Disclaimer: Toda trama, lugares y/o personajes pertenecen a Stephenie Meyer, con exclusión de los de mi autoría. Es una historia sin fines de lucro, solo para diversión pública y personal.
~*~ Capítulo 9 ~*~
¡Maldito Bruce!
Edward POV
Al principio la idea de ir de compras me parecía absurda. No comprendía como a Alice se le ocurría seguir involucrándose con Alexandria y su hermano. ¿A caso no veía como me ponía? ¿En lo que me convertía? ¿En cómo me sentía al nada más escuchar su nombre? Y ni que decir cuando sentía su aroma. Tan delicioso aroma.
Pero todo empeoró cuando decidió ir a buscarlos junto con Jasper. No importaba cuantas excusas le diera, ella no hizo caso y fue a buscarlos.
Estuve de mal humor hasta el momento en que la vi llegar y bajar del BMW.
Mi humor cambiaba con tan solo verla. Es como si el sol saliera y resplandeciera en Forks cada vez que posaba mis ojos en ella.
"Hoy en el Centro Comercial de Port Ángeles se veía bellísima."- Pensé mientras iba conduciendo lentamente hasta llegar a casa. Acababa de dejar a Alexandria y Alexei en su casa. "Si ella solo hubiera visto su propia sonrisa cuando le entregué el chocolate."- Susurré con una gran sonrisa. "¿Cómo algo tan simple como un dulce la pudo hacer tan feliz?"- Me pregunté mientras me acordaba de lo feliz que se había puesto cuando se lo entregué.
Fue una muy buena idea el haber comprado el chocolate antes de que nos fuéramos del Centro Comercial.
"Si la recompensa por cada vez que le doy un chocolate, es un beso, creo que tendré que comprar acciones en una fábrica de chocolates lo más pronto posible."- Dije en voz alta. "Le daría uno todo los días, si me lo pidiera."- Añadí emocionado al recordar cómo ella de la emoción que sintió, me terminó dando un beso. "¿Y cómo no te parece nada mal la idea del beso verdad?"- La bestia interna se emocionaba al pensar que podría recibir un beso de Alexandria.
En cada momento que la veía, la necesitaba más. ¿Cómo era eso posible? ¿Seré capaz de sentir lo mismo por esta Isabella Swan que mencionan? ¿Las mismas ganas de verla? ¿Las mismas ganas de abrazarla? ¿Cómo hoy hice? ¿El mismo deseo de besar y tenerla entre mis brazos? ¿Las mismas ganas de hacer cualquier cosa que me pida con tal de verla feliz? ¿Sería capaz de elegir entre las dos?
"No sé."- Pensé en voz alta, mientras llegaba a casa y estacionaba el BMW.
Las luces estaban encendidas, aunque al parecer no todos estaban en casa.
"¿No sabes qué, Edward?"- Preguntó suavemente Esme, quien estaba sentada junto con Carlisle en el sofá la sala.
"Nada"- Dije suavemente. No tenía intención de comentar nada.
"Los chicos nos contaron que la pasaron muy bien cuando estaban de compras."- Comentó Carlisle mientras me miraba con una pequeña sonrisa.
"Por supuesto que la pasó bien."- Dijo rápidamente Emmett, quien había llegado con Rosalie. "Si, déjame contarte Carlisle, que Edward y Lexie estuvieron en una velada, con música romántica y todo."- Dijo con una sonrisa de oreja a oreja como si fuera una noticia de primera hora, de la cual todo el mundo se tenía que enterar.
"¿Enserio?"- Preguntó emocionadamente Esme, mientras me miraba expectante.
"No era ninguna velada."- Aclaré mientras fruncía el ceño y miraba mal a Emmett. ¿A caso no se cansaban de lo mismo? ¿Velada? ¿De dónde sacaron eso?
"Pues, yo tú, hacia una."- Dijo Rosalie mientras se miraba las uñas. "Y pronto."- Añadió mientras alzaba la vista y me miraba fijamente con una sonrisa sínica.
"Sí, es cierto."- Rio fuertemente Emmett. "Tal vez y se convierta en la nueva integrante de la familia."- Comentó emocionado. Todos sonrieron ante tal comentario. "Alexandria Cullen."- Mencionó varias veces.
"Hasta bonito suena."- Comentó Esme.
Podríamos decir que Esme era la más interesada y emocionada de que yo estuviera en una relación. Aunque no lo diga en voz alta, sus pensamientos son obvios. Cada momento en que posaba sus ojos en mí, lo primero que pensaba era en cuándo su hijo mayor iba a tener una compañera que lo sacara de la soledad donde estaba.
Sí, su nombre sonaba bonito, pero no lo iba a aceptar públicamente.
"Solo estábamos en la tienda de música, escuchándola."- Dije mientras los miraba a todos. "Nada más."- Musité irritado.
"Sí, Edward. Deberías invitarla a salir."- Dijo Alice, que también acaba de llegar a la casa junto con Jasper. La miré sorprendido. ¿Ella también? "Nunca sabes cuándo alguien se te puede adelantar."- Añadió felizmente con una gran sonrisa.
"Eso no pasará."- Dije más rápido de lo que imaginé fuera posible, mientras la miraba mal, y todo el mundo sonreía.
Sentí que se me quemaba todo por dentro cuando escuché que Alexandria podría salir con alguien más. ¿Por qué razón?
