Disclaimer: Toda trama, lugares y/o personajes pertenecen a Stephenie Meyer, con exclusión de los de mi autoría. Es una historia sin fines de lucro, solo para diversión pública y personal.
~*~ Capítulo 4 ~*~
¿Primer Día de Clases?
Lexie POV
"Levántate dormilona. Ya es hora de que te prepares para ir a la escuela."- Dice una voz muy lejana, irreconocible en este momento para mí. "Lexie, si no te levantas, te tiraré un balde de agua con hielo para que lo hagas."- En ese momento identifiqué que era Alexei. Me quitó las sábanas. Me viré del otro lado de la cama. ¡Cuanto odiaba que tener que despertarme! Despertarme a mí es una odisea. Todo el mundo lo sabe. "Avanza y levántate fea durmiente."- Decía mientras me jalaba bruscamente por los hombros y yo peleaba para que me soltara. Él siempre era el primero para levantarse. Él era el reloj de la casa. Primero se levanta Alexei, el cerrar la puerta del baño era el anuncio de que mis padres se tenían que levantar. Luego mamá iba y levantaba a Natasha, luego a John y por último a mí, porque por mi cuenta, puede caer una bomba atómica al lado de mi cama y yo no me muevo.
No me quedaba más remedio que levantarme. ¡Que tragedia griega! Alexei se salió de mi lado y yo me fui parando poco a poco hasta quedar sentada en la cama. Parecía una momia. Mi cabello parecía un nido de pájaros. Me levanté lentamente y fui hacia el baño arrastrando los pies y con los ojos más cerrados que abiertos, por poco y chocaba con la puerta. Me metí al baño y me senté en el inodoro y ahí mismo quedé dormida otra vez, con casi medio cuerpo en el piso. Diez minutos después, me levanté asustada porque escuché un ruido fuerte, como si quisieran tumbar la puerta. Alexei.
"¡Levántate! Sé que estás sentada en el inodoro durmiendo, Alexandria, levántate."- Rugió mi hermano del otro lado de la puerta mientras la sonaba con fuerza.
"Ay ya cállate, estoy despierta. Ya voy, ya voy."- Dije de mal humor. "Que mucho molestan, no dejan a una dormir en paz."- Murmuré irritada. Siempre me pongo de mal humor cuando me despiertan.
"¡Te escuché! No creas que no te oí."- Dijo mientras daba un último toque a la puerta y se retiraba.
Me levanté molesta, me duché rápido con agua caliente porque no había ser en este mundo que me hiciera meterme en agua fría en esta temporada del año; luego me lavé los dientes. Salí corriendo para la habitación, abrí el closet y me puse lo primero que vi a la mano. Un pantalón mahón largo color negro, una blusa de cuello de tortuga y manga larga de color violeta con guantas del mismo color y una chaqueta negra, unas medias cortas negras y me puse los converse que son blanco y negro. Me dejé el cabello suelto y me lo sujeté con un gorra negra de invierno que cubría hasta las orejas, me puse un poco de lápiz labial, las pantallas de plata en forma de notas musicales que me regaló John el año pasado en mi cumpleaños; y salí del cuarto como un cohete bajando las escaleras hasta llegar a la cocina donde Charlie y Alexei me esperaban. Alexei me vio y me tiró una manzana verde, la cual caché sin problemas.
"Ya era hora."- Dijo Alexei en tono de burla. Lo ignoré totalmente.
"¿Ya están listos?"- Preguntó Charlie. Ambos asentimos a la misma vez. "Bien. Recojan sus bultos, los espero en la patrulla."- Dijo y salió de la casa.
"Estoy nerviosa."- Comenté por lo bajo. Mi hermano me miró, y sonrió tratando de animarme.
"Todo saldrá bien, no te preocupes."- Dijo animado. Salimos de la casa y entramos a la patrulla.
El camino hacia la escuela no era muy largo. En menos de veinte minutos ya estábamos allá. Definitivamente estaba nerviosa. Faltan quince minutos para que sonara el timbre y comenzaran las clases. Charlie estacionó la patrulla, nos bajamos. Había varios estudiantes que nos observaban, pero no presté atención a nada ni a nadie. Solo miré hacia el suelo como si fuera la cosa más asombrosa del mundo. Charlie lideró el camino hacia el edificio de administración.
Cuando llegamos a la oficina, una mujer de pelo colorado nos atendió.
"Ah Charlie, Buenos días."- Movió su cabeza para mirarnos y levantó sus cejas, luego con una gran sonrisa dijo "Ellos deben de ser tus sobrinos, ¿me equivoco?- Preguntó interesada.
"Así es, son mis sobrinos, Alexandria Gabriela y Alexei Gabriel Van der Vaart. Venimos por sus papeles de matrícula"- Comentó Charlie tranquilamente.
"Ah, claro, claro. Dame un minuto."- Fue a su computadora, escribió algunas cosas y luego la impresora comenzó a sonar. Buscó los papales y con otra sonrisa, nos miró a Alexei y a mí y nos los entregó "Este es su itinerario de clases."- Nos entregó una hoja pequeña blanca. "Este es un mapa de la escuela."- Nos entregó otra hoja distinta un poco más grande de color azul con el dibujo de lo que parecía era la escuela. "Y este papel lo tienen que firmar todos sus profesores y luego lo vienen a entregar aquí al final del día."- Comentó sonriendo mientras nos entregaba la última hoja del tamaño del itinerario pero de color rosa.
