Hola, hola! Se que el pasado capítulo estuvo muy corto y este también, pero es que son solo la introducción a la historia. Ya vimos que nuestros protagonistas están solteros, que se siguen viendo, pero que cada uno continua con su vida y actividades. Sin más preámbulos, les dejo el siguiente capítulo, espero les guste y me dejen sus reviews!
Capítulo 3
El largo camino que lleva de la carretera a Lakewood está lleno de vehículos circulando lentamente, dejando en la entrada de la mansión a sus dueños, todos vestidos con impecable elegancia y riguroso luto. Viendo los elegantes vehículos nadie podría pensar que la gran depresión económica de Estados Unidos está sucediendo. El "jueves negro" pasó hace un par de meses y las consecuencias se empiezan a observar en las calles: la gente vaga buscando trabajo, las empresas y los comercios comienzan a cerrar y la migración de las pequeñas ciudades hacia las grandes se empieza a notar.
Aun así las grandes familias siguen buscando aparentar que nada sucede y en casos como un velorio buscan demostrar que todo sigue igual. Cada uno de los miembros de la sociedad chicana se hace presente para dar el pésame al jefe de la familia Andrew por el fallecimiento de quien fuera durante varias décadas, el pilar de la familia: la Sra. Elroy.
Miembros de la familia han venido de todas partes incluidos los Leegan, quienes no dudan un solo momento en molestar a Candy, sin poderlo conseguir pues no se separa ni un momento de Albert.
- Lamento que Archie y Annie no puedan estar contigo para hacerte más llevadero este momento, pero el viaje desde Londres es muy largo y no es bueno para el embarazo de Annie – le dice Albert a Candy después de terminar una larga conversación sobre el futuro de la economía del país, con varios de los invitados
- Albert, yo estoy aquí por ti, para apoyarte durante estos momentos – le dice recargando la cabeza en su hombro tomándose del fuerte brazo del rubio – sé lo importante que era la tía abuela para ti
- Es la única familia que tuve durante mucho tiempo – suspira con tristeza sintiendo una fuerte opresión en el pecho al darse cuenta lo solo que se ha quedado.
El velorio es largo y triste pero lleno de afecto por todos los que conocieron y admiraron a la Sra. Elroy. En cuanto el servicio termina Albert despide a los Leegan permitiéndoles quedarse un par de días en la mansión de Chicago antes de que regresen a Florida.
- Me gustaría que te quedaras estos días en Lakewood, pequeña – le dice a Candy cuando están solos y entran en la biblioteca de la mansión – no quiero que los Leegan tengan oportunidad de molestarte en estos días
- ¿Tardarán mucho en irse? No quiero dejar la clínica
- Tendrán que quedarse un par de días por la herencia de la tía. Ella les ha dejado una fuerte cantidad de dinero.
- Albert… me gustaría pasar estos días en el Hogar de Pony
- Como tú quieras princesa – responde Albert sintiéndose aún más triste por la decisión de su pequeña de alejarse de él.
Al día siguiente la ver partir rumbo al Hogar, desde el gran ventanal donde le gusta sentarse a admirar el bosque, ese bosque que durante tanto tiempo fue su refugio, su hogar, el lugar más feliz para él. Gira su silla cuando escucha que alguien entra en la habitación, es una de las mucamas trayendo un servicio de té que deja en la mesa de descanso. Agradece y mira como la chica sale de la habitación dejándolo solo. Otra vez solo. Se levanta de la silla para servirse una taza. Recuerda cuando en esa misma habitación le explicó a Candy que él era el tío abuelo y era ella quien intentaba servir una taza de té.
«Cuantas ilusiones tenía de que Candy no se alejara de mí, de que todo lo que habíamos pasado en aquel pequeño departamento fuera tan importante para ella como lo fueron para mí… cuantas ilusiones tenía de que Candy me amara como le he amado yo desde hace tanto» medita el rubio sorbiendo el té perdiendo su mirada en el bosque de Lakewood.
