Notas de autora al final del capítulo.


Capítulo 27

Paternidad


Día 200

(Noche)

—Bulma, de todas las locuras que has hecho a lo largo de tu vida, contando emparejarte con un mercenario alienígena, esta es con diferencia la peor —Yamcha lo tenía muy claro. No podía quitarle la vista de encima a la incomodísima reunión de personas que había en el comedor, la cual estaba seguro que acabaría explotando de un momento a otro. Sin embargo, la dueña de la casa no parecía tener el menor temor; un grave error en su opinión—. No me puedo creer que Vegeta lo consienta.

—Vegeta no lo consiente. Su primera opción ha sido echarlo a patadas. Luego ha aceptado meterlo en el granero —comentó la mujer, que vigilaba cuidadosamente que ningún homerobot se equivocara con la comida y con sus descabelladas raciones.

—Pero si vosotros no tenéis granero...

—Exacto, Yamcha. Por eso quería que lo metiéramos en la casa del perro, pero tampoco tenemos casa del perro, así que me imagino que se refería al invernadero con los otros animales. Pero sería una descortesía por mi parte, así que... —Bulma no llegó a terminar la frase. Apagó el cigarrillo antes de dirigirse al comedor, pero Yamcha la agarró por la muñeca para detenerla, descompuesto.

—¿Estás segura de lo que haces? ¡Como ese tío se cabree, nos mata a todos!

—¡Te preocupas demasiado! Tengo experiencia tratando con psicópatas asesinos.

—Tú sí, ¡pero ellos no! —Yamcha señaló el interior del comedor donde una escena para nada típica se desarrollaba entre extravagantes tensiones. El hombre veía que nada encajaba y que todo el mundo quería huir de allí en cuanto tuvieran oportunidad; no podía hacer más que admirar la entereza de Vegeta, que parecía estar llevando el tema demasiado bien para ser él.

Todos estaban sentados alrededor de la mesa, callados, mirándose los unos a los otros, sudando la gota gorda de principio a fin. La familia Son, excepto Goku en un intento por suavizar la situación como líder, no estaba allí, todo un acierto, reunidos con Gohan en la otra punta de la casa. Pero los demás sí, y aquello era un martirio a la par que un espectáculo.

La situación se podía describir fácilmente.

Habían metido a dos perros cazadores, agresivos y territoriales, en un cerco pequeño lleno de conejos, y contener la pelea era imposible.

Solo a Bulma podría ocurrírsele sentar a Vegeta y Broly alrededor de una mesa esperando la comida, el uno frente al otro, analizándose, matándose con la mirada, deseando estrangularse, provocándose. Era un suicido colectivo, e increíblemente los dos estaban ahí por voluntad propia, el primero para vigilar al segundo, y el segundo... eso nadie, ni siquiera Bra, parecía saberlo con certeza.

Para Bulma, sin embargo, aquello era un experimento antropológico y psicológico bastante curioso, y para Goku era una manera de medir las posibilidades y el grado de tolerancia del nuevo equipo, así que ninguno se mostró reacio a pesar de ser muy conscientes de lo que eso implicaba: Vegeta y Broly se matarían en cualquier momento. Incluso A-18 parecía ciertamente nerviosa, alerta.

Yamcha estaba seguro de que nada podía salir bien.

Ambos entraron en el comedor, el segundo detrás de la mujer por su propia seguridad. Todo el mundo estaba en un lado de la mesa, incomodando a Vegeta con su cercanía, intentando alejarse de Broly lo máximo posible pese a que nada podría detenerlo si se enfadaba. Solo Bra, sentada a su lado con el ceño fruncido, parecía cercana, y Goku, sentado en una esquina de la mesa, no se alejaba pero tampoco se acercaba por respeto al espacio personal del nuevo guerrero.

Yamcha echaba mucho de menos a Picolo en esos momentos.

—Espero que os guste la comida, chicos —comentó Bulma que, haciendo un poder, se sentó junto a su hija para demostrar que el temor era infundado. Bajo la mesa, sus piernas temblaban un poco, confiando en que Bra pudiera controlarlo si la cosa se salía de control.

—Me gustaría si la compañía no fuese tan inmunda —gruñó Vegeta, y como respuesta otro gruñido llegó al otro lado de la mesa.

La tensión se podía cortar con un cuchillo.

—He preparado una habitación en el ala oeste de la casa mientras estés aquí, Broly. Espero que te guste —el guerrero no dijo nada, pero inmediatamente después de oírlo Oolong se volvió hacia el Maestro Roshi y Krilín.

—¿En el ala oeste? ¿Por qué en el ala oeste? ¡Nosotros estamos en el ala oeste! —bajo la mesa, el cerdo recibió una fuerte coz por parte de la mujer de la casa en un intento por hacerle callar. Así fue, lanzándole una mirada al guerrero de pánico absoluto. Broly no le mostró el más mínimo interés. Giró los ojos de Vegeta a Goku, analizando a ambos, y con este simple gesto los invitados se refugiaron tras A-18, espantados.

No hubo más movimientos hasta que la comida estuvo encima de la mesa y el sonido de los cubiertos y de los temblores empezó a repiquetear.

Ni Vegeta ni Broly se movieron, entrechocando las miradas.

Si había alguien en aquel lugar que estuviera más tenso que nadie, esa era Bra. Los dos hombres que más quería en el mundo estaban a su lado, pero la situación no podía ser peor; los dos la detestaban en aquellos momentos, los dos se odiaban y se veían obligados a aliarse... los dos querían matar sin piedad al contrario, y ella ya no podía impedírselo a ninguno.

—Bueno... —Goku habló, arriesgando su cabeza por ello. Los nervios no habían conseguido quitarle el apetito, y hablaba con la boca llena con un suculento trozo de carne que Broly ni siquiera había tocado—. ¿Qué puedes decirnos sobre los boburrianos, Broly? Ya sabemos que te tuvieron preso muchos años, pero luego... —Bra, bajo la mesa, pateó la espinilla de Goku, y seguidamente lo hizo Bulma. El hombre tragó duro ante los golpes.

—Tengo hambre —fue lo que se limitó a decir Broly, seco. Su cola estaba enroscada alrededor de su cintura, lo que evidenciaba su inquietud.

—¿Y por qué no comes si tienes tanta hambre? —cuestionó Bra—. Estabas harto del brócoli, y no es brócoli —Vegeta, entre gruñido y gruñido, empezó a comer sin apartar los ojos de él. De pronto, Broly se giró hacia Bulma.

—Cámbiame el plato, humana —exigió. Inmediatamente, ella dejó de comer, confusa. Su ración era infinitamente más pequeña que la del guerrero, pero él no aceptaba réplicas.

—¿Por qué?

—Hazlo —volvió a ordenar.

—Pensaba que sabías manejar a psicópatas asesinos —susurró Yamcha por lo bajo, casi riendo. La mujer, ofuscada por tener que tragarse sus palabras, agarró su plato y se lo tendió al nuevo invitado; él le empujó el suyo, una gran fuente de carne condimentada y pescado. Bra notó la sonrisa divertida en sus labios cuando empezó a comer mientras miraba a Vegeta.

Antes de que Bulma pudiera probar bocado, el príncipe apartó el plato de su lado y le quitó el tenedor que se llevaba a la boca con un gruñido de frustración.

—Así que tienes buen olfato... —mencionó.

—Hubiera sido un buen cazador si no me hubierais desterrado, imbécil —se burló Broly.

Entonces Bra y Bulma lo entendieron, y el reproche fue dirigido al padre de familia.

—¿Has intentado envenenarle? —gritó Bra.

—Puede que accidentalmente se me cayera un bote de matarratas en su comida, y puede que accidentalmente se me olvidara decirlo —respondió él.

—¡Vegeta!

—¿Qué problema tienes, mujer? ¡Es un loco peor que Freezer, y está en mi casa, sentado en mi mesa, comiéndose mi comida y follándose a mi hija!

—¡Papá! —tronó Bra, ruborizada.

—Tranquila, medio-humana —Broly se llevó un trozo de carne a la boca que masticó con el peor de los modales, aparentemente calmo—. No ha dicho nada que no sea verdad.

Vegeta se levantó de un salto y golpeó la mesa con los puños cerrados, inclinándose hacia él. Inmediatamente después, Broly lo imitó. Sus rostros quedaron muy cerca, a apenas unos centímetros de distancia, y sus dentaduras se mostraron impolutas en una clara amenaza de dentellada territorial.

—Voy a patear tu culo psicópata hacia el sol, de donde no deberías haber vuelto, fracaso legendario.

—Dudo que puedas golpear mi nariz sin dar un salto, así que ¿con qué piensas patearme, enano cabezón? —la disputa era inminente, y exactamente ahí estaba: la viva imagen de dos perros hambrientos protegiendo su territorio... y Goku seguía en medio, intentando organizarse sobre cómo debería llevar la situación.

—¿No queréis berenjenas? Están buenas... —preguntó con total tensión, lo único que se le ocurrió en un momento tan crítico.

Entonces Bra se levantó y su silla cayó al suelo armando un gran alboroto. Los dos hombres la observaron y notaron su esfuerzo por ocultar la decepción y las lágrimas al verlos pelear tan fieramente después de tener una mínima esperanza de que todo podría ir bien. Estaba claro que estaba soñando.

Salió del comedor a paso veloz sin decir nada, y Bulma se levantó de igual manera.

—¡Estaréis contentos! —gritó—. Puede que los boburrianos no sean una buena baza para hacer que os llevéis bien, pero por lo menos podríais hacer el esfuerzo por Bra, que no sé cómo confía en unos animales como vosotros —y con una clara muestra de desprecio, dejó los platos encima de la mesa y salió detrás de su hija. En la cocina, Bra tomó aire repetidas veces y contuvo las lágrimas y los nervios. Bulma apoyó las manos sobre sus hombros en actitud conciliadora—. Te dije que sería difícil, cielo. Son tipos duros y eso los hace cabezones e intratables.

—Ya lo sé, mamá, pero por un momento pensé que... ¡maldita sea, me tienen muy cansada!

—Lo sé, Bra —Bulma la abrazó, y la joven le devolvió el gesto pese a su carácter frío en esos términos—. Todo mejorará poco a poco, ya lo verás.

Como si quisieran refutar sus palabras, un plato cargado de berenjenas cruzó la puerta de la cocina y se estrelló contra el frigorífico, haciéndose añicos de inmediato.

