Capítulo 44:

La fiesta de despedida

Para todos aquella última sesión de fotos pasaría a ser parte de los más bellos recuerdos de sus carreras, porque no solo estaban realizando la finalización de un muy exitoso proyecto, sino también porque eran testigos de la profesionalidad de un par de modelos que habían tenido un vida muy dura y que a pesar de todo se encontraban luchando por un mejor futuro.

Ron y Hermione hicieron su trabajo con el mejor ambiente posible, se comportaron como muy buenos amigos que reían de cualquier estupidez que sucediera. Ron hacía varias caras graciosas, simplemente para sacarle una sonrisa a ella, y ella le comentaba chistes y frases divertidas solo para alegrarle la vida. Todo parecía ser perfecto.

— ¡Eso es todo por hoy chicos! —exclamó Edward con un altavoz. — ¡Esta todo terminado! Un gran aplauso para todos ustedes, han sido un gran equipo.

Una multitud de aplausos reinó por largos minutos, algunos se abrazaron entre ellos y otro saltaron contentos. Era un completo descontrol de emociones.

— No puedo haber elegido mejor trabajo ni mejor compañera —susurró Ron, al oído de Hermione.

Ella sonrió con su mejor sonrisa y luego se acercó para abrazarlo con fuerza. Él inmediatamente le correspondió.

— Has sido un dolor en el trasero —bromeó ella. — Pero pienso igual.

— Al menos fue un dolor agradable.

— Definitivamente —afirmó ella.

Ron sentía que era el momento. Era el instante preciso para confesarle todo. Decirle cuando la amaba, recordarle que así sería siempre y que la adoraba más que nada en este mundo. Pero su momento fue rápidamente eclipsado por el ingreso de su jefe que se acercó para darles las felicitaciones. Segundos después Hermione desapareció de entre la multitud que se acercaba para decirle que la adoraban, que había sido un placer trabajar con ella y que no querían que fuera la última vez. Ron por su lado se encontró con varios amigos del trabajo que le ofrecieron ir a almorzar todos juntos en grupo, a lo cual no pudo más que aceptar.

— ¡Atención, atención! —gritó el director. — Sé que todos queremos ir a celebrar un poco y prepararnos para nuestra gran noche de culmine, pero me temo que hay tenemos algo que hacer. — Algunos abuchearon y otros exclamaron de sorpresa pero todos completamente felices aun así. — Ron, Hermione, ¿pueden venir aquí un momento?

Entre el gran grupo de personas, los recién nombrados se hicieron paso. Hermione tambaleándose un poco por los tacones, pero bien asegurada gracias a las manos de Ron que caballeroso le ofreció su brazo.

— Estamos todos muy orgullosos de todo lo que hemos logrado y gran parte del éxito no solo se lo debemos a nuestras estrellas, sino también a ustedes, todos los que hicieron esto posible. Así que para dejar un poco de discurso para la noche, mejor iré al grano. —confesó Edward. — Simplemente quiero darles las gracias, ustedes con sus ajetreadas carreras, aceptaron este reto y lo cumplieron con grandes objetivos, así que yo de parte de todos los aquí presentes, queremos agradecerles una vez más.

Un aplauso nuevamente generalizado inundó la estancia. Hermione se emocionó un poco y no pudo evitar dejar caer unas lagrimillas, por lo que algunos soltaron un generalizado sonido de conmoción. Ron a su lado le ofreció su hombro.

Lo habían logrado y el contrato con ello, llegaba a su fin.


El camino a casa fue relajado. El ambiente en el auto era muy diferente al que había sido en un inicio, y definitivamente todos los pasaban mejor.

— No puedo creer que ya sea el final —comentó Remus, doblando justo en un semáforo hacia la derecha. — Recuerdo como si fuera ayer, el primer día que los vi subirse aquí. ¡Cuál de los dos quería matar más al otro!

— No ha cambiado mucho, entonces —bromeó Hermione, dándole un golpe ligero en el hombro a Ron.

— Solo porque tú más que nadie logra sacarme de mis casillas —argumentó él.

— ¿Qué fue lo que te paso en el ojo? —preguntó Lupin dirigiéndose a Ron.

— Larga historia —soltó él rápidamente, sin saber mucho que decir. — Ya sabes, siempre metiéndome en problemas.

— ¡No es cierto! —confesó Hermione. — El muy tarado pensó que era buena idea golpear a un guardaespaldas.

— Solo Ron podría hacer eso.

— Pero creo que lo hizo por una buena causa —agregó la castaña, dirigiéndole una dulce sonrisa orgullosa.

— ¿Valió la pena? —quiso saber el chofer.

— Definitivamente —respondió Ron, correspondiéndole a la sonrisa de ella.

Lupin captó aquel cruce de miradas, por lo que simplemente se limitó a seguir conduciendo. Esta vez el lugar de destino fue la casa de Hermione, que también era el destino de Ron, ya que se encontraba viviendo justo a un lado.

