Disclaimer: Toda trama, lugares y/o personajes pertenecen a Stephenie Meyer, con exclusión de los de mi autoría. Es una historia sin fines de lucro, solo para diversión pública y personal.


~*~ Capítulo 19 ~*~

Fiesta de Navidad en Casa Cullen

Lexie POV

Después del fiasco que había sido la competencia, nos fuimos hacia la Casa Cullen. Muy pronto comenzaba la fiesta de navidad que Alice había planificado tan emocionadamente.

Ni más está decir que Edward se opuso totalmente a que la fiesta se llevara a cabo. Sin embargo, Alice y yo tuvimos que interceder y decirle y re afirmarle que todo estaría bien y que nada malo pasaría. Ya el peligro por ahora había pasado; aunque si por Edward fuera, yo estuviera encerrada en una pequeña jaula de cristal.

En fin, aquí ya estábamos. En la Casa Cullen.

Los chicos habían recorrido el perímetro para ver si podían dar con el mechones naranja, o mejor dicho, con D, pero como me lo temía, no encontraron rastro de él o de su acompañante.

No hacía mucho rato que habíamos llegado, pero, no llegue bien, cuando ya estaba siendo arrastrada por las chicas hacia la habitación de Alice para volverme a preparar. Luego de la pelea que tuve con Lauren, había quedado con el cabello hecho un asco, el maquillaje se había corrido y el traje estaba todo estrujado. Lucía como una miserable espantapájaros.

Pero, como una miserable que a fin de cuentas sí había ganado. Aunque la molestia por haberme roto el collar que Edward me regaló, seguía ahí, y los insultos a mi familia, mucho más.

¡Era tan rencorosa, pero no me importa!

Luego de que las chicas terminaron conmigo, me mandaron a la habitación de Edward, y ahí he estado con él desde entonces, pasando un ratito de felicidad con mi novio.

Era extraño el decir que Edward Cullen era mi novio, pero, me gustaba como sonaba.

Me encontraba sentada en el sofá que estaba cerca de la ventana. Edward había recostado su cabeza en mi regazo y automáticamente no pude evitar pasar mi mano por entremedio de su cabello, lo que causó que él cerrara sus ojos suavemente y ronroneara.

"Alexandria"- Ronroneaba suavemente.

"¿Qué?"- Pregunté sonriendo. Ya sabía lo que me iba a decir. "No hagas eso."- Me burlé mentalmente mientras rodaba los ojos.

"No hagas eso."- Contestó y me reí suavemente. ¡Lo sabía! Era tan predecible. Parecía como si la que leyera mentes fuera yo y no él. Sin embargo, aunque él diga que no lo haga, siempre terminaba haciéndolo. "¿De qué te ríes?"- Preguntó mirándome fijamente con esos orbes dorados que hipnotizaban.

"De nada."- Dije sonriendo de oreja a oreja mientras le acariciaba una mejilla. Él movió su mano hasta ponerla detrás de mí cuello, acercándome cada vez más hacia sí.

"Alexandria"- Susurró entrecortadamente, sin dejar de sostenerme la mirada.

"¿Qué?"- Le pregunté tontamente y sin pestañar. "Detén esto."- Volví a pensar entretenidamente.

"Detén esto."- Dijo lo que ya sabía iba a decir, y bufé mentalmente.

"¿Y si no quiero?"- Lo reté feliz mientras sonreía cínicamente.

"No me dejas más opciones."- Dijo seriamente mientras que en milésimas de segundos ya podía sentir sus labios fríos sobre los míos. Con mi mano izquierda sujeté y acaricié una de sus mejillas mientras que mi otra mano la dejé reposar sobre su pecho frio y duro como el mármol. Cada vez que nuestros labios hacían contacto, era como si una corriente eléctrica pasara del uno al otro. Era un beso suave que rápidamente se convirtió en uno más intenso. Siempre que lo hacía me dejaba sin respiración fácilmente, y con el corazón latiéndome a mil.

Me sentía el ser humano más feliz del mundo. Nuestros labios eran tan perfectos y sincronizados, que no me dejaban pensar bien. Nos separamos lenta y dolorosamente y como por inercia, ambos terminamos sonriendo a la misma vez.

Esa era la razón por la que no me gustaba detener esto; sabía que al final del camino, lo que me esperaban era los labios apasionados de Edward.

"Ya puedes contralarte fácilmente cuando estoy contigo."- Dije mientras le daba un pequeño beso a su mejilla, causando que ronroneara suavemente.

"No fácilmente, pero he encontrado una adicción más potente."- Dijo seductoramente mientras nos volvíamos a mirar fijamente.

"¿Cuál?"-Pregunté cien por ciento curiosa. Si no era el olor de mi sangre, entonces, ¿qué cosa era?

En ese instante, sus ojos se oscurecieron, y comenzó a pasar una de sus manos por una de mis piernas, subiéndola poco a poco mientras sus pupilas se dilataban cada vez más y mi respiración se iba acelerando a pasos agigantados con tan solo su roce.

"Edward"- Jadeé mientras sentía como se me erizaba la piel. Cerré mis ojos y recosté mi cabeza contra el espaldar del sofá. No hacía falta ser un genio para comprender a qué se estaba refiriendo.

Sentí como en meros instantes, Edward se ponía de pie, me levantaba como si fuera una pluma que no pesaba nada, ocupaba mi posición en el sofá, y me colocaba entre horcajadas.

"¡Edward!"- Regañé riendo por la sorpresa mientras pasaba mis manos alrededor de su cuello, a lo que él gruñó juguetonamente y aprisionó sus labios con los míos sin darme tiempo a protestar. Pero, ¿qué iba a protestar? Si por mí fuera, nos quedábamos así por el resto de nuestras vidas. Sus manos estaban por dentro de mi traje, sujetando y acariciando mi espalda. Las mías las fui bajando poco a poco, para luego pasarlas por dentro de su camisa, acariciando su pecho, frio pero bien formado. Ambos gimiendo entre medio de nuestras caricias y besos.

Su toque pasaba fuego por mis venas y me volvía loca. Sentir como sus manos heladas hacían contacto con mi piel, me hacía temblar de placer y añorar aún más.

Edward posó una cadena de besos sobre mi mejilla, hasta bajar a la clavícula y besarla fuertemente para luego succionarla y pasar su lengua sobre ella, causando que gimiera su nombre al sentirlo.

Podía sentir como mi entrepierna hacía presión con un bulto que sobresalía de sus pantalones. Por instinto me mecí suavemente entre sus piernas, lo que causó que él gimiera en mi oído y que me terminara humedeciendo entre mis piernas.

"Lexie"- Gruñó sensualmente en mi oído, lo que hizo que cerrara mis ojos rápidamente y mordiera mi labio inferior con deseo; aunque no duró mucho porque volví a sentir sus labios sobre los míos en forma apresurada, haciéndome estremecer al contacto. Me encantaba que me llamara Lexie, sonaba tan sensual de su parte.

"¿Edward, confías en mí?"- Le pregunté sensualmente mientras lo miraba a los ojos profundamente. Él se me quedo mirando por unos instantes y luego asintió lentamente. Le sonreí amorosamente y le di un pequeño beso en sus labios.