—¡Vegeta! —gritó la mujer.

—¡Ha empezado él! —fue su respuesta.

Bulma ya no sabía si pensar en ellos como en perros rabioso o como en niños de primaria, pero estaba claro que era imposible tratarlos como simples personas.

En el comedor, entre aquel inabarcable e insostenible jolgorio faltaban personas contadas. Su lejanía del lugar en cuestión no se debía al temor que Broly pudiera infundar, sino al pánico que podía provocar en sí mismo. En su habitación, Trunks apagó la televisión tras ver las noticias que no paraban de repetirse en cada canal, anunciando el brutal atentado nuclear, la confusión del mundo entero y el horror de los humanos. Habían contado alrededor de cinco millones de muertos sin mencionar aquellos no liquidados durante la explosión... aquellos asesinados por su propia mano.

Habían pasado horas desde que habían vuelto del campo de batalla, y él, aunque había tenido tiempo, todavía no se había quitado de encima el olor a quemado, a sangre y cenizas.

A saber de cuántos cadáveres eran los restos chamuscados que manchaban su ropa. Trunks tenía el estómago revuelto de solo pensarlo, pero por otra parte no se sentía excesivamente mal por ello. Era una sensación incómoda, de remordimientos por no tener remordimientos. Probablemente, si Goten no volvía nunca tendría reparos por lo que había hecho, inhumano como era la personalidad a la que ya no distinguía de sí mismo.

—Yo soy el más fuerte de los dos, así que por ahora yo llevaré el control —se dijo.

Si Goten no volvía y le pateaba el trasero como ya había hecho una vez, Pesadilla se quedaría para siempre en eterna posesión de su cuerpo.

Trunks, cansado, apagó la televisión y entró en el cuarto de baño. Se desnudó, apartó de una patada la ropa que levantó polvo y ceniza al caer al suelo y se metió bajo el chorro de agua excesivamente caliente. El color del líquido se tornó oscuro y rojo al instante. Disfrutó el calor ardiente y la limpieza después de tantos años encerrado en un espacio remoto de la mente del Trunks Perfecto.

Oyó la puerta de su cuarto abriéndose, y también escuchó su nombre en la dulce boca de Marron, nerviosa, asustada y quejumbrosa. El horror que había visto hoy era atípico en su vida, y quizás su cabeza inocente no estaba preparada para él.

—¿Trunks? —susurró su nombre frente a la puerta del baño, y él no respondió. Marron, sin embargo, no necesitaba una invitación—. ¿Estás bien? —le preguntó, sollozante. Nuevamente él calló—. Quiero hablar contigo... no de lo de esta mañana, sino de lo que has vivido, de Goten, de todo, de... de cómo te sientes... Estoy preocupada —Marron, otra vez, no recibió respuesta, pero estaba lejos de rendirse. Podía imaginarse a Goten insistiendo, y ahora que sabía lo que Trunks sentía por ella desde hacía tanto tiempo, el valor estaba allí—. Voy a entrar.

—No lo hagas —negó él por fin. La mano de Marron tembló a punto de abrir la puerta, pero no se detuvo. No era momento de escuchar las exigencias de Trunks, porque estaba claro que su psico estaba destrozada, y sus sentimientos deambulaban a la deriva. Marron, haciendo acopio de valor, entró.

Trunks sabía que no le había hecho caso, pero pese a ello no se molestó. Lo verdaderamente inquietante vino después, inconsciente de cómo Marron lo observó en la placa ducha, no lujuriosa, sino con la más intensa de las penas. Escuchó cómo la ropa caía al suelo prenda tras prenda, y de repente Marron había abierto la mámpara y estaba tras él con solo la ropa interior, abrazándose a su cuerpo con fuerza. La oyó sollozar.

Dos ideas contrapuestas llegaron hasta su cabeza, una propia del Trunks Perfecto, derretido en ternura, y la otra del Trunks de Pesadilla, que barajaba la posibilidad de dejarse llevar por el erótico contacto y aprovechar la predisposición de Marron. Ante la idea, el Trunks Perfecto se escandalizó, se reveló y, si podía decirse así, le dio a Pesadilla un golpe en las narices para que ni se le ocurriera intentarlo. Ganó su voluntad.

Eso no impidió que Marron y él durmieran juntos en su cama esa noche, desnudo él y ella en ropa interior, consolándose por la perdida. Horas después, los padres del muchacho pasaron por allí con una gran bandeja cargada de comida, pero cuando Vegeta sintió la energía de la joven decidió dejarlos solos.

Pronto debería tener la charla con el Trunks de Pesadilla, y no sería agradable.


Día 201

—En resumidas cuentas tenemos cinco boburrianos. Tres de ellos ya están muertos, Baika, Boro y Benkas, por lo que quedan dos, la hembra y el macho que Broly dejó manco, cuyos nombres son... —Bulma escribía toda la información en una gran pizarra blanca, con la situación actual de todos ellos. Goku y Vegeta prestaban atención en las cercanías de la sala, igual que Bra, Pan y Uub. En la otra punta de la sala, lejano a todos ellos, Broly los observaba y escuchaba con parte de la espalda pegada a la pared, somnoliento por la falta de sueño y la constante necesidad de mantenerse alerta, malhumorado por ello.

Bulma se dirigió directamente a él cuando mencionó la última oración, esperando algo de colaboración por su parte. Broly bostezó.

—Bumo y Bia, supongo.

—Bien, gracias por la información. De modo que nos quedan Bumo y Bia, y lo único que sabemos de ellos es que el primero tiene una habilidad extraña por la que puede inducir a sus enemigos a una especie de trance delirante, aunque no sabemos cuáles son sus limitaciones ni cómo se sale de él... —Bulma esperó una nueva colaboración por parte de Broly que lo explicara, pero él se llevó una mano al cuello y lo estiró, como quien se endereza después de una larga siesta—. ¿No sabes nada sobre las habilidades de Bumo, Broly?

—Las sabe, pero no quiere decirlas —atajó Bra, refunfuñando.

—No sé por qué demonios está aquí si no piensa colaborar... —gruñó el príncipe por lo bajo.

—Dale un tiempo, Vegeta. No se pueden olvidar cincuenta años de rencores en un día. No te impacientes —el mayor no podía evitar su sorpresa al ver el carácter casi sereno de Goku después de lo sucedido con su hijo mayor. Había pensado en que algo en él se revolvería hecho un animal, pero o bien lo escondía muy bien, o de verdad tenía una gran entereza.

Sospechaba que era más la primera que la segunda, sobre todo si indagaba en el vínculo mental que tenían establecido.

—Pues más le vale a ese mono estúpido hablar, porque no pienso esperar eternamente a esos desgraciados alienígenas —intercedió Pan. La joven no estaba muy lejos del guerrero legendario, y ambos se lanzaron sendas miradas chispeantes, hundidas en su propia rivalidad.

—Dejaos ya de tantas quejas y concentraos. Por lo que sabemos quedan dos boburrianos y...

—¿Cómo está tu papaíto, mocosa? He oído que no ha salido muy bien parado de Benkas —lo que hubiera sido una pregunta simple y preocupada en boca de cualquier otra persona, en la de Broly se trataba de una grotesca burla. Pan, rabiosa, se aproximó a él, pero antes de que pudiera darle el menor golpe, Broly estiró un brazo y lo colocó sobre su cabeza, tapando su frente y su cráneo con su enorme mano y manteniéndola alejada. Pan apretó los dientes de rabia al ver su sonrisa de superioridad.

—No le hagas caso, Pan. Ignóralo —avisó Uub.

—Broly, esa broma es de muy mal gusto. Déjalo ya —le reprendió Bra. Broly suspiró y soltó a la adolescente, dándole un ligero golpe en la frente con el dedo tras lanzar un bufido.

Pan no podía odiarlo más.

—Por lo menos yo sigo teniendo padre —se defendió Pan.

Bra y Goku se volvieron hacia ellos de inmediato, ambos conscientes de que Pan estaba pisando terreno vedado. Broly apretó de manera imperceptible los labios, pero no hizo ningún movimiento.

—Dame un tiempo y cambiaré eso.

—¡Atrévete!

—¡Pan! —gritó Goku entonces. Su nieta lo miró con los dientes apretados, en contención de lo inminente. Su abuelo, serio y sin el menor atisbo de broma, la regañó, pero usando un tono relajado y tierno pese a la confluencia de sensaciones interiores, algo que logró calmarla—. Es suficiente. Si no aprendéis a controlaros que Broly esté aquí no sirve de nada —Pan se decidió a callar, asimilando sus palabras. Aunque el guerrero legendario fuera un idiota y no parara de provocarlos, eran ellos los que necesitaban su ayuda y no al revés, así que era su deber controlarse hasta que todo hubiera acabado.

Luego lo harían trizas entre todos y solventaría su error por haberle permitido vivir y esconderse durante tanto tiempo.

—Está bien, sigamos. Hemos analizado... —y Bulma prosiguió con la explicación. La cola de Broly se agitaba de un lado para otro en señal de aburrimiento, lo que solo conseguía irritar más a Vegeta. Allí, el único que lo toleraba sin la menor muestra de molestia era Goku, prácticamente indiferente, cosa a la que el guerrero legendario no era inmune.

Su autocontrol lo irritaba hasta el extremo.

—¿Y qué tal el namekiano? ¿Ya se ha despertado? —preguntó con la mayor de las socarronerías, y todo se vino abajo.

—¡Maldita sea, Broly! —chilló Bra.

—¡No pienso trabajar con este cabrón, Kakarotto! —declaró Vegeta entonces.

—¡Pero Vegeta...! —exclamó Goku. El príncipe se volvió violentamente hacia él hecho una furia. Sus ojos se desviaban de él a Broly sin parpadear en absoluto, colérico.

—¡Pero Vegeta nada! Desde que llegué aquí he colaborado contigo y con tus estúpidos amigos. Colaboré contra Freezer, colaboré contra Cell, colaboré contra Buu, colaboré contra tantos enemigos que no puedo ni contar. ¡Mis pelotas colaboraron para tener a Trunks y a Bra, y mira cómo han salido! —gritó, enfebrecido—. Una se acuesta con un animal sobre crecido que destruye planetas por diversión, ¡otro es un psicópata con doble personalidad! ¿Qué será lo próximo? ¡¿Un transexual del futuro?! ¡Me tenéis hasta los huevos! ¡NO VOY A COLABORAR, Y NO HAY MÁS QUE HABLAR!

