Este fanfic participa en el reto "Apocalipsis" del foro "I am SHERlocked"
DISCLAIMER:Nada de esto es mío, todo lo referente a Sherlock pertenece a Sir Arthur Conan Doyle y la BBC. Yo solo me divierto con esto.
ADVERTENCIAS:Slash en algún momento. Sangre, muerte y destrucción, después de todo, esto es un Apocalipsis.
.
INFECTION
.
CAPITULO 3.-CONTAGIO
John no vio la última fase de la enfermedad hasta dos días después...
Salía del supermercado, Sherlock se había negado como era su costumbre a hacer las compras y ahora él se encontraba cargando entre los brazos tres bolsas de papel marrón que contenían alimento suficiente para tres semanas más en Baker.
Para ese entonces, aún no había olvidado el incidente que había tenido lugar en la clínica, pero a pesar de eso, tampoco esperaba encontrarse con otro caso similar en ese mismo momento…
Se había detenido junto a una caseta telefónica y mientras miraba ambos lados de la calle buscando un taxi, su mirada se desvió imprevisiblemente al cuerpo caído dentro del cubículo rojo.
El teléfono que aún trasmitía una voz femenina hablando del otro lado de la línea; se encontraba caído a un lado de la cabeza de un hombre al que la muerte parecía haberlo tomado tan de sorpresa que aún su mano derecha se encontraba sosteniendo la moneda que seguramente se disponía a utilizar para obtener algunos minutos más con quien fuera que estaba hablando.
La camisa que John supuso antaño había sido blanca, estaba ahora manchada del color rojo escarlata característico de la sangre y un puñado de moscas zumbaban en derredor posándose sobre la mucosidad ensangrentada que manaba de su boca entreabierta por la que los insectos se encontraban entrando y saliendo.
John había estado en la guerra; pero nunca había contemplado un espectáculo tan espantoso que como el que sucedió después.
El hombre estaba muerto, eso estaba más que confirmado. Su pecho ya no ascendía ni descendía al ritmo de ninguna respiración, los ojos, se encontraban hundidos debajo de un par de parpados amoratados, y las moscas... No había nada que lo confirmara más que las moscas y la sangre en la camisa.
El hombre estaba muerto, y sin embargo... Ahí había un movimiento.
Los ojos se abrieron tan súbitamente que John por un momento dejo de respirar, su corazón dio un vuelco y lo único que atino a hacer mientras que el hombre se ponía en pie y arremetía con movimientos torpes contra la puerta de la cabina, gruñendo y chasqueando mandíbulas; fue dar dos pasos atrás, tirando involuntariamente al suelo las bolsas de papel marrón que desperdigaron todo su contenido al hacer contacto con el piso.
Retrocedió más, la puerta cerrada de la cabina cediendo ante el peso del hombre y dándole paso al exterior.
Estiraba ambos brazos buscando algo o alguien a quien aferrarse siendo lo más parecido a lo que John había visto en las películas de zombis que tanto le gustaban de niño. Ahora, a decir verdad ya no estaba tan seguro...
Automáticamente su mano derecha viajo a su costado, sus dedos tanteando la tela de su ropa en busca de su arma. Nada. No había tenido motivos para tomarla esa mañana, después de todo, solo iba a hacer las compras.
Asustado, se dio la vuelta justo para topar con el cuerpo de un hombre mucho más alto que él, moreno, con el cabello cortado al estilo militar y toda la parte inferior del rostro cubierto por una mascara antigás. Sin siquiera tener el tiempo suficiente para articular palabra, sus pies se vieron arrancados violentamente del suelo. Su cuerpo entero cayó y su cabeza golpeó contra el pavimento. Intentó resistirse, pero quedó aún más aturdido en el acto por un fuerte puñetazo en la cara. Unas manos bruscas lo tomaron por el cuello de la chaqueta y John oyó la tela desgarrándose.
Después, un hombre más se unió al espectáculo.
John escucho como si estuviera debajo del agua, la voz amortiguada de los dos hombres.
El moreno dijo "infectado" en un tono despectivo, mientras el otro le indicaba un molesto: "Eso no tiene importancia, tenemos ordenes, nos reprenderán por cada magulladura"
Esta vez, lo levantaron con un poco más de delicadeza. Sintió como lo depositaban sobre el asiento trasero forrado de cuero de un auto, escucho la puerta del coche al cerrarse y el chirrido de las ruedas al rozar el suelo de cemento.
Por cuestiones de tiempo - ¡Por Eru! ¡Termina hoy!- doy esto por "Concluido"
Si, lo se, ¡falta explicar mucho! Pero bah, culpen a mi maldita costumbre de dejar todo para el final. TnT
Espero no haberme ido muy rápido o haber narrado incoherencias, me quede con tres días para escribir estos tres capítulos... El primer día lo utilicé para escribir los primeros dos párrafos del capítulo uno, ayer, tuve un bloqueo creativo y no escribí nada, y hoy, para mi mala suerte, mi musa aún no llegaba, me mandaron a hacer las compras -quizá por eso surgió este capitulo- y cuando llegue a casa ya eran las tres de la tarde y mi musa ni siquiera se había dignado en aparecer hasta hace dos horas, no creí terminar nada, y sin embargo ¡aquí esta!
Un final abrupto, lo sé, pero puede que- si les gusto- haga una segunda temporada, pues de improviso mi virus muto y paso de ser una gripa asesina a un virus zombie.
En fin, ya me he extendido, así que ¡Gracias por leer y por aguantar mis locuras!
-Runa se va a descansar, se ha freído el cerebro y por si fuera poco, al parecer, también ya tiene el virus ¡estúpida gripa!-