Sabía que éste Edward no era completamente el mismo que el de los libros, pero aun así, también sabía que seguía teniendo sus creencias y valores de antaño. Sabía que nada pasaría totalmente a menos que no hubiera un anillo puesto en mi dedo anular anunciándome como una señora de Cullen. Comprendía que lo que hacíamos, para él no era correcto, pero aun así lo terminábamos haciendo porque nuestro deseo del uno por el otro era mayor.

Este era mi Edward.

No era el mismo Edward que la Meyer describía. Podría tener la misma apariencia y hasta varias características similares, pero éste Edward era distinto y me encantaba que lo fuera.

Por otro lado, quería probar algo nuevo; y de ahí, no pasaría más lejos porque contar con su confianza me llenaba de dicha y no iba a hacer que se rompiera.

Lo miré fijamente y llena de confianza salida de no sabía dónde, comencé a mecerme suavemente entre sus piernas.

"Oh, Lexie."- Dijo jadeante mientras cerraba los ojos y tiraba la cabeza para atrás. Comencé a mecerme más rápidamente y sentía como shocks de éxtasis se apoderaban de todo mí ser. El bulto entre sus piernas se endurecía cada vez más, y yo me iba humedeciendo a pasos agigantados. "Lexie"- Repetía entrecortadamente mientras bajaba sus manos por mi espalda y me apretaba fuertemente. Yo seguía meciéndome contra él, cada vez más rápido hasta perder la noción de quién era, hasta que llegó el punto en que lo único que sentía era placer. Una ola de placer me consumió y tuve que aguantar un pequeño chillido, mordiendo mi labio inferior mientras mi cabeza caía hacia atrás despreocupadamente y mis manos acariciaban su torso, haciendo movimientos de arriba hacia abajo. Edward comenzó a moverse para continuar donde yo me había detenido, hasta que el éxtasis explotó nuevamente y realmente sentía como si fuera sacudida por fuerzas sobrenaturales, segundos más tardes Edward gruñó y plantó un beso agresivo en mi cuello para luego quedar inmóvil y recostarme en su pecho y abrazarme suavemente. "Creo que necesito un cambio de pantalones."- Susurró en mi oído y me reí tontamente.

"Y yo un cambio de ropa interior."- Susurré en su pecho y el gruñó y gimió sensualmente, levantó lentamente mi traje, pasó sus manos por debajo de él y no sé cómo hizo, pero, levantando una pierna y luego levantando la otra, terminó con esa pequeña tela en una de sus manos. Lo miré sorprendida y como siempre lo diré, agradecía al cielo el no sonrojarme. "¿Te vas a dedicar a coleccionar mi ropa interior?"- Le pregunté sonriendo, a lo que él sonrió y asintió como si no fuera nada.

Descarado.

"Un pequeño recuerdo."- Ronroneó mientras la miraba como si ese hubiera sido su regalo de navidad. "Gracias por el regalo."- Dijo cínicamente y volví a reír mientras movía mi cabeza de un lado para el otro.

"Feliz Navidad."- Dije mientras lo besaba lentamente.

"El mejor regalo de navidad que he tenido desde hace décadas."- Dijo cuándo nos separamos, para después volvernos a besar lenta pero confiadamente.

En ese instante Edward comenzó a gruñir, pero no de placer, sino de fastidio. No sé cómo rayos los identificaba, pero lo hacía. Tal vez no tenía el mismo sonido sensual que los distinguía.

"¿Qué pasa?"- Pregunté con curiosidad.

"Ya está llegando la gente."- Dijo cansado.

"¿Hay que bajar?"- Pregunté, pero ninguno de los dos queríamos. "Pero antes tienes que ir a cazar."- Le dije suavemente mientras pasaba una de mis manos por su mejilla y lo acaricia suavemente. Sus ojos seguían siendo negros como la noche, no podía bajar así. Era imposible. "Ah, y un cambio de pantalones también."- Añadí juguetonamente mientras me iba levantando y me acomodaba el traje. Él se puso de pie, y automáticamente miré para su entrepierna y se podía notar una mancha húmeda en el mismo centro. Inconscientemente volví a morder mi labio interior y como siempre pasaba: terminaba prisionera de un beso marca registrada de los de Edward.

"No hagas eso."- Dijo entrecortadamente mientras abría los ojos lentamente.

"¿Hacer qué?"- Pregunté mientras levantaba una ceja. No entendía. No estaba haciendo nada. Sin embargo, fuera lo que fuera, lo iba a seguir haciendo si lo que me esperaba era un beso de sus labios fríos pero apasionados.

"Morderte los labios."- Dijo como si fuera pecado mientras me miraba de arriba para abajo y me hacía temblar al ver sus orbes negros.

"¿Por qué?"- Pregunté atrevidamente. Siempre lo he hecho, ¿por qué ahora me sale con eso?

"Me enloquece."- Respondió con sinceridad. "Es tan sensual que enloquece."- Confesó con una media sonrisa.

"¿Sí?"-Pregunté dulcemente. "Anotado para la próxima."- Dije como si no fuera nada importante y él movió su cabeza de un lado para el otro sonriendo incrédulo.

Cuando Edward estuvo a punto de irse a cambiar de pantalón al baño, la puerta se abrió rápidamente y sin tocar, por poco y me hacían brincar del susto. Por ella pasaron Emmett y Rosalie.

"¿Van a salir, verdad?"- Preguntó Emmett sonriendo de oreja a oreja. De tan solo pensar que todos ellos podían escuchar, me daba vergüenza, ¡pero no lo dejaba mostrar, gracia al cielo! "No piensen que se quedaran en esta habitación toda la noche haciendo chuki chuki, tortolitos."- Amenazó riendo fuertemente mientras yo lo miraba sorprendida sin poder creer lo que decía.

"¿Chuki chuki?"- Pregunté espantada mirando entre Emmett y Rosalie; a lo que Emmett ponía una mano en su musculoso pecho y reía fuertemente. ¿Qué centellas significaba eso? Miré a Rosalie y ella solo sonreía y movía su cabeza de un lado para el otro. En milésimas de segundos, ya Edward estaba cambiado y lo único que hacía era fulminar con la mirada a Emmett.

"Nos vemos luego."- Me dijo Edward dulcemente mientras iba a mi dirección y plantaba un tierno beso en mi frente.

"¿Un beso en la frente? ¿Después de lo que se escuchó allá abajo?"- Preguntó riendo sonoramente, a lo que lo maldije mentalmente e intenté no prestarle atención. "¡Ya, ya, déjala, no se va a perder!"- Se burlaba Emmett, ganándose una mirada asesina por parte de Edward, y una palmada en la cabeza por parte de Rosalie.

"Tú vienes conmigo."- Comentó Rosalie mientras me tomaba del brazo y me llevaba, otra vez, a la habitación de Alice. Me senté en la cama inmensa, Rosalie se dirigió hacia unas bolsas, y de ellas sacó un conjunto de ropa interior muy bonito y atrevido; luego me lo pasó.

"Cámbiate"- Ordenó suavemente y la miré como si estuviera loca.

"¿A eso?"- Pregunté incrédula. Ella asintió mientras lo ponía entre mis manos. Era un conjunto de color negro, pero, yo nunca me había puesto algo así.

