Capítulo 45:
¿Un beso o un adiós?
Esa noche en la soledad de su habitación, sintió que su corazón se rompía en mil pedazos. ¿Cómo había dejado escapar esa oportunidad? ¿Por qué había aceptado que Krum la llevara a su casa? ¡Se había comportado como una idiota, después de que él le repitiera una y otra vez que la amaba!
Krum había estado un buen rato en su casa, y ella estaba segura de que él estaba esperando respuesta a su propuesta, pero prefirió despedirlo solo asegurándole que le llamaría pronto. Una vez que había desaparecido, se puso a meditar que era de su vida, y muy pronto llegó a la conclusión de que Ron estaba intentando arreglar las cosas y ella solo se dedicaba a decepcionarlo, comportándose como una idiota.
La puerta principal recibió cuatro golpes desesperados.
Se asustó pensando que tal vez algo malo había pasado, así que a medio vestir solo con unos pantalones de dormir, se dirigió escalera abajo. Cuando finalmente la puerta estuvo abierta, su corazón se detuvo.
Hermione estaba ahí, ligeramente mojada por la llovizna que comenzaba a caer. No llevaba nada más que una menuda camisa, que parecía ser precisamente una de él, y por lo tanto estaba comenzando a preocuparse por su propia cordura. Tal vez simplemente estaba soñando todo eso. Estaba volviéndose loco de deseo por ella y seguramente esta era la forma que su mente tenía de liberarle la tensión. Se refregó los ojos esperando no encontrar nadie frente a él, pero ella seguía ahí de pie, observándolo fijamente, casi esperando que dijera algo.
— ¿Sucede algo? —preguntó preocupado. Un silbido de admiración llegó a sus oídos cuando un grupo de jóvenes pasaba justo por la acera admirando la desnudes de la castaña. Ron arrugó el entrecejo con unas ganas locas de correr tras el grupo que recién había pasado y golpearlos hasta hacerlos olvidar la imagen de su Hermione en su camisa.— Entra, o iré tras esos imbéciles.
Ella entró sin pensarlo mucho y luego esperó pacientemente a que Ron cerrara la puerta.
— Lo siento.
— ¿Por qué? —preguntó él, oscilando entre el enojo y la alegría.
— Por todo.
Ron esperó que continuara, pero no lo hizo, así que pensó que tal vez solo se sentía culpable por no haberse despedido de él hace unas horas.
— ¿Qué haces vestida así? —quiso saber él. Hermione enrojeció. Recién había caído en cuenta de que era lo que estaba usando. No era su pijama cómodo y de seda. No, definitivamente no era. En su lugar, llevaba una camisa que Ron había dejado olvidada hace un tiempo en su casa, en una de las visitas que había hecho, en la cual no habían durado mucho con ropa encima.— ¿Esa es mi camisa?
— Sí —respondió ella escuetamente. — Es… cómoda.
— ¿Duermes con ella en las noches? —preguntó, con un destello de esperanza.
— Sí… digo, no —corrigió. Ron arrugó el entrecejo confundido. — Esta noche… olvidé que no había terminado de secar mi pijama después de lavarlo.
Él asintió un poco decepcionado, porque seguía haciéndolo sentir extrañamente bien saber que ella lo tenía cerca, aunque fuera con su camisa.
— No recordaba haberla dejado olvidada.
— Probablemente tampoco recuerdas todas las que has dejado con tus conquistas. —soltó ella sin pensarlo.
— Estás enojada…
No fue una pregunta, pero ella se vió obligada a explicarlo de todas maneras.
— Lo siento, no sé porque lo dije. Yo, solo vine porque te debo una disculpa.
— Ya te disculpaste Hermione y no era necesario de todas formas. —aseguró. Guardó sus manos en sus bolsillos mientras se apoyaba sobre una pared.— ¿Lo pasaste bien? Con Viktor, digo.
— Yo… sí. —aceptó. Ron asintió bajando su mirada. Eso había dolido. — No sé porque te interesa todo lo que pasa con él, de todas formas no debería importarte.
— Me interesa porque quiero saber si estarás bien —confesó, acercándose el par de pasos que le faltaban para estar justo frente a ella. Ambos rozándose, sintiendo como las respiraciones irregulares del otro parecían afectarles tanto. — Me interesa, porque a pesar de que no estés conmigo, quiero lo mejor para ti. Y si tú crees que él es el indicado, yo… yo simplemente te apoyaré.