"Muchas gracias."- Dijimos al unisonó. Ella rio fuertemente. Al parecer nunca había visto a mellizos que hablaran al a misma vez o algo parecido. Parece que se tragó un payaso de tanto que se ríe.
Nuestros Itinerarios de clases quedaron así:
Yo:
Primera Hora: Español II.
Segunda Hora: Biología.
Tercera Hora: Historia de Europa.
Cuarta Hora: Álgebra.
Quinta Hora: Almuerzo.
Sexta Hora: Inglés II.
Séptima Hora: Educación Física.
Alexei:
Primera Hora: Inglés II.
Segunda Hora: Historia de América.
Tercera Hora: Español II.
Cuarta Hora: Álgebra.
Quinta Hora: Almuerzo.
Sexta Hora: Biología.
Séptima Hora: Educación Física.
Las clases que tendríamos en común son: Algebra. Odio las matemáticas, que horror, suerte que tengo a mi amado hermano para que me haga esa tarea y me de apoyo emocional. Luego, la hora de Almuerzo, mi hora favorita, cual la compartimos; y la última hora, en la que tenemos la clase de Educación Física juntos. Mi otra clase enemiga. Detesto la clase de Educación Física, soy un fracaso en eso. La última vez que practiqué voleibol, hice el servicio mal y la bola terminó en la cara del árbitro. Además, correr no es lo mío, ¡no! El baloncesto menos, y ¡ni nos pongamos a hablar sobre ser animadora! Odio el sudor, es tan desagradable. Gracias a Dios es mi última clase porque si no, sería horrible.
Sonó el timbre, anunciando que ya era hora de todos entrar a sus respectivos salones. Le di un beso en la mejilla a Alexei y otro a Charlie y me fui en busca del salón de mi primera clase.
"Estoy total y rotundamente perdida."- Murmuré de mal humor. "Esta porquería de mapa no me llevará a ningún lado."- Pensé. Disimuladamente saqué otra vez el papel que decía el salón que me tocaba y miré los números de las puertas para saber si estaba cerca. Pero no veía por ningún lado mi santo salón.
"¡Hola! Tú debes ser nueva, ¿verdad?"- Preguntó un muchacho que apostaría era de mi misma edad.
"No, he estado aquí toda la vida, lo que pasa es que me vuelvo invisible- Pensé sarcásticamente.
"Tú tienes que ser Alexandria Van der Vaart, ¿cierto?"-Asentí lentamente.
"¿Qué es esto? ¿Aquí todo el mundo sabía de nuestra llegada o qué?"- Pensé. "Cierto. Lexie, para ser más cortos."- Aclaré. No me gustaría que estuvieran gritando 'Alexandria, Alexandria' por todas partes para llamar la atención.
"Me llamo Eric."- Me dio la mano y se la apreté en un saludo rápido. Estaba apurada intentando buscar el salón, no me podía parar a hablar cuando ya todo el mundo estaba entrando. "Te vez apurada."- Comentó.
"¡No me digas!, ¿enserio? No lo noté."- Quise rodar los ojos, pero me contuve.
"¿Qué clase te toca?"-Preguntó curioso.
"Español II"- Contesté un poco insegura mientras le iba mostrando el itinerario.
"Ya veo. Sé dónde queda ese salón."- Dijo con cara de autosuficiencia. "Te acompaño, ya que está al lado del salón que me toca."- Sonrió. Yo solo asentí. Si no estuviera perdida, le hubiera dicho que no lo necesitaba, pero, sí que lo necesito. Me acompañó todo el camino. Pasamos dos pasillos y la cafetería. Mientras caminábamos, había varios pares de ojos que no nos quitaban la vista de encima. Detesto ser nueva, todo el mundo se te queda mirando y susurrando a tus espaldas, como si una fuera una cosa rara. Por fin habíamos llegando a mi salón, ya lo pude identificar. "Ya llegaste, sana y salva."- Sonrió y yo asentí con gratitud. "Bueno, nos vemos luego."- Dijo mientras iba caminando y moviendo su mano en forma de despedida.
"Gracias."- Dije amablemente y entré rápidamente al salón. "Ahí vamos."- Pensé.
Al entrar, todos los estudiantes se me quedaron viendo. No les hice caso y caminé con paso apurado hasta llegar al escritorio del profesor, al cual le di la nota y la firmó. Para mi buena suerte, no necesité presentarme. El profesor solo me señaló un asiento casi al final del salón y hacia ahí me dirigí sin mirar a ningún lado. La clase pasó sin ningún mal o evento importante. Luego de sonar el timbre, indicando el cambio de clases, me levanté rápido y salí casi volando del salón.
Mi segunda clase es Biología. En esta clase tampoco me tuve que presentar, gracias a Dios. No eran sillas individuales, sino mesas. Me pusieron a mitad de salón en una mesa de laboratorio vacía porque todos los espacios ya estaban ocupados; y así transcurrió la clase.
La tercera clase es Historia de Europa. "Esta clase si me va a encantar."- Susurré mentalmente emocionada. Amo la historia, es tan interesante. Lamentablemente aquí el profesor sí me pidió, no, me ordenó mejor dicho, el presentarme. Apreté fuertemente mi bulto, como si estuviera dándome fuerzas para continuar. Tragué lentamente y me presenté.