"Alice dijo que lo ibas a necesitar."- Dijo sonriendo atrevidamente. "Fue verdad."- Comentó riéndose hermosamente. Asentí dudosa, me dirigí al baño y me cambié. Luego me dirigí hacia el espejo de cuerpo completo que estaba cerca la coqueta y Rosalie se puso detrás de mí y comenzó a arreglarme un poco el cabello que por algunas partes estaban fuera de sitio.

"Me gusta tu cabello."- Susurró mientras sonreía dulcemente. La miré a través del espejo, le agradecí y le sonreí. Me peinaba como si fuera un bebé o una pequeña muñeca de porcelana. Me recordaba a las tantas veces que me sentaba frente al espejo de mi verdadera casa y mamá me peinaba y nos hacía las trenzas a mí y a Naty antes de irnos a dormir. No quería pensar. No ahora. Era Navidad y quería pasar un momento agradable, si pensaba en mamá o alguien de mi familia, sé que me iba a medio deprimir y echaría a perder la fiesta; y con todo y no pensar en ellos, el corazón se me encogía de pena al saber que no estaban aquí.

"¿Tu no vas a decir nada?"- Le pregunté rápidamente, tratando de no pensar en cosas tristes.

"¿Decir qué?"- Preguntó mirándome a través del espejo.

"¿Sobre lo que pasó en la habitación con Edward?"- Pregunté dudosa. Ella sonrió y negó con su cabeza, como si lo que pasó entre Edward y yo no fuera nada importante.

"Emmett y yo somos dueños de una mueblería."- Dijo como si estuviera hablando del tiempo. ¿Mueblería? ¿Y eso? "Siempre traemos juegos de cuartos nuevos a casa."- La miré curiosa. ¿Por? Al parecer me leyó la mente, porque me contestó. "Siempre terminamos rompiendo la cama cuando estamos juntos."- Dijo alegremente y la miré sorprendida.

"¡Por todo los cielos, Rosalie, eso es mucha información para mí!"- Le dije con los ojos abiertos desorbitadamente y con la boca abierta como un pescado.

"Dime Rose."- Replicó como si lo que yo le dije no lo hubiera escuchado.

"Rose"- Le dije dudosamente y sonreí, y a su vez, ella también sonrió. Ya de por sí era extraño estar metida en este mundo. Luego terminar siendo la novia y cantante de Edward Cullen. Pero lo más extraño era ser querida por Rosalie Hale.

"Me agradas Lexie."- Dijo suavemente mientras se movía para otro lado de la habitación. "Al principio no."- Confesó sin pena. "Pero, he visto el cambio en Edward, y eso es lo único que me importa."- Añadió. "Aunque discutamos todo el tiempo, a veces no lo soporte, y parezca que nos odiamos, es mi hermano, no de sangre, pero lo amo como tal."- La miré sorprendida de que me estuviera contando todo esto.

Tú también me agradas Rose."- Dije alegremente. "Al principio no."- Confesé, lo que causó que ella riera fuertemente, y que se escuchara la risa sonora de Emmett por algún lado de la casa. "¿Sabes?"- Pregunté para llamar su atención. "Este tiempo que hemos compartido, he visto que no eres la perra descorazonada y mala de la cual tanta mala fama le han dado."- Dije suavemente mientras la miraba fijamente, lo que la sorprendió. Era cierto que antes no la aguantaba, pero, ahora era diferente. Ella no era mala, solo especial en su propia forma; además de un poco incomprendida y dura al principio para abrirse con los demás, pero eso es razonable, a fin de cuentas, ella pasó por un trago amargo en su vida, al cual ninguna mujer debería pasar. Eso la cerró y la hizo ser quien es hoy.

"No estoy acostumbrada a que hayan más personas en la familia."- Comentó suavemente mientras se sentaba en un lado de la cama y yo me sentaba silenciosamente a su lado para escucharla. Tampoco quería interrumpirla. "Siempre hemos sido nosotros siete por muchas décadas."- Añadió mientras miraba alrededor de la habitación. "No tengo que explicarte lo que me sucedió porque tú misma nos explicaste a todos lo que sabías."- Dijo y no pude evitar recordar aquel día en que Alexei y yo nos enfrentamos a siete vampiros curiosos y tuvimos que terminar contándole todo lo que sabíamos; y sabía que ella se estaba acordando también de ese momento, y quién sabe si alguno de quienes nos escuchaban también se estaba acordando, todo podía pasar. "Solo te diré que cuando alguien se convierte en especial para mí, no dudaré en dar hasta lo que no tengo para que sea feliz y esté a salvo."- Añadió mirándome fijamente con un brillo maternal en su mirada.

"Rose"- Me dejó sin palabras. Jamás pensé escuchar algo así y menos de su parte. Cada vez me sorprendía más y apostaría lo que fuera a que el resto de los Cullen que nos estaba escuchando estaban igual de sorprendidos que yo.

"Tú y tu hermano son los únicos humanos que estoy malditamente segura por los que arriesgaría mi vida."- Me interrumpió rápidamente. "No sé qué es, Lexie, pero cuando los veo a ambos, siento que debo protegerlos a toda costa."- Dijo suavemente y juraría que una o dos lágrimas estaban resbalando por mis mejillas. "No llores, niña tonta."- Dijo rápidamente mientras con suavidad secaba las dos lágrimas ingratas que se habían hecho presentes.

"¿De qué hablas? Yo no lloro."- Dije entrecortadamente mientras pasaba mis manos rápidamente por mis mejillas para limpiar cualquier rastro que hubiera quedado, a la vez que le sonreía y la abrazaba fuertemente e intentaba recibir de ella el abrazo materno que tanto añoraba en ese momento. Ella se sorprendió del gesto, pero instantes más tardes, con delicadeza me devolvió el abrazo y cerré mis ojos rápidamente.

La música comenzó a sonar, cada vez se escuchaba más y más alta.

"No comprendo esta tonta idea de Alice en hacer esta fiesta."- Se quejó Rose rápidamente mientras nos separábamos y hacia como si nada hubiera pasando, pero su sonrisa la delataba. Yo solo doble los hombros. No sabía que decirle y aún estaba contenta de lo que recién había pasado. "En fin, vamos bajando."- Dijo mientras otra vez me tomaba del brazo, pero esta vez lo entrelazó con el mío y salimos juntas, como si fuéramos amigas de toda la vida. Bajamos las escaleras y ya había varias, por no decir muchas, personas dentro de la casa.

Rose se fue a fuera de la casa y yo me encaminé a la sala. No sé a qué, enserio; pero, tenía que ir para algún lado.

Varios chicos me detuvieron en el camino para felicitarme. Unos por el premio, otros por la pelea, y otros por ambas cosas. Unos decían que me había sacado la lotería al tener a uno de los Cullen como novio, y otros felicitaban porque la casa era hermosa o la comida estaba deliciosa. Pero los últimos cumplidos se los debían de hacer a Esme, no a mí, o al menos eso creo yo; la comida la hacia ella, y la casa era de ella. Ahora que habían mencionado comida, escaneé todo el lugar y divisé una mesa con varios platos llenos de entremeses en ellos y rápidamente la hice mi próximo objetivo. Para allá iba.

