista. Lo atribuyó todo al gran horario que había realizado Robert, para aprovechar de terminar lo más rápido las entrevistas.
— Entonces… Yo realizaré las preguntas, ustedes responderán y mi asistente por mientras grabará la conversación. Solo la voz, ya que las fotos complementarán en el diario.—dijo él hombre, como si ya llevara planificando ese momento por un largo tiempo para hacerlo lo más rápido posible. — ¿Comenzamos? —Ron miró a su novia esperando su respuesta, y cuando recibió un sí, todo comenzó.
Las preguntas en su mayoría fueron bastantes similares a las que Vogue había realizado, pero se diferenciaron también en las ultimas, que se centraron más en el hecho noticioso que en saber cómo se encontraba ella.
— Daniel Wilson, medico con alto rango. Conocido suyo desde hace bastante tiempo. ¿Cómo toma eso usted?
— Dan siempre había sido un fiel compañero. Me ayudó mucho en cierto tiempo, y por eso que me sorprendió tanto que hiciera todo eso.
— ¿Cuáles son los cargos que espera que reciba?
— Yo no le deseo mal, él fue un gran amigo mío siempre y es por eso mismo que yo no lo culparé. Creo que en las segundas oportunidades.
Creo en las segundas oportunidades…
Aquella frase se repitió una y mil veces en la mente de Ron. ¿Sería posible? ¿Le daría Hermione una nueva oportunidad si supiera que él la había engañado? Inconsciente, cabía decir. Pero después de todo, ella lo había dicho… Y para mayor satisfacción suya, recordó que Hermione no era una persona que le mintiera a las personas con cosas tan importantes como esas.
Tú y ella son unos mentirosos. Le hicieron creer a todo el mundo que se amaban cuando lo único que hacían era desear que el otro no regresara a trabajar al día siguiente.
Sí, eso era verdad. Le habían mentido al mundo por obligación del trabajo. Pero ya era historia. Ellos estaban juntos de verdad. No había mentira alguna en sus vidas.
Excepto que aún no le dices que dormiste con Lavender
No era el momento. No, por más que quisiera confesárselo –a pesar del continuo temor- no era ni el lugar ni el momento.
— ¿Y usted Ronald que dice a eso?
Meneó la cabeza inconscientemente, alejando los pensamientos y volviendo en sí. Agradeció que esa entrevista no fuera grabada físicamente, porque si la cámara lo hubiese captado con esa expresión habrían sospechado claramente que algo estaba escondiendo.
— Disculpe. ¿Qué cosa?
— ¿Qué piensa de que Hermione no quiera presentar cargos por el secuestro?
— Creo que es una locura. —la castaña suspiró, previendo esa respuesta. — Yo pienso que está cometiendo un grave error, pero debo aceptar su opinión. Ella es la que sufrió todo eso en vivo, yo solo puedo escuchar e imaginarme por lo que pasó, pero no podré comprenderla completamente. De todas maneras aceptaré lo que ella decida, porque esta vez estaré ahí para apoyarla en cada segundos, sin sepárame de ella en ningún momento.
— ¿Qué le dirías a Dan Wilson si lo tuvieras frente a ti?
— Sinceramente… —el hombre que hacía las preguntas asintió. — que es un hijo de puta. — Hermione abrió los ojos exageradamente, llevándose una mano para cubrirse el rostro sonrojado. — Así es, eso le diría. Él me quitó una de las cosas que más amo en esta vida, y no le perdonaré que la haya hecho sufrir a ella, a mí, a mi familia y a todos nuestros seguidores. Me tuvo con el alma en un hilo por más de una semana, la peor de mi vida, sin duda.
— ¿Y tú Hermione? ¿Qué le dirías?
— Que lo perdono. —todos se sorprendieron inmensamente. Desde los menos a los más importantes. Mantuvieron sus ojos fijos en ella que sonreía tristemente. — Cualquiera que sea la razón que lo llevó a… secuestrarme, para mi queda olvidada.
— ¿Y qué sucedería si este muchacho intentara nuevamente un secuestro?
— Como ya he dicho varias veces, no hay ni la más remota posibilidad de que vuelta a ocurrir. La policía está afuera buscando por todos lados a ese… desgraciado. Y nosotros estamos resguardados con protección todo el tiempo.
— Por último, ¿Qué le dirían a todas las personas que los apoyan?
