Disclaimer: Toda trama, lugares y/o personajes pertenecen a Stephenie Meyer, con exclusión de los de mi autoría. Es una historia sin fines de lucro, solo para diversión pública y personal.
~*~ Capítulo 8 ~*~
¡Nos Vamos De Compras!
Lexie POV
Lo mejor que hay en la vida se llama dormir, y más aún si cuando te levantas te das cuenta que ya son pasadas las once de la mañana y te han dejado dormir en paz y tranquilidad y nadie ha venido a levantarte y dañarte el día.
Estaba recostada en la cama con los ojos cerrados. Ya me había despertado pero no quería levantarme porque estaba media risueña.
Había soñado que Alexei y yo estábamos en la fábrica de Chocolates de Willy Wonka y que Alexei se estaba comiendo mi chocolate favorito, y que el muy desgraciado me dejaba sin nada, pero de un momento a otro aparecía Edward y sin pensarlo dos veces, le ordené que fuera a rescatarme el dichoso chocolate.
Anoche hacia un frio horrible. Al parecer había dejado la ventana abierta o algo porque de momento sentía un frio y mientras más me quería acomodar, ¡más frio me daba! Y lo extraño era que, ¡Ese frio me gustaba! Con decir que hasta me hacía temblar.
En fin, ¡Tenia que levantarme rápidamente! Me había saltado el desayuno, y si seguía así, también me iba saltar el almuerzo; ¡y eso sí que no! Con mis comidas no se juega.
"Qué extraño que el soquete de mi hermano no me vino a levantar."- Pensé mientras me levantaba de la cama. "¡Auch!"- Me quejé fuertemente debido a que al moverme, no me había fijado que la silla del escritorio estaba demasiado pegaba a mi cama, y al mover mi pie, la espinilla termino chocando fuertemente con el asiento de la silla, cual era en metal. "¡Me duele, me duele!"- Me quejaba mientras me volvía a sentar en la cama y alzaba el pie y trataba de acariciar el área afectada para que dejara de dolor, pero, ¡Cero resultados! Ya no estaba risueña. Con semejante cantazo, ¿Quién va a seguir con sueño?
"¿Qué demonios hace esa silla ahí?- Pregunté irritada mientras la fulminaba con la mirada. "Yo no la moví."- Musité mentalmente. "Si aquí vivíamos tres, y Charlie no entraba a mi cuarto ni para saber si seguía viva, quiere decir que el único que pudo haber entrado a mi cuarto fue mi…"-Pensé rápidamente. "¡Alexei, maldito!"- Rugí histéricamente. ¡De seguro el muy sin vergüenza había entrado a mi cuarto y movió la silla a propósito! "Ya verá, ya verá."- Gruñí mientras apretaba fuertemente los dientes. "Esta me las pagas, condenado."- Susurré molesta mientras me dirigía hacia el baño a lavarme los dientes y ducharme tranquilamente con agua calientita, a ver si se me iba el mal humor.
"Uno nunca puede despertar con tranquilidad."- Murmuré.
Luego de bañarme, me dirigí al cuarto, abrí el closet y me puse lo primero que encontré: Un pantalón de lana amarillo, largo, decorado con flores blancas y una camisa de manga larga blanca con rayas negras, o ¿negra con rayas blancas? En fin, y una chaqueta purpura.
Después bajé por las escaleras y noté que el televisor estaba encendido, me dirigí a la sala y ¡sorpresa! Era mi bello hermano que lo estaba viendo.
Caminé lentamente hasta llegar donde estaba sentado y antes de que pudiera notar mi presencia y girar su cabeza, le di un fuerte manotazo en la cabeza.
"¿Estás demente?"-Me preguntó gritando mientras se levantaba de un salto y me miraba con los ojos muy abiertos y se ponía la mano en el área de la cabeza donde lo había golpeado. "¡Cada día te levantas más loca!"- Gritó exaltado.
"¿Más loca?"- Pregunté molesta.
"¿Por qué me pegas?"- Preguntó medio gruñendo. ¿Gruñendo? Yo le iba a enseñar lo que era gruñir.
"¿Y todavía tienes los pantalones de preguntar?"- Pregunté asombrada, lo que me hizo querer darle otro golpe. "¿Te parece poco dejar esa maldita silla al lado de mi cama para que tropezara con ella cuando me levantara?"- Gruñí, mientras él le daba la vuelta a la sala, tratando de esquivar que le pudiera dar otra vez.
"¡No sé de qué me estás hablando!"- Se defendió rápidamente.
"¿Con que no, eh?- Pregunté sarcásticamente mientras iba tomando uno de los cojines de uno de los muebles y lo lanzaba en dirección a su cabeza, sin embargo, el muy suertudo lo logró esquivar rápidamente al doblar medio cuerpo, el cojín terminó cayendo cerca de la puerta.
"¡Psiquiatría, psiquiatría!"- Comenzó a gritar mientras seguía corriendo. "Ya estás perdiendo la mente, Lexie."- Dijo mientras seguíamos dándole la vuelta a los muebles de la sala. Parecía que estábamos jugando a quién atrapaba a quién más rápido.