"No lo sé."- Me dije internamente. Fruncí el ceño. "Pero no me importa. Ella no saldrá con absolutamente nadie."- Me traté de calmar.
"¿Por qué no?"- Preguntó Carlisle con una gran sonrisa. "¿Cómo estás tan seguro que Lexie no aceptará salir con otro? ¿Ah, Edward?- Volvió a preguntar entretenido.
"Eso nunca."- Gruñí molesto mientras me dirigía inconscientemente hacia la cocina. No quería verle la cara a ninguno de ellos después de que hubieran dicho semejante estupidez. "Eso no pasará jamás."- Añadí haciendo clara referencia a la última palabra, mientras iba apretando los puños fuertemente.
Pero, no tuve tanta suerte. Cada uno de los miembros de la casa decidió que lo más divertido era seguirme a la dichosa cocina y hacerme la vida imposible.
Una casa tan grande.
¿Por qué vienen al mismo sitio que yo? No, ¿Por qué fui a la cocina en vez de al cuarto? Me hubiera ahorrado la persecución y el mal rato.
Les estaba dando la espalda.
"¿Qué pasó, Eddie?"- Preguntó curioso Emmett. "¿Estás…ya sabes… celoso?"- Preguntó divertidamente. Lo miré rápidamente con los ojos desorbitados y lo fulminé con la mirada.
"No"- Dije rápidamente. ¿Cómo se atrevía a decir semejante estupidez? ¿Quién cree que soy? ¿Un adolecente que se molesta por ese estúpido comentario? "No. No lo estoy."- Dije mientras respiraba agitadamente. No tenía la necesidad de respirar, pero era algo hacía por costumbre.
"Lo está."- Dijo calmadamente Jasper. "Celoso y rabioso."- Comentó, para la diversión de todos los presentes, lo que causó que mi molestia se desbordara e hiciera que le diera un fuerte golpe a la mesa del comedor y causara que ésta se partiera en varios cantos, para el asombro de todos, inclusive el mío propio.
"¡Edward!"- Dijo alarmadamente Esme, mientras me miraba con los ojos bien abiertos.
No lo aguanté más y salí corriendo de la casa, con dirección hacia el bosque. Me detuve horas después cuando estuve seguro de que estaba suficientemente lejos de casa y sabía que nadie podía escucharme.
No sé por qué razón sacaban a relucir la idea de la estúpida velada.
"¿Y, por qué tienen que decir que ella saldrá con otro?"- Me pregunté molesto. "Nunca permitiré eso."- Dije irritado, con los ojos entrecerrados mientras apretaba fuertemente los puños.
El solo pensamiento de que Alexandria salga con otro, hacía que viera rojo y que la bestia dentro de mí gruñera de rabia y resentimiento. No sabría de qué sería capaz si la viera con otro.
"Ella es mía."- Gruñí al viento. Sentía rabia. Mucha, para ser sinceros. "Y eso que solamente fueron los estúpidos comentarios mal intencionados de mi familia."- Pensó mi ser racional. Él era el único que pensaba con calma y claridad.
Sin embargo, la bestia tomaba control de mí con tan solo el pensar en Alexandria. Era como si nada me importara. Como si hubiera un lazo invisible que me ha atado a su olor. Que me ha atado a ella. Un lazo incorruptible. Irrompible.
Me habían atado a sus sonrisas, a sus miradas, a sus labios, a sus lágrimas.
Lágrimas.
"Lágrimas como las de hoy."- Pensé con tristeza. No quería volver a ver salir a esos cristales transparentes. Cada uno de ellos para mí era como puñalada en mi frio corazón. Tenía la necesidad de abrazarla y protegerla para que ya no salieran más. Era un deber. Una necesidad.
Estoy atado a Alexandria, y la bestia me exigía verla, tocarla, besarla. Me exigía que tuviera que tenerla a mi lado. Que tenía que dormir en mi cama.
"No. No. No."- Repetía una y otra vez mi ser racional, mientras movía la cabeza de un lado para el otro.
¡Demonios! Me sentía como Gollum, el del Señor de los Anillos, con doble personalidad. Una salvaje y otra racional. Era como un Doctor Jekyll y un Señor Hyde. Dos en uno. ¡Estaba en oferta!
"Ella es mi cantante."- Aclaraba inconscientemente. "Solo mía."- Rugía posesivamente la bestia, mientras que derribaba un árbol con un solo golpe.
¿Qué culpa tenía el árbol? Ninguna, pero, esto era más fuerte que yo.
No se la iba a dejar a nadie. No me importaba lo que tuviera que hacer, pero la iba a mantener para mí, así tuviera que pasar por encima de quién fuera.
Alexandria se iba a quedar a mi lado fuera como fuera.
Con ese pensamiento en mente, y olvidándome totalmente del árbol caído, y la mesa rota de Esme, fui con rumbo a la Casa Swan para verla una vez más.
Se suponía que estaba durmiendo. Ya era demasiado de tarde para que estuviese despierta, así que no había ningún problema. Solo era verla una vez.
"Solamente una vez."- Susurré, mientras iba de camino.
Estaba en lo cierto. No estaban despiertos. Las luces estaban todas apagadas. Me dirigí hacia la ventana del cuarto de Alexandria y la abrí con facilidad, luego entré a su cuarto silenciosamente.
