Capítulo 37:

¡Buenos días Europa!

Probablemente si le hubiesen dicho que ella terminaría siendo una modelo reconocida, que precisamente no tendría tiempo para estar en su casa tranquila disfrutando de alguna vieja película, que tendría que andar con guardaespaldas para todos lados, y que tendría un novio igual de famoso que la amaba tanto… seguramente no habría creído. Pero así era la realidad… ella tenía todo para ser feliz… después de que por muchos años había sufrido por todo. Ahora la rueda de la fortuna se daba vuelta, ella al fin podía decirlo con seguridad. Podía jurar que era feliz.

— Buenos días, buenos días —canturreó una voz masculina tratando de sonar adorable—. ¿Sería posible que esta bella princesa despertara ya?

Una sonrisa, y los ojos aún cerrados.

— A esta hora de la mañana soy todo menos una princesa —murmuró cubriéndose con la sabana hasta más arriba de la cabeza.

— No quiero ser impertinente pero… deberías ir al doctor y que te revisen los ojos un poquito —Hermione río dulcemente y terminó por quitarse la tela que la cubría, y con lentitud abrió los ojos que le dolieron al instante al recibir la luz del sol de pleno en la cara. Ron seguía parado frente a la cama con una gran bandeja en sus manos. — ¡Ron! ¡Porque diablos no me dices que estás parado ahí con eso! ¿Cuánto llevas esperando?

Ron río esta vez, al ver su rostro asustado. Sinceramente la bandeja se veía más pesada de lo que realmente estaba.

— Mmmm… creo que medía hora… ¿Por qué?

— ¿QUÉ? —exclamó asustada.

— Solo llevo un par de minutos —aclaró. Hermione respiró más tranquila y se sentó bien en la cama para dejarle un espacio en el que pudiera dejar la bandeja—. Mírame, aún estoy en pijama… no pensarás que sería tan tonto como para esperar hasta que… bueno de acuerdo, no vinimos a discutir eso —detuvo, al ver que Hermione asentía—. Le traje su desayuno tan merecido… ¿Está bien de azúcar?

Hermione tomó su taza y le dio un largo sorbo saboreando el dulce sabor del chocolate caliente. Él pelirrojo le ofreció pan, y algunos pasteles que había comprado la noche anterior, pero toda la tranquilidad que estaba pasando se detuvo apenas Hermione vió la hora que era.

— ¡Son las nueve! ¡Las nueve, Ron! —saltó de la cama lo más rápido que pudo aún con la pierna adolorida, y por suerte sin botar nada sobre las blancas sabanas de la cama.

— ¿Y qué tiene que sean las nueve?

— ¿En qué mundo vives? —Ron se quedó callado mientras saboreaba su pan—. Tenemos una entrevista en el matinal nacional a las once… ¡y ya van a ser las diez!

— Corrección… TIENES una entrevista en el matinal. —Hermione cerró los ojos y respiró tranquilamente—. Pero adelante… yo te traía el desayuno para que nos quedáramos regaloneando un rato pero si prefieres…

Hermione no esperó que le dijera más y corrió hasta el lugar en que estaba su novio. Le quitó la taza de las manos y la dejó sobre la mesita de noche. Se tiró con todo el cuerpo sobre él. Él pelirrojo no pudo evitar reír y la abrazó todo lo que pudo. Hermione lo llenó de besos y luego lo miró fijamente.

— No lo prefiero… y no sabes cuánto desearía quedarme contigo aquí comiendo ese delicioso desayuno que preparaste, pero el trabajo es trabajo. Y sabes que odio ser impuntual y no cumplir mis promesas.

— Sí, sí, sí —respondió el rodando los ojos.

La castaña le dio un último beso en los labios y se puso nuevamente de pie.

— Además… no quiero llegar a ser una diva para la televisión como tú —comentó en broma.

Ron abrió la boca en una especie de O y luego entrecerró los ojos.

— Yo también te quiero, cariño —respondió él finalmente con ironía.


Después de una ducha, de elegir un buen conjunto de ropa y de maquillarse, en una hora ya estaba lista para salir rumbo al trabajo. Y para su suerte las cosas no podrían haber sido mejores, ya que apenas salió del baño, Ron la esperaba perfectamente vestido para acompañarla.

— No habrás pensado que te iba a dejar ir sola a esa entrevista ¿cierto? —dijo, finalizando con una dulce sonrisa.

— Todos los días me sorprendes…

— Y hoy no será diferente, amor —le ofreció su mano. — Iré por el auto, espérame en la entrada.