"Buenos días. Mi nombre es Alexandria Van der Vaart. Tengo 17 años y vengo desde Nueva York."- Me presenté en voz baja, sin mirar a nadie a la cara, mirando solo un punto fijo en el piso. No es que sea tímida, es que no me gusta ser la nueva que se tiene que presentar ante todos. Algunos estudiantes se sorprendieron al escuchar que venía de Nueva York. Al terminar, me dirigí hacia la primera silla vacía que encontré y ahí me quedé prestando toda mi atención a tomar notas sobre lo que hablaba el profesor sobre la historia de Inglaterra. Al sonar el timbre, esperé a que todo el mundo saliera, como hago cada vez que voy al cine.
La cuarta clase es Álgebra. "¡Moriré joven!, ¡matemáticas!"- Musité mentalmente. Mi única salvación es que en el camino me encontré a Alexei y de la emoción por poco me le tiro encima a abrazarlo. Ahí venia quien me iba a ayudar a pasar la clase.
"¿Cómo te fueron las otras clases?"- Pregunté interesada hasta lo que llegábamos a nuestro salón.
"Regular. En las primeras dos clases me tuve que presentar. Que fastidio."- Dijo rodando los ojos. A él tampoco le gustaban las presentaciones. "Todo el mundo se te queda mirando por ser el nuevo. Además, está el asunto de ser de Nueva York."- Suspiró y luego preguntó interesado "¿Y a ti?"
"Igual."- Suspiré. Siempre era lo mismo. "Aunque solo me tuve que presentar en la clase de Historia."- Dije más emocionada de lo necesario.
Al entrar al salón, todo el mundo se volvió a vernos y se quedaron asombrados de que nos pareciéramos tanto. "Obvio, si somos mellizos."- Nos dirigimos juntos hacia el profesor, quien nos miraba curiosamente. Le entregamos las notas de ambos y las firmó y nos hizo presentarnos y lo hicimos con un poco más de ánimos porque estábamos el uno con el otro. En esta clase también eran mesas y no sillas individuales, e igualmente había una mesa completamente vacía a una esquina del salón y ahí nos mandó el profesor a sentarnos en silencio.
"¿Listo para hacerme pasar la clase, hermanito?"- Pregunté en susurro con una sonrisa de oreja a oreja, a lo que él sonrió igualmente y negó con la cabeza. Después de eso, la clase pasó lentamente, conmigo intentando entender lo que decía el profesor y con Alexei haciendo los ejercicios por los dos.
El timbre volvió a sonar. Recogimos los materiales que estaban esparcidos en la mesa, los guardamos y salimos del salón poco a poco para dirigirnos hacia la cafetería. La cual ya sabíamos dónde estaba ubicada porque le habíamos pasado varias veces por el lado.
"¡Que emoción!"- Comenté alegrada. Me miró interesado. "La hora de almuerzo siempre es mi hora favorita."- Dije emocionada, lo que causó que se riera.
Cuando llegamos a la cafetería, todo lo que se escuchaba era un bullicio, ruido por todas partes. Cuando decidimos pasar de la puerta, todo el ruido que había se desapareció. Silencio total e incomodidad absoluta. Y como ha pasado en todo el día de hoy, los estudiantes nos miraban curiosamente para luego voltearse a sus mesas y comenzar a cuchichear entre ellos. Nosotros nos dirigimos hacia el área donde vendían la comida y compramos dos sándwiches de pavo con ensalada verde, queso y mayonesa y dos Coca Colas para tomar, aun y cuando hacía frío, nosotros siempre tomábamos refrescos, aunque el chocolate caliente no iba mal. Nos gustaba el frío y ya estábamos acostumbrados a él, ya saben, vivir en Nueva York donde la temperatura baja y te congela hasta el alma.
Cuando íbamos a buscar una mesa para sentarnos, el chico que conocí a primera hora. ¿Cuál era su nombre? ¿Eric? Sí, Eric; nos llamó y nos hizo señas para que nos sentáramos con él y un grupo más de chicos. Alexei y yo nos miramos a los ojos por un momento y encogimos los hombros y asentimos, ambas cosas a la misma vez y nos dirigimos hacia la mesa.
"¿Qué clase tomas con él?- Preguntó Alexei mientras caminábamos lentamente hasta la mesa.
"Ninguna"- Reí. "Solo me acompañó a la primera clase. ¿Y tú?"- Pregunté curiosa, mientras abría ampliamente mis ojos, como si me fuera a decir un secreto.
"Segunda Hora: Historia."- Susurró. "Parece una cotorra de tanto que habla."- Añadió mientras rodaba los ojos. A causas de eso, se me escapó una pequeña risita y asentí. Ya estábamos llegando a su mesa.
"Alexei, Lexie, siéntense por aquí."- Animó Eric. Asentimos a la misma vez, y eso pareció hacerles gracia porque varios en la mesa comenzaron a reír. "¡Que bueno volver a verlos, chicos!"- Comentó emocionado. Y entonces, comenzaron las presentaciones.
"¿Qué personajes del libro conoceré ahora? Ya conocí a Charlie y a Eric."- Pensé mientras miraba a los chicos alrededor de la mesa.
"Hola, soy Jessica Stanley."- Se presentó con una gran sonrisa la chica que estaba a mi lado.
"¿Jessica Stanley? Apuesto que la que está a su lado derecho tiene que ser Lauren."- Pensé aburrida.