Me acerqué a su cama, y allí estaba. Durmiendo tranquilamente con la respiración pausada, acostada de lado en una de las esquinas.
Respiré fuertemente su aroma y como ya lo intuía, me estremecí completamente. Era un placer absoluto.
Me senté en el borde la cama, teniendo cuidado de no despertarla. Me moví lentamente hasta quedar cerca de su rostro y con mi mano le acaricié suavemente el cabello, lo que hizo que cambiara de posición.
"Bruce"- Llamó suavemente entre sueños. Fruncí el ceño. ¿Bruce? "Mi Bruce."- Dijo nuevamente y me tensé completamente.
¡¿Quién demonios era Bruce?! ¿Mi Bruce? ¡¿MI Bruce?! ¿Por qué razón Alexandria lo estaba llamando?
"Esto tiene que ser una broma."- Pensé irritado, mientras apretaba los dientes fuertemente. "Primero es en casa y ahora es aquí"- Gruñí molesto.
¿Es que acaso se pusieron de acuerdo para molestarme? ¿Quién es este Bruce en su vida?
"Maldito"- Susurré peligrosamente. "Maldito Bruce, seas quién seas."- Musité mientras entrecerraba los ojos y miraba a Alexandria que se seguía moviendo de un lado para el otro.
La bestia dentro de mí gruñía rabioso. Solo una palabra llenaba todo mi ser 'Competencia' "Ese Bruce = Competencia"- Pensaba la bestia mientras gruñía furioso. ¿Por qué no puedo ver la cara de ese maldito Bruce?
"Maldita mi suertel"- Maldije molesto mientras cerraba fuertemente los ojos. Cuando más necesitaba estar en su mente, menos podía. ¡Cuando más!
"Bruce, te extraño."- Repetía una y otra vez, lo que me hizo levantarme rápidamente de la cama y marcharme de su cuarto. La bestia exigía quedarse más tiempo, pero era imposible.
Si me volvía a quedar un minuto más, y volvía a escuchar ese maldito nombre, era capaz de gritar ahí mismo. No podía despertarla. Ya estaba amaneciendo.
Queda decidido.
No me la va a quitar nadie. Ni ese tal Bruce con el que tanto sueña, ni ningún hijo de vecino que se atreva a pedirle salir con ella. ¡Primero muerto, antes que permitirle tan siquiera un baile con otro!
¡Y menos con Bruce!
"Averiguaré quién eres."- Me prometí fielmente, mientras iba corriendo de camino a casa.
Cuando llegué, subí directo a mi cuarto y me encerré. Me dirigí hacia el radio y puse el primer CD que aparecía: Four Seasons por Vivaldi. Escuchar música hacía que se me fuera el mal humor.
Sin embargo, no estaba de mal humor. ¡Estaba rabioso! Iba a necesitar escuchar todo los CD's que había comprado durante todos los años para que así se me fuera la rabia que me daba pensar en Alexandria con otro.
"Con Bruce."- Lo nombré como si fuera la peor medicina que alguna vez me haya podido tomar cuando era humano.
"¿Quién es Bruce?"- Preguntó Emmett desde su habitación y la de Rosalie. Me tensé al escuchar ese estúpido nombre.
"Nadie"- Dije de mal humor. "Ese es nadie."- Siseé venenosamente.
"¿Por qué el mal humor?"- Preguntó Carlisle, quien se estaba preparando para irse a trabajar al hospital. Le iba a contestar que por nada, pero Emmett se me adelantó.
"Por Bruce."- Dijo como si hubiera descubierto América.
"¡No me lo nombres, no me lo nombres!"- Pensé rápidamente, mientras gruñía, cerraba fuertemente los ojos, y le subía el volumen al radio, dando clara señal de que no quería hablar sobre el tema. Lo que al parecer captaron porque no lo volvieron a mencionar.
¡Iba a hacer que se olvidara de ese Bruce como fuera! ¡Ese hombre no me iba a ganar! ¡Nunca!
"Ella está en mi mundo."- Me acordé de lo que nos habían dicho ella y su hermano sobre que venían de otro lugar. Mundos paralelos. "Aquí se va a quedar y no habrá cabida para nadie más."- Dije con convicción. "Y menos para ese estúpido Bruce no-me-importa-su-apellido."
De un momento a otro, me di cuenta de qué clase de música estaba escuchando, o, mejor dicho, de a quién estaba escuchando.
"Vivaldi"- Pensé sonriendo. En ese instante me acordé que a Alexandria no le gustaba Vivaldi. "No."- Dije inconscientemente. "Solamente le daba sueño."- Me corregí mentalmente, lo que causó que riera al imaginármela escuchando Vivaldi y que de un momento a otro se quedara dormida. "Hay que probar esa teoría."- Pensé mientras sonreía.
"Edward, tienes unos cambios de humor que son barbaros."- Comentó Rosalie. Lo que hizo que todos rieran fuertemente, pero, yo simplemente la ignoré.
"Ya es hora de irnos."- Dijo Jasper, quien iba de la mano de una muy feliz Alice.
Y eso hicimos. Salí rápidamente de mi cuarto y nos montamos en los autos. Alice, Jasper y yo en mí Volvo, y Emmett y Rosalie en el Mustang de Rose.