Él pasaba por un lado de la mesa de centro y cuando yo iba a tomar por el mismo para atraparlo, venia y tomaba el otro camino y se me escapaba, lo que me hacía suspirar en irritación y fastidio.
"Tengo hasta pena del pobre hombre que se vaya a casar contigo."- Dijo riendo fuertemente, lo que lo hizo detenerse por un momento y me diera la oportunidad de alcanzarlo y tirarme encima de él, lo que nos hizo caer al suelo a ambos en un golpe seco y debido a las pequeñas libritas que yo tenía demás, Alexei suspiró fuertemente y quedó sin aire y rodó sus ojos hasta que quedaron completamente blancos.
Había que acordarse de que aunque fuéramos hermanos mellizos y tuviéramos el mismo físico, él era igual de delgado que un palillo de fosforo y yo precisamente no era igual que una Barbie.
Me aparté rápidamente de encima de él y quedé sentada a su lado mientras lo miraba volver a recuperar el aliento.
"Eso te pasa por burlarte de mí."- Dije triunfante. No era la primera vez que ambos caíamos al suelo, yo encima de él, aplastándolo así. Como sea, se recuperará. "¿Te sientes bien?- Pregunté calmadamente con un deje de preocupación. Aunque no sabía por qué la preocupación, si no era la primera vez que terminábamos en el piso.
Ya se me había ido la molestia.
Alexei se enderezó hasta quedar sentado al igual que yo y asintió rápidamente mientras me miraba con una ceja levantada.
"Lexie, no sé a qué te estás refiriendo con lo del asunto de la silla abusadora esa que te golpeó."- Dijo mirándome fijamente a los ojos.
¡Estaba diciendo la verdad! Podía sentir su sinceridad. Ya saben, con el asunto de ser mellizos…
"¿Y si fui yo?"- Me pregunté mentalmente. "No. ¡Es que no puede ser! Yo no me acuerdo de haberla usado."- Dije nuevamente, esta vez en voz alta. Alexei me miró con las cejas levantadas en incredulidad.
Bueno, querida hermana…"- Comenzó y lo miré expectante. "A ti se te olvidan muchas cosas la mayor parte del tiempo."- Dijo como si fuera algo obvio, lo que me hizo rodar los ojos. ¡El muy cretino! "Ya sabes que no se te olvida la cabeza porque la llevas pegada."- Dijo divertidamente.
"Al parecer estás deseando que te de otro golpe más, Alexei."- Dije amenazadoramente mientras lo miraba con los ojos estrechados y hacía que él sonriera tímidamente como un niño pequeño que da por sentado que lo perdonaran por sonreír de esa forma.
Decidí que ya estaba cansada de estar en el piso y me levanté. Alexei hizo lo mismo.
"¿Ya desayunaste?"- Pregunté.
"Hace horas."- Contestó monótonamente. "Ya es hora del almuerzo."- Comentó sínicamente, haciendo clara referencia a que yo había dormido tanto que me había saltado el desayuno y había llegado para el almuerzo.
Lo ignoré grandemente.
Di unos cuantos pasos y del pasillo pasé a la cocina, donde iba a preparar mi desa-almuerzo, quiérase decir; mi desayuno y almuerzo juntos: omelettes.
Luego de haberlos preparado, llamé a Alexei para que se sentara a comer. Quince minutos después, ya estábamos recogiendo toda la cocina. Cuando íbamos de camino a la sala, el timbre de la puerta sonó y ambos fuimos a abrirla.
"Alexei, solo se necesita una persona para abrir la puerta."- Le dije tranquilamente, insinuando que él era el que estaba demás y se podía ir.
"Tienes razón."- Dijo sonriendo. "No haces falta, vete"- Añadió mientras movía la mano derecha en señal de que no hacía falta y me podía ir, mientras que la mano izquierda la usaba para abrir la puerta, sin embargo no nos dimos cuenta a quién le estábamos abriendo la puerta porque nos estábamos mirando fijamente el uno al otro, retándonos.
"¡Hola!"- Gritó alguien alegremente. Esa voz se nos hacía familiar, así que devolvimos ambas miradas hacia la puerta y enfrente de nosotros estaba Alice Cullen con una sonrisa de oreja a oreja.
"Alice"- Dijo sorprendidamente Alexei mientras yo me le quedaba viendo. No esperaba verla tan pronto. No habían pasado ni veinticuatro horas desde la última vez que nos habíamos visto. Como que le gustaba estar metida en casa ajena, ¿no?
"¿Podemos pasar?"- Preguntó animadamente, mientras mi hermano asentía y le daba permiso y yo me quedaba allí estancada como un árbol de navidad.
"¿Podemos?"- Me pregunté mentalmente. "¿Ella y quién más?"- Salí de mi estupidez instantánea y me di cuenta que Alice no era la única que estaba frente a nosotros. ¡Jasper también estaba presente!
Alice me abrazó fuertemente, pero sin hacerme daño, y Jasper sonrió tiernamente y me dio un beso en la mejilla. Para ser Jasper, se estaba controlando muy bien.
"¿Qué están haciendo aquí?"- Pregunté interesadamente.