— Es extraño que justo, encontraras un lugar tan cerca de Hermione ¿no crees Ron? —agregó cuando ya estaban estacionados fuera de su hogar.

— De acuerdo, capté la indirecta —dijo el pelirrojo, rodando los ojos.

— Siempre es un placer traerlos —respondió riendo el chofer.

— Nos vemos a la noche —se despidió Hermione.

El auto salió en dirección contraria una vez que cerraron ambas puertas. Hermione caminó lentamente acomodándose al paso de Ron. Él se acercó para ofrecerle su bolso que había olvidado en el auto.

— ¡Oh, gracias! Creo que ando con la cabeza en la luna.

— Ambos. —admitió él. — Entonces, ya que esta es nuestra última fiesta con Record Magic, ¿me concederás el placer de llevarte en mi auto?

— Esto me suena a una cita.

— Será lo que tú quieras que sea.

Hermione sonrió por millonésima vez en el día y luego bajó su mirada avergonzada como una adolescente que era al fin invitada a salir por el chico que le gusta.

— Una cita para la fiesta, estaría bien.

— Entonces te recojo a las ocho.

— Está perfecto. —coincidió, comenzando a alejarse hacia la izquierda. Antes de entrar la casa se giró a él y le sonrió sonrojada. — Me gusta cómo te queda tu cabello así.

Ron sonrió y luego la vio entrar en su casa. Se maldijo por no haber pensado él lo mismo sobre el cambio de look de ella. Pero viendo las pocas opciones que tenía no demoró mucho en hacer lo mismo por su parte e ingresar en su nueva casa temporal.


Cuando ya eran pasadas las siete y media de la tarde, los nervios comenzaron a aflorar. Tanto Ron como Hermione daban vueltas en sus respectivas casas preparándose para la noche más importante de todo el año. Ambos habían sido arreglados por estilistas contratados por la empresa y había sido un trabajo largo decidir el conjunto perfecto. Porque así tenía que ser todo, perfecto.

— Te ves cómo un millón de dólares —opinó su estilista, que resultó ser hombre. — Creo que mi trabajo aquí está listo.

— Creo que este traje gris poco a poco comenzará a llenarse de sudor si no me quito esta corbata. —alegó él, tirándola un poco de su cuello. — Sin ofenderte, pero mi estilo es un tanto más relajado.

— Es una noche de gala —argumentó el hombre cruzándose de brazos.

— Tony, simplemente no es mi estilo. —se disculpó el pelirrojo. — Quiero ser yo por una maldita vez, y que todos sepan que así será siempre.

— Bueno, confieso que el look desarreglado te queda bastante bien —aprobó él, fingiendo indiferencia.

Ron sonrió triunfante.

— Vamos hombre, le diré a todos que tú fuiste el responsable de lograr este increíble atuendo.

— Eso suena bien —finalizó él, comenzado a ordenar sus cosas. — ¿Crees que puedas recordarles que yo te dije que llevaras corbata de todas formas?

— No hay problema —aseguró Ron.

El resto del equipo comenzó a ordenar las cosas para salir de la casa después de haber terminado con el modelo. Arrastraban carritos con todas las cosas de estilistas acomodándose luego en la minivan que los había traído tanto a los de Ron como los de Hermione.

Él comenzó a prepararse mentalmente nuevamente. Sabía que Hermione se vería estupenda y definitivamente esta vez tenía que actuar bien. No podía quedarse parado como idiota sin decirle lo bella que se veía con su nuevo corte.

¡Son los malditos detalles los que hacen la diferencia!, se recordó.

Exactamente a las 7:55 p.m salió de su casa con las llaves del auto y la casa, en su mano. Caminó los pasos necesarios para encontrar la puerta de Hermione, y luego subió los escalones con lentitud preparándose mentalmente. Golpeó la puerta tres veces y luego retrocedió los escalones que había subido sintiéndose desesperado.

La puerta se abrió a los minutos, dejando paso a la perfección.

Esta vez no hubo nada que Ron pudiera hacer. Las palabras se atraparon en su boca y su garganta se secó momentáneamente.

— ¿Cómo me veo? —preguntó ella, dando una vuelta con gracia.

Su vestido era de un rojo intenso, con corte en v sobre sus hombros y pecho. Era largo y fino, llegando hasta sus pies. Sus tacones prácticamente no se notaban, pero Ron los pudo apreciar cuando al dar la vuelta el vestido se elevó unos centímetros mostrando sus torneadas piernas.

Trató de decir algo, pero no pudo más que abrir su boca en una o, como si fuera un pez boqueando fuera del agua.

— Vaya… sin palabras ¿Eh? Debo verme muy bien, para que el gran Weasley no sepa que decir. —comentó alegremente, descendiendo por los escalones.

— T-te ves… muy bella —logró articular.

— También tú te ves bien —añadió ella, dándole un ligero beso en la mejilla. — ¿Nos vamos? No creo que este bien hacer esperar tanto a nuestros invitados.

