Hola, hola! Buen día a todos, les dejo el capítulo del día de hoy y bueno, sí... sigo haciendo sufrir a nuestro adorado guero :( pero solo un ratito más :P


Capítulo 19

Uno de los doctores que trabajan con el doctor Lenard llega a medio día a Lakewood para revisar al patriarca y la señora Smith. Recibir la noticia de lo sucedido durante la noche altera a todo el personal de la casa en especial a Candy. Junto con el doctor revisa a Albert encontrándolo bien, solo con pequeños golpes sin importancia. Después tiene que dejar la habitación del rubio para ayudar en la revisión de la señora Smith quien resulta con un par de costillas rotas, el labio y la nariz también rotas. Una de las hijas de la señora trabaja en la cocina y es quien se hace cargo de la atención de su madre. Candy se despide del doctor dejándolo con George en la biblioteca y sube corriendo a la habitación del rubio.

- Albert… - exclama entrando sin tocar a la puerta descubriendo al rubio recostado mirando hacia la ventana

- ¿Ya más tranquila pequeña? – le pregunta cuando la tiene sentada en la orilla de la cama frente a él – el doctor ha dicho que estoy perfectamente ¿Cómo está la señora Smith?

Candy le dice el diagnóstico del doctor y el gran ánimo que muestra la señora después del susto que se llevó durante la noche.

- Albert ¿es cierto que quien entró anoche es la misma persona que entró la noche que te dispararon?

- No lo creo pequeña – le miente como ya había quedado con George y el resto del personal de la casa

- Oh Albert… - exclama la rubia arrojándose a los brazos del rubio recargando su mejilla en su pecho escuchando como late su corazón. Solloza sin poderlo evitar sintiendo un fuerte miedo de solo pensar que podría haberlo perdido.

- Tranquilízate Candy – le dice respondiendo al abrazo de la rubia, sintiéndose feliz de tenerla tan cerca y a la vez deseando que ese temor que Candy siente fuera porque ella lo ama y no solo por la amistad que les une desde hace tantos años.

...

El rubio está detrás del escritorio de la biblioteca, Geroge frente a él sentado en una de las sillas revisando una serie de papeles.

- Gracias por venir – le dice el rubio a Terry cuando éste entra en la biblioteca y Michael cierra detrás de él.

- ¿Por qué tanto misterio Albert? – le pregunta sorprendido por la situación.

George se levanta, recoge unos papeles y sale del lugar de manera muy ceremoniosa. El rubio le invita un trago a su amigo y éste sirve dos copas de whisky antes de entregar una a su anfitrión y sentarse donde estuvo George.

- ¿Qué sucede? – le pregunta intrigado – espero que no desees correrme de esta casa, he pasado buenos momentos aquí. No siempre uno tiene oportunidad de pasar unos días en el campo con agradable compañía, intriga y peleas a media noche…

- Es justamente por eso que tengo que pedirte un favor, Terry.

Albert bebe un gran trago de whisky para darse valor. Le pide a su amigo que convenza a Candy de irse con él a Los Ángeles; Terry se sorprende y pregunta la razón para esa petición. Aunque él ya había considerado la oportunidad de reconquistar a Candy y pedirle que se fuera con él, sabe que por más que lo consiga nunca podrá separar a Candy de Albert mientras este siga sin poder caminar.

El rubio le explica sus planes para atrapar a Neil. El hombre, junto con su hermana han empezado una batalla legal, imputando el testamento de la tía Elroy intentando hacerse con el control de las empresas del sureste del país. Pero también sabe, que entre Neil y él hay algo personal y que volverá a intentar matarlo.

- No deseo que Candy esté aquí cuando eso suceda

- ¿Te dejarás matar por Neil?

- No tengo intensiones de dejarme matar por él, pero lo intentará y la única manera de atraparlo es dejar que venga a mí. Después de lo ocurrido la última vez, Candy ha dormido en mi habitación todas las noches y creo que no dejará de hacerlo aunque la señora Smith se recupere por completo. No quiero que algo le pase, Terry. Necesito que te la lleves de aquí

- ¿Sabes lo que me estas pidiendo Albert?

Él entiende perfectamente, le está pidiendo a Terry que enamore a Candy y se la lleve para siempre de su lado. Asiente y bebe el último trago de su bebida deseando poderse servir otro. Terry hace lo mismo con su vaso, se levanta, toma el de su amigo y rellena los vasos. Sentados, uno frente al otro, en completo silencio por largo tiempo.

...

Candy duerme en la habitación del rubio mientras la señora Smith se recupera, pero en cuanto despierta el rubio pide la atención de los mellizos; quienes le ayudan a prepararse para él día. Después de sus terapias utiliza el pretexto del trabajo con George para encerrarse en la biblioteca por el resto del día hasta la hora de la cena. Todas esas horas, Terry las aprovecha para estar con Candy. El actor decide que lo primero que tiene que hacer es poner distancia con el rubio y se les hace rápidamente la costumbre de salir a montar por los bosques de Lakewood. La rubia disfruta enormemente de estos paseos y la pareja se pierde por horas en la inmensidad del bosque.

- Mira Terry, esa es la cabaña del bosque

La rubia le cuenta que ahí vivió Anthony cuando la tía abuela lo castigó por querer participar en el rodea, también que ahí vivió Albert durante su época de vagabundo, cuando lo conoció.

La pareja entra en la casa y descubren que está arreglada, polvosa pero en perfectas condiciones – creo que Albert manda cuidar de esta casa - comenta Terry

- Significa mucho para él – responde Candy descubriendo por la ventana un par de ciervos en de un bebedero cercano a la cabaña

Aprovechando lo cuidado de la cabaña, Terry decide organizar un día de campo ahí. Baja la comida que siempre lleva en la montura del caballo y se sorprende cuando entra en la habitación principal descubriendo ropa de su amigo, incluido varios trajes de baño. Candy entra en la otra habitación y descubre ropa de mujer, específicamente de su talla.

«Creo que Albert deseaba hacer de este lugar su nidito de amor» piensa el galán enfundándose un traje de bajo para ir a nadar al lago cercano. Cuando Candy le dice que también hay ropa para ella le invita a nadar y ella acepta encantada.

...

George acompaña a William a su habitación después de la cena. Mientras Terry y Candy se quedan un rato más en el salón de música a petición del rubio. Michael y Alfred le ayudan con sus ropas, acostándolo en la cama.

- Usted iba a usar esa cabaña el día de su accidente – le comenta George después de la cena cuando Terry y Candy cuentan lo que han hecho durante el día

- Y ese accidente cambio todo, George

- ¿Está seguro que es lo que desea? Candy es la mujer perfecta para usted…

- Pero yo no soy el hombre perfecto para ella