Disclaimer: Toda trama, lugares y/o personajes pertenecen a Stephenie Meyer, con exclusión de los de mi autoría. Es una historia sin fines de lucro, solo para diversión pública y personal.

~*~ Capítulo 3 ~*~

¿El Forks Verdadero?

Lexie POV

"Disculpe, joven. Ya es hora de levantarse."- Escucho de lejos que alguien habla, pero no sé quién. "Disculpe, joven. Despierte, ya llegamos."- Escucho de nueva esa voz y abro mis ojos lentamente. Poco a poco enfoco mi vista y lo primero que veo es la cara de una mujer sonriendo.

"¿Qué, qué pasó? – Pregunto un poco soñolienta. Estaba tan cansada. Sentía como si me hubiera pasado una camioneta por encima. Quería volver a dormir.

"Buenos días, joven. Ya el avión aterrizó. Están saliendo todos los pasajeros. Por favor póngase de pie para guiarla hasta la salida."- Me dice la que parece ser una asistente de vuelo. Es una mujer joven, no puede pasar de los treinta, es esbelta, tiene ojos marrones, pelo rubio cual tiene recogido en un lazo azul oscuro, vestida con un uniforme de chaleco, blusa y falda del mismo color. Al lado de su hombro izquierdo lleva una placa con el nombre de la aerolínea y su nombre debajo de ella.

¿Asistente de vuelo? ¿Avión? ¿Aterrizaje? ¿Pero, que centellas pasa aquí?

Me levanto apresurada, como si el asiento estuviera encendido en llamas. El sueño se me había ido a los pies y su lugar fue ocupado por el miedo. Miro desesperadamente a mí alrededor buscando a mis hermanos. No los veo porque todavía hay personas saliendo del avión.

"¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy en un avión?- Pensé asustada. Yo no estaba en un avión, estoy segura de eso. ¡Ni siquiera tenía planes de salir del país! ¿Dónde está mi familia? ¡¿Qué demonios ha pasado aquí?!

"¡Alexei, Natasha, John!"- Grito con pánico. La asistente me pide que me calme. "¿Qué me calme?"- No puedo calmarme "¡Alexei, Natasha, John!, ¿dónde están?"- Volví a gritar mientras la asistente me iba sacando poco a poco del avión y los pocos pasajeros que quedaban me miraba como si estuviera loca.

"Señorita, por favor muéstreme su pasaje y su pasaporte."- Dice un hombre de pelo corto negro, ojos cafés, alto, nariz ancha y labios gruesos, vestido igual que la asistente, pero en vez de falda, usaba pantalón.

"¿Pasaje? ¿De dónde voy yo a sacar eso?- Pienso asustada. Pasaje no tengo y el pasaporte estaba guardado en casa. ¿Ahora en que lio me metí? Cuando le iba a contestar que no los tenía, instintivamente meto las manos en los bolsillos de la chaqueta color purpura, cual estoy segura no llevaba puesta antes, y como por arte de magia, el pasaje aparece en el bolsillo izquierdo y el pasaporte en el bolsillo derecho. "¡¿Cómo llegó eso ahí?!"- Pregunté histérica. Saco lentamente ambos documentos y con manos temblorosas se los entrego al hombre para que los verifique. Curiosamente, el pasaje decía mi nombre muy claramente, y el pasaporte tenía mi foto, la misma foto que tiene mi pasaporte original, aquella que me tomé el año pasado en el Walgreens que queda al lado de casa. Recuerdo que por poco y hacíamos una fiesta, debido a que Alexei y yo sacábamos el pasaporte como un adulto y ya no más como un menor.

"Aquí tiene."- Me devuelve los documentos después de haberlos revisado. "Bienvenida a Port Angeles. Esperamos que haya disfrutado de su viaje en esta su aerolínea. Por favor vaya y recoja su equipaje"

"¿Port Angeles? ¡Port Angeles! ¿Qué estoy haciendo yo en Port Angeles?"- Si antes estaba nerviosa, ahora estoy histérica. ¿Cómo crucé de un lado del país al otro sin enterarme? ¿Ahora qué hago? ¿A dónde voy? ¿Qué equipaje recojo?, ¡si yo no traje nada!

