Notas de autora y respuesta a rewiens al final del capítulo.
Capítulo 30
Los problemas de mamá y papá
Día 213 (11:45 am)
Sur de Capital del Norte
Bra amaba a Broly.
Desde que lo conoció, se había convertido gradualmente en la persona en la que pensaba cuando se despertaba por las mañanas, la primera, y luego la última cuando se iba a la cama. Si no se entretenía haciendo cualquier cosa, como entrenar, estudiar o algo que la distrajera, su mente navegaba a la deriva hacia él. La razón dejaba de ser escuchada para entregarse a los designios del corazón. Cuando no lo tenía delante lo echaba de menos, y cuando lo tenía delante sentía que no podría haber nada que rompiera su burbuja de felicidad, aunque sus encuentros se redujeran a peleas. Era muy diferente a lo que podía sentir por su familia. De verdad lo amaba.
Pero eso no quería decir que se fiara de él.
Bra sabía que Broly escondía algo desde que había puesto un pie en la corporación. Su cambio de opinión había sido drástico, y ni por un momento se tragaba que se debiera a que, milagrosamente, hubiera recapacitado. Quizás Broly pudiera ver las ventajas de no estar solo, pero eso no significaba que se hubiera dado por vencido y deseara ser como ellos; era demasiado cabezón. No se lo tragaba, igual que Broly no había creído su interés en él fuera genuino durante los primeros meses.
Aquella mañana lo siguió, y cuando sus pies dieron sobre la formación rocosa del Sur de la Capital del Norte, el lugar donde el Dr. Gero había estado oculto creando a los androides, se dio cuenta de que hacía bien en no fiarse de él. Lo observaba desde lejos, cuidando su ki, y también pendiente de que su desarrollado olfato no la detectara. Tras una colina rocosa, se asomaba y podía verlo deslizarse con agilidad, dando vueltas por allí, tranquilo al principio, exasperado después. Llevaba cerca de cuatro horas y media moviéndose sin orden ni concierto, y para Bra se hizo obvio que estaba buscando algo. La cuestión era el qué.
—Miaaaaww...
El pelo de la joven se erizó cuando escuchó el maullido de Tama en su oreja. Se volvió hacia el animal, que daba saltos e intentaba captar su atención, aburrido, buscando la manera de ir en busca de Broly. Bra le lanzó una mirada furibunda antes de taparle el hocico, suspirando. No estaba segura de cómo se las apañaba ese gato, pero se encaramaba a los lugares más inhóspitos. En esa ocasión, se había enganchado al hombro de Bra sin que ella se diera cuenta, y viajó con las uñas clavadas en su ropa hasta su destino. Cuando la muchacha se percató, ya era tarde para volver y soltarlo. Si lo hiciera, perdería a Broly de vista, y después de preguntarse y sospechar qué demonios hacía tanto tiempo fuera y lejos de la corporación, decidió que no podía perder la oportunidad de descubrirlo.
Broly apenas había pasado tiempo en la Corporación Cápsula, y eso era un hecho. Todos pensaban que era porque se sentía incómodo, y en parte, así era. Sin embargo, había más. Los Guerreros Z no eran los únicos que habían estado buscando a los boburrianos por todas partes, pero entre ellos y el guerrero legendario había una diferencia. Broly sabía qué buscar y dónde.
Había estado rastreando el planeta por sectores, de este a oeste y de sur a norte, pero siendo muy consciente de cómo se protegían sus enemigos. La telekinesis era una gran ventaja para camuflar su guarida, pero Broly sabía cómo la usaban y cuál era su punto débil. El problema era que se necesitaba una gran atención para detectar algo concreto, y era más que obvio que con las prisas, ninguno de los Guerreros Z había visto algo llamativo. Broly sí lo veía, pero por desgracia, no había encontrado nada en los otros sectores vigilados... por ahora.
Bra bostezó con Tama entre sus brazos, procurando no hacer ruido e imitando el entrenamiento que Broly le había proporcionado sobre el sigilo de la caza. Nunca le había hecho gracia matar animales, así que no había prestado especial atención a sus lecciones en ese aspecto. Por suerte, él era tan concienzudo y exigente, que la obligó a aprender y no paró hasta que supo lo básico sobre la discreción. O se le daba muy bien, o Broly estaba demasiado concentrada como para percatarse de su cercanía.
En cualquier caso, Bra esperó sin quitarle los ojos de encima, y en un momento determinado, Broly se detuvo en mitad de las rocas y suspiró. Sulfurado, lanzó un grito estridente al cielo que consiguió erizar el lomo de Tama. El gato se acurrucó en el pecho de su dueña arañando su ropa de entrenamiento, asustado, pero Bra, acostumbrada a esos arranques de mal humor, siguió observando la escena.
—¿¡DÓNDE COÑO ESTÁIS!? —le oyó gritar.
Su potente voz hizo eco entre las montañas antes de que la tomara con las formaciones rocosas. El suelo tembló cuando empezó a destruirlo todo, dando patadas y haciendo movimientos furiosos de un lado para otro, prácticamente pataleando. Bra suspiró con resignación. Daba igual cuántos años fuera mayor que ella, porque nunca dejaría de tener esos berrinches propios de críos de seis años.
Broly alzó una enorme roca tres veces más grande que él, y sin más, la arrojó contra la pared de dura piedra que formaba el gran precipicio bajo el que se encontraba. La roca estalló, el lugar se sacudió con violencia, y una avalancha de piedras cayó sobre el guerrero legendario, que se dejó sepultar con muy mal humor. Cuando su cuerpo despareció bajo las rocas, suficientes como para matar a cincuenta humanos, Broly emergió sacudiendo su cuerpo sin el menor rasguño, pateando todo lo que había en su camino. Se dejó caer con fastidio, y cerró los ojos, pensativo. Bra volvió a suspirar, tumbándose boca abajo en el suelo, esperando nada en concreto. Entonces, una diminuta piedra dorada cayó junto a las demás. Hasta que el humo no se alzó y el guerrero legendario detectó el olor, no supo que la piedra estaba quemando su piel bajo el pantalón ajado. La agarró y la inspeccionó entre sus dedos. Su tono dorado ya la delataba, pero aparte de eso, el ardor que sintió sobre la piel fue suficiente.
Braummuro.
Broly alzó la mirada hacia el precipicio medio derruido, y notó la brillantez que desprendía parte del mismo cuando el sol llegaba hasta él. Alzó el vuelo, siendo observado por Bra, y ascendió hasta que encontró la pared lisa y dorada bajo algunas capas de roca. La acarició con los dedos y volvió a sentir el ardor en ellos.
Ahí estaban.
Bra lo entendió, sobre todo cuando vio a Broly lanzar un grito con el puño por delante sobre la pared de braummuro. Los casquetes y trozos cayeron a varios metros, y un boquete se abrió en la montaña rocosa. Broly ni se lo pensó. Entró. Bra palideció al darse cuenta de lo que quería hacer desde el principio: encontrar a los boburrianos para destrozarlos él mismo, solo. Eso era algo que ella no podía permitir. No que los matara, por supuesto, sino que luchara solo contra algo que le había hecho tanto daño, llegando a desestabilizarlo por completo. Por eso, Bra soltó a Tama sobre el suelo y se preparó para seguirlo. El gato, sin embargo, volvió a engancharse en su pantalón en cuanto Bra alzó el vuelo y se introdujo por el boquete de la pared, detrás de Broly.
Él se había adelantado, y la oscuridad se cernió sobre ella cuando el agujero que llevaba al exterior se cerró, como si el braummuro tuviera vida propia. Quieta, encerrada, en la oscuridad, supo la verdad.
Los habían estado esperando.
(12:03 am)
Corporación Cápsula
Pan corrió a toda velocidad por los jardines de la corporación una vez aterrizó en ella. Uub la siguió de cerca, alterado y con la adrenalina por las nubes, cansado pero demasiado emocionado como para ignorar su alegría. Ambos estaban sucios, con la ropa ajada y olían a sudor y a cosas peores, pero eso no les impidió correr hacia el interior, en búsqueda de la habitación que Gohan ocupaba desde que habían empezado a convivir allí.
Los que por allí pululaban los miraron e intentaron preguntar dónde demonios habían pasado toda la noche. Cuando Videl y Chichí vieron a la chica, iniciaron una sesión de gritos extasiados que Pan ignoró deliberadamente, corriendo pasillo abajo. Las dos mujeres, confusas por ese arranque, fueron tras ella.
Cuando abrieron la puerta de la habitación de un golpe, Gohan perdió el equilibrio golpeado por el viento. Su cuerpo se daleó peligrosamente hacia la izquierda, donde le faltaba el brazo y parte del rostro perpetuamente vendado. Pero antes de que pudiera caer, su brazo derecho se estiró y se cernió sobre el hombro de Goku, utilizándolo como poste imperturbable, algo que había empezado a hacer hacía unos días.
Había sido una gran sorpresa. Goku entró en su habitación varios días atrás dando de lado algunas de sus horas de entrenamiento. Aparte de la culpa que tenía su sordera, Gohan no había entendido a qué demonios venía que lo obligara a levantarse y a caminar, y también a hablar, aunque él no pudiera escucharse a sí mismo. Al principio se había resistido y le había dicho que se largara, consumido por un mal humor para con él bastante genuino. Tenía cambios de carácter constantes propios de una pequeña depresión de la que Videl, Pan y Chichí no podían sacarle. Ninguna de ellas había visto lo que Gohan necesitaba; cero compasión y nada de cama. Necesitaba espabilarse, y curiosamente, el único que se percató de ello fue el hombre que empezaba a adquirir algo de responsabilidad.
A buenas horas, había pensado Gohan.
Goku intentó echar de allí a Chichí y a Videl al darse cuenta de que estaban tratando a su hijo como un discapacitado. No le gustó esa compasión, en absoluto. No creía que fuera una buena manera de llevar la situación, porque si seguían así, Gohan acabaría creyéndose que de verdad era inútil, y actuaría como tal cuando en realidad no lo era. No podía dejar que lo corrompieran, y aunque en un principio no logró nada insinuando que sería mejor dejarlo tranquilo y hacer las cosas por sí mismo, logró ponerse serio en cierto momento.
Era el padre, se había recordado. Nunca se había considerado el cabeza de familia, algo que pertenecía exclusivamente a Chichí en esa dictadura matriarcal a la que no se oponía. De hecho, le había venido muy bien que ella se preocupara por todo y todos, y también que ordenara hacer cosas, porque así él no tenía que pensarlas. Pero en ese momento tenía que hacerlo... y lo había hecho.
—Sé que nunca he estado pendiente de estas cosas, y no he sido un buen padre. Di de lado a Gohan y a Goten durante mucho tiempo, pero ahora... ¡estas cosas no son algo que una esposa o una madre puedan entender, así que dejadnos a solas! ¡Gohan no necesita vuestros mimos, es un hombre adulto, así que dejadlo de una vez! —por primera vez en su vida, Goku hizo ostentación de su sabiduría en un tema que no era la batalla, en algo filial, de lo que había huido siempre. Fue una lástima que Gohan no lo escuchara. Lo único que vio fueron las expresiones agrias de las mujeres de la casa, las cabezas de familia sin las que ellos dos eran nada.
Chichí se acercó a Goku con los ojos llameando, y Videl lo hizo por igual. Gohan vio a su padre tenso, y entonces ambas empezaron a gritar. El guerrero tragó saliva. Le temblaron los brazos por el derroche de vitalidad y furia en las dos, y Gohan se imaginó el disparate que su padre habría dicho. No se imaginaba que Goku estuviera peleando por él contra lo que más miedo le daba: su mujer.
El guerrero aguantó la reprimenda, intentó dar su punto de vista, muy dispar al de ellas, pero Chichí y Videl no admitían réplica. Finalmente, dieron por zanjada la discusión y se volvieron hacia Gohan otra vez. El mayor estaba molesto por el tratamiento recibido. Había empezado a pensar que, quizás, no hubiera estado tan mal ser asesinado por Benkas en lugar de tener que padecer esa humillante situación. Estaba en una crisis existencial de la que no sabía cómo salir, y la constante preocupación de Videl y Chichí no le dejaba avanzar lo más mínimo.
Quizás Goku nunca le había prestado toda la atención que debía a sus hijos, pero después de los brutales sucesos, empezaba a ver cosas que había ignorado hasta ahora. Vio, con gran claridad, el sufrimiento de Gohan y el poco bien que le hacían al preocuparse por su salud exageradamente, aconsejándole que guardara reposo. Tal vez fuera frío y hasta cruel, pero por primera vez, iba a hacerse cargo de su familia por encima de su entrenamiento.
Sin hablar ni intentar convencerlas, se dirigió hacia ellas y agarró a cada una, elevándolas sobre sus hombros. Patalearon, gritaron, lo amenazaron, y, finalmente, lo maldijeron cuando las sacó de la habitación y les cerró la puerta en las narices. Padre e hijo se quedaron solos, y se miraron como no habían hecho en años.