"Oh bueno, es sencillo, ¡vamos de compras!"- Dijo animadamente mientras daba brinquitos de emoción.
La miré extrañada, luego miré a Jasper para saber si era verdad, él solo asintió lentamente como queriendo decir 'y-no-hay-nada-que-puedas-hacer-para-evitarlo- porque-créeme-ya- lo-he-intentado'
"¿Y cuándo se planeó eso?, que yo ni siquiera me enteré."- Pregunté asombrada. Estaba incluida a ir de compras hoy y ni siquiera sabía que había aceptado.
"Ayer"- Dijo calmadamente como si fuera obvio, con una gran sonrisa para colmo.
"¿Ayer?"- Pregunté confusa. "¿Ayer cuándo?"- Volví a preguntar extrañada mientras mi hermano comenzaba una conversación tranquilamente con Jasper, ¡tal como si fueran amigos de toda la vida!
"Si, bueno, pues ayer cuando te dije que tuve una visión de que tú, Rosalie, los chicos y yo iríamos de compras."- Comentó mientras me miraba fijamente.
"¿Tan pronto?"- Volvía a preguntar con incredulidad. Pensaba que eso iba a ser de aquí a algunas semanas, ¡no al otro día! ¡Y para colmo sin aviso! "Sí, bueno, Alice…"- Iba a darle alguna excusa y decirle que no podía ir.
"Cero excusas."- Dijo acusadoramente mientras me señalaba con su dedo índice. "Será divertido, ¡ya verás!- Volvió a decir felizmente mientras aplaudía.- Te aseguro que lo disfrutarás."- Añadió misteriosamente.
"¿Qué haremos con Charlie?"- Pregunté rendidamente mientras suspiraba derrotada. No importa cuál excusa le pusiera, ella le iba a conseguir una solución. ¡Estaba decida a que fuéramos de compras!
"Ah, eso es muy sencillo."- Dijo. "Iremos a casa y haremos que Esme lo llame y le diga que tú y Alexei se irán de compras con nosotros.
"¿Funcionará?"- Pregunté frunciendo el ceño en escepticismo.
"Oh, pero por supuesto que sí."- Dijo emocionada. Yo asentí lentamente. Nuevamente suspirando.
Cuando me volteé para avisarle a Alexei el plan de ir de compras, ¡ya el muy lindo había salido de la casa! Ya iba de camino a sentarse en el asiento trasero del BMW donde al parecer habían llegado los vampirillos y en el cual nos íbamos a ir juntos.
Lo miré incrédula de que haya aceptado tan fácilmente el ir de compras. ¿No se supone que los chicos son los que se tengan que negar rotundamente a ir de compras?
Cerré la puerta de la casa y me dirigí junto con Alice hasta el BMW donde nos acomodamos en nuestros respectivos asientos y en menos de quince minutos ya estábamos frente a la Casa Cullen.
"Son unos locos al volante."- Susurré mientras bajábamos del auto. ¡Iban a más de 120 km! No podían manejar como un ser civilizado. "Vampiros + Velocidad = No se metan en el medio porque quedaran aplastados"- Dije, lo que causó la risa sonora de Emmett, quien se acercó y me abrazó fuertemente mientras me levantaba y daba vueltas.
"Bienvenidos"- Dijo sonriendo de oreja a oreja mientras me volvía a poner en el suelo.
Detrás de él estaba el resto de la familia Cullen. Cada uno nos saludó con un abrazo. ¡Hasta Rosalie!
Menos Edward, quien se había quedado en el marco de la puerta observándonos a todos intercambiar afecto. Lo miré expectante, esperando a ver qué haría, si nos venía a saludar, o se quedaría ahí parado. Al parecer, escogió quedarse allí parado.
"Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña."- Me dije mentalmente. Si él no iba a venir a saludarme, yo iba a ir a saludarlo. Me dirigí hasta donde él estaba y me detuve frente a él.
No sé de dónde salieron las agallas pero, en el momento en que me fijé en su mirada, sentí que tenía que abrazarlo, y así lo hice. Lo abracé fuertemente. No lo quería dejar ir. Tenía miedo de hacerlo. Para mi grata sorpresa, Edward me devolvió el abrazo, lentamente, pero lo devolvió.
Así nos quedamos por varios momentos. Nos olvidamos de que estábamos siendo observados. Luego de varios segundos, escuchamos que alguien estaba carraspeando su garganta fuertemente, tratando así de llamar nuestra atención. Nos liberamos rápidamente del abrazo, cual duró más de lo que te tenía que durar.
"Hola"- Susurré con una pequeña sonrisa.
"Hola"- Contestó devolviéndome la sonrisa, lo que hizo que mi cretino corazón latiera más de lo necesario y estoy totalmente segura de que cada uno de los vampiros presente se habían dado cuenta de ello. ¡Demonios!
"Ya hemos llamado a Charlie para avisarle que irán ambos de compras con los muchachos."- Dijo Esme tranquilamente. "Mando a decir que tuvieran cuidado"- Añadió sonriendo maternalmente.