El aeropuerto estaba abarrotado de personas. No veía por ningún lado a mis hermanos. De forma automática caminé hasta el área del equipaje y, maldita sea, ¡ahí estaba mi maleta anaranjada dando vueltas esperando a que la recogieran! Fui con paso apresurado a recogerla. Di media vuelta, necesitaba encontrar a mis hermanos, fuera como fuera. Tenía que calmarme, pero ¡es que no podía! Tenía los nervios a flor de piel. Cierro los ojos fuertemente, respiro profundo varias veces para poder tranquilizarme y moverme.

"Alexandria!"- Siento que me agarran por los hombros y me abrazan fuertemente. Abro los ojos rápidamente. ¡Yo conozco esa voz! Instintivamente devuelvo el abrazo lo más fuerte posible y dejo escapara un suspiro de alivio. Era Alexei. ¡Había encontrado a mi hermano! Bueno, técnicamente, él fue el que me encontró a mí. Pero, eso no viene al caso, el asunto fue que nos encontramos.

"¡Alexei! Oh, Alexei, ¡eres tú!"- Grité de emoción mientras lo seguía abrazando. Estoy tan asustada que no quería dejarlo ir por miedo a que desaparezca. Nos separamos lentamente del abrazo, lo miré fijamente y le pregunté en susurro "¿Dónde están Natasha y John?"

"No sé."- Su contestación me dejó en una pieza de tanto miedo que me dio. "Cuando bajé del avión, tenía un pasaje y un pasaporte salido de no sé dónde."- Contestó en voz baja. Igual que yo, cosas salidas de sabe Dios dónde. "Los he estado buscando por todas partes, mas tu eres la única a la que he encontrado. ¿Y tú?"- Preguntó preocupado.

"No lo sé."- Contesté con un hilo de voz mientras unas lágrimas comenzaron a formarse e iban resbalando lentamente por mis mejillas "No sé dónde están."- Repetí al mismo momento en que giro la cabeza de un lado para el otro rápidamente "¿Qué ha pasado Alexei? ¿Dónde estamos? ¿Por qué estamos en un aeropuerto? ¿Por qué estamos en Port Angeles? ¿Dónde están nuestros hermanos?- Pregunto rápidamente histérica sin parar, quedándome casi sin aire.

"Cálmate, cálmate. Respira."- Me decía mientras me tomaba de los hombros y me abrazaba nuevamente. Mi mellizo siempre fue el más calmado de los dos. No importa cuán desastrosa sea la situación, Alexei siempre está en control. Es un buen líder y aparte de mis padres, él es el único que puede calmarme cuando pierdo los nervios o estoy muy molesta.

"Alexei, ¿qué haremos? ¿A dónde iremos? Yo no conozco este lugar, ¿tú sí?- Pregunté desesperada. Él solo negó lentamente con la cabeza. Obviamente no lo conoce, nunca hemos estado en Port Angeles, aquí no tenemos familiares ni amigos. Encones, ¿Qué hacemos aquí?

Decidimos permanecer juntos y dar un par de vueltas alrededor del aeropuerto para buscar a John y a Natasha, sin embargo, por más que buscábamos, no los encontrábamos por ningún lado. Luego nos dividimos para buscar cada uno por un lado, pero tampoco los encontramos.

"Si estoy yo, y si está Alexei, ellos también deben de estar aquí, ¿verdad?" Me pregunté mentalmente con un hilo de esperanzada.

"¿Y si vamos a la oficina de personas extraviadas?"- Pregunté esperanzada. Él asintió y nos encaminamos a dicha oficina. Cuando llegamos, gracias a Dios no había nadie, así que fue nuestro turno.

"¿En qué le podemos ayudar?"- Preguntó un señor mayor, de más de sesenta años, cabello canoso. Piel arrugada y pequeños ojos azules. Tenía la sonrisa de un abuelo, lo que me hizo extrañar a los míos.

"Sí, pues verá, estamos buscando a nuestros hermanos, John Albert y Natasha Elizabeth Van der Vaart, no los encontramos por ninguna parte."- Alexei fue el que contestó. El señor apuntó los nombres en una lista.

"John Albert y Natasha Elizabeth Van der Vaart, favor de pasar por la oficina de Personas Extraviadas."- Decía el señor por un micrófono que conectaba con todos los altavoces del aeropuerto. "John Albert y Natasha Elizabeth Van der Vaart, favor de pasar por la oficina de Personas Extraviadas."- Repitió.

