Disclaimer: Toda trama, lugares y/o personajes pertenecen a Stephenie Meyer, con exclusión de los de mi autoría. Es una historia sin fines de lucro, solo para diversión pública y personal.


~*~ Capítulo 11 ~*~

¿Competencia de Talento?

Lexie POV

En un momento me encontraba leyendo uno de los libros de mi autora favorita, Sherrilyn Kenyon, inmersa en mi obsesión secreta por Acheron y Savitar, pensando cómo hubiera sido mi vida si en vez de estar aquí metida, hubiera estado allá; no me había dado cuenta que me había quedado dormida.

Sin embargo, no en ese sueño que cuando cierro los ojos caigo como muerta y no sentía ni una bomba atómica, sino, que aún seguía un poco consiente, más de allá que de acá, pero consiente. Lo suficientemente consiente como para sentir, mejor dicho saber, que algo no andaba bien.

En un instante solo me sentía yo en la habitación, pero ya no. Era como si una presencia hubiese entrado de momento, de infraganti.

"¡Maldición! ¡Ni loca abro los ojos!"- Me grité mentalmente. "¿Y si es un fantasma?"- Me pregunté asustada. "¡ay por Dios, ya se te pegaron las loqueras de Alexei, Lexie!"-bufé mentalmente exasperada. "¿Y si es un ladrón?"- Me volví a preguntar alarmada. " Tal vez, si mantengo mis ojos cerrados, verá que estoy dormida, se llevará lo que esté buscando y me dejará en paz."- Me calmé. Parecía buena idea. "¡Miedosa!"-Me reclamé. "¡Que se fastidie! ¡Desde mañana en adelante dormiré con un bate de baseball debajo de la almohada!"- Me prometí rápidamente. "La pregunta es: ¿cómo rayos voy a poder guardar un bate de bajo de una almohada? ¡Rayos! "- Miles de pensamientos pasaron a la misma vez por mi mente, pero todo se detuvo cuando sentí que la presencia se acerca más a mí. Me alarmé pero trate de apacentar mi respiración para parecer que estaba dormida.

¡Difícil!

En ese instante sentí como mi cabello era movido de lugar. Y juro que más que nunca hubiera deseado aprender artes marciales. Tal vez karate o judo, o taekwondo, ¡simplemente aprender algo! ¡Lo que sea! Con tal de que me hiciera por lo menos darle un tatekieto a quien sea que tuviera al frente.

¡Si tan solo pudiera gritar! ¡Por Alexei, por Charlie!

Vivo con dos hombres; ¡y ahora es como si viviera sola! ¡Para colmo uno es policía!

Iba a tentar mi suerte, pero si me iba a pasar algo, quería ver la cara del sin vergüenza, mal viviente criminal pata en el suelo este. Y si por casualidad, pudiera darle unos cuantos golpes, ¡lo haré!

Me armé de valor, y lenta, muy, pero muy muy lentamente fui abriendo mis ojos y lo que vi hizo que dejara de respirar por un instante.

"¿Edward?"-Susurré. No me salía palabra. Estaba en shock. ¿Era él? ¿Era Edward? ¿Mi Edward? Estaba con los ojos cerrados, como si estuviera en un trance extraño. Sin embargo al instante de mencionar su nombre, sus ojos se abrieron rápidamente.

Todo este tiempo, todo este drama, todo este show, ¡¿Para que la presencia merodeadora fuera Edward?!

¡¿Enserio?!

¡Si se lo llego a contar a Alexei, se estará burlando de mí por todo un año!

¡Con este secreto muero!

¡No sabía si sentirme aliviada o molesta!

Osea, estoy aliviada que no haya sido un ladrón o algo peor, pero, ¿qué rayos hacia ahí?

"Edward"- Repetí ahora con más firmeza, como confirmando que realmente sí era él.

"Alexandria"- Dijo con su voz aterciopelada. Por un instante me quedé estúpidamente encantada de escuchar su voz.

Y si alguna vez sentí alguna molestia de tenerlo aquí, con tan solo escucharlo, ya se había esfumado.

Era como si valiera la pena pasar por todo el susto del 'fantasma/ladrón' una y otra vez, si tan solo supiera que era a él a quien tendría al final.

No pude evitar sonreír. Sonreír ampliamente con tan solo verlo. Era como algo automático. Ahí salía la cara del hijo mayor de los Cullen, y ya tú me veías de estúpida sonriendo como una boba.