Goku, con una paciencia que Gohan no sabía que tenía, empezó a impedirle usar una pizarra para hablar o leer. Lo obligó a hacer cosas, a moverse sin un apoyo cuando estaba claro que su sentido del equilibrio se había ido al cuerno. Le quitó todos los puntos que podían ayudarlo a mantenerse en pie, y lo obligó a andar constantemente para, después, ponerle retos más complicados en una especie de rehabilitación sin ayuda. No podía contar las veces que se estrelló y los golpes que se llevó. De hecho, su muñón se abrió una vez, ensangrentándolo todo, y Goku no lo ayudó en absoluto. No le tendió una mano para ayudarlo a levantarse, y todo lo que quería coger lo alejaba de él adrede para aumentar su esfuerzo. Se quedó sin comer dos veces porque su padre lo sacó de quicio alejando la comida de él.
Durante los primeros días, Gohan de verdad creyó odiarlo al verlo desde el suelo, sereno y calmo; él, destrozado y débil. Sacó a relucir una rabia drástica. Cuando Goku, harto de verlo intentar comunicarse con escritos, lo apartó todo para que no pudiera hacerlo, estalló. Le dijo cosas que ni el peor de los hijos le diría a su padre. Fue absolutamente cruel y se alegró de no haberse oído a sí mismo. Echarle la culpa de la muerte de Goten no había sido nada maduro por su parte, pero pese a ello, no estaba seguro de si a su padre le afectaron sus palabras. Hizo oídos sordos y siguió fastidiándole y alejando a Videl y a Chichí de él.
Por lo menos, no lo ignoraba, como se había acostumbrado. Gohan estaba un poco descolocado por tanta atención y constancia. Su rabia iba disminuyendo conforme la iba soltando, y Goku no parecía tomársela a pecho. No lo hizo cuando le gritó que Picolo era muchísimo mejor padre que él. No lo hizo cuando le dijo que Goten lo había estado buscando durante toda su vida y nunca lo había tenido. No lo hizo cuando le gritó que él debería haber sido el muerto, no Goten. Si hubiera estado allí... si no fuera porque Goku se había mostrado como un ejemplo de guerrero perfecto... si Goten no lo hubiera tomado como modelo... Seguro que Goten había estado aterrorizado cuando peleó, y seguro que se dejó llevar por los sentimientos de proteger a todo y a todos, algo que no venía de Goku, porque sus motivaciones eran otras.
Goku habría peleado por placer. Goten por necesidad. El padre era un guerrero nacido para luchar. El hijo era un hombre humilde nacido para ayudar. Eran cosas muy distintas.
Por fin, en un determinado momento, Gohan se calmó. Lloró. Goku se mantuvo firme recibiendo sus pullas constantes hasta que consiguió entenderlo todo. Nunca estuvo tan cerca de Gohan, ni siquiera cuando era un niño. Nunca había sido verdaderamente consciente de todo lo que ocurría a su alrededor, quizás porque le desagradaban esa clase de situaciones que nunca había comprendido del todo. Goku siempre había sido para él mismo. Tras sus acciones más radicales solía haber un propósito egoísta. Era el colmo del egocentrismo, pero la gente no parecía percatarse de ello porque tenía el poder de alegrarle la vida a todos cuando aparecía. Era un héroe. Caía del cielo, aparecía en el momento más necesitado y todos lo amaban. Pero detrás había mucho más, y su familia lo vivió en primera persona. Había sido un crío caprichoso y egoísta en los temas importantes, y no se había dado cuenta de que ya no estaba solo. La gente no solo dependía de él en las batallas, ¡tenía una familia que dependía de él en el día a día! Le había dado prioridad a la sangre saiyajin en lugar de a la humanidad en la que se había criado, y ahí estaba el resultado.
Ver a Gohan destrozado, incapaz de andar correctamente por la falta de equilibrio e incapaz de escucharle le pareció lo más duro del mundo. Quiso huir a cada minuto de allí, estar en cualquier parte, no verle manco, no verle deformado, no verle sordo, no oír las cosas que no quería escuchar: la muerte de Goten, su ineficacia como padre, su indiferencia inocente, la desesperación y la súplica en sus hijos... No quería escuchar más insultos. Necesitaba huir y refugiarse en el ejercicio físico, como siempre había hecho...
... Pero Goku se quedó junto a Gohan. Lo hizo porque le quería, nada más.
Y esa fue la primera decisión madura que tomó en toda su vida.
La confianza padre e hijo había aumentado en proporciones descomunales, pero aunque Goku estaba más cerca que nunca, los ojos de Gohan estaban cargados de desconfianza. No podía fiarse de que estuviera siempre así, porque le había dado demasiados desplantes como para ser tan ingenuo. Pese a ello, tampoco podía evitar hacerse ilusiones. Gohan se sentía como si hubiera regresado a la niñez, guiado por su padre, incapaz de hacer nada, con la autoestima encharcando el suelo.
Cuando Pan abrió la puerta junto a Uub, su padre se llevó una buena sorpresa. Tenía intención de ir a buscarla por las malas junto a Goku, furioso porque se había dado cuenta muy tarde de que no estaba por allí. El salvador del universo lo sabía, e insistió en que no habría problema si Uub estaba con ella; confiaba ciegamente en las habilidades de su alumno, y eso le valió otro enfado por parte de Gohan y más desconfianza.
Nuevamente, Goku intentó hablar en lugar de huir, y su hijo enmudeció al notar el contacto telepático al que le sometió. También habían trabajado en esa clase de comunicación, pero había sido infructuosa porque Gohan no ponía de su parte. Los senderos hacia su mente estaban cerrados a cal y canto para su padre, pero cuando vio que Goku se pasaba horas junto a él todos los días, se relajó.
—¿Dónde demonios estabas, Pan? ¡No puedes ir por ahí como te dé la gana, los boburrianos siguen libres! ¡Deja de ser tan inconsciente! —dijo Gohan con la voz más elevada de lo normal.
Su hija, sin embargo, no pareció asustarse. Por el contrario, hizo un puchero y corrió hasta su padre. Lo abrazó con gran fuerza y Gohan volvió a tambalearse. Goku apoyó una mano en su espalda para que no cayera. Entonces Pan habló, pero Gohan no la escuchó. Miró a su padre, cuyo ceño se frunció en una mueca mientras se acercaba a su nieta. Los dos iniciaron una conversación llena de sollozos por parte de Pan, y de exclamaciones ahogadas por parte de Goku.
¿Qué pasa, papá?
La brisa telepática llegó hasta la mente de Goku, que descolocado, no le respondió enseguida.
No puede ser... Le oyó decir en su cabeza.
Entonces Goku se arrodilló frente a su nieta, y esta se separó de su confundido padre, pasándose un brazo por los ojos para eliminar las lágrimas que no pudo reprimir. Goku estiró la mano hacia ella, y Pan sacó algo brillante de su bolsillo que depositó en la palma de su abuelo. El corazón de Gohan se aceleró. Los labios de Goku se apretaron y su nuez se sacudió cuando tragó saliva. El resplandor los cegó.
... La esfera de cuatro estrellas estaba ahí. Completa. Entera. Reconstruida y plenamente funcional.
Gohan no la reconoció enseguida, y Goku tampoco lo hizo. Los ojos de ambos, abiertos como platos, la investigaron por miedo a equivocarse y a hacerse falsas esperanzas. La mano del mayor temblaba, y los labios de Pan se movieron en una afirmación muda.
Solo había que juntar los pedazos. Nada más. Funciona... ¡Funciona!
—¡FUNCIONA! —gritó Pan, entusiasmada, sacudiendo la cabeza y limpiándose las lágrimas unidas a la risa—. ¡Solo tenemos que reunir las demás, como siempre, y podremos despertar a Picolo, curar a papá, volver a hablar con Dende y Kaio-sama! ¡REVIVIR AL TÍO GOTEN! ¡Todo está solucionado, podremos hacerlo todo! ¡Papá volverá a oír! ¡PAPÁ!
Cuando Gohan captó la situación con la breve información de un, cada vez más, emocionado Goku, agarró a Pan con su único brazo y consiguió auparla apretándola contra sus costillas. Con un grito de júbilo, ambos dieron dos vueltas sobre sí mismos antes de caer al suelo. Allí, padre e hija se abrazaron con fuerza, todo alegría y extenuación. Ya nada importaba, ni los boburrianos, ni la muerte, ni lo sufrido, ni lo que habían perdido, aquello que iba a ser recuperado.
—¡BULMA! —Goku salió corriendo de la sala dando voces. Videl y Chichí se apartaron de su trayectoria cuando lo vieron salir hacia el laboratorio de la mujer, dando saltos, literalmente hablando.
Desde el umbral de la puerta, junto a Uub, las dos mujeres observaron al padre y a la hija sin entender absolutamente nada. Videl no entendió ese beso en la frente de su hija, ni las palabras orgullosas de Gohan para ella.
En cuestión de minutos, cuando la corporación y todos sus habitantes todavía intentaban asimilar lo que había ocurrido, Yamcha, Tenshinhan, Chaoz, Krilín, Vegeta y Goku salieron despedidos con las coordenadas exactas de las seis esferas de dragón restantes, cada uno con un intercomunicador que recibía las instrucciones de Bulma desde el laboratorio, donde se mantenía el radar del dragón.
Allí, emocionados y con sonrisas esperanzadoras, los que quedaron para proteger el lugar de posibles amenazas empezaron a prepararse para revivir a los caídos y arreglar los estropicios. Algunos esperaban que lo que había provocado el mal de la muerte no desapareciera. No todo había sido malo, así como la maduración de Goku y la unión de Broly a ellos. Otros necesitaban dejar atrás esa situación, como la pesadilla viviente que Trunks llevaba sobre sus hombros. Tan sumidos estaban en sus propias cavilaciones, que ninguno se dio cuenta de que el guerrero legendario y la princesa no estaban allí desde hacía horas. Pero no tardarían en darse cuenta de ello.
(12:05 am)
Sur de Capital del Norte
Bra no conocía el lugar, ni mucho menos los complicados pasillos y laberintos que conformaban las naves alienígenas de los boburrianos. La estructura urbana y estilística de esos alienígenas distaba mucho de la humana, y allí, dentro de la enorme nave espacial, empezó a caminar sin tener ni idea de adónde se dirigía, con los cinco sentidos puestos en todo lo que la rodeaba. La energía de Broly resultaba apenas reconocible. Cuando iba tras ella, se daba de bruces contra las paredes, y aunque estas no estaban hechas de braummuro, molestaba de igual manera. El corazón de Bra latía desbocado, insegura y nerviosa en un lugar desconocido lleno de enemigos. Ahora entendía cómo se sentía Broly en la Corporación Cápsula, rodeado de personas que podían revolverse contra él en cualquier momento, confiando solo en su astucia y su propia fuerza. No era agradable.
A su lado, en absoluto silencio con la cola erizada, Tama gateaba con los ojos brillantes, observándolo todo con una claridad diurna. Llegó un momento en el que se detuvo en una bifurcación, igual que su dueña, y siguió el rastro de Broly a la derecha. Bra se dirigió hacia allí guiada por una fuerte intuición. Tama, con la cabeza muy alta, la siguió. Pero entonces la luz iluminó la oscuridad, emergiendo desde el pasillo izquierdo.
Bra se detuvo y dio media vuelta. Sus puños se alzaron en posición de batalla antes de decidirse a caminar hacia allí, a la defensiva. Escandalizado, Tama corrió hasta ella y le arañó una de las botas intentando captar su atención, en vano. Podía oler lo que había en aquel lugar, y no le gustaba en absoluto. Se quedó quieto, maullando, y Bra se detuvo pensándose dos veces hacia donde se dirigía.
Princesaaaa...
La voz suave y siseante en su mente la atrajo. Cuando esta volvió a repetirse, esta vez haciendo eco entre las paredes, todo razonamiento se volvió oscuro para ella. Esos hijos de puta lo habían destrozado todo, y merecían la peor de las muertes.
Se dirigió hacia la luz ignorando los maullidos, y atravesó el pasillo alzando el vuelo. Se adentró en una habitación tan iluminada, que la cegó, y no tuvo más remedio que apoyar los pies en el suelo y taparse la vista con las manos. Esperó para aclarar su visión y centró las pupilas en un punto de color que había allí, quieto, observándola con una mueca tierna y emocionada absolutamente bizarra.
Bia la había estado esperando.
—Hola, princesa —la saludó. Los ojos de Bra se oscurecieron—. Sabía que nos encontraríamos tarde o temprano. Era cuestión de tiempo. Mis niños y yo siempre lo hacemos.
—¿Sabes quién más viene a tu encuentro? —se burló ella.
—El Sujeto 813. Lo sé. También le esperábamos a él.