— Que muchas gracias. Enserio no sabemos cómo explicar y agradecer todo el cariño que nos han dado. Sobre todo a mi novia que le han enviado muchos saludos y presentes. Enserio lamentamos no poder agradecerles personalmente a cada una, pero espero que sepan que sin ustedes no seriamos nada. Muchas gracias.
— Listo, eso fue perfecto. Muchas gracias a ambos —dijo el director del diario, completamente satisfecho con el resultado. — Lamentamos las molestias, pero es nuestro trabajo.
— No fueron para nada molestia, y muchas gracias a ustedes por respetar nuestra decisión de eludir algunas preguntas. —el hombre asintió con tranquilidad y les ofreció su mano para despedirse finalmente. El resto de su equipo hizo lo mismo, sin detenerse a pedirles un autógrafo, foto o algo, porque ya tenían todo lo necesario.
Ron fue en esta oportunidad también a dejarlos hasta la puerta, cuando Hermione siguió recostada en el sillón más pensativa que antes.
— Dos menos —soltó el pelirrojo sentándose a su lado para dar un respiro. — Ahora solo quedan unos treinta más.
La castaña soltó una leve risita que se perdió en el crudo silencio. Ron trató de pensar que podría ser lo que la tenían tan callada. A su mente vino nuevamente el tema de la infidelidad, pero la evadió rápidamente cuando ella volvió su vista a él y separó los labios.
— ¿Enserio le dirías eso a Dan? —sin preámbulos, directo al grano preguntó. Él trató de no mostrar su satisfacción al notar que el tema era muy diferente al que por su mente rondaba.
— Eso y mucho más. Solo dije esa pequeña palabra porque sabía que vería como un maldito vulgar y mi madre me reprendería por ello.
— ¿Una pequeña palabra? Yo pienso que les dejaste claro que conocías más palabras que esas.
— Esta bien. —respondió sin darle importancia.
— ¿Esta bien? ¿Qué es lo que piensas que está bien? No hay nada de bueno en decir groserías frente a la prensa.
— Digo que está bien, porque así recuerdan que soy un hombre que tiene derechos y que puede decir lo que piensa sobre cualquier cosa. Incluso sobre el hijo d… —Hermione alzó las cejas mostrando su disgusto. — …el desgraciado ese que te llevó lejos.
— ¿Puedes hacerme un favor?
— Claro, el que quieras.
— Deja de insultarlo. —Ron sintió que no debería haber dado una respuesta tan rápida. — Dan no tiene la culpa.
— ¿Ah no? ¿Y qué desgraciado la tiene?
— Deja de hablar así.
— ¡Lo dejaré cuando tú dejes de defenderlo! ¿Qué te sucede Hermione? ¿Le tienes miedo? ¿Es eso? ¿Le tienes miedo a ese imbécil y por eso lo defiendes? Ese tipo no es un buen hombre y te aseguro que no me harás cambiar de idea.
— No es un mal hombre.
— ¡Claro que lo es!
— No, Ron.
— ¡Sí, Hermione! —exclamó con exasperación. — Una persona que secuestra, golpea y gritonea a otra persona no es alguien bueno. Y por más que lo sigas defendiendo lo seguiré insultando hasta que me dé la gana, porque es la única forma de hacerme sentir un poco más tranquilo de haberle dado su merecido. No hay nada que me gustaría más que tenerlo frente a mí y gritarle todo lo que se me pasara por la mente para hacerle sentir lo mal que yo me sentí. ¿Qué no puedes entenderlo? ¡No sabes todo lo que sufrí esas siete noches! ¡No dormí, lo único que hacía era dar vueltas en mi cama y por los alrededores de la casa, tratando de calmar mi mente para no intentar hacer… algo!
— Ron… —inició ella, alzándose en el sillón, llevándose una mano para cubrir su expresión de sorpresa y temor. — No… tu no intentaste… no… tu no… ¿cierto?
El pelirrojo suspiró, bajó la cabeza y le extendió ambos brazos. Hermione cerró los ojos con fuerza y soltó un fuerte quejido de dolor. No físico, como seguro él lo habría sentido, pero sí un dolor muy profundo que se extendió por todo su pecho al ver los brazos heridos de su novio. Ron se había cortado. Se había tajeado el brazo y era por ello las feas marcas que tenía en las muñecas.
— Lo siento.
— ¡Dijiste que eran las marcas de tus pulseras! ¡Me mentiste Ronaldl! —gritó entre enojada, triste y dolida. — ¡No vuelvas a hacerlo! ¡Sí lo haces te juro que me perderás para siempre!
