Disclaimer: Toda trama, lugares y/o personajes pertenecen a Stephenie Meyer, con exclusión de los de mi autoría. Es una historia sin fines de lucro, solo para diversión pública y personal.

~*~ Capítulo 7 ~*~

Necesito Verla

Edward POV

"A nuestro hermanito le ha salido una cantante."- Se burló Emmett. "Apuesto a que Lexie cantará ópera"-Dijo y se rio fuertemente. "¿Oh que crees, Emuard?"- Preguntó burlonamente con una sonrisa de oreja a oreja mientras estaba sentado en el sofá de la sala junto con Rosalie y me llamaba usando uno de los nombres que Alexandria había inventado. Emmett estuvo todo el día llamándome por ese sobrenombre y haciéndome la vida imposible.

"Ya cállate Emmett."- Susurré desde mi cuarto. No necesitábamos estar en un mismo lugar para escucharnos unos a otros, con esto de la súper audición podemos escuchar a una larga distancia. Además, es fácil para mí el saber lo que cada uno de ellos piensa. "Pero no lo que piensa ella."- Pensé mientras recordaba a Alexandria, la humana que con tan solo mirar desde lejos en aquella mesa ha estado colmando mis pensamientos. "Tampoco su hermano."- Añadí murmurando mientras guardaba un CD de música y lo cambiaba por otro y lo ponía en el radio para tratar de apaciguar mis pensamientos, pero era imposible. En lo único que podía pensar era en ella. "Alexandria"- Susurré mientras su sonrisa se hacía presente en mis pensamientos.

"Alexandria, mi Alexandria."- Se mofó Emmett, a lo que solo rodé los ojos en aburrimiento e irritación. "A mí me cayó bien."- Dijo animadamente. "Su hermano también me cayó bien, tiene sentido del humor, es de los míos y no de los amargados de Edward."

"¡Emmett!"- Regañó Esme desde el despacho donde estaba junto con Carlisle averiguando más sobre los mundos paralelos. "A mí también me cayeron muy bien. Son muy singulares."- Dijo mientras sonreí tiernamente.

"Todavía no puedo creer eso de mundo paralelo."- Murmuró Rosalie. "Además, Alice, ¿Estas segura que, yo, Rosalie, iré de compras con una humana?- Preguntó anonadada y media irritada.

"Sip."- Contestó la pequeña hada que tengo como hermana. "Muy segura. Ah, y sobre todo te encantará."- Dijo felizmente.

"Es una humana."- Se quejó Rose. "No me agradan los humanos."- Se molestó a una vez más.

"¿Y eso que tiene?"- Preguntó Alice curiosamente mientras era abrazada por Jasper.

"No me llevo con humanos."- Murmuró Rosalie.

"No te llevas con nadie, amor, acéptalo."- Dijo Emmett cariñosamente, pero sonriendo, lo que causó que Rosalie le diera un fuerte manotazo en la cabeza. "Auch"- Se quejó mientras se acariciaba donde sentía el dolor.

No hace ni tres horas desde que Alexandria y Alexei se marcharon, y esto es lo que ha estado pasando todo el tiempo. Emmett burlándose de mí como si fuera su nuevo tema de entretenimiento, Rosalie y Alice discutiendo, Jasper divirtiéndose con la irritación de su hermana mayor al saber que se hará amiga de una humana y Carlisle y Esme en el despacho tratando de buscar toda la información que tenga que ver con los mundos paralelos y así resolver este asunto, mientras que yo estaba escuchando música en mi cuarto y escuchando cada pensamiento que corre por sus mentes.

No he soltado ni por un instante la bufanda que Alexandria me entregó para que me acostumbrara a su olor. "Maravilloso olor."- Pensé mientras inhalaba su bufanda como si fuera mi salva vidas. "Fresas, lavanda y rosas, ese es su olor."- Sonreí tiernamente al acordarme de la orden que me dio "Te la presto. No la dañes, no la rompas, no la maltrates y trátala con amor y cariño porque es mía y es mi favorita."- Repetí inconscientemente lo que ella me había dicho. Luego de que ellos se hubieran ido, fui a cazar para apacentar el hambre que me causaba el tan solo mirarla.