—¿Y estás feliz por eso? Yo estaría temblando de miedo si fuera tú —Bra se preparó para el combate, reuniendo toda la información sobre los boburrianos recabada en sus entrenamientos con Broly. Bia, sin embargo, no parecía dispuesta a luchar. Se apartó el pelo rojizo de los ojos para verla mejor, y pestañeó tal y como lo haría una serpiente.
—Confío en que Broly no me ataque... no a mí —Bra apretó los labios, descolocada. La confianza que Bia desprendía la hizo enfurecer.
No, no, no... son manipuladores, atacan la mente y el corazón. Broly lo dijo.
Bra volvió a centrarse, rondándola con los puños en alto.
—Broly ya me ha hablado de lo que le hicisteis a él y a sus hijos. Sois unos asesinos despiadados y unos asquerosos violadores de mentes.
—¿Te lo ha contado? —Bia estaba sorprendida. De todos esos años que había perdido tratando al Sujeto 813, había obtenido sobrada información de su personalidad y patrón conductivo; hablar del pasado y de lo que había vivido no era algo propio de él. Ni siquiera lo había hecho con Boburia, quien había sido su confidente y persona más cercana allí, algo casi parecido a un amigo—. Se ha abierto contigo... Estoy celosa. En todos los años que estuvo aquí, conmigo, nunca dijo nada sobre sí mismo y sus sentimientos. Saber que lo hace con tanta facilidad con una mestiza tan joven me duele mucho.
Bra se quedó patidifusa cuando vio el agua descender por las mejillas hundidas de la boburriana. Sus ojos negros brillaban por las lágrimas, y confundida, abrió la boca de par en par.
—¿Estabas enamorada de él?
—¡Por supuesto que no! Era un experimento de pruebas. ¿Cómo iba a hacerlo? ¡Sería lo que vosotros llamáis zoofilia! Es vomitivo pensarlo siquiera... Pero yo lo amaba a mi manera.
Bia echó a andar alrededor de la habitación, dándole la espalda descuidadamente. Bra pensó en atacarle y romperle el cuello tal y como Broly le había enseñado a hacer, pero cuando vio la placa de metal elevada en el suelo, construida como una mesa para cadáveres que flotaba en el aire en mitad de la sala, no hizo ningún movimiento. Se dio cuenta de algo crucial de lo que no se había percatado hasta ahora. En la habitación inmaculada no estaban solo ellas. Las paredes estaban repletas de extrañas estanterías con botes de cristal, instrumentos que prefería no saber para qué servían y máquinas tan blancas, que se camuflaban en la habitación. Bra tragó saliva. Eso era un laboratorio de pruebas.
—¿Nunca te habló de mí? ¿No entró en detalles?
—Admite conocerte, nada más. No te tiene mucho aprecio ni a ti ni a nadie de aquí. Supongo que no te da demasiada importancia.
—Lo dudo —se rió—. Pasó mucho tiempo en una camilla como esta junto a mí. La mayoría de las veces estaba sedado, claro, porque de estar despierto... En cualquier caso, era pudoroso entonces —Bra acentuó su curiosidad. ¿Broly pudoroso? Eso era algo que dudaba. No parecía tener el concepto de vergüenza en su vocabulario, y estaba a punto de saber por qué—. Te contó que tuvo hijos, pero ¿te habló de cómo?
Los puños de Bra se cargaron de ki, a punto de saltar. Una motivación más y se lanzaría sobre ella para hacerla dormir para siempre. Nunca había matado a nadie, y la idea de hacerlo no le hizo gracia, pero eso se debía a que no estaba lo suficientemente incentivada. Una pulla más sobre lo que le habían hecho a Broly bastaría para desencadenar la catástrofe.
—¿Lo violasteis mientras estaba drogado? —cuestionó con cuidado. Bia, otra vez, rió.
—Ya te he dicho que vosotros sois como animales para nosotros. No haríamos algo tan asqueroso. Pero necesitábamos su semilla, así que recurrimos a métodos menos ortodoxos, porque estaba claro que él no iba a ayudarnos. Los machos de nuestra raza no tienen órganos genitales tan sensibles, y la mayor parte de las razas que investigábamos tampoco. Por eso siempre pensé que exageraba hasta que comparamos sus funciones nerviosas con las escalas de dolor de otros sujetos de prueba. Uuff... pobre... Pero tenía cojones, nunca mejor dicho. Las extracciones nunca fueron fáciles con él.
—Eres una puta asquerosa —Bra estaba furiosa y alterada. Las provocaciones nunca habían ido bien con los miembros de su familia.
Detrás de la joven, elevándose en el aire sin que ella se diera cuenta, llevada por la telekinesis indetectable de Bia, varias pulseras de braummuro flotaron, listas para cerrarse alrededor de una tierna carne saiyajin.
—Voy a matarte, perra.
—¿Estás segura de eso? Cuando dije que Broly no me atacaría lo dije de verdad. No creo que le guste que me pongas la mano encima aunque seas su pequeña guarrilla ahora.
—¿Y por qué no? Él te odia, lo sé. Que no haya mencionado nada de esto es una prueba de que le resultas vomitiva, y aunque él te tuviera el más mínimo aprecio, te mataría igual. Vosotros habéis destrozado a nuestras familias y nuestro planeta. Como saiyajin, eso me pone de muy mala hostia. Vais a pagar caro lo que le habéis hecho a Goten y a mi hermano, a Gohan y a los demás Son, pero sobre todo pagaréis lo que le hicisteis a Broly y a todos esos alienígenas inocentes. ¡No tenéis perdón!
Bia sabía que Bra se le iba a echar encima en cuestión de segundos, pero tranquilamente, observando las piezas de braummuro flotando tras de ella, se apoyó sobre la placa de metal.
—¿Me matarás en serio, a mí... a la madre de los hijos de Broly?
No, no lo haría, al menos no mientras aquella revelación le azotara con muda perplejidad. El corazón de la joven se detuvo unos segundos, pletórico. Que aquello fuera mentira o no, le daba igual, pues en su cabeza no había lugar para nada más que no fueran las provocaciones. Esa verdad calculadora le dolió tanto, que golpeó su seguridad en sí misma. Bia lo sabía, y por eso ensanchó una sonrisa.
—Yo era la más indicada para llevar a los niños en mi vientre. Mis óvulos y mis antecedentes genéticos eran los mejores para una intervención artificial. Esos pequeños niños casi me matan por dentro, pero valió la pena. Yo... los quería —las lágrimas volvieron a acudir a sus ojos oscuros e inhumanos, derramándose. Bra, todavía tocada, tuvo ganas de vomitar, y cada fibra de su ser tembló de pura rabia—. Pero la ciencia lo vale.
—Esos pobres bebés... utilizados como experimentos por su madre... —musitó Bra—. ¿Cómo puede ser tan cruel vuestra raza?
—No solo fui yo. Broly tampoco los quería. Él sabía que existían, pero se convenció a sí mismo de que no era verdad porque no quería ser padre. Paragus de verdad marcó su forma de ver las cosas, y lo último que quería era ser como él. Si aquí hay una víctima, no es él. Fue tan cruel como yo. En cualquier caso, ambos fuimos padres de esos hijos malditos... eso quiere decir que he llegado más lejos que tú.
Las manos de Bra sudaban bajo los guantes blancos de su padre. Con los dientes firmemente apretados, se dejó llevar para acabar con esa provocadora hembra boburriana. Eso le había dolido, sobre todo en ese momento tan crucial en el que él no tenía nada claro. Cuando la dejó sola el día anterior después de la conversación con su padre, supo que Broly se estaba planteando seriamente su relación con ella. Quizás ya se hubiera decidido por dejarla para siempre.
—Esto se acaba aquí... ¡No vas a manipular mi mente con esa mierda! —y entonces, con ese grito de guerra, Bra corrió hacia ella a toda velocidad para romperle el cuello.
Antes de que la alcanzara, dos de los dedos de Bia se movieron hacia sí, y el braummuro que flotaba en el aire tras la chica se movilizó hacia ella silbando contra el viento. A Bra no le dio tiempo a golpearla, y cuando se dio cuenta de que algo la perseguía, las pulseras de braummuro ya habían hecho contacto contra su piel, quemándole los antebrazos y las rodillas, cerrándose sobre ellos y tirándola al suelo de inmediato. El dolor fue brutal y el olor a piel quemada llenó el lugar. Observándola retorciéndose en el suelo para intentar quitarse el mineral, Bia sonrió.
Ahora tenía un nuevo sujeto de pruebas.
(12:15)
Base de los boburrianos, centro de pruebas
Broly conocía de sobra cómo funcionaba la división en sectores de las naves boburrianas, muy similares a los de los pasillos alienígenas. Se había pasado años dando vueltas por lugares oscuros como ese, rodeado de braummuro y sintiéndose amenazado a cada momento. Sabía las técnicas que usarían en su contra, los trucos, los ataques mentales. Su pulso estaba controlado para evitar dejarse llevar. No podía permitirse un momento de relajación. Mientras lo hiciera, todo estaría bien.
No tenía miedo.
Broly ignoró los focos de luz y se centró en su fiel olfato, el único que no podía ser alterado con técnicas mentales. Daba igual lo que sus ojos vieran, los cadáveres, las suplicas de seres que, supuestamente, estaban allí, pero que Broly no podía oler. Eran listos, siempre lo habían sido, pero esta vez, él sabía cómo vencer. No tardó en llegar, relajado, al lugar más profundo de la nave. Esta vez no había una luz blanca, sino una de un rojizo enfermizo que logró irritarle. Entró en la sala, habiendo olido ya, de lejos, al desgraciado ser que allí había.
—Sujeto 813 —lo llamó Bumo.
La ropa de los boburrianos siempre había sido escasa. No había mucho que ocultar salvo un montón de piel azulina bastante desagradable para los saiyajins. Él, sin embargo, se había cubierto con un traje de batalla que, además, cubría su falta de brazo. Broly recordó que se lo había arrancado cuando atacó a Bra, y sonrió por ello.
Antes de dar un paso hacia él, inspeccionó la sala. A las paredes estaban pegados tanques de regeneración vacíos, con un líquido rojizo fluyendo a través de ellos. Frente a él, justo a espaldas de Bumo, había un enorme tanque de seis metros de altura oculto tras una gruesa capa. Todo el lugar era un espectáculo que incitaba a la locura. El líquido burbujeante de los tanques irritó a Broly al recordarse a sí mismo en uno de ellos, recuperándose de heridas que, mayormente, eran de carácter mental. Su cerebro había sido dañado de manera brutal durante esa década, y su sistema nervioso fue manipulado mediante calambres y electrocuciones que recordaba bien, a través de esa maldita sonda que le había dejado esa larga cicatriz en la espalda. Todos esos recuerdos palpitaban en su cabeza dañada como si hubieran sucedido ayer.
—Esperaba que vinie... —empezó a decir Bumo, pero Broly lo interrumpió.
—Ahórrate esa mierda. Voy a meter mi mano en tu maldito culo y a sacarte las entrañas por ahí, así que di tus últimas palabras —Broly elevó una extremidad y lo apuntó con la palma abierta. Bumo, aunque intentó controlarse, tragó saliva.
—¿No deberías al menos preguntar qué es lo que tenemos planeado hacer con la princesa? —los ojos de Broly se tiñeron de un verde oscuro, y su pelo empezó a chispear mientras cargaba una esfera de energía tan potente como estable. Bumo retrocedió un paso.
—Ya sé lo que pensabais hacer, pero no vais a embarazarla ni a joder a sus niños como hicisteis conmigo —el ceño de Bumo se acentuó en extrañeza ante esa suposición.
—Espera, espera... ¿embarazarla? —cuestionó. El sudor frío y verdoso recorría los poros de su piel azulada, y seguiría así hasta que Broly descendiera su mano—. ¿Para qué íbamos a querer embarazarla?
Esta vez, fue el momento de Broly de extrañarse.
—¿Y qué ibais a querer entonces de ella? Lo único especial que tiene es su sistema reproductivo. Vosotros habéis venido aquí para obtenerlo y hacer que tenga hijos mutantes con los que experimentar, probablemente para que dominen el universo o algo parecido, ¿no es así? —Bumo hizo un gesto airado y, frente a la rabiosa mirada de Broly, soltó una carcajada que retumbó en todo el lugar, irritando al guerrero legendario todavía más.
—¡Eso no tiene ningún sentido! Puede que los genes de esa cría sean especiales, igual que los tuyos, pero hace siglos que las mutaciones genéticas de la realeza no se traspasan a las hembras de esa manera. Lo único que queda es el gen dormido de un guerrero legendario como tú, uno de los antepasados de la familia del rey Vegeta, solo eso. Si ella se quedara en estado... ¡tendría un hijo perfectamente normal dentro de las posibilidades saiyajanas!
Broly se quedó mudo. Recordó los diálogos que había tenido con Vegeta en referencia a eso, ambos intentando proteger a Bra de tener un embarazo no deseado de alguna raza poderosa del espacio, ya fueran los boburrianos o cualquier otro. El hijo sería una criatura mitad saiyajin y mitad... a saber qué. Si la unión era la adecuada y caía en malas manos, podría ser alguien peligroso, quizás peor que Freezer. Pero, según decía Bumo, nunca había habido ningún problema en ese aspecto.