— No, te prometo que no lo haré más. Lo siento mucho.
— ¡No sirve decir lo siento, quiero que lo hagas! —el asintió.
— Te lo prometo.
— ¡Ya me canse de las promesas Ron, quiero que por una maldita vez hagas lo que siempre me dices y cumplas con todas las estúpidas promesas!
— Hermione, yo de verdad…
— ¡NO, BASTA! —Gritó ya llorando. Inhaló un par de veces y cuando se tranquilizó un poco, se puso de pie. En un principio se tambaleó un poco, pero luego volvió a retomar el equilibrio natural. Ron la observó atento, y aún más cuando la vio ponerse frente a él y sentarse en la bella mesita de centro que estaba hecha de un cristal muy fino. — Escúchame… Ron, no lo vuelvas a hacer nunca… ¡Nunca más! Porque… porque —dudó que decirle para hacerle comprender lo grave de la situación. — porque si lo haces también me perderás a mí. ¿Qué haré sin ti? Me juraste que estarías ahí para mí siempre, y yo lo voy a estar para ti, pero siempre y cuando cumplas con lo que te estoy pidiendo.
— Sí, lo siento Hermione. Pero entiéndeme por favor, piensa en cómo me sentí después de que estabas allá tan lejos y yo más enzima con lo que hice… —solo cuando tuvo la mirada penetrante de su novia fija en él se dio cuenta de lo que había dicho.
— ¿Lo que hiciste?
Sintió con demasiada fuerza como en su garganta se formaba un nudo, como le costaba respirar y comenzaba a transpirar con desesperación. Sus ojos brillaron con intensidad y por un segundo pensó que ella sabía lo que estaba pasando por su mente.
— Digo, lo que no hice… ya sabes… podría haber… si yo hubiese estado a tu lado nada de esto habría pasado porque él… él no habría logrado llevarte porque yo… yo habría…
— Esta bien, te entiendo. —Hermione jamás llegó a percibir el alivio que esas palabras produjeron en él. — Porque no…
¡Ring! ¡Ring! ¡Ring!
El incesante sonido de la alarma los hizo volver a la realidad. No solo no se habían percatado de que no estaban cumpliendo el horario, sino que también se habían olvidado que había un gran grupo de periodistas dispuestos a colaborar de cualquier forma, menos con paciencia.
Ron suspiró, Hermione ladeó su rostro tratando de pensar la mejor solución, pero sorpresivamente nada se le ocurrió.
— Sera mejor que…
—…que terminemos con lo que vinimos a hacer. —terminó él, robándole un rápido beso y caminando nuevamente a la puerta para abrirle al siguiente medio de comunicación.
Así sucedió el resto del día, entre entrevistas y sesiones fotográficas interminables, que con el paso de las horas se hacían casi eternos. Para ellos era como si el tiempo se hubiese detenido y las cosas siguieran sucediendo sin importar nada.
Pero cuando eran pasadas las once de la noche, todo finalizo. Las cámaras fueron lentamente apagadas, los reflectores fueron removidos de su lugar y junto con ellos todos los implementos y personal. Los directores de las revistas más importantes se despidieron agradeciendo por haber tenido esa oportunidad y deseándoles los mejor a ambos, ahora que todo se había arreglado.
Hermione que era la principal afectada con eso, agradeció sinceramente a cada palabra de apoyo, pero a pesar de todo en el fondo agradeció que todo hubiera terminado, porque si no, no habría resistido con todo eso.
— Nunca creí estar tan feliz —reconoció el pelirrojo cerrando la puerta principal de esa gigantesca mansión—. Creí que nunca terminarían… ¿Estás bien, amor?
La castaña sonrió con naturalidad al escuchar decirle de esa manera, porque ya había pasado bastante desde que se había vuelto a sentir tan especial para alguien. Y lo mejor es que ese sentimiento había comenzado desde hace unas horas, cuando Ron pedía especial cuidado con "su novia" a la hora de cambiar vestuarios y hacer las "poses" para la cámara. También a la hora del break, en donde él se dedicó especialmente a acompañarla a elegir lo que comería. A pesar de que ella le repitiera constantemente "me duele el pie, no el estómago", a lo que él poco caso hacía.
— Lo estoy —aseguró ella, e hizo esa sonrisa tan especial que a él lo derretía. — gracias por preguntar.