"¿Qué pasó, Eddie? ¿Recitando un credo?- Preguntó Emmett mientras reía sonoramente y yo suspiraba irritado.

"No me llames Eddie."- Gruñí. Detestaba que me llamaran Eddie.

"Amargado, todo un amargado."- Negó lentamente con su cabeza mientras miraba a Rosalie y le sonreía.

"¡Emmett!"- Lo volvió a regañar Esme.

Así era la mayor parte del tiempo. Emmett con sus burlas e insinuaciones y Esme detrás de él regañándolo como un niño pequeño. Al igual que una madre a su hijo, porque, eso es lo que somos para ella: sus hijos, y ella para nosotros es esa figura materna la cual siempre hará falta, sin importar si eres o no un vampiro.

En el mundo de los vampiros nos llaman Clan, sin embargo nosotros nos llamamos familia, porque eso es lo que somos, una familia. No importan nuestras discusiones, nuestros problemas y situaciones, siempre estamos los unos con los otros en todo momento, el problema de uno, es el problema de todos y de esa forma pensábamos seguir.

"¿Qué?"- Preguntó inocentemente. Aunque de inocente no tenía nada.

Neceaba salir de aquí, las insinuaciones de Emmett ya me tenían cansado.

"Necesito verla."- Pensé con anhelo. ¿Por qué tengo que ir a verla cuando ni siquiera la conozco? "Pero quieres conocerla, Edward."- Añadió mi entrometido subconsciente. "¿Querrá ella conocerme?"- Tengo un deseo sobrenatural porque así sea. "No está bien ir a verla, te le querrás tirar encima."- Gemí. Su olor era tóxico. No sabría si podría pararme ante ella. Todavía era muy pronto para verla. "Pero quiero verla."- Dije mientras seguía inhalando la bufanda.

Su olor era una droga. Me hacía necesitarla. Era algo increíble. Primitivo y sobrenatural. ¿Cómo una simple humana podía tener tanto poder sobre mí cuando apenas la conocía? ¿Cuán lejos podré llegar sin ponerle un dedo encima?

Es como un imán que me dice que necesito estar a su lado. ¿Es ese el efecto de una cantante? ¿Pensar en ella? ¿Soñar despierto con ella? ¿Recordar su risa, su sonrisa y sus hermosos y maravillosos ojos verdes?

"Tiene carácter."- Sonreí. "Y valentía."- Añadí al acordarme como ella pudo enfrentarse tranquilamente a un grupo de vampiros. "O mejor dicho estupidez."- Fruncí el ceño al acordarme cuán rápido aceptó el venir a una casa llena de vampiros.

Lo que más me había preocupado eran sus discusiones con Rosalie. Era impresionante como se le paraba de frente y no le tenía miedo. Sin embargo, el miedo lo tenía yo. Miedo de que le pasara algo, miedo de que Rosalie le hiciera algo. Tenía miedo de perderla y apenas la había conocido.

Apenas la había encontrado. ¡No podía perderla!

Supe en el momento en Rosalie quería hacerle daño, que no dejaría que nadie le pusiera un dedo encima mientras yo existiera. Incineraría vivo a cualquier ser que se atreva herirla. Tanto humano como vampiro. "¿Por qué haría eso?" Me pregunté mentalmente. "Soy un vampiro y ella una humana. Yo soy un monstruo y un depredador y ella apareció como un rayo de luz. Ella es frágil y débil. Debo de estar apartado de ella."- Suspiré. Sin embargo, ¿Cómo estar apartado, si lo que más quiero es estar en este mismo instante a su lado. ¿Por qué cuando pienso en apartarme, siento esta gran tristeza? ¿Por qué?

"Ve a verla."- Dijo Alice con una tierna sonrisa mientras me sacaba de mi mar de pensamientos y entraba a mi cuarto tan tranquilamente como si fuera el suyo.

"No"- Dije rotundamente.

No podía estar cerca de ella. No era bueno y era peligroso. Los vampiros somos seres peligrosos. Esa es una de las razones por las que nuestra existencia no es reconocida para los humanos.