Broly estaba confundido. Vegeta no había puesto en duda ni por un momento que las hembras de su familia tuvieran esa capacidad. ¡Por supuesto! Él no tenía forma de saber que ya no era así. Se basaba en las tradiciones antiguas de su imperio muerto, y ellos habían matado a mujeres una tras otra sin detenerse a pensar que la cosa podría haber cambiado. Si lo que Bumo decía era cierto, y a Broly no se le ocurría ningún motivo para que no lo fuera, ¡habían sido unos idiotas! Pero seguía sin tener nada claro. Su sospecha y recelo le hicieron seguir con sus preguntas.
—Si eso es cierto, ¿por qué vinieron tantos alienígenas buscando a Bra? Ellos querían embarazarla y aprovecharse de su gen, o no tendría sentido. Si me estás mintiendo voy a hacerte sufrir mucho, gran pedazo de mierda.
—¿Y quién te dice a ti que vinieran a embarazarla? ¿Alguno lo intentó? —Broly apretó el ceño.
Vegeta, nuevamente, había liquidado a casi todos los alienígenas que aparecían cerca de su familia para que no atacaran a Bra. Solo uno había llegado hasta ella durante la fiesta universitaria, y su comportamiento había sido agresivo, no seductor. Aunque Broly no había estado presente, Bulma también había sido confundida y atacada por una criatura monstruosa en la sede de la corporación, justo después de recuperar su juventud, obteniendo un asombroso parecido con Bra. El monstruo no había sido tampoco conciliador.
—Querían matarla, no embarazarla —atinó a decir.
—Más o menos. Algunos querrían dialogar con ella, pero otros optaron por la opción más sencilla. Supongo que Vegeta pensó erróneamente que querían preñarla y por eso los liquidó.
—Pero... ¿por qué querían hacerlo? —Broly descendió el brazo, bajando sus defensas, pero no la guardia—. Su ki los atrajo y...
—Su ki no atrajo nada. Esa creencia saiyajin se basa en conjeturas y leyendas, no en ciencia. Como monos estúpidos que sois, no caísteis en la posibilidad de que el gen hubiera dejado de tener esos efectos, aunque siguiera en vuestra sangre. Desde un principio, la princesa no atrajo nada. Era perfectamente normal, o al menos igual que su padre o su hermano, con el gen mutante dormido. ¿Por qué vinieron aquí entonces? Por nosotros, Sujeto 813. Desde que tú destruiste nuestro planeta, hemos estado buscando a Vegeta y a su estirpe por todo el universo para tener una posibilidad de traer de vuelta a nuestra fascinante raza, mejorándola con el gen dormido de la realeza. Pero nosotros no podemos detectar el ki, y el universo es infinito. Hemos dado palos de ciego durante casi treinta años.
» Hemos buscado información en cientos de planetas, hemos arrasado con aquellos que no querían colaborar, hemos torturado y recopilado razas alienígenas para nuestras investigaciones, hemos aniquilado y provocado genocidios, exterminios solo comparables a los que vuestra propia raza cometió. Nos convertimos en los nuevos emperadores de las galaxias más lejanas, como Freezer lo fue en su día... Y los supervivientes que quedaron, los pobres infelices que lograron escapar de nosotros, decidieron buscar al rey en una misión suicida para pedir asilo, para advertirle o, simplemente, para tratar de acabar con él y su estirpe y, así, proteger el universo. Eliminado nuestro objetivo, eliminarían las consecuencias de nuestra ambición y nuestras posibilidades de regresar siendo mucho más poderosos. Algunos querrían ayudaros... pero Vegeta, cruelmente, los aniquiló, y todo por una estúpida creencia saiyajin en la que ponéis de manifiesto vuestra ignorancia y vuestros límites mentales.
Broly gruñó, ignorando todos esos insultos contra la inteligencia de los guerreros. Estaba más que demostrado que no eran simples cabezas de músculo; podían ser listos, astutos y grandes estrategas aunque su cuerpo estuviera hecho para la batalla. Además, sus insultos poco podían hacerle después de todo lo que le habían hecho. Ya no había manera de que pudieran seguir dañándolo, o eso creía él.
De todas formas, Bumo seguía teniendo razón en una cosa. Habían cometido un grave error. Este no solo había sido de Vegeta, sino también suyo. ¿Cómo no se habían dado cuenta? Si se detenía a pensarlo en profundidad, de ser verdad lo que suponían en un inicio, no solos los alienígenas habrían ido a por Bra atraídos por su ki, si no también él mismo, los humanos y, posiblemente, sus propios amigos cercanos o familiares. Cuando el instinto sexual llamaba a la puerta, no había manera de escapar de él, ni siquiera entre hermanos o padres. Por supuesto, Bra no había atraído a nadie más que a Apple y a él mismo, y no por su ki, sino por sí misma. Bumo tenía razón. Habían sido idiotas al no caer en eso.
Pero todavía había cosas que no le cuadraban.
—Si lo que me dices es verdad y no queríais que diera a luz a un crío... ¿qué es lo que queréis hacer con su gen mutante?
Bumo había estado esperando esa pregunta para su sorpresa final. Era consciente de que Broly entraría en shock o en ira pura en cuanto lo viera, pero era un riesgo que ya había pensado correr. Tenía un plan que esperaba que no fallara, suficiente para hacer que el guerrero enloqueciera, y era el momento de llevarlo a cabo.
Dio media vuelta, dándole la espalda, y agarró la tela roja con la que había cubierto el tanque de regeneración más grande, central en la sala.
—Queremos acabar lo que empezamos hace muchos años, Sujeto 813, algo de lo que tú formaste parte en su momento, y de lo que puedes formar parte ahora. De no ser por ti y por tus hijos, por lo que tú aportaste a nuestras investigaciones sobre los genes mutantes, nunca habríamos llegado a esto. Siempre fuiste nuestra inspiración, y aquí lo tienes, esperando a ser despertado con el último gen mutante necesario para alcanzar la perfección. Casi completo. Solo le falta un poco de sangre, tuya o de la princesa, y nuestro sueño se habrá hecho realidad.
Broly se puso alerta. Cada centímetro de piel tembló cuando Bumo retiró la capa que ocultaba al que el guerrero consideraba un pobre sujeto de pruebas más. Lo inspeccionó con mirada recelosa. Tras una corta exploración de aquello que dormitaba en el tanque, flotando entre las burbujas, sus ojos se agrandaron y su piel, siempre de un tono más oscuro que el del resto de saiyajins, se volvió cenicienta y casi cerúlea. La boca se le secó y un sudor frío le recorrió el cuello.
Dentro del tanque, un sujeto de unos diez metros, encogido sobre sí mismo, dormía. Era difícil distinguir el color de su piel en el líquido rojizo, pero Broly juraría que era de un azul oscuro, como la noche. Sus brazos eran flacuchos y exageradamente largos, su pelo escaso y de un tono rojo vino. Los dientes eran grandes, tanto, que sobresalían de sus labios y se clavaban en los labios superiores e inferiores. El rostro era como el de los boburrianos, casi humanoide. La cola finalizada por un aguijón letal flotaba a su alrededor, cubriéndolo. Tenía una cicatriz inmensa en pleno estómago, como si algo lo hubiera atravesado. Broly podía dar fe de ello, porque lo conocía muy bien. Es más, él mismo le había atravesado el estómago con toda su furia y lo había dado por muerto en su día. De entre todos, incluidos Goku y Vegeta, era el ser que más odiaba.
La imagen de sí mismo transformado en el guerrero legendario, la sonda sobre su espalda, su furia mientras recorría el planeta que destruiría posteriormente, los boburrianos supervivientes huyendo hacia la nave espacial que los alejaría de él, Bia, Baika, Bumo, Benkas... y él. El peor de todos, siempre con esa diadema sobre la cabeza, grabando en ella todo cuanto veía, siendo usada como algo más que un instrumento de tortura para ellos.
Broly corrió hasta él cuando Benkas le incrustó la espada de braummuro en la espalda al intentar detenerlo. Se arrancó la espada y la hundió en el estómago de esa criatura que tanto odiaba, gritándole que se fuera al infierno.
Lo dio por muerto, pero ahí estaba.
—Tú ya lo conoces, pero no en esta forma ni en la que pronto alcanzará. Aquí lo tienes, la perfección y resultado de la unión de todas las razas que hemos logrado unir hasta ahora, el casi finalizado Sujeto 994, muy posterior a ti y, también, muy superior. Tu viejo amigo y torturador, nuestro líder... Aquí tienes a Boburia, príncipe de todos los boburrianos.
(12:25 am)
Sur de Capital del Norte, base de los boburrianos
Bra gritaba enfebrecida. Pateaba sin descanso mientras Bia le colocaba las correas resistentes sobre los brazos, haciendo que le cruzaran el pecho para mantenerla bien sujeta sobre la placa de metal. Tantas florituras no eran necesarias para la princesa, pues el braummuro que le rodeaba los antebrazos y los muslos era suficiente para mantenerla a raya. El humo ascendía en el aire, producto de la carne quemada que dejaría feas cicatrices. Era como tener un clavo ardiendo penetrando en ella, y Bra deseó, por encima de todas las cosas, algo de agua para relajar la insufrible quemazón que casi le saltaba las lágrimas. Ahora entendía por qué Broly siempre había estado en pleno contacto con el agua. Bañarse en el lago era una costumbre diaria a la que dedicaba una o dos horas. Sin duda, era porque le aliviaba la quemazón constante de esos dolorosos minerales.
El ki ya no lo sentía, ni propio ni ajeno. Atravesaba sus brazos hasta los brazaletes y ahí era chupado, arrancándoselo de cuajo, paralizando su corriente. Bra sentía cómo lo segregaba, pero también notaba que no le llegaba a las manos, como un minusválido. Estaba furiosa y no dejó de moverse ni de maldecir, extremadamente dolida.
—Ya, ya, pequeña... déjalo estar. Ahora eres mi nuevo sujeto de pruebas, y cuanto antes lo aceptes, mucho mejor. Podrías preguntárselo a Broly. Él se resistía taaaaanto... hasta que se dio cuenta de que eso solo lo hacía sufrir más —Bia se acercó al rostro de Bra, y esta se lanzó hacia adelante para golpearle la frente con su propia cabeza, pero la mujer retrocedió a tiempo—. No intentes escapar. Broly ya lo intentó todo conmigo, así que no podrás sorprenderme con nada.
—¿Qué vas a hacerme? —gritó ella.
Bia no le contestó, pero Bra la vio dirigirse hacia una de las estanterías para coger una bandeja de metal que trajo consigo con infinito cuidado. Una vez cerca de ella, la dejó flotar en el aire gracias a sus poderes telekinéticos. Bra pudo ver una gran aguja en una jeringuilla y otros instrumentos que no reconocía.
La mujer le acarició el pelo, tocándole la mejilla y recorriendo sus omoplatos con ellas.
—Eres taaaan hermosa... —declaró con ojos psicóticos.
Bra rompió a temblar, presa de un ataque de ansiedad y también de impotencia pura al intentar rehuir a la mujer sin éxito.
—¡Suéltame! —le ordenó.
—Nunca lo haré. Eres la primera hembra saiyajin que tengo, y encima de la realeza. ¡Tengo tantos planes para ti! —Bra sintió sus dedos descendiendo por su cuerpo. Se puso pálida y sintió una ola de repulsión cuando Bia se centró en uno de sus pechos y presionó sobre ellos.
Bra gritó nuevamente, espantada. La mano de Bia descendió por su estómago hasta situarse sobre su pantalón de entrenamiento, colándose bajo el elástico del mismo. Pataleó, la insultó y, finalmente, le escupió en la cara. La mujer se sorprendió ante esto último. Retiró la mano y se limpió con ella la saliva.
—¡Quítame las manos de encima, zorra pervertida!
—Deja de armar tanto escándalo. ¡Esto es ciencia, y la ciencia lo merece! Pienso asegurarme de que la otra princesa no sea tan escandalosa como tú —Bra se detuvo. La correas que le impedían mover los brazos se tensaron al máximo.
—¿Qué otra princesa? ¿de qué hablas?
—De tu clon, por supuesto, y de tus hijos —los ojos de la muchacha se desorbitaron—. No puedo arriesgarme a tener un único sujeto de pruebas. Podrías intentar hacer lo mismo que hizo el Sujeto 813 aquella vez, y si te saliera bien, todo esto no habría servido de nada.
—¿Lo que hizo Broly... aquella vez?
La boburria se acercó a ella sin apartar la mano de su pantalón de entrenamiento, acariciando su estómago con un dedo. Su boca se situó a muy pocos centímetros de la de ella, y susurró sobre la misma, siseando como una serpiente.