Le dimos las gracias y nos sentamos en unos bancos, tomados de la mano con las maletas a nuestro lado, esperando a ver si nuestros hermanos escuchaban el llamado y hacían acto de aparición, pero, por más que esperamos, no llegaron. Estaba muy nerviosa y Alexei por igual, aunque no lo dejara notar. Recosté mi cabeza en el hombro de Alexei y nos quedamos ahí como dos niños pequeños esperando que los vinieran a recoger. En nuestro caso, no había nadie que viniera por nosotros. ¡Oh cielos, depresión total!

"¡Alexandria, Alexei!"- Levanté la cabeza del hombro de mi hermano y miré hacia la dirección de donde venia esa voz. Un hombre vestido de policía se dirigía agitado hacia nosotros gritando nuestros nombres.

"¿Ahora éste quién es? – Me pregunté. En su casa lo conocen, porque yo no, y si yo no, Alexei tampoco.

"¿Lo conoces?"- Preguntó Alexei en susurro. Yo solo negué lentamente con la cabeza. No sabía quién rayos era ese hombre, no sabía dónde estábamos, no sabía dónde estaban nuestros hermanos, no sabía nada. Para colmo, ahora aparecía un desconocido que al parecer nos conoce, pero nosotros a él no.

"Niños, lo siento tanto." – Dijo el hombre con semblante triste mientras se acercaba a nosotros y nos abrazaba.

"¿Siente qué cosa?- Me pregunto mentalmente. "¿Le dolerá algo?"

"No se preocupen, todo estará bien de ahora en adelante. Lamento la tardanza."- Nos dice el hombre mientras toma nuestras maletas y nos pidió que lo siguieran. Alexei y yo nos miramos por un momento y encogimos los hombros a la misma vez.

No sabíamos qué hacer, ni qué decir, así que Alexei y yo, nos tomamos de las manos y lo seguimos. Total, no nos íbamos a quedar en el aeropuerto de por vida. Salimos del aeropuerto y nos dirigimos hacia el estacionamiento. Nos montamos en la parte trasera de una patrulla y el caballero puso las maletas en el porta equipaje. Emprendimos un viaje silencioso hacia un lugar que para nosotros era desconocido. Todo era desconocido, hasta el caballero que estaba conduciendo.

"¡Que barbaridad! nosotros dentro del auto de un desconocido"- Negué lentamente con la cabeza ¿Cómo paramos aquí? "¿Y si es un terrorista o un secuestrador de menores?"- Me asusté "Pero, es policía, no puede ser malo, además estaba preocupado por nosotros"- Me auto animé mentalmente.

No hablamos ni una palabra. Yo solo estaba abrazada de mi hermano buscando un refugio y pidiendo a Dios que todo esto fuera una pesadilla.

No sé cuántas horas fueron de viaje, pero para mí parecieron una eternidad. El hombre policía no decía nada y nosotros menos. Cuando llegamos a lo que parecía nuestro destino, había un letrero que decía "Bienvenidos a Forks"

"¿Forks?"- Levanté las cejas debido al asombro. Con mi dedo índice le señalé el letrero a mi hermano y nos miramos con cara de no-entiendo-nada. "¿Qué centellas hacemos en un lugar que se llamaba Forks?"- Esto cada vez era más extraño. Tenía un sentimiento de que algo raro estaba pasando aquí. ¿Pero, qué era?

Solo había una palabra que podía describir a este lugar:

Verde.

Verde por doquier.

Por donde quiera que se miraba lo que se veía era el color verde. Verde aquí y verde allá. El cielo estaba nublado y el suelo se notaba que estaba mojado. Al parecer había llovido.

Una idea estúpida paso por mi cabeza, pero así mismo como llegó, se fue.

Ése Forks y este Forks no podían ser el mismo. Además, Forks existía de verdad, tal vez estábamos en una excursión en el Forks verdadero. ¿Verdad?

Sin embargo, mientras más se movía la patrulla, más se incrementaba el sentimiento extraño. De un momento a otro, la patrulla se detuvo. El hombre nos miró y dijo "Ya hemos llegado"

"¿Llegado a dónde?- Quería preguntarle en voz alta, pero me quedé callada. Nos bajamos de la patrulla y lo seguimos hasta el umbral de la puerta de la casa.