Él asintió, acercándose para llegar a su auto. Para su mala suerte algunos periodistas los comenzaron a llenar de flashes enloquecidos por encontrarlos antes de llegar a la alfombra roja. Ron hizo casi de guardaespaldas, haciendo retroceder a varias personas.

— Por favor chicos, un poco de espacio —pidió él, comenzando a perder la paciencia.

Algunos le permitieron el espacio, así que Ron abrió la puerta ayudando a subir a Hermione en su asiento de copiloto. Una vez dentro, y preocupándose de no dejar el vestido afuera, la cerró. Luego se apresuró a llegar a su otro lado, mientras le gritaban toda clase de preguntas, a las que prefirió responder con nada más que:

— Responderemos preguntas en la gala, más les vale que estén ahí.

Dicho esto, ingresó en su asiento y luego encendiendo el auto comenzó a hacerse paso entre los paparazzis.

— Había olvidado lo cargantes que pueden llegar a ser —comentó Hermione, cubriéndose el rostro un poco de los flashes que los alcanzaban una vez que estuvieron en el semáforo.

— Bueno, hoy era de esperarse que vinieran y se comportaran así.

— Aun así, no hay respeto. —lamentó la castaña.

— ¿Por qué no hablamos de algo más agradable? —propuso él, girando con cuidado, ya que seguía siendo perseguido por varios autos.

— ¿Cómo qué?

— Como… mmm… —pensó mientras tamborileaba sus dedos sobre el manubrio. — como que piensas hacer después de este trabajo. De seguro vas a estar muy ocupada, siendo el rostro de alguna marca de belleza o algo así ¿no?

— La verdad, es que no tengo idea —confesó riéndose. — ¿Y tú?

— Esta mañana me llamaron para ofrecerme un trabajo. —comentó un poco incómodo por haber llevado la conversación a ese punto.

— ¿De qué? —Ron la observó con obviedad.— Claro, modelaje. ¿Pero de qué?

— Ropa de Hugo Boss

— ¡Vaya! Eso es genial.

— Solo hay un problema —admitió desviando su mirada a ella por unos segundos, para volver rápidamente al camino.

— ¿Puedo saber cuál es?

Ron vaciló al pensar en que responder. Probablemente esto volvería las cosas aún más incomodas.

— En América Latina.

— Oh, vaya —exclamó ella más que sorprendida. — Es, bueno es… bastante lejos.

— Ese es el problema.

— Bueno, no veo cual sea el problema —mintió ella, con evidente tono de decepción. Si había un problema, y ese era que estarías más que alejados. Pensó que tal vez podrían llevar las cosas bien, pero la distancia definitivamente hacía las cosas más difíciles. — Esto definitivamente llevará tu carrera aún más alto.

— Aun así, tengo que pensarlo. No quiero dejart… dejar a mi familia aquí —se corrigió rápidamente.

— No la estas dejando —dijo, intentando sonar esperanzadora, para todos. — Solo supongo que serán unas semanas.

— Dos meses —corrigió él.

Estaban a muy poco de llegar y las cosas no iban por buen camino. Ron deseó que el camino hubiera sido más largo, porque tenían mucho de lo que hablar.

— Eso es… bastante tiempo.

— Es bastante lejos, bastante tiempo, bastante de todo en realidad —enfatizó. Hermione asintió sin querer mirarlo, porque estaba sintiendo que las lágrimas se acumulaban en sus ojos. — Pero tal vez sea bueno para todos que me aleje un tiempo.

¡Oh demonios que no sería mejor!, pensó ella, sintiéndose abatida.

La alegría había desaparecido rápidamente de sus ojos. Ya prácticamente no brillaban esa noche.

No hubo más palabras hasta que llegaron a la entrada del recinto en que se realizaba la fiesta. En la entrada le pidieron amablemente que descendiera del auto y que le entregara las llaves al Valet Parking y luego caminaran por el sendero establecido para el ingreso a la gran mansión.

La fiesta de bienvenida estaba realizándose a las afueras de la gran casa. Todo estaba iluminado por grandes antorchas y pequeñas lucecitas que habían sido ubicadas sobre árboles y caminos para dar un toque de misterio. Pero tras el camino, un gran mural llevaba escrito la palabra "Record Magic" junto con los iconos de varias marcas de patrocinadores. En ella se encontraban desfilando gran cantidad de celebridades mundialmente reconocidas y también por su puesto, todo el ámbito del modelaje y Style.

Edward fue informado que los modelos habían llegado y por ello rápidamente se acercó a saludarlos.

— Han llegado en el momento indicado —aseguró él, tomando el micrófono para ubicarse en una pequeña tarima junto a un micrófono. — Invitados, ya están aquí nuestras estrellas.

Un grupo de aplausos generalizados se extendió por largos minutos, hasta que los dos estuvieron ubicados frente a las cámaras, delante del mural y junto al micrófono.

— Buenas noches a todos —saludó Ron, nervioso.

