Sí, lo sé, no es domingo, y yo siempre actualizo los domingos, pero, ¡ey, sorpresa! Digamos que este capítulo que ha venido de improviso ha sido escrito como consecuencia de las vacaciones, y por el estrés que me ha supuesto desear acabarlo antes de irme mañana a mis propias vacaciones de verano. Donde yo vivo es tiempo de descanso y playa, y a partir de mañana pasaré 5 días fuera sin tocar el ordenador, y por lo tanto, sin escribir, lo que quiere decir que el próximo capítulo tardará más que este (una semana y dos días exactamente), pero no creo que os aburráis puesto que... ¡este capítulo tiene 45 páginas! Sí, me he pasado muchísimo, pero tenía muy claro dónde quería que acabara porque no podía partirlo por la mitad (me habríais matado, y yo igual) Quería acabar con ciertas escenas, y en un arranque de locura para poder irme tranquila y con todo resuelto, he escrito 45 páginas en siete días, el doble de lo que suelo publicar.

Eso sí, solo porque estoy de vacaciones. Los demás capítulos volverán a tener 25 páginas, porque sinceramente, odio los capítulos tan largos que parecen que nunca acaban. Sinceramente, espero que este no se os haga pesado. Os recomiendo que os toméis tiempo para leerlo, porque tal vez os cansa, no sé.

No comentaré nada más sobre este capítulo, solo que he trasnochado y sudado para acabarlo, y estoy agotada, pero feliz de poder publicarlo ya. De verdad estoy muy interesada en saber qué opináis de este, porque es... no sabría cómo explicarlo, pero me da en la nariz que vais a acabar odiando a un personaje, y espero que no sea así. Les tengo demasiado aprecio a todos como para que así sea, pero era necesario plasmar varias cosas antes de pasar a lo siguiente.

OS DOY MIL GRACIAS POR LOS REWIENS. Os juro que no habría escrito este capítulo tan rápido si no hubiera recibido tantos y tan extendidos (amo los rewiens extensos en los que comentáis esto y lo otro, y analizáis el fic, sí), lo que me inspira muchísimo a la hora de seguirlo. También he visto, por otra parte, que me escribís rewiens sine estar registrados en la página haciéndome preguntas. Me encantaría responderlos, pero no puedo responder a los rewiens cuando actualizo, solo por mp, y para eso hace falta registrarse. ¡Venga, animaos! Solo son dos minutitos de nada. ¿Por qué no?

Bueno, espero que este capítulo os guste, que no os de un paro cardíaco mientras lo leéis (porque creo que es un capítulo que te hace estar en tensión, o al menos eso me ha hecho sentir a mí mientras lo escribía) y que no odiéis a nadie, porque como ya veréis, cada personaje tiene sus "motivaciones".

¡Sin más preámbulos, aquí os lo dejo! (y me voy a la cama ya, que mañana madrugo) Por cierto, si veis muchos errores, no los tengáis mucho en cuenta por favor. No he podido corregirlo totalmente por su longitud. El tiempo se me echaba encima.

¡Nos leemos! Os echaré de menos hasta la semana que viene, aunque tardaré más en actualizar. Ya sabéis... necesito un descanso total.

Capítulo 21

La determinación de Vegeta

Bulma se colocó el resto de la ropa mientras gruñía y maldecía por dentro su suerte. Dos semanas sin peleas, llenas de despreocupación en un descanso bien merecido, alejados de los invitados a la Corporación Cápsula, habían venido bien. El estrés y la frustración solían ser uno de los puntos que propiciaban las peleas entre Vegeta y ella, y ese tiempo había sido la prueba. No habían discutido, o al menos no mucho. Al fin y al cabo era imposible que sus caracteres no chocaran, uno de los motivos por el que seguían juntos después de tantos años: nunca se aburrían. Podían vivir en una rutina constante de entrenamiento, investigaciones, peleas y todo lo que se les pasara por la cabeza, pero todo se mantenía prácticamente como el primer día gracias a esas discusiones. Aunque al principio habían sido dolorosas, ahora no eran mucho más que juegos de pareja que aumentaban la impotencia de los dos y las ganas de volver a estar juntos poco después.

Tras todo lo que había pasado, Vegeta necesitaba un descanso y un alejamiento de los demás. Si ya de por sí era reticente y estaba más gruñón que de costumbre por ver a tantas personas en su casa, que su hija no estuviera allí solo conseguía volverlo más irritable, además del entrenamiento tan riguroso que se veía obligado a seguir. No lo había detenido en ningún momento, pero cuando había ido en su búsqueda y habían tenido la charla de reconciliación más peliaguda desde hacía veinte años, Vegeta estaba quemado. Muy quemado. Goku era despreocupado por naturaleza, pero Vegeta no, y la realidad estaba ahí para quien quisiera verla.

Ahora él era el líder de los Guerreros Z y de él dependía todo. Al menos lo sería hasta que Bulma descubriera la manera de eliminar las toxinas que impedían que Goku alcanzara su nivel más alto de poder. La cuestión era... ¿Vegeta estaba preparado? Oh, Bulma sabía que sí. Él había nacido preparado para asumir un cargo de autoridad total, y sabía que aunque no fuera tan poderoso como Goku, en estrategia era mucho más agudo, aunque su orgullo competía contra esa faceta y le impedía dar lo mejor de sí. Más le valía dejar su orgullo atrás en esa ocasión, porque si la vida de sus hijos estaba en juego, no consentiría tonterías por su parte.

Era el momento de poner en orden sus pensamientos. Goku no podía pelear. Goten había muerto. Eso solo dejaba a Gohan, Trunks, Picolo, Uub, A-18, y quizás en menor medida Pan, además de Vegeta... y temía que su propia hija, Bra. Ahora que ella podía transformarse en súper saiyan, lo más seguro era que hubiera ido al campo de batalla junto a los demás. No podía contar con Tenshinhan, Yamcha, Chaos y Krilín en una batalla de ese calibre. Había llegado un momento en el que los enemigos eran tan poderosos, que ellos no podían competir contra ellos, y este parecía ser uno de esos casos. Esperaba que Vegeta sacara a Bra del campo de batalla en cuanto la viera, pero no podía decir lo mismo de Trunks. Él debía estar muy dolido por la muerte de Goten y Bulma temía que hiciera alguna locura.

En cualquier caso, Bulma terminó de colocarse la ropa y se sentó en el suelo de la casa cápsula, pensativa, con los puños bien apretados.

"Bien, Bulma. Tú no puedes hacer nada, así que tendrás que hacer caso a Vegeta y quedarte aquí, a salvo, lejos del peligro sin tener ni idea de lo que le ocurrirá a tus hijos y sin ver la batalla ni al enemigo. Sí, quietecita, como una mujer normal y corriente haría" Bulma asintió, totalmente decidida a hacer caso a su futuro marido por una vez en la vida.

La determinación no le duró ni un segundo.

En menos de cinco minutos ya estaba montada en su aeronave y viajaba a toda velocidad hacia Ciudad Satán con un grito de guerra atascado en sus pulmones.

[...]

Aquello no estaba ocurriendo. Vegeta se negaba a creerlo, porque si ya era difícil hacer frente a esos boburrianos de los que tanto había oído hablar, se negaba a creer que tuviera delante a quien estaba visualizando con incredulidad genuina. No, él no podía estar ahí, y quiso frotarse los ojos y tocarlo para cerciorarse de que era una ilusión. Debía serlo. ¡La última vez que se habían visto había vivido una auténtica pesadilla! Instintivamente dio un paso atrás. Los ojos de Broly lo fulminaban, taladrándole, atravesándole el alma, como un lobo que puede oler el miedo y aprovecharse de él. El guerrero legendario. El mismo que lo había paralizado de terror una vez, contra el que se habían enfrentado y contra el que no habían podido hacer absolutamente nada.

Kakarotto solo pudo detenerle reuniendo la energía de los demás, y aun así solo consiguió eso: herirle. Años después, Gohan le contó que Broly había sobrevivido al ataque de su padre, y él, Trunks y Goten tuvieron un encontronazo con él. Había cruzado el universo hasta llegar al planeta Tierra, herido de gravedad y comatoso. Y siguió vivo. Lo suficiente como para despertar y darle una paliza de muerte a su hijo y a los de Kakarotto. Solo consiguieron matarle de una manera... estrellándole contra el sol. Pero si estaba ahí, era porque no estaba muerto. Nunca lo había estado.

A no ser que alguien lo hubiera devuelto a la vida. Pero, ¿quién sería tan estúpido como para hacerlo?

Convencido de que estaba teniendo alguna clase de alucinación, alzó la vista hacia los demás. Gohan, Picolo y Trunks estaban allí, tan descompuestos como él. Incluso el otro boburriano, el de la espada de braummuro, estaba totalmente acongojado, compartiendo incertidumbre y temor.

"No..." musitó, todavía demasiado impactado como para poder alinear palabras coherentes. "¡Gohan!" gritó. "¿Qué cojones...?"

Gohan reaccionó ante su grito. Bra suspiró con ansiedad, al borde de un ataque de pánico que, junto a las heridas y la sangre de su hemorragia, no le hacían nada de bien. Estaba al borde del colapso. Negó con la cabeza varias veces y los ojos de Broly se centraron en ella.

"Por favor..." musitó. No hubo respuesta.

"¡Estaba muerto!" aseguró Gohan. Trunks estaba tan contrariado como él. Hacía muchos años de eso, pero nunca olvidaría cómo el ki de Broly había desaparecido cuando fue lanzado hacia el sol por un ataque conjunto de Gohan y Goten, y la ayuda espiritual de un Goku difunto. No podía estar ahí. Pero estaba.

"¡¿Y qué demonios tengo delante entonces?! ¡NO ESTÁ MUERTO AHORA!"

Broly parecía disfrutar de la confusión y los conflictos que su aparición estaba causando. Bra conocía esa sonrisa bastante bien. Era la que solía usar cuando estaba emocionado y tenía ganas de jugar. Sí, estaba claro. Quería jugar, pero de una manera muy distinta a como lo hacía con ella. Bra hizo amago de levantarse, pero su pierna fracturada y el peso de Bumo desangrándose sobre sus rodillas se lo impidió. Por una vez en su vida, Benkas tuvo que reconocer la derrota. Era un suicidio pelear solo contra el guerrero legendario, pues con espada o sin ella, sabía que lo haría trizas. La última vez que pelearon el braummuro apenas le afectaba, y a juzgar por la facilidad con la que seguía portando el braummuro en pecho, orejas y muñecas, podía asegurar que su fortaleza contra el mineral había crecido mucho más.

Había acudido al planeta Tierra a por un reto, y ahí lo tenía.

Benkas dio media vuelta y salió disparado hacia atrás, volando a toda velocidad hacia el lugar de donde habían procedido con la clara intención de escapar dejando a Bumo atrás. Poco le importaba su compañero al igual que poco le importaban Baika y Bia, y eso Broly lo sabía. Hizo un rápido movimiento, se alzó sobre el cuerpo de Bumo y salió disparado hacia el boburriano de la espada de braummuro. Los ojos de Picolo y Gohan se pusieron como platos, sorprendidos por el repentino cambio de actitud. Sabían que Broly era impredecible, pero cuando lo vieron acercarse hacia ellos sin previo aviso solo les dio tiempo de reaccionar de una manera: poniéndose totalmente a la defensiva. Hicieron amago de acercarse para atacar, pero Broly se coló entre los dos a toda velocidad y salió persiguiendo a Benkas, ignorándolos por completo. Ambos guerreros, junto a Trunks, iniciaron una persecución tras él de inmediato.

Vegeta se volvió hacia ellos haciendo una burda mueca con la boca. Recordó la última vez que había visto a Broly y el terror que le había invadido patéticamente por su avasallador poder y la imposibilidad de derrotarle, algo que provenía más bien de las leyendas de sus ancestros que porque fuera verdad. Después de haber sido derrotado dos veces por Kakarotto y sus hijos, tenía muy claro que no era invencible, y por lo tanto, aunque temblaba, no era el miedo el que le invadía, sino cierta excitación masoquista. Eso ya no era uno de sus entrenamientos con Kakarotto, donde aunque peleaban duro, sabían que había límites y que la muerte estaba descartada. Eso era la realidad, y Vegeta pensaba compensar su patética actuación en Neo Vegetasei machando a Broly. O esa era su intención, siempre y cuando no tuviera que comerse el orgullo para machacarlo cuanto antes porque pusiera en peligro la tierra.

Actúa como el rey que eres y marca la diferencia. Nada de riesgos absurdos. Se dijo a sí mismo.

"¡Papá!" Vegeta se desvió hacia Bra. Esta, furiosa, señalaba el cuerpo de Bumo alejándose como podía en el aire en dirección opuesta a Benkas, con el brazo cercenado dejando un camino de sangre oscura. El rey tuvo que dar paso a una lista de prioridades. No podía encargarse de Broly y los boburrianos a la vez.

"Ya lo cogeremos. Tú quédate ahí, Bra, o aléjate del campo de batalla, pero no llames la atención si no quieres que te maten. Tu hermano y yo no podemos estar pendientes de ti ahora" le ordenó Vegeta, y acto seguido alzó el vuelo en pos de Broly.

"¡Espera!" lo llamó ella. La furia y la preocupación de Bra aumentaron. Se levantó del suelo como pudo, maldiciendo la poca sensibilidad de los saiyans, tanto de su padre como de Broly. Ella estaba herida y casi moribunda y ninguno de ellos se preocupaba por preguntar, no, ¡directamente iban al campo de batalla!

Consiguió dar varios pasos, pero el dolor de la pierna era matador y un mareo que le provocó el vomito la obligó a detenerse. Intentó volver a levantarse cuando cayó al suelo con todo dándole vueltas sin parar. Demasiada sangre. Estaba muy floja. Bra no pudo soportarlo aunque intentó espabilarse. Finalmente, tras dar unos cuantos pasos más mientras la sangre seguía recorriendo su brazo cayó al suelo para no volver a levantarse.

Poco después, maldito fuera el momento, perdió el conocimiento.

[...]

Benkas sabía lo que tenía que hacer para quitárselo de encima. Aunque en su cabeza no parara de dar vueltas a cómo demonios era posible que el Sujeto 813 estuviera vivo y precisamente allí, era muy consciente de que no era el momento adecuado para preguntarse nada. Había intentado contactar con Paragus telepáticamente, pero el saiyan estaba mudo. De hecho, Benkas podía jurar que podía detectar su contradicción y su congoja. Intentaba asimilar la información al igual que él, sin éxito. Aquello no tenía sentido, pero Benkas no pensaba quedarse quieto para averiguar si el Broly que lo perseguía a toda velocidad era real o no. Como lo pillara, lo descuartizaba... Y con razón. Y ahí entraban en juego el resto de los Guerreros Z, porque antes de llegar allí los boburrianos se habían informado bien por Paragus, y sabían que Broly tampoco toleraba a sus compañeros de raza, ni ellos a él. Ahí estaba su salvoconducto.

Léeme el pensamiento, maldito pedazo de mierda. Sí. Sabes que voy a arrancarte la cabeza en cuanto te alcance, ¡así que más vale que corras!

Buscar una estrategia en los pensamientos del Sujeto 813 no valía de nada. Él conocía todos sus truquitos mentales al igual que sus trucos con el braummuro. En cualquier caso, Benkas se aprovechó de que no pudiera leerle la mente y aumentó la velocidad. Broly lo tenía a tiro y lo sabía. Un sudor verdusco le recorrió la piel azulada cuando la enorme cantidad de energía verde se acumuló en su mano, dispuesto a lanzársela y a borrarlo del mapa para siempre. Broly sabía bien cómo hacer que el ki les provocara auténtico daño y el boburriano no dudaba que lo destrozaría en un instante con ese omega blaster.

Un poco más, un poco más, un poco... ¡te tengo!

Benkas sonrió cuando sus ojos vislumbraron las figuras de Pan y Uub en el terreno que habían usado como campo de batalla momentos antes. Los dos, despacio por las heridas, habían rodeado el cuerpo de Goten y se disponían a alejarse de allí con el cadáver en brazos, pero sus miradas se alzaron al cielo cuando vieron al boburriano dirigirse hacia ellos con un ojo puesto en el Sujeto 813. Broly vio a Pan y a Uub. Reconoció a la primera, pero nada le importó cuando Benkas desaceleró su velocidad al sobrevolarlos, y atacó. Le lanzó al boburriano su ataque con gran atino y él se detuvo para recibirlo, sonriente. El ki, si llegaba a impactar contra él, no solo acabaría con su vida, sino también con la de Pan y Uub, y aunque a ninguno de los dos le importaba, había gente a la que sí.

"¡NO!" Gohan se adelantó, pasó por el lado de Broly y, haciendo uso de sus escasas facultades de transportación, logró aparecer a tiempo frente a la bola de energía verdosa e interceder en el trayecto de la misma agarrándola con las manos desnudas. Sintió que sus palmas se deshacían como gelatina por la potencia del ataque, y a duras penas logró contrarrestar sus efectos con su propia energía. Apretando ojos y dientes, logró desviarla y lanzarla al cielo, donde explotó, entre las nubes, lo suficientemente lejos como para que la onda expansiva apenas les alcanzara. El estallido fue como el rugido de un rayo.

Broly ni siquiera miró a Gohan. Su rostro furioso estaba fijo en el cuerpo de Benkas, que se había situado tras unos patidifusos Pan y Uub, a escasos metros de ellos usándolos como escudo.