—El pobrecito todavía era joven y llevaba aquí dos años. Fue antes de su primer derrame cerebral, pero su mente ya estaba torcida. Las drogas que le dábamos no eran muy potentes, pero su crecimiento era tan portentoso y su ki tan inestable, que sus dosis eran descomunales, lo que provocaba efectos secundarios muy duros —la cola de Bia se agitaba bajo la placa de metal en mudo regocijo. Bra podía adivinar que tenía otra sádica delante—. Al principio no nos dimos cuenta, pero cuando su ritmo cardiaco empezó a cambiar y sus constantes se dispararon, supimos que algo ocurría. Siempre lo teníamos bien sujeto, porque cuando lograba escapar provocaba destrozos inimaginables. Lo que no esperábamos era que decidiese rendirse... y atacarse a sí mismo. Supongo que parte de eso fue culpa nuestra. Su mente estaba muy dañada y había empezado a tener delirios muy fuertes, así que... —Bia se apartó, esperando que Bra le preguntara qué había ocurrido exactamente. Cuando vio que la muchacha no pensaba abrir la boca, pestañeó y habló de todas formas—. La habitación era muy parecida a esta, y cuando abrimos la cámara estaba empapado en sangre. El Sujeto 813 se mordió la lengua con todas sus fuerzas, se la arrancó y sufrió una hemorragia que lo dejó inconsciente durante días. La herida debió haber estado abierta durante horas para llegar a tanto... me preguntó cómo reunió la voluntad suficiente para no hacer ni un sonido durante todo ese tiempo.
Bra no tenía ni idea de cómo, pero supo el motivo. Ella también acabaría arrancándose las entrañas si esa mujer intentaba humillarla como había hecho con él. Quería vengarse en su nombre, aunque a Broly no le gustara. Daba igual lo que sucediera y cuanto le doliera el braummuro. Acabaría con ella. La haría pedazos.
—Conseguimos restaurar su lengua. Un poco más y se la habría tragado. Era realmente travieso. En cualquier caso, voy a encargarme de que tengas unas cuantas sustitutas por si mueres. Gracias a este incentivo, podré realizar contigo experimentos que nunca pude hacer con otros saiyajins —Bia descendió otra vez y se colocó entre sus piernas, abriéndolas. La bandeja de metal flotó junto a ella y agarró un instrumento que Bra no pudo distinguir.
Su nerviosismo le impedía pensar con claridad y cerró los ojos, tratando de eliminar el lugar que ocupaba su mente y trasladarse a otro sitio, concretamente al paisaje donde Broly y ella habían entrenado durante los últimos meses.
Concéntrate, concéntrate, concéntrate...
Pero era muy difícil con esos metales alrededor de su cuerpo, destrozándola y penetrando en su piel hasta el músculo.
Broly lo pasó peor y si no hago nada, me harán lo mismo que a él... y él... ¿Y Broly?
—¡Espera! —gritó Bra. Bia ni siquiera alzó la cabeza cuando empezó a bajarle los pantalones, y Bra se ruborizó al mismo tiempo que se ponía morada de repugnancia—. ¿Y Broly? —preguntó, pero Bia la ignoró. Sus ojos brillaban mientras observaba la tela de la ropa interior, curiosa. Bra pataleó y la mujer lanzó un sonido molesto—. ¡Escúchame, cabrona, o me dices qué pasa con Broly o pienso patalear como una loca! Te costará muchísimo más hacer lo que quieras conmigo si me pongo pesada, te lo aseguro.
Esas palabras lograron captar su atención, y la mujer, suspirando, elevó la vista sobre su estómago.
—Tenemos algo especial preparado para él, aunque he de admitir que no estoy de acuerdo con ello. Su mente ha sido torturada y malograda durante largos años, y su cerebro es sensible después de todo eso. Un forcejeo mental más y... su personalidad quedará destrozada. Su sistema límbico se vendrá abajo y lo único que quedará será un bonito autómata. Será fácil manejarlo, sí, pero perderemos su mente, y eso es algo muy interesante para un objeto de estudio. Lástima... no soy yo quien manda. Ahora no te muevas —Bra vio cómo agarraba la jeringuilla con la aguja y empezaba a dirigirla hacia el interior de sus muslos. Con el sudor descendiendo por su rostro, entre furiosa y alterada, habló una vez más.
—¿Qué quieres decir con eso? ¡Broly os va a matar a todos uno a uno, no hay manera de que podáis contra él! Es mucho más poderoso... ¡no lograréis alcanzar su mente!
—Es cierto que es mucho más poderoso que nosotros, pero lo hemos tenido encerrado durante diez años. Seríamos muy estúpidos si no supiéramos cuál es su punto débil después de tantas investigaciones. Además... hay alguien que sabe cómo pararlo definitivamente.
Bra apretó los dientes. Sintió la aguja pinchándole una ingle justo por encima de su ropa interior, clavándose hasta llegar al músculo. Tembló de puro dolor cuando Bia empezó a extraer su sangre y tejido muscular.
—¿De quién demonios hablas? ¡Dímelo! —Bra se sacudió. El dolor se hizo más agudo que un simple pinchazo, estremecedor, y Bia hizo un sonido, más que irritada.
—De su padre, Paragus.
Bra dejó de patalear de inmediato. Sus músculos faciales se tensaron y el dolor se desvaneció por momentos. Su cerebro trabajó a toda velocidad mientras Bia extraía la aguja de su piel y apartaba la jeringuilla de ella. Se colocó unos guantes oscuros y, tarareando una canción, agarró un instrumento parecido a un bisturí.
El padre de Broly, Paragus... ¿Estaba vivo? Pero ¿cómo era posible? Los dos habían muerto, Broly lo había matado hacía largos años y Vegeta y los demás lo habían corroborado. Era imposible que sobreviviera al ataque de Broly transformado, y el cometa Molly también había estado allí, imposibilitando la huida de cualquiera. Él debía haber muerto, seguro, pero entonces solo había una opción en la que no habían caído.
Lo habían revivido.
Las pupilas de Bra se movieron alrededor de la habitación a toda velocidad, reuniendo recuerdos mentales sobre todo lo que sabía de él. Con un gran impacto, logró atar cabos para introducir a Paragus en la ecuación. Solo podían haberlo revivido usando las esferas del dragón, pero no las del planeta Tierra, lo que solo le dejaba Namek. Pero, ¿para qué revivir a Paragus? Bra palideció. ¡Claro! Los boburrianos no tenían ki y no sabían sentirlo. Eso los había mantenido alejados del planeta Tierra y de ellos después de que Broly destruyera su planeta. No sabían dónde estaban los saiyajins restantes, pero si utilizaban un guía, la cosa cambiaba. ¡Y habían usado a Paragus! Ellos lo conocían porque él les vendió a Broly cuando fue incapaz de controlarlo. Hicieron un trato en ese entonces. Ellos sabían que Paragus tenía información sobre Vegeta, y cuando los boburrianos escucharon que este había sido asesinado cuando el cometa Molly destruyó Vegetasei, también escucharon, sin duda, que Vegeta había estado allí.
Ahora todo tenía sentido. Fueron a Namek después de muchos años buscando la manera de llegar hasta ellos, y allí, aniquilaron a los namekianos para obtener las esferas y revivir a Paragus para que les hiciera de guía. ¡Por eso sabían tanto sobre ellos, porque él les había hablado de ello! Si eso era cierto, y la boburriana no tenía ningún motivo para mentir, Broly estaba a punto de encontrarse con la horma de su zapato. Paragus era el centro del agujero negro, y él iba a caer dentro de pleno... si ella no hacía algo para impedirlo. Paragus conocía sus puntos débiles. ¿Sería capaz de atacarlos? ¿Le haría daño? Y más importante aún... ¿Se atrevería Broly a hacerle daño a él? Bra no podía quedarse quieta esperando, resignada frente a la batalla inminente.
Bia le rodeó los muslos humeantes con nuevas y fortísimas correas para que no se agitara y dejara de patalear. El instrumento similar al bisturí flotó en el aire hasta detenerse sobre su mano enguantada, y lo dirigió hacia su estómago. El corazón de Bra latía desenfrenado buscando la manera de salir de allí, de liberarse del braummuro para atacar a la boburriana con algo de ki y, así, poder liberarse de las correas y romperle el cuello.
Bia la había amenazado con algo que tenían preparado para él. Un punto débil iba a ser atacado, y este podría causarle unos daños cerebrales permanentes que acabarían con todo lo que él era y amaba. No podía permitirlo por nada del mundo. ¡Se mataría antes de consentirlo igual que Broly había hecho consigo mismo! Él había estado tan desesperado, que se atrevió a inmolarse y nunca se lo dijo. Prefería arrancarse la lengua como él antes de suplicar que la soltara y permitir que le hicieran daño. Gracias a ese pensamiento, como si hubiera caído del cielo, supo lo que tenía que hacer.
De alguna manera, consiguió mentalizarse para actuar.
—Ahora que estás quietecita, voy a abrirte el abdomen. Será rápido y te lo coseré enseguida, pero dolerá. Te haré lo mismo que le hice al Sujeto 813 en su día, solo que a él no tuve que abrirle para sacar lo que necesitaba de su aparato reproductor. Ser mujer es muy sacrificado, ¿no crees? —Bra no respondió, pero Bia no alzó la cabeza, absorta en el trabajo que iba a llevar a cabo. Dibujó una serie de líneas en el bajo abdomen, haciendo descender la ropa interior lo suficiente para ver la parte donde incidiría. Iba a provocar una carnicería, y ni siquiera usaría anestesia, solo para darle una lección a ella y hacerle saber lo que ocurriría si no la obedecía.
El bote de cristal cubierto de un líquido desconocido que flotaba sería donde introduciría los óvulos que le sacara a la fuerza. Con esto y otras tantas cosas en mente, bien preparada pero sin importarle en demasía el sufrimiento del paciente, procedió a dirigir el bisturí hacia aquel lugar. Con el pulso relajado, empezó a presionar sobre la dura piel de la mestiza. Presionó, presionó y no oyó el más mínimo ruido. Prosiguió, y la sangre cayó sobre su estómago a borbotones, como si hubiera salido disparada.
El ceño de la mujer se acentuó, entre otras cosas, porque la sangre no salía de la herida que ella todavía no había logrado abrir, si no del brazo que, en silencio, se había aferrado a la mano que sujetaba el bisturí con una fuerza brutal. Bia ascendió la cabeza y miró a Bra sin entender. Los ojos de la joven refulgían enfurecidos, libre de la correa que le había atado los brazos hacía un momento. La mujer no lo entendió, ni siquiera cuando vio su boca manchada de la sangre que se escurría por su barbilla y cuello.
Le costó trabajo entender que, en un visto y no visto, llevada por una determinación de sobrevivir y salir de allí, alocada, Bra había hecho lo mismo que Broly, solo que no se había mordido la lengua. Bra había mordido su propio antebrazo, justo donde estaba el braummuro, y se había arrancado el brazalete pegado a la carne junto a esta misma, dejando a la vista una herida tan profunda como ensangrentada y estremecedora. Bia podía jurar que el músculo palpitaba a plena vista. Un par de lágrimas de dolor puro descendieron por el rostro de la chica, y la pequeña pulsera de braummuro que había apresado entre sus labios, humeantes por la quemazón, cayó sobre la placa de metal y rodó hasta el suelo.
Brutalmente herida o no, había logrado librarse de una de las pulseras que mantenía su ki a raya. Esa poderosa mano cargó el ki pese a la inutilidad de las otras extremidades para canalizarlo, aun presas del resto del mineral. Bia desorbitó los ojos cuando esta mano se posó sobre su cabeza.
—¡Big bang... ATTACK! —Bra disparó una cantidad ínfima en comparación a lo que podía hacer, pero lo suficiente como para empujar a Bia contra la pared que había frente a ella, la cual se hundió sin remisión en un boquete en el que quedó hundida. El bisturí salió volando y cayó.
Desesperada, Bra agarró el resto de las correas con la única mano libre de braummuro, y tiró de ellas, arrancándolas con su fuerza recuperada en ese brazo.
—Princesa... —Bia siseó. El humo que la había rodeado por el golpe se esfumó. Su cuerpo estaba intacto. Su expresión, furiosa—. Maldita cría traviesa... ¿crees que puedes hacer algo solo porque hayas logrado deshacerte de un poco de braummuro? Soy una científica, no una guerrera, pero sigo siendo una boburriana y puedo destrozar a una saiyajin como tú sin sufrir ningún...
Bia calló. Las piernas de la joven apenas podían coordinarse por la pulsada del mineral sobre ellas, y había caído estrepitosamente contra una de las estanterías. La boburriana observó con la amenaza implícita a la joven, y ella supo descifrar sus facciones. De pronto, la mujer se volvió conciliadora.
—De acuerdo, niña, ya es suficiente. No te abriré, ni te clonaré ni nada que no quieras. Podemos ser amigas. ¿Qué me dices? —Bra hizo lo posible por contener una sonrisa de satisfacción.
