Hola, hola! aprovecho que he tenido tiempo y que ya tengo un par de capítulos más, para actualizar diariamente, espero que el tiempo y la inspiración sigan igual y pueda seguir subiendo los capítulos tan rapidamente. Espero que les guste este capítulo y me dejen sus comentarios!


Capítulo 4

Albert despidió en la puerta de la mansión a su adorada Candy a quien George llevó al Hogar de Pony con la instrucción de hablar con las señoras y ofrecerles su ayuda durante esta crisis económica que empezaba. Por más que él hubiera querido acompañar a la rubia, los asuntos del testamento de la abuela le tenían atado, de hecho al día siguiente él dejaba Lakewood para regresar a la ciudad y comenzar con los asuntos de la herencia. También tenía ya planeado modificar el Imperio Andrew pues no había manera de que todo sobreviviera a esta fuerte crisis. Albert quería aprovechar que todos los miembros de la familia que viven en américa se encontraban reunidos con motivo del sepelio de la tía abuela.

Se despidió con una enorme sonrisa de su pequeña aunque por dentro sufría por no tenerla a su lado. Se daba cuenta perfectamente lo difícil que le resultaba a Candy estar en eventos de la alta sociedad. Por cualquier motivo que ella tuviera que estar en alguno de éstos, en cuanto podía desaparecía, ya fuera un baile, una cena o si era un evento de días, ella solo aguantaba un día y desaparecía aludiendo alguna emergencia en la Clínica Feliz o un viaje al Hogar de Pony para ayudar a sus "madres". Albert no tenía nada que reprocharle, si él hubiera podido también lo hubiera hecho; de hecho así había sido durante su adolescencia. Se había alejado de toda la familia y la tía abuela después de muchos regaños había tenido que ceder e inventarse una gran artimaña para mantener la estabilidad del imperio familiar, a través de la figura del "tío abuelo William".

Caminando por un Lakewood solitario, cubierto de flores blancas y moños negros, Albert no pudo dejar de sentir tristeza por la pérdida de su tía. Ella había sido desde muy joven su único familiar, le había apoyado en su etapa de rebeldía y había logrado educar a tres jóvenes: Anthony, Aliste y Archibald; así como seguir al pendiente de un rebelde que vivía en sus bosques si es que no se le desaparecía para recorrer el mundo, además de seguir al mando de las empresas y mantener unida al Clan Andrew.

- Todo lo que hiciste, tía y yo estoy considerando desbaratar el imperio – dice entrando en la sala principal de la mansión mirando la pintura de su tía colocada en una de las paredes del salón – que bueno que no vas a vivir esta crisis, tía. Te morirías de la tristeza – concluye sonriendo ligeramente con su tonto comentario

Desde la caída de la economía, meses atrás, George, él y todos los miembros de las empresas se han reunido diariamente y por horas enteras para encontrar una manera de salir a flote y no perder todo. No ha habido otra forma, el Imperio como tal tiene que desaparecer y las empresas se tendrán que repartir entre los miembros de la familia, cada uno se tendrá que responsabilizar de lo que le toque y ese será el patrimonio que tenga, no habrá más. Quien no sepa administrar lo perderá todo, quien pueda salir adelante podrá continuar con un nivel de vida bastante bueno. Pero será claro que ya no serán una de las familias más poderosas del país, ni los Andrew ni ninguna otra familia del país.

- Tía abuela… agradezco que no tengas que ver y vivir esta crisis, pero extraño tus consejos, tus regaños…

Albert se sirve un whisky y bebe frente al gran ventanal. Mi padre, mi hermana, Anthony, Stear… todos los parientes cercanos a mí se han muerto, tú también sufriste estas pérdidas pues siempre estuviste muy unida a tu hermano y nos quisiste a Pauna y a mí como a tus hijos… ¿Cómo hiciste para seguir viviendo con tantas perdidas tía? ¿Cómo puedo yo sobrevivir? Creo que lo único que me mantiene feliz es Candy. Aunque la veo poco, saber que está cerca me hace sentir tranquilo. Ver su sonrisa y perderme en sus bellos ojos me hacen feliz. Sé que ella no me quiere de la misma manera en que yo lo hago, pero me es suficiente. Sé que debería luchar por ella… ¡la he amado desde hace tanto tiempo que me la merezco! Pero no puedo condenarla a una vida que no le gusta, no puedo pedirle que haga eso por mí, si ella por alguna razón aceptara, sé que lo haría pero la mataría en vida, su alegría y su sonrisa morirían poco a poco. Lo sé porque es lo que está pasando conmigo y no le deseo a nadie, lo que yo he vivido y tengo que vivir.

- Vamos tía ayúdame a soportar esta carga – concluye mirando nuevamente el retrato de su tía antes de salir del salón rumbo a su cuarto a descansar.