Y tras semejante discurso, tanto Pan como él salieron de la habitación, la primera con ojos llorosos y el segundo rechinando los dientes de rabia. Como si la cosa no fuera con él, Broly seguía agitando la cola en una esquina.

—¿Un psicópata con doble personalidad? —murmuró Bulma—. Trunks no es un psicópata...

—Tampoco es que colaborara mucho contra Cel. Casi nos mata más de una vez por su culpa —comentó Goku por lo bajo.

—¡Te estás portando como un auténtico cretino, Broly! —lo insultó Bra, y la respuesta fue la misma que la de los demás. Con total parsimonia y sin apartar la mirada recelosa de Goku, que se la devolvió sin el menor reproche, salió de la habitación siendo escrutado de cerca por Uub y Bulma, dejándolos solos.

—Dios mío, se está portando como Vegeta cuando llegaron los androides; será muy difícil llegar hasta él.

—¿Por qué es tan agresivo? Nunca ha sido tan receloso, ni siquiera cuando nos conocimos era así —explicó Bra. La preocupación se reflejaba en cada parte de sí misma, unido al estrés porque, si la cosa seguía así, se demostraría que Vegeta tenía razón desde el principio y que ella estaba equivocada. Eso sería una excusa perfecta para atacar a Broly, y ninguno saldría ganando de eso.

—Se porta como los lobos recién cazados —comentó Uub. La atención de Goku se dirigió a él de inmediato, curioso por la comparación—. Alrededor de mi aldea abundan los animales salvajes, y durante mucho tiempo tuvimos miedo de ellos porque se comían el ganado y herían a las personas, pero aprendimos a defendernos cazando lobeznos y amaestrándolos para nuestra defensa. Es muy difícil amaestrarlos si no es desde que son cachorros, pero recuerdo que alguna vez hemos conseguido hacerlo con lobos adultos; el comportamiento de los lobos adultos insertados en una aldea humana para su amaestramiento me recuerda al de ese hombre; totalmente agresivo, a la defensiva y siempre gruñendo y mostrando los dientes. No está cómodo aquí, y ver a los de su especie tan comedidos y tranquilos viviendo en un sociedad, en paz, plenamente adaptados, lo irrita.

—Eso tiene sentido —comentó Bulma—. Al fin y al cabo, está conviviendo con el enemigo.

—Creo que tampoco le gusta tu indiferencia, maestro.

—Lo sé, lo detesta, por eso lo hago. Si Vegeta consiguiera calmarse y nadie respondiera a sus provocaciones no le quedaría más remedio que tranquilizarse, pero así... —Goku se rascó el cuello, pensativo—. Supongo que es mucho pedir. De todas formas, ¿cómo conseguís calmar a los lobos así, Uub? Si Broly es tan salvaje, quizás nos sirva de algo.

—Bueno... a diferencia de los lobeznos que viven entre los humanos desde pequeños, los lobos adultos solo pueden ser amaestrados por una única persona, y esta hace de enlace con los demás humanos. El lobo asimila su comportamiento en sociedad, pero no lo aprende, solo lo imita. Hasta ahí llega su capacidad de adaptación.

El grupo clavó la mirada en Bra, obviando las palabras tras esa explicación. La joven entendió la referencia directa. Solo ella, que ya había conseguido calmar a Broly durante esos meses juntos, sería capaz de hacerlo entender y, al menos, hacer que imitase su comportamiento en sociedad, no que lo asimilase como propio. Quizás estaba tan agresivo porque, ahora que habían roto, también la veía a ella como una enemiga.

Pero si era así... ¿por qué de repente había cambiado de opinión y ahora estaba de parte de ellos? La pregunta cayó sobre su mente como un cubo de agua fría.

—Hablaré con él —afirmó.

Al salir de la habitación, la sombra de la sospecha se cernía sobre ella.

¿Qué planeaba Broly realmente?


Día 203

(tarde)

Broly entró por la ventana cerca de las once de la mañana. De ser por él no habría vuelto a aquella habitación agobiante donde tenía puestos los cinco sentidos, pero lo que rondaba su cabeza así lo precisaba. Por supuesto, no se pasaba allí todo el día. Dormía fuera, no demasiado lejos, pero sí bien escondido entre la maleza con un ojo abierto por si alguien le atacaba de improviso. Era incómodo, pero no podía confiar en relajarse en la casa donde convivían Vegeta y Kakarotto, en absoluto. Tampoco se fiaba de la comida, por lo que había vuelto a la caza de animales que intentaba devorar crudos.

Ahora le repugnaba la comida cruda, y no podía dejar de maldecir a Bra por ello.

Decir que era difícil localizarlo era quedarse corto, porque pese a su reciente unión a ellos, Broly seguía llevando su vida como antaño, con la diferencia de que recurría para descansar a la Corporación Cápsula, no lo suficiente como para que pudieran pillarlo desprevenido, pero sí como para sentirlos a todos desde la lejanía de la habitación, sí como para analizar la situación tranquilamente, sí para seguir el ki de Bra yendo de un sitio a otro, a veces en su búsqueda, otras en la de su padre.

Podía sentir a la medio humana caminando por la cuerda floja, sin tener claro a dónde ir ni qué hacer, indecisa, pero Broly sabía que era cuestión de tiempo que recurriera a él, o al menos eso quería pensar.

Después de provocar a Pan el día anterior y causar la negación de Vegeta a colaborar con él, Broly se fue de caza. Su estómago estaba lleno, su cuerpo limpio tras darse un largo baño en el lago que había hecho de su propiedad, y Tama había saltado de su hombro tras engancharse a él cuando volvió a casa. Ambos, debido a la gravedad de las circunstancias, se habían olvidado del minino, y el animal más que maullar, lloriqueó cuando lo vio pululando por allí. Tras dormir una vaga siesta, Broly decidió volver con él como único compañero fiel, a sabiendas de que por lo menos Tama no estaba en su contra ni intentaría nada contra su persona. Aunque no lo admitiría, tenerlo remoloneando a su alrededor le gustaba, así que en cuanto entró por la ventana lo dejó campar a sus anchas en su sosa pero completa habitación.

Hubo algo inesperado cuando llegó, sin embargo. Algo que no había notado, porque todos los guerreros mostraban abiertamente su ki en la Corporación Cápsula, como si quisieran hacerle ver que estaban allí y que no tenían intención de atacarle, descubriéndose, al contrario que él y que, por lo visto, otra persona.

Una persona que no era Bra y que lo esperaba en la habitación. Por el simple hecho de no ser Bra, Broly ya la había sentenciado al desdén absoluto incluso antes de aterrizar.

El gato saltó de su hombro y correteó hacia la persona en cuestión, que frente a la puerta del cuarto, le dedicó la mirada más peyorativa que pudiera tener. Tama rascó el lomo contra sus piernas, meloso, conforme la ceja de Broly se alzaba por la curiosidad.

—¿Y tú qué demonios quieres? —cuestionó.

Pan lanzó un suspiro cargado de irritación. Sus brazos estaban cruzados en un mínimo intento de defensa y sus hombros hundidos. La joven, aparte de Bra, había estado más cerca de Broly que muchos más, y confiaba en el criterio de su amiga al haber escogido a semejante rinoceronte como pareja, aunque lo que quedara de su relación, tal y como había predicho, fueran las cenizas. Tenía la pequeña esperanza de que semejante animal todavía sintiera algo de pasión por Bra, porque por mucho que dijeran sus familiares, Pan sabía la verdad: en esa relación su amiga no estaba ciega, y Broly no era un manipulador. Ese mono despreciable era incapaz de mentir, y difícilmente sería capaz de idear un plan de seducción. No era un hombre feo, pero su personalidad espantaría hasta a las cucarachas, igual que su temperamento, y eso no había manera de disimularlo porque era torpe como él solo en el campo sentimental. Pan lo había visto y lo sabía aunque le molestara admitirlo.

Ese mono sentía algo fuerte por Bra.

De no ser así, todos ellos estarían muertos.

Esperaba que eso la ayudara.

—Quiero que me digas donde están los boburrianos que quedan, ahora —exigió con total autoridad. El guerrero arrugó la nariz antes de reír.

—¿Qué te hace pensar que sé donde están?

—No lo sé, pero si alguien puede localizarlos eres tú. Quiero que me digas dónde están —Broly puso los ojos en blanco y, acto seguido, se dejó caer a peso muerto sobre la cama, dándole la espalda en una clara señal de subestimación. Un guerrero tan experimentado sabía que no podía darle la espalda a un rival en igualdad de condiciones, por lo que la estaba rebajando a la nada con ese simple gesto. Los puños de Pan se apretaron.

—Vuelve con tu padre, mocosa. No tengo nada que decirte.

—Pero sabes dónde están, ¿no?

—¿Cómo quieres que lo sepa? Tengo asuntos personales con ellos y si supiera donde están ya no existirían, niña boba —Pan sabía que hablaba en serio, porque era transparente como su abuelo y el propio Vegeta. Aun así, no pensaba darse por vencida.

—Pero sabes mucho sobre ellos y no lo dices, como su auténtico objetivo. Sabes que quieren a Bra, pero no solo eso... sabes también para qué y estás aquí para impedirlo, y eso me hace pensar que hay mucho más de lo que sabemos —atajó Pan. La cola de Broly, que se sacudía en el aire hasta entonces, se quedó quieta entre sus piernas. Él la escuchó por primera vez desde que se conocían, concentrado en sus palabras—. Bumo y Bia no representan un peligro para ti, así que hay más... y no puedes con ello tú solo, por eso estás aquí. Necesitas nuestra ayuda tanto como nosotros la tuya, pero si lo dijeras eso te rebajaría a nuestro nivel y ya no tendrías ninguna ventaja sobre nosotros.

Todo lo dicho por Pan era una afirmación, no una pregunta, y Broly se mostró levemente sorprendido por su agudeza, tan propia de su padre. Curioso, pero también remoloneando como el propio Tama, giró la cabeza hacia ella sin dejar de apoyarla en la almohada.

—No te acercas ni un poco, niñata. Deja de jugar y vuelve con papá, ¿o acaso pensabas que iba a animarte a ir a por los boburrianos? ¿Crees que tienes una posibilidad con ellos? ¡No me hagas reír! En vuestra familia os creéis muy especiales, pero no sois gran cosa, ni tú, ni tu abuelo, ni tu tío muerto, ni tu manco y sordo padre —Broly se regodeaba con cada palabra, disfrutando sinceramente del dolor ajeno que causaba en esa familia tan destrozada—. De hecho, cada uno de ellos se lo merecía por arrogantes y estúpidos. Sois idiotas, esa es la verdad, y ahora lárgate.