— No tienes nada que agradecer —respondió tratando de serenarse, porque hace bastante rato que deseaba hacer algo y sabía que no podía hacerlo. — ¿Quieres comer algo?
— No, ya he comido bastante, pero te agradecería si me subes un vasito de jugo.
— Un vaso de jugo entonces —repitió él. Ella sonrió y caminó con la lentitud que debía tener para poder caminar con la bota ortopédica—. Te espero arriba.
— Sí, arri… eh, eh, eh… espera —la detuvo. Ella bajó la mirada riendo, porque sabía lo que seguía. — ¿A dónde crees que vas? ¿Y sola más encima?
— Voy a mi habitación, porque estoy muy cansada.
— Deberías haberlo dicho entonces —lo siguiente que Hermione percibió, fue el viento que chocaba con sus mejillas al ser alzada en los brazos de su fuerte novio.
— ¿No te cansas de ser tan caballeroso?
— Nací en una casa en la que existían solo dos mujeres, es imposible no serlo.
— Molly es la mejor —opinó ella. Ron sintió algo extraño en su pecho al escuchar esas palabras, y no pudo evitar sonrojarse con lo siguiente también.— Y tu eres "mi" mejor.
No sabía que sucedía con él, pero cada vez que ella le hablaba de esa forma, todo en él se remecía de una manera inexplicable, casi de una manera innatural.
Como había sucedido en ocasiones anteriores, Ron demoró muy poco en subirla hasta la tercera planta. Hermione era muy liviana para sus brazos, a pesar de que subiera las escaleras, así que no se molestó en bajarla hasta dejarla justo encima de la cama. Ella le agradeció con un tierno beso en la mejilla, que lo hizo reaccionar rápidamente.
— Iré por tu jugo —plantó como excusa, tratando de calmarse a sí mismo.
Hermione trató de no reírse al ver su exagerada salida, porque para ella estaba claro lo que le sucedía. Ron era un hombre, y como tal le era difícil ocultar sus "deseos" por así decirlo, así que ella lo comprendía totalmente. Además, no podía negar que ella misma se sentía de una forma similar.
Ron demoró bastante en volver al tercer piso, para lo que esperaba ella estuviera ya dormida, porque sinceramente no resistiría si le pedía que le ayudara a cambiarse la pijama. Pero para su mala suerte, -o no tanta- Hermione lo esperaba casi exactamente en el mismo lugar en donde la había dejado, solo que ahora llevaba una ropa más liviana, parecida a lo que podía ser un buzo y una sudadera. En un principio él pensó que esto le ayudaría, pero a cuando estuvo parado frente a ella, le quedó claro que eso no servía de nada para calmar su deseo.
— Has tardado mucho —dijo con normalidad, sin enojo alguno. Ron por otro lado lo sintió casi como una invitación.
— Sí, es que no encontraba el… el envase de jugo —mintió sonrojándose. Era pésimo para las mentiras, y más con ella.
— ¿Y dónde lo encontraste? —quiso saber ella.
— En… en el refrigerador —tartamudeó. Ella sonrió adorablemente, y luego fijó sus ojos nuevamente en él.
— ¿Y dónde lo has dejado?
— ¿Qué cosa? —preguntó confuso.
— El vaso que me traías de jugo —Ron cayó en la cuenta de que no solo no había sabido mentir con respecto al estúpido envase, sino que tampoco había traído el vaso que había ido precisamente a buscar.
— ¡Maldita sea!
Hermione trató de no reírse fuerte, pero le fue inevitable al verlo tan avergonzado. Así que se preocupó de detenerlo antes de que bajara a buscarlo.
— ¿Ya no lo quieres? —preguntó preocupado de haber metido la pata.
— Acércate Ron — ¿Estaba comenzando a oír mal o ella le pedía que se acercara más de lo que ya estaba? Porque si era así, estaba seguro de que estaban en una distancia razonable para mantener el autocontrol ¿no?
Si es así, que nadie me despierte rogaba.
— ¿Quieres que te ayude con algo más?
— Quiero que te acerques —respondió. Hermione percibió el sonido que hizo él al tragar por todo el nerviosismo.
— ¿Estás segura? —la pregunta quedó en el aire porque ella solo alzó una ceja en señal de incomprensión.
Ron suspiró y se acercó lo bastante como para tener su rostro claramente cerca al de ella. Y una vez ahí se arrodilló frente a ella, que tenía apoyada su pierna en el suelo a su lado.