"¡Sí crees que voy a reprimirme por esos payasos, te equivocas, jodido bastardo!" gritó, pero antes de que pudiera ir a por ellos, un ki conocido hizo acto de aparición tras su espalda. Se volvió justo a tiempo para detener con las manos desnudas un ataque conjunto de Picolo y Trunks, pero aunque detuvo las bolas de energía, no pudo evitar el ataque físico al estar cegado por su resplandor. Ocultos tras el ataque de ki, ambos se acercaron. Broly no vio la patada de Picolo que impactó contra su estómago de hierro, y tampoco pudo ver el puño de Trunks que se estrelló contra su mejilla izquierda. Aunque los golpes dolieron, ninguno de ellos lo dejó ni remotamente cerca de la extenuación. Su reacción fue rápida. Sacudió la cabeza y agarró el brazo de Trunks con el que le había golpeado. Acto seguido, su cola, con gran control y maestría, se enrolló alrededor del cuello de Picolo como si fuera una soga, apretando y dejándolo inmediatamente sin respiración. Podría haberle roto el cuello, pero Trunks se revolvió con furia y se columpió aprovechando el agarre de su brazo para golpearle la otra mejilla con un rodillazo. Broly ni siquiera se molestó en esquivarlo. Con el brazo libre, agarró el pelo rubio y erizado de Trunks y lo elevó tirando de él para situarlo cara a cara. Él volvió a agitarse a pesar del dolor y le asestó un nuevo puñetazo directo a la boca, y ahí se quedó.

Cuando Broly abrió la mandíbula y cerró los dientes alrededor de sus nudillos, mordiéndolos con sadismo y sin un ápice de dolor por el golpe, Trunks se estremeció. Apartó la mano ensangrentada por el mordisco y el guerrero legendario echó la cabeza hacia atrás. Después, Trunks sintió que le partían el cráneo en dos. Broly estrelló su propia cabeza contra la frente del muchacho con una brutalidad difícil de describir. Una bestialidad que consiguió abrirle una brecha sangrante que descendió entre sus ojos y que lo dejó atontado. Pero no lo dejó ahí. Nuevamente, echó la cabeza hacia atrás y volvió a estrellar la cabeza en él, esta vez sobre su tabique nasal. Trunks gritó de dolor y el guerrero legendario lo lanzó brutalmente contra el suelo a veinte metros de altura. La sangre que descendía de su cabeza y el dolor de su nariz rota y ensangrentada le impidieron recobrar el equilibrio antes de estrellarse contra los escombros para dar vueltas hasta que pudo detenerse, demasiado desorientado como para volver de inmediato a contraatacar.

Agarró a Picolo por la mandíbula y soltó su cuello cuando sus largas y puntiagudas uñas se clavaron en su cola, provocándole pinchazos de dolor.

"Eres un... monstruo" le escupió el namekiano, furioso, intentando resistirse al agarre con su único brazo.

"¿Es que no podéis ser más originales con los insultos?" Llevó una mano a su único brazo sano y, sin más, lo cerró sobre su hombro para apretar y tirar de él hasta oír un desagradable crujido por el que Picolo dejó escapar un jadeo de dolor. Soltó su mandíbula y lo agarró por la muñeca, sacudiéndolo y maltratando el hombro desencajado como si fuera una peonza. El namekiano se quejó.

A pesar de su reciente concentración en los Guerreros Z, sus ojos no se aparataban del cuerpo de Benkas que, en aquellos momentos, le observaba a una distancia prudencial de Pan y Uub, pero no la suficiente como para que sus brutales ataques no les afectaran. Mientras lo vigilaba se dio cuenta de que Gohan no estaba y se agitó movido por el instinto. Lo olió y lo sintió cerca, muy cerca, tanto que agitó el cuerpo de Picolo sin ninguna dificultad y lo lanzó exactamente hacia el punto donde Gohan iba a aparecer para atacar. Ambos colisionaron, sorprendidos por esa precisión de movimientos, y aunque el namekiano fue derecho al suelo perdiendo vuelo y equilibrio por la falta de miembros, Gohan logró mantenerse en pie, aturdido por el golpe.

No tardó mucho en seguir a los demás cuando Broly dejó caer su pesado cuerpo justo sobre su estómago, las piernas por delante. El hijo de Goku intentó sobreponerse con todo lo que tenía elevando sus brazos al cielo, pero cuando Broly estrelló la palma de su mano contra su cara, tapándole boca, nariz y un ojo, Gohan solo pudo ser testigo de cómo caía en picado para que su cuerpo, posteriormente, se hundiera entre las rocas con él encima aprisionándole las costillas y dejándole sin aliento.

Broly se acuclilló sobre él y detectó, por el rabillo del ojo, cómo Benkas salía despedido de su rincón y su cuerpo desaparecía entre los escombros y los edificios. Una maldición escapó de su boca y se levantó para ir en su persecución, pero el brazo de Gohan se cernió alrededor de su cola y tiró de ella con toda la fuerza de la que fue capaz, captando un punto débil. Broly le lanzó gruñido y le mostró la palma de la mano abierta

"¡No molestes!" dijo, antes de dejar que una bola de energía se estrellara contra el rostro de Gohan, que convulsionó y gritó con fuerza por el impacto, soltándole la cola de inmediato.

El guerrero legendario corrió y se elevó para ir en busca de Benkas. Pan y Uub observaron cómo se les venía encima con los ojos como platos.

"¡Tú!" chilló Pan, impactada por su presencia, pero él no se detuvo al ser reconocido. Cargó una nueva bola de energía dispuesto a eliminar los edificios que se interponían en su rango de visión, y ya de paso a todo humano, animal e híbrido que se interpusiera en su camino.

Pero no llegó a hacerlo.

Un nuevo y más fuerte cuerpo, para nada agotado y totalmente cargado de energía, se interpuso en su camino y detuvo su avance clavando las manos sobre sus hombros. Vegeta cedió largos metros hundiendo los pies entre los escombros, levantando arena, piedra y cristal al impedir que Broly siguiera avanzando. Consiguió que se detuviera a pocos metros del cuerpo de Goten.

Ambos se miraron a los ojos mientras sus voluntades chocaban. Se detuvieron, solo ejerciendo la fuerza suficiente para evitar que el contrario avanzara y lo acorralara.

"¿Cómo es que sigues vivo?" aprovechó para preguntar el rey.

"¡Eso a ti no te importa! ¡QUÍTATE DE EN MEDIO!" aunque gran parte de las cuestiones pendientes de Broly eran con Vegeta, su odio por los boburrianos era mucho mayor, y ver a Benkas, ese maldito sádico huyendo tan tranquilamente por su astucia lo estaba dejando fuera de sí.

"¿Te han revivido?" insistió Vegeta, pero Broly, impaciente, siguió buscando al boburriano por encima de su hombro. "¿Quién lo ha hecho? ¿Quién te ha devuelto a la vida?" exigió saber Vegeta, y como muestra de provocación, una de sus manos se deslindó de los gruesos hombros del guerrero y acabaron en su cara, regalándole un fuerza guantazo. "¿QUIÉN?"

Entonces, a sabiendas de que había perdido al boburriano, colérico por ello, clavó una fiera mirada en él.

"¡La misma mujer a la que le rompiste la nariz por tu patético orgullo de príncipe, hijo de perra!"

Y Vegeta frunció el ceño... pero no relacionó. Había roto muchas narices a lo largo de su vida, pero no recordaba haberlo hecho con mujeres y, por supuesto, ni siquiera se le pasó por la cabeza la posibilidad de que fuera Bra, a la que todavía tenía en mente como una niña inmadura y casi inocente que no estaba preparada para combatir ni para vivir su propia vida.

Las manos de Broly apretaron sus hombros hasta hacerle entrechocar los dientes. Quizás fuera rudo y su técnica fuera más primitiva que la suya, pero tenía una fuerza descomunal muy superior a la de cualquier guerrero... y todavía no se había transformado en el súper saiyan legendario. No. Aunque quería pelear contra él en serio, definitivamente no podía permitirse descuidos, o ese animal se lo cargaría todo. Por eso, en cuanto Gohan hizo acto de aparición otra vez y rodeó el cuello de Broly por la espalda, adquiriendo una posición de clara ventaja, a Vegeta solo se le pasó una cosa por la cabeza. Vio a su hijo con la cara ensangrentada por una nariz rota rodeando los hombros de Broly para tirar de él hacia atrás y obligarle a soltar a su padre, pero ninguno de los dos, a pesar de la fuerza empleada, consiguieron quitárselo de encima.

Broly estaba colérico. Y Vegeta sabía que, a veces, la cólera podía más que la técnica.

"¡Rómpele el cuello!" le gritó a Gohan, y él lo miró con los ojos muy abiertos.

"¿Qué?" hacer eso habiéndolo cogido por la espalda era algo totalmente contrario a las enseñanzas que había recibido, algo opuesto a su ética de batalla, pero los ojos de Vegeta no permitían dudas.

"¡Hazlo, no vaciles, no dejes que se transforme en el guerrero legendario o...!" pero a Gohan no le hizo falta nada más. Por mucha ética que tuviera, comprendía los riesgos de tener compasión con alguien como Broly y, simplemente, ejerció una fuerza abismal sobre su cuello. Fuerza a la que el guerrero legendario se resistió tensando el músculo.

Desde muy cerca, Pan y Uub observaban con las bocas abiertas lo que ocurría, y aunque Uub estaba completamente confundido por lo que veía, Pan sabía muy lo que pasaba. Y se maldijo por ello cuando desvió la vista para ver el cuerpo de su tío a su lado al recordar que Broly era el único que tenía información sobre los boburrianos. Información demasiado valiosa como para dejarla ir, y más aun después de la muerte de Goten.

Necesitaban a Bra, no a Gohan rompiéndole el cuello ni a los demás guerreros atacándole sin darle tiempo a respirar.

"¡No, papá! ¡No lo hagas!" chilló. Pero Gohan ni siquiera la escuchó.

Aun así, no pudo rompérselo.

Broly abrió la boca y soltó un tremendo rugido compatible solo con el trueno de un rayo, y fue entonces cuando su ki aumentó de manera descomunal hinchándole cada músculo del cuerpo y haciendo que su estatura se multiplicara para albergar semejante cantidad de poder. Gohan se vio imposibilitado cuando su cuello, ya ancho de por sí, creció en dureza y en grosor, al igual que Trunks, que no pudo seguir sujetando la anchura de sus hombros. Vegeta observó con el ceño totalmente fruncido y los dientes apretados cómo su cuerpo se hacía tan enorme, que tuvo que retroceder y soltar sus hombros. Vio, paso por paso, como los ojos verdes de su transformación en súper saiyan se difuminaban hasta volverse completamente blancos para, acto seguido, centrarlos en él. El sudor frío recorrió cada rostro y entonces, sin más, su cuerpo empezó a brillar con un resplandor verde que amenazaba con una explosión.

"¡Alejaos!" oyeron gritar a Picolo, situándose de inmediato delante de unos desprotegidos Pan y Uub que fueron incapaces de reaccionar. Vegeta, Trunks y Gohan intentaron alejarse, pero ya era tarde.

La bola de energía verde se extendió desde el cuerpo de Broly cubriéndolo todo en una explosión de un kilómetro de radio, arrasando con todo lo que había a su paso y sin dejar de los edificios ni los escombros. Aunque intentaron escapar tan rápido como pudieron, los cuerpos de los Guerreros Z no tardaron en ser tragados por la increíble energía desenvolviéndose en gritos desgarradores.

[...]

A-18 apretó los puños y alzó una mirada intimidante hacia el cielo. Su pie se apartó, lentamente, de la cabeza de Goku, que se alzó de la misma manera con ojos desorbitados y un sudor frío recorriéndole la sien. Todos sus compañeros, aferrados a su cuerpo como estaban para que no pudiera huir tuvieron una reacción muy similar. El estremecimiento se apoderó de ellos al sentir la energía descomunal que, de repente, se apoderaba de todo el campo de batalla.

"¿Qué demonios es eso?" cuestionó Yamcha.

"Parece... parece la energía de un súper saiyan de nivel 3, o incluso algo más fuerte. Es brutal y está desequilibrada. Pero solo Goku puede alcanzar esa forma" dictaminó Tenshinhan. "A no ser que..."

"¿Vegeta ha alcanzado la fase de nivel 3?" cuestionó 18, lanzándole una fría mirada a Goku, pero él no contestó, tan serio como nervioso. Krilín, tras él, tragó saliva.

"Ese no es Vegeta. Es..." murmuró, pero fue Goku quien acabó la oración, aprovechando la incredulidad de los demás para levantarse del suelo y alzar la mirada hacia el cielo.

"Es Broly" Krilín esperaba que fuera una broma y que, de alguna manera, Goku descubriera en su percepción del ki que esa energía tan descomunal no era del guerrero legendario. Fue totalmente en vano y el hombre se estremeció. De las tres veces que había aparecido, él había estado presente en todas ellas, y aunque no había luchado apenas contra él, sabía que era un enemigo a temer. Pero, ¿cómo era posible que estuviera vivo? Gohan lo había matado y tampoco podía ser su clon, porque 18, él, Trunks y Goten lo habían hecho papilla hacía años. Pero entonces... ¿qué era?

"No puede ser Broly, Goku. ¡Él está muerto!" aseguró Krilín.

"Lo es. Es él" corroboró, y acto seguido se llevó una mano a la cabeza. Podía jurar que oía su grito en ella.

"¿Broly? ¿Ese animal contra el que luchó Gohan una vez?" musitó Videl tras ellos. "¡Era muy fuerte!"

"Y ahora lo es todavía más" aseguró Goku una vez más.

"¿Lo conozco?" cuestionó A-18 mirando a su marido.

"¿Recuerdas el monstruo viscoso contra el que nos enfrentamos nosotros, Trunks y Goten tras el torneo, cuando seguiste a Mr. Satán a aquel laboratorio para que nos pagara? Ese era un clon defectuoso de Broly. El auténtico se suponía que estaba muerto, pero... por lo visto sigue con vida y ahora mismo está atacando a los nuestros."

"Esa cosa era peligrosa, aunque no muy fuerte" dejó caer ella. Acto seguido alzó el vuelo. "Iré a ver. Tú, Goku, te quedas aquí. Un buen marido aprovecharía para consolar su mujer" puntualizó A-18. El susodicho dirigió una mirada preocupada a una Chichí que era abanicada por las manos de Marron, semidesmayada sobre una de las sillas del jardín. Tragó saliva.

"Ten cuidado, A-18" le advirtió Krilín a su mujer, y esta se limitó a asentir.

"¡Mamá!" la llamó Marron una última vez. "Si ves a Trunks dile que... que..." pero la muchacha no sabía qué decirle que dijera. Pese a ello, a A-18 le sobraron las palabras.

"Se lo diré" les aseguró, y acto seguido salió volando a toda velocidad hacia Ciudad Satán, dejando libre a un Goku que, nada más verse suelto pero rodeado de amigos y familiares, empezó a calcular su próximo movimiento.

Leves incoherencias y gritos rabiosos hacían eco en su cabeza.

[...]

Trunks se sacudió la cabeza para espabilarse por el golpe recibido. Se levantó del suelo con la nariz rota palpitando, seguro de que la tenía descolocada y roja como la de un payaso, aunque por suerte había dejado de sangrar. Las nubes cubrían el cielo que, hacía horas, había sido totalmente raso, y ahora amenazaban lluvia debido a la densidad de las explosiones que, por el candor que desprendían, provocaban grandes cambios climáticos. Se levantó con la mano en la cabeza e intentó situarse vagamente. Pudo ver, a lo lejos, Ciudad Satán, o lo que quedaba de ella, y se preguntó cómo demonios había llegado hasta allí, a varios kilómetros de distancia. Hubiera jurado que la energía de Broly lo había matado.

"¿Cómo estás?" oyó que le preguntaba Gohan a su lado. El hombre había recibido de lleno el impacto de uno de los ataques de Broly y parte de su cara estaba ensangrentada. Quizás le quedara alguna cicatriz por ello. Aun así, le sobraba tiempo para preocuparse por los demás. "Has perdido el conocimiento. Vegeta y Picolo han tenido que sacarnos de allí a rastras" le explicó, captando su desorientación.

Trunks miró a su padre, que en esos momentos observaba, ajeno a todos, el destrozo de Ciudad Satán dándoles la espalda. Picolo, tras él, soltaba un gruñido mientras sus brazos, por fin, volvían a la normalidad en un derroche de esfuerzo. Pan y Uub descansaban junto al cuerpo sin vida de Goten, inconscientes por el golpe. Había sido un milagro que hubieran podido sacarlo de allí entero. Aunque Trunks se moría de ganas de acercarse para comprobar su estado, se reprimió y se levantó del suelo para acercarse a Vegeta con expresión adusta.

"¿Cómo es que está vivo?" le preguntó, y su padre, agrio, habló.

"Lo han revivido. Una mujer"

"¿Una mujer?"

"En cualquier caso ese es el menor de nuestros problemas ahora mismo. No podemos ir a por los boburrianos si no acabamos con Broly primero" aseguró.

"No será fácil" comentó Gohan. "Ese saiyan es un demonio, y es más fuerte que todos los que estamos aquí ahora mismo. Ni siquiera mi padre podría con él sin ayuda"

"Hay alguien que hubiera podido, pero el muy estúpido se dedicó a estudiar y a estudiar, y perdió un poder que ahora nos vendría jodidamente bien" dijo Vegeta con un marcado sarcasmo. Gohan puso los ojos en blanco, dándose por aludido. Tenía razón. Él, en otros tiempos, habría podido hacer trizas a Broly con su poder despertado al límite, pero después de casarse prácticamente había dejado de entrenarse para dedicarse a sus carreras y a formar una familia. Estaba seguro de que su padre podría hacerse cargo de todo si algo sucedía, y había perdido gran parte de sus habilidades. Ahora estaba muy por debajo de Vegeta y de su padre. En baja forma. Si se hubiera entrenado tal vez habría podido salvar a Goten. Tal vez. "De nada sirve lamentarse ahora, pero ya sabéis para qué sirve estudiar siendo de raza guerrera. ¡Para matarnos a todos!" Vegeta admiraba la inteligencia de Bulma y su capacidad de estudio, pero era de los que pensaban que un guerrero no debía, nunca, dedicarse a algo que no fuera la guerra, a no ser que ese algo le sirviera de ayuda. Los estudios estaban para los listos y la fuerza para los soldados. Los primeros construían cosas y hacían que la sociedad avanzase y los segundos impedían que esas cosas fueran destruidas y destruían otras.

