Hola, hola! ¿Qué creen? este capítulo resulto ser super super corto, pero les prometo que de aquí en adelante ya serán más largos. Pero bueno, se los había prometido y aquí está! Espero les guste y como siempre: sus comentarios serán muy bien recibidos!
Capítulo 9
Un ligero movimiento en su pecho le despierta. Se niega a abrir los ojos, sabe que está en el hospital y no quiere regresar a la conciencia de saberse inválido. El movimiento se siente por su pecho y sube hasta su cuello, un movimiento acompañado de pequeños y extraños ruidos que conforme los escucha le comienzan a traer recuerdos felices.
- Vamos Albert, abre los ojos, mira a quien logre convencer de venir a la ciudad – le dice la dulce y hermosa voz de su pequeña
Albert abre los ojos encontrándose con su adorada mofeta. Ahí está Puppe un poco más canosa que antes pero alegre y con sus inmensos ojos, feliz de estar con Albert. Desde su última visita a Lakewood no la había visto. Desde que tomo su lugar en la familia, la mofeta había decidido vivir en el bosque pero siempre cerca de la mansión y en cuanto Albert se adentraba unos pocos metros dentro del bosque de Lakewood ella siempre aparecía para saludar.
- Me ha costado trabajo convencerla, tuve que usar una de tus camisas para que ella se dejar agarrar por mí y traerla. – le cuenta Candy sentándose en la cama frente al rubio.
- Gracias Candy – le dice con una sonrisa – te he extrañado tanto, Puppe
La mofeta se acurruca en el regazo del rubio dejándose acariciar por él y cierra los ojos después de un rato. Después de muchas emociones en el día y viaje largo, por fin se siente segura y feliz de estar con él. Candy le pregunta sobre su salud y este responde que sigue sumamente débil y que está harto de dormir todo el día.
- Creo que podríamos empezar con tus terapias – le comenta meditando un poco
- ¿Qué terapias Candy? ¿realmente crees que pueda mejorar?
- Sé que algunos doctores dicen que no hay nada que hacer pero hay otros especialistas que dicen que con terapias podrías recuperarte, recuerda que tienes un poco de sensibilidad
- No lo sé Candy
- Vamos Albert no pierdas la esperanza, además las terapias te mantendrán ocupado, te ayudaran a conservarte en buen estado y a tener una mejor calidad de vida. Así que nada se pierde y se gana mucho con ellas. Empezaremos poco a poco mientras recobras tus fuerzas
- Me gustaría que me dieran de alta
- Estoy segura que será muy pronto – le responde con esa hermosa sonrisa que le llena de alegría el alma.
Todavía pasan un par de semanas para que el doctor Lenard de el alta al rubio, semanas en las que los cuidados de todos ayudan a fortalecer el cuerpo de Albert, cada vez tiene más energía, se cansa menos y duerme menos durante el día. También su ánimo comienza a mejorar. Sabe que por alguna razón no murió y que debe agradecer lo que tiene y no solo sufrir por lo que perdió. La alegría que le brinda Candy con su sola presencia es fundamental, pues le hace reír y sentirse querido. Terry es otro que siempre que le visita le levanta el ánimo, rara vez hablan de su condición y es de los pocos que no cambian su actitud para con él, le sigue tratando como el gran amigo que siempre ha sido. Hablan sobre los viejos tiempos y le recuerda que el comedor está esperándolo
- Tus manos están perfectamente, así que la verdura te espera para ser picada por un experto como tú – le suele decir a manera de despedida
Habla con George sobre su vida al salir del hospital, con lo que comienzan pequeñas labores dentro de las mansiones para facilitar la movilidad de Albert en ellas, además de en la oficina y poco a poco le empieza a empapar en las decisiones de las empresas que quedan.