"Esta es Lauren y esta es Ángela."- Presentó a las otras dos chicas. Lauren no me miró, pero a mi hermano por poco y se lo come con la mirada. Ángela sonrió amablemente.
"Bingo. Lo sabía, si tiene una cara de arpía inconfundible."- Pensé mientras le devolvía la sonrisa a Ángela.
"Yo soy Mike Newton."- Dijo sonriendo de oreja a oreja el chico que estaba al lado de Eric. Le di una sonrisa rápida.
"Mucho gusto."- Dijimos al unisonó mi hermano y yo, y todos comenzaron a reírse, otra vez.
Después de las presentaciones, todos comenzamos a comer tranquilamente, unos platicando con otros de cosas triviales y sin importancia. Yo me enfoqué en mi sándwich y en prestar atención a lo que decían. Tenía que acumular toda la información posible.
A mitad de comida, siento como Alexei me da un pequeño codazo para llamar mi atención. Lo miro con las cejas levantadas y le pregunto con los ojos qué es lo que sucede. A lo que mueve los ojos señalando a una mesa a su lado izquierdo al otro lado de la cafetería. No puedo ver bien lo que señala o a quién señalaba, así que me muevo un poco hacia al frente, viro disimuladamente la cabeza hacia la dirección señalada y enfoco bien la vista.
"¡Ay, no!"- Grité mentalmente. Aguanté la respiración y abrí los ojos desorbitadamente. "¡No, no, no, no!"- Volví a gritar. Desvié la vista rápidamente y me fijé en mi hermano quien tenía el ceño fruncido y me miraba un poco preocupado.
Ahí estaban. Los Cullen. Con todo su maldito esplendor. ¡No me había acordado de ellos en todo el día! Borré cinta totalmente. Estaba tan enfocada en salir del primer día de clases, no mirando a nadie y prestando atención a la comida y a las conversaciones de los chicos, que olvidé por completo que ellos también debían estar aquí.
"¿Cómo se me pudo pasar eso? Por amor a Dios, ¡son los Cullen! No cualquier hijo de vecino."-Pensé irritada. "¿Aquí también serán vampiros o serán simples mortales?"- Me pregunté mentalmente. Volví a mirarlos fijamente. No estaban los cinco. Solo estaba Alice, Emmett, Rosalie y Edward. "¿Dónde estará Jasper?"- Me volví a preguntar mentalmente, olvidando por completo que los miraba directamente sin pestañear y que no estaba sola en la mesa.
No recuerdo en qué momento fue que Jessica dejó de conversar con sus amigas y se volvió a verme con curiosidad. "¿Qué estás mirando?"-Preguntó interesada. Luego miró hacia mi dirección. "Ah, ya veo."- Dijo riendo tontamente mientras me doy rápidamente la vuelta y la miró\o fijamente.
"Oh, no."- Ya me imagino a lo que viene "Por favor, no lo hagas."- Supliqué mentalmente. "¡No los menciones!"- Grité mentalmente.
"Ellos son los Cullen."- Dijo sonriendo mientras ella miraba hacia la mesa y yo cerré los ojos rápidamente, como si el escuchar ese apellido fuera lo más doloroso del mundo.
"Trágame tierra."- Pensé nerviosa mientras abría los ojos y fijaba la mirada en la mesa de los Cullen. "No me digas."- Pregunté en voz baja sarcásticamente, aunque al parecer fue mi hermano el único que lo notó porque bufó para intentar no reírseles en la cara. Juraría que los Cullen también lo escucharon porque Emmett también bufó divertido. Pero, ¿Quién sabe, verdad? A lo mejor son imaginaciones mías.
Ellos estaban sentados en silencio con sus bandejas repletas de comida sin probar y bebidas sin abrir. Emmett y Alice estaban de lado mientras Edward y Rosalie nos estaban dando la espalda. Se veían un poco tensos. De seguro estaban escuchando la conversación, claro, si es que eran vampiros de verdad y no los mortales que yo espero sinceramente que sean. Aunque por lo que podía ver, juraría que sí son vampiros. Tenían la piel tan blanca como la cal, debajo de sus ojos estaban esas ojeras lilas que se suponen debían tener los supuestos vampiros originales de Crepúsculo, y sus facciones eran demasiado finas para ser humanas.
La descripción que daban en el libro no era suficiente para comparar a los seres que tenía en la mesa de al lado. Es como si fueran más sobrenaturales, más atrayentes, como si tuvieran un encanto imposible de describir.
"Son Emmett, Edward y Alice Cullen y Rosalie Hale."- Contestó Jessica, como si hubiera repetido lo mismo más de cien veces. "También está Jasper Hale, el gemelo de Rosalie, hoy no vino."- Dijo tristemente dejando escapar un suspiro. "Viven en Forks con el doctor Cullen y su esposa desde hace dos años."- Añadió.
"¿Ajá?- Volví a preguntar sarcásticamente, tratando de imitar interés. Nuevamente, nadie excepto mi hermano llegó a notar el sarcasmo, a lo que carraspeó. "Ya quiero largarme de aquí."- Dije mentalmente.
"Sí. Viven juntos y están juntos."- Dijo en voz baja, como si fuera un pecado capital. "O sea, Emmett y Rosalie y Alice y Jasper."- Aclaró reprobatoriamente. Quise rodar los ojos ante su tonto comentario, pero no lo hice. Me quedé mirando la espalda de Edward, debido a que era lo único que podía ver. "Eso sí, Edward no está con nadie, pero tampoco quiere a nadie."- Dijo en tono ofendido.
