Hola, hola! Se que este es un capítulo pequeñín, pero asi tenía que ser para dar entrada a la nueva situación, un poco más de sufrimiento para nuestro querido Albert...
Capítulo 15
Candy viaja a la ciudad por un día, a petición de Albert y acompañada de George para ver cómo está la Clínica Feliz y comprar los suministros que les hagan falta. Ese día, es un mal día para el rubio, no solo por la ausencia de su pequeña sino por los fuertes dolores que sufre durante el día. Se encierra en su habitación permitiendo que solo Alfred esté con él. El chico decide contarle sobre su vida, una infancia difícil, una madre muerta desde que ellos eran muy chicos y un papá muy exigente que los puso a trabajar desde muy jóvenes. Las conversaciones con su chofer le distraen bastante pero cada que escucha un ruido por la ventana se distrae pensando que podría ser Candy regresando a casa.
- La señorita Candy lo quiere mucho – le comenta mientras se asoma por décima vez al balcón y ver si no es Candy llegando
- Candy quiere a todo el mundo. Es una de sus más hermosas cualidades
- Pero a nadie como a usted. Lo mira de una forma que no mira a nadie más
- Sí como a un discapacitado, como a un enfermo a quien tiene que cuidar
La rubia llega a la mansión después de la hora de cenar, lo que ya tenía a Albert bastante angustiado y con fuertes dolores por la tensión de su cuerpo. Ella sube directamente a la habitación del rubio encontrándose con Michael en la entrada quien le comenta como ha estado el rubio durante el día. Suspira sabiendo que se encontrara a un Albert de mal humor y antes de entrar pone una de sus más hermosas sonrisas en su rostro.
- ¡Albert! – exclama entrando en la habitación. El rubio le mira desde la cama y sonríe feliz de verla nuevamente – te he extrañado mucho – continua diciendo mientras corre hacia él y le abraza – tienes dolor ¿verdad? pregunta al verle hacer una mueca mientras le abraza. Le pregunta que ha tomado y después de ver las medicinas opta por una inyección que le ayude a dormir. Mientras le prepara la inyección, le acomoda las sábanas y le ayuda a cambiar de posición, le cuenta sobre su viaje a la ciudad, su visita al banco, el comedor de Terry y a varias tiendas comprando los suministros a la Clínica Feliz. – hemos llegado tarde porque te he traído una sorpresa – concluye Candy alegremente
- ¿Qué es? – pregunta intentando no quedarse dormido, pero la medicina está haciendo efecto
- Quién es, querrás decir – responde la rubia – te he traído una visita. Terry ha venido a pasar unos días con nosotros
- Terry… - susurra antes de caer en un profundo sueño.
...
La señora Smith está cómodamente sentada en un sillón cercano a la cama del rubio, con los pies descansando en un pequeño taburete. Una tenue luz ilumina lo suficiente para que ella pueda tejer mientras vela el sueño de William, el niño que conoce desde pequeño y que ha visto sufrir desde tierna edad. Se alegra poder hacer algo por él, aunque sea solo estar a su lado en estos difíciles momentos. Los pensamientos de la señora vuelven a la realidad cuando escucha ruidos provenientes del hombre dormido frente a ella. Se acerca notando que sigue dormido.
- Una pesadilla – susurra mientras gentilmente acaricia el rostro del rubio tratando de tranquilizarlo como una madre haría con su hijo – vamos joven William, todo está bien – susurra suavemente
El hombre se calma por solo unos momentos comenzando a inquietarse. La señora se acerca a él, le acaricia el rostro y la espalda intentando tranquilizarlo, también le susurra suaves palabras, esperando que la pesadilla termine pronto. Pero no es así, cada vez el sueño es más inquietante, el cuerpo de Albert se mueve todo lo que puede, su frente empieza a llenarse de sudor y en su rostro aparecen muecas de sufrimiento, su boca se abre y murmura algunas palabras: Candy, Terry, solo.
La anciana está apunto de despertarlo cuando es él quien despierta en medio de un grito de dolor. Ella se sienta en la orilla de la cama de frente a él y le toma por los hombros para que la vea. Le pregunta cómo se encuentra y él antes de responder se deja caer en el hombro de la señora con lágrimas en los ojos, recuperándose, tratando de asimilar que todo ha sido un sueño.
- Todo está bien, William. Solo ha sido un mal sueño – le dice mientras le abraza y consuela con dulzura
«Un sueño…» piensa el rubio agradeciendo el calor que la señora emana mientras lo abraza con extrema dulzura «solo un sueño… ¿cómo puede ser un sueño si sigo en esta cama sin poderme mover? ¿si sigo estando solo? agradeciendo la presencia de una señora que trabaja para mí cuando desearía tener alguien que me quiera a mi lado, un familiar siquiera… ¿cómo puede solo ser un sueño si Terry está aquí seguramente para llevarse a Candy de mi lado?»
- Vamos William, trate de dormir nuevamente – le dice la señora deshaciendo el abrazo ayudándole acostarse nuevamente. Le ofrece un poco de agua y le cubre con las sábanas
- Gracias – dice Albert ante las atenciones de la señora Smith - ¿es muy noche? – pregunta con la intención de mandar por Candy, necesita verla y decirle que la ama, que la quiere y siempre lo ha hecho, pedirle que no se vaya con Terry
Pasa de la media noche – responde la señora Smith haciendo que Albert claudique con su idea, sumiéndose en su idea de que Terry ha venido a Lakewood para llevarse a Candy, para alejarla de él.