Llegamos en diez minutos. Estacioné mi Volvo donde ya estoy acostumbrado a hacerlo. Rose se estacionó a mi lado derecho. La escuela estaba casi vacía.
Todavía faltaba poco menos de cuarenta minutos para que comenzaran las clases, así que me daba y me sobraba tiempo para ir al edificio de Administración y chequear cual es el itinerario de clases de Alexandria.
"Historia de Europa y Educación Física, Edward."- Dijo Alice con una gran sonrisa mientras me miraba felizmente. La miré curioso. "Te cambiarás a esas clases."- Dijo emocionada. ¡La condenada ya sabía lo que yo iba a hacer!
"¿Qué hay de las otras?"- Pregunté interesado. Estaba pensando en un cambio completo de itinerario, aunque lo que faltaba para que se terminara el semestre era menos de un mes. Ella negó rápidamente.
"Ya lo vi, y no hay cupo para las demás clases."- Dijo decepcionada. "Solo esas dos, querido hermano."- Añadió animadamente.
Asentí. ¡Demonios! No se podía totalmente como yo quería.
Todos nos bajamos de los autos y nos reunimos junto al Mustang. Luego me encaminé rumbo a Administración. Al llegar, la secretaria ya estaba allí. Le sonreí amablemente.
"Buenos días."- Saludé. Como siempre ha pasado, la mente de todos y cada uno de los humanos aquí presente era un libro abierto para mí.
"Buenos días."- Contestó animadamente. "Si fuera unos veinte años más joven."- Pensó ilusionada, mientras me sonreía de oreja a oreja. "¿En qué te puedo ayudar, corazón?"- Preguntó coquetamente. "¡Estás casada! ¡Y amas mucho a tu marido!"- Suspiró mentalmente, y yo también suspiré, pero de cansancio.
Siempre era lo mismo. Donde quiera que estuviéramos, éramos el centro de atención. Los humanos son tan fáciles de persuadir.
"Me gustaría hacer un cambio de horarios."- Dije calmadamente.
"Claro que sí. ¿Cuál quieres cambiar?"- Preguntó con una gran sonrisa.
"Historia y Educación Física."- Dije simplemente. Mencionando solamente las que me dijo Alice. La secretaria se volvió a su computadora y comenzó a escribir en ella.
"Sí, estás de suerte. Hay cupo para esas."- Dijo sonriendo, mientras hacia los trámites. "¿Tu nombre, corazón?"- Preguntó, aunque era obvio que ya lo sabía.
"Edward Cullen."- Dije tranquilamente. Ella asintió y siguió escribiendo en la computadora, cinco minutos después, la impresora comenzó a sonar y allí estaba mi traspaso de clases, el cual me entregó y se lo agradecí con una pequeña sonrisa, lo que la hizo sonrojarse.
El itinerario no había quedado como yo quería, pero, algo era algo.
Me despedí con un asentimiento de cabeza y me fui con dirección a la salida en busca de mis hermanos. Llegué rápidamente. La gente estaba comenzando a llegar, los estacionamientos estaban comenzando a ser ocupados.
En menos de diez minutos, ellos llegaron. Alexei iba conduciendo y Alexandria iba en el asiento del pasajero. Se estacionaron al lado izquierdo de mi Volvo. Al parecer venían envueltos en una discusión.
"Te dije más temprano Alexei, ¿Por dónde tu escuchaste?"- Preguntaba una Alexandria bastante molesta, mientras iban caminando hacia donde nos encontrábamos. Ella sosteniendo su bulto con una mano y él con el suyo en el hombro. "¿Por la nariz?"- Preguntó con los ojos entrecerrados mientras se detenía y lo miraba fijamente, como queriendo chequear su nariz.
"Hice lo que me dijiste."- Se defendió de inmediato, mientras movía un poco su rostro. "Fuiste tú la que se quedó como cuarenta minutos ahí sentada. Todavía no entiendo por qué gastas tanto tiempo ahí. Una persona normal no haría eso, Lexie."- Dijo mientras llegaba donde estábamos todos.
"¡Por eso te dije temprano!"- Gruñó.
"Se ve linda hasta cuando gruñe."- Pensé con una pequeña sonrisa, mientras no dejaba de mirarla. Al parecer no se había fijado que ya estaba a nuestro lado porque ambos hermanos estaban enfrascados en una discusión que tristemente no sé de qué trata.
"Mientras más temprano te levantas, más tiempo te vas en ese viaje astral tuyo en el inodoro."- Dijo divertido, lo que causó que ella lo mirara sorprendida y le diera un manotazo en la cabeza.
"Oye, ¡eso duele!"- Gritó mientras la miraba mal y se acariciaba el área golpeada.
"¿Tan temprano y discutiendo?"- Preguntó divertidamente Emmett, mientras todos los mirábamos divertidos.
"Su culpa."- Contestaron inconscientemente al unísono mientras se señalaban ambos con el dedo índice. Lo que causó que nosotros riéramos fuertemente, y que ellos dejaran su discusión a un lado y se enfocaran en nosotros.
"¡Buenos días!"- Gritó emocionada Alice, mientras abrazaba a Alexandria fuertemente. Luego la abrazó Rosalie, Emmett con un abrazo de oso y luego Jasper. Y yo al final. Siempre me quedaba para el final. Lo mejor para lo último, ya saben el dicho. Aunque mi abrazó fue de más duración, para mi total agrado.