Hermione asintió y cerrando la puerta, tomó el ascensor. Este descendió todos los pisos, y cuando llegó al primer piso, saludó a los conserjes que le dieron los buenos días. Ron no demoró mucho en aparecer con su auto, así que con un simple nos vemos salió en la entrada del edificio y subió al auto.

El trayecto hasta la sede de televisión "BBC", no fue demasiado largo, por lo que llegaron en un tiempo preciso. En la entrada los saludaron cordialmente. Ambos descendieron del auto y Ron le entregó las llaves a un joven muchacho muy bien vestido que le ofreció estacionarlo. Un portero les abrió la puerta saludándolos de la mejor forma, deseándoles un buen día.

— Bienvenidos a BBC, acompáñenme por aquí los llevaré con el director del Buenos días Londres que los está esperando.

— Gracias, es hermoso todo aquí —dijo Hermione dándole un beso en la mejilla al hombre. Ron le ofreció la mano.

Él los guio por unos largos pasillos que estaban perfectamente adornados, con alfombras largas y acogedoras. Grandes imágenes de los programas que se desarrollaban en la sede. Fotografías de los conductores de cada programa y una inmensidad de premios. Hermione observó todo con toda la minuciosidad que le era permitido en el trayecto, permitiéndose admirar todo cuanto a su camino aparecía.

— Es un placer tenerlos aquí. Soy Bernard Wasilakoviski, el director del programa. —comenzó diciendo un hombre regordete que venía con un traje muy bien lucido—. Espero que su llegada haya sido bien realizada, acompáñenme por aquí.

El hombre los guio por unos cuantos pasillos más que lo dirigían finalmente a la parte trasera del programa en donde se encontraban los camarines.

— Hemos acomodado uno especialmente para usted, con todo lo que ha requerido su Manager. Esperamos tenga todo, si hay algún problema, solo hágame saberlo.

— Gracias por todo, esta perfecto.

— Lamento no haber tenido otro para usted señor Weasley, pero no sabíamos que vendría… con la señorita.

— No se preocupe por nada, yo solo la vengo a acompañar, no tendremos problemas.

— En unos minutos vendrá Patrick para darle el horario detallado de la entrevista. Y también vendrá la maquilladora y de vestuario… —Hermione asintió—. Bueno, si no necesita nada más… me retiro.

Él cerró la puerta a su salida y los dejó en el interior del camarín.

— Creo que se han excedido un poco con todo esto —comentó sonriendo, Ron asintió.— Sobre todo con las diez bandejas de comida…

Ron asintió, a pesar de que ya estaba frente a estas degustando lo que le había llamado la atención.

— Tendremos que aprovecharlas entonces… no queremos que las vayan a desperdiciar…

— Creo que tú serás el menos triste en este lugar. —murmuró para sí misma riéndose de la forma de comer de su novio.

La puerta sonó en ese momento, y Hermione se puso de pie para abrirla.

— Disculpe la molestia, soy Patrick vengo a darle el organigrama de…

— ¡Ah, sí, claro! —le indicó que pasara, junto a las otras dos muchachas que venían con un carrito de vestidos y dos maletas que seguramente traerían maquillaje.

— Bueno… tiene aproximadamente una hora para maquillaje, peinado y vestuario. Luego de esto, repasará algunas cosas con el conductor mientras están en reclames y tendrá que estar en uno de los lugares ubicados específicamente para esperar en donde compartirá con el productor, algunos funcionarios y un par de invitados también aparte de usted… ¿Vamos bien? —la castaña asintió. — De acuerdo, después de eso serán quince minutos y el conductor presentara un video que ha organizado la producción, luego de esto la nombrará a usted y tendrá que salir por la entrada que le indicaré minutos antes de salir a escena. Ahí le daré algunas indicaciones y así transcurrirá la presentación. — Hermione volvió a asentir. — Vendré yo en una hora para indicarle que debe salir. Y eso es todo. ¿Alguna duda?

— Ninguna, todo me quedó muy claro —admitió.

— De acuerdo, entonces… suerte con el vestuario.

El muchacho que llevaba una libreta en sus manos y un auricular en sus oídos, salió por la puerta tranquilamente, mientras las muchachas comenzaban a preparar las cosas para el elegir el conjunto de ropa.

— ¿Necesitan que yo salga? —preguntó Ron poniéndose de pie con un trozo de manzana en la mano.