Minutos más tarde me fui a la mesa de los bocadillos, pero no llegué porque me interrumpió Mike Newton.

"¡Lexie!"- Dijo feliz mientras se me paraba de frente.

"Hola Mike."- Saludé con una sonrisa forzada, con ganas de salírmele del lado y llegar a la mesa.

"¡Estuviste fenomenal!"- Comentó y quise rodar los ojos pero me contuve.

"¿Gracias?"- Le dije medio preguntando. Mike podría ser lindo, pero no era mi tipo. Tiene algo que me repela en su contra, como si él fuera una cucaracha y yo un aerosol mata moscas, insectos y cucarachas.

"Oye, nunca pensé que Lauren fuera capaz de tanto."- Dijo seriamente, y no sabía si creerle. Él era parte del mismo grupo que siempre se pasaban juntos. ¿Cómo no lo iba a saber? En fin, con esa loca no quería nada que ver.

"Bueno, Mike, que eso le sirva de lección que conmigo o los míos nadie se mete."- Dije dulcemente pero con un tono amenazante, que creo que captó rápidamente porque tragó saliva audiblemente. "Y que vaya vigilada porque si vuelve otra vez con la misma cantaleta, otra vez le voy a caer encima sin pena ni tristeza. Y la próxima vez sí que la voy a sonar como pandereta."- Le comenté como si estuviera hablando del clima. "En fin, Mike, disfruta la fiesta."- Dije fingiendo emoción mientras me le iba del lado e intentaba llegar a la dichosa mesa donde estaba la comida. Sin embargo, él no comprendía que no lo quería cerca porque se me plantó de frente nuevamente.

"¿Lexie, quieres ir a bailar?"- Lo miré sorprendida y molesta porque se interponía entre la comida y yo. ¿No tenía algo mejor que hacer? Había bastantes bobas que querían bailar con él.

"No, Mike, no quiero."- Le contesté hastiada mientras golpeaba rápidamente el suelo con un pie. "Muchas gracias, pero no."- Dije rápidamente intentando llegar otra vez a la mesa.

"¿Y si me muestras la casa?"- Preguntó, sin dejarme pasar. Otra vez. Ya me estaba colmando la paciencia.

"No, Mike."- Dije mientras inhalaba para tranquilizarme y no golpearlo. "¿Estás ciego? Mírala tú mismo."- Le contesté fulminándolo con la mirada. ¿Qué le mostrara la casa? ¿Quién demonios se creía que era yo? ¿Un guía turístico?

"¿Segura que no quieres bailar?"- Volvió a preguntar y reí fuertemente mientras lo maldije con el pensamiento. Que persistente. ¡Un mal rayo lo parta!

"Escúchame, Mike."- Le dije seriamente. "No quiero bailar y tampoco quiero mostrarte la casa, lo único que quiero es que me dejes pasar."- Dije rápidamente mientras movía mis manos desesperadamente con ganas de ahorcarlo. "Mue-ve-te, ¿sí?"- Le pedí amenazadoramente entre dientes.

"Alexandria"- Me llamó Edward. ¡Mi salvador! O mejor dicho, el salvador de Mike porque si no me lo quitaba del lado, lo movería yo con un puño. Miré rápidamente hacia su dirección y automáticamente el corazón se aceleraba, y el muy descarado lo notaba porque su forma de sonreír me lo confirmaba.

"Edward"- Dije suspirando como una estúpida. Maldita fuera, parecía una tonta que babeaba cuando veía a su enamorado. "Que mal te va, Lexie. Si Alexei te escucha, serás su hazmerreír."- Susurré mentalmente. No. Eso no podía pasar.

"Cullen"- Saludó Mike con un asentimiento, a lo que Edward le contestó pasando una de sus manos por mi cintura y atrayendo hacia él. "Bonita fiesta."- Dijo incómodo mientras miraba a todos lados menos a nosotros.

"Gracias"- Contestamos a la misma vez, para luego mirarnos fijamente y sonreír.

"Yo daré una vuelta. Nos vemos Lexie."- Se despidió Mike con una sonrisa, lo que causó que Edward me pegara hacia él más firmemente.

"¡Por fin!"- Susurré feliz mientras me salía de entre los brazos de Edward y me encaminaba a la dichosa mesa con la comida; con Edward pisándome los talones, por supuesto.

"Idiota"- Musitó detrás de mí mientras tomaba un vaso plástico y lo llenaba de ponche de frutas, antes de llevarme el vaso a los labios, di media vuelta y lo miré curioso preguntándole con la mirada, a quién le había dicho idiota. "Newton"- Contestó mientras lo fulminaba con la mirada y yo me volteaba otra vez a la mesa a probar unos quesitos y unos pastelillos de guayaba que estaban servidos muy tentadoramente y me gritaban silenciosamente para que me los comiera. ¿Quién era yo para negarme? "Se le olvida que tienes novio."- Dijo seriamente y yo reí felizmente para luego volver a dar media vuelta, quedar de frente a Edward y beber del ponche, pero con una gran sonrisa.

"Rayos, Edward, él no me interesa."- Le dije suavemente mientras colocaba el vaso plástico en la mesa y rodeaba la cintura de Edward con mis brazos.

"¿Te interesa otro?"- Preguntó intrigado, sacándome de mi mundo extraño cada vez que lo tenía cerca.

"¿Qué?"- Pregunté sin entender. "¡No! ¡Por supuesto que no!"- Le dije rápidamente, mirándolo sorprendido. ¿De dónde sacaba eso?

"¿Ni Black?"- Volvió a preguntar mirándome fijamente. Sus ojos tenían de vuelta su color dorado, ni rastro del negro abismal que tenían antes.

"Black?"- Pregunté confusa. "¿Jake?"- Pregunté sorprendida, a lo que él solo asintió seriamente. "Por favor, Jake es mi segundo Alexei, Edward."- Le contesté incrédula. ¿Por qué estaba saliendo con esos comentarios?

En esos instantes para reafirmarle que no sentía nada ni por Newton, y mucho menos por Jake, pasé mis manos alrededor de su cuello, lo atraje hacia mí, aunque debo decir que se dejó atraer, porque los vampiros son una roca inmovible; cerré la distancia entre ambos con un beso que esperaba le afirmara que lo prefería a él por encima de cualquier otro.

No me importaba que estuviéramos rodeados de decenas de personas. Lo que me importaba era pasar el tiempo con Edward. Ser reconfortada entre sus brazos y a su vez ser la prisionera de sus labios.

"Ya detengan su pequeño idilio de amor."- Comentó Alice felizmente mientras cargaba una cámara entre sus manos. Me separé de Edward con una pequeña sonrisa, pero cuando miré a Alice, mi sonrisa se expandió y ella en poco segundos tomó una foto. Luego de eso, decidimos salir a fuera a tomar un poco de aire fresco. No estábamos solos, había varios chicos fuera, pero no estuvimos ni cinco minutos porque Alice hizo que todos entráramos a la casa.

¿Para qué?