"Sí. Vea a verla, Eddie."- Comentó Emmett. "De paso la saludas de mi parte."- Dijo mientras reía fuertemente.

"No me llames Eddie, Emmett."- Musité irritado.

Todos estaban escuchando nuestra conversación. La privacidad en esta casa no existía. Si querías una conversación privada, tenías que irte al bosque lo más lejos posible o a Alaska, si así se diera el caso, y eso, si es que no te perseguían (entiéndase Emmett.)

"No pasará nada."- Dijo Alice, como si no hubiera escuchado mi contestación y la discusión con Emmett.

"Dije que no, Alice."- La miré fríamente, sin embargo, ¡Ella pasó de mí! Siempre hacía eso, si no le gustaba una contestación, pasaba de ella hasta conseguir su cometido.

"Sé que quieres ir a verla, Edward, y apostaría que Lexie también querría verte a ti."- Dijo sonriendo alegremente. "Además, no es como si fueras a hacerle daño."- Dijo como si fuera algo obvio. "Has estado con esa bufanda pegada a la nariz más tiempo del que es necesario, estoy segura de que podrás controlarte."- Dijo como si supiera todo sobre el tema. "Ve a verla."- Murmuró sonriendo tiernamente y salió de la habitación.

¿Debería ir? ¿Sería prudente acercarme, aun y cuando su olor es tan apetecible? ¿Y si le hago daño?

"Iré"- Me ganó la tentación. Era inmenso el deseo de verla. No importa cuán increíble y subnormal parezca, pero necesitaba verla y sentirla cerca. Necesita saber que estaba ahí y que estaba bien. Solo pasaré un momento por ahí y me iré rápidamente. "No me tardaré mucho. Será rápido."- Me animé mentalmente.

Así que salí corriendo de la casa y fui rumbo a casa de Alexandria. "¿Estará dormida?"- Pregunté en susurro, a nadie en específico. El ser el más rápido de la familia tiene una ventaja. Llegué a su casa en menos de diez minutos.

Al llegar, las luces de la casa aún estaban encendidas. Me acerqué a una de las ventanas que había abiertas y ésta reflejaba la luz de un televisor, el comisario Swan estaba sentado en un sillón reclinable viéndola, aunque tenía los ojos más cerrados que abiertos.

Le di la vuelta a la casa y me topé con las otras ventanas, una de las luces de uno de los cuartos estaba encendida, pero no era la de ella, era la de su hermano mellizo, Alexei, lo sabía porque no tienen el mismo olor y el de Alexandria es inconfundible.

La luz de la ventana del cuarto de al lado estaba apagada, pero ahí era donde se encuentra ella, su olor se sentía fuertemente, era como una pared que me golpeaba y me avisaba que ella estaba cerca.

Al frente de su ventana estaba curiosamente un árbol de roble. Levanté una de mis cejas en señal de sorpresa ante tal favorable coincidencia, aunque no era precisamente necesaria. "Nada mal."- Susurré al viento mientras que con un salto con elegancia trepaba al árbol. "Es ella."- Sonreí triunfante, como si hubiera descubierto un tesoro perdido. "Ella es un tesoro."- Sonreí tiernamente.

Me acerqué lentamente a la ventana y ¡Que chica tan descuidada! ¡La ventana la tenía abierta! "¿No sabe que cualquiera puede entrar por aquí?"- Pregunté mientras entraba rápidamente al cuarto. "¿Un ladrón tal vez?- Volví a preguntar mientras fruncía el ceño ante tal pensamiento. "¿Como tú?"- Pensé irónicamente. "Yo sí puedo."- Dije inconscientemente como si tuviera todo el derecho del mundo a entrar y salir como Juan por su casa.

Me fui acercando a su cama e inconscientemente terminé inhalando profundamente su olor mientras la bestia que tenía dentro de mí gemía de placer, y hacía que mi cuerpo temblara, lo que me causaba el cerrar rápidamente los ojos y abrirlos lentamente.

Se veía tan tranquila mientras dormía. Era como si estuviera viendo a un ángel. Estaba acostada de lado y abrazaba a su almohada fuertemente.