"¿Cuántos abrazos recibió Bruce?"- Pregunté inconscientemente, lo que me hizo abrazarla más fuerte. "Maldito Bruce."- Gruñí internamente, mientras la bestia en mí gemía de alegría porque la estaba abrazando.
"Gracias por el chocolate."- Susurró en mi oído, lo que hizo que me estremeciera.
"Fue todo un placer."- Contesté suavemente en su oído, lo que causó que también se estremeciera, lo que hizo que internamente sonriera triunfante.
"Edward, ¿me devuelves a mi hermana, por favor?"- Preguntó divertidamente Alexei. "Te la dejaría más tiempo, pero, ya es hora de entrar."- Añadió sonriendo grandemente. "Para otra ocasión, quizá."- Dijo y todos rieron fuertemente, mientras Alexandria se separaba lentamente de mí y yo sentía que me quitaban una parte indispensable de mí.
La miré fijamente y sonreí, y ella me devolvió la sonrisa. Se veía preciosa. Sé que si mi corazón aun palpitara, lo haría por ella.
"Bueno, lamento romper el momento romántico, pero ya vamos entrando."- Dijo Emmett divertidamente, lo que causó que Rosalie le diera un manotazo fuertemente y que Alexandria se dirigiera rápidamente hacia la entrada.
"Nos vemos en el almuerzo."- Dijo Alexandria alegremente, mientras se despedía con un movimiento de la mano y se iba rumbo a su salón.
Me dirigí hacia el mío, me senté en mi asiento y presté atención. Aunque la atención precisamente no estaba en lo que el profesor estaba diciendo.
Sino, más bien en una ojiverde que con cada momento que pasaba no la podía sacar de mis pensamientos y la estaba echando de menos, aun y cuando estábamos en el mismo lugar.
Y así pasaron las dos primeras horas antes de que pudiera encontrármela nuevamente en la clase de Historia de Europa.
Alexandria ya había llegado primero y estaba sentada en una de las sillas de la parte de atrás del salón. Cuando me vio, abrió sorprendidamente los ojos y sonrió alegremente, lo que me hizo dirigirme rápidamente al profesor y darle la hoja para que la firmara y después sentarme lo más cerca de ella posible, cual curiosamente y para mi suerte, era la silla de al lado. La mayoría de los estudiantes me miraban sorprendidos. Con los mismos pensamientos enfermos de siempre.
"Hola"- Saludó en voz baja mientras levantaba la mano y la movía de un lado para el otro. "No sabía que tomaras esta clase."- Dijo curiosa.
"Hola"- Contesté con una pequeña sonrisa mientras me acomodaba en el asiento. "Hice un cambio."- Dije sinceramente. Me miró curiosa. "Cambié de clase."- Comenté como si no fuera nada importante.
Realmente no era nada importante. Lo que me interesaba era poder pasar la mayor parte del tiempo junto con ella. Y lo iba consiguiendo.
"¿Te gustó ir de compras?"- Pregunté interesado. Quería mantener una conversación con ella, así que pregunté lo primero que llegó a mi mente.
"Por supuesto."- Dijo con una gran sonrisa. "Fue como ir de compras con mis hermanos."- Rio suevamente, lo que me alegró de sobre manera. Aunque técnicamente, yo no quería ser precisamente un hermano.
¿Cuántos hermanos tienes?"- Pregunté curioso. Había que empezar por algo.
Si íbamos al grano, no sabía casi nada de ella, sin embargo ella lo sabía todo de mí, así que para hacer justicia, yo tenía que saber todo lo referente a ella. Fuera como fuera, lo averiguaría.
"Dos hermanos y una hermana."- Contestó animada. "John es como un Emmett en personalidad, y Natasha es como Alice, por lo loca que es con las compras."- Dijo sonriendo.
"¿John y Natasha?"- Susurré mientras la miraba fijamente. Se veía totalmente distinta cuando hablaba sobre su familia. Era como si brillara.
"Sip."- Asintió con brillo en la mirada. "Hermanos mayores. Primero Johnny y después Naty"- Aclaró como si fuera lo más obvio del mundo. "Luego Alexei y yo."- Dijo
"Johnny, Naty, y tú eres Lexie."- Comenté suavemente, a la mención de su nombre sonrió fuertemente y asintió rápidamente. "¿Y Alexei?"- Pregunté. Todos tenían un apodo. "Aunque Alexandria es mucho más lindo."- Susurre mentalmente mientras le sonreía.
"Pues, Alexei es Alex."- Dijo mientras rodaba los ojos. Luego se puso más seria. "Aunque, cuenta la leyenda que no siempre fuimos Alexandria y Alexei, el dúo dinámico, Batman y Robin, Sam y Dean, Shaggy y Scooby."- Contó en susurró, tal cual fuera un secreto de Estado. La miré curioso y asentí, animándola a continuar. "Dicen por ahí que no éramos mellizos."- Dijo en voz baja, lo que me hizo levantar las cejas en asombro.
¿Cómo no van a ser mellizos, si son como una gota de agua?
