Hola, hola! Espero les guste el capítulo, este es un poco más largo en compensación a que el último capítulo estuvo pequeño :) Muchas gracias por seguir la historia!
Capítulo 10
Albert se encuentra en la habitación del hospital en compañía de George; el rubio está firmando documentos de negocios además de las cuentas del hospital.
- Es altísima la cuenta, George. Ahora entiendo porque tanta gente acude a la Clínica Feliz. Nadie puede pagar esta cuenta
- Usted si puede – le responde con una sonrisa que borra cuando observa la mirada reprobatoria que le lanza el rubio – alégrese porque todavía necesitará de muchos cuidados, creo que debemos contratar un par de enfermeras, gente que le ayude…
- ¡No! – exclama James desde un extremo de la enorme habitación donde suele colocar una silla y velar por su patrón
Los dos hombres le miran sorprendidos y guardan silencio observando como James se acerca tímidamente moviendo nerviosamente su sombrero entre las manos, tartamudeando mientras busca explicarse
- Todos en la casa queremos agradecerle lo que hace por nosotros – comienza a explicar – todos quieren cooperar y ayudarle en su recuperación
- Gracias – responde Albert emocionado por la muestra de lealtad de su personal
- Es un gran gesto James, pero William requerirá de cuidados que un chofer o un mayordomo no pueden hacer, además de que no pueden descuidar su trabajo
- Entiendo – responde el chico – considérelo señor Andrew – le dice mirando al rubio en la cama – no solo nosotros queremos ayudarle en lo que podamos, también nuestras familias. Todos quieren demostrarle el cariño que sienten por usted
Albert recibe el alta médica mes y medio después de haber ingresado casi muerto. Su vida ya está fuera de peligro, sus defensas están bastante fuertes y solo le queda esa inmovilidad y casi nula sensibilidad en sus piernas. El doctor Martín le ha convencido a tomar terapias y junto con otro médico del hospital le da una serie de ejercicios a los que Candy asiste y es entrenada para podérselos realizar y así, algún día con suerte y paciencia, podrá recuperar la fuerza en sus extremidades.
...
Cuando están preparando la salida del rubio, Candy menciona la necesidad de ir a la mansión para supervisar el lugar y que todo esté preparado para recibir a Albert; pero es George quien les convence de que lo mejor para Albert en estos momentos es ir a Lakewood. La rubia no está muy convencida por la lejanía de la mansión y preferiría estar cerca de los médicos en la mansión de Chicago. George les intenta convencer y después de una larga lista de pros, los rubios aceptan la decisión de ir a Lakewood.
Cuando los hombres están solos en la habitación del hospital Albert le pregunta a su amigo la verdadera razón por la que no quiere que vivan en la mansión de la ciudad. George comienza a decirle que después del accidente ha visitado la casa y ha hablado con todo el personal de la casa. Le explica que James, el mayordomo, fue el primero que entró en la casa al escuchar el disparo. Todavía se encontraba en la mansión, en la cocina para ser preciso y él fue quien chocó con los ladrones, uno que venía bajando las escaleras y con quien choco y otro que fue el que disparó cuando salía de la biblioteca con un arma en la mano y el cual se le hace conocido
- ¡¿Cómo?! – exclama el rubio sorprendido – ¿a que te refieres con un conocido? ¿crees que sea alguien del servicio?
- Más bien un familiar – responde George
- ¡¿Un Andrew?! ¿estas insinuando que un Andrew entró en la mansión a robar? Eso es imposible, la familia no está en quiebra, todos viven decentemente…
- Usted lo ha dicho – comienza George a explicar – la familia ha tenido que cambiar drásticamente su forma de vida. La mayoría de los miembros estaban acostumbrados a no hacer nada y solo recibir la pensión que usted les daba. Con las acertadas decisiones que tuvo que tomar en esta crisis, la mayoría de los miembros han tenido que trabajar en las empresas que les ha entregado y muchos de ellos no están de acuerdo.
- ¿Pero para entrar en la casa y dispararme?
El hombre camina por la habitación explicando que James ordenó que el personal revisara la casa en cuanto sucedió el atentado. El personal recorrió la mansión revisando cada rincón en busca de saber que habían robado. Pero solo dos habitaciones habían sido saqueadas: la de la difunta señora Elroy y la biblioteca
- No les daría tiempo de más – comenta Albert sin querer creer que algún familiar le quisiera hacer daño o siquiera robar
- En la habitación de la señora si desaparecieron alhajas, pero solo las que estaban a la mano, las que usaba diariamente la señora. Pero si fue saqueado su escritorio y librero… bastante concienzudamente, diría yo – continua el amigo de la familia
- Explícate George
- La señora Elroy guardaba un sinfín de joyas y dinero en su vestidor, el cual no fue tocado en lo más mínimo. Por otro lado, en la biblioteca no hay grandes riquezas, un ladrón cualquiera se hubiera ido a la sala por los candelabros y adornos, o al comedor por la porcelana y platería, en cambio se fue a la biblioteca.