¿Y lo más matador? ¡Que él no ayudaba a la causa, y me terminaba devolviendo la sonrisa! ¡Como lo estaba haciendo ahora!

Cursilería barata 101 con Lexie Van der Vaart, a su servicio.

Salí de mi estupidez momentánea, la que al parecer me daba cada vez que lo tenía cerca. Me levanté un poco hasta quedar sentada en la cama mientras lo miraba fijamente.

"¿Qué haces aquí?" – Le pregunté suavemente mientras lo miraba fijamente, casi sin pestañear. No es que me molestara. Bueno, al principio sí, ¡pero ya no! Solo había sido el susto. Ahora estaba bastante de feliz al tenerlo cerca.

"Yo…"- Comenzó, pero se detuvo un momento. Lo miré expectante, invitándolo a que continuara. "Solo quería venir a verte."- Confesó suavemente mientras me sostenía la mirada.

No sé por qué, pero esas palabras me hicieron estremecerme de una forma bastante agradable. Me gustaron más de lo que debería.

No pasaba todos los día que Edward Cullen te dijera que quería verte, ¿verdad?

Pero desde el poco tiempo que llevaba aquí, yo también quería verlo. Lo admito. Era como si algo extraño me impulsara hacia él. Y sin vergüenza alguna, yo quería ser impulsada. ¡Me gustaba ser impulsada hacia Edward! Cada vez me gustaba más.

Era como si sintiera que fuera mío, para mí. Que me pertenecía a mí y a nadie más. No Bella, no nadie. Solo para mí. Para Lexie.

Para Alexandria, como Edward me llamaba.

"¿Sabes que no es muy normal y común que la gente entre por la ventana de los demás a ver dormir a otros, verdad?"- Le pregunté curiosa sonriendo de oreja a oreja. Él me sonreía con cara de apenado mientras asentía, pero con un brillo extraño en sus ojos. Como si no se arrepintiera de haber entrado. ¿Pero a quién estaba engañando? Si por mí fuera, que entrara todo las noches a mi habitación. "Yo también quería verte."- Le terminé confesada sin haberme dado cuenta. Al momento de registrar lo que había dicho, me alarmé. El solo sonrió tiernamente. "¿Le agradó que le haya dicho eso?"- Me pregunté mentalmente. "Amarra tu lengua, Lexie."- Me regañé a mí misma. Aun así, quería tenerlo cerca y que continuara más tiempo conmigo. "De hecho, quería que continuáramos con lo de las preguntas."- Contesté suavemente. Si fuera de las que me sonrojo, lo hubiera hecho ahí mismo. Pero, por suerte, yo no me sonrojo con tanta facilidad.

"Me encantaría."- Contestó sonriendo. ¡Y a mí por poco y se me detiene el corazón!

Rayos! ¡Si no deja de sonreír ahora mismo, juro que me le tiro encima y me lo como a besos, vampiro o no vampiro! Al diablo con las especies."- Pensé rápidamente. Me volví a alarmar. "No. No. No No."- Me regañé. "Juguemos el juego de las 20 preguntas."- Le dije rápido, para distraerme de mis pensamientos. "Aunque por ahora todas las preguntas las deberás hacer tu."- Añadí divertida al saber que sabía casi todo sobre él y él casi nada sobre mí. Solo sabía lo que habíamos intercambiado esta tarde.

¿Cantante, grupo y canción favorita?- Preguntó rápidamente. ¡Ni siquiera había procesado que iba a preguntarme!

"Te las contestaré todas, pero siéntate en algún lado, me estresa verte de pie."- Dije mientras movía mi mano para que se sentara donde quisiera. "No me quejaría si se sentara en mi cama. A mi lado."- Me dije inconscientemente. El miró alrededor de mi habitación, pero al final se arriesgó a sentarse en el extremo de la cama. Cerca el uno del otro. Pero no tanto para mi gusto. "Bueno, algo es algo. No me puedo quejar."- Me animé mentalmente. Le sonreí. "Cantante favorito es G-Dragon de Big Bang. Mi grupo favorito son los Beatles y mi canción favorita es 'Twist and Shout.'"- Dije calmadamente pero sonriendo. El asentía. Me gustaba la música de los sesenta, setenta y ochenta. "Siempre empezando con lo más sencillo."- Me dije sonriendo.

"¿Autor, libro y película favorita?"- Volvió a preguntar. Al parecer le gustaban los pequeños detalles.