"¿Y eso te molesta?"- Le pregunté interesada. Ella me miró confusa, al igual que varios en nuestra mesa. "Yo no veo nada de malo en que vivan juntos."- Comenté como si estuviera hablando del clima, a lo que ella miró sorprendida mientras mi hermano me mirada interesado.
"¿Cómo dices?"- Refunfuño.
"Lo que escuchas."- Dije felizmente. "Si ellos son felices, ¡déjalos ser felices! La envidia no es buena."- Dije divertida al ver la cara que hizo. Al otro lado de la cafetería se escuchaba la risa sonora de Emmett, tal como si estuviera escuchando toda la conversación. "Y el otro, ¿Cuál es su nombre? ¿Edgard, Emuard, Edward, me dijiste? Sí, Edward."- Intenté hacer que se me había olvidado su nombre mientras la risa de Emmett era cada vez más elevada. "Si él no quiere estar con nadie, es asunto suyo. Ya le llegará pronto la indicada."- Si había algo que no me gustaba era que dijeran comentarios innecesarios enfrente de mí, sea de quien sea. Cansada de mirar a Jessica, volví la mirada instintivamente hacia la mesa de los Cullen.
A la mención de su nombre, Edward viró su cara, y tristemente antes de que pudiera mover yo la mía, nuestras miradas se encontraron. Fueron pocos segundos, sin embargo sentí como si nuestras miradas fueran dos imanes que no se querían despegar el uno del otro. Luego de lo que pareció como una eternidad, ambos esquivamos las miradas rápidamente. Él volvió su vista a la mesa y yo miré a mi hermano, el cual me observaba con ojos estrechados como si fuera un águila, lo que me hizo tragar ruidosamente y desviar la mirada hacia lo que me quedaba de comida. Se me había ido el hambre.
"Es más guapo que Robert Pattison."- Comentéinconscientemente. Luego comprendí lo que había dicho y me maldije mentalmente "¿Guapo? Edward Cullen te cae mal. Crepúsculo no te gusta, siempre lo has dicho. Así que, ¡no puedes encontrarlos guapos!"-Me recriminé mentalmente.
Luego, sentí como si un balde de agua helada me hubiera caído encima. "¡Oh, maldición!"- ¿No se supone que Edward Cullen lee mentes? ¿Y si puede leer la mía y la de Alexei? "Estamos fritos."- Murmuré mentalmente. "¡No puede ser! ¡Otra cosa más que se me olvidaba! Estoy a un paso del Alzhéimer."- Me regañe mentalmente mientras fruncía el ceño. Debe haber alguna forma de saber si él puede o no leer nuestras mentes. "¿Qué hago, qué hago?"-Me pregunté histérica. "¡Ya sé!"-Grité como si hubiera descubierto América.
"Edward, date la vuelta y mírame."- Dije mordiéndome el labio inferior y esperando de todo corazón que no lo hiciera. Y no lo hizo. Intenté nuevamente "¡Edward Anthony Masen Cullen!"- Grité lo más fuerte que pude. Y tampoco me hizo caso. "¿Edward me escuchas?"- Pregunté por última vez y en ese momento todo mi ser se inundó de alivio al comprender que él no me hacía caso.
"¡No lo hace!"- Grité toda emocionada a viva voz en medio de la cafetería mientras inconscientemente me levantaba de un salto y ponía las manos fuertemente en la mesa, olvidándome por un momento de todo el mundo; hasta que el ruido que había de la gente hablando se disminuyó hasta quedar toda la cafetería en un completo silencio. Todas las miradas llenas de curiosidad y asombro estaban dirigidas a nuestra mesa.
Moví la vista alrededor de la cafetería y noté que los Cullen no eran la excepción, sus miradas estaban fijas en mí, unas llenas de curiosidad y otras de diversión.
"Oh"- Susurré mientras la emoción se iba y en su lugar llegaba la vergüenza. No me había fijado que había gritado de en voz alta. Así que por instinto, cerré los ojos fuertemente esperando que todo desapareciera.
En ese preciso momento, mi hermano se levantó rápidamente, recogió nuestros bultos, me tomó de la mano, como si fuera una niña pequeña y salimos a pasos agitados de la cafetería. No pude verle la cara porque iba al frente de mí. Cuando salimos de la cafetería y pasamos por un pasillo que estaba desierto había una puerta con el letrero de 'salida' así que mi hermano la abrió, y salimos, quedando así alejados de donde estábamos antes. Alexei soltó mi mano, dio media vuelta, me miró seriamente, y de un momento a otro, la expresión de su rostro en vez de ser seria, se torna en una de completa diversión para luego explotar en carcajadas, dejando lentamente caer los bultos mientras se pega la pared y se va deslizando poco a poco hasta quedar sentado en el suelo.
"Estás loca."- Dijo aun riendo mientras se secaba una pequeña lágrima que había resbalado por su mejilla derecha. "¡No lo hace!"- Se burló de mí mientras trataba de imitarme. Lo miré mal y él solo se volvió a reír "¿De qué hablas?"- Preguntó curioso mientras sus ojos brillaban con diversión "En un momento estás bien metida en tus pensamientos, a tal punto que si alguien te hablaba, tu no escuchabas, y al otro momento, estás gritando en medio de la cafetería" – Se comenzó a reír nuevamente mientras me miraba como si fuera yo su bufón especial.