Dirigí mi mirada hacia ella y luego hacia los demás, para llevarme la sorpresa de encontrar a cada uno de ellos sonriendo hacia la dirección donde estábamos Edward y yo. Esa sonrisa de 'lo-se-todo-no-lo-puedes-negar-picarona'
"Creo que ya es hora de irnos."- Dijo Alice emocionadamente. Todos asentimos.
Alice, Rosalie y yo nos montamos en el Mustang que le pertenece a Rosalie, quien lo iba manejando, mientras que Jasper, Emmett, Edward y Alexei se montaban en el BMW, el cual Edward iba manejando.
Nos dirigíamos rumbo al centro comercial de Port Ángeles. Llegamos en menos de cuarenta minutos. Ya me estaba acostumbrando a que manejaran a esta velocidad. Conseguimos estacionamiento rápidamente. Bajamos del auto y comenzamos nuestra aventura de compras navideñas.
Recorrimos todo el Centro Comercial. Fuimos a tiendas por departamentos, a boutiques, y a joyerías. Se sentía bien el ir de compras. Era como estar saliendo con Natasha y con John. Una compra entre hermanos. Natasha, Mary, la prometida de John, y yo en tiendas, y John, Mike, el novio de Natasha, y Alexei cargando bolsas y quejándose de que el día de la esclavitud ya había sido abolido hacía mucho y que se suponía que ellos no estuvieran así.
¡Ya los echaba de menos!
Alice se antojó que quería entrar a una boutique, y así lo hicimos.
Los chicos ya estaban cargados con muchas bolsas de compra, así que decidieron que lo más sabio era ir al auto y dejar toda las bolsas, luego cada cual iría a la tienda de su preferencia.
De un momento a otro, Alice y Rosalie comenzaron a remover muchas prendas de ropas de los estándares y me las empezaron a dar todas a mí, por lo cual las miré extrañadas.
"Pruébatelos."- Me ordena Rosalie. La miré como si estuviera loca. ¡Eran más de veinte piezas de ropa! Entre los cuales se encontraban trajes, blusas, abrigos y pantalones de todas marcas, colores y diseños.
"¿Todos?"- Pregunté preocupada. Probarse uno o dos para mi estaba bien, pero ¿Todos esos? ¡Eso es maltrato!
Ellas solo asintieron a la misma vez. ¡Que sincronización!
"Vas saliendo para ver cómo te quedan."- Me ordenó Alice emocionadamente.
Suspiré en derrota y me dirigí al primer probador vacío que encontré, que era el de impedidos, ya saben, el que es bien grande y tiene espacio para sentarse y poner la ropa de la mitad de la tienda. Pues ese mismo.
"Por lo menos es uno grande."- Me animé mentalmente.
Y así comenzamos con el desfile de modas preparado por Alice y Rosalie.
Me cambié rápidamente y me puse un traje de noche de seda color anaranjado, largo hasta las rodillas, de una sola manga, el cual ajustaba cada curva en su sitio. Se veía lindo, un poco provocador, pero lindo.
Me encaminé hacia donde estaban las muchachas y para mi asombro, ellas no eran las únicas que iban a ser jueces. ¡Edward también estaba con ellas!
Me detuve inconscientemente y las miré extrañadas.
¿No se supone que los chicos iban a llevar las bolsas de compras a uno de los autos y luego irían a las tiendas que quisieran? ¿Qué hacía Edward ahí? Dudo que fuera porque se va a probar él la ropa de mujer, ¿verdad?
Al parecer Alice supo lo que estaba pasando por mi mente.
"Edward será el juez."- Dijo sonriendo de oreja a oreja. ¡Ya lo había planeado! La miré desconcertada, luego miré a en dirección hacia donde estaba Edward y le pregunté con la mirada que si la ropa se me veía bien o se veía mal. Él se me quedó mirando sin pestañar.
"¿Y…?"- Pregunté nerviosa. ¿Le parecía linda o qué? Su opinión era algo que inconscientemente era la que más me importaba. "¿Cómo me veo?"- Volví a preguntar. "Contrólate, por favor, es solo un traje, Lexie."- Me recriminé mentalmente.
"Te ves preciosa, Alexandria"- Dijo suavemente, mientras me miraba de arriba a abajo. Esa contestación me emocionó más de lo que es sano.
"¡Contrólate!"- Me murmuré rápidamente. "Bueno, pero a cualquiera le agrada un alago de vez en cuando, ¿no?"- Me defendí. "¡Y más si viene de Edward!"- Añadió sínicamente mi subconsciente. Esta situación me descontrolaba fácilmente. Sin embargo, ¿Por qué me estaba llamando Alexandria?
"Lexie"- Lo corregí inconscientemente. "Llámame Lexie."- Aclaré suavemente. Sin embargo él negó con la cabeza y yo lo miré con curiosidad. "¿Qué?"- Pregunté. ¿Por qué no quería llamarme Lexie?
"Me gusta tu nombre."- Contestó mientras me miraba fijamente. "Alexandria"- Susurró.
Me gustaba como sonaba mi nombre en los labios de Edward.