—¿Ahora quieres que seamos amigas? Me preguntó cuántos alienígenas habrán pasado por esa placa de operaciones, cuántos te habrán suplicado piedad y a cuántos habrás hecho caso. ¡Seguro que a ninguno!
Bra deslizó el brazo por la primera estantería, y todo cuanto había en ella cayó al suelo. Los botes se hicieron añicos revelando el contenido de órganos no-humanos sobre el suelo, echándose a perder de inmediato. Cientos de papeles y grafías quedaron ilegibles cuando los arrancó de las paredes, empapándose del líquido vital.
Bia chilló.
—¡NO, NO, NO, NO! ¡MALDITA NIÑATA! —Bra fue lanzada al otro extremo de la habitación, siendo empujada por un golpe telekinético que logró abrirle un tajo en la sien. Horrorizada, Bia corrió hasta las pruebas y se arrodilló en el suelo, intentando inútilmente salvar cuanto podía—. Las pruebas, los análisis... los resultados de décadas de investigación... —lloriqueó.
—Y todavía no he acabado —para su desgracia, el lugar estaba repleto de estanterías y recipientes como aquellos, apilados en el suelo alrededor de la placa de metal, lo suficientemente lejos como para que no estorbaran.
Mientras Bia recogía todo cuanto podía salvarse con los brazos, Bra empujó una estantería entera provocando un gran estruendo. El suelo se empapó, y varios miembros quedaron al descubierto sobre este, temblando, algunos incluso moviéndose. Bia gritó otra vez, y Bra saltó hacia un lado, esquivando el siguiente golpe telekinético antes de que la alcanzara. Se dirigió hacia la siguiente estantería, saltando encima de todo lo apilado en el suelo, pisoteando cuanto podía. Bia rompió a llorar, furiosa, corriendo detrás de ella.
—¡No sabes lo que haces, no sabes lo que es eso! ¡PARA, PARA, PARA!
Pero Bra no se detuvo. Disfrutó destruyendo todo lo que se puso bajo su punto de visión, sacando de quicio a la mujer, hasta que esta dejó de correr intentando salvarlo todo. Agitó la cola y esta golpeó a Bra en el estómago y la dejó sin aliento, lanzándola contra la placa de metal, que volcó con ella encima junto a la pequeña bandeja llena de instrumentos quirúrgicos. Inmediatamente, Bra usó la placa como escudo y se escondió tras ella. A la velocidad de la luz ideó un plan de ataque recordando las enseñanzas de Broly sobre esa raza. El ki débil no le haría efecto, y tampoco podía moverse libremente estando herida. La hemorragia era grande, el dolor matador y sus piernas y brazo derecho apenas tenían la fuerza y aguante acostumbrado. Bra supo que si quería acabar eso pronto, debía liberar su otro brazo, pero se sintió incapaz de morderse a sí misma otra vez. En el suelo, a su lado, encontró los objetos desconocido. Entre ellos, uno afilado resplandeció bajo su mirada.
Bia estaba fuera de sí. Horrorizada al ver el destroce, calibrando daños irrecuperables de numerosas razas que ya no existían, perdió el norte. Temblando, intentando arreglar aquello como podía sin éxito, reuniéndolo todo entre sus brazos y colocándolo en el suelo con un mínimo de organización, supo que no había manera de arreglar el estropicio. Toda una vida de investigación se había ido al infierno. Las pérdidas afectarían a su raza casi extinta, y también a todas a las que pretendía inculcárselas.
La mujer se levantó. Tambaleándose entre lágrimas azuladas, alcanzó un mueble volcado sobre el suelo. Lo abrió tras pasar la mano sobre un sensor de reconocimiento, y numerosos brazaletes dorados cayeron sobre sus piernas. Bia solo agarró uno de ellos y, como un zombie, con la respiración acelerada, se dirigió hacia la placa de metal tras la que se encontraba Bra.
—Vas a pagar por esto... has cometido un atentado contra la universalidad... —murmuró como si estuviera ida.
Bra utilizó la bandeja de metal como espejo, y vio reflejada a la criatura tras de sí, acercándose con aire ausente. Apretó con fuerza el objeto afilado sobre su único brazo libre, pero no sano, y se mentalizó a sí misma. Ella no había sido criada como una guerrera. Su padre nunca le había inculcado la dura disciplina y voluntad mental con la que sí había educado a Trunks. Podía pelear después de ser guiada por Broly, pero incluso este había encontrado un problema grave en su determinación. Para no haber sido criada como guerrera, había llevado a cabo ciertas proezas en un tiempo muy limitado, pero nunca había conseguido llegar hasta el final.
Nunca había sido capaz de matar, ni siquiera a un animal.
El corazón se le salía por la boca conforme el cuerpo de Bia avanzaba, y aunque apretó con fuerza el objeto, se dio cuenta de que no podría hacerlo. Pensar en quitarle la vida a alguien la descolocaba. Eso ya no era un entrenamiento, era la realidad, y se dio cuenta entonces de que era un fracaso como guerrera. No era capaz de hacer lo más importante. Broly lo sabía, pero nunca le había dado importancia.
Te falta convicción, solo eso. La encontrarás en una situación al límite, y si no lo haces... solo morirás.
Él fue claro y frío. O mataba o moría, no había más, pero ni aun así se sentía capaz. Una paliza, golpes, cualquier cosa, pero un asesinato a sangre fría... Sus ojos se abrieron y fueron bañados por el sudor cuando vio a Bia prácticamente encima de la placa de metal, con la cola tensa y el aguijón destilando veneno. Bra apretó el ceño, temblando. Entonces descubrió lo que Bia tenía en la mano, lo que pensaba usar en su contra para mantenerla quieta y dominarla, brillando en el reflejo de la bandeja.
Una diadema inhibidora.
—No pienso tener compasión de ti, niña. A partir de ahora vas a obedecerme... ¡serás el sujeto de pruebas más sumiso de todos los que he tenido hasta ahora! ¡VAS A REDIMIR TODO ESTO CON TU VIDA!
Bia agitó la cola y golpeó la placa de metal con ella, arrojándola hasta que se estrelló contra la pared. La diadema inhibidora estaba en su mano, el aguijón zumbaba y se lanzó a por el cuerpo de la princesa, allí, arrodillada frente a ella. Bra solo se alzó y agitó la mano rápidamente, y Bia se quedó quieta con el aguijón a milímetros de la cara de la chica. El bisturí mojado de viscoso líquido ya estaba hundido en su tráquea de parte a parte cuando la mujer notó que le faltaba el aire.
La diadema cayó al suelo, y ella se arrodilló al mismo tiempo.
Hubo silencio mientras Bia era taladrada con ojos fríos, sin muestras de arrepentimiento ni humanidad, herencia paterna, pero sacados a relucir por la influencia de Broly. La sangre propia de su raza descendió a borbotones hasta el suelo, mezclándose con la roja de las heridas de Bra. Bia se toqueteó el instrumento quirúrgico con las manos, pero no se atrevió a sacárselo, consciente de que si lo hacía, moriría en cuestión de segundos.
Tosió.
—¿Ibas a ponerme eso? —preguntó Bra con un tono muy distinto al usado hasta ahora. Era tranquilo y casi indiferente, sin la más mínima turbación ante lo que acababa de hacer. Bia acarició la diadema inhibidora con una sonrisita sin sentido.
—Sí... —asintió.
—¿Y esperabas que el mismo truco te funcionara dos veces?
Bra no esperó la respuesta a su pregunta. Era cuestión de tiempo que Bia muriera, y ella no quería estar allí para verlo. Había reunido valor y coraje al ver la diadema como una amenaza, al recordar el pánico que Broly le tenía y el dolor que le había causado a Goku cuando se la colocaron. Con esa cosa convertían a los suyos en algo peor que un muerto, en un animal doméstico sin libertad para vivir sin las palabras de su amo, sin personalidad. Para alguien de su raza, definitivamente no podía haber nada peor. Al pensar en el tiempo que Broly la había llevado puesta y en su cuerpo tembloroso cuando la vio en sus manos, logró reaccionar.
O mataba o la mataban, y eso no era un crimen. Podía verlo diariamente en la fauna que la rodeaba. El animal grande y carnívoro devoraba al pequeño, así funcionaba. Los únicos seres que se regodeaban en el sufrimiento ajeno eran los que tenían razonamiento, algo que podía diferenciarlos de los animales... o hacerlos peores que ellos. En cuestión de un segundo, Bra lo había visto claro. Ella no quería morir ni que sus seres queridos fueran devorados. Ahora ellos eran los animales grandes, y tendrían que vivir con la culpa.
Bra anduvo hacia la puerta rodeando a Bia. Podía matar, pero ni Vegeta ni Broly le habían enseñado a regodearse por ello. Sin embargo, la mujer la instó a hacerlo.
—No sabes lo que has hecho —habló con voz gutural, casi ininteligible por lo que tenía incrustado en la garganta, a sus espaldas. Bra se detuvo—. Puede que tú seas libre... puede que hayas logrado escapar y que yo muera... Lo único que lamento de todo esto es que no podré ver la culminación de mi trabajo... Pero ya habéis perdido... —entonces la mujer sonrió por última vez, riéndose dantescamente mientras las lágrimas de agonía descendía por sus mejillas hundidas junto a su saliva—. ¿Es que no lo entiendes? Volvemos a tenerle en nuestras manos... volvemos a tener... al Sujeto 813...
Las pupilas de Bra se dilataron hasta el extremo.
Lo supo, así de simple.
Dio media vuelta hacia Bia guiada por un instinto aniquilador que jamás había sentido, le arrancó de cuajo el bisturí de la garganta, le rodeó la cabeza con un brazo y, tal y como Broly le había enseñado, le rompió el cuello de un movimiento rápido que finalizó con un crujido. Luego salió corriendo de allí como buenamente pudo, tambaleándose no solo por la profunda herida del brazo, sino también por el braummuro que seguía torturándole los muslos y el brazo derecho, quemándole la piel hasta que ya no hubo pellejo.
No te acerques a Paragus, Broly... Si lo ves, ¡no lo hagas!
... Porque le haría lo mismo que le había hecho la última vez.
(12:35 am)
Base de los boburrianos, centro de pruebas
—Estáis locos... como jodidos dementes...
Los insultos se quedaron atascados en su garganta. Las burbujas de aire ascendían en el tanque de regeneración, rodeando el enorme y escuálido cuerpo de Boburia. El alienígena se mantenía dormido, ajeno a los sentimientos decididos que fluían en Broly, preso de su propio odio y recelo. El sudor descendió por su frente cuando la cola del boburriano dormido se agitó, rodeándose a sí mismo con ella.
—Locos... completamente. No puede ser que todo esto haya sido para despertarlo a él, no... ¿¡En qué coño estáis pensando!? —tronó. Un aura dorada rodeó su cuerpo, y su pelo se electrificó para adquirir el tono rubio de todo súper saiyajin. La ira era incontrolable—. ¡Vuestro príncipe provocó todo esto en la absurda búsqueda de una utopía! Los miles de seres que cayeron en vuestras manos fueron manipulados bajo sus órdenes. Los torturasteis, los usasteis como quisisteis, les quitasteis lo poco que tenían y los matasteis sin compasión. ¡Y todo bajo la firma de su locura! Estaba convencido de que la diversidad del universo podía volverse un único ser perfecto si todos nos uníamos a su causa científica, y ni siquiera al final, cuando yo le herí y destruí todo vuestro planeta, se retractó en ello ¡Estaba completamente loco, y si lo despiertas, volverá a intentarlo! ¡NO ME JODAS CON ESTO, BOBURRIANO DE MIERDA! ¡Como si fuera a permitir que ese monstruo cegado de ambición vuelva a la vida!
Broly no pretendía convencer a Bumo, pues sabía de sobra que una vez cegado por una mente superior, no habría forma de detenerle. La ciencia boburriana era una secta que defendía ideales pacifistas y utópicos usando violencia y métodos brutales. Eran visionarios, y eso Broly no lo ponía en duda, pero sus formas eran inaceptables incluso para él. Estaba sorprendido. Años atrás nunca le habrían parecido tan extremistas si recordaba lo que había visto y hecho en el universo, pero ahora su moral había sido vagamente amoldada con Bra como conciencia permanente. No solo no podía dejar que el universo cayera en manos de esa criatura sin escrúpulos, tan falta de cordura y tan cargada de convicción. Él era el asesino de sus hijos y el que había coordinado las salvajadas que le habían hecho y sus humillaciones. De haber sabido que seguía con vida, habría ido a buscarlo para vengarse en cuanto fue revivido.