Ambas mujeres volvieron su mirada a la modelo, que sonrió y negó mirando a su novio. Ron asintió y se volvió a sentar, preocupado de la comida y a la vez de ver que su mujer se iba transformando poco a poco de una mujer natural, o una perfecta modelo. El vestuario fue simple de elegir, Hermione decidió sin muchos titubeos que vestido quería utilizar y además que tacones usar. Y cuando las cosas estaban decididas, la maquilladora decidió que colores debería utilizar con el maquillaje.


— ¡TRAIGAN EL AZUCAR! —Gritó uno de los gemelos Weasley atento al programa que por años la familia solía ver juntos por las mañanas, y especialmente ese día porque saldría parte de su familia. — ¡ESTE CAFÉ PARECE AGUA DE DRENAJE!

— ¡FRED! —lo reprendió su madre.

— Soy George. No sé como puedes hacerte llamar nuestra madre… —refunfuño el muchacho.

— Lo siento George, es que ustedes actúan como si fueran uno solo…

— ¿Sabes? Creo que si tienes razón… soy Fred —respondió divertido, a diferencia de su madre que rodó los ojos.

— " y entre las noticias que más llamado la atención al mundo, es la cantidad de fenómenos naturales que están sucediendo en la tierra… para ello, tenemos aquí al geólogo Andrew Pillows, que nos explicara un poco de lo que esta sucediendo con nuestro planeta…"

— ¡Porque nadie trae la maldita azúcar! —volvió a gritar Fred.

— ¡Jovencito! Si quieres algo, ve tú mismo por él —lo reprendió su madre cansada.

— De acuerdo, de acuerdo… no te sulfures mamá.

— ¡GIIIIIINNNYYY! — gritó con fuerza el gemelo, pero al ver el rostro rojo de su madre, se puso rápidamente de pie y caminó a la cocina, ocultando la gran sonrisa en su rostro.

Como nadie se disponía a traerle el azúcar, él mismo decidió ir por ella y eso habría encontrado, si no fuera porque en la misma cocina, su hermana pelirroja estaba aprovechando de la oscuridad y el vació para hacerse unas cuantas caricias con su novio azabache.

— ¡GINNY! —exclamó con un grito y asqueado.

— ¡FREEEEEEED! —escuchó que gritaba su madre. — ¡DEJATE DE GRITAR!

— Pero si tu… yo solo… ¡de acuerdo! —respondió disgustado y se volvió a su hermana—. ¿No crees que sea muy temprano para estar… haciendo… eso? —la pelirroja alzó una ceja y lo miró con una sonrisa—. De acuerdo, sí, verdad… formulare la pregunta nuevamente… ¿No crees que este no es el lugar para hacer… eso?

— El morbo, hermanito.

— Eres una niña… que sabes tú de morbo…

— No soy una niña…

— Sí lo eres, porque si no, no te habría pillado… tienes que tener técnicas… calcular tiempos… encontrar el lugar indicado…

Mientras los hermanos discutían un muy azorado pelinegro, trataba de ocultar la desnudes que estaba entre sus piernas, ya que la pelirroja no lo había dejado moverse, ni tampoco planeaba moverse más para que Fred lo viera…

— Ginny… —susurró él.

— Espera amor —lo detuvo ella—. Así que no vengas con que soy muy pequeña para hacerlo… yo en cambio ya no vivo en esta casa…

— Pero eso no quiere decir que dejes de ser una niña, para nosotros siempre lo serás… te guste o no…

— Ginny… —volvió a susurrar Harry.

— Espérate —Repitió ella—. ¿Y eso que tiene que ver? Tú sigues coqueteando con todas como si ya no tuvieras edad para casarte.

— Yo no quiero casarme, ese es el tema.

— Ginny… amor… enserio…

— Espérate Harry —continuó hablando—. Y no quieres casarte porque tú eres el inmaduro… y quieres que yo sea la inmadura para que tú ganes…

— Yo no soy inma….

— ¡OIGAN! —Exclamó Harry alzando la voz, ya desesperado—. Fred ¿podrías…? —el gemelo entendió inmediatamente.

— Sí, tranquilo yo solo venía por el azúcar que esta… —todos miraron por los alrededores de la cocina—. Justo detrás del trasero de mi hermana…

— Toma —le entregó ella, sacándole la lengua como una cría.

— Gracias —respondió él, correspondiéndole con el gesto de la lengua. Luego de esto, desapareció por el mismo lugar en que había llegado, susurrando un "porque siempre tengo que ser yo el que vea estas cosas".

