Hola, hola! Con un poco de prisa les dejo el capítulo. Gracias a todas por sus comentarios!


Capítulo 23

De acuerdo a los informes de George, Neil ha dejado la mansión Leegan y se esconde en un barrio bajo de la ciudad, con la intención de estar presente cuando empiece el pleito legal por la impugnación del testamento de la tía Elroy.

- Estoy seguro que no buscará hacer nada contra usted mientras dure el juicio – les comenta George a los rubios – aun así no estará solo ni un momento, William

- Gracias George.

- El problema vendrá cuando ganemos el juicio. Estoy seguro que la rabia que sentirá su sobrino le hará buscar venganza.

- Estaremos preparados, George

Albert no duda un solo momento que Candy regresó por quererlo cuidar, así que no vuelven a tocar el tema. Ella, por su lado, aprecia ese espacio para poder asegurar sus sentimientos y por lo mismo deja de ayudar a Albert en todo momento. A excepción de las terapias, Candy no hace nada por ayudar al rubio. «No es mi espíritu de ayuda lo que me hace querer estar con Albert, es su sola presencia lo que mantiene mi corazón latiendo» piensa la rubia todos los días

Una semana después George les avisa que tendrán que regresar a Chicago, el juicio está por iniciar y Albert tiene que comparecer ante los juzgados.

- ¿Estará Neil presente? – pregunta angustiada la rubia

- Sí – responde George – pero no podrá hacer nada contra él; ya estamos trabajando en la seguridad de la mansión, no se preocupe señorita Candy.

Esa misma noche Candy le pide a Albert le deje viajar al Hogar de Pony antes de regresar a la ciudad. Necesita hablara con sus madres sobre lo que siente por Albert. Él acepta preocupado por su seguridad pero accede como siempre.

- ¿No te gustaría ir conmigo? – le invita la rubia tratando de animarlo un poco pues al igual que él no desea estar separado ni un solo día

- Creo que sería un poco complicado – responde manoteando en las ruedas de su silla

- Nada que no se pueda arreglar – concluye la rubia con su mágica sonrisa.

...

El viaje al Hogar de Pony es bastante rápido. La distancia es poca y más en automóvil. George viaja con Alfred y los rubios en uno de los vehículos de motor mientras en una carreta vienen Michael, dos muchachos más, la silla de ruedas del rubio y provisiones para el Hogar. Los niños salen a recibirlos en cuanto escuchan el motor del automóvil. Candy sale corriendo en cuanto se apaga el coche y abraza a todos y cada uno de los niños, luego sale corriendo hacia la puerta de la casa donde la Hermana Maria y la Señorita Pony le reciben felices de verla a ella radiante.

- Vengo acompañada – les dice señalando hacia el auto donde varios de los niños se han subido para conocer un vehículo por dentro. Albert les recibe con gusto y les enseña como subir y bajar las ventanas.

- Haremos todo para que estén cómodos – le responde la señorita Pony acercándose a saludar a George

El hombre de confianza entra con la señorita Pony a la casa para preparar la estancia del patriarca así como estar al tanto de las necesidades del Hogar. Albert en compañía de Michael sigue disfrutando de los niños dando paseos alrededor del parque en el automóvil. Candy se queda en el jardín con la hermana Maria.

- Te veo más feliz que la última vez que viniste Candy, ¿puedo preguntar qué sucedió?

- Seguí su consejo, hermana María: hice caso a mi corazón

- Me alegro Candy

- Pero no estoy segura de ser correspondida, hermana – le dice con un dejo de tristeza en la mirada

- ¿Te refieres al señor Andrew?

- ¡¿Es tan obvio!? – le mira sorprendida - ¿usted cree que él también se ha dado cuenta?

- No has hablado con él ¿verdad?

- No – dice apenada

- Creo que deberías hacerlo

- ¿Y si me dice que no? Soy una huérfana sin familia, ni educación y él uno de los hombres más importantes del país…

El ruido de la carreta llegando al Hogar les saca de su conversación. Michael y los muchachos comienzan a bajar el equipaje rápidamente

- ¿Qué es todo esto? – pregunta la hermana sorprendida por la cantidad de cosas que han traído

- Albert quería asegurarse que no les falte nada mientras estemos en la ciudad – responde Candy ayudando a los chicos a bajar las cosas.

Alfred estaciona el vehículo y los niños bajan a ayudar con los regalos que les han traído. El mellizo toma la silla y la acerca al auto ayudando al rubio a bajar. Todos están en la estancia de la casa, los niños abriendo regalos, los empleados guardando la despensa que han traído y los rubios bebiendo té en compañía de las señoras.

- Gracias por recibirme – les dice apenado por las molestias que genera

- Es un gusto tenerlo aquí. Sabe que los niños siempre disfrutan su presencia y nosotras también

Para la preparación de la cena los ayudantes de Albert se meten a la comida resultando Michael un extraordinario cocinero. Algunos de los niños del hogar le ayudan mientras los demás preparan la mesa. Todos se sientan a cenar y después organizan juegos a los niños hasta la hora de acostarlos. Albert lee un cuento a los niños mientras George hace lo mismo en otra de las habitaciones. Los mellizos organizan la habitación donde dormirán ayudados por la señorita Pony. Los cinco hombres que acompañan a Albert dormirán con él en la habitación de invitados mientras Candy dormirá con las mujeres.

Al día siguiente los invitados preparan desde temprano el desayuno de todo el Hogar y los niños se sientan a la mesa, felices de tener invitados. En cuanto terminan toman el control de la silla de ruedas y llevan a Albert a los jardines para que juegue con ellos. Los mellizos salen detrás de ellos y entre todos salen a pasear hacia la colina de Pony y el padre árbol. Candy se queda ayudando en la cocina aprovechando el momento para hablar con las mujeres. Las tres se sientan en la mesa ante unas humeantes tazas de té.

- Solo quiero estar con él – les dice sobre Albert – no me importa si se recupera o no, si se deja cuidar por mí, o no. Necesito estar cerca de él… pero sé que no soy lo que él necesita como novia

- Eso lo tiene que decidir él, ¿no te parece Candy? – le dice la señorita Pony con su sabiduría habitual

- ¿Qué pasa si él me rechaza? – pregunta angustiada la rubia

- Sufrirás Candy, pero lo superaras como siempre lo haces

- ¡No quiero perderlo, hermana María! No podría soportarlo…

- Vamos Candy, no adelantes acontecimientos. Además estas con él y puedes conquistarlo – le responde la señorita Pony recibiendo a George en la habitación haciéndolas cambiar de tema.