Cuando ellos se conocieron, Boburia tenía un tamaño normal para su raza, de unos dos metros y treinta centímetros. Ahora medía alrededor de diez. Era enorme, mucho más que él transformado en guerrero legendario. No cabía duda de que le habían hecho algo para aumentar sus habilidades y poder, una mezcla de células mutantes de las razas que habían considerado las más fuertes y puras. Lo que saliera de ahí era imposible saberlo, pero una cosa estaba clara. Si conseguía sus células mutantes, la unión de las razas boburriana y saiyajin lo harían un enemigo monstruoso, y más por ser las del guerrero legendario.
Broly no era como Vegeta y Goku. No se regodeó en absoluto con el desafío que suponía el despertar de esa futura criatura. Tal vez porque sabía de qué eran capaz, y no pensaba darles ni una oportunidad más. Debía recordar que salvo Bra y el planeta Tierra, nadie merecía una segunda oportunidad o acabaría mal... Paragus se lo había mostrado muy bien.
—Una vez tengamos tus células de guerrero legendario y Boburia sea despertado, no habrá manera de pararle. Tenlo en cuenta, Sujeto 813... no. Tenlo en cuenta, Broly.
—¿Es que no te das cuenta de que Boburia no solo acabará con todas las razas del universo? Para construir lo que él quiere, todo tendrá que desaparecer, incluidos tú y yo. Lo que él plantea es el regreso a los inicios de todo, al Big Bang. ¡Para eso tendrá que hacernos desaparecer a todos!
—El sacrificio que Boburia plantea es justificado —lo interrumpió Bumo con apagada determinación—. Para llegar a la unión de todos nosotros, a la perfección de un único ser, para convertirnos en un dios y acabar con todo lo perverso del universo, todos tenemos que sacrificarnos. Piénsalo bien, Broly. La paz, la armonía, la pureza... todo ello está al alcance de nuestra mano.
—Solo si eliminas lo impuro, imbécil.
—¿Y qué hay de malo en querer eliminar lo impuro? Todas las criaturas somos seres ambivalentes, cargados de cosas buenas y malas. Si eliminamos lo malo seremos dioses, pero eso solo podemos hacerlo con Boburia como nuestro cabecilla. Déjalo, Broly. ¡Déjalo que nos endiose y nos lleve a un mundo en el que no haya maldad alguna y todos seamos iguales y felices! ¡Nunca más tendrás que sufrir como lo hiciste con nosotros si lo haces! Te olvidarás de todo lo malo y quedarás en paz absoluta contigo mismo. Vamos, Broly. Sé que quieres descansar. Únete a nosotros y podrás hacerlo.
El guerrero legendario suspiró y se llevó los dedos al puente de la nariz, apretándolo. Una ligera jaqueca se instaló en su cabeza por semejante sarta de sandeces y tanta verborrea futurista e infundada. Tras acariciarse la nuca y destensar el cuello, aflojó la mano y empezó a cargar energía en ella.
—No sé por qué lo intento. Esa estúpida humana me ha hecho estúpidamente estúpido para no darme cuenta de la gran gilipollez que es intentar hablar con vosotros.
No hizo falta ningún incentivo más. Broly hundió los pies en el suelo y salió corriendo hacia él cargando una gran cantidad de energía en su mano derecha. Bumo desorbitó los ojos, masculló un insultó y elevó una defensa telekinética para que Broly no pudiera llegar hasta él, pero resultó inútil. Después de tanto tiempo con ellos, sabía muy bien cómo echar abajo las barreras telekinéticas, y su cuerpo apenas notó un picotazo cuando las embistió con el hombro rodeado de una energía verdosa, echándolas abajo como si se trataran de cristal.
Bumo intentó, como había hecho otras veces, crear una ilusión óptica que hiciera enloquecer al guerrero legendario. La imagen de Bra apareció frente a sus ojos, intentando apaciguarlo, pero Broly ya había vivido esas ilusiones en el planeta Boburria. De hecho, había sufrido bestiales torturas psicológicas por mano de Bumo hasta que aprendió a controlarlas. Tan pronto como la ilusión de Bra apareció, Broly la eliminó aplastándole el cuello con la mano izquierda, quitándosela de en medio como si fuera una muñeca con la mayor tranquilidad. La ilusión desapareció y él continuó.
Bumo palideció, enfurecido.
—¡Mentes inferiores como la tuya no pueden entender la majestuosidad de nuestro propósito! —iba a decretar algo más, pero Broly no le dejó acabar. Bumo intentó detenerlo con su brazo derecho, pero el guerrero lo esquivó con un movimiento de cabeza y clavó la mano cargada de energía en su estómago. Presionó sobre él.
—Gilipolleces.
El ki de Broly, una concentración mucho más reducida pero mucho mayor de la que cualquiera podía usar en tan poco espacio, atravesó el estómago de Bumo de parte a parte. Chorros de sangre negra salieron disparados de su cuerpo, que impulsado por el ataque, fue lanzado con gran fuerza hacia atrás. Se estrelló contra el tanque de regeneración de Boburia y cayó al suelo, no muerto, pero sí herido e incapaz de moverse, con los ojos desorbitados y la mano en el agujero de su estómago. Debido al golpe, el cristal del tanque se resquebrajó formando una tela de araña en la superficie.
Broly, con el camino libre, dio un paso hacia él y posó una mano sobre el cristal. Fue testigo de cómo los ojos de la criatura se entreabrían, todavía dormitando, pero exaltado por el golpe que había retumbado en su casa líquida. Sus ojos totalmente oscuros se centraron en Broly, y el conflicto de miradas llegó.
La primera vez que se encontraban después de casi treinta y cinco años, y el odio de Broly hacia él no había variado en lo más mínimo.
—No... no lo hagas... —le suplicó Bumo, pero el guerrero sonrió y alzó un poderoso puño cargado de un ki verdoso y letal.
—Esta vez sí, Boburia... ¡Vete al infierno!
El grito de Broly fue estremecedor, y para el boburriano herido todo pasó a cámara lenta. Vio cómo el resultado de décadas de trabajo intentando traer de vuelta al príncipe Boburia, mejorado, como algo más parecido a un dios que a un boburriano, se iba al traste con su muerte. En manos del mismo hombre que había destruido su raza, aquel demonio y destructor de universos de una raza mucho menos inteligente, más fiera, sin nobleza alguna. El final había llegado, y cerró los ojos lagrimosos por la caída de sus sueños de ideales.
Pero algo ocurrió. Alguien intercedió.
—Siempre igual, Broly, incluso después de treinta años...
El puño guerrero se detuvo. El cristal no fue tocado. Boburia, en el interior del tanque, cerró los ojos de nuevo para seguir durmiendo hasta que alguien lo despertara para nunca más detenerse. Su cola se relajó, y la de Broly cayó laxa al igual que sus brazos y el resto de su musculatura, con las fuerzas repentinamente extraídas de un cuerpo que era fogoso y exultante. La mano acarició la grieta del cristal y su frente, del mismo modo, dio contra esta. Una gota de sudor descendió desde su sien hasta su nariz, cayendo al suelo.
Bumo se giró hacia la entrada de la sala nada más oír esa voz en ese comentario. Una exclamación de sorpresa escapó de sus labios con un único monosílabo: "tú..."
—Niño impulsivo, por ti no pasan los años ni la conciencia. No te enseñé nada, salvo a ser un destructor sin cerebro —Broly apretó el ceño, pero no como amenaza. Sus labios hicieron lo mismo, y en su rostro se formó una mueca infantil y temblorosa, un puchero—. ¿Es que no vas a hablarme, Broly... hijo?
Sus dientes entrechocaron, y trató por todos los medios no verse como un crío enfurruñado ante el emisor de esa voz, la que había reconocido nada más oír. No se preguntó cómo ni por qué. Eran preguntas inútiles en comparación a la voluptuosidad de las circunstancias. Broly se negó a creerlo, y, apretando los labios, dio media vuelta para refutar sus creencias.
La persona con la que se encontró era tan digna de mención como lo que llevaba consigo entre dos manos enguantadas para protegerse de su influencia, destinado a un único ser, como si fuera la corona de un rey.
Sí... Broly había pensado en tomar el trono de Vegeta para convertirse en el emperador del universo, y ahí estaba su corona, por adelantado.
La diadema inhibidora en manos de su propio padre, Paragus... otra vez.
(...)
N.A: Bueno, al fin lo acabé, y nuevamente me paso de las veinte páginas! Lo intento, pero soy incapaz. Aun dejándolo así hay escenas tensas de lo rápido que he intentado escribirlas para que no ocuparan mucho. Llego a quitar un poco más y nada de nada.
¿Qué decir de este capítulo? Quizás, más que los problemas de papá y mamá debería llamarse "los secretos desvelados", porque aquí se desvela ya TODO sobre la trama y los boburrianos... o al menos casi todo. Os tengo una sorpresa guardada bastante inesperada. De hecho, ni me la esperaba yo, pero se me ocurrió un día de pronto y dije, tengo que meterlo, ¡totalmente! pero tranquilos, eso no hará que los capítulos que quedan sean más. Los tengo casi contados, pero como me ha ocurrido con este, alguno se me puede ir de las manos. Intentaré por todos los medios que no pase. Estoy deseando acabar Instinto Animal, y estoy buscando inspiración hasta debajo de las piedras para lo que queda. Incluso me estoy viendo Dragon Ball Z otra vez! Ahora sí, queda poco, ya puedo darlo por zanjado.
Es posible que este capítulo haya descubierto muchas cosas un poco dudosas, ya que, como habéis leído, los misterios se resuelven dando una vuelta de tuerca. (SPOILER, si no has leído el capítulo aún y te has ido a las notas de autora, no leas esto) Bra nunca fue el objetivo primordial de los boburrianos, simplemente era la más débil de los que podían darle la célula mutante saiyajin que les faltaba para despertar a Boburia. Vegeta y Trunks podrían haber servido de igual manera, y también Broly ahora que saben que está vivo. Puede que esta información genere algo de confusión para los que leyeron Instinto animal desde el principio, ya que dije algunas cosas en algunos capítulos que daban a entender exactamente eso, pero en la reedición de capítulos estoy cambiando esas cosillas, así que las pistas casi se esfumaron.
Bueno, lo que quiero decir es que si a alguien no le ha quedado claro lo explicado, la trama de los boburrianos y todo eso, se lo explicaré con gusto por privado o en el próximo capítulo en la respuestas a los rewiens si no tiene cuenta. Creo que es un poco rebuscado, pero en fin... sobre todo no quería que Bra fuera una Mary Sue, y espero haberlo conseguido. El problema ahora es que Broly si parece un poco Gary Stu, ¡Y NO QUIERO! Esa era la última de mis intenciones, así que si tiene algo de eso, nunca fue mi intención.
Ahora, como guerrera, Bra ha destacado para mí en este capítulo. Quizás Bia no sea una luchadora, pero si Broly tardó 10 años en librarse de ella era por algo. De verdad, ¡no debe de ser fácil pelear con el braummuro pegado al cuerpo! Y matar por primera vez tampoco lo es. Por eso mi parte favorita ha sido la determinación de Bra y su cambio de actitud repentino. ¡Espero que os haya gustado un poco más para aquellos que la odiabais!
También he amado el cambio de Goku y su nueva relación con Gohan e incluso su nuevo rol familiar. Quizás esté poniendo demasiado OOC, pero si los personajes no maduraran con los sucesos brutales que viven no tendría gracia la historia.
Ahora solo queda Broly... ¿cómo reaccionará ante lo que se le viene encima? ¿Llegará Bra a tiempo para salvarlo? ¿Despertará Boburia? ¿Revivirán a Goten y se curarán los demás ahora que ya hay esferas del dragón otra vez, o alguna otra cosa se lo impedirá? Esperad hasta el próximo capítulo! (Fin de Spoiler)
Ahora los rewiens, dios... muchas gracias por seguir escribiéndolos. En serio, es increíble que todavía haya tantos lectores después de 30 capítulos ¡Menudo aguante! Y más ahora que ya no hay tanto romance como antes, y la mayor parte es drama y angustia. Lo agradezco de todo corazón, porque que hubiera menos es lo que más miedo me daba en la recta final.
¡MIL GRACIAS!
Y ahora, las respuestas a todo ellos:
Mya Fanfiction: Juraría que hablé contigo por privado, pero si fue así no encuentro el mensaje, así que te respondo por aquí xD. Gracias por seguir el fic aunque ya se esté haciendo un poco pesado, o esa impresión me da. Como tú dices, Broly se ha humanizado tremendamente con la confesión de Vegeta, y no estoy segura de si eso es bueno o malo. Bueno para la trama, malo para el OOC del personaje, pero intentaré salvarlo de eso. Aunque Vegeta no ha aparecido en este capítulo, y Broly tampoco lo haya hecho especialmente, espero que te haya gustado. ¡Nos leemos pronto en tus actualizaciones, porque confío en que actualices mucho antes que yo!
Nebilimk: ya hemos hablado por privado, pero gracias por comentar y seguir haciéndolo después de taaaantos capítulos.
Laura: ¿por qué iba a ser el final de Broly horrible? ¿Quién te ha dicho eso? xD no adelantes acontecimientos, que de estar muerto a como está ahora hay un gran paso!