— Hola, amor —dijo ella con normalidad. Ron pensó que era una broma en un principio, pero al verla tan sería y tranquila entendió que no lo era.
— Hola, amor.
Probablemente Ron jamás olvidaría la forma en que ella tocó su rostro y le acarició las mejillas con suavidad. O la forma en que sus ojos tan sinceros le rogaron que la besara.
Ron se sintió en el paraíso apenas acarició sus delgados labios. Nada podría describirle lo que sintió, porque no era algo posible de expresar. Solo ellos dos podían entender lo que sintieron al hacerlo. Solo ellos y nadie más, a excepción de los que alguna vez en la vida habían extrañado tanto el contacto del ser amado.
— Hazlo —susurró ella de pronto.
El pelirrojo no necesitó que le explicaran con más palabras, porque los labios de Hermione le decían que debía hacer. Era casi como leer un libro para él. Aunque claro, uno que si le gustaba leer, y del cual probablemente nunca se cansaría.
— Hazlo —repitió ella, al notar que él se hallaba en la indecisión todavía.— no tengas miedo… yo ya no lo tengo.
— Y nunca tendrás que tenerlo conmigo. —respondió él, cuando al fin se decidió a responder a sus ruegos.
El pelirrojo que se había mantenido de rodillas frente a ella, se alzó un poco para quedar derecho sin ponerse de pie aún, y la tomó del rostro con aquella delicadeza que solo con ella podía tener. La presionó de la nuca para corresponderle con mayor entusiasmo a sus besos, y permitiéndole a la vez a ella poder abrazarlo por el cuello. Ron pasó sus manos desde su rostro, a recorrer sus brazos, los bordes de su pecho, su cintura y finalmente su espalda baja, que la hizo estremecer.
No fue él quien dio el siguiente paso, sino Hermione que mordiendo ligeramente su labio inferior lo tomó del inicio de la camisa a medias abierta, para arrastrarlo un poco y ponerlo sobre su cuerpo. Ron se apoyó a un costado de su cuerpo para ir lentamente quedando sobre ella, y sobre todo dejándola a ella cómoda, porque a pesar de que su cuerpo le rogaba por más contacto, sabía que su pierna adolorida aún necesitaba cuidados y mucha precaución.
Si Hermione había deseado hacerlo con ternura y tranquilidad, no pudo encontrar a mejor compañero para hacerlo, porque Ron en ningún momento hizo algo que le causara la más mínima molestia. De hecho, después de ubicarse sobre ella, soltó los broches de la bota ortopédica y se la quitó con la suficiente suavidad como para no causarle ni el más mínimo dolor. Ella se lo agradeció en un susurró y luego lo beso nuevamente, para ubicarlo donde debía estar. Sobre ella, en la posición que siempre los hacía complementarse tan perfectamente.
Ron separó sus labios y lentamente fue besando cada parte de su rostro. Comenzando por su frente, siguiendo con sus parpados, la nariz, sus mejillas, el inicio de su cuello, para finalmente llegar a su oído, en donde con suma sensualidad le susurró un te amo tan íntimo e íntegro, que nadie jamás podrá explicarse cómo. Ella sonrió ligeramente, soltando un pequeño gemido de felicidad, y dejándose llevar por el placer que causaba el roce de los labios de su novio contra su cuello blanquecino.
Probablemente hubiese sucedido la primera vez, pero jamás con esas sensaciones tan perfectas. Y fue ahí cuando ambos se dieron cuenta de que estaban completamente enamorados, y que no habría nadie más en sus vidas. Porque ahora serían solo ellos dos, contra todo el mundo. Solo ellos dos, siendo uno para el resto de sus vidas.
Tal vez había sido todo el tiempo que habían estado separados, o solo la necesidad de sentirse nuevamente ambos profesados por ese gran amor que los unía lo que estaba convirtiendo ese momento uno de los más importantes de sus vidas.
Hermione dejó que él continuara besando su cuello, sus hombros, su clavícula e incluso sus pechos, para comenzar a tratar de quitarle la camisa a su novio. Definitivamente la ropa ya comenzaba a molestarles, cosa de lo que Ron fue muy consiente. Así que apenas tuvo las fuerzas para separase de su cuerpo, se alzó frente a ella sosteniéndose en sus rodillas para poder tener equilibrio y quitarse la camisa por sus hombros. Hermione mientras, lo observó admirando cada detalle de él, tratando de grabarse mentalmente cada segundo de esa situación, porque eso era algo que definitivamente no querría olvidar jamás. Ron soltó un bufido de molestia al verse tanto tiempo separado y se lanzó nuevamente a sus labios casi con desesperación de perder la vida si no lo hacía. Ella no dejó de sonreír en ningún momento, y se volvió a dejar llevar. Soltó el agarre que había hecho alrededor de su cuello, y deslizó lentamente sus manos por el cuerpo pecoso de Ron.