"No es el momento de ponerse sarcástico, Vegeta. ¿Qué hacemos?" reprendió Picolo. El susodicho se volvió con las manos en alto en gesto de vivo reproche.

"Tú eres el listo, Gohan. ¡Ilumíname!" él se limitó a suspirar y a ignorar el insulto. Tal y como había dicho su antiguo maestro, no era el momento indicado para tomarse en serio los comentarios ofensivos de Vegeta.

"No podemos mandarlo al sol otra vez. Broly se ha hecho más fuerte que aquella vez, y nosotros no estamos en nuestro mejor momento. La pelea contra los boburrianos ya nos ha agotado" Vegeta aprovechó la explicación y las suposiciones de Gohan para acercarse a su hijo. Sus ojos no podían desviarse de esa nariz maltrecha y la brecha que había sobre su frente. Bruscamente, clavó los dedos sobre sus mejillas y lo obligó a mirarle, examinando la herida sin el más mínimo cuidado, ignorando sus quejas.

Mientras su padre le examinaba y Trunks intentaba contener la sorpresa por ese repentino gesto paternal, pensó en Bio-Broly, el clon contra el que se había enfrentado cuando apenas tenía ocho años. No serviría de nada atacarle como entonces, pues ese maldito clon no le llegaba ni a la suela de los zapatos al verdadero.

"¿Cómo lo hicisteis la primera vez?" preguntó, y acto seguido se quejó cuando Vegeta toqueteó su nariz con la intención de colocársela en su sitio.

"No seas nenaza y deja de lloriquear" le reprendió. "No servirá hacer lo mismo que la primera vez. Kakarotto fue el que se ocupó utilizando nuestra energía, y por aquel entonces también estaba el Trunks del futuro. Sería imposible repetirlo" los ojos de Trunks se achicaron al oír la mención de su otro yo en esa oración. Por un momento se sintió insultado al pensar que Vegeta lo acusaba de tener un poder menor que Mirai Trunks, lo que imposibilitaba que eso saliera bien. Pero su padre no pensaba en ello, sino en la ausencia de Goku para canalizar la energía y lanzarla en el momento exacto.

Pese a ello, Trunks alargó el brazo y golpeó el de su padre para quitárselo de encima con el orgullo herido, lanzándole una mirada idéntica a las del propio Vegeta. Sin más, se llevó dos dedos al puente de la nariz y se la colocó reprimiendo el dolor.

"Podemos hacer eso" sugirió. "Podemos unir nuestras fuerzas para golpearle como hicisteis la primera vez. Quizás no logremos matarlo, pero sí herirlo de gravedad y, lo demás, será cuestión de suerte"

"Insinúas que hagamos una Genki-dama" dejó caer Picolo. "Eso es imposible. Solo Goku podría cargar el poder de los habitantes de este planeta contra un enemigo, y no puede pelear, ¿recuerdas?"

"No insinúo que hagamos una Genki-dama, sino que unamos nuestras cuatro energías contra Broly. Puede que se haya hecho mucho más poderoso, pero vosotros también desde la primera vez que os visteis" Un silencio difícil de ignorar se extendió entre los cuatro, y tres de ellos, automáticamente, giraron la cabeza hacia Gohan esperando que calculara la teoría en posibilidades. Quizás ya no era el mejor guerrero, pero su agudeza era digna de respetar en casos así.

"Podría funcionar" corroboró, asintiendo ante la idea. "Pero aunque funcionara, mi padre sigue sin poder canalizar la energía contra un enemigo como Broly. No ahora"

"No necesitamos a Goku para hacer algo así, solo a una persona lo suficientemente fuerte como para poder retener la energía y lanzarla en el momento y en el punto justo" aclaró Trunks. E inmediatamente, como si todos se hubieran puesto de acuerdo en ello, clavaron la mirada en una persona en particular. Vegeta se sintió el centro de las atenciones y una expresión aun más tosca de lo normal se dibujó en su cara.

"¿Yo? ¿De verdad queréis que yo canalice vuestra energía?"

"¿Crees que a los demás nos hace gracia que precisamente tú, de entre todos nosotros, la canalices? Hace treinta años eras un psicópata genocida, y hace veinte estabas tan obsesionado con Goku que no veías más allá de tu ego herido." Lo insultó Picolo.

"Habló la babosa que acabó siendo la niñera del hijo de su peor enemigo" se lo devolvió él. Picolo apretó los colmillos y Vegeta sonrió con superioridad, mirándole por encima del hombro.

"Es una buena idea, Vegeta. Y solo tú podrías hacerlo" intentó convencerle Gohan interrumpiendo el tenso momento, pero Vegeta se cruzó de brazos en actitud claramente cerrada. Poco le importó que el hijo de Goku se levantara con la cara ensangrentada y se le acercara con esa cara que, a veces, por su amabilidad implícita, conseguía conquistar corazones.

"Sí, solo yo podría hacerlo. ¡Solo yo ahora que no está tu padre! ¡NO ME JODAS!" exclamó rechinando los dientes. Con un hermetismo total dio media vuelta y les dio la espalda. Si tenían pensado que él dirigiera un ataque contra Broly, lo haría, pero desde luego no sería utilizando una técnica de Kakarotto. Antes prefería que le frieran los testículos en aceite hirviendo.

Pero algo le hizo cambiar de opinión cuando los ojos azules de Trunks chocaron contra los suyos en una burda réplica que no solo mostraba parte de su personalidad, sino también algo de la determinación de Bulma.

"Vas a hacerlo, papá, porque si no lo haces un día de estos, no te diré cuándo ni dónde, meteré un nido de larvas de gusano en una de tus comidas y dejaré que te las comas para que crezcan en tu estómago y conozcas el sentido literal de ser comida de gusanos" Vegeta lo miró fijamente, y por un instante recordó a Mirai Trunks y los comparó en su mente. Su hijo del futuro habría sido más suave y, probablemente, habría intentado convencerle con palabras para recurrir a los puños en casos extremos, no a las amenazas. Pero él era muy consciente de que su auténtico hijo, el propio, no el del otro Vegeta difunto, era muy diferente a él, y cumpliría sus amenazas. Tenía demasiado de los dos, y en ese gesto tosco tenía más de uno que de otro.

Y eso le dio mucho respeto.

"Maldita sea, niño... cada día te pareces más a tu madre"

Y era verdad, por eso Vegeta decidió que esa vez, solo en esa ocasión, le haría caso, porque como Trunks sacara a relucir berrinches como los de Bulma y esta, para colmo, se uniera a él como siempre solía hacer, era posible que de verdad acabara con los testículos fritos y el estómago lleno de gusanos.

[...]

Broly observó el destrozo que había causado desde el aire. Su gran y musculado cuerpo de guerrero legendario palpitaba con cada ataque en esa situación de tensión extrema, y sintió la necesidad de deshacerse en explosiones y en ráfagas de ki cuando su cuerpo vio insatisfecha su necesidad de pelea y sangre. Conocía perfectamente las necesidades del cuerpo del guerrero legendario, motivo por el que no solía usar esa transformación tan a menudo como podría. No lo había utilizado más de diez veces en toda su vida, porque su cuerpo sufría brutales ascensos de ki de los que debía liberarse continuamente para no estallar por los aires. O estaba peleando todo el tiempo que durara esa transformación, o tenía que liberar rachas de ki regularmente. Por eso, cuando el ki de los Guerreros Z desapareció de su rango de actuación, lo primero que hizo fue volver a la normalidad y deshacer toda transformación para descansar los músculos y guardar su energía. Sabía que seguían vivos, pero aunque liberar su ki hubiera sido una buena forma de darles aunque se escondieran, no podía hacerlo. No cuando Bra estaba a saber dónde y podría recibir de lleno sus ataques.

Broly descendió y cruzó el terreno liso, el cráter que él mismo había levantado para introducirse entre los edificios que se caían a pedazos, los que no habían llegado a recibir el impacto. Sin bajar la guardia se orientó como pudo y buscó desde el aire el cuerpo de la joven. Con esas heridas no podía haber ido muy lejos. No tardó mucho en apreciarlo entre esos tonos grises de escombros por el curioso tono de pelo, que llamaba la atención a distancia y sobresalía de entre los apagados colores.

Estaba inerte, tirada cuan larga era en mitad del lugar con la ropa hecha jirones por los golpes y la sangre escurriéndose por su hombro. Broly descendió a toda velocidad con toda la intención de socorrerla, pero a escasos metros de atraparla, un fuerte golpe propiciado por alguien cuya presencia no había logrado captar impactó contra su costado y lo alejó de ella, obligándolo a dar una voltereta en el aire para apoyar los pies sobre el suelo. Frente a él, al otro lado del cuerpo de Bra, A-18 aterrizó ágilmente y le dirigió una mirada felina y amenazadora.

"Así que tú eres Broly" atinó a decir. Él frunció el entrecejo intentando captar algún nivel de ki procedente de ella, pero no había nada que pudiera captar. No era humana, ni tampoco saiyan, pero por el golpe que le había dado podía apreciar que sí era una buena luchadora.

"Y vosotros sois un auténtico incordio. Hoy estoy de muy mal humor y como me toques las pelotas, te mato" la amenazó él.

"¿Y cómo piensas hacerlo? Tampoco preces tan fuerte como dicen por ahí" Broly puso los ojos en blanco. Esa mujer no formaba parte de su objetivo, pero iba a matarla por bocazas y porque, simplemente, le apetecía hacerlo. Una sonrisa socarrona se dibujó en su cara. Una sonrisa que desapareció cuando la mujer clavó la mirada en el cuerpo de Bra y luego lo miró a él. "¿Qué pensabas hacer con la hija de Vegeta?" preguntó, y por toda respuesta Broly dejó escapar un gruñido. A-18 dio un paso al frente para acercarse a Bra, pero se detuvo cuando vio la cola del guerrero legendario erizándose, al igual que su pelo mientras, prácticamente, le enseñaba los colmillos como un perro rabioso.

Ella lo captó. Su cerebro de androide captó una reacción parecida a la de un macho animal protegiendo a su pareja de apareamiento de un ataque externo, y supo que de alguna manera retorcida, la hija de Vegeta era preciada para Broly.

¿Tiene alguna clase de interés sexual en ella? Pensó para sí misma, pero acto seguido su parte guerrera calculó ciertas posibilidades. Ya fuera un pervertido o no, tenía una debilidad obvia por Bra, y ella pensaba utilizarla a su favor como el androide de cabeza calculadora que era. Sin más, aprovechando que Broly todavía intentaba analizarla en balde, se saltó el límite de seguridad que él estaba dispuesto a tolerar y se lanzó de cabeza a por Bra. Tal y como ella calculó, Broly hizo lo mismo sin pensar siquiera en que pudiera usarlo para su propio beneficio. A-18 no pensaba hacer nada contra ella, pero para cuando Broly se dio cuenta ya era tarde. Para entonces, ya estaba justo encima dispuesto a hundir su puño en su espalda. Por desgracia, la androide tenía un cuerpo ágil y él no, y se volvió en el momento justo con la mano derecha cargada de ki esquivando su ataque por los pelos. Solo consiguió rozarle la oreja, y ella clavó la mano en un lugar idóneo y poco oportuno que se sumó al hecho de que no estaba transformado, y por lo tanto su defensa y su fuerza estaban totalmente desniveladas.

Los ojos de Broly se desorbitaron por un instante al notar el golpe tremendamente certero justo bajo su estómago, justo sobre la piel fina y cicatrizada, demasiado sensible después de haber recibido una puñalada siendo un recién nacido y un puñetazo cargado de un ki devastador por parte de Kakarotto años atrás. Un punto débil. Broly se encogió, seriamente dolido, y A-18 aprovechó el momento para hacer una hábil acrobacia y alejarse de él.

Sin éxito.

La cola de él se enredó en su tobillo y la obligó a ceder. Cuando ella alzó un puño para atacar su pecho, Broly agarró su brazo y ambos se miraron a los ojos. A-18 notó, contrariada, su aumento de ki y el color verdoso de sus ojos, así como el amarillento de su pelo. Sintió cómo se cebaba con su muñeca en un agarre demasiado brutal como para dejarlo pasar. Sabía lo que iba a ocurrir antes de lo que hiciera y, viéndose acorralada, desconectó los circuitos sensibles que guiaban las sensaciones de dolor hasta su cerebro para evitar el sufrimiento cuando él le partió la muñeca y le retorció el brazo. Acto seguido, él alzó una pierna y la golpeó justo en el centro del pecho, lanzándola hacia atrás con brutalidad hasta que su cuerpo desapareció en el interior de la base de un edificio que no tardó en ceder ante el golpe de su cuerpo. Broly pensó en ir tras ella, pero en lugar de eso se limitó a cargar energía en su mano y a lanzarla hacia el lugar contra el que había impactado, como si se tratara de una pelota.

Ignoró el sonido de la explosión y se dirigió al cuerpo de Bra. Se agachó a su lado y la observó, emitiendo un leve quejido por la molestia que sentía en su estómago, justo donde había sido golpeado. Tuvo que bajar sus pantalones mínimamente para ver el punto exacto y descubrir, así, que un reguero de sangre empapaba su abdomen.

"Maldita puta..." murmuró. Estaba herido, no muy profundamente, pero conocía bien su cuerpo como para saber que, en cuanto se transformara en guerrero legendario, la herida crecería junto a su estatura y se le haría realmente molesta, quizás hasta peligrosa. Broly gruñó. Preocuparse porque no se abriera demasiado limitaría sus movimientos, mucho.

Entonces recordó que podría cerrarla, si quisiera.

Se llevó una mano al bolsillo y sacó la única semilla senzu que tenía. En realidad, ni siquiera sabía que se llama así, solo que tenía propiedades curativas. Bra las tomaba a menudo tras los entrenamientos, cuando estos eran demasiado duros, y sus heridas, quemaduras o lo que tuviera se curaban en cuestión de minutos. Las había observado con curiosidad siempre que la veía usarlas, pero nunca las había probado porque no tenía necesidad de ellas. Él lo sabía y Bra también, por eso la joven se acostumbró a dejar algunas en la casa cápsula cuando entrenaban para que, al volver a la Corporación Cápsula, su cuerpo estuviera plenamente restablecido y sus padres no sospecharan nada.

Broly había cogido la única que quedaba antes de volar hacia allí porque sabía que Bra estaba herida. Lo había notado en su ki sacudiéndose de un lado para otro como una llama a punto de consumirse. Solo por eso había salido a buscarla a toda velocidad. Aunque había sentido a los Guerreros Z allí, no había salido con la intención de enfrentarse a ellos y por eso mantuvo su ki oculto hasta que llegó y vio a Bumo sobre Bra, a punto de hacerle auténtico daño. Poco le importó que Vegeta estuviera a punto de llegar. Se cebó con el boburriano, no solo por hacerle daño a ella, sino porque de verdad los odiaba.

Y tenía serias cuestiones pendientes con ellos. No se detendría hasta aniquilar a las dos razas. No lo haría.

Y con eso en mente, sabiendo que necesitaba estar al máximo de sus fuerzas y sin ninguna herida sangrante para la lucha que se aproximaba, Broly se llevó la semilla a la boca y la masticó frente a una Bra herida y moribunda. No podía pelear mientras se desangraba, no podría matarlos a todos si estaba herido, y sobre todo no podía permitir que la sangre los guiara hasta su punto débil, donde atacarían sin dudar. Así que masticó hasta que la semilla se hizo una pasta en el interior de su boca, propicia para tragar.

Pero no se la tragó.

Agarró el cuerpo de Bra, situándolo sobre su regazo y rodeó su cuello para aproximarla hasta él. Entonces abrió su boca y la unió a la suya en un beso solícito a través del cual, le regaló la semilla que podía devolverle la salud que a él le haría falta para la batalla que iba a librar. Su guardia estaba baja mientras compartía su salud con ella, mientras reducía sus posibilidades de ganar y de alcanzar su venganza, mientras ignoraba el instinto animal que tantas veces le había salvado y que, en aquel momento, le gritaba que fuera él el que se tragara la semilla y la dejara abandonada allí, a su suerte. Su herida parecía palpitar en queja, pero nada de eso le impidió cerrar los ojos en el intercambio de vida.

Y A-18, herida y medio sepultada bajo un montón de escombros lejos de ellos, observó la escena con una confusión e incredulidad crecientes. Una imagen grotesca a la par que romántica.

Broly se apartó cuando estuvo seguro de que ella se la había tragado, demasiado débil como para masticar. Observó su rostro inconsciente durante largos segundos antes de elevarla entre sus brazos y empezar a andar lejos de los edificios para asegurarse de que ninguno se le venía encima si había una explosión cercana a ella. Aunque desaparecieron del campo de visión de una muy lastimada A-18, esta los dejó ir y no se movió, a sabiendas después de semejante imagen de que él no le haría daño.

Broly la sentó sobre el suelo, apoyando su espalda sobre lo que quedaba de un aerocoche que había volado por la explosión. La herida de su hombro había empezado a cerrarse, aunque la pérdida de sangre había sido demasiada como para que despertara de inmediato. Él la observó unos segundos más, memorizando su rostro ahora tranquilo, aunque rasguñado. Muy parecido al que había visto en ella durante las últimas noches que habían pasado juntos.

"Sigue durmiendo" le pidió. "Cuando despiertes todo habrá acabado"

Probablemente esa sería la última vez que la viera, o al menos la última vez hasta que ella lo buscara atravesando el universo para matarlo por asesinar a su familia. Pese a ello, Broly seguía teniendo muy claro que no iba a ceder. Si lo más importante para Bra era su familia, para él lo era su venganza, y pensaba actuar en consecuencia.

Cuando Broly decía que todo habría acabado, quería decir Todo.

Absolutamente todo.

[...]

Vegeta no sabía cómo aceptar esa situación, porque a la par que ridícula le parecía humillante. Todo el mundo sabía que no era alguien que trabajara en equipo. En contadas ocasiones podía pasar por el aro, pero si podía evitar pelear junto a los demás contra un enemigo, lo hacía, porque sus técnicas de batalla no compaginaban. No solo se trataba de soberbia, sino de sentido común. Admitía que, por los niveles más pares que tenía con Kakarotto, además de por su simplicidad y por el nivel de cercanía durante las fusiones, se le hacía casi fácil pelear a su lado, pero no siempre era así.