"Te estás preguntando, ¿cómo es posible eso, verdad? ¿Que no fuéramos mellizos?"- Preguntó mirándome fijamente a los ojos. Asentí. "Pues, supuestamente, supuestamente, ¡Éramos trillizos!" Dijo sorprendiéndome. "¿Te imaginas otro Alexei?"- Preguntó imitando estar horrorizada. "Ya es un suplicio cargar con uno, ¿¡te imaginas con otro?!- Comentó tapándose la boca con la mano, lo que me causo mucha gracia. "En vez del dúo dinámico, seriamos un trio, ¡los Tres Chiflados!"- Dijo asustada, y en ese momento sonó el timbre, para mi pesar.
¿Tan rápido se había pasado la hora de clases? Podía pasarme todo el tiempo escuchándola y no me aburriría. Ella salía con unas cosas tan extrañas.
"¿Te aburrí, cierto?"- Preguntó, mientras recogía sus cosas.
"¡No!"- Dije rápidamente, mientras la miraba sorprendido. ¿Por qué decía tal cosa? ¿No se daba cuenta que le estuve prestando atención en toda la hora?
"Oh, vamos, Edward."- Suspiró cansada. "Divago demasiado, digo cosas absurdas de vez en cuando."- Dijo tranquilamente. "Mejor dicho, la mayor parte del tiempo."- Se aclaró rápidamente. "El único que es capaz de aguantar eso, por milagro divino se llama Alexei, y es por obvias razones."- Añadió, mientras íbamos saliendo del salón y la iba acompañando hacia donde se dirigía.
¿Qué tal si después de clases, continuamos con el relato familiar?- Le pregunté. Ella me miró sorprendida. No creía lo que le acababa de decir.
"¿Enserio?"- Preguntó extrañada, y yo asentí fuertemente. "¿Quieres saber más sobre mí?"- Volvió a preguntar con los ojos bien abiertos.
"Sí"- Dije sonriéndole, lo que la hizo sonreír encantadoramente. "Quiero saber todo sobre ti."- Pensé, mientras íbamos llegando a su salón y nos encontramos con Alexei de frente.
"¡Shaggy!"- Llamó emocionada a su hermano. Alexei nos miró y nos sonrió.
"Scooby"- Dijo Alexei con una sonrisa. "¡Dame la patita!"- Le dijo a su hermana mientras extendía su mano derecha para que Alexandria pusiera la suya, tal como si fuera un perrito. Los miré sorprendidos, mientras Alexandria movía su mano y la ponía junto con la de su hermano, tal como si estuviera siguiendo una orden.
"Buena chica."- Dijo sonriendo mientras le acariciaba la cabeza y ella movía la cabeza como si estuviera feliz. No lo aguanté más y reí fuertemente para el asombro de los que estaban a nuestro alrededor.
¡Estos dos son un caso crítico!
Me despedí de ellos, prometiendo que nos encontraríamos en la hora de almuerzo. Me fui de camino a mi próxima clase y así pasó la hora, con una clase aburrida, y pensando en qué cosas más me contaría Alexandria, y cuáles les preguntaré. Lentamente fue pasando la hora y llegó la de almuerzo. Salí rápidamente del salón y me dirigí hacia la cafetería, donde me estarían esperando mis hermanos, Alexei y Alexandria.
Cuando entré, solamente estaban mis hermanos. Alexei y Alexandria no habían llegado todavía. Hice la fila para comprar y escogí lo primero que vi: Un pedazo de pizza de doble queso, y para tomar cogí una botella de agua. Pagué por la comida y me dirigí a nuestra mesa. En el momento de sentarme, las puertas de la cafería se abrieron y por ella pasaron Alexandria y Alexei. Recorrieron la cafetería con la mirada, hasta que Alexandria la fijó en nuestra mesa y sonrió.
Hicieron una pequeña fila y comprar su almuerzo, luego caminaron en nuestra dirección. Me moví un poco para hacerle espacio para que ella se sentara a mi lado y Alexei se sentó junto a Jasper.
"¡Hola a todos!"- Saludó emocionada y todos le devolvimos el saludo.
"Chicos, ¿qué harán para Navidad?"- Les preguntó Alice. Ambos hermanos se miraron y encogieron los hombros.
"No sabemos."- Dijeron al unísono. Emmett rio fuertemente.
"¡Eso es sincronización!"- Dijo entretenido.
"¡Haremos una fiesta de navidad en nuestra casa!"- Dijo felizmente Alice. "Todos están invitados."- Comentó emocionada.
"¿Enserio?"- Preguntó Alexandria. Alice asintió. "Pues, sí. ¿Por qué no?"- Dijo sonriendo, mientras miraba a Alexei y este le sonreía y asentía.
"¡Fantástico!"- Dijo Alice emocionada mientras aplaudía. "Lo tengo todo preparado."- Añadió emocionada.
"Alice"- Dijo Emmett y todos lo miramos. "Ya sabías que iban a asistir, ¿por qué te emocionas tanto?"- Preguntó curioso.
"Sabía que iban a aceptar, pero eso no me quita la emoción."- Dijo animadamente, y todos sonreímos. "Como sea, ¡será divertidísimo y lo disfrutaran!"- Anunció.
Y así se pasó la hora. Todos hablando sobre la fiesta de navidad que se llevaría a cabo en casa dentro de dos semanas.
Luego que sonara el timbre, acompañé a Alexandria hasta su próxima clase, cual es Inglés, la cual le tocaba con Emmett, por lo que el viaje lo hicimos en conjunto.