— Buenos noches —repitió Hermione en el micrófono continuo.

— Estamos muy agradecidos de que todos estén aquí —admitió Ron, acercándose un poco para abrazar a la muchacha de su cintura. Ella trató de aparentar naturalidad. — Mi hermosa compañera y yo, estamos muy emocionados de poder compartir con todos ustedes nuestro trabajo. Y queremos que esta noche lo pasen increíble, así que no los distraeremos más… ¡y a disfrutar!

Los aplausos volvieron, pero esta vez ellos se dirigieron a la alfombra de la prensa para permitirles algunas fotos de ambos. Los constantes por aquí, miren hacia acá o una vuelta por favor fueron complacidos y cuando estuvieron bastante contentos, ambos comenzaron a retirarse rumbo a la perfecta recepción que se estaba realizando.

— Eso ha salido bien —admitió Hermione.

— Eso ha sido perfecto. —confirmó él. — No podría haberlo imaginado mejor.

Caminaron con parsimonia unos pocos pasos más, hasta que ambos fueron separados por diferentes grupos que se acercaban para felicitarlos. Les ofrecieron copas de champaña y varios tipos de cocteles.

Y así siguió hasta que todos fueron llevados a un extremo más interior donde mesitas para seis personas fueron adornando en círculos el área, formando un gran espacio en medio, donde se ubicaba una pista de baile como el estilo de una boda. En el frente, una gran y larga mesa alojaría a los directores de Record Magic, a jefes de las diferentes marcas patrocinadoras y en el centro a Ron Weasley y Hermione Granger.

Como en el espacio anterior, aquí también se encontraba una tarima con un micrófono, al cual nuevamente acudió Edward Norton. Él al instante, hizo sonar con una cucharilla su copa de deliciosa champaña dorada.

— Ya que tengo la atención de todos, quisiera dirigirles unas palabras —anunció. Todos comenzaron a prestar atención a él. Tanto Ron como Hermione, se instalaron recientemente en sus asientos para también prestarle oído. — Bueno, por donde comienzo.

¡Por el inicio! —exclamó alguien del público.

— Eso es una buena idea, porque no lo había pensado —bromeó el director. Todos rieron. — Lo cierto es que es difícil para mí poder iniciar esto, porque como saben muchos, yo no he sido el que ha estado con estos adorables muchachos desde el inicio —dijo, dirigiendo su vista al pelirrojo y la castaña. — Así que creo que no me corresponde dar este discurso a mí. Robert Walmart, ¿puedes hacerte presente?

Prácticamente todos se sorprendieron de aquello, puesto que él ex-director debería estar bajo custodia policiaca por los recientes acontecimiento, pero para su asombro, ahí se encontraba caminando vacilante hacía el mini escenario.

Hermione soltó una exclamación de emoción, sus ojos se llenaron de lágrimas de alegría y luego sonrió. Ron la notó cambiar de actitud, así que tomando valor atrapó la mano de la castaña entre las suyas. La castaña se estremeció, pero no le negó el paso a su mano, al contrario, decidió entrelazarlas con fuerza, agradeciéndole la muestra de apoyo.

— Buenas noches a todos —saludó, con evidente aspecto cansado. Aun así sonreía emocionado. — Es un placer para mí poder estar aquí con todos ustedes, finalizando este proyecto que ha hecho felices a tantas personas. Esto comenzó como una simple idea de varios de nosotros, pensamos en generar algo que pudiera mover vidas y que lograra ayudar al mismo tiempo. Era difícil poder pensar en algo relacionado con la moda que pudiera acoplarse a las ayudas humanitarias, pero véannos aquí esta noche, completando este proyecto. Así que he de decir que estoy orgulloso, de cada uno de los que han trabajado para que esto sucediera. A la junta directiva, a nuestro patrocinadores, a nuestro querido Ronald Weasley, un joven que nos ha sorprendido a todos cada día. Eres un gran hombre pelirrojo, que nadie te diga lo contrario. —Ron hizo un leve asentimiento de cabeza agradecido por sus palabras. — A nuestra adorable Hermione, que siempre tuvo la fuerza para seguir adelante a pesar de todos sus problemas. Eres una mujer maravillosa querida, tienes una fortaleza que nadie en este lugar puede llegar a imaginar, y te digo una vez más, que fue un placer trabajar contigo. Siempre lo será. —Esta vez fue Hermione la que le agradeció, solo que ella le lanzó un beso mientras sollozaba emocionada. — Y bueno, a todos ustedes, por aceptar nuestro trabajo, por acudir a las presentaciones, por contribuir a esta noble causa y sobre todo por ayudarnos a llegar a la meta que teníamos propuesta y también duplicar las ganancias que teníamos presupuestadas, las que serán directamente destinadas a la fundación de nuestro proyecto, junto con algunas nuevas fundaciones que crearemos en un pronto futuro. —dijo esto último mirando a Hermione, que asintió consiente de que su gran sueño de crear una fundación estaba volviéndose realidad. — Y bueno, desearles que tengan una gran noche. Muchas gracias.