Ese era su carácter.

Por eso, cuando toda esa cálida energía empezó a concentrarse en la palma de su mano derecha, palpitando como si tuviera vida propia y provocándole un calorcillo que empezaba a dormirle el brazo, no supo qué hacer. Era agradable, y la confianza que a regañadientes le estaban brindando era apaciguadora, pero demasiado relajante. Podía sentir parte de ellos, pero tampoco era algo en lo que le gustaría indagar. No podía pensar en lo que sería sostener la energía de todos los habitantes del universo. Vomitaría de pura grima. Y eso que, por suerte, habían dejado a Pan y a Uub lejos del tema. El muchacho estaba agotado y si no se trataba el hombro herido rápidamente, podría llegar a perderlo. Pan seguía inconsciente y su padre había insistido en que así siguiera. Había vivido demasiadas cosas ese día y lo único que conseguiría sería desestabilizar la energía repartida haciendo un esfuerzo que de poco serviría. Se habían alejado de ellos para no llamar la atención de Broly.

De modo que quedaban cuatro.

"Esto no me gusta, y tampoco funcionará" aseguró, por si a los demás nos le había quedado claro. "Además... es una maldita mariconada. Una orgía de poder. Con Kakarotto os funcionarán esas gilipolleces místicas, pero conmigo no"

"Maldita sea, papá. Si sigues pensando así, desde luego que no va a funcionar" le recriminó Trunks. Para ellos tres no estaba siendo mucho mejor dejárselo todo a él. Su poder era succionado desagradablemente, absorbido para dejarlos sin fuerzas, agotándolos poco a poco. Sudores fríos empezaban a recorrer sus rostros por el esfuerzo hasta que mantener las manos alzadas en dirección al príncipe se les hizo difícil y agotador. "Piensa que Goku no está ahora para defendernos. Es tu momento de gloria. Después de esto serás el guerrero más poderoso de todos definitivamente"

"Convertirme en el guerrero más poderoso no tiene mérito alguno cuando no lucho con mi propio poder" se quejó rechinando los dientes.

"Deja de quejarte y absorbe. Si tanto te cuesta aceptarlo, piensa en tu mujer y traga" le ordenó Picolo. Vegeta puso los ojos en blanco. Su mano derecha empezaba a ser recorrida por una luz azulada particular, y cada vez le resultaba más pesada y caliente.

"¿Por qué iba a querer pensar en Bulma ahora, maldita babosa?"

"Piensa que Broly podría aplastarla con el dedo meñique. ¿Eso no te motiva, príncipe?" recitó Picolo, lo último con un claro retintín. Vegeta gruñó. Él namekiano no solía apelar a los sentimientos, lo que dejaba claro cómo le desesperaba la situación. Los boburrianos debían de ser verdaderamente fuertes para llegar a agotarlos de esa manera y, además, liquidar a Goten y sobrevivir a la ira de Trunks. Cuando su hijo encolerizaba no era fácil de domar precisamente.

Vegeta pensó en lo que ocurría a su alrededor mientras observaba la mano que adquiría una tonalidad blanquecina mientras le regalaba descargas eléctricas a lo largo del brazo. Quizás no fuera de la manera que él consideraría digna de elogio. Al fin y al cabo, no era más que un maldito sustituto de Kakarotto, pero ese no era momento para lamentarse. Goten había muerto, y Trunks había estado muy cerca de su asesino. Vegeta nunca le había dado más vueltas de las necesarias a las cosas. Sabía que, en el universo, en las batallas, en todo en general existía una cosa que se llamaba azar, algo que no se podía controlar. Eso quería decir que, por mucho que uno se esforzara por hacer una cosa, había posibilidades de que saliera mal. Eso quería decir también que Trunks podría haber sido el muerto y no Goten. Eso quería decir que todavía había posibilidades de que lo fuera, especialmente si no mataban a Broly. Podía escapar, podía sobrevivir, podía... pero aunque las posibilidades eran innumerables, siempre quedaba una.

Ellos, Trunks, Bra y Bulma podían morir.

Y sin la bola de cuatro estrellas ya no habría manera de revivirlos.

Esa posibilidad, y no otra, hacía que Vegeta sostuviera la energía de esos tres guerreros aunque le desagradara hacerlo. Ya habían herido a su hija, y aunque no había sido Broly, pensaba reventarlo para cargarse a los que sí la habían agredido. No podía permitirse ningún cabo suelto. No podía permitirse jugar con la seguridad de su familia ni con la del planeta Tierra... su hogar. Ya no. En ese momento, con el poder de Gohan, Trunks y Picolo en la palma de su mano, con enemigos legendarios que amenazaban aquello con lo que había estado conviviendo durante los últimos treinta años, lo que había estado construyendo, con los fantasmas del pasado azotando su nuca por experiencias pasadas y fracasadas, Vegeta fue más consciente que nunca de una gran verdad.

Ya no era un príncipe o un rey. Ahora era padre y guardián a la par que el guerrero más orgulloso de su tiempo. La sombra de Vegetasei y su sociedad ya no valía nada, no en comparación con lo que ahora valía la Tierra y la familia que él mismo había creado.

Directo al infierno, hijo de puta.

Quedaba poco para absorber todo lo que los tres tenían, que no era poco. Luego solo tendría que sostenerla y esperar el momento justo para unir su ki a su puño y reventar a Broly para siempre. Se aseguraría de que no volviera nunca más. Ya no le tenía miedo, ninguno.

Y hacía mal en no tenerlo.

De pronto, un temblor de una densidad monumental sacudió la tierra sobre la que se sostenían. La zona semidesértica que rodeaba Ciudad Satán, árida, pero con suficiente arboleda como para formar zonas de campo y bosque a varios kilómetros, pareció partirse por la mitad. La ciudad en sí estaba construida entre dos formaciones montañosas, y una de ellas conformaba un volcán que no se había activado en los últimos veinte siglos, por lo que se consideraba extinto y demasiado lejano a la población como para suponer un problema. Ellos estaban lejos de la ciudad, pero podían ver claramente como algunos edificios se venían abajo en dirección hacia ellos en un espectáculo difícil de describir.

"Ya viene" aseguró Gohan. "Lo siento muy cerca y todavía no estamos listos" Vegeta adoptó una posición de defensa con el puño brillante en alto, vigilando.

"No os desesperéis y seguid" ordenó Picolo manteniendo las manos en alto y los dientes apretados. El cansancio ya hacía demasiada mella en él, en Trunks y en Gohan. El único que podría mantenerse en pie en una batalla en esas circunstancias tan especiales era Vegeta, pero no tendría muchas oportunidades si no lograban transmitirle la poca fuerza que les quedaba.

"No le veo" murmuró Vegeta. "Está aquí, pero no le veo... ¿dónde demonios puede esconderse un monstruo así?" la respuesta a la pregunta no tardó en llegar. De pronto no solo hubo un temblor devastador. La tierra en sí empezó a emitir un rugido difícil de catalogar y los cuatro descendieron la vista justo cuando una grieta de dimensiones considerables se extendía bajo sus pies, rodeándoles y abriéndose camino entre sus piernas. Mientras intentaban mantener el equilibrio, la verdad llegó a sus mentes de un plumazo.

"¡Bajo tierra!" gritó Picolo, y al mismo tiempo el suelo se abrió, destrozado, levantando rocas y tierra además de despertar una lengua de fuego que lamió sus rostros proporcionándoles un calor letal. Una luz rojiza emergió al mismo tiempo que el inmenso y musculoso cuerpo del guerrero legendario hacía acto de aparición justo en medio del pequeño círculo que habían formado los cuatro para proporcionar energía.

Debido al seísmo y al alzamiento de piedras, los guerreros se vieron obligados a hacer equilibrios para no caer mientras observaban el rostro del guerrero que, con una sonrisa de clara diversión y socarronería, dejaba a plena vista los músculos al rojo vivo por las llamas que empezaban a besar la tierra. Los golpeó sin que ellos pudieran predecir sus movimientos. Su grueso hombro chocó contra la barbilla de Gohan y sus dientes castañearon cuando fue lanzado hacia atrás. El antebrazo sacudió el costado de Picolo y un puño se clavó en el estómago de Trunks, doblándole la espalda y las rodillas, dejándolo sin aliento y provocándole una tos enfermiza, casi sanguinolenta. Broly sacudió sus cuerpos, quitándoselos de encima como si fueran trapos viejos y se volvió a por el premio gordo, a por el rey que aguardaba el momento idóneo para atacar. Vegeta tuvo los suficientes reflejos como para interponer su antebrazo en el trayecto de la mano de Broly, deteniendo su ataque, haciendo uso de una fuerza descomunal cuando estaba claro que el guerrero legendario no estaba haciendo uso de todo su poder.

Ambos se miraron. El cabello rubio de Vegeta brillaba con intensidad con cada subida de energía.

"¿Ya no me tienes miedo, Vegeta?" preguntó Broly con una clara dosis de diversión en la voz. Lejos de sentirse intimidado, el rey le dejó ver una sonrisa de superioridad frente a las complicadas circunstancias.

"Debería ser muy idiota si tuviera miedo de un borroso recuerdo del pasado" Broly aumentó la presión de su brazo contra el suyo, pero aunque la extremidad de Vegeta temblaba, el bíceps del rey estaba preparado para no ceder. En la otra mano, la derecha, la energía de Gohan, Trunks y Picolo palpitaba y empezaba a crecer nuevamente. Pudo verlos allí, en los respectivos lugares en los que habían caído tras los golpes, levantando los brazos hacia él a duras penas. Si se daban prisa, lo mataría en ese mismo momento. Tenía su pecho a tiro. Su corazón. Un poco más y lo destrozaría.

Pero Broly no pensaba permitirlo.

"Soy algo más que un recuerdo del pasado, y mientras no ajustemos cuentas tú, yo y Kakarotto, volveré. Siempre" le aseguró.

"Tú y yo no tenemos cuentas pendientes. Lo que pasa es que te pone destruir los muros que se interponen en tu camino en lugar de saltarlos" le provocó como respuesta.

"Tenemos muchas. Más de las que crees" Broly dejó entrever una sonrisa que le puso los pelos de punta. Estaba haciendo una referencia clara a su relación con Bra, pero Vegeta solo fruncó el ceño, sin captar el doble sentido de sus palabras. "Pero dejemos eso para luego. Quiero jugar" pudo ver la luz verde que empezaba a acumularse en la mano libre del guerrero legendario. Con la otra, hizo fuerza y logró hacer que su propio antebrazo cediera ante la presión. La gran mano de Broly se cerró sobre su nuca, apretando los músculos del cuello de Vegeta provocándole un dolor difícil de soportar. "Subamos de nivel. Juguemos a... el suelo es lava"

La bola de energía verdosa brilló momentos antes de que Broly la lanzara por encima del cuerpo de Vegeta y esta se dirigiera hasta lo que quedaba de Ciudad Satán. El rey apretó los dientes al recordar que su hija estaba allí y se revolvió, regalándole una fuerte coz en el pecho que solo consiguió que el guerrero legendario ejerciera un agarre mayor. Entonces la bola cambió de dirección y dio media vuelta completa. Voló a toda velocidad hasta la formación rocosa que había a escasos dos kilómetros de donde se situaban, y allí se estrelló, justo sobre una montaña en concreto. Hubo una tremenda explosión y cientos de rocas salieron despedidas. La nieve que había en las cumbres de las montañas se vino abajo en grandes y peligrosas avalanchas, pero no fue eso lo único que surgió.

Los Guerreros Z observaron, con la boca abierta, cómo una de las formaciones rocosas estallaba y dejaba a la vista una enorme voluta de humo. Una vez más, el suelo tembló bajos sus pies, pero esta vez no debido a la fuerza de Broly, sino al poder destructivo de la naturaleza. En cuestión de segundos, un montón de escombros empezaron a caer a los pies de la montaña, fugaces, ardientes, brillantes, y el color rojizo empezó a descender como si se trataran de olas de fuego. El volcán llevaba cientos de siglos dormido, y ahora, por culpa de la explosión, todo su poder destructivo había despertado.

"Las reglas del juego son tres: si tocáis la lava, perdéis. Si intentáis escapar de ese infierno, perdéis. Si el guardián del volcán os atrapa, perdéis" la sonrisa del guerrero legendario parecía brillar en ese rostro maligno mientras hablaba y jugaba. "Y hay una única regla general. Vosotros moriréis si caéis en la lava. Yo no" y como si eso le hiciera gracia, Broly rió.

Acto seguido, manteniendo a Vegeta cogido por el cogote en todo momento, se abalanzó sobre los demás heridos. Parecía increíble que, a pesar de lo enorme que era en esa forma, su cuerpo pudiera moverse con semejante rapidez y agilidad, de modo que, aunque hicieron amago de escapar, Broly acabó sobre ellos aplastándolos con sus brazos y su pecho, atrayendo sus cuerpos para estrujar a los tres como si les estuviera dando un gran abrazo de oso cuando, en realidad, los estaba aplastando. Hubo un dolor colectivo por el choque. La fuerza empleada cuando el guerrero legendario los estrelló contra el suelo y, levantando rocas, arena y polvo, empezó a arrastrarlos en dirección al volcán sin piedad, al nuevo escenario infernal que les esperaba para jugar.

El calor no tardó en hacerse insoportable. Trunks fue el primero en apreciar la luz rojiza que descendía consumiendo la tierra, abriendo grietas entre ella. Una lluvia de ceniza y rocas ardientes cayó sobre sus cabezas, y el príncipe se desesperó al ver el río y la cascada de lava contra los que Broly pretendía estrellarles.

"¡Dios...!" chilló, y empezó a agitarse con descontrol. Vegeta, con una escasa movilidad, consiguió aproximar las piernas hasta el pecho de Broly y empezó a patearlo con insistencia. La luz dorada de su transformación aumentó en un aura demasiado poderosa como para ignorarla. Un aura que no tardó en ser acompañada por la de Gohan y Trunks. Los cuatro se revolvieron, gritaron de rabia, patearon su pecho e intentaron deshacerse del agarre de sus músculos. Y Broly empezó a cansarse, porque entre los cuatro su fuerza casi podía ser compensada. Casi.

Fue Picolo quien, certeramente, consiguió dar justo donde dolía. Su pierna llegó abajo y le regaló una fuertísima patada en pleno estómago, justo encima de la herida que intentaba disimular. Broly gruñó y se encogió. Intentó aguantar un poco más, con la lava que recorría la montaña brillando en sus ojos blancos.

"¡Empujad hacia abajo, hacia abajo!" ordenó Vegeta. Dobló las piernas y las colocó justo sobre su abdomen, e inmediatamente los demás hicieron lo mismo y empujaron hacia atrás, haciendo palanca para romper el letal abrazo y apartarlo. Broly notó cómo le temblaban los bíceps por la fuerza del empuje, y a apenas unos metros del mar de lava, consiguieron hacerle ceder. Los soltó, y la situación dio una vuelta inesperada. Su cuerpo quedó boca abajo y los cuatro se situaron sobre él, empujándolo con las piernas clavadas en su cuerpo.

No pudo detenerles ni apartarlos antes de hundirse en el mar de lava, golpeándose la espalda contra la dura montaña en el proceso.

Los cuatro se alejaron para evitar riesgos innecesarios por la cercanía con ese montón de rocas fundidas. Volaron hacia atrás pero no apartaron la mirada del punto justo donde el cuerpo de Broly había desaparecido, consumido por el fuego.

"¡Vamos, rápido, terminad de darme vuestra energía y acabemos con esto!" exigió Vegeta, pero aunque los tres se posicionaron para hacerlo y alzaron las manos hacia él para tal fin, ninguno lo logró.

La lava del punto donde Broly había caído se agitó y, como si no fuera más que agua, el guerrero legendario emergió de ella calado, con la montaña de músculo al rojo vivo, como un hierro recién sacado de los fuelles para darle forma. Clavó la mirada, en ese instante roja, en ellos, y los cuatro se estremecieron al ver a aquel demonio emergiendo del mismo infierno, como si el fuego estuviera adherido a su cuerpo y formara parte de su segunda piel. Sus puños eran pura y ardiente lava.

Lo más espeluznante era que, a pesar de todo, todavía sonreía.

[...]

La tensión podía cortarse con un cuchillo entre los allí presentes. Todos tenían la mirada fija en un punto concreto del jardín, sin pensar en nada realmente. Los que podían detectar el ki tenían la concentración puesta en ellos. Los que no, se limitaban a esperar de brazos cruzados, con los puños apretados por la impotencia de la situación. Videl se levantó del escalón del porche y empezó a dar golpecitos con el pie al mismo, visiblemente nerviosa e irritable. Era mejor no dirigirle la palabra, porque si algo tenían las mujeres de la familia Son, era muy mal genio cuando estaban asustadas y preocupadas, al borde de la histeria.

En medio de los demás guerreros, Goku se mantenía con las piernas cruzadas sobre el jardín, esperando.

"Han desaparecido" anunció Tenshinhan como nueva noticia, cosa que logró poner los pelos de punta a los que no podía sentir el ki.

"Están vivos. Están ocultándose, o tal vez hay algo que bloquea nuestra percepción" aclaró Goku, relajándolos a todos otra vez, hundiéndolos en un silencio tenso. Ninguno de los que había allí sabía que, en las cercanías de un volcán activo, la percepción del ki resultaba inútil. "Pan y Uub están lejos de la batalla. A salvo" se oyó el suspiro aliviado de Videl para, actos seguido, volver al incómodo silencio.

Entonces Goku se levantó y anduvo hasta su mujer, que en aquel momento se encontraba medio ida sobre una de las sillas del porche, con los ojos cerrados y la cabeza descansando sobre el reposa espaldas. Los guerreros lo siguieron con la mirada, vigilando que no hiciera ningún movimiento inesperado. Goku se arrodilló frente a Chichí y posó una mano sobre la suya. Ella agitó la cabeza y lo miró con ojos apagados y agotados.