— Tienes las manos heladas —soltó en un respiro ahogado, mientras mantenía sus ojos cerrados.
— No te preocupes, se calentarán —respondió ella casi sin estar consciente de lo que hablaba.
Ron supo que así sería, así que no dijo nada más, y solo la volvió a besar, mientras sentía las manos de ella recorrer su espalda. Hermione gimió al sentirlo besándola tan profundamente entre la clavícula de su hombro y el cuello, así que para tratar de contrarrestar lo que sentía bajó sus manos hasta los muslos del pelirrojo y una vez ahí lo presionó con brusquedad, causando ahora en él un terrible escalofrió placentero.
Tal vez fue demasiado rápido, o solo estaba preocupado, porque la brusquedad con que se separó de ella, le causó cierta impresión a la castaña.
— No sé si deberíamos… tú estás, estás aún herida, y no creo que sea lo mejor hacerlo tan pronto. No quiero que te arrepientas, has pasado por mucho, tú probablemente estés adolorida aún… quisiera decirte…
— Ron, Ron, Ron, amor… tranquilo —lo detuvo ella con una adorable sonrisa. — no te preocupes por nada, porque te aseguro que estoy tranquila y muy segura de esto. Te amo, y tú a mí. ¿Necesitamos alguna otra razón para seguir con esto?
— Pero es que tú…
— Yo nada Ron, te necesito, te amo y no puedo estar sin ti. Por favor solo… quiéreme.
Él sonrió como ella siempre solía hacerlo, y se acercó para estar apoyada en sus labios y responderle.
— Te quiero más que a mí mismo.
Hermione no necesitó más palabras, porque ya tenía lo que necesitaba. Ron le volvió a corresponder a sus labios y finalmente terminó por despojarla de toda la ropa que tanto la cubría. Ella hizo lo propio con su ropa, quedando ambos en completa desnudes y complicidad. Una especie de actitud secreta los acompañó en ese momento, porque poco supieron del mundo después de que ambos se volvieron a besar.
Ron se posicionó frente a ella, y de un solo movimiento volvieron a ser uno. Hermione soltó un gemido en su oído, y sin poderlo evitar también junto a esto una pequeña lagrimita que surcó sus mejillas. Ron la notó cuando abrió sus ojos para verla a ella, tan perfecta bajo su cuerpo, complementándose a él a la perfección. Se dejó apoyar de un brazo, y con él otro limpió la gota dándose cuenta de que no era de tristeza ni dolor, si no de la más completa felicidad.
No dijeron nada más, porque tampoco hacía falta decir palabra alguna. Estaban juntos, amándose, entregados el uno al otro, sintiéndose piel con piel, completando el vacío que existía en ambos cuando no estaban juntos.
Ron se encargó de que todo sucediera con la mayor utopía. Y una vez que sus cuerpos agotados se entregaron al mayor placer, se preocupó de que ella estuviera bien. Hermione lo volvió a besar agradeciéndole y demostrándole todo lo que era tan difícil de explicar.
— Te extrañe, mi vida… —susurró ella, con demasiada tranquilidad—. Extrañe sentirte de esta forma… que podamos estar así… juntos… solo nosotros…
Recordar él te extrañe, mi vida habría sido mucho más factible en ese momento, pero para Ron… lo único que le había quedado dando vuelta era el solo nosotros…
Porque sinceramente ya no estaba seguro de que fueran solo ellos.
— Y yo a ti, mi amor…
Hola lector s!
Lo se, lo se... seguramente quieren matarme por haberme demorado tanto y con justa razón! Enserio lo lamento pero mis deberes como estudiante eran primordiales en este momento. Y en caso de que quieran saber... todo me ha salido de maravilla, incluyendo mi situación sentimental jaja. Bueno en resumen, lo lamento enormemente, y espero que este capítulo compense el tiempo que me demoré, para alegrarlas un poco más, les contare que actualizare el próximo fin de semana, así que preparadas para todo lo que se viene !
Todos mis cariños... nos vemos pronto, y espero no me hayan abandonado jaja :c !
Bye, Bye!