Gruñí irritada y llena de vergüenza mientras cruzaba los brazos y me sentaba a su lado.
"No te burles de mí, no seas ridículo."- Gruñí mientras lo intenta golpear en los hombros con los puños.
"Está bien, está bien"- Decía mientras se cubría con las manos para no recibir más golpes. "Ahora, ¿me explicarás el porqué de tu conducta tan impulsiva en la cafetería?"- Preguntó interesado.
"Por tu culpa."- Le regañé, como si fuera lo más obvio del mundo.
"¿Por mi culpa?"- Preguntó extrañado.
"Si no me hubieras señalado a la mesa que estaba al lado tuyo, tal vez, quizás, puede ser, que yo no estuviera así."- Murmuré irritada con el sarcasmo a flor de piel, y en ese instante, él comprendió a lo que me refería. "Olvidé totalmente que ellos estarían aquí."- Suspiré cansadamente. "Ni siquiera sé cuándo es que Bella se supone que llegue."- Se me había olvidado mirar hasta en qué fecha estábamos.
"Estamos en Diciembre."- Dijo como si me hubiera leído la menta. "Falta por lo menos un mes y algo para que ella llegue."- Añadió para sí mismo, ¡como si yo no estuviera aquí! ¡Que pantalones! En el momento en que me iba a quejar de que me estaba ignorando, el timbre comenzó a sonar y anunció que el almuerzo había terminado.
"El almuerzo se ha acabado y yo ni siquiera comí bien."- Me quejé frustrada mientras me iba levantando y recogiendo el bulto. Alexei se levantó de un salto y recogió el suyo.
Entramos al edificio por la misma puerta por donde habíamos salido anteriormente, le dimos la vuelta al pasillo, cual ahora estaba lleno de personas caminando directo para sus salones. Cuando llegamos al final del pasillo, Alexei se fue por el corredor de la izquierda y yo por el de la derecha, agitamos las manos en el aire en forma de despedida.
La clase que me toca ahora es Ingles II. Logré identificar rápidamente el salón al que debía ir porque tenía un letrero con el nombre de la clase. Al entrar, no llamé mucho la atención, porque algunas de las caras ya las había visto en la cafetería. Al acordarme de ese pequeño incidente, me mordí el labio inferior y me dirigí hasta el escritorio del profesor para que me firmara la nota, luego me mandó casi al final del salón donde quedaba una silla vacía. Para mi mala suerte, el estudiante que se sentaba en la silla del lado, era nada más y nada menos que Emmett Cullen.
"¡Bendita sea mi suerte!- Pensé miré rápidamente y desvié la mirada. Me senté en mi santa silla e intenté prestar atención al profesor y olvidarme de quien tenía al lado.
Esa fue la clase más larga que tuve en todo el día. Cuando sonó el timbre para anunciar el fin de clase, me levanté de un salto y fui la primera en salir del salón.
Me dirigí con urgencia hacia donde debía quedar el gimnasio, ya que ahí era donde darían la clase de Educación Física el día de hoy. No fui hasta el casillero a cambiarme porque no tenía la ropa necesaria, así que me encaminé rumbo al calabozo de tortura que es el gimnasio.
Cuando llegué, había mucha gente reunida, algunos estudiantes estaban sentados dispersamente entre las gradas, otros estaban en medio de la cancha y a una de las esquinas de ésta se encontraba la profesora sonando un silbato mientras revisaba una lista que tenía a la mano. Caminé lentamente hasta donde estaba la profesora y le entregué la nota para que me la firmara. Luego me entregó una hoja para que la llenara con el tamaño de uniforme que usaba para luego mandarlo a pedir y que me lo entregaran el próximo día de clase. Después de entregarle el papel, me mandó a correr y darle la vuelta a la cancha.
"Odio correr."- Me quejé. A mitad de vuelta ya estaba cansada, así que me tocó aminorar el paso. Cuando ya parecía que no podía ni con mi alma, Mike Newton apareció de no sé dónde.
"¡Hola, Lexie!"- Saludó, a lo que yo solo pude asentir. "¿Cansada?"-Preguntó animado.
"¿Tu qué crees?"- Pregunté mientras rodaba los ojos. Luego añadí "No tienes idea"- Y me detuve. Mike me hizo señas para que lo siguiera y así lo hice. Consiguió en su bulto dos botellas de agua y me ofreció una, la cual felizmente acepé "Muchas gracias."- Dije sonriendo con gratitud. Cuando iba a empezar a correr nuevamente, me acordé que Alexei tomaba esta clase conmigo, por lo que miré alrededor de la cancha para ver si lo veía, lo encontré dándole la vuelta tranquilamente.
"Maldito. ¡Qué suerte tiene! "- Refunfuñé mientras lo miraba correr siempre ha sido bueno para los deportes mientras yo he sido un fracaso. "Mientras yo estoy aquí toda agitada, el muy lindo está dándole la vuelta como si nada pasara."- Pensé. Pronto iba a llegar a donde yo estaba, así que me acerqué hasta llegar a su encuentro. Cuando me vio, sonrió sínicamente. "El muy sínico se burla de mi"
"Hola"- Saludó sencillamente. Asentí y comencé a correr junto con él, aunque él tuvo que ralentizar su paso para así estar a la par conmigo. ¡Porque ni crea que me iba a dejar atrás! "¿Cómo te fue la clase anterior?- Preguntó un poco interesado.