"Edward, no tenías que molestarte en venir hasta acá."- Dijo Alexandria, sonriendo tiernamente.
"Cierto, Eddie."- Dijo Emmett. "Ella está perfectamente bien junto conmigo."- Dijo sonriendo de oreja a oreja.
"No me digas Eddie."- Musité molesto. "Maldito apodo."- Pensé.
Sabía que estaba bien con Emmett, pero aun así la quería acompañar. ¡Quería pasar tiempo a su lado! Ya estaba deseando que pasaran estas dos horas y así tenerla para mí solo y poder hacerle todas las preguntas que quiera.
"De cualquier forma, gracias."- Dijo contenta, mientras iba entrando al salón junto con Emmett y yo me dirigía hacia la clase de Biología, la cual tomaba junto con Alexei. En la cual ambos compartíamos la mesa.
"¿Con que trillizos, eh?"- Le pregunté y el me miró sorprendido.
"¿Te lo contó?"- Preguntó sorprendido. Solamente asentí, y el suspiró. "Es un secreto."- Dijo suavemente, a lo cual lo mire curioso.
¡Demonios! ¡Me molestaba tener que preguntar! Que sencillo hubiera sido el leer sus pensamientos y ya. ¿Por qué él también tenía que tener lo mismo que ella?
"Mellizos"- Susurré inconscientemente.
"Nadie sabe que lo sabemos."- Dijo calmadamente. Asentí interesado. "Nuestros padres son locos guardando de todo. Desde cualquier tipo de documentos hasta la ropa de recién nacidos de cada uno de nosotros"- Añadió sonriendo. "Son 'recuerdos que solo pasan una vez en la vida' según ellos."- Dijo con una pequeña sonrisa. "Un día hace como tres años atrás, Lexie y yo estábamos haciendo, no sé qué cosa, creo que me estaba persiguiendo porque le había quitado algo, como sea, no recuerdo bien."- Dijo sonriendo de oreja a oreja, a lo que sonreí. Ellos peleaban en todo momento. "El asunto es que en una de las cajas llenas de 'recuerdos que solo pasan una vez en la vida' habían unos papeles y uno de ellos era una ecografía, y no era ni de John, ni de Natasha, porque habían tres bebés, y la fecha de la ecografía era de meses antes que Lexie y yo naciéramos."- Relató como si fuera algo normal.
"¿Por qué no se lo preguntaron a sus padres?"- Pregunté curioso. Era lo más lógico, ¿no?
"Porque nos gusta ser los consentidos y no queremos que eso cambie."- Dijo sonriendo de oreja a oreja. "Además, eso está en el pasado y obviamente que si no quieren que nos enteremos es porque es un recuerdo doloroso."- Añadió más serio. "Nosotros somos malos, pero no tanto."- Dijo suevamente. "Como sea, ahora somos dos y seguiremos siendo dos, el dúo dinámico"- Dijo divertido.
"¿Batman y Robin? ¿Shaggy y Scooby?"- Pregunté divertido. Él bufó, intentando no reírse fuertemente.
"Y no se te olvide, Pedro Picapiedras y Pablo Mármol."- Dijo divertido. "Y de vez en cuando, George y Fred, en vez de Weasley, Vaan der Vaart."- Añadió divertido, mientras yo me aguantaba las ganas de reír fuertemente.
Esa fue nuestra única conversación en toda la hora. Luego de eso, el profesor nos dio trabajo que hacer y nos envolvimos haciéndolo.
Después de que pasara la hora de Biología, Alexei me contó que su próxima clase era Educación Física, la misma que la mía y la de Alexandria, así que nos dirigimos hacia el gimnasio para nuestra clase. Fuimos hacia los casilleros y nos cambiamos rápidamente.
Varios minutos después, Alexandria venía saliendo del casillero de las chicas, vestida con su uniforme de gimnasia.
"Vaya, pero que sexy."- Se burló Alexei, y ella lo miró mal. "El amarillo te queda como ningún otro color, hermanita."- Dijo divertido. "Todo un pollito."- Rio.
"Yo pareceré un pollito, pero tu pareces un guineo."- Contestó Alexandria, riendo fuertemente, mientras yo negaba con la cabeza y sonreía.
"¿No se cansan de pelear?"- Pregunté divertido. "No pueden estar juntos, no pueden."- Dije sonriendo.
"Amor filial."- Contestaron a la misma vez, mientras me miraban fijamente.
"¿Para qué son los hermanos…."- Dijo Alexandria, sin embargo no terminó la oración.
"..Si no son para pelear?"- Para mi sorpresa, la continuó Alexei y ambos asintieron a la misma vez. Reí fuertemente.
"No me imagino a tres de ustedes."- Dije sonriendo, lo que causó que ambos me miraran sorprendidos.
"¿Un segundo Alexei?"- Se preguntó Alexandria a sí misma, para luego mover rápidamente la cabeza. " ¡Olvídalo!"- Dijo rápidamente.
"¿Por qué tiene que ser un segundo Alexei? ¿Quién dice que no era una segunda Alexandria?"- Preguntó triunfante. Ella lo miraba sorprendida y yo los miraba ambos muy divertido. "Si es que tenerte a ti ya es un mal augurio, no me quiero imaginar dos tú."- Dijo negando rápidamente mientras hacía como si estuviera temblando del miedo.