Usuario865: Gracias! Lo que más trabajo en la historia son los caracteres de los personajes. Profundizar en ellos me encanta, e intento que evolucionen según las circunstancias, algo que le afecta a los saiyajins por igual. Menos mal que pese a llevar 30 capítulos todavía sea capaz de sorprender! Espero leer tu opinión en este también!
Kgonzalezmaga: Gracias nena! Pues mira, Picollo no aparece porque en el capítulo 21, durante su batalla contra Broly, este le arrancó las antenas y él quedó comatoso. No lo he explicado en ningún capítulo todavía, y no sé si lo haré, porque se supone que Broly es el único que lo sabe. El caso es que si le arrancas las antenas a un namekiano, este se queda en coma hasta que le vuelven a crecer. No es algo que salga en el anime ni en el manga, sino una invención mía que se me ocurrió al pensar que, si entran en contacto con otros telepáticamente gracias a las antenas, estas tenían que tener alguna repercusión en el cerebro, así que al arrancarlas podría dejarlos fuera de juego. En realidad, es una forma de centrar mi atención en los saiyajines, donde quería centrarme en un principio xD. ¡Gracias por leer!
Kathrova: ¡Una que comprende la difícil situación de Bra! jajaja menos mal. El incesto de VegetaxBra sería bastante curioso si estuviera bien tratado, aunque me da grima xD aquí se trata de una mera insinuación por el complejo de Electra no superado de la nena. Sin embargo, el Trunks x Bra es otra cosa... si lees otros fics míos, igual te encuentras con uno de esos un día xD. Los hijos de Broly... TOOOOODO el mundo quiere que Broly y Bra tengan hijos. ¡Con lo joven que ella es aún! Ya veremos qué pasa en ese aspecto, ya... ¡Muchísimas gracias por leer y comentar!
Xxyoxitha94xX: Goten atrae por lo bueno que es, que te hace amarlo, y Trunks de Pesadilla por lo sádico e impredecible, ¿verdad? jajaja a ver cómo acaba la cosa entre ellos. El bebé de Broly y Bra... uuff no coment xD Gracias por leer, nena.
kAeDe-HiMe: me encanta que hayas apreciado la maduración en los personajes de Bra y Broly, esa que todavía continúa como verás/habrás visto en este capítulo con Bra. ¡De chica insoportable ha pasado a ser toda una brava guerrera y defensora de sus seres queridos, y estoy orgullosa de ella xD! Con Pan y Uub, me encantan la pareja que forman, y me encantaría hacer un oneshot de ellos dos aparte. Lástima que no me inspire con ellos y esto sea lo máximo a lo que haya podido aspirar. Le puse todo el sentimiento que pude, porque son difíciles de manejar, especialmente la timidez de Uub. Con lo del instinto, siempre me ha enamorado ese tema en el ser humano. Soy de una opinión muy freudiana si se puede decir así. Este fic es enteramente una exaltación de ese instinto u ello que los seres humanos con tanta frecuencia reprimimos. ¿Es tan bueno reprimirlo? La respuesta la veremos en los próximos capítulos con Broly, así que sí, entusiásmate con su arrebato de guerra! ¡Nos leemos pronto otra vez, nena! Ansiaré tu opinión de este capítulo también, tus rewiens me entusiasman! ¡Y muchísimas gracias por comentar!
ClaireCullen: muchas gracias por comentar, Claire, en serio. No sé si es el mejor fic en español del fandom, pero intento por todos los medios cubrir algo que echaba de menos en el anime, como el desarrollo de los personajes, su madurez, su psicología y sus relaciones con sus hijos y mujeres. ¡Muchas gracias por leer! Y siento no poner el tiempo que tardaré en actualizar, porque eso depende de mi inspiración y es imposible saber cuándo llegará. Los rewiens ayudan mucho, eso sí te lo puedo asegurar, jajaja. ¡Nos leemos pronto!
Julys: Pues si no comentas a menudo como dices, muchísimas gracias por hacerlo conmigo y con mi fic. Hubiera sido una pena que lo acabara sin saber que había una lectora fantasma por ahí, así que te lo agradezco en el alma. Tu rewien me ha hecho muchísima ilusión. No podías haber descrito mejor lo que va a ocurrir a partir de ahora, ese enfrentamiento entre la humanidad de Broly y su instinto animal, del cual no sabemos quién ganará. ¡Ni yo misma lo sé! Pero por ahora la humanidad empieza a ganar ventaja. Trunks... Creo que si hiciera un raking de personajes queridos en este fic Trunks saldría el primero, quizás el segundo después de Vegeta o Broly, pero fijo estaría entre los primeros, ¡y eso que es muy secundario! Jajaja, a ver qué puedo hacer con él y con alguna historia alterna... ¡ya veré! Suerte que escribí Titanes de Hielo si él te trajo hasta aquí! Espero que también leas este capítulo y los que le seguirán en breve. AL fic le queda poco ya, asegurado. ¡Nos leemos!
claire redfield: te respondí en el capítulo anterior en la respuesta a los rewiens, no sé si lo leíste. Te dije que no podía revelar nada, obvio, sobré como seguirá el fic. ¡Si lo hiciera no tendría gracia! Es como decirle a un mago que revele sus trucos! ¡Gracias por comentar!
STF01: insisto, adoro tus enormes comentarios, en serio! El beso de Uub y Pan me costó horrores escribirlo, pero me gustó cómo quedó, muy romántico y bonito pese al grotesco escenario en el que estaban. Más de una se llevó un susto, tú incluida, al pensar que Uub se moría por lo que veo, jajaja. Tranquila... por ahora. 1º vistazo de esperanza: Bulma es Bulma, y creeme, no habría logrado convencer a Broly de ayudar a Goku si él no hubiera estado dispuesto a hacerlo. El grandullón ya lo tenía pensado, pero tenía que verificar algunas cosas antes de actuar. 2º vistazo de esperanza: Vegeta puede ser muy comprensivo y conoce mejor que nadie la situación de Broly, aunque no quería reconocerlo. Al final explotó y ahí está el motivo de TOOOODO el fic. Algo así le dijo a Bulma muy de pasada, uniéndolo a algunos sucesos de su vida que le hizo llegar a esa conclusión. Trunks, no quería poner que hería a Broly porque eso casi lo hace más poderoso que él, cosa difícil, pero es que fue tan genial imaginarlo así *o* adoro a Pesadilla, y tenía que poner esa escena que no solo tú, sino a otros muchos pareció gustarle. Y sí, tienes razón, sufre muchísimo por Goten y por eso Broly dice que estaría mejor muerto, por compasión para que deje de sufrir. ¡Y el tercer vistazo de esperanza, la esfera del dragón! ¿Qué ocurrirá ahora? jajaja me alegra que te decidieras a leer el fic, no sabes cuánto. ¡Espero que este capítulo te haya gustado también! ¡Nos leemos!
kare: jajaja gracias, y tranquila con los personajes... al menos de momento. Profundizar un poco más en ellos es lo que quería hacer y que no veía que se hiciera demasiado en la serie, así que aquí estoy. Para eso están los fics, para añadir lo que no hemos visto en la serie y que nos gustaría haber apreciado más. ¡Espero que este capítulo te haya gustado también!
Colli Kabuto: gracias por comentar, los exámenes son un coñazo ¿verdad? Es cierto que Vegeta siempre ha hecho ciertas reflexiones en la serie, y la cosa no creo que acabe aquí en el fic para él. Todavía le quedan varios momentos de gloria en lo que queda de historia a este príncipe orgulloso. Es cierto lo que dices, Broly es bastante diferente de Vegeta y Goku. De hecho, a lo largo de la historia lo dejo caer varias veces, a él en sí no le gusta entrenar ni tampoco meterse en peleas tontas. Él va a por todo o a por nada. Prefiere dormir o ver la tele que pelear, y no por nada. Su naturaleza es pacífica, pero cuando lo molestan es el primero en responder. Aunque no lo parezca es, de lejos, el más tranquilo de los tres. Lo único que lo vuelve agresivo es sentirse amenazado en ese territorio que considera enemigo... Pero claro, que lo acepte y se rinda al amor y la paz es otro tema. En este fic una cosa son los sentimientos y otra el instinto, y Broly se deja llevar más por este último que por el otro. Ambos suelen ir en contra. Ahora ha dejado paso libre a los sentimientos, y no sabemos qué pasará. El romanticismo... lo siento mucho, pero la guerra lo absorbe todo y ahora mismo no hay mucho tiempo para ello... pero lo habrá, seguro xD. ¡Espero que pese a ello lo sigas y termines el fic! Ya te considero un habitual de aquí, y con lo poco que le queda sería una lástima. ¡Nos leemos!
Portidaz: tranquila, que aunque ya le queda poco entre unas cosas y otras queda Instinto Animal hasta verano por lo menos! Eso sí, tendréis que ser pacientes. Menos mal que consideras que no tiene mucho ooc. Intento hacerlo lo más fiel a los personajes posible. ¡Muchas gracias por leer, te espero en el próximo, nena!
Prl16: jajaja, espero que con este capítulo no estés hasta tan tarde leyendo, si llegas a leerlo. Muchas gracias por tu entusiasmo. Por curiosidad, ¿cuál es el fic de Uub del que hablas? Me gusta bastante ese personaje y creo que debería haber más de él, y si es con Pan mejor que mejor! Ellos dos juntos son parecidos a Chichí y Goku, una muy mandona y con mucho carácter y el otro más timidillo y cortado. No estoy segura de que tenga corazón de padre, recuerda que mató a niños nada más llegar al planeta tierra, pero probablemente ahora sería incapaz de hacerlo. ¡Solo había que escarbar un poco en sus sentimientos! Espero que este capítulo te haya gustado también. Nos leemos!
erika maria: tranquila, intentaré dejar a todo el mundo contento con el final de este fic. A ver cómo acaban estos dos! Gracias por comentar!
otakuanime771: gracias! la pareja de Broly x Bra se me ocurrió de un doujinshi que vi por ahí en el que se veían juntos amenazándose con matarse xD. Curioso. No creo que pueda poner lemon entre ellos próximamente, porque ahora mismo está fuera de lugar con la batalla que se avecina, y con respecto al capítulo de Pesadilla, estoy en ello. ¡Nos leemos!
InuKidGakupo: Gracias! siempre espero tus comentarios impaciente! Pues no pensaba poner a Trunks en acción en este fic más veces, pero creo que le daré una oportunidad, aunque sea pequeñita, ya que el personaje me encanta. El incesto que dice Broly me vuelve loca xDD aunque es un poco de mal gusto si lo piensas bien, pero no puedo evitar ponerlo. O.O sabía que odiabas a Pan, pero... ¿a Uub? ¿Por qué a Uub? El buenazo de Uub no ha hecho nadaaa. Si las esferas funcionan... ¿por qué iba a quedarse Gohan así para siempre? Por otra parte, lo que Bulma y Broly planeaban ya ha salido, poco después de que lo planearan: Broly tiene anticuerpos que lo hace inmune al veneno de los boburrianos, y los dos planearon utilizar su sangre inmune para curar a Goku para que pueda llegar a su máximo poder. De hecho, lo hicieron en el anterior, así que Goku es otro rayo de esperanza para el grupo. ¡Espero que este capítulo te haya gustado también! ¡Nos leemos!
Bottan Nelli: ¡Mil gracias!
Link-Girl Yuri fan: ya hemos hablado por privado, pero espero que este capítulo te guste igualmente. ¡Un besazo!
sofi12: no te preocupes, que no es obligatorio comentar, aunque se agradece mucho xD. Broly está cambiando, sí, y madurando junto al resto, lo que me hace pensar en él como un Gary Stu, y no me gusta T.T. Lo de dejar que Bulma le saque sangre para ayudar a Goku lo hizo, en principio, por sí mismo, para cubrirse las espaldas y para tener una batalla decente un día con él. Es más conveniencia que otra cosa, lo que no quita que sea una buena acción. Con lo de revivir a Goten... no adelantemos acontecimientos porque todavía puede salir algo mal xD. Y lo cierto es que ahora me arrepiento de poner un Marron x Trunks, porque mi pareja favorita es el Trunks x Goten de lejos, pero no te preocupes, que me ocuparé de meter MUUUUUUUCHO fanservice de ellos en cuanto pueda para compensar! Espero que este también te guste. ¡Nos leemos!
DarknecroX: gracias por leer y comentar pese a todo. Lo cierto es que sí, más o menos Broly se ha ablandado, un poquito, lo cual no quiere decir mucho. Si sigues leyendo, entenderás por qué lo digo xD. ¡Muchas gracias y nos leemos pronto!
Bueno, y ya está. El próximo capítulo se llamará "El pequeño monstruo de papá", o eso espero. Si encuentro un título que cace más lo cambiaré, pero en principio es ese, así que podéis sacar vuestras conclusiones al respecto. ¡Nos leemos pronto!