Harry por su lado, transpiraba como cerdo en el matadero, nervioso por lo que pudiera pensar la familia de él. Aunque se había sorprendido de la intimidad y confidencialidad con que su mujer actuaba estando en esa situación con su hermano.

— No te preocupes, no dirá nada.

— ¿Cómo estás tan segura de ello? Podría estar contándoles a tus padres ahora mismo todo lo que vio —respondió él, retrocediendo de la posición, Ginny lo detuvo abrazándolo nuevamente con sus piernas.

— No lo hará, porque sabe que tiene más que perder que yo —la expresión de duda de Harry lo decía todo—. Lo he pillado unas cuantas veces en esta misma situación, así que te repito… no dirá nada.

— Pero… es diferente porqu…

— ¡Shhh! —lo hizo callar la pelirroja—. Mejor preocupémonos de lo que estábamos haciendo ¿de acuerdo?

El muchacho dudó aquello, pero al recibir un feroz beso de la chica, se olvidó de todo aquello y continúo con su labor de hombre.

Por otro lado Fred había llegado con el azúcar en sus manos y con una clara expresión de molestia.

— ¿Encontraste el azúcar? —le preguntó su madre con la misma expresión.

— Sí.

— ¿Y porque volviste a gritar ahora?

— Porque… porque la enana no me la quería pasar.

— Que infantiles, por Dios. —comentó ella llevándose una mano a la cabeza, y se levantó del sillón.

— ¿A dónde vas? —preguntó Fred asustado.

— Por la tarta que preparé.

— ¡NO! —exclamó exaltado, asustando a todos los que estaban ahí en la salita.

— ¿Por qué no? —preguntó su madre.

— Porque… porque… porque te vas a cansar mucho, yo iré… de nuevo.

— No cariño, no hay problema, gracias. —y continuó caminando.

— ¡MAMÁ! —exclamó George.

— ¡FRED! —respondió Molly.

— ¿Qué? Yo no fui —respondió asustado.

— ¿Qué sucede George?

— Es que… quería… quería decirte que te amamos mucho, y que te hacemos rabiar con Fred… porque te extrañamos mucho.

Su hermano sonrió al ver el intento de su hermano por ayudarlo.

— Sí, es verdad —lo abaló.

— Ustedes dos se están comportando de una forma muy extraña… después vamos a hablar… —los gemelos suspiraron al ver que la pelirroja pasaba con Harry justo en ese momento actuando con la mayor tranquilidad, sin percatarse de todo el embrolló que habían realizado para salvarle el pellejo.

— Buenos días cariño, sírvanse de la mesa, hay de todo —les dijo Molly mientras la pelirroja estampaba un sonoro beso en la mejilla de su madre y Harry hacía algo similar.

Fred por su lado, prefirió seguir viendo la televisión que en ese momento daba un anunció.

— " ¡y a la vuelta de estos comerciales… la noticia que impactó a nuestra nación. La reconocida modelo Granger, nos dará su testimonio después del terror que sufrió por una larga semana secuestrada. No se vaya, continúe en nuestra sintonía… ya volvemos! "

— ¡Molly, cariño! ¡Ya va a empezar! —exclamó el señor Weasley, subiéndole el volumen a la televisión.


— De acuerdo repasemos el plan… usted señorita Granger esperará aquí… hasta que el presentador la llame, la cámara la seguirá por el backstage y luego la cámara principal captará su imagen en la entrada del set —Hermione asintió, mientras se enderezaba el vestido que se había subido ligeramente al estar sentada—. Esto sucederá apenas terminen los comerciales en exactamente 3 minutos.

El muchacho de aspecto famélico y áspero le indicó unas últimas cosas y luego desapareció por una de las esquinas. Ron en tanto aprovechó ese momento para acercarse a ella y desearle lo mejor.

— Todo saldrá bien, amor. —dijo, ella sonrió dulcemente—. No hay nada porque preocuparse, esta es solo una entrevista más…

— Frente a toda Inglaterra… —agregó ella, temblando ligeramente—. Pero tienes razón… estamos acostumbrados a esto, es solo una entrevista más… aunque… ¡Demonios! Mis piernas tiemblan como gelatina…

— Tranquila, es normal que te sientas así, pero lo estás haciendo muy bien, cariño.

¡1 minuto...! —exclamaron.

— Yo no sé si pueda, es que… no me siento bien…

Ron sonrió dulcemente y le dio un beso en los labios.

— Cariño… es solo un programa más, los nervios pasaran una vez que estés sentada y veas a todo ese público maravilloso que te apoya incondicionalmente.