Me llaman por mi apodo todo el tiempo. Mi nombre de pila casi nunca lo usan, así que cada vez que lo mencionan, inconscientemente corrijo y digo que es Lexie. Pero, esta vez, me gustaba demasiado como Edward decía mi nombre. Lo hacía sonar único y especial. Se sentía personal. Íntimo.
"Todo el mundo me llama Lexie."- Le dije nuevamente.
"Yo no quiero llamarte como te llama todo el mundo, Alexandria"- Dijo sin despegar su mirada de la mía, lo que hizo que enviara escalofríos por toda mi columna.
Me ponía nerviosa mirarlo. Me ponía nerviosa estar cerca de él. Me ponía nerviosa que me mirara con tanta intensidad, y me ponía nerviosa el pensar que ahora tendría que hacer un desfile de ropa para que Edward lo critique. Lo que significaban muchas más de sus intensas miradas. ¡Las cuales me dejaban nerviosa! Todo gira alrededor de los dichosos nervios. ¡Es el colmo!
Volví al probador y me cambié nuevamente de ropa. Nuevamente Edward me miraba con demasiada intensidad, lo que dañaba mi tranquilidad espiritual. El me miraba de arriba abajo y yo sentía que me derretía cada vez que lo hacía.
Iba diciéndome lo que me quedaba bien y lo que me quedaba mal. Aunque, nunca dijo que nada me quedaba mal. No sé si lo dijo por hacerme sentir bien o porque era enserio. De cualquier forma, cada señal de aprobación de su parte, para mí era un triunfo.
Así transcurrió nuestro tiempo en la boutique. Yo probándome todas las prendas de ropa que Alice y Rosalie escogían, y Edward diciéndome que todas me quedaban bien.
Con cada cambio de ropa que pasaba, me sentía en más confianza con la presencia de Edward, el nerviosismo se lo había llevado el viento, sin embargo, también me sentía más cansada y aburrida de estar probándome prenda tras prenda, aunque a Edward parecía gustarle demasiado y, ¡Ni que decir de Alice y Rosalie!
¡La fila para pagar era inmensa y la boutique era pequeña! Por lo tanto, terminamos haciendo fila cerca de la puerta de entrada o de la salida, de cualquier forma en que la quieras ver.
Mientras estábamos en línea, decidí que sería divertido ir a visitar otra tienda que no fuera ni de ropa, ni de joyería, así que viendo que los chicos estaban ocupados, di lentamente media vuelta y salí corriendo de la boutique como una niña chiquita que se escapaba de sus padres. Atrás dejaba a una Rosalie gritona, preguntándome que a dónde iba, un sorprendido Edward y una Alice demasiado emocionada para la compresión humana.
No miré atrás. Seguí corriendo y me olvidé de todos. Necesitaba meterme a otra tienda que no fuera ropa. ¡Y lo necesitaba con urgencias! Si me volvían a decir que teníamos que entrar a una tienda de ropa, ¡era capaz de encender la tienda en llamas! Además, no es como si ellos no pudieran encontrarme, ¡son vampiros, por favor!
Dejé de correr, porque no era lo mío y ya estaba cansada, por consiguiente comencé a caminar más tranquilamente.
¡Por fin llegaba a la tienda a la que tanto quería visitar! ¡La tienda de música!
Entré emocionada, como si estuviera entrando a una juguetería. Me dirigí al área donde estaban todos los CD's de música extranjera. Me coloqué los audífonos que tenían en una de las mesas y comencé a escuchar una de las canciones que estaban promocionando. Era "Crayon" de G-Dragon. Me había puesto los audífonos, lo que quería decir que no escuchaba a nada ni a nadie a mí alrededor.
En un momento todo lo que mis oídos escuchaban era música y lo único que sentía era la presión que hacían los audífonos contra mi cabeza, al otro, no escuchaba más la música y la presión había desaparecido. Cuando aparté la vista de la carátula del CD, para ver quién se había atrevido a quitarme los audífonos, di un pequeño salto de asombro al fijarme que era Edward.
"¡Me asustaste!"- Grité mientras dejaba caer el CD al piso y me ponía la mano derecha en el corazón para intentar calmarme. Mi corazón se volvió como loco cuando me fijé que era Edward. Tenerlo tan cerca no era bueno para mi salud cardiaca.
Inmediatamente él se dobló y recogió el CD.
"Lo siento."- Dijo sonriendo, mientras colocaba el CD en el lugar que le pertenecía. "Te escapaste."- Acusó entretenidamente. Lo miré fijamente y luego comencé a reír ruidosamente mientras él me miraba con ojos lleno de diversión y con una gran sonrisa.
"¡Si me hubiera tenido que probar otra prenda más de ropa, era capaz de incendiar la boutique con todos adentro!"- Contesté de broma con una sonrisa, y entonces él comenzó a reír animadamente.
¡Era la primera vez que lo escuchaba reír de esa forma! Lo que me causó una gran sonrisa.
Decidimos darle la vuelta a toda la tienda. Escuchamos de todo tipo de canciones. Desde música clásica hasta música urbana.
Ni que decir que teníamos gustos muy distintos. A él le gustaba la clásica y a mí el k-pop.