Para animar el ambiente con un juego. Escogimos ocho personas, mejor dicho Alice las escogió; las dividimos en dos grupos de cuatros y Rosalie nos dio cuatro carteles con un numero en él, sí, digo nos dio porque Alice tuvo el descaro de sacarme de los brazos de Edward para juntarme con tres bobos para jugar a los numeritos o como se llame el asunto. Rosalie explicó que uno de ellos iba a decir un número de cuatro dígitos y el primer grupo que se pusiera en orden con los números, era el ganador. Los miré como si estuvieran locos.

No, no, no.

"Ya perdimos."- Pensé derrotada. Soy un asco con los números y, ¿me ponen a jugar con ellos? "No hemos empezado y ya lo odio."- Susurré para nadie en particular, pero la mayoría de los Cullen presentes comenzaron a reír.

"¡Vamos, Lexie, tu puedes!"- Animaba Esme desde el umbral de la cocina, ella siempre con su sonrisa maternal.

"¡Claro que puedo!"- Dije animadamente. "¡Puedo hacerlos perder!"- Añadí sarcásticamente rodando los ojos.

Alice comentó que cada grupo tenía que tener su propio nombre, así que estuvimos como tres minutos pensando qué nombre extraño nos íbamos a poner. Cada vez que mencionaban uno, quería golpear al que osaba a decir tal tontería. Unos eran unas cursilerías y otros eran muy infantiles. El problema era que había que decidirnos por uno y las neuronas no funcionaban bien, así que nos fuimos por el infantil porque el cursi ni muerta lo usaría. A fin de cuentas terminamos siendo el grupo de Ositos Cariñositos. Querían que fuera la Osita Líder, pero ni loca, que le echen ese muerto a otro.

El juego comenzó, pero un detalle que ni Rose, ni Alice explicaron era que mientras decían el número, iban a poner música para desconcentrarnos y que nos tardáramos más en acomodarnos. Eran cuatro intentos y quien ganara la mayoría, era el ganador definitivo.

Lo odié.

Al primer intento perdimos.

"Yo lo sabía."- Murmuré irritada mientras trataba de no hacer añicos el cartel con el número que me había tocado. El '2'. Quise tirar el cartel al suelo y salir del grupo, pero Rose me lo impidió y dijo que no podíamos salir y que debíamos continuar hasta el final. Suspiré molesta mientras me daba la vuelta y volvía con mi 'grupo' de ositos.

¡No podía creer lo que había pasado, pero en el segundo intento habíamos ganado!

"Los Ositos Cariñositos y las Chicas Mágicas van a la par."- Comentaba felizmente Alice a través de un micrófono mientras daba brinquitos de emoción.

En el tercer intento estuve a punto de pegarle con mi cartel a dos de mis compañeros, los muy inútiles parecían que vivían en el espacio. Parecíamos un par de gallinas locas moviéndonos de un lado para el otro para acomodarnos bien. Ni que decir que este también lo perdimos; y quise gritar de furia.

Estaba rodeada de inútiles.

"Si perdemos el próximo juego, los mato."- Amenacé seriamente, pero emocionada. Tan pronto el número salió de los labios de Alice, la música comenzó y nosotros nos volvimos locos dando vueltas.

'Tú vas aquí.' 'No, tú vas acá.' 'Y tú, allá.' 'Ese es mi sitio.' 'Tú vete al lado de Fulano, y tú al de Mengano.' '¡Muévete que ahí voy yo!' eran las frases que se escuchaban todo el tiempo.

¡Mi amenaza surgió efecto rápidamente porque esta vez si ganamos nosotros!

"¡Empate!"- Gritaron histéricos mientras aplaudían como si esto fuera otra competencia de talento.

"No pueden haber dos ganadores, así que hay que…¡desempatar!"- Gritaba Alice emocionada.

¿Qué?

¿Otra vez?

"Ay, no."- Pensé cansada mientras miraba a mí alrededor y veía que éramos el centro de atención de todos los presentes.

"¡Vamos Ositos, ustedes pueden!"- Gritaban a caro unos chicos que estaba cerca de la puerta.

"¡Chicas, Chicas, Chicas Mágicas al poder!"- Cantaban unos a nuestro grupo enemigo.

"¡Osita líder, soy tu fan!"- Gritó un chico mientras silbaba y yo lo fulminaba con la mirada.

"Osita líder tu mamá."- Gruñí mientras nos poníamos en posición otra vez.

"¡Muy bien, este juego decidirá quienes serán los ganadores!"- Comentaba Alice como toda una animadora profesional.

"¡Dame una O!"- Gritaba una chica y podíamos escuchar como varios le hacían caso y gritaban O. "¡Dame una S!"- Y otra vez gritaban, esta vez la S. "¡Dame una I!"- Y los chicos gritaban a coro I. "¡Dame una T!"- Hasta los Cullen gritaban. Lo más gracioso era ver a Carlisle gritando también. "¡Dame una O!"- Y otra vez gritaban O. "¡Dame una S!"- Y gritaban la S a viva voz. "¿Y qué dice?"- Preguntaba histérica la chica.

"¡Ositos!"- Cantaron a coro aplaudiendo. Incluido los Cullen.

"¡¿Y qué dice?!"- Volvió a preguntar animadamente la chica. Debía de ser parte del equipo de porristas o algo.

"¡Ositos!"- También volvieron a gritar mientras yo estaba parada en shock y con los ojos abiertos desorbitadamente. ¿De dónde había salido esto?

"¿Ositos qué?"- Preguntaba emocionada y yo no sabía dónde meterme.

"¡Cariñositos!"- Gritaron emocionados, silbaron y aplaudieron. Los miré como si todos estuvieran locos, pero cuando miraba a cada uno de los Cullen, sonreí y moví mi cabeza de un lado para el otro, pensando cuán increíble era verlos actuar de esa forma.

Era como si estuviéramos en un partido de football o algo, y tuviera a las porristas animando. Surreal. Completamente surreal, pero no pude al final, reírme exageradamente de las locuras que ocurrían frente a mis ojos.

El último intento comenzó y otra vez nos volvimos locos dando vueltas como gallinas con cuello cortado, pero felizmente desempatamos y ganamos. Comenzamos a gritar y a dar pequeños saltos como si hubiéramos ganado la Copa del Mundial.

¡Fue un logro en mi vida, lo juro!

Pero, aun así no superaba el odio que les tenía a las matemáticas.

"¡Y los ganadores son los Ositos Cariñositos!"- Anunció Alice gritando mientras que todos aplaudían; demonios, hasta yo aplaudí de la emoción. "¡Y ahora, volvemos a jugar!"- Gritó emocionada. "¿Preparados?"- Preguntó sonriendo de oreja a oreja

"¡¿Qué?!"- Pregunté mirándola como si estuviera loca. "¡No!"- Grité mientras me le iba del lado casi corriendo y terminaba en los brazos de Edward, quien los tenía extendidos esperando a que yo llegara a ellos, luego sentí sus labios sobre los míos en un beso dulce, como si esa fuera su forma de felicitarme; automáticamente cerré mis ojos y pasé mis brazos alrededor de su cuello para sujetarme y atraerlo más hacia mí; cuando nos separamos lentamente, le sonreí felizmente y él devolvió la sonrisa.

"Osita líder."- Se burló con una media sonrisa mientras me sujeta por la cintura. Levanté mi mano para hacer como si lo fuera a golpear.