"¿Cuántas veces tendremos que vivir esto?" cuestionó, demasiado dolida como para ponerse a gritar. Ya había hecho suficiente con su histerismo momentos atrás. "Lo último que quería era que alguno de mis hijos muriera" Goku lo sabía. Para Chichí, tanto Goten como Gohan eran lo primero. Revivir el terror de aquella vez, cuando dieron a Gohan por muerto, también era lo último que Goku quería para ella.

El problema era que esa vez, no era una simple suposición.

"Estará bien hasta que lo revivamos" murmuró él. Tenía un nudo en la garganta igual al que había tenido cuando supuso que Gohan había muerto. Un nudo que se mitigaba al pensar en las bolas de dragón con las que lo traerían de vuelta. Aun así, pensar en la forma en la que podrían haberle matado le revolvía el estómago. "Yo no estaba allí" admitió con pesadumbre.

"Es cierto, tú no estabas allí" confirmó Chichí con una voz grave y reprendedora. La cabeza de Goku dio contra sus rodillas, pero cuando ella pasó una mano por su pelo volvió a alzarla para mirarla. Los ojos de su mujer brillaban con gran determinación enmarcados por un ceño fruncido que no dejaba lugar para la compasión. "Tú no estabas allí, pero podrías estarlo ahora. Sé que es allí donde deseas estar en este momento. No quieres otra cosa"

"Chichí..." musitó. Ella no le dio tiempo a replicar.

"No te preocupes. Tengo asimilado mi papel. Ahora ve y dale una paliza a quien tengas que dársela" Goku estaba desanimado desde hacía días, pero pocas personas podían verlo porque, aunque su estado de humor cambiara por dentro, era la clase de persona a la que no le costaba fingir que todo iba bien porque no le gustaba hacer partícipe a nadie de sus pensamientos. Chichí era una de esas personas que podía ver a través de esa sonrisa complaciente y agotada. Y también sabía cómo hacerle sonreír de verdad, aunque no lo pareciera. Animarle a pelear era lo que necesitaba en ese momento, y pensaba dárselo a pesar del miedo que tenía a perderle.

"¿Estás segura?" cuestionó.

"Sí, pero no puedes morirte, porque cuando vuelvas tengo algo muy importante que decirte" Un rubor intenso se formó en sus pálidas mejillas después del llanto, y Goku lo observó sin saber muy bien qué hacer.

"¿Qué es?"

"Cuando vuelvas" declaró ella. Su mano, automáticamente, acabó en su barriga, un poco más hinchada de lo normal. Goku asintió. Una de sus sonrisas, esta vez auténtica, llenó el corazón de su mujer de candidez.

"¿Crees que estará planeando algo?" preguntó Yamcha a Krilín, sospechando, sin quitarles la vista de encima a varios metros de distancia.

"Claro que no. Chichí sería la primera en atizarle si intentara irse de aquí en ese estado" aseguró él.

"No entendéis nada de mujeres, y mira que fuisteis alumnos míos" declaró el Maestro Roshi. "Está claro que Chichí le está dando una noticia muy importante"

"¿Qué clase de noticia?"

"Cuernos" aseguró, ajustándose las gafas de sol a los ojos. Todos los allí presentes lo miraron fijamente antes de adquirir expresión de circunstancia.

"¿Es que no os habéis dado cuenta con todo lo que hemos convivido juntos?" preguntó Oolong. "Chichí ha pasado las últimas semanas vomitando todas las mañanas, durmiendo mucho, cocinando poco porque los olores de la cocina la mareaban, y encima está hinchada y extrañamente alegre cuando ella siempre está enfadada. ¿Es que no os dais cuenta de lo que pasa?"

"¿Tiene problemas estomacales?" se arriesgó Yamcha. Oolong no pudo negarlo porque en ese momento, la mencionada se levantó de la silla y, junto a Goku, anduvo hasta ellos. Ambos parecían extrañamente felices para lo que acababan de pasar, aunque Chichí no paraba de abanicarse con una mano.

"Uuf, ¡qué calor hace aquí!" exclamó.

"Y ahora también está sulfurada. ¡Es obvio que está embara...!" empezó a decir Oolong, pero no pudo terminar de hablar porque la mujer, de pronto, se llevó una mano a la frente y se tambaleó.

"¡Oooh, qué mareo!" dijo de manera teatral, y acto seguido se precipitó sobre ellos fingiendo un claro desmayo. Todos, incluso Tenshinhan, se giraron hacia ella, alterados por el reciente desplomo de la mujer. Y mientras unos se acercaban y otros intentaban ayudarla a levantarse, Goku dio media vuelta, llevó dos dedos a su frente y, con una sonrisa entre divertida y feliz al verse libre, desapareció en el aire.

Apenas tardaron unos segundos en darse cuenta de lo que acababa de pasar.

"¡Maldita sea, Goku!" gritó Tenshinhan.

Todavía fingiendo el desmayo, agarrada por Krilín, Yamcha y el Maestro Roshi, Chichí sonrió. Si no lo hiciera, nunca se lo perdonaría. Y yo tampoco lo haría. Pensó, poco antes de abrir los ojos y agitarse hecha una furia cuando una de las manos del Maestro Roshi fue a parar, convenientemente, sobre su trasero. La marca de su mano quedaría grabada a fuego en la cara del anciano durante mucho, mucho tiempo.

[...]

Bulma estaba desesperada. Siempre se desesperaba cuando ocurrían acontecimientos así y ella no podía enterarse de nada. La información que pudiera darle la radio era horrible y no se acercaba en nada a la realidad. Cualquiera, incluyéndola a ella, sería mejor reportera que cualquier periodista de los que ya había, y con eso y un millar de cosas más en mente se aproximaba a su objetivo. Quizás su nave no fuera tan rápida como un súper saiyan, pero podía recorrer cientos de kilómetros en cuestión de quince minutos.

Y ya estaba cerca.

Podía ver Ciudad Satán a lo lejos, pero no fue la ciudad la que captó su atención. Más allá de la misma, en las formaciones rocosas que la rodeaban, pudo ver el resplandor de la lava descendiendo por las montañas hasta el suelo, avanzando a gran velocidad hacia la ciudad, cubriéndolo todo y convirtiendo aquello en un gran infierno. La lava no alcanzaría Ciudad Satán, pues estaba demasiado apartada. Su propia padre, el doctor Brief, construyó un complicado sistema que mantendría la ciudad a salvo de la lava si conseguía llegar hasta allí. Bulma recordaba que su padre defendió una idea para que le permitieran llevar a cabo ese trabajo de ingeniería y mecánica.

El volcán lleva inactivo una eternidad, pero un golpe fuerte o una gran explosión podrían despertarlo.

Una gran explosión...

"Están allí, no hay duda" se dijo a sí misma.

"¡Sí, lo están, hay que ir hacia allí!" defendió la idea otra voz ajena a la suya, y Bulma asintió, siguiéndole la corriente. Poco después, la mujer se giró hacia el asiento del copiloto con la boca abierta, y vio a Goku cómodamente sentado con los ojos clavados en el frente, emocionado por la batalla que se abría frente a él.

"¿¡Qué demonios...!?" exclamó. "¿De dónde has salido tú?" su amigo de la infancia la miró con cierta dosis de inocencia. No respondió a lo obvio y Bulma puso los ojos en blanco, acelerando. "Está bien, súper héroe. ¡Vamos allá!"

"¡Pelea!" la excitación colmaba sus huesos a pesar del tétrico ambiente al que se aproximaban.

[...]

Estaban en el maldito infierno. No. Aquello era peor que el infierno, el de verdad. Era como el lugar que se narraba en historias sobre el mismo, esas escritas por seres humanos en donde todo era dolor, agonía y mucho, muchísimo calor. No era un lugar de aburrimiento, eso podían asegurarlo por el sudor que recorría sus cuerpos con cada vuelta que daban, esquivando rocas brillantes que saltaban por los aires, lagos de lava y fuentes de la misma que se alzaban en cuanto menos lo esperaban. Lo peor: no podían escapar de allí porque el guardián del infierno los acorralaba y los perseguía sin parar, el musculado y sádico demonio. Y para colmo, se habían dado cuenta tarde de que no podían sentir el ki ajeno.

Tarde porque Broly los perseguía uno a uno para acabar con ellos.

En cuanto aquella mole emergió del fuego supieron lo que debían hacer. Volar tan rápido y tan lejos como pudieran para terminar de darle energía a Vegeta de una vez, y eso fue exactamente lo que hicieron. Y Broly los siguió adentrándose por los tórridos lugares por los que ellos se introdujeron en una persecución alocada y acalorada. Era de locos. Ellos apenas lograban esquivar las fuentes de lava y vapor que emergían de la tierra, pero Broly, a sus espaldas, al rojo vivo, las atravesaba como si nada. Volaban como condenados intentando sacárselo de encima hasta que, finalmente, lo hicieron. Desapareció.

"¿Dónde está?" gritó Trunks a su padre, pero no hubo respuesta por su parte salvo una maldición ahogada.

"¡No puedo sentirlo, ni tampoco a vosotros!" exclamó Gohan.

"¡Quiere separarnos! ¡Irá uno por uno hasta cazarnos a todos, así que no os separéis o...!" aconsejó Picolo, pero no pudo terminar la oración pues, frente a ellos, una pared de roca se abrió y cientos de escombros se les vinieron encima seguido del monstruoso cuerpo rojizo de Broly. Fue rápido y directo, como si lo tuviera todo calculado.

Y para su desgracia, así era.

Como un mastodonte atravesó la formación de los cuatro y fue directo hacia Picolo, el que cerraba el grupo y les cuidaba las espaldas, y sin más agarró su cara con una mano desnuda al rojo vivo, de puro fuego. Vegeta y Trunks intentaron dar media vuelta, pero no pudieron frenar a tiempo cuando una nube de vapor ascendió, impidiéndoles ver más allá de lo que tenían en frente. Se salieron de la línea que seguían, emergiendo al cielo oscuro y lleno de cenizas que hacía imposible centrar la visión en algo concreto. El namekiano gritó con todas sus fuerzas sintiendo el ardor de las quemaduras en el rostro, atravesando la piel e inundando su nariz con un desagradable olor a quemado. Broly lo empujó contra la dura piedra volcánica y le hizo atravesar la pared, introduciéndose en el terreno del lago de lava que empezaba a crecer a los pies de la montaña. Picolo se revolvió, totalmente dolorido, intentando atinar a su rostro pero sin llegar a golpearle. Broly esquivaba los ataques con ligeros movimientos de cabeza. Esperó unos instantes. Los suficientes como para que la caballería llegara siguiendo el mismo camino que ellos, atravesando roca volcánica.

"¡Picolo!" Gohan rompió rocas y apartó de su camino las piedras que caían sobre su cabeza, yendo directo hacia él. El namekiano pudo ver cómo Broly sonreía e intentó, en balde, gritarle a su alumno que no se acercara. Al verse incapacitado para el habla con la gruesa mano apretándole la cara, empezó a enviar un impulso telepático, pero el guerrero legendario, que conocía más de lo que quería saber sobre la telepatía, supo adelantarse a los acontecimientos. Sin más, con su otra mano libre, le agarró las antenas.

"Comunica esto, gusano" dijo. Acto seguido se las arrancó de cuajo.

Al hacerlo, Picolo se quedó totalmente tenso, tieso. Sus ojos perdieron color y adquirieron una tonalidad blanquecina por encima de las pupilas. Su cuerpo perdió fuerza y Broly lo soltó sobre la ardiente lava adivinando que sería incapaz de hacer ningún movimiento por el shock. Gohan no tardó en ir a por él, cayendo en picado, y cuando logró salvarlo de las ardientes llamas de la muerte, sintió el brutal empujón de su adversario sobre la espalda, clavándole el hombro en la columna para lanzarlo a ambos hacia las rocas. Gohan se estrelló de cara y cayó escupiendo sangre por la boca. Por suerte, pudo levitar y orientarse lo suficiente como para aterrizar de rodillas sobre una montaña de arena y cenizas, demasiado cercana a la lava para su gusto. Soltó a Picolo para mantenerse alerta, pero era imposible ver nada con las cenizas cubriéndolo todo.

Broly cayó sobre él con una mano por delante, agarrándolo por la parte de atrás de la cabeza, estrellándolo contra gruesas y puntiagudas rocas antes de tirar de él hacia el lago de lava. Lo obligó a caer con una llave primitiva que Gohan no pudo contrarrestar por el aturdimiento de los golpes y lo arrodilló. Su gruesa mano empujó su cabeza contra la lava, pero Gohan reaccionó a tiempo y hundió los brazos entre las cenizas y las piedras, haciendo fuerza para que su cara no fuera enterrada entre el fuego.

El sudor y la sangre recorrían su rostro, evaporándose antes de llegar a la lava.

"Duele, ¿verdad? Demasiado caliente. Una temperatura muy superior a la que cualquier ser vivo puede aguantar" le informó Broly por la espalda, haciendo presión sobre su nuca. "Algo así te abre ampollas, te abrasa la piel y te mata de dolor por las quemaduras. No hay una muerte más dolorosa que la que causa el fuego" le aseguró. "Y lo sé por experiencia, ya que morí cuando tú me enviaste al sol, una maldita estrella con una temperatura cincuenta veces mayor a esta. Me alegra saber que vas a tener una muerte muy parecida, aunque no tan dolorosa como me gustaría" Broly pisoteó los dedos de su mano, y Gohan tembló cuando cedió lo suficiente como para que sus ojos lagrimearan de puro calor, dejándolo momentáneamente ciego por el resplandor. "Quizás si empiezas con algo más flojo lo soportes mejor" Broly introdujo su brazo libre en la lava hasta el codo, revolviendo y rebuscando en ella como si no fuera mucho más que aceite o leche. Cuando su mano emergió, un montón de rocas ardientes palpitaban en su mano, ascuas a las que poco les faltaba para derretirse. Las acercó a su cuello hasta que lo lamieron, hasta que Gohan emitió un grito desgarrado cuando sintió la piel arder. Las presionó cruelmente sobre su pecho y el olor a quemado y a azufre lo inundó todo.

Un corte horizontal sobre su mejilla hizo que Broly alzara la cabeza al cielo. En la oscuridad del mismo pudo ver la luz resplandeciente que Vegeta y Trunks emitían tras lanzar una lluvia de ráfagas de ki con la intención de alumbrar el lugar y atinarle, aunque lo hicieran a ciegas. Una de ellas rozó su rostro y lo cortó, pero no llegó a hacerle mucho más que un rasguño superficial.

"Bonita muestra de compañerismo. Delatan su posición para intentar ayudaros. ¿Quién lo hubiera dicho de Vegeta?" Entonces, solo tras oírlo gritar y perder fuerza, al borde del desmayo, lo soltó sobre las cenizas. Gohan cayó a peso muerto, pero tuvo el atino de apartar las ascuas en cuanto se vio libre. Su traje de batalla quedó destrozado, de un negro que se deshacía sobre la piel quemada de su portador. "No hagas travesuras. Volveré a por ti en cuanto pueda sentir los sesos de Vegeta entre mis dedos. Luego seguiremos comprobando tu aguante con las altas temperaturas"

Entonces Broly alzó el vuelo, pero lo hizo apoyándose sobre su pecho para mayor paliza. Gohan soportó sus casi cuatrocientos kilos de peso sobre sus heridas antes de que alzara el vuelo. Luego, con el cuerpo arrasado y consumido por el dolor y el cansancio, se quedó quieto, inerte.

Perdió la consciencia junto a Picolo, totalmente destrozados.

[...]

Vegeta, una vez más, analizó el panorama. Nada de lo que veía (o de lo que no veía) le gustaba, porque sabía muy bien lo que estaban haciendo con ellos desde que los boburrianos mataron a Goten esa mañana. Quizás Broly no estuviera compinchado con ellos, pero su forma de actuar era muy parecida a la que cualquier ser sin escrúpulos usaría. Y Vegeta lo sabía porque él mismo había usado esa estrategia antes de llegar a la Tierra.

"¿Crees que están bien?" cuestionó Trunks, nervioso.

"Trunks..." lo llamó su padre, con un tono extrañamente complaciente. "¿Quieres irte a casa?" el susodicho lo miró con una ceja alzada, pasmado ante la pregunta.

"¿De qué hablas?"

"Nos está poniendo al límite, no quiere fallos. A Broly le da igual pelear contra uno o contra diez, pero en esta ocasión no es así" Trunks pestañeó, sin entender a qué venía la pregunta inicial. Cuando Vegeta se giró hacia él, todo seriedad, lo supo. "Viene a por mí, pero tú eres mi debilidad y él lo sabe. Antes intentará acabar contigo... y podría conseguirlo"

Pocas veces había visto a su padre con una expresión que no viajaba entre la dureza y la irritación. Solo en ocasiones contadas, y una de ellas fue veintitrés años atrás, cuando Boo amenazaba con destruirlos a todos y él decidió sacrificarse en una explosión suicida. El rostro de Trunks se puso lívido, y cuando padre e hijo cruzaron miradas de nuevo, Vegeta supo la respuesta sin necesidad de palabras.

"No me insultes, papá. Somos guerreros, y esto es una misión para proteger la Tierra. Sobreponte a tus sentimientos de padre y céntrate" una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en la cara de Vegeta. "No te preocupes. Haré que te sientas orgulloso" Vegeta no dijo nada, aunque ya tenía un sentimiento que le hinchaba el pecho. Él se sentía orgulloso, y aunque había tenido un momento de ansiedad, se obligó a controlarse. No hay lugar para los errores, se dijo a sí mismo. Tampoco lo había para el orgullo. "Aquí viene" entre las cenizas, la figura fornida se agitaba para volar hasta ellos. Ambos recularon y adquirieron una pose reconocida.

"El hombro" decidió el mayor, y de forma automática Trunks clavó los ojos en el punto exacto.