— Sí, tienes razón —admitió sonrojada— esto no es nada profesional, me estoy comportando como una adolescente de 17 años…

En vivo en 10… 9… 8… 7… 6… 5… 4…3…

— Suerte.

La castaña asintió inhalando, para fijar su mirada en el pasillo establecido para su entrada. Ron desapreció al igual que el resto de las personas que por ahí transitaban, y una cámara se plantó justo frente a ella, para comenzar las grabaciones.

2… 1… ¡En vivo! —exclamó el muchacho delgado.

Y volvemos nuevamente con Buenos días Europa, pero en este momento con una sorpresa muy especial, la mujer que todo el mundo ha estado esperando… la princesa de la moda, Hermione Granger…

Rápidamente, como el coordinador había dicho, comenzó a pasar un video recopilatorio de la vida de Hermione, con imágenes de las más importantes campañas, hechos noticiosos, entre otras cosas. Y una vez que este termino, la cámara la enfocó mientra el conductor seguía hablando…

Así que aquí la tenemos… un gran aplauso para nuestra querida Hermione Granger…

Las personas invitadas al set aplaudieron con gran energía, sin detenerse en ningún momento. Hermione le sonrió a la cámara, dio un saludo con la mano y lentamente comenzó a caminar por la alfombra mientras un camarógrafo la seguía en todo el camino retrocediendo evitando tropezar.

Ella a medida que avanzaba los nervios aumentaban, pero como toda profesional intentó ocultarlos de la mejor forma, y una vez que estuvo en la entrada del set, los aplausos se hicieron más sonoros y constantes…

— ¡Bienvenida, Hermione! —la saludó el conductor, con una marcada sonrisa.

— Gracias —respondió ella con dulzura— es un placer estar aquí.

— El placer es todo nuestro, toma asiento por favor —la castaña asintió y tomó el asiento del lado izquierdo, el locutor hizo lo propio en el otro extremo. — Es increíble que no te hayamos tenido aquí antes…

— Así es… —rio ella.

— Creo que alguien en relaciones públicas se llevara un reto —la audiencia rió, como aquellos programas en los que las risas suelen estar grabadas, solo que en esta ocasión eran reales. — Bueno cariño, déjame decirte que es un gusto poder tenerte aquí y que además estés en perfecta salud nuevamente, después de todo lo que sucedió… pero naturalmente este es solo la parte buena de la situación, porque seguramente podemos asegurar que hace unas semanas no lo estabas pasando muy bien, y creo que el mundo entero estaba al pendiente de tu situación, cuéntanos… ¿Cómo sucedió todo?

— Bueno, ciertamente no fueron las mejores semanas de mi vida —comentó con una sonrisa, intentando liberar la tensión de la pregunta—. Y debo confesarte que simplemente sucedió, de un momento a otro yo pase de estar disfrutando de una copa de champan a estar secuestrada.

— Y debió ser aún más sorprendente el hecho de que fuera alguien familiar para ti quien realizó toda esta… macabra situación —continuó el hombre, mientras la audiencia se mantenía concentrada en sus palabras.

— Sí, fue bastante impactante todo esto, pero creo que lo más importante es la forma en que logramos salir de esto. Fue una cadena de coincidencias las que me llevaron a lograr salir de todo ese problema, así que en este momento más que pensar en los problemas y el horror que pasé, estoy enfocando mi vida en las segundas oportunidades que me da la vida…

Un aplauso generalizado y espontaneo salió de parte de la audiencia. El conductor por un segundo quedó sin palabras, y haciéndolo bastante obvio se acomodó el auricular en su oreja y volvió a la entrevista.

— Lo siento, eso ha sido demasiado… sorprendente. —ella se sonrojó mostrando su mejor sonrisa—. Creo que todos estamos claros de lo mucho que has crecido como persona y como modelo… comenzaste desde pequeña en el área del modelaje… como vemos aquí —en una pantalla de fondo, mostraron una imagen de Hermione cuando tenía aproximadamente 17 años—. Y a medida que has crecido, la moda también lo ha hecho contigo, has sido parte de famosas campañas y de todas ellas has recibido alabanzas…

— Bueno, ha sido un placer trabajar en cada una de ellas, y sinceramente aprendí muchas cosas que me han servido hasta este momento.

— ¿Y cómo es que comenzó todo esto? ¿Siempre quisiste ser modelo o sucedió de momento?