"Como cuando estábamos en el auto."- Le sonreí estúpidamente. "Sherrilyn Kenyon. Dark Hunter. La Sirenita"- Contesté. La última respuesta lo sorprendió, así que me tuve que reír de su cara.

"¿Por qué?"- Preguntó intrigado.

"¡Qué sé yo! No sé."- Contesté exasperada. "¿Tal vez porque me gustan las sirenas? ¿Porque tiene cola en vez de piernas? ¿Porque me sé todas las canciones? "- Me terminé preguntando yo misma, a lo que él solo se reía y movía la cabeza. "¡Siguiente!"- Le dije gritando por lo bajo, para que no nos escucharan y para salir de la estúpida pregunta.

"¿Vi que tocabas el piano?"- Dijo sonriendo, y por poco yo babeo ridículamente. Asentí. "¿Algún otro instrumento?- Volvió a preguntar y yo como zángana, volví a asentir.

"El piano, la guitarra y el violín."- Dije sonriendo como si fuera lo más normal del mundo. Él me miró sorprendido

"¿Quién te enseñó a tocarlos?"- Preguntó interesado. Me sentí importante que me hiciera una pregunta para la cual tenía una respuesta basada en momentos familiares.

"El piano, mi mamá."- Dije suavemente. "Mi bisabuelo le enseñó a mi abuela, y mi abuela a mi mamá y pues, mi mamá a mí y a Alexei."- Continué. "Cadena familiar"- Suspiré con tristeza. El me miró alarmado. Se me había hecho un mohín en la garganta. Sin haberme dado cuenta, varias lágrimas ya bailaban por mis mejillas. "Yo...los extraño."- Dije suavemente. ¡Demonios!

Cada vez que pensaba en ellos, en mi familia, me dolía tanto; que las lágrimas siempre salían solas. Agaché mi rostro para que Edward no viera mis lágrimas. Para que no me viera más débil y frágil de lo que ya soy ante sus ojos. Pero, él ya las había visto. En ese instante sentí como se acercaba a mí y me rodeaba con sus brazos, abrazándome suavemente, como lo había hecho en su casa el otro día. El dejaba de lado su miedo de acercarse a mí, solo para poder consolarme.

Lo abracé fuertemente. Me sentía segura en sus brazos. No importando si él fuera vampiro y yo humana. Sentía que pertenecía ahí. Sentía que aunque los extrañara con todo mi corazón, el tener a Edward a mi lado, era suficiente para seguir adelante. Era lo que necesitaba. Era lo que yo quería.

Intenté calmarme un poco. Ya saben, para no perder mi encanto. Así que traté como pude de continuar con lo que estaba diciendo. Aunque el cansancio me estuviera matando. Pero, yo quería estar más tiempo con Edward.

Lo tenía hoy aquí a mi lado. Sosteniéndome. ¿Cuándo lo haría de nuevo? ¿Lo haría de nuevo? Yo espero que sí porque muero por sus brazos alrededor de mí.

"Tomamos clases para las de guitarra juntos."- Dije para continuar con lo de los instrumentos. "Luego yo me fui por el violín y Alexei por la batería."- Dije cada vez más débilmente. Sentía que poco a poco el sueño me iba reclamando. ¡Y yo no quería!

¡Yo quería mantenerme despierta para estar más tiempo junto con Edward!

Sin embargo, el sueño ganó la batalla y no supe de nada más.


*Edward POV*

Miré hacia la figura que yacía entre mis brazos. Ahora ya dormida. Sentía su calidez hacer contraste con mi frialdad. Alexandria. Mi Alexandria. La estaba sujetando libremente.

La noche había pasado mejor de lo que me había imaginado. No hubiera pensado que ella se levantaría a mitad de la noche. Y mucho menos que iba a terminar dormida con mis brazos a su alrededor, sosteniéndola con toda la delicadeza del mundo.

Sentí que me destrozaba por dentro cuando vi su carita bañada en lágrimas. Me sentí impotente en ese instante. Mi instinto se lanzó a abrazarla. Y todo mi ser ronroneaba deleitándose el tenerla tan cerca, mientras que a la misma vez me exigía que tenía que sostenerla, que cuidarla, que protegerla.

Abrazarla era lo único que podía hacer, y demostrarle que yo estaba ahí para ella. Que siempre voy a estar ahí para ella. Cada vez que me necesite, ahí estaré.

Decidí quedarme hasta que amanezca, sosteniéndola, cuidándola.