Broly oyó el grito emitido por ambos haciendo eco entre las paredes rocosas del volcán. El Final flash le sonó a un ataque poderoso, pero no se detuvo por ello. Notaba la herida de su estómago cada vez más abierta, causándole un dolor que empezaba a irritarle y a molestarle de verdad. Además, sus reflejos empezaban a fallar a causa de la hemorragia, lo que le estaba ocasionando algo que nunca le había pasado.

Se estaba cansando.

Por eso no pudo esquivar el ataque. El Final flash realizado por padre e hijo lo alumbró todo y cruzó el espacio en cuestión de microsegundos. Fue rápido y letal, y para cuando Broly se dio cuenta de que le había alcanzado, ya había perdido vuelo y equilibrio. Se estrelló contra una de las paredes y se colgó de las rocas con un solo brazo. Observó el otro, su hombro ennegrecido y sangrante por el golpe.

Otra hemorragia. O se daba prisa o podría tener serios problemas.

"¿Le hemos dado?" preguntó Trunks.

"Poco importa. No hay un ataque tan poderoso como para borrarlo del mapa" el menor, entones, alzó los brazos hacia él. Vegeta sintió su mano derecha cosquillear, cada vez más pesada. "No servirá de nada. Picolo y Gohan no han podido dármelo todo"

"Dos siempre serán mejor que uno, papá" Vegeta supo que estaba pensando en Goten mientras esas palabras salían de su boca, pero no era momento de sentimentalismos. Trunks no tardó demasiado en darle todo lo que tenía, porque en realidad no tenía mucho que dar después de aquel ataque. Suspiró cuando acabó, agotado, con apenas ki suficiente como para mantener la capacidad de vuelo. "Haz un buen uso de él" y él tuvo claro que lo haría.

Oyeron entonces los atronadores pasos de Broly ascendiendo hacia ellos. Se centraron en la pared rocosa, donde las piedras saltaban mientras lo veían ascender corriendo hacia ellos como si estuviera en el suelo, con el rostro compungido y poco dispuesto a permitir errores esta vez. El guerrero legendario saltó contra ellos y los placó con una velocidad bárbara, enviándolos directos contra las rocas, aplastándolos contra ellas con su propio peso. Vegeta supo por ese movimiento tan rudo que Broly estaba más colérico de lo que ya lo había estado, deseoso de acabar con eso de una buena vez. Trunks, a su lado, intentó liberarse abrazo, pero no lo logró, ahogándose contra la pared. Entonces el guerrero lo soltó de improviso para utilizar el puño contra Vegeta, regalándole una serie de certeros golpes directos al estómago y a la mandíbula. El príncipe lo soportó a duras penas antes de darse cuenta de que Broly se estaba ralentizando.

La certeza lo golpeó en forma de esperanza. Estaba herido, y también cansado.

Aprovechó para bloquear sus movimientos, para hacer frente a sus gruesos músculos posicionando los antebrazos a ellos, contrarrestando sus ataques al fin. Hubo un momento en el que incluso pudo agarrarlo por los hombros, presionar el herido y patear su barriga con las rodillas. Consiguió cambiar las tornas, posicionarse encima de él y acorralarlo contra las rocas.

"¡Te voy a enseñar yo a ti a destruir un planeta, jodido genocida!" hubo un momento de auténtico placer. Un momento en el que el puño de Vegeta se enganchó contra su mandíbula y Broly giró la cara escupiendo sangre. No era invencible. No era ni un dios ni una leyenda. Solo era un guerrero que había nacido extrañamente poderoso. Un guerrero que moriría allí y ahora.

O eso creía.

La sangre se escurría por su estómago, caliente y húmeda, pegándose a sus pantalones. Lo sabía. Había que acabar ya, y por eso no permitió que Vegeta le atizara ni un solo golpe más. Agarró su puño cuando lo dirigió nuevamente hacia su mandíbula, alzó la pierna y se lo quitó de encima de una patada en plenas costillas. Luego fue a por él y los dos se enzarzaron en una guerra de crudos golpes mientras volaban a toda velocidad entre los confines de los terrenos del volcán, atravesando rocas por la fuerza empleada, cada uno tan enfrascado en su enemigo que ni siquiera se fijaban en hacia donde se dirigían. Ya no había lugar para las estrategias, solo para los golpes primitivos y furiosos.

En su vuelo alocado, ambos se vieron interceptados por el montón de escombros que cayeron sobre sus cabezas cuando reventaron una de las cimas y se vieron entre la lluvia de piedras. Una enorme y tosca roca cayó sobre ellos y los desestabilizó. Los dos cayeron en picado y chocaron contra suelo volcánico, al rojo vivo, rodeado de un río de lava que descendía por la montaña, rodeándolos a ambos. Dieron vueltas sobre el suelo y clavaron las manos, ensangrentadas, para no caer al río. Los dos, a varios metros de distancia, se miraron con pura rabia en los ojos antes de levantarse nuevamente y correr hacia el otro. Hubo un choque que levantó arena y cenizas, pero aunque Vegeta pudo controlarlo durante algunos segundos, fue la brutalidad de Broly la que acabó ganando cuando utilizó la rodilla para golpear la cadera del saiyan y empujarlo contra el suelo.

No había tiempo para jugar más. Broly se le echó encima y cerró las manos alrededor de su cuello, dispuesto a ahogarlo para, posteriormente, rompérselo. Vegeta se revolvió, lo golpeó en un amasijo de patadas y puños, cargó energía y un aura dorada brilló a su alrededor, haciendo temblar el suelo, pero el guerrero legendario no pensaba dejarlo escapar, no esa vez.

"Cuando estés en el infierno, dile a tu padre que soy yo quien te envía. Yo prevalezco y tú mueres, ¡cómo siempre debió ser!" y entonces apretó hasta que los ojos del príncipe se tornaron rojos por la asfixia, hasta que su cuello estuvo a punto de ceder entre sus manos. "¡Es hora de volver a los inicios, de volver a la jerarquía donde el más fuerte sobrevive y el más débil perece! ¡ES HORA DE QUE MUERAS!"

Hasta que una mano ajena atacó el hombro de Broly y lo atravesó de parte a parte, provocándole un dolor atroz. Giró la cabeza y aflojó el agarre, dejándole respirar. Sus ojos blancos se encontraron con los decididos de Trunks, con su mano empapada en sangre después del ataque, brillando en un furioso tono verde. Estaba agotado, pero incluso el más débil podía hacer auténtico daño en un punto concreto, y eso hizo. Por desgracia, no podría volver a repetirlo. Broly agitó el brazo hacia atrás, contra él, y Trunks pudo apartarse lo justo, pero no lo necesario. Sintió el roce de los dedos del guerrero sobre su cuello y ahí se quedó, siendo observado por los dos. Broly dejó escapar un gruñido de satisfacción. La expresión de Vegeta se descompuso.

Trunks no tardó en darse cuenta de que el oxígeno no llegaba a su cerebro cuando las piernas le fallaron y cayó con la mano sobre la clavícula, justo bajo la nuez. El lugar donde un tajo de tamaño considerable había sido abierto. Tosió, se llevó las manos al cuello y trató, vanamente, de detener la hemorragia que empezaba a descender por su pecho. Cayó al suelo boca arriba, agitándose en busca de oxígeno, ahogándose y desangrándose lentamente.

"¡NO!" Vegeta estrelló su frente contra su barbilla para quitárselo de encima, y aunque Broly reculó, no permitió que corriera hacia Trunks. Lo agarró por los tobillos y sacudió su cuerpo estrellándolo contra el suelo bestialmente, como un trapo sucio al que se le intentaba quitar el polvo.

"¡Me tienes harto!" gritó, y acto seguido lo soltó para, inmediatamente después, posicionarse sobre él pisando sus muñecas, inmovilizándolo contra el suelo. Se miraron, Broly desde arriba y él desde abajo. "¡Seguimos teniendo cuestiones pendientes!"

"¡Tú y yo no tenemos nada! ¡SUÉLTAME!"

"¿Por qué debería? ¿Porque tu hijo se muere? A tu padre no le importó que el mío suplicara por mi vida. ¿Por qué debería tener yo compasión por la vida del tuyo?" Vegeta no intentó contradecir lo que decía ni hacerlo entrar en razón. No tenía nada que decir al respecto, porque sabía que tenía todo el derecho del universo a reclamar por lo que le habían hecho. Lo sabía, pero no lo aceptaba. A varios metros de él podía oír la respiración errática de Trunks, ver el tono pálido que empezaba a adquirir, el dolor grabado en su cara. "Crees que mereces la pena porque llegaste aquí y te salvaste, porque creaste una familia y no tuviste que volver al pútrido basurero del que saliste. Crees que la mereces porque eres un príncipe, pero la verdad es que no mereces nada. Has hecho muchas cosas, demasiadas. No creas que por llegar aquí y defender a esta patética raza de seres inferiores puedes compensar cuántos planetas has destruido, a cuántos has liquidado, a cuántos guerreros has dejado atrás. Solo has tenido un poco de suerte... pero no eres mejor que yo"

"¿Por eso haces todo esto?" gritó Vegeta desde abajo, sin apartar la vista de Trunks. "¿Vienes a castigarme por mis errores?"

"No seas cínico. Lo hago porque te odio. Lo hago porque, de no ser por ti, yo no habría vagado por el espacio durante años. Lo hago porque eres uno de los hombres que me limita y me impide vivir como yo quiero y con quien quiero. Lo hago, en definitiva, porque puedo y porque quiero" Broly apartó el pie que mantenía presa la muñeca de Vegeta y este intentó levantarse, pero antes de que pudiera hacerlo, le dio un fuerte puñetazo en la mejilla que hizo que su cabeza revotara contra el suelo. Descendió por su cuerpo aprovechando el aturdimiento, agarró su pierna y, alzando el puño, golpeó su fémur haciéndolo caer sobre él, como un martillo golpeando un clavo. Vegeta gritó con todas sus fuerzas con los golpes recibido y, cuando Broly finalizó de martirizarlo, se encogió sobre sí mismo, llevando las manos al hueso fracturado. Se revolvió apretando los dientes.

"¡Maldito sádico!"

"Quédate ahí y observa. Si no miras, te arrancaré los párpados para asegurarme de que puedas ver el color de las entrañas de tu hijo" Broly se alejó, y eso, lejos de consolarle, solo consiguió que Vegeta entrara en pánico al ver cómo se acercaba al cuerpo de Trunks a paso lento. El príncipe se levantó. El fémur pareció astillarse cuando posó la pierna sobre el suelo y cayó torpemente, incapaz de ponerse en pie. Broly agarró a Trunks por lo que quedaba de su camiseta y lo obligó a levantarse. El muchacho se tambaleó, arrastrando los pies, incapaz de hacer un mínimo movimiento para defenderse con las manos en su cuello. "También lo hago porque pegaste a tu hija. La hiciste llorar con mucha fuerza durante mucho tiempo, y un buen padre no haría eso."

Vegeta se quedó callado durante segundos que parecieron eternos. Se levantó una vez más, cojeando, alzándose sobre el suelo, levitando. Negó con la cabeza antes de preguntarse cómo demonios sabía él algo así, cómo se atrevía a usarlo en su contra. Aunque lo hubiera averiguado de alguna manera, no tenía ningún sentido sacar ese tema a colación.

"¿Cómo sabes tú eso?" Broly se encogió de hombros. Un hilo de sangre descendió por su boca cuando sonrió otra vez.

"Nunca lo adivinarías, pero en cualquier caso no te estás preocupando por el hijo correcto ahora" la boca de Vegeta se secó cuando Broly asomó el cuerpo de Trunks al borde del abismo, sobre el río de lava que pasaba a varios metros de distancia bajo el lugar donde se encontraban. "Tu padre ni siquiera se manchó las manos cuando me condenó. Envió a un guerrero cualquiera a matarme, así que será un cualquiera, un desterrado, el que acabe con tu hijo también" el príncipe abrió la boca para exigir que no lo hiciera. Quizás incluso lo pidiera, o tal vez una súplica que apuñalara su orgullo emergiera de su boca. No podía controlar las palabras en una situación como esa, cuando el cerebro parecía bloqueado. Bajo su mirada, Trunks estiró los brazos a ambos lados de su cuerpo, colgando del abismo, casi totalmente inconsciente.

Vegeta abrió la boca para hablar, pero Broly era de esa clase, la de los auténticos villanos. La clase de monstruos que no hablaban para aumentar la tensión a no ser que fuera estrictamente necesario. La clase de demonios que, simplemente, actuaban y no daban tiempo a replicar.

De modo que, antes de que Vegeta pudiera articular palabra, Broly soltó a Trunks en el abismo. Su cuerpo cayó a peso muerto hasta desaparecer de la vista de su padre.

No alzó el vuelo, y fue imposible detectar su ki.

Broly no le detuvo cuando voló hasta situarse sobre el río de lava, ignorando la pierna rota y su dolor. Le vio descender, acercándose más de lo que el cuerpo de un saiyan normal podía soportar, buscándolo sin encontrarlo. Era normal. El cuerpo de alguien no ignífugo se deshacía en cuestión de segundos cuando se hundía en un río de puro fuego, y sin duda eso era lo que había ocurrido con Trunks. El guerrero legendario entreabrió la boca mientras se limpiaba la sangre que todavía recorría su labio inferior, observando sin mucho interés los movimientos erráticos del príncipe.

Suspiró larga y pesadamente, sintiendo un alivio apaciguador recorriéndole el pecho al ser testigo del sufrimiento ajeno. Concretamente, de ese sufrimiento que contrarrestaba el suyo. Se estaba vengando, al fin, de todo aquello que había vivido, de los que había dejado atrás en el proceso.

Y no había hecho más que empezar.

Incluso podía sentir la desesperación del príncipe, su odio, su rabia, su dolor. No había rastro de su orgullo en ese momento, solo tortura y martirio. Pero, a pesar de la incuestionable falta de peso en su pecho, haciéndose mucho más ligero tras oír un grito que rasgaba cuerdas vocales y dejaba sin aire los pulmones, haciendo eco en aquella montaña infernal, Broly no sonrió. No esa vez. El grito de un padre que acababa de perder a su hijo, para siempre.

"Todavía quedan tres" se dijo a sí mismo. Y Broly dio media vuelta dispuesto a terminar con lo que había empezado. Pero para su desgracia, había cometido un error. Un error que él nunca debería cometer. Un error que le costaría caro.

Había subestimado la ira de un padre sin hijo, la peor rabia que podía existir. Y eso, sumado a la táctica que había usado en el volcán, intentando desorientarlos por la escasa visión y la incapacidad de captar el ki, se volvió en su contra.

Solo reaccionó cuando escuchó el rugido de una tormenta eléctrica que no estaba allí hacía segundos atrás. Solo se movió cuando la ceniza que cubría la tierra ascendió del suelo, flotando, como si la gravedad hubiera desaparecido. Solo se percató de que estaba en serios apuros cuando el resplandor acabó con la oscuridad que reinaba en la montaña para deslumbrarle. Luego, al girarse, lo que notó fue cómo era lanzado hacia atrás con una fuerza abrumadora, sin poder evitarlo, y solo cuando volaba contra las montañas a una velocidad difícil de seguir para el ojo humano pudo notar la mejilla ardiendo de puro dolor por el tremendo puñetazo recibido.

Chocó contra las rocas y dio un par de vueltas antes de lograr situarse y volver a levantarse, cosa que no duró mucho. Ni siquiera pudo predecir de dónde procedían los golpes. Solo pudo apreciar que estaba atrapado en un círculo de impredecibles ataques, y todos le golpeaban por un lado o por otro. Un codo clavándose en su pecho, una patada contra su costado, una rodilla contra su barbilla, un golpe en el tobillo que lo desestabilizó, un puño hundiéndose en su estómago y profundizando todavía más en la herida, enviándolo al suelo, abriendo un cráter con solo estrellarlo contra él.

Broly sacudió la cabeza, aturdido pero furioso. Nunca le habían golpeado así, con tanta velocidad y con tanta fuerza. Ni siquiera podía seguir los movimientos con la mirada, pero sabía que era Vegeta el que le golpeaba. Su fuerza parecía haberse triplicado al igual que su rapidez, pero reconocería esa precisión y técnica en cualquier parte. Un grito grave emergió de su boca y Broly concentró energía para, poco después, dejarla ir con una ráfagas de luces verdosas que salieron despedidas en toda direcciones, provocando grandes explosiones. Varias de ellas volaron hacia un punto en el cielo y fueron devueltas de inmediato con simples movimientos de muñeca. Allí estaba, entre las nubes. Su aura dorada extrañamente brillante y poderosa lo descubría, y Broly cargó ki en su mano, esta vez dispuesto a acabar con todo aunque borrara del mapa medio planeta para ello.

"¡Desaparece de una vez!" gritó, y lanzó un omega blaster con toda la energía que le quedaba, la suficiente como para destruirlo todo y mandarle a la estratosfera.

Lo que no esperaba era que Vegeta le hiciera frente con un ataque de ki resplandeciente y atronador, como el refulgir de un rayo. Ambos ataques colisionaron y todo se volvió entre verde y dorado, levando la tierra, acabando con toda vida que los rodeara. Extrañamente, ambos parecían estar en igualdad de condiciones.

No muy lejos de allí, Bulma gritó cuando la onda expansiva desequilibró su nave e hizo explotar un motor. Asustada, intentó recuperar el control de los motores antes de que Goku, prediciendo lo que iba a ocurrir, le diera una patada a la puerta del copiloto, cogiera a Bulma arrancándole el cinturón de seguridad y saliera de allí con ella en brazos.

A Broly le costaba creer que hubiera alguien que pudiera hacerle frente. Se lo podía esperar de Kakarotto, pero no de Vegeta, el hombre que tanto le había decepcionado cuando se mantuvo alejado del combate al verlo transformado por primera vez, demasiado asustado como para atacar o acercarse. Había oído hablar mucho de él en boca de su padre. Paragus no escatimaba en esfuerzos a la hora de intentar que su hijo odiara a los que lo habían desterrado con toda su fuerza, y lo había conseguido. Pero cuando vio a Vegeta... cuando lo vio de verdad sin esa maldita diadema atada a su cabeza, supo que no era un hombre que mereciera la pena. Ahora podía decir con seguridad que el hombre que estaba intentando liquidarle era digno de mención, demasiado como para ignorarlo.