"¡Cállate!"- Lo regañé sonriendo. Si no fuera tan duro como una roca, lo hubiera golpeado.

El juego había comenzado con otros participantes, pero yo no estaba tan loca como para jugar eso de nuevo, prefería quedarme en los brazos de mi apuesto novio y ver cómo se desarrollaba el juego, esta vez con mi hermano en uno de los grupos.

Él es un genio. Maldito sea, ¿por qué todo le salía bien? Yo gritaba su nombre para darle ánimos, aunque ya sabía que su grupo era el que iba a ganar, sin embargo, aplaudía y gritaba cada vez que lo hacían bien. "Maldito, no tiene piedad."- Pensé divertidamente mientras veía como su grupo ganaba. "No les dejó ganar ni una."- Pensé moviendo mi cabeza de un lado para el otro.

Luego, Emmett propuso que había que jugar a la sillita; así que Esme, Alice y Rose trajeron como diez sillas plegables de metal, de esa que usan para eventos, e hicieron una larga fila con ellas, una silla con el espaldar para un lado y la otra silla con el espaldar para el otro lado. Decidieron que el juego sería mixto; y como siempre, los Cullen nos arrastraron a Alexei y a mí al medio para jugarlo.

¡Yo lo que quería era estar con Edward!

En fin, Jasper era el que ponía y quitaba la música. El juego era un desastre. Unos aguantábamos las sillas como si fueran nuestros salvavidas, otros caminaban lentamente para cuando la música se detuviera, les diera tiempo para sentarse, lo que causaba a su vez que los que estábamos atrás de ellos, le gritáramos que se movieran más rápido. De vez en cuando tuvimos que correr de un lado al otro de la fila porque no había una silla que ocupar. Había veces en que la mayoría nos sentábamos a la misma vez, sin la música haber terminado porque un idiota se decidía a sentarse y reclamar una silla, y nosotros por instinto también nos sentábamos para salvar la que teníamos más cerca, a la final teníamos que levantarnos, para que en ese mismo instante, Jasper detuviera la música y tuviéramos que volvernos a sentar o tuviéramos que correr a buscar una silla porque al habernos movido, habíamos perdido la oportunidad.

"¡Jasper!"- Grité histérica. Estaba poniendo y quitando la música rápidamente y casi no nos podíamos ni mover, al punto en que ya ni me paraba de la silla porque sabía que quitaría la música. "¡Deja ya de jugar!"- Le reclamé y el atrevido solo sonrió y encogió los hombros.

"¿Es un juego o no, Lexie?"- Preguntó cínicamente mientras jugaba con el control del home theater a la mano, le saqué la lengua infantilmente.

¡El muy cretino lo estaba disfrutando!

A mitad del juego, las sillas estaban esparcidas por todos lados, y Alice salía gritando que tenían que acomodarlas y no hacer trampa.

¿Qué trampa? Velar la silla como si fueras un halcón y pensar en qué formas podrías hacer para que no te la quiten, no era hacer trampa. Poco a poco se fueron descartando los jugadores, hasta que al final solo quedábamos una silla, Alexei y yo.

"Sabes que te ganaré."- Decía por encima de la música con una leve sonrisa mientras rodeábamos la silla como si fuéramos depredadores y la silla fuera nuestra presa.

"¿Ah, sí?"- Pregunté sarcásticamente sonriendo de oreja a oreja. "¿Quién dice?"- Pregunté infantilmente mientras seguíamos dando vueltas.

"Mi corazón está dividido."- Comentaba alguien en la fiesta. "¿A quién le voy?"- Preguntaba sorprendida.

Todos los chicos le iban a Alexei, incluidos Emmett y Jasper, menos Edward, por obvias razones, y más le valía que permaneciera de este lado, mientras que todas las chicas incluidas Alice y Rosalie, me apoyaban a mí. Esme y Carlisle eran los más maduros en esta situación, decidieron permanecer neutral y no favorecieron a ninguno.

La música continuó más de lo normal, al punto que parecía que la canción se iba a acabar y nosotros íbamos a seguir dándole vueltas a una silla. Cuando por fin se detuvo, cerré los ojos fuertemente, jalé la silla hacia mi dirección y salvajemente me senté, pero no me sentía normal. Los aplausos, risas y gritos comenzaron y abrí mis ojos.

"¡Alexei!"- Grité sorprendida mientras todo el mundo se reía. Yo me había sentado en la silla, pero Alexei se había sentado en mi regazo, lo que causó que rápidamente pusiera mis manos en su espalda, lo empujara para que callera al suelo con un golpe seco. "¡Ja!"- Comenté triunfante. "Te gané."- Medio canté mientras le sacaba la lengua como si fuera una niña pequeña, me levantaba y le ofrecía una mano para ayudarlo a levantarse.

Luego un chico, al que no le sabía el nombre, sugirió que el juego lo tenían que jugar todos los chicos. Incluido los Cullen, o sea, Emmett, Jasper y Edward.

Déjenme decirles que si el de nosotros fue un desastre, este fue un catástrofe. Imagínense un grupo de humanos jugando a la sillita con tres vampiros. Todos los chicos humanos se descalificaron rápidamente. A final de cuentas, hacía falta ir a comprar más sillas porque no se sabía cómo, pero algunas terminaron hechas añicos. Internamente si sabíamos por qué, pero el resto de los humanos aquí presente, solo pensaban que fue un juego bruto lleno de testosteronas.

La música ahora la estaba trabajando Esme, ya que Jasper era uno de los participantes.

Las sillas salían volando. Emmett era un anormal que mientras iba caminando, también iba bailando al son de la música, moviendo sus brazos y sus caderas de un lado para el otro. Edward y Jasper eran los más concentrados. Sus rostros estaban cubiertos con una máscara de seriedad, que hacía contraste con la alegría que llevaba Emmett.

Cada una de nosotras animábamos a cada uno de nuestros chicos. Rosalie a Emmett, Alice a Jasper y yo a Edward. También estaban una que otra boba que gritaban sus nombres como si se les fuera la vida en ello.

Jasper fue el primero de los tres en ser descalificados. Creo que no aguantó tanta presión y mezcla de emociones juntas. Retiró su silla y se fue junto con Alice. El juego continuó con una pobre silla, a la que se le veía el fin, y con Emmett y Edward.

El juego se basó en puras trampas porque cuando la música se detuvo, apuesto lo que sea que Edward leyó la mente de Emmett y sabía cómo era que iba a proceder. El asunto fue que Edward con toda la mala fe del mundo, jaló la silla rápidamente, con toda la velocidad 'humana' que podía usar, se sentó rápidamente pero con gracia, y creo que la casa retumbó porque Emmett cayó directo al suelo y apostaría que varias losetas se agrietaron en el camino. Fue como si hubiera ocurrido un pequeño temblor. Esme iba a terminar remodelando la casa completamente. Ya lo verán.