"No te atrevas a ponerme una canción de Vivaldi porque me encontrarás dormida."- Le dije jocosamente, a lo cual me miró entretenido. Me dirigí al área donde estaban los instrumentos musicales y fui en dirección donde estaba un piano de cola. Lo miré con cariño, recordando al que tenía en la sala de casa, me senté en el banco, me acomodé y empecé a tocar mi pieza favorita: Fur Elise. Me la sabía de memoria, no necesita la partitura.
Era mala con muchas cosas, lo tenía que aceptar. Pero, era buena tocando el piano, la guitarra y el violín.
"¿No que no te gustaba la música clásica?"- Preguntó interesado, con una bonita sonrisa, mientras me escuchaba tocar.
"Yo no he dicho que no me guste. Solo es que no es mi favorita y que si me pones a Vivaldi, me duermo totalmente."- Contesté tranquilamente.
"Tocas muy bien."- Dijo, a lo que le sonreí agradecida.
"No tan bien como tú, pero, gracias."- Dije sonriendo. Siempre había estado orgullosa de mis habilidades con el piano. Me gustaba tocarlo junto con mamá.
"Cuando tienes más de cien años eres capaz de perfeccionar cualquier cosa."- Dijo como si no fuera nda. Lo miré curiosa.
"¿Cualquier cosa?"- Pregunté interesada. El asintió. "Con que cualquier cosa, eh."- Pensé mientras dejaba de tocar el piano y me levantaba.
Lo animé para que tocara una pieza y él aceptó. Y como ya sabía, lo hacía extremadamente bien.
"Si como toca, besa…"- Pensé inconscientemente, luego negué rápidamente para apartar esos pensamientos. ¡No era el momento para esa clase de pensamientos!
Dejó de tocar la canción y se levantó con elegancia. Decidimos que lo mejor era ya salir del lugar. Cuando íbamos saliendo, nos encontramos con mi hermano y el resto de los Cullen, quienes venían cargados de bolsas. Todos se encontraban sonriendo y Edward los estaba mirando mal.
"¿Qué sucede?"- Pregunté curiosa mientras miraba de Edward hacia los otros.
"¿Cómo estuvo la velada?"- Preguntó Emmett sonriendo de oreja a oreja.
"¿Velada?"- Pregunté asustada. "¿De qué diablos estás hablando Emmett?"- Pregunté molesta.
"Ellos creen que nosotros nos habíamos escapado juntos."- Contestó Edward mientras rodaba los ojos. Lo miré asustada.
"¿Pero qué estupidez es esta?"- Pregunté gritando mientras los miraba mal. "¡Qué velada ni qué ocho cuartos!"- Grité.
"Ay, ya, no se hagan, si hasta acá se escuchaba la musiquita romántica."- Refutó Emmett, haciendo reír a todos, menos a Edward y a mí, claro está.
"¡Si lo que estábamos era escuchando música en la tienda!"- Contesté gritando. "¿Acaso no saben leer que eso es una tienda de música?"- Pregunté molesta mientras señalaba el letrero que tenía incrustado el nombre de la tienda.
¿Se habían vuelto locos? Ya uno no podía estar a solas con nadie porque rápido se ponían a inventar una historia que no tenía ni pies ni cabeza.
"¡Alice, Rosalie!"- Las llamé, y las muy sin vergüenzas no me hicieron caso, lo único que hacían era sonreír de oreja a oreja. Miré rápidamente a mi hermano y él también nos estaba mirando con demasiada diversión para mi gusto.
Después de varios minutos de ser el hazme reír de todos, sin razón alguna, según mi entendimiento; decidimos que ya era mejor irnos. Aunque lo decidimos entre los chicos y yo porque Alice estaba molesta de que termináramos con las compras tan pronto. ¡Ella quería seguir comprando! Lo digo, es una Natasha en versión vampiro. Alexei y yo ya estábamos cansados de ir de compras así que nos encaminamos rumbo a los autos. Cada uno con al que le correspondía.
Ambos autos estaban completamente llenos de bolsas de todos tipos y tamaños. Los baúles no querían cerrar de tan llenos que estaban, así que nos tocó sentarnos en nuestros asientos y cada uno aguantar varias bolsas. Estábamos totalmente apretadas.
Aunque creo que el problema mayor lo tendrán los chicos ya que su auto era el más lleno que estaba de personas, o mejor dicho de vampiros, pero había que añadir también a Alexei. El pobre se ha de estar sofocando con tantas bolsas.
Luego de acomodarnos como pudimos, me acomodé el cinturón de seguridad y nos pusimos en marcha con dirección nuevamente a la Casa Cullen.
El viaje de vuelta para mí duró menos que el de ida. Antes de que me hubiera dado cuenta, ya estábamos llegando a Forks, precisamente a la Casa Cullen. Si había sido una Odisea entrar al auto, salir era peor que la Ilíada.
Decidimos sacar todas las bolsas de los Cullen y pasar las bolsas de Alexei y mías a un solo auto, el que nos llevaría de vuelta a 'casa'.
Cuando entramos a la casa, Esme nos tenía preparados a Alexei y a mí, unos espaguetis con salsa Alfredo. La miramos sorprendidos, luego Alexei y yo nos miramos a la misma vez. Era la misma receta que solía preparar mamá cuando había una reunión familiar.
