Este fanfic participa en el reto "Apocalipsis" del foro "I am SHERlocked"
DISCLAIMER:Nada de esto es mío, todo lo referente a Sherlock pertenece a Sir Arthur Conan Doyle y la BBC. Yo solo me divierto con esto.
ADVERTENCIAS:Slash en algún momento. Sangre, muerte y destrucción, después de todo, esto es un Apocalipsis.
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INFECTION
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CAPÍTULO 1.-DIAGNOSTICO
Inevitablemente debido a la magnitud del asunto, la noticia llego tan rápido como un repentino chasquear de dedos a oídos del Gobierno Británico...
Hacia una hora que había anochecido, el clima era cálido y el cielo, que se miraba detrás de las cortinas cerradas, estaba tintado de un oscuro color plomizo, del mismo tinte que presentaba las cenizas en la chimenea hacia tiempo apagada del Club Diógenes.
Lugar, donde a solas y detrás de un escritorio dentro de su oficina, Mycroft Holmes se encontraba sentado examinando lentamente y a conciencia las pilas de carpetas amontonadas en la superficie de madera.
Sus manos de una palidez imposible recorrían hoja a hoja cada documento mientras que los fríos orbes azul zafiro viajaban entre las oscuras letras impresas que resaltaban negras como el carbón sobre el papel de un blanco perfecto.
Terminaba de revisar el último comunicado, cuando su mano que recorría a tientas los folios, se detenía súbitamente encima del sobre que Anthea le había proporcionado cinco minutos antes de que él le permitiera marcharse.
Lo observo, fijándose por primera vez en el. Trazando espirales con las yemas de los dedos en el papel de color ocre. Había tanto silencio, que bien podía oír el suave crujir del papel entre sus dedos mientras remarcaba con la mirada cada letra que conformaba la palabra "URGENTE" plasmada en el sobre por una mano temblorosa.
Le habían llegado rumores. Solo eso, rumores... Nada había estado confirmado. Y quizá, interiormente, solo había esperado eso. Esa carta que estaba aún sellada.
Pero había algo en ella -quizá en esas letras escritas por una persona que claramente estaba asustada- que lo descorazono.
Algo iba absolutamente mal.
Lo sabía.
Y por supuesto, no estaba equivocado.
Rasgo el sobre y extrajo de su interior una hoja pequeña de no más de diez centímetros de longitud; la sostuvo entre su pulgar e índice por un momento, y después la leyó, su corazón dando involuntariamente un vuelco ante cada palabra.
Sus peores temores estaban confirmados...
Él llevaba más de diez años sirviendo a su país. Había conversado con los más grandes líderes mundiales, los había asesorado y, en algunas ocasiones, ellos habían seguido sus consejos.
De hecho, podía alardear de ser él, Mycroft Holmes, el mismísimo gobierno británico.
Se había arriesgado y en diversas ocasiones había pasado por momentos difíciles. Por muchos. Pero esto...
¿Qué podía hacer él con algo como eso? Algo que iba más allá y que se escapaba de sus manos.
Era la primera vez que sentía esa extraña sensación dentro de su pecho... Esa que solo podía describirse como impotencia...
Una palabra que dentro de su vocabulario hasta ese momento había sido tan desconocida para él.
Estaba asustado. Tan asustado que quizá nunca fuera a admitírselo a sí mismo.
Se levanto de forma impulsiva, sacando con dedos temblorosos un cigarrillo del paquete que guardaba en su bolsillo y pasando lentamente una mano por su cabello pelirrojo, alborotándolo un poco.
Se encontraba turbado, tan turbado que ni siquiera se percato cuando dos agentes abrieron la puerta de su oficina y moviéndose él como un autómata, lo escoltaron a la salida. La puerta cerrándose a su espalda, con tal rapidez y fuerza que algunos papeles cayeron del escritorio, entre ellos, una pequeña hoja que planeo perezosa en el aire y aterrizó sobre una baldosa. Si alguien hubiera inclinado sobre ella, habría leído:
ASUNTO: ESTABLECIMIENTO DE INVESTIGACIÓN MICROBIOLOGICA. DIAGNOSTICO CONFIRMADO
CAMBIO Y MUTACIÓN ANTÍGENO.
CEPA CODIFICADA 221–BC
GRAVE RIESGO/MORTALIDAD - EXORBITANTE
PROBABILIDAD DE CONTAGIO ESTIMADA 99,8%
REPITO 99,8%.
EXPEDIENTE ULTRASECRETO.
FIN DEL COMUNICADO