Pan se puso pálida ante su sonrisa socarrona, esa que lo decretaba como vencedor. Pocas cosas podían alterar a Broly. Aunque a simple vista pareciera influenciable y de pobre autocontrol, las personas que podían sacarlo de quicio eran contadas, y Pan no estaba entre ellas... o eso pensaba.

Cuando la chica, en un arranque de furia, se le echó encima, pensó que tal vez se equivocaba.

Los Son siempre lo irritarían.


[...]

Bra recorrió los pasillos fingiendo tranquilidad cuando se decidió a ir hacia allí. El ki de Broly había aparecido hacía poco en la lejanía, desapareciendo durante un día y unas horas en lo que sería su momento de relajación, totalmente necesario para no estallar. Bra sabía dónde estaba incluso cuando desapareció por completo, como si hubiera dejado de existir, pero tanto ella como Goku, dado su reciente vínculo con él, supieron que seguía vivo, probablemente dormitando un poco en el interior de un volcán activo.

Ella, a sabiendas de que necesitaba alejarse, no había insistido en su búsqueda pese a los gruñidos de su padre. Allí había opiniones radicalmente opuestas y una presión perpetua por ambas partes: Goku no presionaba, relajado, esperando, viajando de la cámara de gravedad a la habitación del todavía inconsciente Gohan; Vegeta refunfuñaba, vigilante, al acecho. Curiosamente no se le había acercado ni una vez y apenas tenía contacto con ella. Bra no estaba segura del por qué, pero tenía la impresión de que estaba más preocupado por Trunks que por cualquier otro. Su hermano... estaba raro. A veces juraría que se caía a trozos y otras veces diría que la muerte de Goten no le afectaba demasiado, extrañamente recompuesto e indiferente, como si tuviera sentimientos contradictorios o dos personalidades muy diferenciadas.

Había dormido las últimas dos noches con él para hacerle compañía, y una de ellas se había dormido intentando controlar el llanto imposible de ocultar.

La noche siguiente Bra se había despertado de improviso y lo vio sentado en el alfeizar de la ventana, observando la nada. La miró y juraría que sus ojos brillaron en la oscuridad como los de un gato, extrañamente penetrantes e hieráticos. Le sonrió hasta que le mostró los colmillos y tras decirle que se durmiera, volvió a observar la nada; a Bra se le puso el vello de punta.

Ambas noches, Vegeta estaba cerca, no con su madre como solía estar, atento. Si no fuera porque no tenía sentido, juraría que vigilaba a su hermano.

No había habido contacto con su padre salvo cuando Bulma estaba presente. La realidad era que Vegeta no quería ni verla, y se lo había demostrado en las pocas ocasiones que se quedaron solos, cuando descubrían que no tenían nada que decirse. Algo se había roto entre ellos, y lo que quedaba era la incomodidad de dos personas que ya no se conocían; ninguno iba a ceder, ninguno lo comprendía al otro del todo. Solo se hacían caso a sí mismos, a su situación.

Bra lo había intentado una vez, pero en cuanto abrió la boca y su padre la miró con ese deje de reproche y decepción, no pudo hacerlo y él tampoco se atrevió. No tenían nada que decir.

El orgullo los podía.

—¡Bra! —la joven se detuvo en mitad del pasillo cuando Uub llegó hasta ella, llamándola desde lejos—. ¿Vas a hablar con él? —le preguntó. Ambos iniciaron un recorrido hacia el ala oeste, lugar de descanso del guerrero legendario.

—Voy a intentarlo. No sé si conseguiré convencerle, pero quedarme de brazos cruzados no sirve para nada, y tampoco puedo concentrarme en mi entrenamiento.

—¿Te importa que vaya contigo? No soy un miembro de ninguna de las familias, y si necesitas ayuda dos son mejor que uno —Bra asintió, no muy segura. Broly levantaría un muro de contención si veía a un macho desconocido rondándola, pero en cuanto esa idea llegó a su mente supo lo que Uub intentaba con astucia.

Intentaba encelar al animal, empujarle a defender su territorio. Un macho ajeno al ambiente familiar lo alertaría y le obligaría a actuar.

—Quizás es conveniente que seas suave con él. Solo es un consejo, no lo conozco, pero si es como me han dicho que es...

—Suave, ¿eh? Como tú eres con Pan... —comentó Bra con picardía. Detectó la tensión inmediata en el cuerpo del joven, y también su rubor sobre su piel negra—. Te gusta, no digas que no.

—¡No! Es solo que es... es la nieta de mi maestro y... y respeto mucho a Gohan y... y...

—Claro, Uub, y Broly es dulce como la miel —el muchacho no respondió a la ironía, pues entonces llegaron frente a la puerta del cuarto del guerrero legendario, ese que tanto revuelo montaba en la Corporación. La tensión se hizo presente aun más en los dos, pero se deshizo cuando oyeron un grito furioso en el interior de la habitación y la puerta tembló.

Se miraron.

—¡Estás muerta, pequeña cabrona!

—¡Pienso hacerme una bufanda con tu cola, mono asqueroso!

Ambos reconocieron esa voz como la de Pan, y en un visto y no visto Uub abrió la puerta de par en par. Lo que vio lo dejó paralizado y pálido, al igual que a Bra. Las plumas de la almohada destrozada flotaban en el aire. Broly, encima de una furiosa Pan a la que intentaba asfixiar con los restos con una mano, giró la cabeza hacia ellos. En la otra mano, Tama maullaba, como si intentara detener al hombre y él lo alejara, alzándolo sobre su cabeza para que no recibiera daños. Las manos de la adolescentes se cernían sobre el brazo y la cola del guerrero, tirando y arañando, incluso mordiendo. Los ojos de Pan, bajo la gran mano de Broly, se clavaron en Uub.

La situación no se prestaría a malentendidos si no fuera porque durante el forcejeo la camiseta de Pan se había subido hasta su clavícula, mostrando su sujetador oscuro y algo de su pecho. Broly, como siempre, desnudo de cintura para arriba, alzó una ceja con curiosidad y dejó el forcejeo.

Bra puso los ojos en blanco, agotada por la disputa. Uub se ruborizó, apretó los labios y, sin mediar palabra, dio media vuelta y se fue. La adolescente dio un bote de la cama propinándole una patada al guerrero en el bajo vientre, justo sobre las vendas, consiguiendo que se encogiera de dolor.

—¡Espera! —gritó, y salió de la habitación recolocándose la camiseta con cierto escándalo y rubor—. ¡Estúpido mono, mira lo que has liado! —gritó correteando por el pasillo.

—¡Voy a matarte por esto, mocosa de mierda!

—Estoy con ella. Mira lo que has montado. Si no fuera porque te conozco demasiado bien diría que estabais a punto de tener sexo —Broly, encogido sobre la cama, apretó los dientes ante lo oído.

—No digas gilipolleces, medio humana. ¡Ella será la primera en morir!

—Todavía con eso, ¿eh? No sé por qué estás aquí si no piensas colaborar... —Broly emitió un gruñido, dándole la espalda. Bra suspiró, recordándose a sí misma que debía ser amable si quería que él la escuchara. Estaba a la defensiva, y hacerle creer que ella estaba enfadada y que se pondría de parte de su padre si algo salía mal no era buena idea—. Oye, Broly... quería pedirte un favor... —su tono sonó dulce, todo lo que pudo en esas complicadas circunstancias.

El guerrero legendario bufó.

—¿Más favores? No te debo nada. Lárgate.

—No voy a largarme, es mi casa ahora, y no entiendo por qué estás aquí si piensas comportarte así y no ayudar. Entiendo que no te guste esta situación, pero... si has tomado la decisión de unirte a nosotros...

—Yo no estoy unido a nadie. No te equivoques, medio humana. Estoy aquí por conveniencia propia —aclaró él. Bra apoyó la cabeza sobre el umbral de la puerta, analizando su tono bajo pero autoritario para saber hasta dónde podría llegar en su convención.

—¿En qué sales beneficiado tú, Broly? Porque no le veo ni pies ni cabeza y te conozco demasiado bien como para creerme que eres un buen puritano. ¿Qué es lo que te ha hecho cambiar de opinión y venir aquí? —quizás no fue buena idea acorralarlo de esa manera, pero Bra sabía que si el tema le molestaba se limitaría a no responder, así que decidió arriesgarse a irritarle todavía más.

Tal y como había pensado, Broly la miró fijamente, pero no dijo nada. Se levantó de la cama y caminó hacia ella con clara apatía camuflada con irritación. Bra tuvo que alzar la cabeza, como siempre, una vez lo tuvo delante. Resultaba difícil de creer que alguien tan grande sintiera debilidad por una persona tan bajita como Bra, y más aun temor hacia bebés y críos de parvulario.

—¿Qué quieres pedirme?

—¿Podrías...? —la joven, frente a su pecho, de repente sintió la necesidad de callar y viajar por otros derroteros, como su ruptura. Estaba en un sin vivir, y aunque Bulma dijera que se arreglarían enseguida, Bra sabía que el comportamiento de Broly no podía calificarse tan fácilmente como el de Vegeta—. ¿Podrías hablar con Goku y con mi padre sinceramente? Hablar de lo que sabes sin peleas, ser un poco cooperativo... —en casos normales, más que pedir habría exigido, pero su seguridad para con él se había ido por el retrete el mismo día que rompieron.

El pecho de Broly se hinchó cuando se quejó, obviando su decepción y molestia.

—¿Eso es lo que tienes que pedir? Porque si eso es todo puedes...

—No, no es solo eso.

—Hablaré cuando me dé la gana, no cuando...

—¿Hemos roto? —la pregunta lo tomó desprevenido. Su ceño se suavizó hasta casi desaparecer, pero la seriedad siguió domando cada una de sus facciones. Bra había agachado la cabeza con ojos brillantes pero duros—. ¿Entiendes lo que significa romper? Los humanos rompen con una persona cuando...

—Sé lo que significa.

—¿Lo hemos hecho entonces? ¿Ahora solo eres mi maestro, nada más? —a Broly se le hizo especialmente difícil mirarla a la clara tras esa pregunta. Bra era testaruda y tan irritable como él mismo, y no eran lo único que tenían en común. Ambos, cuando se sentían mal en un sentido sentimental, eran como un libro abierto; sus expresiones dejaban de mostrar recelo para mostrar agotamiento y cierto desdén, hasta aburrimiento en una máscara de seriedad que advertía que no querían que nadie se les acercara.