Ahora que estaba un poco más tranquila, me fijé un poco en el físico del hombre policía. No sé por qué, pero se me hacía como que lo había visto antes, pero no sé dónde. Mientras lo miraba noté que tenía una placa policial en el hombro izquierdo y cuando leí el nombre, por poco y me desmayo ahí mismo. Ahí, incrustado en la placa, decía "Swan" Cogí agresivamente a Alexei por el brazo y le señalé la placa. Por poco y se le salen los ojos, pero se controló rápidamente.

Una duda nació en mí: ¿Sería esto posible? Yo espero que no.

"Esto tiene que ser un chiste."- dijo Alexei en susurro.

"¡Y, que mal chiste!"- Pensé.

Para probar si mi duda era cierta, mientras íbamos entrando a la casa y nos dirigimos hacia lo que parecía ser la sala, me armé de valor sacado de sabrá Dios que parte y carraspee un poco y casi como en un susurro, pregunté:

"¿Charlie?"- Alexei me miró como si me hubiera salido una segunda cabeza, tuviera seis ojos y la piel verde. Creía que estaba loca, lo sé. Lo ignoré. Para mi asombro y apuesto que también el de mi hermano, el hombre dio media vuelta y me miró con las cejas alzadas.

"¿Si, qué sucede?"- Preguntó suavemente.

"¡Que alguien me meta en un manicomio, por favor!"- Pensé histérica. ¡Era él! Estaba frente a frente con el que se supone es Charlie Swan. Quedé muda en ese instante. No sabía qué decir. Esto no podía estar pasando. ¿Existía también un Charlie Swan en el Forks verdadero? Se quedó mirándome fijamente incitándome a hablar, pero, yo no podía, así que mi hermano salió a mi auxilio.

"Gracias."- Contestó Alexei. "Gracias por…todo." - No sabíamos que era ese 'todo', pero ya lo averiguaríamos. Además, teníamos que decirle algo.

"No hay de qué, y lo saben niños."- Dijo en tono calmado, un poco apenado. Luego añadió con tristeza "Su madre, fue mi hermana pequeña y su padre fue un gran cuñado y amigo, lo menos que puedo hacer por ustedes es cuidarlos."- En ese instante sentí que me quedaba sin aire y me temblaban las piernas, creo que me iba a caer. Sentí como Alexei disimuladamente me aguantaba por la espalda mientras Charlie nos veía con cara de asustado. "¿Te encuentras bien, Lexie?"-Preguntó Charlie. No sabía cómo responderle. No me salían palabras.

"¿Mis padres muertos? ¿Cuándo pasó eso?"- No puede ser posible, es un error. Tantas preguntas sin respuestas, estoy a un paso de psiquiatría.

"¿Dónde desempacaremos, tío Charlie?"- Preguntó Alexei lentamente. Ahora fue mi turno de mirarle de forma extraña. ¿Tío? ¿Tío Charlie? No no no, ¡Que locura! Nos salió un tío ahora, y para colmo, es Charlie Swan. Nunca tuvimos un tío materno, mamá no tenía hermanos.

"Por aquí, síganme, subamos las escaleras."- Subimos las escaleras y nos dirigió hacia dos habitaciones, una al lado de la otra en el lado oeste de la casa. "Esta es tuya Lexie."- Me dijo mostrándome la primera habitación. "Y esta es la tuya Alexei."- Le mostró la contigua a la mía. "Desempaquen, pónganse cómodos y luego pueden bajar."- Dijo para luego alejarse y dejarnos solos en medio del pasillo.

Antes de desempacar, entramos a la que se supone será mi habitación temporal de ahora en adelante. La inspeccioné rápidamente. Había una cama mediana en el lado izquierdo y a sus esquinas estaban dos mesas de noche, la del lado derecho tenía una lámpara pequeña. Al otro lado de la habitación había un escritorio verde con lo que parece ser una computadora, aunque yo lo llamaría más un dinosaurio por la edad que ha de tener, a su lado, una silla negra y un pequeño zafacón vacío. Al frente hay un pequeño librero vacío y una coqueta verde, pequeña con un espejo cuadrado a su lado izquierdo. A su lado estaban dos puertas, que supongo debía ser el closet. En la otra esquina de la habitación había una ventana inmensa de dos puertas. En el piso había una alfombra cuadrada, larga, blanca y plana. Las paredes de la habitación están pintadas de un verde menta.

