Little Girl

Café

Si había algo que le molestara a Anna era el hecho de que ese maldito vago se la pasara las 24 horas del día en su casa. Pensó que con el mini viaje de Yoh se libraría al menos por esos días de él, pero el muy desubicado continuaba allí con esa mirada tan extraña que tiene a veces y escondiendo esas asquerosas revistas con mujeres desnudas en la portada.

— ¿Necesitas algo? Yoh no está. —Se cruzó de brazos en la entrada de la sala, observando al muchacho con más frialdad de la habitual sólo para poder ahuyentarlo. Pero nada, él simplemente le sonrió.

—Lo sé y Manta tampoco está, así que vine a hacerte compañía. —Respondió Horo Horo mientras se acomodaba y se servía un poco de té.

¿Esto era una broma? ¡Iba a matarlo!

Se acercó hacia él y lo golpeó fuertemente en la cabeza, dejándolo al borde de la inconciencia. El Ainu se tocó el enorme chichón que le quedó y la miró con dolor.

—Vamos Anna, ¡no seas así conmigo! Hace frío afuera y no tengo a dónde ir, Pilika ya se fue.

—Tú soportas perfectamente el frío.

—Lo sé, pero que lo soporte no quiere decir que lo disfrute…

—No es mi problema.

—Anna, por favor…

—Vete.

Y dicho esto ella dio media vuelta y se fue a su habitación, dejando al muchacho entre la espada y la pared.

Debía rendirse. Tomar sus cosas e irse a algún parque o algo por el estilo. Si se quedaba iba a terminar en el otro mundo más rápido de lo que pensaba. Resignación. El muchacho tomó sus cosas y se dirigió hacia la puerta, listo para marcharse de ahí. Pero antes de abrirla recordó que Yoh antes de irse le había pedido que le diese una nota a su prometida ya que se había olvidado de dársela él mismo.

Buscó el pequeño papel y se dirigió hacia la habitación de la rubia. Una vez allí golpeó la puerta y esperó. Nadie contestó.

—Anna, antes de irme tengo que darte algo que me dejó Yoh para ti.

Nada.

Golpeó otra vez.

—Quédate tranquila que me iré, pero abre la puerta así te doy esto.

Nada.

¡Demonios!

Contó hasta tres y abrió la puerta, la chica no estaba ahí. Entró a ver si la encontraba así le daba esa maldita nota y se iba de allí antes de que esa monstruosa mujer le arrancara la cara. Y fue ahí cuando la vio.

La muchacha se encontraba quitándose el vestido para poder entrar a darse un baño, mientras escuchaba música de los auriculares de su prometido. La prenda color negra se deslizó por el contorneado y pálido cuerpo de la rubia, dejando a la vista más piel de la necesaria.

El Ainu se quedó estático.

Anna se encontraba de espaldas a él, por lo que todavía no se percataba de la presencia de éste. Llevó sus manos al broche del sostén, lo desabrochó y lo dejó en el suelo. Se dio la vuelta para buscar la toalla y ahí lo vio.

Oh por Kami.

¡Qué cuerpo!

Horo Horo se quedó viéndola de arriba abajo con un sonrojo pronunciadísimo en la cara, mientras que ella se quedó viéndolo totalmente roja de la vergüenza y sin saber qué hacer. No podía estar pasando esto.

—B-Bueno, y-yo…

— ¡LÁRGATE MALDITO PERVERTIDO!

Y fue de esa manera que el chico de hielo terminó inconciente en el medio de la calle con un enorme puñetazo marcado en la mejilla. Pero le quedó un recuerdo maravilloso.

Sentía muchísima envidia de su despreocupado amigo, quién pudiera tener una prometida así…

Al menos pudo quedarse con una perfecta imagen que no se olvidaría jamás.

Porque, sinceramente, ver a Anna con ese conjunto color café había hecho que todas sus revistas fuesen una basura inservible.

·: Chapter Complete :·

Es cortísimo, ya lo sé. ¡Pero fue un ataque de inspiración! xD Yo esperaba hacer algo con el café en sí, la bebida digamos. Pero después se me vino a la cabeza el señor del hielo y dije ya está… Y aquí estamos hahaha

Espero que les haya gustado, yo disfruté haciéndolo :D Además me gusta mucho el Horo&Anna, se me hace muy… no sé, divertido.

Muchas gracias por sus Reviews, Alertas, Favoritos… Realmente hacen que me den ganas de continuar :)

¡Un beso enorme!

Emi.