"Maldita almohada."- La miré mal. "Cuanto diera por ser esa maldita almohada."- Susurré mientras sonreía y la veía dormir pacíficamente. ¡Le tenía envidia a una almohada! ¡Esto era increíble!

No sé cuánto tiempo estuve así, mirándola fijamente, aprendiéndome y memorizando cada facción de su rostro, cada gesto y movimiento que hacía mientras iba dando vueltas de un lado de la cama al otro de vez en cuando.

No sé si fueron minutos o tal vez fueron horas, pero sé que no quería dejar de mirarla. Todo lo contrario, quería tenerla cerca, quería abrazarla y sentirla. Quería saborearla. La bestia dentro de mí ronroneaba cada vez que respiraba su aroma. Era una dulce tentación.

Estaba sentado en la silla del escritorio, la cual moví y puse al lado de la cama para estar más cerca de ella.

"Alexei, maldito, vuelve acá. No te comas mi chocolate, cretino."- Murmuraba entre sueños mientras yo aguantaba las ganas de reír. Ella peleaba con el hermano hasta en los sueños. "Chocolate, chocolate."- Seguía murmurando mientras se movía de un lado al otro hasta quedar en el filo de la cama, al lado de donde yo estaba. "Edward, Edward rescata mi chocolate."- Repetía una y otra vez. ¡Ella me ordenaba hasta en sueños! "Edward sálvalo, salva mi chocolate."- Murmuraba, y yo no podía más que reír internamente.

Sin embargo, la risa desapareció cuando ella se movió más allá del filo de la cama y se cayó de ella, no sin antes yo atraparla poniendo rápidamente un brazo por debajo de su espalda mientras que el otro lo pasaba alrededor de su cintura y la sujetaba suavemente antes de que chocara con el piso y se despertara.

En ese momento sentí como si una corriente eléctrica pasara por todo mí ser y me hiciera estremecerme. Supe que ella también las había sentido porque sentí como temblaba en mis manos, y no era de frio porque en el momento en que la tuve entre mis brazos, en vez de apartarse, ella se había acomodado entre mis brazos inconscientemente como si no hubiera pasado nada y no se hubiera caído nunca de la cama.

Aparté un mechón de cabello que le tapaba la cara y lo coloqué suavemente detrás de su oreja.

"Edward"- Susurraba en sueños mientras suspiraba. Por un instante había pensado que estaba despierta, pero, su respiración era pausada, tal como la tiene una persona que duerme tranquilamente. "Edward"- Volvía a mencionar mientras se pegaba a mi pecho más de lo que imaginé fuera posible.

No es que me desagradara. ¡Todo lo contrario! La bestia dentro de mí ronroneaba cada vez más debido a lo emocionado que estaba de que la tuviera tan cerca, y ese precisamente era el peligro. ¡La tenia demasiado cerca!

¿Estaba soñando conmigo? Si ella hubiera sido un humano normal, sería fácil el saber lo que soñaba, pero, demonios, no sé lo sueña y no sé lo que piensa. La única humana la cual me interesa saber lo que piensa, es la única que no me lo permite.

Eso es demasiado frustrante. Estoy acostumbrado a leer las mentes de todos y cada uno de los que me rodea.

Mientras miraba su rostro, me detuve en sus labios, donde la bestia gruñía y exigía que quería tocar y probar. Cuando iba bajando poco a poco para cumplir el deseo primitivo que me consumía, mi mente comenzó a funcionar nuevamente. "Si quieres besarla, hazlo cuando ella este consiente. Así lo disfrutarás más"- Me decía a mí mismo.

Así que, en vez de ir a sus labios, metí mi cabeza entre su cabello e inhalé fuertemente, y nuevamente volvía a sentir como la bestia en mí retomaba el control y me hacía temblar, exigiéndome más. A lo cual no pude contenerme, era un deseo más fuerte que yo, y al final terminé bajando poco a poco mis labios hasta llegar a su cuello donde otra vez volví a inhalar y dejé escapar un pequeño beso mientras ella seguía temblando bajo mis brazos, lo que me hacía sonreír internamente.