Como ya se había realizado antes, un fuerte aplauso general se repitió.

Esta vez nadie volvió a tomar el micrófono al menos por unos largos minutos. Todos se preocuparon de saborear las delicias que la gastronomía les ofrecía. Todos parecían disfrutar de la noche.

— No puedo creer que estés aquí —opinó Hermione emocionada, dándole un fuerte abrazo a Robert. Esté le correspondió con el mismo ímpetu. — Siento tanto toda la situación que se ha generado.

— No eres tú la que debe lamentarlo Hermione, fue mi culpa todo esto.

— Claro que no Robert, solo querías defender a tu mujer.

— No es ya mi mujer —corrigió él con tristeza. — Se ha comportado muy mal, ella ya no es la persona que conocí cuando joven.

— La gente hace cosas extrañas por el amor —susurró ella guiñándole un ojo.

— Eso está muy claro —aceptó riendo. Luego le dio un rápido vistazo con mirada paternal. — Estás hermosa, cariño.

— Gracias.

— Debo ir a hablar con un la dirección, nos vemos después.

— Bueno —concordó ella, aunque segundos antes de que desapareciera, se acercó corriendo para preguntarle algo que la había tenido intrigada por largos minutos. — ¿Cómo es que lograste salir de ahí? Yo traté que mis abogados consiguieran que salieras lo antes posible, pero no me dieron fechas.

— Creo que eso debemos agradecérselo a cierto angelito pelirrojo. —respondió.

Hermione se quedó pensativa, mientras Robert desaparecía nuevamente.

Sus ojos se posaron en Ron. Nadie más que él podía ser el pelirrojo del que hablaba su jefe. Se dirigió a donde se encontraba él conversando con un grupo de hombres, que parecían estar hablando de alguna broma.

— Y fue ahí cuando decidí que sería modelo —escuchó que decía uno. — Las chicas son calientes.

— Hablando de chicas calientes —murmuró uno causando la molestia del pelirrojo, que se giró para ver de quien hablaba, encontrándose con la castaña.

— Buenas noches —saludó ella, sonrojada por la atención que había generado.

— Eres aún más bella en persona —aduló uno de ellos.

Ron dirigió su mirada molesta a él, carraspeando con fuerza. Detestaba que la observaran con esos ojos de desesperados por meterse entre sus piernas.

— ¿Quieres unirte a nosotros? —quiso saber, sin que le gustara mucho la idea.

— Necesito hablar un poco contigo —admitió negando.

— De acuerdo —aceptó, comenzando a alejarse del grupo de hombres. — ¿Sucede algo malo?

— ¿Tu hiciste que soltaran a Robert? —preguntó directamente.

Ron vaciló al responder. No sabía si debía hacerse el desentendido o simplemente jugar esta vez con la verdad.

— ¿Quién te lo dijo?

Hermione aligeró su expresión de indagación para darle paso a una sonrisa.

— ¿Cómo puedo agradecértelo?

El pelirrojo soltó el aire que llevaba contenido hace unos momentos, por los nervios, pensando que ella se molestaría al saber que había dejado en libertad a uno de los principales sospechoso de su desaparición.

— Sabes que no lo hice por eso

— Lo sé —aceptó ella. — Pero ha sido un detalle demasiado especial como para pasarlo por alto. Creí que esta noche me sentiría culpable por no tenerlo aquí cuando él fue el mayor responsable de todo nuestro éxito, y que además no nos matáramos el uno al otro.

— Sé que no lo culpas por nada, y que prácticamente ha sido un padre para ti. Así que pensé que sería una buena idea tenerlo con nosotros esta noche, además aceptémoslo, el hombre se lo ha ganado. — Hermione asintió emocionada. — Solo, permíteme ser el primero en sacarte a bailar esta noche. Eso será mi pago.

El corazón de la castaña, comenzó a latir con fuerza en ese instante. Ron por su lado sintió que si no la besaba en ese momento moriría. Y Hermione no iba a negárselo, cuando las fuertes manos de él la rodearon acercándola más a él. Todos podían verlos, pero no importaba ya. Habían estado separados tanto tiempo y tras tantas mentiras, que simplemente no valía la pena continuar con esa tortura.

Sus labios estaban comenzando a rozarse, cuando inesperadamente alguien carraspeó interrumpiéndolos.

— ¡Quién demonios es tan inoportuno! —soltó el pelirrojo molesto, al ser alejado del rostro de Hermione, que se giraba para observar a su invitado.

Al instante la castaña se sonrojó al reconocerlo y también por haber escuchado las maldiciones que el pelirrojo soltaba sin pudor ante Viktor Krum.

— ¡No lo puedo creer! —exclamó ella al fin, después de meditar su reacción. — ¿Qué haces aquí?

— Recibí una invitación para venir a ser testigo de esa fiesta tan Europea que han realizado —respondió él, con una marcado acento búlgaro. — Creo que no he llegado en buen momento.