Era el auténtico rey de Vegetasei.

Broly sintió las palmas de sus manos arder, el sudor recorriendo su rostro de guerrero legendario por primera vez. Hizo un gran esfuerzo al verse asediado y lanzó tantas ráfagas de ki como le permitió su cuerpo, aumentando su poder de forma constante e ilimitada. Hubo un instante en el que el verde ganó terreno al dorado. La tierra se levantó, hundiéndose alrededor del cuerpo de Broly, pero él siguió ganando fuerza y poder que no dudaba en expulsar. Daba igual lo que hiciera Vegeta. Él nunca perdería fuerza, solo podía ganarla de manera ilimitada y su cuerpo nunca se cansaría de canalizarla hacia fuera.

El problema era que su cuerpo ya estaba herido. Demasiado.

Broly sintió que se asfixiaba, que perdía intensidad y que le costaba mantener los brazos en alto. Su corazón palpitaba con una fuerza abrumadora contra sus orejas, su garganta y su pecho. Entonces, al bajar la mirada y ver el pequeño charco de sangre que se estaba formando por su hombro atravesado y su estómago cada más abierto, supo que por mucho ki ilimitado que tuviera, su cuerpo era vulnerable. Y sin un cuerpo sano no podía canalizar nada. Acabó hincando una rodilla en el suelo, soportándolo a duras penas mientras se desangraba por el esfuerzo.

No pudo perder, no puedo perder, ¡no puedo perder!

Pero cuando alzó la cabeza y vislumbró a Vegeta a través de tanta luz, por fin, esas esperanzas se desvanecieron. Era la primera vez que veía algo así, la primera vez que veía un cambio semejante. Su rostro era grave y letal, con un permanente ceño fruncido que no daba segundas oportunidades. Su aura resplandecía sobre la musculatura, mucho más pronunciada de lo que ya lo era, pero lo que más llamó su atención fue el pelo. Había crecido, puntiagudo y dorado hasta las rodillas.

Y lo estaba atacando... con una sola mano, la izquierda.

Y fue entonces cuando, con los ojos abiertos como platos, Broly observó cómo Vegeta alzaba el brazo derecho y lo extendía hacia él en una última muestra de desorbitado poder. No solo la energía de un súper saiyan de nivel tres emergió de sus manos, sino también la energía que Trunks le había regalado y lo que había obtenido de Picolo y Gohan.

El rey de los saiyans, con un título ahora más que merecido, dejó salir todo cuanto tenía en un ataque letal que Broly no pudo detener, en parte, por la gravedad de sus heridas que le impedían aumentar poder y defenderse correctamente. El dorado se tragó la luz verde, deshaciéndola al instante, y Broly fue absorbido por él. Su cuerpo no resistió el empuje. Al igual que el sistema de montañas rocosas y volcanes, desapareció en una explosión que solo podía describirse como colosal.

Solo Vegeta quedó en pie.

El resto fue reducido a cenizas.

[...]

Las miradas de los supervivientes de Ciudad Satán se mantuvieron en el cielo para contemplar el inmenso impacto de las dos energías que intentaban tragarse la una a la otra a lo lejos. Verde y dorado. Si no fuera porque tenía pinta de peligrosa, hubieran adorado ese resplandor casi divino. Unos ojos concretos, abriéndose después de un largo rato de descanso, se centraron en la visión lejana. Las pupilas de Bra se dilataron cuando la joven logró recomponerse y despertar de su atontamiento. Se levantó del suelo, sorprendida de no sentir ningún tipo de dolor y de tener las heridas cerradas. Pero eso no era lo importante. Lo importante era a quién pertenecían esas dos luces que llegaban hasta allí.

Analizó el escenario de batalla. Reconoció la lava que parecía inundar todo el paisaje volviéndolo algo maquiavélico y digo de temer. La muchacha se levantó del suelo, se tambaleó, mareada, antes de suspirar profundamente para restablecer su autocontrol. Sin embargo, cuando vio cómo la luz dorada se comía el terreno de la verdosa hasta reducirla a la nada, haciéndola desaparecer y arrastrando consigo más de la mitad de la formación montañosa, no pudo esperar más a recuperarse. Totalmente angustiada, alzó el vuelo e inició una carrera tan rápida como la poca sangre que había quedado en sus venas se lo permitió.

"Broly, no... ¡No, no, no, no, no, no, no!" y pensando en un millón de cosas, temiendo a todas ellas, Bra fue directa hacia allí.

[...]

Las cenizas volaban guiadas por los fuertes vientos del inestable ambiente. Los desprendimientos de tierra se volvieron constantes en cuanto la batalla hubo acabado. A pesar de que todo había pasado, el cielo seguía estando oscuro y lúgubre, y el fuego consumía grandes porciones de la arboleda que rodeaban a las montañas. Aquello era un completo caos.

En medio de ese caos, Vegeta aterrizó y cayó, arrodillado. El cerebro palpitando contra su cráneo, incapaz de cerrar las manos por culpa de las quemaduras que había en las palmas, los guantes tan destrozados que se deshicieron entre sus dedos. No intentó levantarse, pero aunque hubiera querido hacerlo, la pierna destrozada se lo hubiera impedido. Lo que sí hizo, por inercia, fue llevar una mano a la carga que había tras su cabeza, al grueso pelo que brillaba y caía hasta el suelo. Antes de que pudiera tocarlo, no pudo aguantar más la transformación y, con un gruñido de dolor, esta se desvaneció. Todo el tremendo poder se esfumó, y con él, su determinación y entrega también lo hizo. Aunque intentaba pensar, solo algo vago llegaba hasta su cerebro. Una única verdad de la que Gohan le había hecho partícipe cuando lograron alejarse de Broly para cargar energía antes de que toda esa locura empezara.

La bola de cuatro estrellas se ha roto. No podemos revivir a nadie, y no sé si podremos hacerlo en un futuro próximo, así que id con cuidado. Nada de hacerse el héroe. No podemos permitirnos más... más muertes.

Gohan había estado a punto de llorar cuando lo mencionó, con los ojos fijos en el cuerpo de su hermano. No podían revivir a nadie, y quizás no podrían hacerlo nunca. Eso, por supuesto, incluía a Trunks.

"¡Vegeta!" la voz de Gohan lo despertó de sus cavilaciones. A su espalda, el híbrido aterrizó con la respiración atorada, señal de su cansancio. De no ser por los estruendos y el dolor de las quemaduras, nunca habría salido de su inconsciencia. "¿Lo has hecho? ¿Está... está muerto?"

El hombre tardó largos segundos en responder, y cuando lo hizo su voz era ronca, pero de alguna manera suave, como la de un animal dócil.

"Sí" fue su única respuesta. Gohan vio, contrariado, cómo se llevaba los dedos de la mano al puente de la nariz y agachaba la cabeza, ocultándola de su vista.

"Lo has logrado. Te has transformado" comentó, señalando lo obvio. Aunque no había podido sentir el ki de Vegeta por las nubes, había visto la intensa batalla que habían tenido desde lejos. Solo un súper saiyan de nivel 3 podría hacerle frente a aquella bestia y salir con vida. A pesar de ello, el príncipe no parecía para nada contento. De no ser porque se trataba de la persona más orgullosa que conocía, con un carácter digno de temer, juraría que estaba emocionado por la manera en la que se doblaba y por el leve gorjeo que emergió de su garganta. "¿Es que no estás contento?"

No lo estaba. Juraría que había escuchado un sollozo.

Y entonces, furioso, se volvió hacia él con ojos rojos y brillantes, en los límites de la paciencia y el dolor, lloroso por la pérdida.

"¿¡Tengo pinta de estar contento!? Han matado a... "

A nadie. Aparentemente no habían matado a nadie, porque el cuerpo de Trunks estaba siendo sujeto por los fuertes brazos de Gohan, sostenido en el aire frente a sus incrédulos ojos, entero, sin una quemadura ni una señal de la herida que atenazaba su cuello momentos atrás. Gohan sonreía con amabilidad cuando posó a su hijo inconsciente sobre el suelo. El príncipe se agitó, alzándose para ir hacia allí, levitando.

"Siento no haberos ayudado. Picolo y yo perdimos la consciencia cuando Broly nos atrapó. Me desperté poco después, pero Picolo no, y tuve que alejar su cuerpo de allí para que no sufriera daños. Luego fui a por vosotros y vi a Trunks a punto de caer sobre el río de lava. Por suerte, llegué a tiempo para agarrarlo y apartarlo del peligro, pero me entretuve intentando detener la hemorragia hasta que se tragó la última semilla senzu. Ahora está bien. Creo que no tardará en despertar."

Vegeta deseó que Gohan callara y desapareciera, porque algo extraño se estaba extendiendo por su pecho y fue incapaz de controlarlo. Tocó el pelo de Trunks, pero apenas pudo sentir su tacto por las quemaduras de sus manos. Colocó los dedos sobre su mejilla y la recorrió hasta llegar a su cuello. El pulso era constante y potente, como el de un recién nacido. Estaba vivo... y Vegeta no pudo controlarse, desbordado, porque por un momento él había muerto junto a Trunks. No tenía ni idea de que albergara tales sentimientos, aquellos en los que pocas veces reparaba, pero lo atraparon con tanta intensidad que fue incapaz de esquivarlos.

"Mierda..." musitó. Su frente dio contra el pecho de Trunks, hundiéndose en su propia debilidad. "¡Mierda!" sollozó.

Oh, Dios... Gohan no dijo nada porque él mismo empezaba a sentirse ahogado en su propia angustia. Tuvo unas intensas ganas de llorar cuando vio, al hombre más orgulloso y fuerte del mundo, hacerlo. Llorar por nada, o quizás por todo. Llorar por Goten, su hermano/hijo, o llorar por las palizas recibidas. Llorar por las quemaduras que lo estaban matando de dolor, o llorar por las emociones reprimidas. Ya no recordaba lo que era ser un guerrero. Es tan difícil...

Los dos habían alcanzado el límite de todo aquel día 195.

"¡Allí están! ¡Allí, allí! ¿Estás ciego? ¡Míralos!" Vegeta estaba tan tocado por las emociones, tan débil emocional, psicológica y físicamente, que cuando oyó la voz de Bulma sacudió la cabeza, ignorándola, pensando que se trataba de una ilusión por la reciente necesidad de ella. Pero estaba lejos de serlo.

"¡Bulma, vas a hacernos caer!" oyó gritar también a Kakarotto. Alzó la cabeza, y Gohan, rápidamente, dio media vuelta para ocultar las lágrimas de la mirada de su padre. Le había fallado. Se suponía que él era el hermano mayor y debía cuidar del pequeño, y había fallado. No podía mirarle a la cara sin recordar las palabras exactas que le dijo al volar hacia Ciudad Satán aquella mañana.

Solo serías un estorbo.

Idiota. Estúpido Gohan, eres idiota y un maldito fracaso.

"¿Bulma?" la voz de Vegeta sonó aguda cuando vio, entre las cenizas, la figura de Kakarotto aterrizando. Cuando vio a su mujer liberándose de los brazos que la sostenían en el aire para correr hacia él a toda velocidad. El príncipe solo atinó a llevarse un brazo a la cara para limpiarse las lágrimas, avergonzado. "¿Qué demonios haces aquí? ¡Te dije que no vinieras!" le recriminó, pero Bulma no le hizo el menor caso. Hundió las rodillas en el suelo y se inclinó sobre Trunks, tomándole el pulso con manos temblorosos. Cuando lo detectó y pudo suspirar tranquila, se volvió hacia él, recelosa.

"¿Y desde cuándo yo te hago caso?" le retó. Aunque a Vegeta le hubiera gustado responder con un comentario mordaz, no se le ocurría ninguno. Estaba en blanco. "Trunks está bien, ¿verdad?"

"Dale unos minutos"

"¿Dónde está Bra?" Vegeta la miró. Sus labios se entreabrieron y una maldición escapó de su boca al recordar el deplorable estado en el que se encontraba su hija cuando la dejó lejos del peligro. Hizo amago de levantarse, pero el fémur fracturado no le dejó dar ni un paso antes de que Bulma lo agarrara para que no se precipitara contra el suelo. Lo sostuvo, con los brazos atenazados contra su duro pecho.

"No te sobre esfuerces. Ya has hecho mucho por hoy."

Goku fue testigo de la escena y de todo lo demás. Estaba lo suficientemente lejos como para no molestar, pero lo bastante cerca como para oír cada palabra en boca de Bulma. No le hizo falta escucharla mientras se hundían en brazos del otro.

Broly estaba muerto. No había ni rastro de los boburrianos. Todos estaban sanos y salvos. Vegeta había alcanzado el nivel que a él tanto le costó perfeccionar, al que ya no podía aspirar. Los había salvado a todos y lo había superado en todos los aspectos.

La Tierra tenía un nuevo héroe y él ya no pintaba nada allí.

"Papá..." musitó Gohan cuando vio a su padre alzando el vuelo con una expresión derrotada que jamás le había visto. Resignada, pero sobre todo triste, muy, muy triste. No fue tras él porque sabía que quería estar solo. Lo necesitaba para asimilar su nuevo papel como secundario, o quizás incluso como terciario, porque ahora estaba muy por debajo del nivel de todos ellos.

Mentiría si sonriera como siempre y dijera que todo estaba bien cuando su orgullo de guerrero se estaba cayendo a trozos, cuando su pasión por la batalla había sido aplacada por las circunstancia, convirtiéndolo en alguien prescindible.

Así que esto es lo que sentía Vegeta. Ahora entiendo por qué siempre estaba de mal humor.

Goku apretó los dientes mientras se alejaba de allí a toda velocidad. Las emociones eran demasiado fuertes como para reprimirlas, y necesitaba urgentemente un lugar donde poder desahogarlas. Pero no llegó a ese lugar. No pudo sentir el ki, pero pudo sentir sus pensamientos en su cabeza y se detuvo en el aire, mortalmente pálido.

No puede ser.

Había tomado por cierta una suposición que todavía podía corregirse: la Tierra necesitaba a Son Goku, y siempre lo haría.

"Vayamos a por los demás y larguémonos de aquí" atinó a decir Vegeta. Bulma rompió el abrazo y asintió. Gohan, muy consciente de que era el único que albergaba algo de fuerza en los brazos después de aquella paliza, se agachó frente a Trunks y pasó uno de sus brazos sobre sus hombros. El joven emitió un quejido, señal de que empezaba a despertar.

"Sabía que algún día te transformarías en súper saiyan de nivel 3 y romperías el culo de alguien muy fuerte" comentó Bulma con una sonrisa emocionada.

"Por supuesto que iba a transformarme, mujer. ¿Lo has dudado en algún momento?" aseguró en un arrebato de vanidad.

"¿Era muy fuerte el enemigo? Me hubiera gustado verlo"

"No. Mejor no"

"Pero estoy intrigada, Vegeta. ¿Cómo era? ¿Tan fuerte como para llegar a este extremo? ¿Más que Boo? ¡Maldita sea! Si hubiera llegado un poco antes podría haberlo visto" Vegeta sonrió con socarronería mientras, una vez más, hacía el esfuerzo de ponerse en pie apoyándose sobre el hombro de su mujer. Cojeó, dolido, pero no había nada que deseara más que largarse de allí cuanto antes. Necesitaba descansar durante una semana al menos. Después de semejante pelea contra Broly se sentía capaz de destruir a cualquier boburriano que se le pusiera por delante tras un tiempo de descanso.

Pero todavía quedaba para que ese momento llegara. Demasiado.

Una voz sin un ápice de alegría o compasión, autoritaria y grave, amenazadora en grado sumo, impidió que siguieran avanzando para volver a casa.

"Todavía estás a tiempo de verlo, humana"

Vegeta y Gohan contuvieron el aliento. Sus corazones iniciaron un ritmo frenético cuando se giraron para corroborar la presencia del que, con gran error, habían dado por muerto. Sintieron los latidos contra las sienes, acallando cualquier sonido que les impidiera captar lo que no deseaban sentir. Hubo algo en sus movimientos y en sus reacciones. Algo que quedó grabado en sus cuerpos temblorosos, alerta: pánico. Pánico al ver el enorme cuerpo del guerrero legendario sobrevolando sus cabezas, frente a ellos, con cada parte de su cuerpo rasguñada y herida, pero vivo y, aparentemente, en un estado físico que no incluía la gravedad. Descendió ante sus rostros perturbados por la escena, ante el terror que incitaba su blanca y oscura mirada.

"No..." musitó Vegeta, incrédulo, desesperado. "¡NO, NO, NO, NO, NO! ¿CÓMO?" preguntó, y Broly dejó ver una leve sonrisa.

"Puede que tú seas un príncipe, y puede que ahora puedas transformarte en alguien digno de temer, pero yo tengo un poder que viene de las leyendas. ¡Todo yo es una leyenda viviente y tú, junto a tu patética familia, sois historia!" Broly recargó una mano hacia atrás y dejó escapar un grito más similar al de una bestia que al de un humano. Con toda la intención de acabar lo que había empezado, empezó a carga una enorme bola de energía verde con su ki ilimitado. La luz lo alumbró todo.

Esta vez no habría resistencia.

La reacción de Vegeta fue inmediata. Sabía que no había modo de escapar de eso, no esa vez. Sabía que estaba muerto y que, además, no podría ser revivido. Se quedaría en el infierno para siempre, sin posibilidad de huida. Pero saber eso con certeza no le impidió actuar.

Empujó a Bulma lejos de sí, tan fuerte que la mujer cayó al suelo a varios metros de él.

"¡VETE!" le ordenó. Los ojos de ella se agrandaron, pero no se movió, demasiado impactada. "¡LÁRGATE! ¡LARGAOS TODOS DE AQUÍ, AHORA!" exigió, no solo a ella, sino también a Gohan con un Trunks apoyado sobre él. Un Trunks que abrió los ojos en ese momento, todavía aturdido, pero despierto por los gritos. "¡BULMA!" gritó, y ella se levantó.