Las pocas horas que quedaban, pasaron volando con ella entre mis brazos. Cerré mis ojos y me recosté con ella. No podía dormir, pero eso no me impedía que no pudiera descansar junto con ella.

Sin haberme dado cuenta, ya había amanecido. Podía escuchar como una puerta se abría y se cerraba. Alexei. Ya era hora de que me marchara.

No me había ido y ya la estaba extrañando.

A regañadientes la fui depositando poco a poco sobre la cama. No quería soltarla, pero si no lo hacía, su hermano entraría y me vería con su hermana, gemela para colmo, entre mis brazos. Me fui apartando de ella, me acerqué hasta su frente y deposité un pequeño beso. Salí rápidamente por la ventana y me encaminé hacia la casa para poder cambiarme y regresar.


*Lexie POV*

"Lexie, arriba."- Gritaban a lo lejos. "¡Alexandria, wake up!"- Se volvía a escuchar a lo lejos.

Pero no era a lo lejos. Era que estaba tan sumida en el sueño, que aún no había despertado y no coordinaba nada.

¿Quién me llamaba?

¿Alexei? ¿Charlie? ¿Edward?

¿¡Edward?!

Me levanté de un salto. Un poco desorientada, miré alrededor de mi habitación, pero no se veía nada extraño. Todo estaba igual.

¿Edward había estado aquí, verdad? ¿O fue solo un sueño de mi cruel imaginación?

"¡Lexie, por fin!"-Gritó mi hermano mientras suspiraba agitado. Lo miré extrañada. "¿Qué?"- Preguntó curioso.

"Tuve un sueño extraño."- Le conté y él me miraba con cara ¿más-extraño-que-tú?-lo-dudo. "Soñé que Edward había venido a visitarme."- Dije suavemente. Deseando que hubiera sido realidad. Había soñado que estaba durmiendo mientras él me abrazaba. Alexei me miró sorprendido para después mover su cabeza de un lado para el otro, en forma de negación y salir poco a poco de la habitación

Me levanté, me bañé, me preparé y me abrigué bastante porque hacía un frio que si no te abrigabas, ¡te llevaba el diablo! Bajé a desayunar, los dos hombres de la casa ya estaban ahí. Saludé a Charlie con un beso en la mejilla para luego dirigirme a comerme un plato de Lucky Charms con leche. Al terminar, me dirigí con mi hermano hacia el Impala, pero antes de llegar, me encontré con una grata sorpresa.

¡No era un sueño!

¡Tenía razón!

Ahí afuera al lado del Impala, se encontraba un Volvo. ¡El de Edward! Y el susodicho estaba con los brazos cruzados mirando hacia nuestra dirección.

¡No estaba tan loca!

Se acercó a nosotros y nos saludó. Le dio la mano a Alexei y tomó la mía entre las suyas y depositó un pequeño beso cerca de los nudillos, sin dejar de sujetarme la mirada.

"Todo un caballero."- Se burló Alexei mientras se dirigía hacia el Impala. Lo ignoré. "No hace falta decir palabras. Hoy me voy solo. Yo y mi amada."- Dijo sonriendo de oreja a oreja. Por amada entiéndase: el Impala. Se montó y se dirigió de camino a la escuela.

Lo miré sorprendida. No se molestó. No dijo nada.

¡Ni siquiera se despidió!

Estaba tomando demasiado bien el que me llevaran y trajeran. Al muy sínico le gustaba quedarse solo con el Impala.

Miré rápidamente a Edward y nos encaminamos hacia el auto. Como todo un caballero: abrió la puerta para que pudiera entrar. Le agradecí con la mirada y luego entró él y nos dirigimos también rumbo a la escuela.

"¿Te quedaste después que me quedé dormida o te fuiste rápido?"- Pregunté curiosa.

"Me quedé hasta un minuto antes de que tu hermano abriera la puerta para levantarte."- Contestó sonriendo ampliamente.

"¡No fue un sueño!"- Grité emocionada mientras hacía un baile mental de tanta felicidad y sonreía de oreja a oreja. "¿Enserio?"- Pregunté disimuladamente. Él solo asintió.

Llegamos a la escuela. Nos estacionamos y ya casi todo el mundo estaba ahí. Pude divisar a los demás Cullens y a mi hermano hablando animadamente cerca del Impala. Salimos del auto, y como siempre, Edward de caballero abriéndome la puerta.

Para mi sorpresa, me tomó de la mano suavemente y nos dirigimos donde estaban nuestros hermanos.