En ese momento, ambos sentían la misma clase de agotamiento y necesidad por estar solos, completamente, aunque Broly no negaría que había estado esperando que ella se acercara en busca de alguna clase de reconciliación que él no aceptaría, y que por lo visto, ella no daría.

Estaban jugando al tira y afloja, y ninguno iba a ceder... de momento.

—Mañana por la tarde —declaró al final, rompiendo con el momento de obvia tensión. Bra había estirado la mano hacia él hasta casi apoyarla en su pecho, pero cuando Broly habló, el acercamiento acabó—. Dile a papá Vegeta y a Kakarotto que hablaremos a solas, los tres, pero no prometo dar ninguna información útil. Más vale que no me hagan perder el tiempo, y también espero que nadie interrumpa. Si me sacan de mis casillas tendrán problemas.

Bra asintió lentamente, con la mano todavía en alto, asimilando la información obtenida y conteniendo las ganas de abrazarle, de hundir la cabeza en ese pecho duro pero reconfortante, en el que solo ella podía descansar sin temor a las represalias. Se mordió los labios con la garganta doliente, seca como en esas ocasiones en las que las lágrimas luchaban por aflorar. Tuvo que respirar hondo para calmarse.

—De acuerdo, los avisaré.

Broly y ella se miraron una vez más. Bra se preguntó si él la odiaba como afirmaba hacer con las personas que lo traicionaban.

Por la fría mirada que le lanzó antes de cerrar la puerta, supuso que sí.

Esa noche, la que lloró en silencio acompañada por su hermano fue ella.


Día 204

(tarde)

La Cámara de Gravedad se cerró de manera automática dejando a los tres guerreros herméticamente encerrados, ajenos a lo que ocurriera en el exterior de aquel lugar lo bastante grande como para respetar las distancias de seguridad. Aunque ni Vegeta ni Broly estaban del todo convencidos, uno porque no quería al enemigo en su espacio de entrenamiento y otro porque odiaba los espacios cerrados a cal y canto, ambos aceptaron a regañadientes a sabiendas de que ese lugar contendría las pequeñas disputas si la cosa se salía mucho de control.

Si las disputas eran grandes... eso ya era otra cosa.

—Está bien, es hora de hablar. Te contaremos lo que sabemos, Broly, pero está claro que tú sabes mucho más que nosotros sobre el asunto.

Tanto Broly como Vegeta, ambos en esquinas opuestas del lugar, prestaron atención a las rápidas explicaciones de Goku. El hombre habló sin interrupciones hundido en un ambiente tenso, pero controlado. Habló sobre la primera aparición de los boburrianos, sobre el objetivo que Bra suponía para ellos, sobre su interés por todos los saiyajins, pero especialmente por Trunks, Gohan e incluso Pan. Su plan inicial había sido matar a Vegeta y hacerse con Bra, pero cuando él y Pan les hicieron frente en la primera ocasión, todo cambió y los boburrianos empezaron a masacrarlos a todos. Sabían que no usaban ki, sabían que solo un ataque hecho con magia o con una potencia desorbitada podría acabar con ellos en la distancia, y también sabían que podían adelantarse a sus movimientos y cubrirse con barreras invisibles que solo podían romperse con una dosis de brutalidad que no todos poseían.

No sabían qué querían hacer con Bra con certeza, no sabían cómo habían averiguado que estaban allí si no podían detectar el ki, y tampoco sabían cómo habían bloqueado la comunicación con los dioses. Su situación geográfica, de igual manera, era desconocida.

—No sabemos mucho más sobre ellos, excepto que si nos pican con esa cola nos matan. Tenemos antídotos que pueden mantenernos con vida, pero la ponzoña se queda en el organismo y obstruye el flujo de ki, así que... te quedas como yo, incapaz de sacar a flote tu máximo poder.

Broly tenía los ojos cerrados y escuchaba a la par que pensaba en los motivos que lo habían llevado a una situación tan absurda, confabulando con el enemigo. Los ojos de Vegeta lo escudriñaban mientras él pensaba en la información que debía hacer pública y la que no. No era bueno en las mentiras ni en nada que tuviera que ver con las estrategias, así que iba con pies de plomo.

Tuvo que concentrarse mucho en Bra para eliminar todo lo negativo de la situación, usándola como una toma de tierra antes de hablar.

—¿Y la diadema? —cuestionó—. ¿Aún la tenéis? —Goku asintió lentamente y los ojos de Broly se oscurecieron aun más—. Deshaceos de ella.

—Es una fuente de información valiosa —contraatacó Vegeta en cuanto lo oyó.

—Sí, y también una debilidad. Olvidaos de esa cosa, los planes de los boburrianos no están allí, sino en su cabeza. Además... no pienso colaborar sabiendo que tenéis esa cosa en vuestro poder y que podéis usarla en mi contra.

—A mí nadie me... —empezó a quejarse Vegeta, pero Goku, antes de que la situación se pusiera fea, cedió.

—Lo entiendo, lo haremos. De todas formas ya tenemos toda la información que podíamos sacar de allí y no tenemos nada en claro. ¿Alguna idea de cómo actuarán a partir de ahora? Benkas, Baika y ese niño están muertos, pero todavía quedan dos, y son impredecibles.¿Qué podemos esperar de los que quedan?

Broly puso los ojos en blanco, incómodo. Las paredes que lo rodeaban lo agobiaban a sobre manera, trayéndole agrios recuerdos sobre su estancia con esos repugnantes seres azules. La agresiva presencia de Vegeta no ayudaba, tampoco los recuerdos, y llegó un momento en el que ni la imagen de Bra logró calmarlo.

Lo único que lo mantuvo en su lugar fue su objetivo.

—No son dos —declaró, por fin, casi un minuto de silencio después. Su cola se sacudía despacio hacia abajo, rozando el suelo. Vegeta y Goku le prestaron toda su atención—. Los boburrianos son listos, mucho. Cuando estaba en su poder asesiné a tantos como pude, a todos los celadores que se me ponían a tiro. Con el paso del tiempo descubrí que los únicos que se me acercaban y me vigilaban eran peones sustituibles, y eso están haciendo también con vosotros. Los que habéis matado hasta ahora, Benkas, Baika y el hijo de ambos solo son peones para algo mayor. Habéis dañado la fortaleza, el cráneo... no el cerebro.

Hubo un silencio entre los tres acompañado del sudor y la palidez extremas. Hubo temblores y jaquecas, terror y mucha rabia en ambos rostros. Los puños de Goku se apretaron al recordar el deplorable aspecto de Gohan, el cuerpo de Goten congelado, la esfera del dragón rota, el sufrimiento de Chichí, su grito cuando vio a su hijo mayor en ese estado, el desplome de su nieta, su cólera, esa que él también empezaba a sentir.

Y nada de eso había servido para nada.

—¿Estás seguro de que hay más? —Broly negó ante la pregunta de Goku.

—No, porque es difícil de creer que los haya. Me encargué personalmente de acabar con su estirpe. Cabe la posibilidad de que el cerebro no sea un boburriano, sino alguien lo suficientemente astuto que los maneja a su antojo para conseguir lo que quiere.

—A Bra... —murmuró Vegeta.

—No tiene porqué ser a ella —supuso Broly. Vegeta alzó una ceja, molesto por tanto secretismo. No estaba seguro de si el guerrero jugaba con ellos o simplemente divagaba a la deriva de su conocimiento, pero fuera como fuere no le gustaba—. ¿Te has parado a pensar que los boburrianos pueden querer a Bra porque es el objetivo más débil? ¿Qué crees que harían si Bra desapareciera? —Vegeta arrugó el entrecejo, ceñudo, sin saber por dónde iban los tiros—. ¿No te has parado a pensar en que podrían tener un plan B? Porque hasta donde yo sé, se necesitan dos ADNs para que una persona nazca, y ni siquiera sabemos si la quieren solo para eso.

—¿Adónde quieres ir a parar? —atajó el príncipe, cansado ya de tantos rodeos. El guerrero lo miró con altanería, pero también con pura socarronería.

—¿A cuántas hembras ha matado tu linaje real para salvaguardarse de los interesados en sus mujeres? Y si ha matado a todas desde tiempos tan remotos... ¿por qué siguen naciendo hembras con esas facultades? El gen no se extinguió erradicándolas a ellas, ¿verdad? ¿Por qué crees que será? —un ligero tic sacudió la ceja de Vegeta cuando lo entendió. De hecho, fue tan claro que incluso Goku captó la insinuación.

—Crees que el gen lo transmiten los machos de nuestro linaje, y si Bra no está...

—Seguramente irán a por tu otro hijo por ser el más débil, y si no les queda opción, a por ti. Pero claro... solo es una suposición. Deberíais hacéroslo mirar. Sería divertido saber que toda esa matanza de hembras fue una excusa para no acabar con vuestra propia virilidad guerrera, alteza.

Vegeta gruñó ante el sarcasmo, emitiendo una clara señal de que estaba pisando terreno vedado. Broly no le hizo el menor caso.

—Todo esto es culpa tuya —cortó Vegeta entonces, ya sin posibilidad de represión—. Si no le hubieras enseñado a mi hija a pelear, no habría ascendido su ki y todo estaría tan tranquilo.

—Es mucho más fácil tenerla controlada así, ocultarle las masacres que su estirpe ha hecho para guardarse las espaldas y todo lo que su padre es capaz de hacer para salvar el pellejo. ¡La tenías engañada, yo le enseñé la verdad! —contraatacó Broly de inmediato. Las distancias, en cuestión de un momento, se salvaron con el peligroso acercamiento del uno y del otro al centro de la Cámara de Gravedad. Goku, alarmado por el aumento de energía e irritación en ambos, corrió hasta el centro situándose en el medio, haciéndolos detenerse con su sola presencia.

—¡Tú no tienes derecho a criticar nada ni a hablar mal de mi familia, monstruo! ¡Tienes las manos tan manchadas de sangre como yo!

—Con una diferencia, príncipe de los imbéciles. ¡Yo no finjo no tenerlas!

—¡Ya es suficiente, los dos!