— Definitivamente no —aceptó Ron, apretando los puños a su lado.

Hermione soltó una risotada nerviosa, tratando de evitar la tensión del momento.

— Solo bromea —mintió. Ni viktor ni Ron se creyeron aquello.

— ¿Te molesta si te la robo por un rato? —preguntó el búlgaro, aunque más bien fue un aviso, porque la tomó del brazo y la instó a caminar a su lado.

Ron suspiró rendido y negó, mientras veía a Hermione lanzarle una mirada de disculpa mientras desaparecía por el mar de personas.

— Eres un idiota —acusó alguien a su lado. Ron no tardó mucho en distinguir a uno de sus hermanos.

— Creo que eso lo tengo bastante claro.

— Y aun así no haces nada —continuó Charlie. — Cada vez que te veo, te encuentro comportándote como un patético enamorado dejando que esa mujer se te escape como arena entre las manos. ¿No crees que ya es momento de hacer algo al respecto?

— ¿Qué quieres que haga? Ni siquiera tengo idea de quién es el tipo. —se defendió.

— Viktor Krum, deportista de Rugby, el mejor de su equipo y por tanto capitán de Bulgaria. —le informó su hermano, tomando un trago de su copa. Ambos observaron a la pareja que se había alejado un buen tanto, para dar un paseo por los alrededores de lago que se encontraba cerca. — Y también su compañero en la campaña de hace unos años de la revista GQ. Sin mencionar también que fueron pareja hace unos años.

Ron escupió el trago que había tomado justo en ese momento y desvió sus ojos a su hermano.

— ¿Cómo demonios sabes todo eso?

— Investigué —soltó él divertido por su reacción. — ¿Ahora si harás algo al respecto?

El pelirrojo asintió comenzando a molestarse.

— Definitivamente.


— Invito a todos los que quieran iniciar este primer baile, para que sigamos divirtiéndonos esta noche —anunció el cantante principal. — Es una canción que muchos adoramos y que seguramente les gustará aún más esta noche. Se titula Save the last dance for me.

Ron supo que era su momento de actuar, o perdería la oportunidad esa noche, así que con valentía se acercó a la castaña y el búlgaro.

— Te gustaría bailar —preguntaba este.

— Lo siento, no pue…

— Creo que ese honor me lo ha concedido a mí —interrumpió Ron, ofreciéndole su mano a Hermione. Ella le sonrió satisfecha y la aceptó gustosa.

Le dirigió al centro de la pista, justo a tiempo para cuando la música comenzaba a sonar y el cantante continuaba:

You can dance

Ubicó una mano en su menuda cintura, y luego la presionó contra su pecho demostrándole que ahí es donde ella debía estar. En sus brazos, era el lugar donde ella pertenecía y lo sabía.

Every dance with the guy who gives you the eye let him hold you tight

You can smile

Every smile for the man who held your hand neath the pale moon light

But don't forget who's takin' you home

And in whose arms you're gonna be

So darlin' save the last dance for me

— Pensé que perdería mi recompensa —admitió él, después de unos cuantos pasos, haciéndola girar justo a tiempo para recostarla sobre su brazo y luego alzarla nuevamente.

Oh I know that the music's fine

— Te lo prometí, solo que esperaba que tú fueras en busca de tu recompensa —confesó ella.

Like sparklin' wine, go and have your fun

Él sonrió, parecía satisfecho por aquella respuesta.

Laugh and sing, but while we're apart

Don't give your heart to anyone

But don't forget who's takin' you home

And in whose arms you're gonna be

So darlin' save the last dance for me

— ¿Quién es ese? —quiso saber él, después de unos momentos dando vueltas al ritmo de la música. Era perfecta la forma en que se sincronizaban y sus cuerpos se amoldaban al del otro.

Baby don't you know I love you so

Can't you feel it when we touch

— Viktor Krum, un deportista de rugby.

I will never, never never let you go

— Fue tu novio ¿no? —dijo directamente.

Hermione parpadeó más de lo normal, se puso muy nerviosa y luego finalmente lo miró.

— Algo así.

I love you oh so much

— ¿Y qué quiere?

You can dance, go and carry on

Till the night is gone

— Solo quería pasar a saludar —respondió ella, tambaleando sus caderas, para evitar mostrar la tensión del momento. — ¿Es necesario que hablemos de esto ahora?

And it's time to go

If he asks if you're all alone

— Ese tipo no busca tu amistad, Hermione —aseguró él, pasando olímpicamente su pregunta. — Se le nota en la cara de baboso que se muere por ti.

Can he walk you home, you must tell him no

'Cause don't forget who's taking you home

And in whose arms you're gonna be

Save the last dance for me

— Es extraño, ¿sabes? —comenzó ella, sintiéndose más que incomoda. — Él dijo lo mismo de ti.