"Vaya, pero si ya estamos en la etapa de ir cogidos de la mano."- Comentó Emmett sínicamente mientras los demás se reían fuertemente. Aparte de tener a las demás personas mirándonos como si fuéramos una exhibición de circo, ¡también teníamos que cargar con los comentarios sínicos de Emmett! Si no fuera humana, le hubiera dado un manotazo, pero, valoro mucho mis huesos. Luego cada uno de los Cullens me saludó con un fuerte abrazo y en ese instante sonó la campana.

Edward, quien tenía todavía su mano entrelazada con la mía, me acompañó hasta la puerta de mi primera clase. Nos despedimos con una sonrisa.

La primera hora de clases pasó lenta y aburridamente.

La segunda clase era biología, y por suerte, mi acompañante era Alice. Quería hacerle unas cuantas preguntas.

"¡Hola!"- Me volvió a saludar emocionada. "No"- Dijo rápidamente. La miré asombrada.

"¿No qué?"- pregunté mientras me acomodaba mejor en el asiento.

"No he visto a ninguna Isabella Swan en mis visiones relacionarse con Edward."- Dijo alegremente.

"¿Estás segura?"- Pregunté dudosa. ¿Cómo ere posible que no?, si se supone que ella era la dichosa 'protagonista' de esta tragedia. Porque sí, para mí era una tragedia.

"¡Por supuesto que sí!"- Dijo convencida. "No apuestes en mi contra. Tú serás mi mejor amiga y mi favorita, Lexie."- Dijo emocionada y convencida totalmente.

Me alegraba saber eso, pero no estaba convencida al cien por ciento. Las visiones de Alice podían cambiar en cualquier momento. No quisiera ilusionarme por algo que en cualquier momento podría cambiar.

"¿Oye, Lexie, quieres hoy ir a casa?"- preguntó emocionada mientras juntaba sus palmas y aplaudía suavemente. La miré dudosa por unos instantes

¿Sería conveniente? pero, ¡al diablo! Asentí mientras sonreía y ella dio un chillido de emoción. A Alexei no le molestará pasar un rato en la casa Cullen, estoy segura.

La hora se pasó hablando animadamente con Alice, ya que el profesor lo único que nos puso fue a ver una película de esas aburridas que uno no sabe ni cómo fue que se inventaron un guion.

La próxima hora es una de mis favoritas. No solo porque es historia, sino porque la clase la pasaría con Edward. Cuando llegué al salón, ya él se encontraba ahí. Sonreí ampliamente porque eso era lo único que podía hacer cada vez que estaba con él.

Edward hacia que no fuera tan amargada y antisocial.

Caminé lo más tranquila posible, aunque lo único que quería hacer era correr y llegar lo más rápido hasta donde él, pero, no iba a perder mi encanto, porte y orgullo. Me senté en la silla de al lado y nos quedamos hablando hasta que comenzó la clase.

Cada momento nos sentíamos más y más cómodos al estar el uno al lado del otro. Aún se encontraba la barrera del olor de mi sangre, pero, ahora era más fácil para él, el estar junto a mí. Fue la hora que más rápido pasó, para mi desgracia.

Sin haberme dado cuenta, ya estaba en la clase de álgebra con Alexei. ¡Cuánto la odiaba!

Cuando íbamos a mitad de la clase, y yo aun analizando qué rayos significaba la 'a' y la 'z', llegaron mis salvadores. Varios estudiantes estaban anunciando que en dos semanas se llevaría a cabo una competencia de talento, que sería en la tarde de Navidad. Alexei y yo no prestamos atención. No estábamos interesados en ninguna competencia. Además, la última vez que habíamos estado en uno, habíamos sido junto con John y Natasha. Los cuatro fantásticos Van der Vaart.

Sin embargo, no queríamos más problemas, ya teníamos suficientes con estar aquí metidos. Y aun no habíamos encontrado una forma de salir de esto.

La clase se acabó y salimos directo hacia la cafetería. Todo el mundo estaba comentando sobre la dichosa competencia de talento. Había afiches pegados en todas las paredes. Unos ya se habían apuntado para participar y otros estaban indecisos. Un muchacho, al parecer el coordinador de la competencia, estaba parado al lado de la puerta con la lista de los participantes.

Cuando entramos a la cafetería, busqué a los muchachos, y como siempre, ahí estaban todos sentaditos en su mesa. Lo único que faltaba era que le pusieran nombre a las sillas.