Me senté en una esquina de la cama y Alexei se sentó en la otra. Teníamos que hablar de esto. Charlie estaba abajo, haciendo sabrá Dios que cosas, tal vez viendo un juego en la tv o algo. Así que no podría escucharnos.

"Entiendes lo que ha pasado aquí, Alexei?"- Pregunté, pero él solo negó con la cabeza. "Si no estoy equivocada, y ruégale a Dios que sí. Juraría que estamos en, en, en…"- No me salía la palabra. Es que era tan irreal, que si la decía sentiría que me internaría en un centro psiquiátrico. "En ya sabes dónde."- Susurré.

Suspiró y dijo "¿Que estamos en Crepúsculo?"- Lo miré con ojos angustiados "No me mires así."- Dijo un poco incómodo mientras fijaba la vista en otra parte. No le gustaba ver esa mirada en mí.

"Es que no puede ser cierto, Alexei. Anda, recapitulemos que fue lo que pasó."-Dije un poco nerviosa.

"Bien. Te escucho."- Volvió a mirarme mientras movía su mano, como dando permiso para que comenzara a hablar. ¿Por qué tenía que hacerlo yo? Esperaba que fuera él el que hablara.

"Según mi punto de vista, lo último que hicimos fue ver una película en el cine."- Comencé "Y bien mala que fue." Añadí lo último cruzando los brazos.

"Amanecer."- Asintió él.

"Luego, salimos del cine, y nos fuimos a comer. Estábamos John, Natasha, tú y yo. ¿Estoy en lo correcto?"- Volvió a asentir. "Bien. Ajá, después estábamos en el auto discutiendo como siempre" – Asintió nuevamente "Y…"- No pude continuar. Lo que recordaba después de eso no me gustó para nada.

"Y tuvimos un accidente, al parecer."- Terminó él mientras daba un suspiro cansado.

"¡Al parecer no!, ¡lo tuvimos!"- Le corregí gritando. No me importaba si Charlie subía a preguntar por qué eran los gritos. "¡Y estamos en coma o estamos muertos o no sé! Pero aquí estamos, en este lugar."- Otra vez estaba histérica. Hoy era el día de la histeria para mí, Pero ¿cómo no? "Ay maldición, ¿por qué entre todos los lugares habidos y por haber, teníamos que terminar metidos en el mundo de Crepúsculo? ¿Eh? ¿Por qué no en el de Harry Potter o Batman?"- Volví a gritar alzando las manos. Me miró incrédulo y levantó las cejas. "¿Qué? Me gusta Bruce Wayne"- Inquirí molesta.

"Nada."- Contestó esquivando rápido la mirada. "¿Por qué terminamos aquí tu y yo nada más? ¿Dónde están John y Natasha?"-Preguntó

"Buena pregunta, lástima que no le tenga una brillante respuesta."- Contesté en tono un poco sarcástico. Alexei solo suspiró cansado y un poco irritado debido a mi respuesta.

"No sé qué pasó, Lexie, pero tenemos que averiguarlo. No nos podemos quedar aquí para siempre. Es tan ilógico, es como si tú sacaras cien porciento en un examen de matemáticas. Es simplemente sub real, imposible"- Dijo sonriendo. Yo haciéndome la ofendida, tomé la almohada que estaba a mi lado y se la tiré en la cara con lo que me quedaba de fuerza, la cual no pudo esquivar y terminó calleándose de la cama.

"Idiota, mira la situación en que estamos y tu sales con eso."- Dije tratando de parecer irritada pero no pude esconder una sonrisa. Luego me puse seria nuevamente y dije "¿Por qué?"- Me miró sin entender "¿Por qué tenía que ser en Crepúsculo? ¡Sabes cuánto detesto esta historia!"- Dije frustrada mientras armaba un escándalo y movía las piernas en forma de berrinche.

"No sé"- Dijo riendo "Tal vez sea un castigo por ser la única a la que no le gusta"- Dijo medio sonriendo. Luego puso cara seria y dijo "Entonces, ¿por qué yo estoy aquí? A mí ni me va, ni me viene lo que pase en Crepúsculo."

