Hola, hola! siento mucho hacer sufrir a nuestro querido Albert, pero así se me ocurrió la historia :) Espero que les guste y me dejen sus comentarios!


Capítulo 7

James está todavía en la cocina cuando escucha el disparo, medita una fracción de segundo sobre si es en realidad un disparo y si fue dentro de la casa; prefiere no dudar y regresa sus pasos hacia la biblioteca, en el camino se encuentra con uno de los asaltantes bajando por las escaleras de la mansión. El mayordomo grita furioso y busca detenerle, el hombre viene bajando la escalera a gran velocidad y se avienta directo a James quien con la fuerza cae al suelo, el asaltante que disparo llega en ese momento y le grita a su compañero que salgan corriendo, los dos salen por la puerta principal y se pierden en los jardines aprovechando la oscuridad de la noche.

El mayordomo se levanta justo cuando dos miembros más del servicio entran en la casa preguntando qué ha sucedido. Él les explica que han entrado a robar y que uno ha disparado. Los tres corren a la biblioteca llamando a su patrón. Rápidamente lo encuentran tumbado en el suelo, en medio de un todavía pequeño charco de sangre. James toma el teléfono y marca pidiendo por el doctor de la familia. Los otros dos levantan al rubio y lo llevan a su habitación; James habla con el médico y luego grita para alertar al resto de los empleados.

Las mucamas y cocineras calientan agua, llevan sabanas y mantienen la habitación del rubio con la chimenea prendida. Alfred, el chofer es quien presiona trapos contra la herida mientras James limpia el sudor de Albert esperando que el doctor llegue rápidamente.

Un grupo de niños recibe al doctor quien en el camino encuentra a todos los empleados de la mansión dándole los pormenores de lo sucedido. Entra en la habitación y James más calmadamente le explica la situación.

- En unos momentos llegará una ambulancia – dice el doctor – estén al pendiente que tendremos que trasladar al señor Andrew al hospital

Alfred sale a esperar la ambulancia mientras el doctor revisa al paciente. La ambulancia llega y los camilleros siguen al chofer hasta la habitación saliendo con Albert rápidamente rumbo al hospital.

- Deberíamos avisar a alguien – comenta la cocinera a James, quien asiente con la cabeza mientras medita a quien avisar

- Llamare al señor Johnson, él sabrá que hacer. – mira a todos los empleados y sus familias todos en las escaleras viendo como desaparece la ambulancia, consternados por lo sucedido – mientras todos pongan orden en la casa y revisen todas las habitaciones. Quiero saber que se llevaron esos ladrones desgraciados.

Candy se levanta muy temprano feliz de pasar el día en Lakewood, caminar por los bosques, pasear a caballo, remar en el rio, oler las flores del jardín de Anthony… tararea alegremente mientras se ducha, arregla y sale del edificio. Camina tan feliz que no se da cuenta que Alfred está frente a ella.

- Señorita Candy – le dice el hombre con voz queda

- ¡Oh, Alfred! No te había visto, lo siento. ¿no me digas que Albert ha mando por mí? Le dije que yo llegaría allá, tengo que avisarle al doctor Martin que no podré ayudarlo el día de hoy

- Señorita Candy, el señor está en el hospital

- ¡¿Cómo?! ¡¿Albert?! ¿Qué sucedió? – exclama la rubia con desesperación comenzando a caminar hacia el hospital general de Chicago, es el más grande de la ciudad y al haber pasado tantos años trabajando ahí, no duda que es ahí a donde llevaron al rubio.

Mientras caminan casi corriendo Alfred le cuenta lo sucedido la noche anterior, Candy también nota las manchas de sangre que Alfred lleva en la camisa.

- Albert… Albert no puede morir, él debe estar bien, debe de estar bien… - murmura la rubia durante todo el trayecto al hospital.

Entrando se encuentra con George quien la recibe en sus brazos. Ella pregunta por la salud de Albert y él responde que el peligro mayor ha pasado.

- Llegaron justo a tiempo, le han estabilizado, ha recibido varias transfusiones de sangre

- ¿Le han extirpado la bala?

- La bala entro y salió del cuerpo de William – le responde George – le han operado para arreglar parte de los órganos que dañó, solo queda esperar a que reaccione y que los daños de la bala no sean permanentes.

- ¿Puedo verlo?

- Vayamos a su habitación, he solicitado la mejor del hospital y el doctor Lenard se ha portado muy bien con nosotros.

- Es un gran médico, Albert está en las mejores manos.