- Ahí está la caja fuerte donde guardo dinero, joyas… y documentos importantes – comenta Albert con seguridad
- La cual no fue tocada en lo más mínimo. Es más, de hecho toda esa parte de la biblioteca no fue saqueada, solo su escritorio y los libreros donde dejamos los papeles de trabajo cotidianos
- ¿Mi escritorio? – pregunta intrigado pues recuerda que ahí fue donde se sentó al llegar a la casa y no recuerda haber notado desorden
- Dejaron bastante ordenado, pero un par de días después del accidente fui a la casa y revise documento por documento. Usted es muy ordenado, William y cuando revisé los cajones me di cuenta que ningún documento estaba en su lugar, todos los papeles habían sido sacados de sus folders y puestos en desorden.
- ¿Qué estarían buscando? Aun así eso no puede hacernos pensar en un familiar, George – le dice Albert sin querer creer la suposición de su amigo
- Por la descripción que James hace de los ladrones y por los papeles que faltan le puedo decir…
- ¡¿Faltan papeles?! ¿Cuáles? – interrumpe el rubio sumamente consternado
- Falta el testamento de la señora Elroy y varios archivos completos de las empresas del sureste del país
El rubio exclama sorprendido asustando a George quien se acerca a darle un poco de agua pidiéndole que se tranquilice, pues su salud todavía no es la mejor. Razón por la que no le había comentado nada sobre sus indagaciones y suposiciones. Albert por su lado analiza todo lo escuchado dándose cuenta de lo obvio y difícil de la situación. Un familiar ha entrado en su casa y ha robado documentos de las empresas.
- Estoy bien George, es solo que… – Albert medita sus palabras pues le duele siquiera pronunciarlas y hasta pensarlas – me estás diciendo que un Leegan fue el que entro a la casa
- Así lo creo, Albert; y ese Leegan es Neil. Por la descripción que dio James, estoy seguro que fue él quien entro en la casa, busco los papeles y fue él quien le disparó.
- ¿Y la otra persona?
- Un vulgar ladrón que le ayudo a su sobrino a entrar en la casa. Estoy seguro
- Pero…
- Neil y Eliza fueron bastante groseros durante la lectura del testamento de su tía, y gritaban que ella no les podía estar dejando tan poco después de "todo lo que hicieron por ella" – comenta el hombre dejando ver la furia que tiene por lo que todavía son sospechas – estoy seguro que piensa hacer algo con el testamento, que quiere quedarse con todas las empresas cercanas a Florida y por eso se llevó el resto de los documentos.
- George…
- Ya estoy investigando. He mando buscar al ladrón que le ayudó y estoy seguro que pronto tendré noticias de ese hombre, pues querrá vender las joyas de su tía. También tengo abogados trabajando en las posibles situaciones que su sobrino quiera hacer con los papeles que tiene en su poder. No hay nada de qué preocuparse – concluye orgullosos de todo lo que ha hecho
- Pero te preocupa mi seguridad ¿verdad George? – le pregunta el rubio pues si todo está controlado por el momento, porque no quiere que regrese a la mansión de Chicago
- Es cierto – responde George comenzando a caminar frente a la cama del rubio – me sigue dando vueltas la razón por la que Neil entró a la casa armado. Si solo se quería robar documentos, no tenía que llevar arma…
- Por seguridad, por si encontraba resistencia con alguno de los empleados
- Neil sabe perfectamente el movimiento de la casa, sabe que a esa hora todos están en la parte de atrás, en el área de empleados. Neil sabía que usted estaría solo.
«"Solo" » repite el rubio en su mente, sintiendo como esa palabra retumba en su cuerpo como una daga en su corazón. "Solo", así es como él se siente y como por lo visto, el mundo lo percibe.
- Creo que él tenía pensado…
- Matarme… – termina Albert diciendo las palabras que su amigo no puede decir
- Él no dudo en disparar aunque estaba muy cerca de la puerta cuando usted lo descubrió. Él sabía que usted no lo había reconocido y que podría huir sin ningún problema… aun así disparó
- George… es terrible lo que me estás diciendo
- Lo sé señor.