"Te digo en casa."- No iba a contar absolutamente nada de los Cullen estando en la escuela. Era una conversación que había que tener en un lugar privado. "¿Y la tuya?"- Pregunté para atrás.
"Te digo en casa."- Me contestó igual, a lo que volví a asentir. Terminamos dos vueltas más y nos sentamos a descansar un momento en las gradas. Él estaba como si nada y yo estaba a punto de un desmayo. "Hoy es viernes."- Dijo con alivio.
"Gracias a Dios mañana es fin de semana."- Suspiré aliviada y él sonrió. Nos levantamos de las gradas, le dimos una vuelta y media más a la cancha y el timbre sonó, anunciando que ya se había terminado el día de clases. Recogimos nuestros bultos y fuimos saliendo poco a poco hasta llegar a la salida de la escuela donde en uno de los estacionamientos ya Charlie nos esperaba en su patrulla.
"Buenas tardes muchachos."- Saludó Charlie "¿Cómo les fue en su primer día de clases?
"Nada mal."- Mentimos a la misma vez mientras nos íbamos acomodando en los asientos de atrás.
El viaje de regreso a 'casa' fue en silencio, cada uno analizando cómo le fue en el día. Cuando llegamos a casa, nos bajamos de la patrulla y Charlie nos entregó la llave para abrir la puerta de entrada. Abrimos la casa, después entramos y al final la cerramos para luego escuchar como el sonido de la patrulla se iba alejando rápidamente.
"¡Me bañaré primero!- Grité mientras subía rápidamente por las escaleras sin mirar atrás. Necesitaba un baño. Estaba apestosa a sudor. Hasta que no tuviéramos nuestros uniformes de Educación Física, no nos podríamos ir a bañar a las duchas de la escuela, lo que nos dejaba apestosos hasta que llegáramos a casa. "¡Qué asco!"- murmuré.
Me desvestí lo más rápido que pude y me metí lentamente a la ducha, encendí el calentador y me relajé. Me di cuenta que me tardé más de lo necesario porque cuando fui a salir, la piel en los dedos de mis manos estaba arrugada. Me sequé con mi toalla y me dirigí hacia mi habitación, donde abrí el closet y me puse una bata larga de lana de manga corta, color celeste y decorado con estrellas plateadas. Bajé las escaleras y me encontré a mi hermano sentado en un sillón de la sala haciendo su tarea.
"¿Te pones una bata antes de las cinco de la tarde?- Preguntó alzando las cejas "¿No crees que es muy temprano para irse a dormir?"
"¿Cuál es el show? Siempre lo hago."- Dije mientras me sentaba a su lado. "Además, no vamos para ningún lado y no voy a dormir."- Añadí.
"Charlie vive aquí."- Anunció mientras movía la cabeza de un lado al otro.
"Y nosotros también."- Dije restándole importancia. "Por el momento"- Añadí frunciendo el ceño. "Como sea, ¿vez a Charlie por alguna parte?" – Pregunté sonriendo mientras doblaba los hombros y me recostaba en el mueble "¿Charlie, estás ahí?"- Pregunté en forma de broma, obviamente que no estaba. "Ah no, parece que no está"- Dije pretendiendo estar triste.
"¿No tienes tarea que hacer?"- Preguntó, a lo cual negué con la cabeza.
"Cuéntame ¿Cómo te fue hoy?"- Pregunté más seriamente mientras me sentaba correctamente.
"Tomo la clase de Biología con Edward Cullen."- Suspiró irritado mientras me miraba. Lo miré atónita. "¿Y tú?"- Preguntó suavemente.
Tomo Inglés con Emmett."- Susurré mientras cerraba los ojos. "Y no sé si tomo alguna otra clase con alguno de ellos."- Añadí rápidamente. Me miró interesado. "No le presté atención a nadie a mi alrededor, Alexei, solo fui, entregué el papel, me senté y me olvidé del mundo."- Dije mal humorada mientras él me miraba con incredulidad "¿Qué?"- Pregunté irritada.
"Solo tú, solo tú"- Decía negando lentamente.
"Como sea, él no puede leer mi mente."- Dije aliviada. Alexei me miró extrañado y le contesté "Antes de que saliéramos de la cafetería, intenté comunicarme con Edward, pero no funcionó porque no me miró y no dio señales de oírme."- Dije emocionadamente. "¿Crees que puede leer tu mente?"- Pregunté asustada de que así fuera.
"Lo dudo. Si no pudo contigo, tampoco conmigo."- Me aclaró, pero eso no me tranquilizó para nada.
"¿Estás seguro?"- Pregunté algo escéptica.
"Sí"- Asintió "El lunes le 'preguntaré' mentalmente si puede escucharme. Pero lo dudo, tu y yo somos hermanos, y no hermanos cualquiera, sino mellizos."- Me aseguró mientras me abrazaba y me hacía sentir mejor. "De cualquier forma, cuando estemos cerca de uno de ellos, piensa en lo que sea menos en Crepúsculo, ¿entendido?- Dijo y asentí fervientemente.
Definitivamente, mi tiempo aquí no iba a ser fácil. Solo espero que logremos regresar a casa rápidamente.
"Debemos mantenernos lo más alejados posible de los Cullen."- Le dije y él asintió. "Lo más antisocial posible Alexei, estamos metidos en una historia que no es la nuestra."- Dije y volvió a asentir. "¿Por cierto, Alexei?- Lo llamé cariñosamente mientras continuábamos abrazados. El me miró curioso. "¡Vete a bañar que apestas a chicote!- Comenzó a reír y se marchó rumbo al baño.