Alexei tomó su bulto y el mío y se fue hacia la mesa de los Cullen para dejarlos, mientras yo hacía fila para comprar lo que comeríamos.

"¡Hey, Lexie!"- Saludó Jessica. La saludé por cortesía con una sonrisa y seguí haciendo fila. "¿Participarás?"- Me preguntó curiosa mientras yo suspiraba cansada y le contestaba negando con mi cabeza. "Nosotras sí"- Dijo emocionada. Miré para ver quién era el "nosotras" y eran Lauren y Ángela.

"Pobre Ángela, de seguro la metieron en este asunto y ella ni quería."- Pensé tristemente tomándole pena a la pobre chica. Ella era la única en todo el grupo que valía la pena.

Y tenía razón, porque a la mención de su nombre, la pobre la miró asustada y con los ojos abiertos desorbitadamente.

"Y obviamente que ganaremos."- Dijo Lauren desdeñosamente. "Y haré una fiesta de celebración en mi honor."- Dijo mirándome de arriba a abajo como si fuera yo inferior a ella.

"'Su honor.' "- Me burlé mentalmente. "Mínimo tenía que decir 'nuestro' honor. Disimular al menos."- Negué decepcionada. "Pobres diablas." Le sonreí forzadamente y me encaminé hacia la mesa de los chicos con la bandeja en mano mientras negaba al acordarme de las estupideces egoístas que puede decir la gente.

No di varios pasos cuando al parecer, no conocían lo que era susurrar.

"Patética. Me imagino que ni silbar sabe."- Una de ella comentó. Lauren. Me dieron unas ganas de dar media vuelta y caerle a palos, pero la ignoré y seguí caminando. "Mírala, se cree modelo porque viste bien. Apenas puedo creer que consiga ropa de su talla."- Dijo burlonamente y juro que escuche varios gruñidos provenientes de nuestra mesa, miré hacia allá y vi a Edward y Rosalie de pies. Todos parecían estar muy tensos y muy furiosos. Me di media vuelta tranquilamente y la enfrenté con una sonrisa de oreja a oreja.

"Si tienes algo que decir, dímelo en la cara."- Dije suavemente de forma amenazante. Me tenía temblando. De pura rabia. Si decía otra cosa más, le caía encima. Por mi santa madre, que le caía encima. Me miró sorprendida. Como si no se hubiera esperado que yo le hubiera dicho algo. "No es cortés hablar de los demás y menos a sus espaldas."- Le decía como si estuviera regañando a una niña pequeña mientras sonreí tétricamente. Y juraría que trago saliva porque empalideció. Pero no se quería quedar tranquila. "Ah, la muy zángana."- Pensé aburrida.

"Dime ¿qué te vio Edward? No sabía que tenía tan mal gusto. "- Dijo burlonamente pero con miedo.

¿Todo era por Edward? ¿Envidia? ¿Celos?

"Bueno, cariño, eso debes preguntárselo tú a él."- Dije y quería reírme ahí mismo, al saber lo ridícula que podría ser. "Llevas más de un año conociéndolos, y ni te ha mirado."- Me burlé yo. "Evalúate a ti primero antes de hablar de los demás, cara de sapo."- Di un paso hacia ella, y ella dio uno hacia atrás mientras yo me reía fuertemente. Me sentía como si fuera el Joker de Batman.

Estaba acostumbrada a los insultos y los comentarios hirientes de la gente hacia mi persona, simplemente por mi apariencia, por esas libritas que tenía demás. Pero eso dejó de importarme hace mucho. No vivo de lo que la gente piensa o diga de mí.

Quienes me aman, me aman por lo que soy por dentro, no por cómo me veo por fuera. Soy feliz como soy. Si me quieren así, bien; y sino, también.

"¿Y sabes qué?"- Dije felizmente. "Tengo mejor gusto que tú, terrorista de la moda."- Que no me gustara ir a comprar ropa, no quería decir que no supiera saber comprarla. Por algo tenía a Natasha como hermana. Ella estaba roja, roja como un tomate. ¿De rabia o vergüenza? No sé, ni tampoco me importa. "Ah, ¿y sabes qué más?"- Di otro paso más hacia ella y ella dio dos hacia atrás. "Apuesto mi estadía en Forks a que no solo silbo, sino que hasta canto, y mejor que tú."- Dije mientras parpadeaba rápidamente y movía mi cabeza de un lado para el otro como si fuera una niña chiquita.