"Es un castigo para ti también por ser mi mellizo."- Sonreí de oreja a oreja. "Vez, la vida es justa de vez en cuando.- Dije triunfante. Luego fue a mí a la que la cara le cambio a una seria.

"¿El apellido de soltera de mamá, no es Rodz?- Pregunté y él asintió, enseguida comprendió a lo que me refería. "Entonces, ¿por qué Charlie Swan es nuestro tío, si el apellido Swan no corre en nuestra familia?"- De un momento a otro, él se comenzó a reír y yo no entendía nada. "¿Por qué te ríes?"-Pregunté irritada. "Échame la gracia en el bolsillo."- Comenté de mal humor.

"Elizabeth Swan."- Dijo aun riendo. Me quedé pensando y ¡Ay, ya entendí! Elizabeth Swan, igual a la Elizabeth Swan de Piratas del Caribe. También comencé a reír. "Aunque dudo que mamá sea una pirata."- Bufé por su comentario. La única vez en que mamá se vistió de pirata fue en la fiesta de Halloween hace tres años atrás donde toda la Familia Van der Vaart se decidió a vestirse de piratas.

"Bien, y ahora, ¿qué haremos?"- Pregunté después de un minuto de risas.

"Desempacar. Y esperar y ver qué es lo que sucederá mañana."- Contestó y yo asentí.

"Oye, ¿Por qué parte del libro crees que estén? ¿Ya habrá llegado Bella a Forks o ya se habrá ido con los Cullen?"- Pregunté interesada. Si estamos metidos en este lio, al menos teníamos que enterarnos de cómo iba transcurriendo la historia. "Yo espero que ya se haya ido, serian menos cosas por las cuales preocuparnos"- Comenté.

"Sepa"- Dijo encogiendo los hombros mientras salía de la habitación, recogía su maleta en el pasillo, y se iba a la suya. "Nos vemos horita, hermanita"- Lo escuché decir antes de que escuchara su puerta cerrarse con un pequeño ruido.

Me levanté de la cama, salí de la habitación a recoger mi maleta, cerré la puerta y me puse a desempacar. En menos de veinte minutos ya tenía todo acomodado. ¿De dónde salió la ropa? ¡Quién sabe, pero era la mía, de mi santa talla y estaba ahí metida y no fui yo quien la empacó! Otra pregunta más sin respuesta. ¿Cómo llegaremos de vuelta a casa? No sé. ¿Volveremos a ver a nuestra familia? Espero que sí y que sea pronto.

Abrí el closet, saqué un pijama y salí del cuarto y me dirigí al baño para darme una ducha rápida. Me cambié ahí mismo y bajé las escaleras lentamente. Me dirigí hacia la cocina donde estaba la luz encendida y me encontré a Charlie sentado en la mesa con un periódico a la mano. Alzó la vista y me vio, luego me dio una pequeña sonrisa.

"Lexie, toma asiento."- Comentó mientras ponía el periódico encima de la mesa. Me senté. "¿Quieres algo de comer?"- Preguntó, pero yo negué con la cabeza mientras escuchaba como mi hermano venía bajando las escaleras. "Ven, Alexei, muchacho, quiero comentarles algo a ti y a tu hermana."- Decía mientras mi hermano se iba acercando poco a poco hasta quedar a mi lado. "Espero que les hayan gustado sus habitaciones."- Asentimos a la misma vez sin darnos cuenta. "Bueno, mientras ustedes venían, me tomé la libertad de apuntarlos en la escuela de aquí. Y les compré los materiales necesarios para poder asistir."

"¿A lo que llegábamos? ¿Ya estaba esperando nuestra llagada?- Me pregunté. "Definitivamente tengo que averiguar qué fue lo que pasó con mis 'padres' y cuál es nuestra historia en todo esto."- Hice nota mental de que luego tenía que buscar la información necesaria.

"Eso está muy bien, muchas gracias tío Charlie"- Dije intentando parecer animada. "Por cierto tío, ¿cómo se encuentra Bella? Hace mucho tiempo que no sé de ella"- Alexei bufó y yo le di una fuerte pisada en el pie derecho. "Cállate inútil"- Grite mentalmente. Debía ser cortes, además, quería saber si ella no había llegado o si ya se fue. Increíble, yo, preguntando por Bella, ¡esto es una cosa bárbara!