Luego de eso, la profesora nos ordenó hacer un equipo de cuatro personas para jugar voleibol. Ya estábamos Alexei, Alexandria y yo, nos faltaba uno. Mike Newton se nos terminó uniendo. Desde el primer momento en que lo vi, me cayó mal.
"¡Lexie!"- Dijo sonriendo de oreja a oreja. "No está nada mal con ese uniforme."- Pensó mientras la miraba de arriba abajo, y yo sentía que quería sacarle los ojos, ¿Cómo se atreve?
Ella lo saludó con una sonrisa rápida y un asentimiento de cabeza, mientras que a Alexei le daba la mano.
"Odio los deportes."- Susurró Alexandria, y la miré divertido. Me miró y dijo con sinceridad "Edward, soy un asco en los deportes."
"No puede ser."- Dije suavemente.
"Pero lo es."- Comentó Alexei sonriendo divertidamente, a lo que ella le sacó la lengua y lo miró mal.
"Alexei, tu apoyo para conmigo es algo bárbaro, chico."- Dijo sarcástica. "Muchas gracias."- Dijo mientras giraba los ojos.
"De nada."- Contestó su hermano. "Tú sabes, aquí siempre a la orden."- Añadió como si no fuera nada.
Mientras pasaba la clase, nos dimos cuenta, o mejor dicho, me di cuenta, que tenían razón. El voleibol no es lo de Alexandria. Lo único bueno que salió de eso fue que en el momento en que hizo el servicio, la bola llegó a la cabeza de Newton, para mi total y completo deleite.
Al final de la clase, nos dirigimos todos a las duchas. Alexandria a la de las chicas y Alexei y yo a las nuestras. Nos bañamos, cambiamos y salimos de la escuela. Pocos minutos después, Alexandria salió también.
"¿Lista?"- Pregunté intentado parecer calmado, aunque estaba demasiado emocionado. Ella asintió con una pequeña sonrisa.
"¿Lista para qué?"- Preguntó un curioso Alexei.
"Edward me llevará a casa."- Ella lo miró calmadamente y le contestó. Él miró a mi dirección y yo asentí. Se nos quedó mirando por un minuto y en ese momento, mis hermanos salieron de la escuela y se nos acercaron.
"No te preocupes Edward, Jasper y yo nos iremos con Alexei y le haremos compañía."- Dijo emocionadamente Alice. Alexandria y Alexei la miraron curiosos. "Porque podemos, ¿verdad Alexei?"- Preguntó tiernamente y él asintió y ella brincó de emoción.
Quedó decidido. Yo llevaría a Alexandria a su casa y Jasper y Alice se irían con Alexei, mientras que Rosalie y Emmett se iban normalmente.
Nos dirigimos hacia mi auto y antes de que ella llegara, como todo un caballero que soy, le abrí la puerta para que entrara sin problemas. Ella sonrió agradecidamente. Luego le di la vuelta al auto y me senté en el lado del conductor.
"¿Preparada?"- Pregunté un poco nervioso y ella asintió. "Son solo preguntas Edward."- Me dije mentalmente. No importaba lo que fuera. Tenerla cerca era lo mejor que me había pasado en la vida, y tanto la bestia en mi interior como mi ser racional lo sabían claramente.
Alexandria se acomodó el cinturón de seguridad y nos marchamos.
N/A
Uff ya hemos terminado el noveno capítulo! Me ha tomado una vida, pero lo he conseguido ajaja.
Edward's POV! ¿Qué tal estuvo? ¿Se acuerdan quién es Bruce? xDDD. Son difíciles para empezarlo, pero cuando ya lo tienes, ps ya lo tienes!
Feliz Año Nuevo 2013! Espero que lo hayan pasado super mega requete extremadamente nice :D Técnicamente pasé un año escribiendo este capítulo lol lo empecé en el 2012 y lo terminé en 2013 o.o! ajaja
Disculpen que el capítulo sea tan largo. A decir verdad, lo tuve que dejar hasta ahí porque ya era demasiado jaja.
Espero que les siga gustando! Se aceptan críticas constructivas. Sorry, again, por los horrores ortográficos que encuentren. Sigo enfermita así que me tardo más.
Nuevamente, MIL GRACIAS a todos los Reviews *.* son la gasolina para continuar y espero que a todos les siga gustando la historia!
Marceliita16: Hola! Me alegra un montón el que la historia te encante y te haga reir! Espero que continúe así! Muchas gracias por tu review.
Maria loz: Que bueno que te haya encantado! Ya estoy pensando en lo que pasará con Bella. A mí también me agrada mas Lexie xDDD ¿Por qué será? lol. Gracias por el review!
Katherine: Mil gracias por tu review Yo también prefiero las historias con OC y que tengan carácter. Ya no me siento sola! Eres anti-Bella jaja pensé que era la única en el mundo lol. Gracias por el review!
Megustelkpop: A mí también me gusta el k pop y los doramas jaja Big Bang . Que bueno que te encante la historia, espero que te siga encantando Gracias por el Review :D
KaryBella2413: Hola! Chocolates *baba* me encantan! Y que bueno que te encantó el capi! Gracias por tu apoyo en cada review! Se te agradece un millón! Espero no decepcionarte!
R & R
Este capítulo cuenta con: 17 páginas! omg *.*
1/4/2013