— Nunca mi sueño fue ser modelo, la verdad es que tampoco fue una opción para mí… pero las circunstancias lo requirieron y yo tomé una decisión.

— ¡Vaya! Es una sorpresa… ¿y que te llevó a tomar esta decisión?

— Mi padre. —admitió con una sonrisa triste, sus ojos se empañaron y un gran nudo se formó en su garganta, pero aún así continuó—. Él está en estado de coma después de un accidente que sufrimos hace un tiempo, y debido a ello, tomé la decisión de ser modelo. Mi padre requería gastos médicos que solo alguien con un buen trabajo y dinero podría costearlo, y por ello cuando me ofrecieron trabajar de modelo no lo pensé dos veces. Y gracias a ellos debo decir que no he tenido problemas económicos y he sabido llevar bien todo en equilibrio siempre preocupándome de que a él no le falte nada. Así que puedo decir que le debo todo a la industria del modelaje, y a mis fans que siempre han estado ahí desde un principio apoyándome en todo.

Un nuevo aplauso se generó y esta vez incluido el conductor.

— ¡Wow! Sí que te ha tocado duro… —Hermione asintió. — ¿Y cómo ha sido trabajar en la industria de la moda? ¿Qué es lo que más te ha complicado?

— Bueno muchas cosas me han complicado —rió, señalando sus altos tacones. — pero creo que especialmente hay una cosa que me cuesta mucho… y es que no puedo controlar bien el parpadeo cuando salta el flash de la cámara. Simplemente no logro acostumbrarme, suelen sacarme fotos en las que salga con el rostro casi como si estuviera durmiendo y además odió los tacos… me encantan en sentido estéticos, pero odio la forma en que mis pies sufren —volvió a reír, solo que esta vez la multitud la acompañó— Aparte de eso, he aprendido a sobrevivir en este mundo, lleno de perfeccionismo y estética. Porque en eso simplemente se basa esto, la perfección y el aprender a manejarse con la cámara, por mi parte he conocido a chicas realmente talentosas, que están hechas para este trabajo, pero pienso personalmente que este es un ambiente duro, muy competitivo, en el que todo se basa en quien tiene más altura, delgadez y personalidad. Hay que saber cómo llevar las actitudes frente a la cámara y luego simplemente demostrar todo lo que tienes y sacrificas por esto. Para mí fue difícil adaptarme, pero lo hice porque tenía un solo objetivo en mi mente, y que si decidía hacer esto, me prometí que daría lo mejor de mí, para ser la mejor y triunfar como lo hubiese deseado en cualquier otra carrera.

— Y eso lo has dejado más que demostrado Hermione, porque con el gran éxito que ha tenido tu última campaña con Record Magic, está demostrado que tú y Ronald Weasley han sido muy profesionales.

— Y también estoy muy agradecida del público por ello, porque sin ellos esta campaña solo seguiría siendo eso… una campaña.

— Un fuerte aplauso por favor para esta gran luchadora, que ha sabido salir adelante en su vida a pesar de todo lo que ha pasado. —la gente así lo hizo, luego el hombre alzó la voy nuevamente—. Ahora una corta pausa a comerciales y ya volvemos con nuestra modelo Hermione Granger.

Las cámaras lentamente retrocedieron, la música de fondo se fue apagando, y las luces se atenuaron. La voz del director diciendo "Y estamos fuera" hizo eco en el lugar, mientras algunas personas llamaban a la castaña para pedirle autógrafos y fotos.

— Has estado excelente Hermione, estoy muy orgulloso de ti. Seguiremos en unos minutos, ¿necesitas algo?

— Gracias, no nada no te preocupes… les molestaría si… —señaló al público que la llamaba.

— No, no, no, claro que no. Ve no más, te avisaremos cuando volvamos al aire.

La castaña asintió y tambaleándose un poco se puso de pie. Caminó hasta las tarimas que habían ubicado y lentamente fue correspondiendo a todos los abrazos, fotos y autógrafos que le pedían. Muchos de ellos la felicitaban y le daban mucho apoyo, le dieron las bendiciones y le desearon que tuviera el mayor de los éxitos en su relación.

Minutos después apareció el co-director, indicándole que ya entrarían al aire. La muchacha se despidió y volvió a subir al set, ahí la esperaba sentado el conductor.

— Ahora atenderemos llamados y responderemos preguntas, así que tenemos que tratar de ser claros y precisos con las respuestas. —la chica asintió, a la vez que todo volvía a la normalidad y la música de presentación volvía a sonar.

¡Al aire!

