Little Girl

Lluvia

Sí, había sido una gran idea acompañarlo a buscar a Manta. Sí, había sido una gran idea esperarlo en la puerta de ese maldito edificio y que no saliera. También había sido una GENIAL idea salir sin ni siquiera un paraguas sólo porque debía confiar en la intuición de él.

¿Es posible percibir el sarcasmo en todo esto? Manta no solo no estaba en ese edificio, sino que se había ido de viaje y la tormenta ya se había largado. ¿Que si Yoh sabía que su amigo no estaría en casa? Oh, por supuesto que se había enterado. Solamente que se le había olvidado. Ahora se encontraban bajo el techo de una casa mientras veían las estúpidas gotas caer del cielo.

—Tranquila Anna, todo saldrá bien. —Comentó el castaño con una sonrisa. Anna simplemente lo fulminó con la mirada y luego se volteó, sumamente molesta.

—Tú siempre con eso, Yoh. ¿Quieres acaso que tu hermosa prometida se pesque un resfriado por tus descuidos? Además ya tengo hambre. —Agregó fríamente. El chico suspiró.

—No debes exagerar tanto, en cuanto pare de llover volveremos rápido y ya tendrás la cena, ¿sí? Ryu se encargó de todo hoy.

—Bien.

El Asakura se sentó en el suelo y sólo esperó a que las gotas dejaran de caer. Anna se veía bastante molesta, por lo que decidió no decirle más nada por miedo a recibir un golpe. Igualmente era divertido ver la cara de su prometida cuando estaba molesta, excepto, claro, cuando se venía algún tipo de castigo. Jamás se había atrevido a tocarle un pelo y siempre por el miedo de recibir un golpe mortal. En fin…

En ese momento la lluvia dejó de caer por un momento, dejando una oscura y fría noche sin estrellas debido a las nubes. La Itako comenzó a caminar hacia su hogar sin importarle si su prometido la seguía o no. Fue entonces cuando a Yoh se le ocurrió una gran y suicida idea.

Esperó a que Anna se adelantase un poco más y luego se echó a correr en su dirección, cuando estaba a punto de chocarla, la sujetó por la cintura y por las piernas, y simplemente la cargó.

La rubia se quedó atónita ante la acción de su prometido, ¿cómo se atrevía a tomarla así? ¡Lo mataría! Aunque, muy en el fondo, lo estaba disfrutando… Pero eso jamás lo iba a admitir, no señor.

—Yoh, si quieres vivir para contarlo será mejor que me sueltes en este instante. —Intentaba zafarse del agarre del castaño, pero éste la sostenía fuertemente mientras corría.

—Mátame cuando lleguemos, no quiero que mi hermosa prometida pesque un resfriado. —Respondió con una sonrisa. Anna se sonrojó ante el comentario. Había usado las mismas palabras que ella había dicho minutos antes para quejarse.

Simplemente decidió callarse y dejar que él la llevara. Pero entonces la molesta lluvia volvió a caer, y entonces Yoh se metió en el primer techo que encontró. Dejó a la sacerdotisa en el suelo y estiró su espalda, ninguno decía nada.

—No era necesario que me cargaras, yo puedo caminar por mi cuenta.

Él simplemente le sonrió mientras la tomaba sorpresivamente por la cintura y la traía hacia su cuerpo. Era ahora o nunca.

— ¿Hasta cuando tendré que escuchar a tu orgullo?—La rubia lo miraba atónita mientras un rubor se galopaba en sus mejillas, él jamás se había atrevido a hacer una cosa así.

—Y-Yoh… ¿Q-Qué haces?

Se estaba sorprendiendo de sobremanera del valor que había juntado para hacer eso con la temible Anna… ¿En qué estaba pensando? Bueno, eso se veía a simple vista… Y ahora que estaba en el baile, debía bailar.

—Algo que debía hacer hace bastante tiempo.

El muchacho comenzó a acercar sus labios hacia los de la Itako, queriendo formar un roce en el que ambos demostrarían lo que realmente sentían el uno por el otro.

—Si hubiésemos sabido que querían estar solos no los habríamos salido a buscar. ¡Tú siempre entrometiéndote Ryu!

La voz de un conocido shamán del hielo los hizo salir del trance y Anna enseguida empujó a Yoh lejos de ella y le dio un fuerte puñetazo en el rostro. Ryu y Horo Horo se quedaron estáticos mientras veían a su amigo volar por los aires.

Los dos jóvenes traían un paraguas extra, por lo que se lo dieron a la muchacha y comenzaron su regreso a casa sin decir una sola palabra para no ligarse un golpe como el del castaño. Ella esperó a su prometido, el cual se acercó temeroso y con el pómulo derecho inflamado; abrió el paraguas y cubrió a ambos.

—Lo siento mucho, Annita…

Se esperaba otra golpiza o algo por el estilo, pero simplemente sintió los labios de la chica posarse en donde anteriormente había sido golpeado. Se quedó parado sin creerlo mientras observaba a su prometida seguir caminando bajo la lluvia cubierta por el paraguas.

—Camina Yoh, te pescarás un resfriado si te sigues mojando.

·: Chapter Complete :·

Mi maldita cabeza degenerada me pide a gritos que empiece con los lime/lemons, pero me niego… Todavía no. Sí, dije todavía. Así que sí van a haber :)

Muchísimas gracias por sus reviews, de verdad! Con respecto a las parejas, el fic se va a basar en Anna, por lo que las parejas ella siempre va a estar incluida, ¿qué quiero decir con esto? Que la parte masculina es la que va a variar. Espero que no se me enojen y que les haya gustado éste :D

¡Un beso grande!

Emi.