Hola, hola! Feliz lunes, aqui les dejo el capítulo para empezar bien la semana!


Capítulo 5

La gran depresión azota al país y Chicago no es la excepción. La Clínica Feliz se inunda de gente en busca de atención médica a bajo costo. El Dr. Martin ha aceptado a tres doctores y un mismo número de enfermeras para que le ayuden a atender a todos los pacientes. Albert no ha dejado de apoyarlos económicamente.

El Imperio Andrew también se ha visto afectado, el jefe de la familia Andrew ha tenido que cerrar varios negocios, ha perdido mucho en inversiones y lo que queda lo ha separado y entregado a los miembros de la familia. Los negocios de Florida han quedado bajo la completa jurisdicción de los Leegan, si ellos no logran sacar el negocio, es responsabilidad de ellos; y así ha sido con el resto de los negocios a lo largo y ancho de estados unidos. El imperio Andrew ha desaparecido como tal. Albert se ha quedado con un par de negocios cercanos a Chicago, así como con el control de los negocios de los Andrew en Europa y los cuales están a cargo de Archie. Esos negocios seguirán estando bajo el control de Albert con la intención de ayudar a los demás familiares en caso de que no logren salir adelante ellos solos, pero solo en caso de extrema necesidad.

Uno de los negocios que el rubio ha conservado es un banco que con la depresión tuvo que cerrar pero que Albert convierte en una oficina de préstamos que permita a la gente conseguir dinero para pequeños negocios y así reactivar la economía. George es quien dirige la oficina y el trabajo deja de ser una serie de reuniones elegantes, desayunos de negocios, comidas en clubes exclusivos y cenas de gala en medio de elegantes vestidos y botellas de champan, para convertirse en reuniones de trabajo con gente pobre pero con inmensas ganas de trabajar.

La opulencia ha desaparecido, las grandes riquezas familiares ya no existen y los ricos señores ahora están encerrados en pequeños departamentos, malbaratando sus pertenencias. Las grandes fiestas ya no se dan, la gente ya no viaja y los elegantes vehículos casi no circulan por las calles. Al contrario de los demás hombres ricos de la ciudad, Albert disfruta por primera vez, de ir a trabajar. En cada reunión en cada préstamo que entrega y en cada trabajo con el que colabora descubre la alegría de apoyar a la gente, de saber que está colaborando con una familia, con la economía. Encuentra el sentido de trabajar y producir.

Ha conseguido mantener la mansión y Lakewood con todos sus empleados, se ha olvidado del mantenimiento de las casas para poder pagar los sueldos de sus trabajadores, pero ellos son los que, aportando un poco de su sueldo y haciendo ellos mismos todos los trabajos necesarios, han logrado mantener las mansiones Andrew en todo su esplendor. Para bajar los gastos Albert también ha dejado de usar los automóviles y su chofer, después de varias discusiones entre ellos, le ha convencido de acompañarlo hasta la oficina a pie todas las mañanas.

- Buenos días Alfred – le dice Albert al salir de la mansión ataviado con un sencillo traje azul marino con camisa blanca y sin corbata

- Buenos días señor Andrew – le responde cortésmente el chofer que después de un par de meses se deja convencer de no usar el uniforme de los Andrew y ahora lleva un sencillo traje color café. "¿Sabes lo ridículo que nos vemos caminando por la ciudad tú en tu uniforme y yo en estos sencillos trajes?" le había dicho Albert para convencerlo

El rubio le dice que hoy trabajará en el banco todo el día pero que él tendrá que ir por los suministros médicos que la Clínica Feliz necesita. En la entrada del banco, Albert se despide de Alfred mientras observa a alguien acercándose a él.

- ¡Terry! – exclama cuando el actor se quita el sombrero

- Que gusto mi querido Albert, hace mucho que no nos vemos así que he tenido que venir a buscarte. Te invito a almorzar

Los guapos hombres caminan hacia un pequeño restaurante donde entran pidiendo varios platillos de la carta haciendo feliz a los dueños de pensar en la gran cuenta que tendrán que pagar y que será equivalente a lo que ganarían en todo un día de trabajo.

- Veo que el teatro sigue generando ganancias – comenta Albert sabiendo que no son ciertas sus palabras. Él mejor que nadie sabe que también el teatro se ha visto en problemas económicos

- He tenido que aceptar el dinero de la familia Grandchester

- Me sorprendes Terry – le comenta el rubio intrigado

- Sabes perfectamente que primero muerto que aceptar algo de mi padre, pero la situación que está viviendo el país es espantosa, he buscado la manera de sobrevivir y de ayudar, pero no hay forma alguna. Así que después de mucho meditar y de que mi madre me convenciera – dice guiñando el ojo dándose cuenta que es su madre la que le ha convencido de aceptar el dinero de su padre y de usarlo para ayudar a la gente – me di cuenta que usando el dinero que mi padre me quiere dar para evitar que su apellido se "vea mancillado al ser usado por un pobretón actor sin trabajo", no solo me mantengo yo y a mi madre, sino que puedo ayudar a los demás. Por eso he venido a verte.

Terry le ofrece a Albert el dinero que su padre le envía para que sea usado en el negocio de los préstamos y la reactivación económica de la ciudad. Albert lo acepta encantado y le ofrece que también el dinero se puede usar para la Clínica Feliz.

- También me gustaría poner un comedor – comenta el actor – hay tanta gente que no tiene que comer… tantos niños, mujeres…

- Es una excelente idea Terry.

El comedor comunitario está en marcha en poco tiempo, dando de comer a varios centenares de personas diariamente. Terry no solo es el administrador también es uno de los empleados que sirve las comidas diariamente y de cuando en cuando improvisa pequeñas escenas teatrales para los comensales.

Una buena manera de alegrarse un poco en medio de tanta desgracia - suele decirle Terry a Albert quien también se vuelve un asiduo ayudante en la cocina del comedor comunitario.