Después de nuestra importante charla, me dirigí hasta la cocina para preparar algo de comer a lo que Alexei se fue a bañar. Cuando abrí la nevera, como me temía, solo había un galón de agua, medio galón de leche, una docena cervezas, medio cartón de huevos y un paquete medio vacío de harina de pancakes.
"Hombres"- Murmuré mentalmente mientras negaba con la cabeza lentamente."Alguien necesita hacer compra, y pronto."- Dije en susurro mientras sacaba todos los ingredientes para hacer los pancakes, cerraba la puerta de la nevera y comenzaba a prepararlos. Al cabo de varios minutos, ya estaban preparados. "Alexei, prepárate, que la cena está lista."- Grité y lo vi entrar, buscar los cubiertos, acomodarlos en la mesa y sentarse en la silla del comedor. "Y el menú de hoy es pancakes sin sirop y un delicioso vaso de agua."- Dije riendo, a lo que él es me unió.
Comimos en silencio, disfrutando de nuestra deliciosa cena 5 estrellas. Al terminar de comer, mi hermano recogió los platos y los vasos y los lavó. En menos de 10 minutos recogimos la cocina y nos encaminamos hacia la sala. En ese momento Charlie entró a la casa con dos bolsas a la mano.
"Chicos, traje la cena."- Comentó alzando las bolsas y se dirigió hacia la cocina. Alexei y yo nos miramos y comenzamos a reír tontamente mientras Charlie nos miraba extrañado. "Mañana les dejaré dinero para que compren la comida y las cosas que necesiten. No hay nada en la nevera para comer, se me olvido decirles."- Comentó apenado.
"Ya nos dimos cuenta."- Comenté por lo bajo, lo cual solo escuchó mi hermano. "De cualquier forma, ¿Que compraste tío Charlie?- Pregunté suavemente. " ¡Me estoy muriendo de hambre!- Dije a lo que Alexei me miró incrédulo pero con diversión.
"¿No acabaste de comerte pancakes?- Preguntó sonriendo. Encogí los hombros restándole importancia.
"¿Y, a eso tú le llamas cena? ¡Eso ni sabor tenía!- Le contesté con los ojos abiertos exageradamente mientras llegaba primero a la cocina y dejaba a un divertido Alexei atrás.
La segunda cena del día fueron hamburguesas con lechuga, tomate, mayonesa y kétchup, y un vaso lleno de Coca Cola para tomar. Luego de la cena, me despedí de ambos con un beso en la mejilla y me dirigí hacia el baño para lavarme los dientes y luego fui hacia mi habitación. Me senté en el escritorio y prendí el dinosaurio que tengo como computadora para luego conectarme al internet.
"Extraño a mi Bruce."- Resoplé cansadamente. ¿Quién era Bruce? Pues, mi laptop; para mí es como si fuera una mano o un pierna, ya es parte de mí. Al cabo de lo que al parecer fue una eternidad, pude entrar al internet. Quería verificar mi email "¿Tendré un email en este mundo?- Me pregunté divertida mientras intentaba iniciar sección con mi cuenta original. Sin embargo, la cuenta no existía. "Genial, me imagino que si no hay email, no hay Facebook." Cambié de buscador y comencé a buscar los nombres de mis amigos y familiares, pero, no aparecía nadie con esos nombres, o sus caras eran distintas a las que yo conocía. "Estamos fastidiados."- Murmuré tristemente. "Ningún Facebook, ningún email, ningún Twitter, ¡nada! Ni siquiera el fósil de MySpace existía."- Dije desesperada. "¡Ni hasta mi cuenta en Fanfiction existe, demonios, tan buenas historias que tenía!"- Pensé"¡Pero, qué barbaridad!"- Grité histérica.
Después de mi búsqueda infructuosa por la web, apagué a Barney, el dinosaurio que tengo por computadora y decidí que era mejor acostarme a dormir, me levanté de la silla, apagué la luz y me fui hacia la cama. "A dormir sin sueño, como dice abuelo John."- Pensé.
"¡Que emoción que mañana es sábado, puedo dormir todo el día!"- Susurré emocionada mientras me acomodaba entre las sabanas y me iba al más allá con Morfeo.
N/A
¡Y ya tenemos el cuarto capítulo completado! Vamos progresando jajaja
Déjenme contarles que cuando estaba editando el capítulo, tenía un sueño horrible y cuando iba a guardar para terminar de editar mañana pues decido entrar al fic y veo un Review y lo leí y se me fue el sueño de tanta emoción que me dio ajajaja así que decidí editar el capítulo hoy y publicarlo El capítulo cinco va a mitad, así que no sé cuándo lo pueda publicar. ¡Espero que pronto!
Muchas gracias a maria loz por el review *.* y a los favorite/follows me hacen muy feliz.
Espero que les haya gustado *.* Se aceptan críticas constructivas.
Lo digo nuevamente, sorry por los errores y horrores ortográficos y gramaticales que vean por ahí.
Si hay alguna frase o palabra que no entiendan, me lo dejan saber y se les explica con mucho gusto.
Besos y saludos desde Puerto Rico
R & R
Este capítulo cuenta con: 15 páginas ¡o.o¡
12/15/2012
