Hola, hola! gracias a todas por sus comentarios, me hacen muy feliz! Les aviso que ya terminé la historia y si, en algún punto Albert deja de sufrir, se los aseguro! :) Uno de los comentarios me dice de otra historia muy similar pero Terryfic llamada "Prisa por Olvidar", este año tristemente no estuve muy metida en la guerra florida, así que en un rato más me doy una vuelta a buscarlo y leerlo! se los comento porque si les ha gustado esta historia, la otra también debe estar buena :) y como dicen por ahí "las similitudes son mera coincidencia".
Para este capítulo les recomiendo escuchen la canción que me inspiró el fic, algunas frases de hecho vienen de la canción, se llama "A thousand years" de Christina Perri, la encuentran en Youtube y aunque es de las peliculas de Crepúsculo, pues cuando la escuche pense en Candy y Albert.
Capítulo 22
Terry la abraza dejando que llore en su hombro. En estos momentos él se responde lo que le había preguntado antes a Albert: "¿Cómo le haces para entregarla a otro tantas veces?" él está ahí, observando como ella llora por otro, como desearía dar vuelta al vehículo y regresarla a los brazos del rubio, donde sabe que ella será feliz. Pero ella es la que ha decidido y es ella la que se tiene que dar cuenta de sus sentimientos, así que guarda silencio mientras Candy llora en sus brazos.
Candy trata de calmarse, pero no puede evitar llorar desconsoladamente sintiendo un fuerte dolor en el pecho. Una gran ausencia le inunda aún más fuerte que el que sintió cuando Anthony murió… más fuerte que el que sintió cuando dejo Nueva York y a Terry con Susana… «¿acaso es el dolor de abandonar a Albert?» piensa la rubia sin poder dejar de llorar «¿es cierto que le amo? »
- Albert… - exclama la rubia entre sollozos
- Él va a estar bien, Candy – le responde Terry
- Terry – dice la rubia separándose del moreno mirándole a los ojos – el podrá estará bien, pero yo no quiero estar lejos de él, Terry. Necesito regresar con él
- ¿Le amas, Candy? – le pregunta con una ligera sonrisa
- No lo sé Terry, pero solo sé que me duele estar lejos de él ¿crees que eso es amor?
- Si lo creo, pecosa – le dice acariciando las pecas de la mejilla de la rubia – tu corazón fue entregado a Albert desde que lo conociste en la Colina de Pony, han pasado tantos años desde entonces que no sabes distinguir el amor tan profundo que sientes por él
...
La rubia deja sus maletas en el portal de las rosas, mandará a alguien por ellas. Le ha pedido a Terry que la deje ahí porque quiere caminar y calmar sus sentimientos antes de regresar a la mansión y enfrentarse con Albert.
«¿Han pasado tantos años desde que me enamore de "mí príncipe de la colina" que no se distinguir el amor tan profundo que siento por él?» piensa la rubia comenzando a caminar adentrándose en los bosques de Lakewood. La rubia busca hacerse consciente de lo que siente y lo primero es que desde que el vehículo dio medio vuelta y la dejo en el portal su corazón empezó a latir rápidamente, sintió una tranquilidad combinada con alegría, como si el mundo volviera a sonreírle, a llenarse de colores y promesas…
«¿Cómo puedo querer cuando temo caer?» piensa la rubia asustada ante la idea de amar a Albert, ante la idea de volverse a enamorar cuando siempre el amor le ha hecho sufrir tanto. «¿cómo saber que Albert no me lastimará? Ni siquiera sé si me ama… ¡Seguro que no! Él necesita una mujer de sociedad… estoy segura que él no me ama, siempre me ha visto como una hermana, una huérfana que protege…» Candy continua caminando por el bosque comenzando a dudar sobre regresar «¿Qué le voy a decir? ¿Que he regresado porque le amo? Él no me ama… no puede amar a una huérfana como yo, sin modales, ni educación… una revoltosa que no sigue las reglas de la sociedad… no Albert no puede amarme…»
Candy llega a las orillas del bosque, distingue los jardines y la mansión ya muy cerca. Todavía no sabe qué va a hacer así que trepa a un árbol para poder seguir pensando. Después de un rato, cambia de rama y luego de árbol. Comienza a columpiarse entre los árboles como en su infancia, hasta darse cuenta que está muy cerca de su habitación. La rubia se sorprende mirando a su habitación en Lakewood y ver notar que hay alguien adentro.