Todos comenzamos a reírnos fuertemente. Tapé mi boca una de mis manos para aguantar las risas, mientras que con la otra mano me aguantaba la barriga y me retorcía. Fue lo más gracioso del mundo el ver a Edward sentado como un niño pequeño en la silla con sus manos reposando sobre sus piernas, mientras que la escena hacia contraste con Emmett tirado en el suelo con los ojos abiertos desorbitadamente sin poderse creer que había terminado de nalgas al suelo. Rosalie fue rápidamente donde Emmett y yo fui donde Edward mientras se iba levantando, pasé mis manos sobre su cuello mientras él pasaba una de las suyas alrededor de mi cintura y me atraía hacia él, sonriendo como una tonta, rocé mis labios con los suyos, aunque terminé sonriendo con nuestros labios aun haciendo contacto, luego recosté mi cabeza en uno de sus hombros y comencé a temblar y a reír fuertemente cada vez que me acordaba de la escena.

"¡Trampa!"- Gritó Emmett mientras cruzaba sus brazos como un niño pequeño y Rosalie lo miraba como si esa fuera una escena de todos los días.

"Eres un mal perdedor."- Comentó Edward suavemente mientras me seguía sujetando.

La fiesta continuó y así mismo los juegos. Sin embargo, le había dicho a Edward que no quería jugar más, así que tomó una de mis manos y entrelazó nuestros dedos, decidimos salir de la casa y caminar un rato por el área. Obviamente que ya todo estaba oscuro. Era un cielo sin estrellas, con solamente la luz de la luna alumbrando el lugar por donde caminábamos.

"¿En qué piensas?"- Le pregunté suavemente mientras lo miraba fascinada y nos deteníamos cerca de unos árboles grandes y frondosos.

"En lo hermosa que estás."- Contestó mientras pasaba casi con miedo una de sus manos sobre mi mejilla. Se suponía que su contacto frio no fuera agradable en esta época del año, pero, no me importaba; de hecho, ya me había acostumbrado a sentir su tacto frio y no lo cambiaría por absolutamente nada en el mundo.

"Edward"- Dije suavemente mientras suspiraba y cerraba los ojos dejándome llevar por su suave caricia.

"Alexandria"- Decía aterciopeladamente mientras lo sentía cada vez más cerca de mi hasta el punto en que nuevamente volví a sentir sus labios sobre los míos, haciéndome estremecer completamente. No importaba cuantas veces tuviera los labios de Edward sobre los míos, siempre me hacían temblar de placer y añorarlos cada vez más y más. Poco a poco se fue intensificando hasta el instante en que me hacía perder la noción del tiempo. Mi corazón latía desesperadamente.

Una de mis manos sujetaba uno de sus hombros mientras que la otra se entrelazaba con sus sedosos cabellos. Edward me sujetaba suavemente pero con firmeza. Luego de segundos que parecían eternos, nos separamos poco a poco, pero solo para que él pasara sus labios sobre mi cuello, cerca de la vena yugular, e inhalara fuertemente para luego plantar un pequeño beso, causándome que respirara entrecortadamente y sujetara más fuerte su cabello.

Si esto continuaba así, no sabíamos dónde íbamos a parar. Era como si no pudiéramos mantener nuestros cuerpos separados el uno del otro. Me volvía loca y él lo sabía. Suavemente iba pasando su mano fría sobre mi piel, pero en vez de dejar a su paso una línea de frio, dejaba una de calor. No sabía en qué momento había pasado, pero me encontraba con mis piernas alrededor de su cintura, mientras sus manos subían y bajaban sobre ellas, hasta llegar al punto que estaban por dentro del traje y podía sentir el roce de la tela de la ropa interior.

"Lexie"- Dijo ronroneando mientras hacía contacto con la pequeña pieza interior. "¿Nuevas?"- Preguntó cerca de mi oído, haciendo suspirar entrecortadamente con los ojos cerrados. Yo solo podía asentir.

"Rose"- Dije intentando contestarle, pero casi ni podía hablar.

"¿De qué color es?"- Preguntó seductoramente y lo maldije por hacerme sentir como lo estaba haciendo.

"Negro"- Tuve que pensar la respuesta porque no me llegaba pensamiento cuerdo. Él gruñó como si aprobara la elección. No sabía qué extraña obsesión tenía Edward con mi ropa interior, pero no podía dejarlo continuar porque sabía que si lo dejaba, ¡me la iba a querer quitar también! Y muy bonita me iba a ver yo, tener que subir nuevamente a la dichosa habitación de Alice para volverme a cambiar; ya eso me tenía harta. Así que aguanté una de sus manos y le dije con dificultad. "La dejas donde está."- A lo que él gruñó decepcionado. "Ya tienes unas cuantas, no voy a pasearme en lo que queda de fiesta sin ropa interior, Edward, solamente porque mi novio tiene la extraña necesidad de coleccionarlas."- Dije mientras le daba suaves besos en sus mejillas y él besaba mi cuello hasta subir por el mentón para besarlo suavemente, y llegaba a mis labios que estaban ya hinchados de tanto ser aprisionados en los suyos. Poco a poco y a regañadientes, nos fuimos separando el uno del otro. Nos miramos fijamente y no pude evitar sonreír. Me acomodé el traje lo mejor que pude, entrelazamos nuestras manos nuevamente, y nos volvimos a dirigir hacia la fiesta.

Ya casi todo estaba terminándose. Quedaban muy pocas personas, las cuales llamaban a sus padres para que las fueran a recoger o se despedían y se iban en sus propios autos o con un amigo. No pasó una hora cuando los únicos que quedábamos eran los Cullen y los Van der Vaart. Había un desastre en todo el lugar, pero en menos de un minuto, Esme y Alice habían limpiado todo y ahora estaba que relucía de limpio, tanto que parecía que no había ocurrido nada y que la fiesta no se había llevado a cabo. No había globos por doquier, no había mesas, ni sillas. Nada fuera de lugar.

Nos quedamos un rato más platicando y luego Carlisle dijo que lo mejor era que Alexei y yo nos fuéramos a casa. Me desanimé por unos instantes pero luego se me pasó y asentí. Nos despedimos de todos con abrazos y besos; obviamente que Edward siempre era el último. Siempre se dejaba lo mejor para lo último. No nos dijimos adiós, sino hasta luego porque como pasaba últimamente, él era el que nos iba a vigilar a casa. Se había dicho que era un intercambio entre todos los Cullen, pero a fin de cuentas, el que siempre nos anda vigilando por las noches es Edward.

Nos montamos en el Impala, les dimos un último adiós y nos marchamos rumbo a la Casa Swan.

A mitad del camino Alexei dijo "¿Y bien?"- Lo miré curiosa mientras el cansancio se iba haciendo presente. ¿Y bien qué? "¿Iremos a la fogata en La Push?"- Preguntó sin dejar de mirar a la carretera.

Cierto era. Ya hasta se me había olvidado.


*.~.*Flash Back*.~.*

"Por cierto, chicos."- Llamó animadamente Jake mientras nos dirigíamos al estacionamiento. Lo miré curiosa. "El treinta hay una fogata en la Reserva y le pregunté al viejo si los podía invitar y me dijo que sí. Así que, ¿quieren ir?"- Preguntó animado. Lo miré sorprendida.

¿Una fogata?

¿De esas en las que se reúne medio La Push y se cuentan historias de los Quileutes?

¿Era enserio?

"¿De verdad?"- Pregunté medio emocionada, pero a la vez dudosa.

"¿Claro, no somos amigos?"- Preguntó sonriendo dulcemente, a lo que asentí con una pequeña sonrisa.