Oh I know that the music's fine

Like sparklin' wine, go and have your fun

Laugh and sing, but while we're apart

Don't give your heart to anyone

— ¿Ah sí? ¿Y que más te dijo ese…Krum? —quiso saber, recorriendo con evidente seducción, su espalda ligeramente descubierta. Hermione se estremeció y él pudo sentirlo, dándole una increíble sensación de poder y posesividad.

And don't forget who's takin' you home

And in whose arms you're gonna be

So darling, save the last dance for me

— Ron, escucha, solo hablé con el de mí y de trabajo. No creo que quieras saber lo que me propuso.

So don't forget who's taking you home

Or in whose arms you're gonna be

— ¿No? Pues te equivocas, si quiero saberlo. —afirmó él, presionándola con demasiada fuerza, la que poco a poco fue separándose.

So darling, Save the last dance for me

— Ron, yo no…

Oh baby won't you save the last dance for me

Oh baby won't you promise that you'll save,

The last dance for me

— Dime, ¿Qué te propuso? —exigió saber con molestia. — Porque estoy seguro de que ese imbécil lo único que quiere es separarte de mí. Pero te diré una cosa, ese búlgaro no tiene idea de con quien se metió. Los Weasley no nos rendimos jamás, y ya que estoy completamente enamorado de ti, no seré el que pierda esta vez.

Save the last dance, the very last dance for me.

La canción terminó y todos aplaudieron con entusiasmo. Victoreos a la gran elección de canción fueron constantes y cada vez se unió más gente a la pista. Ron y Hermione por su lado estaban localizados en su propia burbuja. Ambos se miraban desafiantes y con tanta intensidad, que los de los alrededores comenzaban a fijarse en ellos.

Estaban prácticamente parados sin moverse cuando la segunda canción, Sway comenzaba a animar a los invitados nuevamente.

— ¿Qué vas a hacer entonces? —preguntó ella, respirando cada vez más irregularmente, mientras su aliento se mezclaba con el de Ron, haciendo una sensual danza de provocación.

— Amarte —respondió él.

Esta vez no hubo nadie que los interrumpiera, y tampoco lo habría, porque Ron dejó claro desde que tocó los labios de la castaña, que ella era lo único en que se concentraría esa noche.

Una vez que sus labios se estrellaron con fuerza sobre los de ella, bajó el ritmo e incremento la intensidad en cada atrapada. Ella le correspondió maravillada de volver a sentir ese hormigueo en su cuerpo mientras Ron sostenía su rostro. La presionaba del cabello para adentrarse más en su boca, y con la otra mano la sostenía firmemente de la cintura.

Sus labios colisionando, como si fuera el mayor placer de la vida. Era el momento preciso para demostrarse mutuamente lo mucho que sus cuerpos se necesitaban y cuan incompletos se encontraban sin el otro. Con cada movimiento de sus labios, sus corazones se volvían más desbocados, estableciendo una tregua cuando el aire comenzó a faltar.

— Te amo tanto —murmuró él contra sus labios, mirándola fijamente a los ojos. Los que brillaban con la misma intensidad, mientras le daba una dulce y sonrojada sonrisa.— No puedo vivir sin ti, y he sido un tonto por permitírmelo. Sé que me amas tanto como yo a ti, que me necesitas y me deseas como yo. Y no quiero que luches contra eso, porque sea donde sea que vayas, cualquiera sea la decisión que tomes, estaré ahí peleando por ti.

No se dieron cuenta del largo tiempo que habían estado besándose, hasta que los invitados volvieron a aplaudir una vez finalizado el baile. Para ese entonces, Ron y Hermione estaban en imágenes de toda la prensa presente.

— La siguiente canción es de una mujer con una talentosa voz, y su canción es I will always love you

Mientras algunos se preparaban para volver a bailar. Tanto Ron como Hermione se quedaron completamente quietos, observándose el uno al otro a la espera de la reacción más correcta.

— Hermione, ¿me concederías este baile? — preguntó la singular voz de Viktor Krum.

Ella se sorprendió dando un fuerte respingo. Desvió sus ojos de los azulados de Ron, para observar a los misteriosos negros de Krum.

¡Este maldito búlgaro me las pagara!, pensó él molesto.

¿Es que están tratando de matarme?, pensaba ella cansada de toda esa situación. ¿Qué debía hacer? ¿Aceptar la invitación de Viktor? ¿O declinarla y continuar su "conversación" con Ron?

— Sí, claro. —accedió sintiéndose tonta. Había sido un error, y lo podía comprobar claramente en los ojos de Ron, que la observaban suplicantes y dolidos.


— Lo siento si he interrumpido —se disculpó Viktor. — Pensé que estaría bien, quitarles un poco de atención, ya que prácticamente toda la prensa estaba realizando videos de todos los estilos de lo que pasó recién en la pista.

— Yo, no sé qué estaba pensando —admitió avergonzada, mientras comenzaba a seguir los pasos de baile de su acompañante.

— Esas situaciones no se piensan —opinó. Hermione asintió cohibida. — Pensé que podríamos continuar con nuestra conversación, y que me dieras una respuesta…

— Lo siento, pero aún no lo he pensado.