"¡Les dije que tenían que venir a comer!"- Dijo cariñosamente. "Son mi excusa perfecta para ir más a menudo al supermercado y cocinar."- Añadió feliz.
En ese preciso momento, no pude evitar tirar mis brazos sobre su cuello y abrazarla fuertemente. Extrañaba tanto a mi mamá, que al verla sonreír y preparar la comida con tanto cariño, me hacía acordarme de la mía y de lo mucho que la extrañaba.
Sin poder evitarlo, varias lágrimas traicioneras se escaparon, y todos los Cullen se preocuparon. Alexei tenía una expresión sombría en su rostro. Él también los echaba de menos y sabía cuál era la causa de mis lágrimas. Yo sujetaba fuertemente a Esme, no quería soltarla, quería un abrazo de mi mamá y ella era lo más cercano a una figura materna que había en ese momento.
Estaba nostálgica.
Todos nos veían con caras de tristezas. En especial Rosalie, Alice y Edward.
"Lo siento, lo siento."- Repetí varias veces, disculpándome. "Es que extraño demasiado a nuestra madre."- Susurré mientras la abrazaba más fuertemente.
"Oh, cariño, no tienes por qué pedir disculpas."- Contestó en un susurro Esme, mientras me abrazaba y masajeaba la espalda suavemente.
Se suponía que esto no iba a terminar así. Comeríamos, daríamos las gracias y pediríamos que nos llevaran nuevamente a nuestra casa. Ese era el plan. Ahora estábamos en un ambiente de melancolía y nostalgia.
"Te pareces mucho a ella."- Susurró Alexei en dirección a Esme, lo que me hizo cerrar fuertemente los ojos. "Igual de cariñosa."- Dijo suavemente con una melancólica sonrisa.
Me solté de los brazos de Esme y en menos de dos segundos, me encontraba en otros brazos, los de Edward, los cuales me sujetaban con suavidad. No pude evitar abrazarlo fuertemente y recostar mi cabeza en su pecho. Ser sujeta por él me daba paz y tranquilidad.
En ese momento comprendí que no odiaba a Edward, solo me molestaba su actitud, pero esta actitud no me desagradaba. Me desagradaba la de él con ella.
Con Bella.
¡Maldita sea, quería ser Bella con todo mi corazón! ¡Quería ser sujeta por Edward de esta forma!, quería que él me consolara a mí y no a ella. Quería que él me mirara a mí y no a ella. Quería que me pasara todo con él, hasta las malditas discusiones estúpidas esas que tenía con ella.
Por primera vez, quería ser Isabella Swan.
Quería ser el ser único y especial de Edward Cullen.
Me mantuve en esa posición por un largo rato. Nadie decía nada. Esme estaba abrazando a un nostálgico Alexei.
"¿Sabían que cuando desaparecimos, ellos estaban celebrando su aniversario veinticuatro?"- Conté tristemente. Todos nos miraron curiosos y Alexei asintió. "Estaban en una cita."- Dije sonriendo cariñosamente y todos sonrieron divertidos.
El ambiente de tristeza se había disipado. Ya me sentía mejor y al parecer Alexei por igual.
"En las brazos de Edward, ¿quién no se siente mejor?"- Pregunté mentalmente sin haberme dado cuenta. "Eres bueno consolando."- Le dije a Edward divertidamente, mientras aún seguía en sus brazos, lo que causó la risa de todos los presentes.
"Vaya, Eddie, pero si nos saliste todo un consolador."- Se burló Emmett. Yo reí fuertemente. Rosalie le dio un manotazo en la cabeza, pero sonrió. "Auch"- Se quejó. Y al final, Esme lo regañó como a un niño pequeño.
"No me llames Eddie."- Gruño Edward, mientras lo fulminaba con la mirada.
"Con que Eddie, ¿eh?"- Pregunté con malicia, sonriendo de oreja a oreja, lo que causó que Alexei y Emmett rieran fuertemente y que todos nos mandaran unas miradas llenas de curiosidad.
"¿Qué?"- Preguntó Jasper.
"Oh, nada."- Dijimos Alexei y yo a la misma vez, lo que causó la risa de todos.
"Bueno, ya es tiempo de que los llevemos de vuelta a su casa."- Anunció Carlisle. "Recuerden que mañana tienen clases."- Añadió. En ese momento se pudo escuchar a varios suspirando con pesar ante tal recordatorio. Entre los cuales obviamente estaba yo.
Decidimos que obviamente Carlisle tenía razón y ya era tiempo de marcharnos. Alice sugirió que quien nos llevara hasta la casa fuera Edward. Todos lo miramos expectantes. Él me miró y yo le sonreí dándole ánimos. Al final, aceptó, para mi completo agrado. Obviamente. Estaba decidido, Edward sería nuestro chofer.
Antes de marcharnos, Esme nos recordó la cena, la cual habíamos olvidado totalmente con tantos momentos nostálgicos. Nos la comimos tranquilamente y luego, nos despedimos del resto de la familia Cullen con abrazos y besos en las mejillas.