— ¿Por qué haces esto? ¿Por qué te comportas de esta forma? ¿Por qué te rendiste tan fácil? ¡Maldita sea! —vociferó molesta, dando media vuelta y acercándose al gran ventanal de la sala. Solo las cortinas claras estaban corridas, por tanto podía ver a través de ellas la luz de los faroles de la calle, con la intensión de seguir dándole la espalda. — Dijiste que no te rendirías, pero a la primera situación en la que me vez con alguien… ¡te rindes! Me juraste que no eras de los que dejaban que alguien les quitara lo que querían, pero aquí estás, casi ofreciéndome a Viktor.
— ¡No estoy ofreciéndote a nadie!
— ¡Pero tampoco estás luchando por mí!
Ron se quedó en silencio por unos momentos, su rostro se contrajo de dolor. Hermione seguía sin mirarlo, manteniendo su expresión enojada y exigiendo respuesta.
— Decidí que lo mejor para ti es estar lejos de mí.
— ¿Por qué? —preguntó aguantando las ganas de golpearlo. — ¿Por qué demonios siempre decides por mí?
— Porqué ambos sabemos que no soy bueno para ti.
Si Hermione estaba enojada, su ira creció hasta un nivel impensado. Se acercó rápidamente a Ron y le dio una cachetada justo en la mejilla. Él se sorprendió, pero se mantuvo sereno por la sorpresa.
— El día que escuches de mi boca decir que no eres bueno, será el día en que puedas decir eso. —aseguró ella. — Ahora déjate de ser un maldito cobarde y bésame.
Ron pensó que no había escuchado correctamente, porque su corazón se detuvo por un momento y su mejilla dejó de doler sorpresivamente.
Hermione soltó un bufido de resignación y luego comenzó a avanzar en dirección a la puerta. Si Ron no era capaz ni de tener el valor de besarla, estaba claro que ya no quería nada con ella.
Para su sorpresa, justo antes de que agarrara el pomo de la puerta, él la tomó del brazo y la hizo girar, estampando sus labios en ella con necesidad. Hermione se sorprendió claro, pero no tardó mucho en reponerse y ubicar sus manos en su cabello pelirrojo. Ron la presionó contra su cuerpo, empujándola hasta llegar a la puerta. Ella jadeó excitada y él arrugó la ligera tela entre sus manos con intensión de calmar el deseo irrefrenable que crecía por su cuerpo. La camisa se alzó lo suficiente como para permitir el contacto de su piel con la de Ron, que continuaba sin nada en su torso. Ella bajó sus manos hasta la cinta que afirmaba el pantalón de dormir de Ron y desarmó el nudo con agilidad.
— Oh demonios —gimió enloquecido.
Hermione sonrió entre besos, pasando luego a una evidente expresión de placer cuando él descendió de sus labios, para comenzar a besar su cuello.
— Dijiste que me amabas —murmuró ella, dejándose arrastrar por el pelirrojo hacía una siguiente pared. Ron la puso de espaldas y luego desabrochó ágilmente su camisa, deslizándola por sus hombros, dejando así el espacio necesario para poder depositar unos cuantos besos e iniciar nuevamente el camino a su cuello. — Yo también… te amo
— Repítelo —rogó él, sintiendo el poder de sus palabras.
— Te amo, Ron. —respondió ella en un tono de voz mezclado con un gemido, mientras el pelirrojo se dedicaba a llevarla a la locura entre besos.
— Necesitaba tanto escuchar eso. —admitió mientras se separa ligeramente solo para sonreír efusivamente. La alzó sobre sus brazos, mientras ella enredaba sus piernas sobre su cintura. — Y creo que voy a matarme por esto luego, pero no te haré el amor en el pasillo, ni en el suelo, ni en el sillón… al menos por ahora. —jugueteó él, mientras deslizaba su mano hasta su menuda cintura, para mantenerla en su lugar. — Mi cama me matará si no la complazco esta noche.
Hermione soltó una risa y luego volvió a besarlo, sintiéndose dichosa de tenerlo nuevamente.