— Creo que eso está claro —bromeó el búlgaro, riéndose sonoramente. — Pero se trata solo de un sí o no.

— Lamentablemente para mí es algo más que eso.

— Crees que este trabajo involucraría sentimientos ¿no? Piensas que hago esto porque quiero que nuestra relación…

— No creo nada, Viktor. —lo detuvo ella. — A penas he terminado de procesar lo que acaba de pasar y no creo que pueda darte una respuesta ahora. Me ha encantado trabajar contigo en otras ocasiones, pero sé que estamos involucrando al trabajar juntos. Tanto para mí como para ti será un espectáculo. La prensa estará tras "lo que tuvimos" nuevamente y yo sigo involucrada con…

— Con Weasley —se adelantó él, asintiendo. Justo a tiempo hacía girar a Hermione en una clásica vuelta de vals.

— Yo iba a decir Record Magic —lo corrigió incomoda. — Mi contrato con ellos termina esta semana, y eso significa que debo encontrar un nuevo manager para mi carrera.

— No te faltarán.

— Aun así es mucho trabajo que hacer y no creo que lo mejor sea involucrarme apenas termine en un nuevo proyecto. Tal vez lo que necesito en este momento, son unas vacaciones.

— Esta bien —aceptó él, sonriendo sinceramente. Llevó su mano derecha al rostro de la castaña y ubicó un cabello ondulado tras su oreja. — ¿Crees que me concedas esta última pieza, y que podamos bailarla sin hablar de negocios?

— Claro —accedió la castaña, abrazándose al hombro del muchacho.

Mientras tanto, Jar of Hearts sonaba en todos lados. Cuando muchos se preocupaban de seguir el ritmo de la canción, al otro lado de la pista Ron le ofrecía una pieza de baile a una hermosa rubia. Todo en él era despecho. El pelirrojo sentía como en su interior comenzaba a subir un desagradable sentimiento de molestia, desesperación y una parte de posesividad. ¿Qué hacía ese idiota búlgaro sosteniendo el cuerpo de Hermione tan cerca? ¡Demonios! ¿Qué le sucedía a Hermione? ¿Cómo podía haber dejado que la besara y luego simplemente irse con ese idiota?

La rabia lo estaba comenzando a controlar, deseaba con todas sus ganas ir y separarlos a metros de distancia y llevarse a esa castaña lejos con él. Pero a diferencia, había ofrecido bailar con una escultural rubia que lo había observado toda la noche, solo para intentar generar celos en Hermione. Y al parecer parecía funcionar, porque ella había fijado su vista en él, mientras lentamente giraba sobre los brazos de Krum.

And who do you think you are?

Runnin' 'round leaving scars

Collecting your jar of hearts

And tearing love apart

You're gonna catch a cold

From the ice inside your soul

So don't come back for me

Who do you think you are?

And it took so long just to feel alright

Remember how to put back the light in my eyes

I wish I had missed the first time that we kissed

'Cause you broke all your promises

And now you're back

You don't get to get me back

Los ojos y la mirada intensa que Hermione le dirigía en ese momento, fueron suficiente para Ron. Sabía que algo estaba mal.


La gran fiesta poco a poco comenzaba a terminar y junto con ello los invitados comenzaban a retirarse. Muchos agradecían al director y a los modelos por tan bella velada, pero lo cierto es que más que agradecimientos, la noche terminaba con una mezcla agridulce de sentimientos para muchos.

— ¿Quieres que te lleve a casa? —se ofreció Viktor.

Hermione se concentró en mirar por última vez a Ron, que reía alegremente con un grupo de bellas modelos.

— Claro —accedió ella, con evidente desilusión.

Pero lo que no sabía Hermione, es que Ronald Weasley no había logrado quitar sus ojos de ella en toda la noche. Había tratado de acercarse y conversar, pero ciertamente muchos inconvenientes lo habían desviado de su camino esa noche. Y ahora observaba entre rendido y desesperado, como el famoso Viktor Krum se iba a casa con su perfecta y maravillosa ex-novia.


¡Hola!

He vuelto en el tiempo indicado jajaja.

Bueno, como saben falta muy poco para que finalice la historia, así que habrán capítulos largos y con mucha información de por medio. Y todo porque nuestros protagonistas favoritos comienzan a comportarse un poco... ¡tontos! pero es solo porque están muy confundidos y desesperados ya que se viene el final de todo lo que han estado viviendo y que de primera, los unió.

Espero que les sigan gustando los capítulos y que no me odien por haberme demorado tanto la otra vez. Seguiré aquí atenta a sus comentarios y más que dispuesta a llegar con ustedes al final de esta historia.

Nos vemos el próximo domingo.

¡Muchas gracias a todos!

PD: Las canciones que he mencionado son:

- Save the last dance for me deMichael Buble

- Sway deMichael Buble

- Jar of Hearts de Christina Perri

- I will always love you de Whitney Houston