Miré hacia la dirección donde se encontraba Jessica, la cual estaba blanca como un papel, y le di una de las mismas sonrisas falsas que ella misma les daba a los demás.

Suspiré felizmente y me di la vuelta, para quedar frente a frente con el mismo Edward en persona. A su lado se encontraba mi hermano, ambos con un semblante sombrío. Miré de un lado al otro y les sonreí ampliamente para que se les quitara lo amargo.

"¿Todo bien?"- Les pregunté sonriendo, como si nada hubiera pasado.

"Eso veníamos a preguntarte nosotros a ti."- Dijo Alexei mientras me miraba fijamente. "Te tardaste en regresar y veníamos a ayudarte a cargar las cosas."- Dijo con una pequeña sonrisa. Edward me miraba en todo momento y me sentía que estaba siendo observada de bajo de un microscopio, ¡como si fuera una bacteria!

¡Lexie, la bacteria!

"No se preocupen, chicos. Ya iba de camino."- Dije divertidamente. "Solo estaba teniendo una charla muy amena con las chicas."- Añadí mientras bajaba la cabeza de momento y me aguantaba la risa. Obviamente que era mentira, y ellos lo sabían, y estaban furiosos, pero, seguía con el juego para no delatarnos. "¿Verdad, chicas?"- moví mi cabeza para mirarlas y pregunté dulcemente, a lo que ellas asintieron. "¿Ven?"- Dije suavemente, mirándolos a los ojos a cada uno.

"¡Hey, tu!"- Gritó Alexei como un cavernícola de un lado al otro de la cafetería. "¡Amigo, ven acá!"- llamó al organizador de la competencia. Y lo maldije mentalmente. Ya sabía lo que iba a hacer.

"Alexei, no."- Dije mirándolo molesta. Pero, el muy maldito no me hizo caso. El muchacho se acercó a nosotros.

"Apunta ahí"- Dijo mientras señalaba con el dedo índice a la lista de participantes. "Van der Vaart."- Comentó. "Alexei y Alexandria Van der Vaart"- Dijo con orgullo y el muchacho coordinador empezó a escribir. "¡Con X, hombre, con X!"- Exclamó molesto. "Y con doble A. Van der Vaart. ¿No escuchas que la A se alarga? ¿Sabes escribir, o qué?"- Explicaba.

Siempre escribían mal nuestros nombres 'Alezei, Alesandria etc' y el apellido lo escribían como no era 'banderbar. Van der bart etc'

"¿Por qué rayos haces eso?"- Pregunté molesta luego de que el muchacho se hubo ido.

"Oye, nadie insulta a mi hermana y se queda victorioso."- Dijo tranquilamente. Rodeé los ojos. Tan tierno mi hermano. "Prepárate porque esa competencia la ganamos nosotros, como que nos llamamos Van der Vaart."- Dijo seriamente convencido.

¿En qué problemas nos habíamos metido ahora?

Alexei recogió la bandeja de mis manos y luego Edward tomó una de ellas y la entrelazó con la suya y nos encaminamos hasta la mesa, dejando a varios atrás en shock. En la mesa todos nos esperaban con diferentes expresiones.

"¡Le hubieras dicho más!"- Comentó molesta Rosalie. "No me les hubiera ido del lado sin antes tirarle el almuerzo en la cara, mínimo."- Dijo irritada mientras movía sus manos de arriba para abajo.

"¿Crees que no lo quería hacer?"- Pregunté mientras cruzaba los brazos y la miraba con un puchero. "No iba a perder el caché por culpa de un forro de urna."- Dije exasperada al final, pero con unas ganas terribles de caerle a palos y sonarla como pandereta.

"¡Terrorista de la moda!"- Rio fuertemente Emmett. "¡Cara de sapo! ¿De dónde sacas esos insultos?"- Peguntó riendo. Se me pasó la molestia y comencé a reír con él.

"¡¿Atrevida, cómo se le ocurre decir eso?!-Añadió Alice molesta como si la hubieran insultado a ella, mientras miraba hacia la mesa done estaban las harpías y las fulminaba con la mirada. "No les hagas caso, Lexie."- Dijo cariñosamente mientras me miraba con una pequeña sonrisa, la cual yo le devolví.

"Tú eres hermosa tal y como eres."- Dijo suavemente Jasper. Le sonreí grandemente por el cumplido. No me lo esperaba.