— ¡Y volvemos nuevamente a nuestro programa, con la fabulosa modelo Hermione Granger! —se repitieron los aplausos. — En este momento se abrirán las líneas y nuestra página web para recibir preguntas que Hermione responderá aquí y ahora. — Comenzamos con Vivian… que dice… —salió en pantalla gigante la pregunta. — ¿Todo tu cuerpo es natural o te has realizado alguna operación?

La cámara enfocó a Hermione, ella sonrió y respondió con tranquilidad.

— Todo es natural, gracias a Dios. Odio las operaciones, y creo que si cambiara algo en mi cuerpo sería definitivamente por medios naturales, preferentemente por ejercicios.

— De acuerdo, gracias Vivian, ahora seguimos con… Alexandra —todos veían la pregunta—. ¿Si hubieses podido elegir, que habrías estudiado?

— Probablemente algo con letras, me encantan los libros, y escribir. Solía ser la materia que más adoraba en el colegio.

— ¿Cuántos zapatos hay en tu closet?

— Mmm… no los he contado pero probablemente más de 100 pares —la audiencia soltó un sonoro ¡Wow! — Especialmente porque somos figuras públicas tenemos que lucir diferentes tenidas y por así decirlo… promocionarlas.

— Continuemos... —prosiguió el hombre—. ¿Cuál es tu color favorito? Por Jael.

— Mi color favorito es sin duda el… azul. —respondió, mientras buscaba con su mirada a su pelirrojo novio, por el cual esa respuesta era tan definitiva.

Y así estuvieron por un buen rato, respondiendo preguntas tan simples como cuál era su marca favorita de ropa, si tenía más hermanos, cuál era la prenda más cara que había comprado, etc, etc, etc. Hasta que las cosas comenzaron a complicarse de la nada.

— Ultimo llamado del público… estás al aire… Lavender.

La mirada de Ron se oscureció apenas escuchó aquel nombre. Porque exactamente había dos opciones… la primera y la peor de todas es que fuera aquella Lavender que ellos conocían y que en vez de hacer una pregunta como cualquier otra persona decidiera delatarlo. O en la segunda y mejor opción… que simplemente no fuera quien creía él que podía ser.

Hola, hola, que alegría me da poder saludar a nuestra modelo favorita…—esa no era la voz de Lavender, pensó Ron rápidamente calmándose un poco— tantas cosas que ha tenido que pasar la pobre… sería una lástima si más cosas surgieran después de aquella tormentosa situación… y lamento ser yo además quien tenga que dar estas tan malas noticias…— No, definitivamente esa no era Lavender.


— Señor —lo llamó su secretaria— señor Walmart…

Robert alzó su mano haciéndola callar con delicadeza, mientras terminaba de despedirse de un productor con el cual había estado hablando unas horas.

— ¿Qué sucede?

— Creo que hay algo que debe ver… —le dijo ella, encendiendo la televisión justo en el canal en que pasaban el matinal más visto de Europa.

— ¿Cómo les va a los chicos? —preguntó entusiasmado, pero al ver los titulares de aquel programa su sonrisa decayó estrepitosamente.

— Iba todo bien, hasta que alguien llamó… señor

— Súbele el volumen —le pidió. La muchacha asintió e hizo precisamente eso, lo que al instante provocó que su estómago se sacudiera, esa definitivamente era Rita, su ex mujer. — ¡Maldita sea! ¡Esa maldita! ¡Consígueme inmediatamente el teléfono de ese programa!

— Sí, señor, de inmediato.

Mientras tanto, Robert le subió aún más el volumen a la televisión y se mantuvo atento.

— …y lamentablemente este par de jovencitos… en un principio se llevaban muy mal, algo que por supuesto en un principio desmintieron frente a todos, y la primera "sesión improvisada de fotos" que salió a la luz del público, no fue más que una escena real de calentura de nuestro querido modelo Weasley… pero debo decir que hay algo aún más preocupante y que lamentablemente tendré la mala suerte de informarles…


— ¿Pero quién diablos es esa mujer que está dejando tan mal a mi niño y a Hermione? —exclamó enojada la señora Weasley. — ¿Quién se cree que es la muy… arpía?

— ¡Shhh! ¡No podemos escuchar nada, mamá! —exclamaron los gemelos mirando la televisión más concentrados que nunca.

— ¡Pero escuchen a esa mujer… miren lo que dice!