"Está muy bien. Vive con Reneé en Phoenix"- Contestó.

"Oh no, eso no está bien."- Quiere decir que nosotros estamos aquí metidos antes de que empezara la historia persé. "Yo espero que antes de que ella llegue, nosotros ya nos hayamos ido."- Que horrible sería estar en su lugar. Vampiros psicópatas, lobos temperamentales, un armamento de vampiros recién nacidos. "¡Olvídalo! no quiero estar en su lugar. ¡Jamás! ¡Reprenda al diablo!"- Miré a mi mellizo y supe enseguida que estaba pensando lo mismo que yo. Sea como sea, tenemos que salir de ésta y volver a casa, sanos y salvos, sin ningún hueso roto y con nuestra salud mental estable.

"Bueno, yo me retiro, mañana hay que estar temprano en la escuela para llenar los papeles, luego les conseguiré un auto para que ambos puedan movilizarse. Creo que deben irse también a dormir."- Sonrió, se levantó de la mesa y subió las escaleras rumbo a su habitación, dejándonos solos, otra vez, esta vez en la cocina.

Cuando estaba segura de que Charlie se había ido a su habitación, salí del comedor y fui rápidamente a la mesa donde estaba el teléfono, cuando lo tomé me volví a sentar.

"Ahora o nunca."- Susurré y comencé a marcar los números de teléfonos de mis padres. Comencé con el número de mamá y luego con el de nuestro padre, sin embargo ninguno contestaba y ambos decían el mismo mensaje.

"Lo sentimos, el número que a marcado no se encuentra disponible en estos momentos o no existe, por favor llame más tarde."- Lo intenté varias veces, pero nunca contestaron. Alexei me quitó el teléfono rápidamente e intentó él marcar, y volvió a salir el mismo mensaje. Ya me volvía a poner nerviosa. ¿Los números no existían?

"Continuaremos con esto mañana. Vámonos a dormir. Estoy cansado y mañana nos espera un día largo."- Dijo Alexei alargando la última palabra mientras se dirigía hacia las escaleras para ir a su habitación mientras yo seguía sentada en el mismo lugar. A mitad de escaleras se dio la vuelta para mirarme sonriendo sínicamente y decir "Tú también vete a dormir, sino, no te levantaras"- Yo solo rodé los ojos y me levanté.

"Alexei"- Lo llamé y él se dio la vuelta nuevamente "¿Crees que encontraremos mañana a los Cullen en la escuela?"- Pregunté, mordiendo el labio inferior por la curiosidad.

"No lo sé, tal vez sí, tal vez no."- Dijo encogiéndose de hombros, como si no le importara. Pero yo sabía que él se hacía la misma pregunta.

Subió las escaleras y se dirigió a su cuarto, yo hice lo mismo, me metí en mi cama y antes de sentir la almohada bajo mi cabeza, ya estaba en el quinto sueño.

Todo lo que había pasado en el día de hoy me drenó de todas las energías que poseía. Más, ya me había levantado cansada de ese dichoso asiento en el avión, luego la histeria y la búsqueda fallida de mis hermanos, la llegada de Charlie y el dichoso viaje, para terminar, las conversaciones y que mañana comenzaría a tomar clases en una escuela nueva.

Hoy tuve un mar de emociones. Comenzando por el cansancio, el miedo, el pánico, la desesperación, la desesperanza, la esperanza, el shock, la curiosidad y mil emociones más. De seguro Jasper hubiera salido huyendo debido a todos mis cambios de humor. Hoy le hacía competencia a una mujer embarazada o a una menopáusica.


N/A

Espero que les haya gustado *.* Se aceptan críticas constructivas.

Muchisimas gracias a ese primer favorite/follow! Muchas Bendiciones!

Estoy muy emocionada *.* por fin acabé mis examenes finales en la uni, así que tengo más tiempo para dedicarle al fic :)

Again, sorry por los errores y horrores ortográficos y gramaticales que por ahí hayan encontrado xDD.

Si hay alguna frase o palabra que no entiendan, me lo dejan saber y se les explica con mucho gusto.

Besos y saludos desde la isla del encanto :P PR!

R & R

Este capítulo cuenta con: 10 páginas!

12/13/2012