"No estoy molesta, chicos, de veras."- Les dije. Ya se me había pasado. "Gracias"- Les sonreí.

Estaba agradecida de tenerlos en mi vida. Nos trataban increíblemente bien. ¡Hasta Rosalie! No sé por qué razón Alexei y yo estamos en este mundo, pero, me gustaba estar aquí y ya me estaba acostumbrando. No era perfecto, sin embargo me hacía muy feliz.

Edward se tensó por un instante, lo que me alarmó. Luego comenzó a gruñir. Lo miré asustada. Estaba con los ojos entre cerrados. ¿Le afecta que estemos tan cerca? ¡Pero si no es la primera vez! Y no se compara a como estuvimos en mi habitación.

"¿Edward?"- Lo llamé mientras todos lo mirábamos. "¿Qué sucede?"- Pregunté asustada.

"Ellas"- Gruñó.

"¿Ellas?"- Pregunté sin entender. ¿Ellas quién?

"Están pensando cosas horribles sobre ti."- Dijo molesto, pero con la mirada triste.

Lo sabía. Esas inútiles estaban ardidas.

"Déjalas"- Le dije mientras lo miraba directamente a los ojos. "Es pura envidia."- Añadí sonriendo.

"Es que si supieras lo que estaba pensando."- Dijo, como si fuera lo más trágico del mundo.

"¿Y es cierto lo que están pensando sobre mí?"- Le pregunté mientras levantaba las cejas. Me miró horrorizado.

"¡No!"- Casi gritó. "¡Jamás!"- Dijo calmadamente pero seguro.

"A pues, no les hagas caso."- Dije simplemente mientras le tomaba la mano y se la apretaba, dándole a entender que no me importaba lo que pensaran de mí.

Realmente no me importaba lo que pensaran de mí.

Miró nuestras manos juntas y sonrió con un brillo especial en su mirada.

"¿Y bien?"- Dijo Emmett. "¿Realmente entrarán a la competencia?"- Preguntó sonriendo de oreja a oreja. Miré a Alexei y este sonrió y asintió. "¿Y qué van a cantar?"- Volvió a preguntar.

"No sabemos."- Dijimos al unísono sin haber prestado atención. Luego nos miramos y sonreímos mientras los demás reían fuertemente debido a la sincronización.

El almuerzo pasó y Edward me estaba acompañando junto con Emmett hasta el salón de inglés. Me despedí de él con una sonrisa, entramos y nos sentamos.

"Forro de urna, cara de sapo a las diez en punto."- Reía por lo bajo Emmett mientras me señalaba hacia la puerta por donde entraba la terrorista de la moda junto con varias chicas más.

"¡Cállate, Emmett!" – Lo regañé pero no pude evitar reírme.

Sin haberme dado cuenta, la hora ya había pasado y ya me encontraba de camino al gimnasio buscando de un lado al otro a Edward y a mi hermano.

Los encontré sentados en las gradas conversando. Los saludé rápidamente y la entrenadora nos dividió en grupos para jugar baloncesto. Y como siempre: soy un fracaso en deportes y Alexei me lo recordaba cada cinco minutos.

Gracias al cielo, la hora se pasó volando y ya nos íbamos encaminando hacia la puerta de salida de la escuela.

Había quedado que nos encontraríamos de nuevo en la Casa Cullen más tarde. Nos despedimos de los chicos, nos montamos en el Impala y nos fuimos de camino a nuestra casa.


N/A

¡Hola! ¡Lo prometido es deuda! ¡Dije que antes que se acabara el mes iba a publicar otro capítulo y helo aquí! ¡Y sorpresa sorpresa! Era un Lexie/ Edward POV! ¿Les gustó? Se supone que esto eran dos capítulos, tres mejor dicho. El primero Lexie (¡pero lo vi muy corto!) El otro era Edward (¡más corto aun!) y el próximo era Lexie. Pero no me gustó porque quedaban cortos, así que, me dije a mi misma: ¡Misma, únalos los tres y olvídese del mundo! Y pues, quedo así =D

Espero que el próximo capítulo sea antes de mi cumpleaños (El 11 de marzo *.*) y es Lexie POV!

¡Espero que les haya gustado!

Perdonen los errores y horrores ortográficos que por ahí queden. Lo edité solo una vez :/

Y gracias adelantadas por los reviews que por fe sé que llegarán =D

¡Saludos desde Puerto Rico!

*R & R*

Este capítulo cuenta con: 14 páginas *.*

2/28/2014