Lloraba con fuerza porque estaba aterrada, porque sabía que moriría si no se iba de allí en ese momento, porque el aura del monstruo que amenazaba con destruir su mundo le provocaba pavor. Pero por mucho miedo que tuviera, no huyó. Corrió hasta Vegeta y sin que él pudiera replicárselo por la sorpresa, se colgó de su cuello, abrazándolo con todas sus fuerzas. Gohan observó la escena con la boca abierta. Quiso ir hasta ellos para apartarlos del peligro a pesar de saber que no podría hacerlo, no a esa distancia, no a tiempo. El inesperado empujón que le dio Trunks cuando se despertó del trance lo apartó y le impidió agarrarlo antes de que hiciera una locura.

"¡Trunks, no!"

Pero ya era tarde. Se precipitó hacia la figura de sus padres con un único pensamiento en mente, con la imagen de Vegeta abrazándolo antes de noquearle para hacerse explotar a sí mismo frente al enemigo, con los recuerdos distorsionados de su padre admitiendo que lo quería y que lamentaba no haberlo abrazado todo cuanto debería haberlo hecho. Recuerdos que no pensaba volver a revivir.

¡No volverás a sacrificarte, no solo!

Y esta vez fue él el que lo abrazó por última vez, rodeando a sus padres con sus fuertes brazos, uniéndose los dos en torno a Vegeta para aceptar el destino junto a él. Intentó apartarlos de sí, los llamó por sus nombres para que lo soltaran, pero ni Bulma ni Trunks cedieron, ni siquiera ante un suplicante por favor. Así que Vegeta los aceptó, los cubrió cuanto pudo con su cuerpo a sabiendas que de nada serviría y cerró los ojos con fuerza.

La luz verde pareció tragárselos cuando la energía salió disparada hacia ellos. El omega blaster definitivo para hacerlos desaparecer para siempre. Rápido y mortal, lanzado como si fuera una simple pelota de beisbol. Las facciones de Broly se iluminaron por el resplandor, emocionado por presenciar el fin de Vegeta de una vez por todas. Sin embargo, esa alegría desapareció pronto. Sus ojos se agrandaron cuando fue testigo de cómo, de la nada, el cuerpo de otra persona se interponía en el camino de su ataque, materializándose frente a la familia Brief. Broly hizo un brusco movimiento, estirando el brazo hacia arriba y la bola se desvió hacia el mismo lugar al que apuntó. Se perdió en el cielo y allí, lejos, explotó en un sin fin de tonalidades que alumbraron el oscuro cielo por encima de las cenizas, que parecieron prenderse nuevamente por la luz, cayendo sobre sus cabezas.

Ante la retirada de la muerte para su familia, Vegeta abrió los ojos muy despacio, temiendo que Broly solo estuviera jugando con ellos y ahora sí fuera a matar. Se centró en lo que tenía delante, en la sombra de la persona que se había interpuesto entre ellos y la trayectoria del ataque. Su pelo azul se agitó frente a sus narices, tan brillante como el de su madre.

"¡Bra!" la llamó. Trunks y Bulma, sobrecogidos por el grito, alzaron la cabeza hacia el último miembro de su pequeña familia. De espaldas a ellos, la más pequeña de los cuatro encaraba sin un ápice de temor al guerrero que había intentado acabar con sus vidas. Su ceño fieramente fruncido demostraba cómo de enfadada estaba al respecto. Gohan, que se había cubierto para recibir el ataque tras la familia, observó la extraña escena.

"¿Qué demonios...?" murmuró para sí. "¿Lo ha detenido?"

Hubo un silencio tenso. Cada uno intentaba adivinar qué era lo que ocurría, por qué el guerrero legendario, tan cargado de ira como estaba, acababa de desviar el ataque el que tan orgulloso se sentía, con el que los aniquilaría a todos. Su rostro, tan intimidante y malicioso se tornó serio y distante. La batalla que se había llevado a cabo quedó en segundo plano para dar prioridad al choque de miradas entre la princesa y el guerrero.

"Quítate de en medio, Bra" ordenó, alto y claro, con un tono que no dejaba lugar para la discusión. Bulma abrió la boca, sockeada, mirando a uno y a otro cuando oyó el nombre de su hija en boca de semejante demonio. Vegeta, Trunks y Gohan se tensaron, incrédulos, sin saber qué pensar, pero ella supo muy bien por donde tirar.

Ese tono de voz había sonado demasiado dócil como para tratarse de una casualidad.

"¿Cómo has podido, Broly? ¿Cómo...? ¡Ibas a matarles!" le recriminó su hija. Su voz se quebró mientras gritaba y Bulma atinó a ver cómo lágrimas amenazaban con descender por su cara.

"¡No me hagas repetírtelo otra vez! ¡Quítate de en medio!" tronó él en respuesta. Bra negó, con los brazos extendidos a ambos lados de su cuerpo. Gritó y el suelo tembló bajo sus pies hasta que su pelo azul, flotando en el aire, adquirió una tonalidad dorada y erizada. El aura de un súper saiyan rodeó su cuerpo y Broly dejó escapar una risita sulfurada con un tinte de amargura. "¿Piensas pelear contra mí? ¡No me jodas, yo te he creado! Sabías que esto ocurriría tarde o temprano. ¡No te pongas tozuda ahora!"

"Sabía que ocurriría, sí" Bra unió las manos y las extendió hacia atrás, posicionándose para la realización de un único ataque, concentrando ki. "Y tú sabías que si lo hacías, lucharía en el bando de mi padre. ¡Así que si quieres llegar hasta ellos, vas a tener que pasar por encima de mí!"

Los tres saiyans no entendían nada. Paseaban la atención de un lado para otro, como quien observa un partido de tenis que va demasiado rápido como para saber quién va ganando. Estaban confusos, todos menos Bulma, que apenas le bastó una mirada a las lágrimas que descendía por el rostro de su hija para descubrir la verdad.

"Oh, dios mío..." dejó caer.

Y es que era imposible que no se diera cuenta cuando años atrás, había vivido exactamente la misma situación que ella con el que ahora era padre de sus hijos.

"Confiaba en ti, Broly. Confiaba en que cambiarías de opinión" aseguró ella. Broly negó con la cabeza, inquieto. "Todavía estás a tiempo. Míranos. Sabes que no podemos hacer nada contra ti. ¡Has ganado! Acéptalo, disfrútalo y déjanos en paz. Eres el guerrero más poderoso del universo y nadie puede contigo. Vete de aquí. No iremos a por ti, pero no intentes nada más..." él apretó los labios. Dio un paso hacia delante con la intención de acercarse y Vegeta se tensó, gruñendo, histérico al ver que su hija lo imitaba.

"¡No te acerques a ella!" gritó, pero ellos parecieron no escucharle.

"¡No me hagas ir a por ti, Broly, porque sabes que lo haré y aunque me cueste la vida, encontraré la manera de matarte!" le advirtió, sus puños fuertemente cerrados, sus dientes apretados con toda su furia. Y aun así, no podía evitar llorar de pánico ante la decisión que estaba por ser tomada. Daba igual lo que él decidiera. Ya nada volvería a ser igual. "Puedes ser el rey del universo. Puedes dominarlo todo como emperador o como quieras llamarte. No tienes rival, así que déjalo estar"

"Lo único que me ofreces es otro destierro, Bra. Un destierro lejos de este planeta disfrazado de lujos y privilegios, pero no quiero esa falsa libertad, porque tu familia siempre me condicionará, vaya a donde vaya. ¡No quiero esa falsa libertad!"

"¿Y qué jodida cosa quieres, Broly?"

"¡Quiero más, Bra, ya lo sabes! ¡Nací para tener mucho más y nunca he tenido nada! ¡Ahora lo quiero todo!" extendió sus gruesos brazos, como si con ellos pudiera abarcar una ensoñación de lo que de verdad deseaba. Su rostro brillaba plagado de determinación y deseo, de control absoluto y ambición pura.

El corazón de Bra palpitaba como el de un colibrí enjaulado cuando, al verse atrapada y desesperada, tomó una decisión precipitada.

"¿Y si tomara tu mano? ¿Y si aceptara irme contigo? ¿Dejarías en paz a mi familia si lo hiciera, si nos fuéramos los dos de aquí, juntos? Aunque no hayas matado a mi padre, todo te pertenecería oficialmente de hacerlo así" Las palabras surgieron sin tener claro lo que decía, por inercia, haciendo un poder enorme al pronunciarlas. Aunque en ese momento lo que más deseaba hacer era abrazar a su padre, a su madre y a su hermano, Bra anduvo hacia delante, salvando definitivamente las distancias que había entre ella y él. Solo podía pensar en una cosa; era mucho más alto e intimidante de lo que recordaba.

Tras ella, Vegeta se agitó e intentó alzarse. A pesar de la pierna, que crujió cuando se puso en pie causándole un dolor atroz, se sobrepuso. Las venas de su cuello y sus bíceps se marcaron en un incremento de poder que, sin embargo, no era ni mucho menos suficiente. Quiso transformarse en súper saiyan de nivel 3 otra vez, pero ni una chispa surgió de su cuerpo agotado.

"¡Vuelve aquí ahora mismo, Bra! ¡NO TE ACERQUES A ÉL!" le ordenó.

Iba a matarla. Iba a destrozar su pequeño cuerpo en un segundo.

Pero Bra se situó a su altura y posó una mano sobre su musculoso pecho sin que Broly hiciera nada por evitarlo. No la atacó, y Vegeta se puso rojo de rabia y temor. Quiso ir hasta allí y matarlo. Nunca había deseado tanto nada como eso, porque si tocaba a su pequeña se moriría.

"Haré lo que me pidas, pero deja a mi familia en paz" pidió, suplicó. Broly podía ver cómo se tragaba el orgullo que tan patente siempre había estado en ella para rogar por la vida de su gente haciendo un sacrificio que, en realidad, no quería hacer. Por muchas cosas que sintiera por él, separarse de su familia era como partir su corazón en dos, como robarle parte de su alma. Ellos estaban primero, y aunque a él le dolía saberlo, lo comprendía.

Entendía a Bra porque para él, su venganza también iba primero.

"No" ella negó con fuerza ante la negativa, desesperada. El rostro de Broly, que casi podía tornarse amable en esa forma tan grotesca cuando ella estaba a su lado, se volvió tan frío que consiguió congelarle hasta el tuétano del huesos. "¡Definitivamente no puedo perdonarles y nunca lo haré!"

Ahí estaba su decisión, cruda y letal como él.

La apartó de su lado dándole un empujón que logró apartarla de su camino, arrastrándola, haciéndola caer y dar vueltas por el suelo hasta que logró equilibrarse y saltar hacia él, hecha una furia además de un mar de lágrimas. Todo ocurrió con demasiada rapidez. Broly, con el puño en alto, se abalanzó sobre Vegeta, que lanzando un grito de cólera se posicionó para detener un golpe que no podía contrarrestar. Bra voló hasta Broly lanzando el mismo grito de furia en el proceso, y aunque tal vez hubiera llegado a tiempo por la rapidez de su reacción, ninguno logró su cometido.

Broly se detuvo cuando un único puño se hundió en su estómago, justo en la herida sangrante, clavándose en ella hasta la muñeca y sacándole más que un suspiro ahogado. Escupió sangre pura y las fuerzas le abandonaron por completo. Justo en el mismo sitio, con la misma técnica, con la misma fuerza a falta de más, pero incluso a pesar de la diferencia abismal de poder, fue más que suficiente. El cuerpo enorme, cargado de músculos y testosterona desapareció para dar lugar a una forma también enorme, pero mucho menos letal. Broly volvió a su estado saiyan sin quererlo, con el pelo oscuro tapándole los ojos cuando lo hizo. Su brazo, todavía en alto, había sido desviado por la técnica impecable de un tercero.

Con el óxido inundando su boca y el oxígeno escapándose de sus pulmones, el guerrero legendario miró hacia abajo y se encontró, cara a cara, con su enemigo original, el que lo inició todo, al que de verdad, ahora y siempre, había querido matar.

"Kakarotto" murmuró, y en respuesta Goku le devolvió el gesto fulminándolo con la mirada.

"Otra vez nos vemos, Broly. Y otra vez me obligas a utilizar métodos a los que odio recurrir para que no mates a mis amigos" Él no entendió lo que quería decir, posiblemente porque su cerebro no estaba para asimilar nada más, al límite. "Quizás algún día podamos tener un combate decente, pero hasta entonces..." no llegó a terminar la oración, o al menos él no llegó a escuchar el final, pues Goku sacó el puño de su estómago y, con el canto de la mano, golpeó un punto exacto de su cuello.

Broly se tambaleó, pero no aguantó ni unos segundos en pie. Cayó, cuan largo era, sobre el suelo volcánico e, inmediatamente, todo se volvió oscuro para él, siendo devorado por la inconsciencia.

Goku suspiró, sus hombros levantándose al recoger el aire para dejarlo salir. Tras él, todavía pasmados sin entender nada de lo que habían visto, Gohan y Trunks se desplomaron sobre el suelo, aliviados en grado sumo, casi llorando de alegría al ver que la pesadilla, esta vez sí, había acabado.

"¿Cómo...?" empezó a cuestionarle Vegeta, y Goku se encogió de hombros antes de sonreír.

"Lo he visto desde lejos. Se estaba desangrando, pero estabais tan sorprendidos que ni siquiera os distéis cuenta de que estaba herido. Aunque no tenga mucho poder ahora, si se golpea un punto débil en el momento justo se puede lograr lo imposible, y eso es lo que he hecho. No tiene ningún mérito aprovecharse de un enemigo en esas condiciones"

"Sí lo tiene, papá" le aseguró Gohan. "Digas lo que digas, lo tiene"

"¿Está muerto?" cuestionó Trunks, acercándose con cautela.

"No. Solo inconsciente"

"Genial. Este cabrón tiene más vidas que un gato. Matémoslo antes de que vuelva a la carga" sugirió Vegeta. Levitó hacia él y Goku frunció el ceño, indeciso al verlo indefenso y herido. No podían arriesgarse y dejarlo vivo, pero matarlo a sangre fría cuando no podía defenderse no le parecía correcto.

"Espera" pidió, dándole vueltas a la cabeza, buscando una solución. "No creo que eso sea..."

"No lo hagáis" pidió Bra. Las miradas de los presentes, hasta ese momento centradas en el enemigo fuera de juego, se clavaron en ella, penetrantes, recriminatorias y confusas. La joven tragó saliva, estremecida cuando pudo ver la desconfianza y la sospecha en los ojos de su padre, consciente de que lo que su conversación con Broly había dejado a la vista de los demás. Ellos no lo entendían, no del todo, pero ya era imposible negar lo obvio. Broly y Bra se conocían. De qué, cómo... esas eran cuestiones que no importaban. Lo importante era el por qué no habían tenido noticias de ello hasta ese momento.

Aun así, aunque temblaba, aunque estaba aterrorizada, avergonzada por la traición que su silencio suponía, Bra se atrevió a mirar uno a uno a los ojos y a negar con decisión.

"No permitiré que lo matéis. Ni hablar"

"¿Y qué piensas hacer para impedirlo?" le preguntó su padre, altanero, frío y receloso. Bra se movió y se situó sobre el cuerpo de Broly, colocando una pierna a cada lado de su cintura. Los analizó uno a uno adquiriendo un posición de defensa básica y lanzó un chillido amenazador. El aura dorada que la rodeaba aumentó, cubriendo en su totalidad el cuerpo inerte del guerrero legendario.

A ninguno le costó comprender que los estaba retando abiertamente, amenazándoles con atacar si se atrevían a dar un paso más hacia él, protegiéndolo.

Ahora sí que no entendían absolutamente nada.

"¿Qué demonios has hecho, Bra?" cuestionó Vegeta. Bulma lo agarró del brazo, temiendo que atacara a su hija. Los ojos azules de madre e hija se cruzaron, y no les hizo falta mayor comunicación para saber exactamente lo que pasaba por la cabeza de la otra.

"Será mejor que lo dejes vivo, Vegeta. Al menos de momento" hubo una nueva voz interfiriendo en las líneas de los saiyans. A-18, agarrándose el brazo herido, voló hasta ellos y aterrizó con agilidad gatuna. La tensión entre el príncipe y la androide siempre había podido cortarse con un cuchillo. La realidad era que se odiaban. Él no podía perdonarle la patética manera en la que fue derrotado años atrás, humillado por la mujer. Aunque ahora pudiera partirle el cuello con un dedo, seguía guardándole un rencor cegador. Ella tampoco era tolerante a su presencia. Sus personalidades, más que chocar, se repelían. "Tu hija ha hecho algo más que ponernos en peligro a todos. Nos ha traído un informador sobre los boburrianos con un valor incalculable. Aprovechad ahora que es incapaz de pelear para sacarle lo que le tengáis que sacar. No seáis primitivos y pensad. Esto nos conviene para acabar con el auténtico enemigo" Vegeta hizo una mueca de clara repulsa, pero Goku, Gohan y Trunks, los más afectados por la muerte de Goten y, por lo tanto, por la aparición de los boburrianos, prestaron especial atención a la sugerencia.

"¿Estás loca o te fallan los circuitos?" la insultó él.

"Guárdate esa rabia para hablar con tu hija, príncipe, porque está claro que nos debe una explicación a todos" los ojos azules de A-18 brillaron cuando los clavó en los amenazadores de Bra. "Y a juzgar por lo que he visto hace poco, yo diría que se trata de una historia muy larga"

Bra no sabía si debía darle las gracias a A-18 o desear su muerte. Lo único que tenía claro era que, de una manera o de otra, aunque fuera poniéndola en apuros, intentaba salvar a Broly. Y necesitaba toda la ayuda que pudiera, porque lo que se le venía encima era enorme, y tenía serias dudas sobre si saldría entera de la situación con un padre como el suyo.

Después de esos largos seis meses, había llegado la hora de asumir las consecuencias de sus actos.