Así que nos pusimos en marcha. Edward manejando el BMW, yo a su lado y Alexei sentado en la parte de atrás. Llegamos en menos de quince minutos. Las luces de la casa estaban encendidas.
Charlie ya había llegado.
Al parecer nos escuchó llegar porque antes de que saliéramos del BMW, ya él estaba afuera de la casa y se estaba acercando hacia nosotros.
"Buenas noches tío Charlie."- Dijimos Alexei y yo a la misma vez de forma automática, lo que causó la sonrisa de Edward.
"Buenas noches niños, y buenas noches…."- Se quedó observando a Edward con el ceño fruncido. Yo buscaba a Alexei para que no me dejara sola, pero el muy sin vergüenza entró rápidamente a la casa cargando casi todas las bolsas él solo.
"Edward Cullen."- Se presentó Edward con un asentimiento de cabeza. Charlie lo observó fijamente y luego asintió.
"¿El hijo del Doctor Cullen?"- Preguntó curioso.
"El mismo."- Contestó con una pequeña sonrisa, a lo que Charlie volvió a asentir y sin decir más palabras, dio la vuelta y entró a la casa. Lo observamos entrar y detenerse por un momento en la puerta y mirar a nuestra dirección.
"Lexie, no tardes mucho."- Me dijo mientras miraba en dirección a Edward y asentía en forma de despedida.
En ese momento me sentía súper extraña. Sentía que estaba parada enfrente de mi propia casa y que le acababa de presentar mi novio a mi papá, que él lo criticaba mentalmente y luego me decía que me apurara y entrara a la casa. Tenía unas ganas terribles de reírme, pero no porque me hacía gracia, sino de vergüenza.
En ese momento devolví la mirada a Edward y le sonreí suavemente, y me devolvió la sonrisa. Le di las gracias por traernos a Alexei y a mí y me dirigí hacia la casa.
"Alexandria"- Llamó Edward, y me detuve rápidamente y di la vuelta y lo miré con curiosidad. Él metió su mano derecha en su bolsillo y sacó de él un pequeño empaque y me lo entregó. Lo acepté, lo miré y me reí fuertemente al ver lo que era.
¡Edward me había regalado una barra de Chocolate! Y curiosamente, era de mis favoritos. ¡Los Wonka!
"¿Pero qué…?"- Me pregunté en voz alta. Lo miré con una gran sonrisa, me acerqué a él y le di un beso en la mejilla. "Gracias"- Dije emocionada. "Son mis favoritos."- Comenté con una sonrisa de oreja a oreja. El sonrío felizmente y, ¡les juro que tiene la mirada y la sonrisa más bella!
Después de eso, me despedí con la mano, se montó en el BMW y se marchó lentamente, mientras yo lo veía irse, aun con una sonrisa de oreja de oreja plasmada en toda mi cara.
Luego me dirigí a la casa con chocolate en mano. ¡Este no me lo quería comer!
En ese momento, me acordé del sueño extraño que había tenido el día de hoy.
Al final, Edward sí me terminó rescatando el chocolate sin ni siquiera él saberlo.
N/A
Y con este completamos el octavo capítulo! Wuju! ¿Larguito verdad?
Espero que les haya gustado el capítulo. Me dejan saber!
¡!Hola a todos! Feliz Navidad, atrasada xDD Espero que le hayan regalado lo que querían. Yo no pedí nada y aun así me regalaron ajajaja.
Muchas gracias por todos esos reviews! Para serles sincera, son los que me animan a continuar escribiendo. No sé qué es lo que sucede pero los reviews me aparecieron todos en un mismo día, antiel. Y yo pensando que no me habían dejado ninguno xDDD y que no le había gustado el Edward's POV! Pero ya vi que me dijeron que si les gusto! Gracias!
Maria loz: Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior. Pues el fic es un Edward x OC, Original Character. La protagonista es Lexie, pero uno nunca sabe! Ni siquiera yo jaja.
Lena: Me emociona mucho que te gusten los Edward's POV! Son difíciles! Pero los continuaré haciendo Para que llegue Bella, faltan varios capítulos, pero llegará!
KaryBella2413: Chica gracias un millón por tus reviews me pone feliz el que te encanten ajaja.
Andy: Que bueno que te guste y que te haga reír! Ese es uno de los puntos! Que se rían aunque sea un poquito!
Katherine: Te cuento que tu fuiste mi sorpresa! Iba de camino a contestar los reviews y veo uno nuevo! Y q es el tuyo! . Que bueno que te encanta! Espero que después de este capítulo, sigas interesada!
Perdón por los horrores ortográficos que encuentren por el camino, esta vez sí que no lo verifiqué mucho porque estoy enferma! x.x tengo catarro Se me hizo difícil escribir y si no fueran por los reviews les juro que me rendía!
Saludos desde Puerto Rico
R&R
FELIZ AÑO NUEVO adelantado! ¡Feliz 2013! Que sea un año lleno de dicha y bendiciones para cada uno de ustedes que la pasen lindo y lo celebren con sus seres queridos!
Este capítulo cuenta con: 16 páginas! wow
12/27/2012