—Pero te gustaría, ¿verdad? —la pregunta de Vegeta lo tomó desprevenido y Broly, por un momento, notó un ligero temblor en la mano—. No será con mi hija, cabrón. No la utilizarás a ella. ¡Prefiero abrirle la barriga y sacarle los ovarios con mis propias manos a dejarla contigo o con esos boburrianos!

—¡Vegeta, ya! —Goku ordenó, tajante. Cuando el saiyajin se ponía serio, provocaba cierto pavor que hacía poner en alerta hasta el más valeroso de los guerreros. Vegeta no era de esos, pero notar su determinación a la hora de negarle el placer de la disputa lo hizo callar, sabiéndose vencedor. Escupió a un lado antes de darle la espalda a ambos, soberbio.

Goku suspiró.

Pero la discusión no acabó ahí.

—¿Qué has dicho? —el tono de Broly sonó peligrosamente agresivo. Cuando Goku lo miró, pudo ver el rubor que sus ojos estaban adquiriendo poco a poco y oyó el rechinar de sus dientes en una demostración clara de fiereza. Vegeta le miró por encima del hombro con clara prepotencia—. ¿Piensas mutilarla para que no tenga hijos?

—Es una opción —declaró él. La idea le hacía menos gracia que pensar en Kakarotto con un tutú, pero dada la situación, pensar en ello cada vez se le hacía menos descabellado—. Sin aparato reproductor, no tendría sentido que los boburrianos la buscaran. Sería una forma de protegerla.

Hubo otro silencio tenso. Goku no estaba de acuerdo con la idea, pero había decidido no entrar en esa discusión hasta que la ocasión lo requiriera. Al fin y al cabo, él no era nadie para meterse en un tema tan íntimo que solo le atañía a la chica en cuestión.

Pero Broly no pensaba igual.

—Si le tocas un pelo a ella o a sus ovarios... ¡te arrancaré la polla y haré que te la comas, hijo de puta!

—¿Crees que a mí me gusta esta situación? ¿Crees que disfrutaría haciendo daño a mi hija? ¡No lo hago, pero prefiero que me odie a que acabe siendo ultrajada como una esclava durante el resto de sus días!

—¡Deja de joder, yo no me trago tus malditas excusas! ¡Esto te conviene, solo eso! —Goku puso los ojos en blanco, cansado de intentar detener a esos titanes que no le prestaban la menor atención. Empezó a mentalizar para noquearlos en cuanto la situación se saliera de control, que por el paso que iban, no tardaría en ocurrir.

Y ocurrió.

—¿Por qué debería darte explicaciones? ¡Como si tú supieras lo que es ser padre y los sacrificios que implica! —Broly pestañeó ligeramente y dejó de rechinar los dientes. La expresión hastiada de Goku varió a una de absoluta seriedad. Vegeta se percató del cambio de ambiente enseguida, pero lo llevó por derroteros equivocados—. Oh, claro, ahora lo entiendo todo. Llevaba dándole vueltas al porqué te habías interesado en alguien como Bra, tan débil, tan cabezona, tan irritante como su madre... así que es para eso para lo que la quieres... Para asegurar una descendencia digna.

—No vayas por ahí, Vegeta —avisó Goku, pero el príncipe no le hizo el menor caso, con una sonrisa en la boca al descubrir por fin las intenciones contrarias.

—Te equivocas de cabo a rabo conmigo, hombrecillo —gruñó el más alto, y Vegeta se cruzó de brazos con altanería.

—Lo dudo. Conozco a mi hija y sé que no tiene cualidades sobresalientes que puedan interesarle a alguien como tú. Ahora que ha sido entrenada es fuerte, pero ni de lejos tiene el talento de Gohan o el de Trunks; su única ventaja en combate es ser tan temperamental como tú y dominar tus mismas técnicas, pero no logrará crear ninguna por su propia cuenta, y lo sabes. ¿Belleza? A hombres como nosotros no nos interesa esa mierda. ¿Dinero? ¡Ja! Ni siquiera sabrías cómo usarlo. Solo queda eso, su maldito linaje, su herencia genética... quieres preñarla, ¿es eso? ¡Por encima de mi cadáver!

Broly estaba a punto de saltar, y Goku lo sabía. Ni siquiera él, ante esa provocación y lo vivido, dejaría pasar ese comentario en paz, pero sorprendentemente él lo hizo. Broly no estaba dispuesto a hablar sobre su experiencia con los boburrianos, y mucho menos con Vegeta, así que dio media vuelta para salir de allí sin rebajarse a su nivel.

Pero Vegeta no estaba contento con eso.

—¿Vas a huir, niño de papá? —Broly se detuvo ante el apelativo frente a la puerta blindada. Siniestramente, se volvió hacia él—. Crees que estás ganando la batalla, que nos tienes bien agarrados, pero no es así. Sé cómo son los hombres como tú, tan sedientos de venganza, tan rencorosos... Tu vida entera es una mentira porque te han educado en torno a una misión, la de ser la encarnación de la destrucción, y algo más de medio año con mi testaruda hija no va a cambiar eso. Sí, lo sé... papá se ocupó de que nunca lo olvidaras, ¿verdad? Veo a través de ti, y sé que eres la farsa que creó Paragus, el perfecto guerrero que cualquier saiyajin desearía tener por hijo. No eres nadie sin lo que tu padre dejó para ti aunque intentes disimularlo, y quieres hacer lo mismo con un nieto mío... pero no será hoy. Si a ti te gusta ser el niño de papá, adelante, ¡pero no te llevarás a mi niña contigo!

Goku gruñó por lo bajo, cansado de tanto desdén. Estaba en medio de la peor disputa que jamás había vivido, y las palabras venenosas de Vegeta eran peores que el comportamiento del propio guerrero legendario. Vio un patrón, sin embargo. Vio por qué odiaba tanto el príncipe al guerrero, vio el reflejo de ambos condenados por el desprecio paterno y no pudo evitar pensar en Gohan y en Goten, ambos hijos tan diferentes a él, nunca indiferentes, nunca rehuyendo responsabilidades, siempre dispuestos y tan bien educados... desde luego, Chichí había sido la mejor madre para ellos, y él nunca estaría a la par que ella. Acaso...

¿Tanto afectaban las acciones de un padre a un hijo?

Las altas expectativas y la manipulación de Paragus.

El desdén del rey Vegeta al alejarse de su hijo para entregárselo a Freezer.

La casi indiferencia y parsimonia de él sobre Gohan y Goten, que los había hecho contrarios a ella, siempre buenos chicos, siempre ayudando incluso por encima de sus necesidades, quizás en un afán por no ser como él y no hacer sufrir a quienes vivían con su falta de interés por algo que no fueran las batallas y la comida. ¿Cómo había llegado a eso con un abuelo como el suyo, la encarnación de la bondad?

De repente, Goku derivó hacia el anciano Gohan.

¿Estaría decepcionado de mí?

Se sorprendió por el impacto de esa posibilidad sobre su mente y sus propios sentimientos, y supo que no había manera de que a un hijo pueda darle igual los actos de su padre. Broly no era una excepción, y desde luego, era difícil que un padre fuera absolutamente indiferente a sus hijos... eso también lo incluía a él.

Broly no pudo protegerlos, ni siquiera elegir no tenerlos ni actuar como un padre. ¿Qué sentirá?

Pero el guerrero legendario no pensaba recurrir a su posición de víctima, pues no era en absoluto su forma de pensar. Sentía cosas al respecto, por supuesto, pero ni confiaba ni incumbían a nadie salvo a sí mismo. Esos pequeños seres que nadie salvo él y los boburrianos habían conocido solo merecían estar en su memoria.

Tras el largo momento de silencio, la inquietante risilla de Broly llegó hasta sus oídos. Contra todo pronóstico parecía tranquilo, extrañamente risueño y divertido pese a las graves acusaciones.

—Tiene gracia que me hables de ser padre, mucha gracia... sobre todo al recordar la desesperación con la que Bra vino a mí huyendo de ti —Vegeta se estremeció. Su ceño se frunció todavía más—. Cuando me revivió ella estaba sola y me pidió entrenamiento aun cuando estaba a punto de matarla. Era una cría caprichosa que solo se preocupaba por lo que deseaba y por no decepcionarte; esos eran sus motivos para vivir y la auténtica verdad de porqué no dijo nada sobre mi existencia. Bra nunca decepcionaría a su querido papá y sospecho que aparte de despertar algo remoto de su instinto saiyajin, lo que más deseaba era estar cerca de ti por medio de la batalla. No es de extrañar. La tenías tan protegida y la hacías creer que era tan especial que nunca se rebajaba a los demás, ni siquiera a los humanos, y aunque adora a su madre y a su hermano, ninguno de ellos estaba a la par contigo. Sin darte cuenta, la convertiste en la perfecta niña de papá... —Broly desvió la mirada unos leves segundos, los suficientes para murmurar la gran verdad de la que ellos dos ya eran partícipes.

Una posesión de papá igual que yo.

Quizás por eso se habían sentido inmediatamente atraídos el uno por el otro, porque el complejo que habían vivido toda su vida necesitaba ser removido de una vez.

—Lo he notado y sé que tú también. No me hace falta haber vivido con vosotros antes de esto. Lo he visto en ella, su maduración, su separación de ti para venir a mí. El entrenamiento dejó de ser una excusa para estar cerca de ti y empezó a usarlo para estar cerca de mí, cerca de sus raíces instintivas, lejos del papá que la había sobreprotegido hasta provocar un ridículo complejo retorcido y casi incestuoso. Dejó su maldita burbuja a tu lado y empezó a actuar por su cuenta, a buscar a los humanos con los que tú mantienes las distancias, a dejar de ponerse esa ropa que tú le consentías con tu tolerancia silenciosa. Ella lloró y te defendió con uñas y dientes cuando le conté lo del planeta Germera; te tenía tan idealizado... como ella dice, eras su príncipe de cuento de hadas y le dolió horrores saber que tenías fallos como cualquier hombre. Me gusta pensar que fui yo quien te bajó del altar poco a poco para ella, y cuando le pegaste porque te lo recriminó en un intento desesperado de volver a convertirte en objeto de su adoración... ahí terminaste de caerte para Bra... ¡Y vino a mí! No fue a por ningún otro, solo a por mí.