Luego subí poco a poco hasta llegar a su oreja donde la bestia en mí no pudo evitar el dejar salir un poco de su deseo y me hizo pasar lentamente la lengua por su lóbulo derecho mientras la sentía cada vez estremecerse más.

Si no fuera por la bufanda que me había dado en el supermercado y el hecho de que pasé todo el trayecto del supermercado a casa inhalándola a cada momento como si fuera una droga, como si fuera mi oxígeno, tal vez no hubiera tenido el mínimo control que tengo ahora, que es nada, por cómo me estoy comportando.

"Estoy dejando que la bestia me domine."-Me quejé mientras intentaba retirarme de su rostro y alzaba la mirada hacia el techo, a la misma vez que sostenía a Alexandria como si fuera una frágil muñeca de porcelana.

El asunto es que lo era. Si la comparábamos con un vampiro, ella era demasiado frágil. Los humanos son frágiles, y hay que tratarlos con cuidado porque por un mal movimiento podrían partirse, podrían romperse.

El mero pensamiento de saber que podría herir a Alexandria me quemaba por dentro.

"Tengo que irme de éste lugar, ya."- Musité rápidamente.

Así que con todo el pesar de mi frio corazón, moví a Alexandria hasta su cama y la deposité suavemente en ella, rogando porque no se fuera a mover y caer otra vez, porque no estaría allí para aguantarla. ¿Se habrá caído alguna vez de su cama? "Espero que no."- Pensé tristemente. No quería ni imaginarme que pudiera herirse de cualquier forma posible.

Luego la arropé con su sábana, la observé por un minuto, le pasé lentamente la mano por el cabello y sin darme la vuelta fui en dirección hacia la ventana hasta abrirla, y rápidamente salir de su cuarto dando un salto y cayendo elegantemente en el suelo, sin tener que aguantarme del árbol de roble. La luz del cuarto de su hermano ya estaba apagada. Devolví la vista a la ventana de Alexandria y sonreí levemente.

Mi vida ya no sería la misma. Desde el momento en que fijé mi mirada en Alexandria, ese día en la cafetería, supe que jamás volvería a ser igual. La cosa es que, ¡No sabía que pasaría tan pronto! Y menos que fuera de esta forma.

Que los cielos me ayuden a superar lo que ahora se acaba de liberar. Lo que acaba de comenzar.

"¿Alexandria Van der Vaart, que has hecho?"- Pregunté mientras me dirigía hacia el bosque, necesitaba pasar un tiempo cazando después de estar todo ese tiempo en el cuarto con ella.

No sé qué hubiera pasado si me hubiera quedado un minuto más a su lado. Tampoco me quiero imaginar que hubiera hecho si no tuviera esa dichosa bufanda.


N/A

¡Hello, my darlings! Aquí terminamos el séptimo capítulo! Yay!

¡Sorpresa! Esta vez fue Edward el narrador del capítulo :)

¿Qué les pareció? ¿Debería poner más Edward's POV? O, ¿Me quedo solamente con los de Lexie? Tengo que decirles que no sabía qué escribir, se me hizo difícil escribir siendo él. ¿Tal vez será porque nunca lo había intentado? No sé. Pero, espero que les haya gustado y que se animen a seguir leyéndolos y no se hayan decepcionado.

Déjenme contarles que ayer me senté en paz y tranquilidad he hice una lista de todas las ideas que tengo para el fic, la cual hasta el momento son 97 xDD. Recuerden, si tienen alguna me la dejan saber.

Again, ¡Sorry por los horrores ortográficos y gramaticales que encuentren!

Y Otra vez MIL GRACIAS a todos los que se toman el tiempo en leerlo.

MichiAGP: Muchas gracias por tu apoyo y por tus reviews.

KaryBella2413: Jajaja me reí con tu review y me alegra muchísimo que te encante la historia y gracias a ti también por tu apoyo.

Amo los Reviews jajaja enserio que animan demasiado Así no tengan miedo en dejarlos porque son bienvenidos! lol

PERDONENME por tanto que escribo jajaja

Saludos desde Puerto Rico

Happy Holidays! Y Feliz Navidad por adelantado! Que la pasen lindo!

R & R

Este capítulo cuenta con: 8 páginas. : )

12/22/2012