- Seguramente es Dorothy limpiando mi desorden – comenta la rubia buscando una rama más cercana. Salta a otro árbol y distingue dos personas en la habitación. – ¡Albert! – exclama dando un pequeño traspié en las ramas, agarrándose fuertemente de la más cercana para no caer. Cuando se afianza en el árbol observa como Alfred deja al rubio a solas en la habitación, en su habitación.
«¿Cómo ser valiente, Albert?» piensa la rubia admirando al rubio a la distancia «¿Cómo puedo amar si tengo miedo de caer? Pensar que no me amas Albert… pensar que me doy cuenta que te amo, solo para darme cuenta que tú a mí no…» Candy se mueve un poco entre las ramas acercándose más al balcón de su habitación. «aun así, viéndote ahí… todas mis dudas desaparecen de alguna manera» piensa la rubia deseando acercase y abrazar al rubio «un paso más Candy» se anima la rubia cambiando de árbol.
El rubio se mueve un poco en la habitación, Candy se esconde instintivamente entre el follaje de unas ramas. Desea arrojarse a sus brazos, pero también le gusta admirarlo, sentir que están nuevamente juntos, que aunque él no la ame, ella sí, y eso es lo importante. «El tiempo se detiene, hermoso en todo lo que eres» piensa la rubia admirando al rubio en su habitación sin querer interrumpir, a un solo brinco de llegar al balcón, «un paso más cerca de estar en tus brazos, Albert» suspira la rubia tomando valor. Se levanta un poco, camina por una de las ramas «Vamos, Candy…» se dice a sí misma «seré valiente, no dejaré que nada me quite lo que tengo enfrente… cada respiración, cada hora de mi vida me ha hecho llegar hasta aquí… ¡un paso más cerca!» piensa saltando al balcón de su habitación.
El rubio gira su silla hacia el balcón donde ha escuchado un ruido. Se queda estático, sin moverse ni siquiera hablar. La rubia se acomoda el vestido y el cabello. Le mira sintiendo que su corazón vuelve a latir, sintiendo como la vida vuelve a tener sentido para ella. Camina lentamente hacia él radiante de felicidad.
- Candy… - logra pronunciar el rubio cuando la tiene a pocos pasos de distancia – ¿qué haces aquí?
- No podía irme – le responde la rubia deseando arrojarse a sus brazos, besarlo y decirle que lo ama, que siempre lo ha amado que le pertenece desde que se conocieron siendo unos niños en la Colina de Pony – no podía dejarte…
- Candy – interrumpe Albert tomando la mano de la rubia que ya está junto a él – mi pequeña enfermera, siempre dispuesta a sacrificarse por sus seres queridos
- Albert… - la rubia comienza a llorar al percatarse que Albert no la quiere, que si cree que ha vuelto es para cuidar de él y no porque no pueda estar apartada de él ni un solo momento. «Albert… Albert no me ama» piensa la rubia tratando de no salir corriendo – Albert… no me pidas que me vaya
- No lo haré Candy – le responde secando con su mano las lágrimas que la rubia derrama – pero tenemos que hablar – concluye invitándola a sentarse en uno de los sillones de la habitación.
Albert rueda hasta quedar junto a la rubia; luego comienza a explicarle una de las razones por las que no quería que estuviera en la mansión.
- ¡Neil! – exclama levantándose de la silla sorprendida y furiosa a la vez, de enterarse que él es el culpable del disparo y que ha intentado matarlo nuevamente – Albert… seguro intentará matarte nuevamente
- Y lo estaremos esperando, Candy – le responde con seguridad – por eso no quería que estuvieras aquí, no quiero que corras ningún peligro
- Yo pensé que querías que me fuera con Terry porque crees que lo amo… - comenta apenada ante sus palabras alejándose del rubio dándole la espalda para que no note su sonrojo
- ¿Y no es así, pequeña? – pregunta sorprendido el rubio
- ¡No! – exclama con seguridad – se gira hacia él intentando decirle que es a él a quien ama pero no quiere un rechazo de su parte, no ahora que sabe cuánto lo necesita – le quiero, pero solo como amigo. Si me iba con él era porque pensé que no me querías a tu lado
- Candy… - le dice el rubio invitándola a que se acerque a él – Neil es una de las razones por las que prefería que te fueras con Terry, pero siempre creí que le amabas
- Pensé que también me alejabas porque no te gusta que te cuide
- Candy… - le dice sentándola frente a él – me encanta tu presencia, tus atenciones, pero no quiero que seas mi enfermera…
- ¡Lo sé! – exclama ella tratando de explicarse – pero…
- Dejemos el tema por el momento – le dice el rubio besando la mano de su pequeña – estas aquí y no puedo obligarte a irte nuevamente. Así que hablemos con George sobre tu seguridad