»No te preocupes, seguía defendiéndote y todavía lo hace. Para ella eres y seguirás siendo su papá, y es ese reparo lo que le impide estar conmigo ahora. Tú, y solo tú, siempre fuiste el mayor obstáculo para ella, así que hazle un favor y déjala vivir de una puta vez, Vegeta. Deja de sobreprotegerla, deja de pensar que ella es incapaz de llevar esta situación, deja de pensar que está confusa y que vive una fantasía en la que me tiene por príncipe o algo parecido... ella sabe muy bien lo que soy, ella sabe que soy un asesino y que no cambiaré de parecer ni de actitud. ¡No es tonta, deja de subestimarla! No te pido que lo aceptes. Por mí haz lo que te dé la gana, pero entérate de que dejó de ser tu niña hace mucho tiempo, y escúchame bien, condenado capullo... abre bien los oídos porque odio vuestra posesividad y solo lo diré una vez... Fui yo. Yo la convertí en lo que es ahora, y aunque nuestra relación se rompa, ella siempre lo recordará, siempre lo sabrá, siempre lo sentirá.

»Fui yo quien la convirtió en mujer, y por muchos años que pasen, aunque yo ya no esté aquí, ella sabrá que una vez fue mi mujer y que dejó de ser niña por mi propia mano.

Broly calló tras dejar clara su posición. Cada una de las palabras dichas era verdad para Vegeta, y Goku, que había sido consciente como alguien secundario de la relación que había entre padre e hija, sabía que el guerrero legendario se acercaba bastante a lo que ocurría. Era un hecho quizás retorcido, pero cierto, cuán ligados estaban las actuaciones de Bra a las de su padre, y viceversa. Con una madre humana y un hermano medianamente lejano por la diferencia de edad, Bra había recurrido a su padre y a su agrio carácter como única capacidad de comprensión y adaptación en un mundo extraño. La sobreprotección de Vegeta para con ella había hecho más mal que bien, prácticamente incapacitándola para desarrollar tolerancia por aquellos que fueran ajenos a su familia.

Broly había acabado con eso brutalmente, pero con efectividad. La había alejado de Vegeta, lo hizo ver como un hombre con defectos y casi lo convirtió en el enemigo de Bra. Rompió el lazo de necesidad y se convirtió en el hombre de Bra de manera sana y consentida para ella, pero Vegeta siempre estaría detrás y ella siempre lo seguiría viendo como una figura de autoridad. Goku no podía ni imaginar cuánto tenía que odiarle Broly. Vegeta era, en sí, el símbolo de su represión absoluta, de su castración, de su inferioridad, de todas las negaciones para él. Ahora, sobre todo, era quien lo alejaba de Bra.

Pero no era el único que odiaba.

Al fin y al cabo, era Broly quien había acabado con la seguridad y el mundo de Vegeta, era el guerrero legendario el que había alejado a su niña de él.

Para un padre era imposible aceptar de buenas maneras algo así.


[...]

Bra no paraba de dar vueltas alrededor de la Cámara de Gravedad, con los pelos de punta y los nervios a flor de piel. Llevaban un buen rato encerrados en su interior y todavía no notaba nada. ¿Eso era buena señal o mala? Teniendo en cuenta que solo podían salir de allí de dos maneras, suponía que buena, pero no podía dejar de darle vueltas al asunto, y Bulma, sentada en los escalones del jardín, empezaba a agobiarse. Su consumición de cigarrillos se estaba disparando.

—Estate quieta de una vez. Lo que tenga que pasar, pasará, estés pululando por aquí o no —le recriminó por fin, y Bra puso los ojos en blanco antes de volverse hacia ella hecha un manojo de nervios.

—Uno de los dos podría perder los estribos en cualquier momento y destruir el planeta. ¡No hay forma de que pueda relajarme sabiendo eso!

—Pues más vale que lo hagas, princesa —aseguró Yamcha a un lado de la familia—. Tu madre tiene toda la razón. De nada sirve preocuparse.

—Pero es imposible no hacerlo. Seguro que papá empieza a recriminar cosas, y Broly se pondrá hecho una furia, y los dos se matarán a golpes, o puede que sea Broly quien empiece... ¡esta situación no hay por donde cogerla!

—Es cierto, no la hay, por eso tiene tanta gracia —Yamcha parecía más relajado que ninguno, y eso solo conseguía irritar a la princesa aun más. Tras una carcajada que sonó burlona para ella, Bra se plantó frente a él con el ceño fruncido en una clara muestra de amenaza.

—¿Cómo puedes estar tan tranquilo?

—Bueno... no es la primera vez que vivo esto. Ahora tu padre está en la posición que yo adquirí hace treinta años, cuando tu madre y yo nos separamos y ella se acercó a él. ¡Es irónico que Vegeta piense lo mismo que yo pensaba de él hace tanto tiempo! Y mira cómo acabó la cosa —la actitud de Bra se relajó, sorprendida por la confesión. El hombre soltó una nueva carcajada al imaginar la situación y a su lado, Bulma sonrió de oreja a oreja. Yamcha posó una mano en el pelo azulado de Bra y lo revolvió en actitud cariñosa—. Cálmate. Todo saldrá bien, pequeña.

Fue imposible no creerlo, y la joven acabó asintiendo.

Entonces el estruendo del metal deformándose en el interior de la Cámara de Gravedad llegó hasta ellos. Krilín y A-18, que habían estado sentados en los escalones que daban al jardín hasta el momento se levantaron de inmediato. Bulma los imitó y Yamcha, en una actitud protectora, se situó frente a ella. Una parte de la cúpula de la Cámara había sido boyada desde dentro y sobresalía hacia afuera. Hubo otro golpe y todo el mundo notó cómo el ki ascendía en proporciones colosales de improviso.

Con el siguiente golpe, la puerta hermética de la cámara reventó dando paso al levantamiento de una voluta de humo que los cegó. El fuego se apoderó del hueco que quedaba al descubierto y un cuerpo se arrastró hacia atrás, empujado por la potencia del golpe con los pies hundidos en el césped del jardín, levantándolo para mantener el equilibrio.

—¡Maldita sea, Vegeta! —oyeron gritar a Goku todavía en el interior de la cámara. La polvareda se disipó, y Bra fue la primera en descubrir a Broly al otro lado del jardín, con los brazos sobre su pecho en actitud defensiva y con una vena palpitante sobre su frente.

Estaba furioso por el ataque del príncipe/rey, pero no era el único. Por la frente de Yamcha descendió una gota de sudor al sentir el disparatado ki de Vegeta, que había ascendido tanto que prácticamente cubría la Cámara. Goku emergió de ella, dando un salto para alejarse y plantarse frente a ellos con expresión claramente fiera. Entonces, Vegeta salió.

Su pelo erizado y dorado tardó una milésima de segundo en crecer hasta llegarle por las rodillas.

—¡Pero si no podía llegar a ese nivel en los últimos días! —exclamó A-18.

—Cuando un saiyajin se cabrea puede hacer muchas cosas —aseguró Goku.

—¿Qué le ha dicho Broly ahora? —interrogó Bra de inmediato, pero el héroe negó con la cabeza.

—Esta vez ha empezado Vegeta. Broly de verdad ha intentado contenerse, Bra, supongo que porque tú se lo pediste —la joven apretó los labios, sorprendida y enternecida, pero antes de que pudiera hacer nada para contenerlos, la cosa ya se había salido de control.

Broly se transformó tan rápido como Vegeta, pero antes de que pudiera llegar a convertirse en el guerrero legendario, el mayor se le echó encima a toda velocidad. Al parecer, el nivel de súper saiyajin 3 dejaba abiertas diversas posibilidades. Si en el caso de Goku había un equilibrio total entre velocidad y fuerza después de muchos años de entrenamiento, en el de Vegeta la velocidad primaba gracias a su menor tamaño, unido a su fortaleza física, pero tampoco se quedaba atrás en poder, y eso lo demostró en cuanto fue hacia un punto que aun no había sido cubierto; las piernas.

Vegeta solo pudo dar un golpe antes de que Broly se transformara en el guerrero legendario, pero fue más que suficiente. Voló hasta él, se agachó impidiendo que le acertara un golpe y le dio una patada certera al gemelo derecho. Acto seguido, la pesada mano del guerrero legendario, transformado en un gigante de casi cuatro metros, se hundió en su pecho y lo lanzó de vuelta contra la Cámara de Gravedad, haciendo que esta estallara en mil pedazos y sus restos salieran disparados por todas direcciones.

Bra se quedó estática observando a Broly en su grotesca transformación con la cara arrugada. Había visto cómo se había descompuesto al recibir el golpe de su padre, apretando los dientes, y desde allí pudo ver la sangre que inmediatamente empezó a salpicar sus pantalones a borbotones.

Tan pronto como inició su transformación, volvió a la normalidad, haciendo un esfuerzo sobre humano por no quejarse del brutal dolor.

Vegeta, todavía transformado, se levantó inmediatamente y se sacudió los restos, dispuesto a pelear.

—Esa te la debía, cerdo —comentó. Broly sabía que se refería al momento en el que le había roto el fémur durante su pelea anterior antes de lanzar a Trunks contra la lava.

Debía de ser eso, porque su pierna estaba innegablemente rota.

—¡ME TENÉIS HARTO! —el grito de Goku llenó el lugar tan pronto como los ánimos se calmaron y ambos se giraron hacia él, uno controlando la respiración de dolor—. ¡¿Qué coño os pasa?! ¡Estáis jugando con mi familia y la recuperación de Goten!

Goku estaba furioso como pocas veces se le había visto. De hecho, Vegeta no recordaba haberle visto tan colérico en su vida. ¿Había dicho coño? ¿Kakarotto? Pestañeó en confusión e incredulidad, pero antes de que pudiera reaccionar un nuevo grito atrajo su atención.

—¡BULMA! —Yamcha chilló y la mujer soltó un quejido audible con una mano en la cabeza y el cuerpo a peso muerto entre los brazos del antiguo ladrón. Algunas de las piezas metálicas de la Cámara de Gravedad habían saltado hacia allí, y una de ellas se había estrellado contra la pared, había rebotado y había golpeado a la mujer desde atrás sobre la espalda y la cabeza. Por su frente descendía un visible hilo de sangre, y se había venido abajo.

—¡Mamá! —gritó Bra.

Vegeta se descompuso y su transformación se esfumó. Ante la emergencia, Broly quedó olvidado en aquel rincón del jardín recientemente destrozado.

