Hola, hola! gracias por su comentarios, me hace muy feliz saber que les gusta a pesar de que hago sufrir mucho a Albert... les aseguro que pronto mejorará. Mientras aquí está el capítulo de hoy!
Capítulo 20
Terry y Candy bajan del caballo dejándolos pastar mientras ellos caminan hacia el acantilado que da al rio. Ahí se sientan admirando el hermoso paisaje, sintiendo la suave brisa que sopla cálidamente. Terry aprovecha el momento y le dice que en un par de días se irá a Los Ángeles. La filmación de la película empezará pronto y debe llegar a firmar los contratos, además su mamá ya le espera. Candy se entristece con la noticia lo que provoca un silencio entre los dos, hasta que Terry se anima y le pregunta si quiere acompañarlo en el viaje.
- Albert… - exclama la rubia a manera de respuesta
- Puede contratar miles de enfermeras que hagan lo que tú haces y podrás venirlo a visitar cuantas veces quieras, mi tarzán pecosa – le dice Terry acariciando el mentón de la rubia con suavidad seductora.
Los chicos guardan silencio y al sentir que Candy no ha dado un rotundo no, se entusiasma con la posibilidad de que Candy le ame y viaje con él. Candy se siente muy bien al lado de Terry y ha disfrutado enormemente del tiempo juntos en Lakewood, así que cuando saca su armónica ella se deja llevar por la melodía, evocando la felicidad que sentía durante su estancia en Londres. Terry termina de tocar y se levanta invitando a la rubia a bailar. Ella acepta sintiéndose emocionada, llena de bellos recuerdos. Los dos se estrechan y bailan durante unos momentos hasta que Terry se detiene de improviso, ella se golpea con él, le mira y antes de que pueda decir algo la besa. Es un beso profundo, fuerte pero a la vez lleno de duda y deseo de ser correspondido. Candy siente un cúmulo de sensaciones y recuerdos que le impiden reaccionar. Se deja llevar, sintiendo el cálido saber de la boca de Terry, recordando el gran amor que hubo entre ellos. Luego, cuando el beso termina y sus ojos se encuentran en silencio, Candy se da cuenta del gran cariño que siente por él.
- Terry… - susurra sin saber que decir esperando una reacción de su parte
- Ya no es igual ¿verdad? – comenta sin dejarla de abrazar, sin dejar que sus ojos dejen de verle
- No. Aunque quisiéramos ya no es igual – sonríe al ver lo maduro que es Terry ahora
- Podría reconquistarte
- Estoy segura que sí – concluye con absoluta sinceridad, y un poco de confusión al no saber si es lo que quiere o no.
- ¿Amas a Albert?
- ¡¿Cómo?! – exclama Candy sorprendida con la pregunta que nunca nadie le había hecho
- ¿Qué si amas a Albert? – le repite divertido ante la reacción de la rubia – y mira que no te estoy preguntando si lo quieres, o lo importante que ha sido en tu vida desde hace tantos años – le dice sabiendo que ella se saldrá por la tangente con ese tipo de respuesta – quiero saber si lo amas como alguna vez me amaste a mí, como alguna vez amaste a Anthony
- ¡Terry! – exclama aún más apenada sonrojándose y levantándose inmediatamente
- Vamos Candy… ¡responde! – le incita el actor tomándola por los brazos, casi zarandeándola para que responda
- ¡No! – exclama ella librándose del fuerte agarre del moreno – no tengo porque contestar – concluye corriendo hacia donde los caballos están pastando. Toma las riendas del suyo y sube en un rápido movimiento arreando directamente a galope alejándose lo más rápido posible
- Candy… - mira el actor desde el mismo lugar donde estaban platicando – me duele perderte, pero creo que tu corazón ha sido de Albert desde que se conocieron en la Colina de Pony.
...
Los hombres miran sorprendidos desde la terraza de la mansión. Albert, George, Michael y Alfred están trabajando un poco al aire libre y observan lo rápido que se acerca galopando uno de los caballos de la mansión.
- ¡Es Candy! – exclama el rubio con angustia - ¿Dónde está Terry? – pregunta observando alrededor viéndola llegar sola.
La rubia desmonta rápidamente cerca de donde ellos se encuentran y corre las escaleras subiendo al encuentro de los hombres. Albert observa que está llorando y con angustia extiende sus brazos para recibirla. Ella se deja caer en el suelo escondiendo su rostro en el regazo del rubio quién le acaricia su hermoso cabello tratando de consolarla.
- ¿Qué sucede pequeña? – le pregunta sabiendo que si algo le hubiera pasado a Terry sería lo primero que les diría. Esta seguro que algo paso entre ellos o que por fin él moreno le convenció de irse a los Ángeles y está ahí para despedirse. Al rubio se le encoge el corazón. La toma con dulzura y la sienta en sus piernas. Ella le rodea el cuello mientras llora en su hombro. George entra en la casa y los hermanos que tienen la instrucción de nunca dejarle solo, buscan un escondite entre las plantas para darles un poco de privacidad. – háblame Candy, no me gusta verte así…
La rubia se siente más tranquila en los brazos de su querido Albert y comienza a calmarse, percatándose de la angustia que le ha provocado a su amigo. También se da cuenta que no sabe que decir. «¿Le puedo decir que Terry me ha besado? ¿Qué me quiere y quiere que me vaya con él a los Ángeles? ¿Qué me he negado porque no quiero estar lejos de ti, Albert? ¿Le puedo decir que Terry me dijo que en realidad era a él a quien amo? «¿le amo?» se pregunta la rubia sin poder mirar el rostro del rubio, así que sigue abrazando al rubio escondiendo su rostro en el hombro del rubio, tratando de saber que decir.
- Terry me ha dicho que se va a Los Ángeles en un par de días – concluye la rubia secándose las lágrimas del rostro, poniendo una ligera sonrisa en sus labios, animándose a mirar al rubio – es absurdo que llore por eso ¿verdad?
Albert siente como se le parte el corazón. Su pequeña llora porque Terry se aleja. Suavemente seca con sus dedos las lágrimas del rostro de Candy, pone una sonrisa en su rostro y le dice que sería una buena idea que ella se fuera con él.
- No puedo dejarte – le responde la rubia – todavía no te has recuperado. Tengo que ayudarte
- Candy… - el rubio hace un gran esfuerzo para hablar – prometo hacer mis terapias, contrataré a todas las enfermeras que George siempre me ha sugerido y veras que cuando vengas a visitarme, estaré mejor
- ¡Albert! – exclama la rubia sintiendo un fuerte dolor en el pecho al darse cuenta que él ya sabía que Terry quería que ella le acompañara en su viaje y que su adorado Albert está de acuerdo.
...
Lakewood está en su tranquilidad previa a la cena. Albert está dormido en su habitación, custodiado por los mellizos. George ha regresado a la ciudad para atender asuntos de las empresas y Candy está en la puerta de la mansión esperando el regreso de Terry. Él guapo actor camina pensativo llevando las riendas del caballo en la mano. Candy se levanta de los escalones al verlo llegar y después de que el moreno entrega las riendas del caballo se acerca a la rubia. Los dos se miran sin saber que decir. Es ella la que rompe el silencio.
- Tú y Albert se pusieron de acuerdo para que yo viaje contigo a los Ángeles – lo dice de tal manera que Terry se da cuenta que ella lo ha intuido pero no está segura.
- Le dije a Albert que te invitaría a ir conmigo – responde sentándose en uno de los escalones, esperando que ella haga lo mismo, pero permanece en píe.
- Iré contigo – concluye dando media vuelta entrando en la mansión.
Esa noche, todos cenan en sus habitaciones.