— La escucharíamos si nos dejaras escuchar…

y que lamentablemente tendré la mala suerte de informarles que su queridas estrellitas no son más que una falsa bien pagada… además de que claro… todos creerán que Ronald Weasley estaría más que preocupado por la desaparición de su adorable mujer… pero la verdad es que él estaba… ¡DING! ¡DING! ¡DING! ¡DING!

Justo en ese instante la comunicación había dejado de funcionar y el incesante sonido de una llamada perdida no dejaba de repetirse.


— ¡Dile a Stuart que corte la llamada de inmediato! ¡DEPRISA! —exclamó con una mano en la cabeza, tirando de su cabello con desesperación.

Fueron unos segundos más que desesperantes ya que estaban a segundos de ser arruinados por las palabras de aquella mujer despechada.

pero la verdad es que él estaba… ¡DING! ¡DING! ¡DING! ¡DING! ¡DING!

Justo a tiempo… un aplauso para Robert, había logrado detener un destino futuro lleno de problemas.

Bueno al parecer hemos perdido la llamada… queremos agradecerle a Hermione por estar aquí después de tantas cosas que ha pasado, un fuerte aplauso y nos despedimos desde aquí exactamente a las 11 de la mañana. Espérenos, que después de esta pequeña pausa volvemos con la doctora Riberot que nos hablará de los posibles riesgos de la cirugía estética…

— Lo logró señor, justo a tiempo —comentó su secretaria— pero lamento decirle que el teléfono no deja de sonar, creen que esto será el nuevo escándalo de la televisión… ¿Qué quiere que les diga?

— Diles que… —Robert desvió su mirada de la televisión y se tapó los ojos con su mano tratando de pensar la mejor opción. — diles que mañana habrá una rueda de prensa de Record Magic.

— ¿Quiere que reserve algún lugar?

— No será necesario, lo haremos aquí mismo en el edificio, pero procura no dar mayor detalle, ya suficiente tuvimos por hoy.


Después de que el conductor dijo aquellas palabras, las luces volvieron a apagarse y el set quedó en tranquilidad nuevamente, con el sonido de las voces del público de fondo. Hermione actuaba con naturalidad como si nada hubiera pasado, mientras el hombre la miraba entre impresionado y molesto.

— No te preocupes, siempre hay gente que intenta causarnos daño, ya verás que nadie tomara atención a esto.

— Sí, no te preocupes… es parte de nuestro trabajo ¿no? —él asintió, Hermione suspiró. — Muchas gracias por todo, pero ya debo irme.

Él asintió, le dio un abrazo y Hermione desapareció. Caminó lo más rápido que pudo mientras sentía los pasos de alguien seguirla, pero ella no se detuvo a pensarlo, solo siguió caminando hasta llegar a su camerino. Una vez ahí abrió la puerta y entró. La persona que la seguía entró también y cerró la puerta tras de sí.

— Esa no era Lavender… —susurró aún conmocionado.

— Lo sé —respondió ella cortante. — ¿A qué se refería Rita con eso que dijo? ¿Dónde estabas y que estabas haciendo?

— Amor… no irás a creerle ¿o sí? —su voz temblaba. Aún no decidía que hacer, si contarle la verdad o seguir fingiendo. — Ya sabes cómo es esa mujer… intenta destruir nuestra vida y nuestras carreras… no iras a permitírselo, ¿cierto?

— Pero es que…

— Vamos cariño, son solo mentiras… —sí, había optado por seguir fingiendo porque definitivamente no era ni el momento ni el lugar para confesar algo tan importante. — Vamos amor… es momento de ir a casa y descansar.

— Son solo las 11 de la mañana, Ron.

— Lo se Hermione.

No hubo ni más respuestas ni más preguntas, solo el sonido de la puerta al cerrarse tras ellos, al tiempo que desaparecían rápidamente de los estudios de la BBC para no ser alcanzados por los insaciables paparazzis.

Hermione iba pensativa, llena de inseguridades y dudas. Probablemente en otra circunstancias habría ignorado aquello, pero en ese momento tenía un mal presentimiento, definitivamente le estaban ocultando algo…

Ron por su lado meditaba sus opciones, ya era momento de crear un plan o simplemente de afrontar las cosas como eran; tal vez ya era momento de hablar con la verdad… Hermione debía saber todo.


Lamento el atraso pero aquí esta el nuevo capítulo, y les aclaro altiro que el proximo capítulo es decisivo, ahí sabremos que decide Ron... si ir con la verdad o seguir creando mentiras... ¡no se lo pierdan! ¡Nos vemos pronto!

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Bye Bye !