Mientras la pareja dorada disfrutaba de una reconciliación, el resto del mundo seguía su vida cuando ya eran pasadas las nueve de la mañana. Uno de los centros de investigaciones continuaban en reuniones con respecto al caso de secuestro contra Hermione Granger.
— Si ya hemos comprobado que específicamente Robert Walmart no tiene nada que ver en esto —comenzó un detective más joven de lo que se esperaba. — ¿Qué podemos afirmar entonces? Porque yo tenía entendido que claramente él tenía relación con toda esta situación.
— Existe relación con el caso, pero no hemos logrado demostrar cual es. —afirmó un hombre más avejentado. — Está claro que no es el culpable, pero no podemos comprobar tampoco que no sea cómplice de esto.
— Ronald Weasley ha asegurado en su testimonio que Walmart no tiene conexión con él caso.
— ¿Qué más ha dicho? —quiso saber otro detective.
— Nada más por el momento.
— ¿Y que otro dato tenemos acerca del caso?
— Sabemos que la víctima fue encontrada muy cerca de la casa de los padres de Weasley, pero aparentemente nadie ha encontrado nada en los alrededores tampoco que pueda indicar en donde estaba la señorita Granger.
— Estamos ante un victimario muy preocupado por no dejar rastro.
— No debería sorprenderte, Dan Wilson es doctor. Estamos seguros que sabe cómo pasar desapercibido en cuanto a víctimas.
— Caballeros —dijo el director, alzando la voz mientras se ponía de pie. — Si seguimos de esta manera no lograremos conseguir nada. Y pensaba que ya que tengo a uno de los mejores equipos en investigación, obtendríamos respuestas en un corto tiempo. ¿Es que tengo que cambiar de personal para que logremos algo?
— No, señor —canturrearon todos.
— Bien —soltó este.
Un par de golpes en la puerta distrajeron la reprimenda. El hombre que se encontraba más cerca la abrió con facilidad.
— Lo siento por interrumpir, pero hemos recibido una visita, señor.
— ¿Quién es, Gómez?
— Dice la señorita que su nombre es Lavender Brown.
— No solo pudimos ver la fiesta más extravagante que se ha visto en Hollywood, sino que también hemos observado a nuestra pareja favorita de modelos, decirle adiós a la campaña que más ha impulsado su carrera este año. —inició contando una periodista, rubia, de ojos celestes y gran sonrisa. — Por supuesto no podía faltar que una gran cantidad de invitados de lo más famosos los acompañaran, pero debemos y sobre cualquier otra persona, destacar lo perfectos que se encontraban nuestros chicos de "Record Magic". Si los hemos visto brillar, esta noche nos han dejado con la boca abierta.
Una gran cantidad de imágenes comenzaron a aparecer en la gran pantalla. En ellas aparecían los invitados, la fiesta, el lugar, las instalaciones, la alfombra roja y por supuesto los modelos.
— Pero la fiesta no estuvo exenta de polémicas, ya que para sorpresa de muchos, apareció nada más ni nada menos que Robert Walmart, el ex director del proyecto, y que si bien recuerdan, también se le atribuyó ser parte del secuestro de la modelo.
— ¡Son unos imbéciles! —exclamó Hermione molesta, alzando sus brazos indignada. — ¿Cómo pueden decir eso de Robert? ¡No lo conocen!
— Dime… ¿cuándo han dicho la verdad? —la incitó él a responder. — Exceptuando claro, cuando hablan de mi belleza.
— No eres para nada presuntuoso, ¿eh? —bromeo Hermione.
— Sabes que bromeo. Pero estoy muy de acuerdo con ellos, cuando dijeron que fuiste la más bella de la fiesta.
— ¡Ron! Me harás sonrojar —exclamó ella avergonzada, cubriéndose con las sabanas.
El pelirrojo no tardó mucho en lograr quitársela, ubicándose sobre su cuerpo con agilidad, llenándola de dulces besos.
— ¿Qué no querías que te digiera la verdad? ¡Pues ahí está tu verdad! Eres, fuiste y serás siempre la mujer más hermosa que mis ojos puedan ver. No sabes cuánto he deseado estar así contigo nuevamente y ahora que se cumplió, no sé qué hacer para demostrártelo.
— Ron, no tienes que hacer nada para demostrarme.