No pasaba nada. Bulma estaba bien, pero eso no era algo que ninguno de ellos pudiera saber con seguridad, así que poco se tardó en tomar precauciones al respecto. En un momento, la mujer fue alzada entre los brazos del príncipe, que le dio la espalda al enemigo. Broly podría haberlo matado en ese momento por su despiste, pero no lo hizo. Se sentó en el suelo con una mano sobre la pierna herida y la sobó, apartando un poco la tela ensangrentada para ver los daños, pero se topó con un problema: puro hueso limpiamente partido fuera de su carne y un dolor que lo hizo palidecer, pero no gritar.

Todavía había jolgorio allí por lo recientemente sucedido y Broly, no supo por qué, miró al preocupado grupo, que no escatimaba en esfuerzos por cuidar de una mujer débil que apenas había sido rozada y que ya se quejaba por el exagerado tratamiento. Pudo ver a Bulma en el interior de la casa a través de las ventanas, pudo ver cómo todos le tendieron la mano para ayudarla a levantarse, vigilando esa contusión por si volvía a caerse. La mujer, apoyándose en su futuro marido, se alzó y se quejó por la brusquedad del golpe. Se tambaleó, pero fue sujeta de inmediato y alzada como una novia la noche de su boda. Desapareció en el interior de uno de los pasillos protegida por los fuertes brazos de su marido.

Broly tragó saliva antes de levantarse solo, estremecido de dolor. Se tambaleó, pero nadie le ayudó a mantenerse en pie y volvió a caer. Suspiró de puro sufrimiento cuando se golpeó la rodilla y las vibraciones llegaron hasta su herida. Los observó en silencio largo rato sin saber qué era lo que atraía su atención exactamente. Simplemente ellos estaban dentro y él estaba fuera, herido, y a decir verdad, aunque nunca lo reconocería, le dolía lo suficiente como para precisar ayuda.

Pero no la había. No para él.

Broly suspiró... luego se tensó.

Goku había salido de la casa y estaba allí, a apenas unos cuanto metros de distancia. La cola del guerrero se erizó cuando dio un paso hacia él y su contraparte, irritada por lo sucedido recientemente, se limitó a esperar y a sacar algo de su bolsillo. Broly alzó la mano en un movimiento reflejo cuando le lanzó la semilla senzu y la agarró. La observó con inquina.

—¿Necesitas ayuda para levantarte? —le preguntó Goku.

Broly lo observó largamente.

—No.

—Está bien. Te esperamos dentro, ya casi es la hora de cenar y puede que llueva esta noche —el guerrero legendario no se inmutó. Sus ojos viajaron al interior del cálido hogar, donde se había convertido en el foco de las miradas que esperaban un movimiento por su parte.

De repente, ninguno parecía tenerle auténtico miedo.

Los miró, luego miró la semilla que descansaba en su mano y luego vio a Bra cuando Goku pasó por su lado en dirección al interior. Ella andaba hasta él, visiblemente preocupada. Broly miró a su alrededor, pero no vio nada.

Estaba perdido entre la amabilidad y la oscuridad.

Una vez en el interior, Goku observó la situación y la analizó con ojo crítico. Nada parecía ir bien al otro lado de las ventanas, y Broly tampoco parecía avanzar hacia ellos si no era con el puño en alto o los dientes por delante. A pesar del tiempo que le habían dado, la situación seguía tensa y no parecía que fuera a cambiar pronto.

No habían avanzado nada y él cada día estaba más ansioso.

Nunca había echado de menos a nadie salvo a su abuelito siendo un niño, pero ahora daría lo que fuera por oír alguna de las ocurrencias estrafalarias y traviesas de Goten. Lo echaba de menos a morir.

Y lo peor estaba por venir.

—Maestro —el hombre se giró hacia Uub, que serio, lo esperaba en la puerta de la cocina—. Gohan ha despertado.

En el exterior, una ráfaga de viento se levantó y Bra cerró los ojos unos segundos. Cuando volvió a abrirlos, Broly ya no estaba.


[...]

N.A: capítulo más corto en comparación con los demás, lo sé, y también menos abarcador y no muy importante, pero Broly tiene que hacer un tanteo, y es este. No es muy apreciado por los demás ni él mismo los aprecia, pero tiene algo en mente y para llevarlo a cabo necesita algo. ¿Qué será lo que tiene pensado? ¿Se dejará llevar por Bra una vez más o será ella quien se deje llevar? ¿Cómo reaccionará Gohan ante todo lo que le ha pasado?

Para los que se hayan dado cuenta o les haya sonado raro, el discurso de Broly sobre la relación de Bra y Vegeta no iba por derroteros de incesto ni nada parecido, (bueno, un poco sí). El término médico sería "complejo de Electra". Síp, la explicación vendría a estar relacionada a eso. Bra tenía un cierto complejo de Electra por su padre, que para quien no lo sepa quiere decir algo así como que la figura paterna se idealiza por la hija hasta un punto insano, haciendo que busque hombres con características muy similares a las de su papá o imposibilitándole incluso ir con otros hombres que no sean él. Esto no deriva en incesto (de hecho, no tiene nada que ver), y es algo que todas las chicas viven hasta que el mito del padre se les cae. Bra no está enamorada de Vegeta (no, por dios), pero su sobreprotección la hizo estar tan ligada a él, que le impedía ver poco más allá de su padre. Como Broly bien ha dicho, y me imagino que todos os habréis dado cuenta, Bra ha madurado de principio a fin y ya no tiene ese complejo, pero sigue teniendo demasiado en cuenta lo que piense Vegeta y eso, en parte, le impide decidirse por Broly definitivamente.

Ahora sí, muchísimas gracias por los rewiens! *o* La otra vez estaba triste porque noté que me habían bajado un poco, pero creo que eran más bien suposiciones mías y siento haberlo dicho con tanto desagradecimiento. Ahora estoy súper contenta con ellos. ¡Gracias, gracias, gracias! ¡MILLONES DE GRACIAS! no sabéis lo que me animan a la hora de escribir. Cuando no tengo inspiración, siempre leo alguno y me animo. Eso sí, ya no puedo contestarlos todos como hacía antes u.u solo suelo responder a los que me hacen preguntas, pero eso no quiere decir que no esté infinitamente agradecida y emocionada. ¡Esta es la recta final después de todo!

Os doy las gracias, Xxyoxitha94xX, Mari-O.K (entiendo lo que quieres decir y es eso lo que me ha pasado justamente. En principio el fic iba a ser corto y simple, pero se ha convertido en un proyecto demasiado ambicioso y largo. Suerte que poco le queda para terminar) Nebilimk, Kyuubi-No-Akitami (me alegra que te gustara el Trunks de Pesadilla, yo lo amo xD), madeebianqui96 (gracias, hago lo que puedo!), Portidaz (gracias! no voy a mentirte, me alegra que te haya hecho llorar porque eso quiere decir que te llega xD), RochiiR.C.R (de acuerdo, los esperaré xD), VanneeAndrea (gracias nena!) Mya Fanfiction (¡Myaaa! me alegra que te gustara, yo también lo considero de los mejores ¿a que no sabes lo que he leído últimamente? Tu fantástico Un hogar vacío! ya te comentaré, ya) dayanna-son, Prl16 (jajaja eres una de las pocas que me ha dicho lo de la parodia de Bob Esponja! me alegra que te dieras cuenta! este capítulo necesitaba algo de humor con urgencia, e imaginarme a Broly detrás de Goku de esa guisa era demasiado. Tengo hasta una imagen de esa escena! Adoro tus rewiens, nena, gracias, gracias, gracias!), Link-Girl Yuri fan (ya hablamos por mp ;)), irene (gracias, a ver cómo se soluciona lo de Bra y Broly), Colli Kabuto (pobree, y Broly no está especialmente romántico en este tampoco, pero habrá romance, ya verás, solo espera un poco jajaja!, gracias por el rewien!), kgonzalezmaga (puedo intentar mandártelos a tu correo, aunque no sé cómo se pasa a pdf xD. Es una porquería eso que han hecho de no poder copiar, u.u pero en fin), kare, DarknecroX (jajaja, sí, sé que son largos, por eso este es más cortito, me alegra que te gustara aunque te dejo ciego! xDD), AlexanderMan, marilu moreno (muchas gracias por tus animos, nena, ya estoy más alegre ¡como para no estarlo!), claire redfield (tu comentario me ha dejado un poco confusa. Respeto que no te gustara el capítulo, pero lo de los hijos de Broly salió explicado en el capítulo 25, y Trunks no mató al último boburriano. Bia y Bumo nunca han muerto, en ningún momento se ha dicho que lo hayan hecho, de hecho, aparecen antes de la última batalla contra Benkas en una ocasión. Y no, Vegeta no perdonó a Bra. Gracias por tu sinceridad de todas formas n.n), InuKidGakupo (gracias, nena. Sí, ya se extendió demasiado, y ahora solo queda un final apoteósico (?) jaja Broly... veremos a ver qué trama), laura (bueno, estos capítulos no se escriben solos xD), erika maria, (imposible no tardar, al fin y al cabo no puedo estar todo el día escribiendo!), STF01 (¡Te amé por este enorme rewien, en serio! y lamento no haber podido responder, pero lo amé muchísimo *o* al próximo seguro que respondo, gracias, cada vez que se me quitaban las ganas de escribir lo leía otra vez! y sí, aunque Broly diga que no, obviamente le afecta lo que le ocurrió a sus hijos, y sí, Goku hace homeros, lo peor es que le salen bien! jajaja), Bego-Bura-xD (mi siempre leal lectora desde el principio! no sé cómo no te cansaste ya), kAeDe-HiMe (gracias, me harás sonrojar u/u adoro tus rewiens y lo sabes! me subes la autoestima. Eres la única que ha mencionado que usaron a Broly de semental, cosa totalmente cierta, como si fuera un toro o un caballo el pobre u.u y nunca me cansaría de los rewiens, cuanto más largos mejor!), wen echelon princess (gracias, me alegra que al final te decidieras a comentar! tienes una buena capacidad de análisis ;) no sé si esto es lo que habría pasado si Broly hubiera estado pululando por ahí, pero como lo adoro, se merecía una historia propia!), Usuario865 , (muchas gracias, ya verás qué planea Broly, no todo es tan bonito como parece) XxLuciernagas-sakuxX (VOLVISTE *O*! y no te preocupes, entiendo lo de los exámenes, yo estoy igual! u.u), y sofi12 (ya hablamos por mp xD)

A todos mil gracias! Espero poder subir el próximo capítulo dentro de poco. Le queda taaaaan poco para acabar *o* Espero que este os haya gustado aunque no aporte tanto como los otros. ¡Nos leemos!