— Y por eso mismo, y porque conozco a las mujeres, sé que debo hacerlo. —dijo, sonriendo mientras depositaba un pequeño beso en sus labios.
— ¿Y cómo planeas hacerlo entonces? —preguntó ella curiosa. — Recuerda que soy igual de testaruda que tú, así que se te hará difícil convencerme.
— Supongo que tendremos que limitarnos por el momento a esto —dijo, y apenas terminó su frase, volvió a besarla.
El beso fue lento, suave y delicado. Él estaba dispuesto a demostrarle con lo que fuera que la amaba. Y ya que no era muy bueno con las palabras, prefirió utilizar lo que más se le daba bien; las caricias.
Mientras él se concentraba en hacerla sentir el máximo placer posible, Hermione se dejaba llevar por sus sentimientos y el deseo de saciar lo que semanas habían separado.
Horas después, ambos se separaron más que satisfechos.
— Dios, creo que jamás podré tener suficiente de tí. —comentó él jadeando, mientras se dejaba caer a un lado de Hermione.
— ¿Quieres decirme con eso que no dormiré mucho? —bromeó ella, regularizando su respiración a su lado.
— Oh, demonios sí, no dormirás mucho. —aseguró con seriedad. Cuando recuperó más energía, se ocupó de acercarse a ella lo suficiente para poder hacerla recostar su cabeza sobre él. — Pero también me refiero a ti, con tus labios, tus besos, tus palabras, tus caricias, todo de ti.
— ¿Cómo es que supone que crea que no eres bueno con las palabras, cuando dices cosas así? —inquirió, mientras dibujaba círculos sobre el pecho pecoso de Ron. —Tal vez deberías cambiar tu trabajo a poeta.
— ¿Y dejar que otros tontos modelos se saquen fotos sensuales contigo? ¡Oh, claro que no!
— Supongo que sabes que no estaremos en todas las campañas juntos, Ron…
— Lo sé. Solo que estaré ahí en cada una de ellas, recordándole a cualquier idiota donde debe poner sus manos.
Hermione soltó una sonora carcajada, haciéndolo reír a él también. Adoraba su posesividad con ella, y para resumir las cosas, todo lo otro también.
Las horas pasaron rápidamente en aquella tarde de reconciliación. Habían conversado de cosas que solían hablar, poniéndose al tanto de todo lo que se habían perdido del otro. Se abrazaron, besaron e hicieron el amor cuantas veces necesitaron para recordarse que estaban ahí, juntos nuevamente. Ron le contó algunas cosas que había vivido durante el tiempo que ella había estado secuestrada, le contó la verdad de lo que había pasado con Lavender y porqué había preferido mentirle antes que decirle la verdad.
— Para mí era mucho más fácil que creyeras que solo era un tonto, a que pensaras que te había engañado con otra mujer.
— Ese es el argumento más tonto del mundo, Ronald —lo regaño ella molesta. — ¿Es que nunca piensas las cosas antes de actuar?
— Al parecer no —respondió riéndose.
Hermione le dio un fuerte golpe en la cabeza y lo besó.
— ¿Te parece si cocinamos algo? Me muero de hambre —propuso ella.
— Brownies. —soltó él de repente. — Deberíamos hacer brownies.
— ¿Qué? ¿Por qué? —quiso saber Hermione.
Él se encogió de hombros dándole un pequeño beso también.
— Extrañe que cocinaras para mí.
— Brownies serán entonces —coincidió ella. — Pero tu harás una pasta, porque me muero por comer spaguetti.
Listos para volverse chefs esa noche, emprendieron camino a la cocina, con la primera ropa que encontraron. Y cuando fueron conscientes de que había un mundo fuera de esa casa, se dieron cuenta de que eran más de las once de la noche.
Hermione se encontraba cocinando unos brownies, mientras Ron preparaba un spaguetti con salsa boloñesa. Ambos se ensuciaban y reían como dos niños pequeños, divirtiéndose como hace semanas no lo hacían.
Mientras hacían todo eso, dejaron la televisión encendida dejándolo en el primer canal que encontraron, que precisamente hablaba de farándula a esas horas de la noche. Como siempre, no les sorprendió mucho que los comentaristas se dirigieran específicamente a ellos, su fiesta de despedida y también de sus próximos proyectos.
— Necesito saber algo —dijo Ron repentinamente, dejando la olla con los fideos.
Hermione detuvo sus manos sobre la masa y lo observó curiosa. Al notar la mirada preocupada y desesperada de Ron, decidió interceder, porque creía saber por dónde iba el tema. Después de todo, el nombre Krum había sido mencionado una buena cantidad de veces en media hora.
— Si es por lo de Viktor, yo no…
— No, no es de él de quien quiero hablar —negó fastidiado. — Prefiero no hablar de ese imbécil.
La castaña suspiró sintiendo que aumentaba la incomodidad.
— Ron, no sé qué es lo….
— ¿Qué piensas de que me vaya a trabajar a Latinoamérica?
— ¿Qué? ¿Por qué quieres saber eso? —cuestionó confundida. — No necesitas de mi opinión, Ron. De todas formas sabes que Hugo Boss es un gran paso en tu carrera.
— Te preguntó a ti, dime que piensas de que me vaya. —insistió él, momentáneamente consiente de lo que deparaba su futuro.
— Ron, no entiendo a qué quieres llegar —dijo, mientras continuaba amasando. Comenzaba a helar, y ella prácticamente se encontraba desnuda bajo ese chaleco.
— Creo que si lo sabes —aseguró él. — Sé que he cometido tantos errores que sería imposible llegar a un momento en el que me puedas perdonar totalmente. Soy un completo imbécil por haber permitido que estuviéramos lejos y separados tanto tiempo. —continuó, acercándose a ella. Sus respiraciones cálidas se mezclaban mientras el aire congelado hacía su trabajo. ¡Al diablo el frio, esto era importante! — Y me arrepiento de cada cosa de la que he hecho y que además de paso te ha… lastimado. Lo siento tanto, Hermione. Pero solo necesito saber si tendremos una última oportunidad de volver a lo que éramos. Esta mañana fue maravilloso, tenerte a mi lado de nuevo fue todo lo que necesitaba. Y que necesitaré por el resto de mi vida. —añadió mirándola con devoción. Ella trató de que sus lágrimas no se notaran más de lo brillantes que sus ojos se encontraban y dejó a un lado la masa nuevamente. — Dime que no vaya, dime que me quede y te juro que no iré.
— Ron, yo…
— No, Hermione. Solo necesito esa respuesta. —la detuvo. — Sé que hay mucho de lo que tenemos que hablar aún, pero en este momento lo único que necesito son un par de palabras.
¿Qué se suponía que debía hacer?
¿Debía pedirle que se quedara? ¿Que siguieran por una nueva oportunidad de vida juntos? ¿O simplemente dejarlo a que continuara su vida y el gran éxito que esto significaría?
Su corazón sabía la respuesta. Pero…
Siempre aquel "pero" terminaba por arruinar su vida.
— Yo, lo siento —murmuró ella, mientras el gran nudo en su garganta se hacía cada vez más difícil de asimilar. — Deberías tomar el trabajo…
Fue entonces cuando Ron sintió que algo dentro de él caía. Aquella mañana había sido un simple sueño al parecer, porque ahora estaba perdiéndola de nuevo.
— ¿Estás segura de eso? —preguntó desesperado. — Tendré más trabajos como ese más adelante, no es necesario que vaya.
Hermione no respondió. Ni aunque quisiera habría logrado decir alguna palabra, porque su barbilla temblaba, su corazón latía desesperado y sus ojos comenzaban a liberar las lágrimas de abatimiento. Ella estaba consciente de que había roto su corazón. ¿Pero que más podía hacer? Jamás podría ser la responsable de arruinar el futuro de Ron. ¿Qué sucedería después cuando él en una discusión le recordara la vez que renunció a ese trabajo por ellos? ¿Qué sucedería si las cosas no funcionaban? ¿Podría ser tan egoísta y pedirle que dejara ese importante proyecto por ella?
— Sí, estoy segura. —mintió. — Es un gran paso en tu carrera, serías un idiota si dejaras ir esta oportunidad. Además, son solo dos meses, podemos estar separados.
El silenció se volvió cortante.
Ron la observó fijamente, inmutable. Hermione tragó saliva ruidosamente. ¿En qué momento las cosas habían pasado a ser tan complicadas? Ron podría ir a su trabajo y volver en… en dos meses más. Las cosas estarían bien nuevamente y ellos podrían estar juntos como siempre.
Solo eran dos meses. ¿Qué podía pasar?
— ¿Te das cuenta de todas las cosas que pueden pasar en dos meses? —apuntó él, acercándose para enfrentarla. — Tú y yo no hemos logrado estar ni un mes bien juntos… ¿y esperas que duremos dos meses separados?
— Escucha, yo puedo esperar por ti dos meses. ¿Es que acaso tú no puedes hacerlo por mí?
— ¡Claro que puedo hacerlo! —respondió el fastidiado porque siquiera mencionara la posibilidad de no hacerlo.
— ¿Entonces? ¿Qué es lo que tanto te preocupa?
— Son dos meses Hermione… ¡Dos malditos meses!
— Hemos logrado pasar por una inmensidad de situaciones… ¿y crees que no podemos estar distanciados por dos meses?
— Dos meses es mucho, Hermione.
— Dos meses no es nada si sabemos que estaremos bien. No es como si fuéramos a dejar de hablarnos o no estar en contacto, Ron. —dijo ella. No se habían dado cuenta, cuando estaban ya uno frente al otro. — Puedo ir a visitarte cuando tenga tiempo, o tu venir por un fin de semana. Además está Skype y todas esas cosas, podemos llamarnos…
— No voy a resistir estando si quiera una semana separado de ti.
— Eso es muy dulce, pero podemos hacerlo —afirmó ella sonriéndole dulcemente.
— Hermione no sabemos qué puede pasar. —confesó él preocupado. Su expresión pareció asqueada por sus siguientes palabras. — Tú vas a estar aquí con tu grupito de idiotas enamorados y yo estaré allá con…
— ¿Con tu propio grupo de enamoradas? —intercedió ella, sorprendida por sus palabras.— Vaya, creo que esto se trata de otra cosa entonces…
— ¿Qué quieres decir?
— Me estás tratando como si pensaras que voy a engañarte con el primero que se me cruce cuando esté sola aquí.
— No dije eso.
— Bueno, tus labios si lo dijeron. Y lo creas o no, yo sí puedo ser fiel a alguien. —dijo súbitamente.
Pero Hermione se arrepintió en el primer instante que dijo eso. Ron hiperventiló en su puesto, alejándose lentamente del cuerpo de la castaña.
— De acuerdo, si eso es lo que piensas de mí, entonces… —comenzó, mientras su cuerpo se tensaba, y comenzaba a alejarse de la cocina. — No tengo nada más que hacer aquí.
Tomó un par de zapatos que aguardaban a un lado de la chimenea y la chaqueta que colgaba en uno de los sillones. Le dirigió una mirada enojada a Hermione y luego salió dando un fuerte portazo.
Para Hermione hacer brownies ya no parecía tan buena idea después de todo, menos aun dándose cuenta de que no se encontraba en su casa y que además, su reconciliación con Ron había durado menos de lo que jamás habría podido imaginar.
¡Hola mis queridos lectores!
Ha pasado exactamente una semana desde la ultima publicación, y como había prometido, nuevamente he vuelto a publicar un domingo. Sé que estamos todos tristes porque la historia llega a su final, pero como todo en esta vida, todo llega siempre a un final. Soy muy dramática, lo sé jajaja. Bueno, mi punto es que aproximadamente solo quedan un par de capítulos, más llenos de acción y suspenso que ningún otro.
La siguiente publicación será el próximo domingo, así que estén atentos.
Quiero darles mis infinitas gracias a todos los que han hecho esto posible y espero que estemos juntos en esto hasta el final...
También aprovecho para promocionar mis próximas historias, pueden encontrarlas en mi perfil. Son "Juego de Pelirrojos" y "Mi querida esposa" Además de un nuevo blog que he comenzado .com y que consistirá en reseñas de libros, películas y algunos que otros avances de mis historias aquí en Fanfiction y . Potterfics
Nuevamente, agradecerles a los que se toman el tiempo de comentar y les aseguro que cada palabra alegra mi adolorido corazón. Y por todo el apoyo que me han dado a lo largo de este tiempo. Muchas gracias a todos :)