"Sí, somos amigos, Jake; pero, ¿no que ahí no dejan entrar a todo el mundo?"- Pregunté curiosa. El asintió y luego dobló lo hombros.

"Ustedes no son todo el mundo."- Dijo mirando entre Alexei y yo. "Son mis amigos."- Repitió seriamente.

Pobre Jake. Era una ternura. Todo un amor. Que lastima que Bella entró a su vida y lo transformó. Ojalá y esta vez no cambiara para mal.

Edward estaba detrás de nosotros. Prefirió mantener un poco de distancia, aunque en el fondo no le agradara la situación y creo que con el ofrecimiento que hizo Jake, estaría a punto de salir gritando y decir que no podríamos ir, sin embargo, él sabe que Jake es mi amigo y no tenía permitido salir gritando esas cosas. Además nada malo iba a pasar. ¿Verdad?

"¿Y, qué me dicen?"- Preguntó emocionado. "¿Sí o sí?"- Preguntó y lo miré dubitativamente.

¿Debería ir?

El imbécil de Paul iba a estar ahí, pero ni al caso. Sin embargo, también iban a estar Quil y Embry, y ellos si me caían bien. Aunque también iban a estar Sam y los demás. Miré a mi hermano, para saber qué hacer, pero, lo único que recibí de su parte fue un encogimiento de hombros.

"Inútil"- Pensé irritada. Di media vuelta para mirar rápidamente a Edward, y lo encontré con el ceño fruncido. Suspiré cansada. "Tampoco ayuda."- Pensé deprimida al ver el semblante sombrío de Edward.

"¿Qué tal si te llamamos por la noche y te lo confirmamos?"- Preguntó Alexei rápidamente. Muy bien. Así daría un poco de tiempo para pensar. Jake sonrió y se conformó con la respuesta.

"Estaré esperando la llamada."- Dijo animado. "Aunque sé que vendrán."-Dijo confiadamente.

*.~.*Fin Flash Back*.~.*


Ahora que lo pensaba, no me había acordado de eso.

"¿Sí?"- Le contesté medio preguntando dudosamente. La realidad era que no sabía si deberíamos ir. Me encantaría ir, pero, hello, íbamos a estar rodeados de lobos por cada esquina.

"¿Por qué no?"- Preguntó mi hermano, ya habíamos llegado a 'casa' y nos estábamos estacionando.

"¿Deberíamos?"- Seguía preguntando media dudosa mientras abríamos la puerta y entrabamos a la casa. Todo estaba oscuro. Charlie aún no había llegado, tal vez le tocaba turno hasta por la madrugada.

"¿Qué es lo peor que puede pasar?"- Preguntó restándole importancia a la situación.

"No sé, ¿tal vez que se pongan rojos de furia y alguno se llegue a convertir en plena fogata?"- Pregunté molesta. ¿Es que se le había olvidado lo que ellos eran? "Pero ni me hagas caso, soy yo acá pensando lo peor y lo negro de la vida, no más."- Dije sarcásticamente mientras subíamos las escaleras.

"Ya, ya, cálmate."- Dijo suavemente mientras levantaba sus manos y las movía frente a su pecho, como si estuviera intentando protegerse de algún golpe que le fuera a dar. Por favor, no tenía ganas de golpearlo. Tenía ganas de dormir.

"Al diablo, iremos, total, para lo que falta, que venga el resto."- Dije restándole importancia a todo el asunto.

"Ok. Llamaré a Jacob para decirle."- Dijo Alexei mientras buscaba su celular, marcaba e iba entrando a su habitación. Yo me dirigí arrastrando los pies hasta la mía, acordándome a última hora de que había dejado el dichoso trofeo con los Cullen.


N/A

¡Chapter 19-Done! Boom Shakalaka, ni me lo creo *.*

Hola a todas esas almas hermosas que leen ¡MTQPAM! Muchas gracias por todo su apoyo =D ¿Qué les ha parecido el capítulo? */* Esas escenas entre Edward y Lexie, uff, lo intento, lo intento, ¡créame! Pero, no piensen que todo será un pequeño idilio de amor, como dice Alice. Pronto va a llegar lo bueno. Y veremos qué clase de sentimientos son realmente los que se tienen Edward y Lexie. ¿Es solo deseo y pasión o hay algo más entre ellos? ¡Muy pronto lo sabremos! *Con voz de locutora:* No se pueden perder el próximo capítulo de ¡Me Tenía Que Pasar a Mí! ajaja.

Por otra parte, ambos juegos son muy comunes aquí, y quería saber qué se sentía ver a un Cullen jugar a la sillita xD ¿Allá en su país también se juegan? Btw, espero que les hayan gustado esas escenas también.

¡Muchísimas gracias por los reviews, nuevos favorites y followers! ¡Aun no puedo creer que haya pasado de los 50 Reviews! *.* omg 'estoy que brinco en una pata' como dice el dicho jaja. Les cuento que mi meta es pasar de las 100,000 words *.* Y estoy a punto, ¿verdad?! Yeah!

Como siempre, le ando pidiendo mil disculpas si se me va la mano con un horrorcito ortográfico. Aunque debo decir que estuve molesta porque cuando verifico el capítulo publicado y el de Word, se me desaparecen acentos, comas y varias letras x.x

A contestar Reviews *aplaude emocionadamente*

Yuya Kinomoto: ¡Yuya! ¡Eres como Flash! Jajaja no pasó una hora y ya tenía tu review brillando *.* jajaja ¡GRACIAS! 'cabeza de mandarina' jaja estuvo buena xD También soy una k-poper . Siempre he dicho que me voy a casar con G-Dragon (¿?) jajaja. No sabes todo lo que me reí cada vez que escribía algo sobre la pelea de Lexie y Lauren. Espero que este capítulo también te haya gustado *.* DTB besos xoxox


Alguita100: ¡Hola y muchísimas gracias por tu lindo review! *.* Y muchas gracias por tu paciencia. (Yo no la tengo xD) Espero no haberte decepcionado con éste capítulo ¡cuídate y nos leemos luego! Saludos desde Puerto Rico =D ¡Viva Mexico!


Sakura Kimihiro: Mi queridísima Sakura ^.^ Que pena leer que estás enferma. Espero de todo corazón que te mejores pronto. Me has hecho reír muchísimo jajaja. ¿Mini laptop? Yo no puedo con ellas :/ ya de por sí soy cegatona, con una pequeña capaz y pierdo la vista completamente xD. Pues, ¿sabes que ese error me está pasando cuando publico un capítulo? Lo escribo, lo corrijo y cuando lo publico, automáticamente hay palabras que me las cambia x.x hasta me salta varios acentos y se comen par de letras. Chequeo a ver si fue mala mía y voy al original de Word y cuando lo comparo, es la web que no sé qué rayos hace, que se los 'come' (o.ó)9 . Cada vez que encuentro un error, que no fue mi culpa, me pongo de un humor…terrible… En fin, ¿estás en la Uni? ¿Qué estudias? Yo estudio Investigación Criminal xD Bueno, estudio dos cosas. IC en un lado y Teología en otro Aunque muchos me han dicho que es una mezcla extraña xD gracias a Dios me gradúo el próximo mayo de ambas cosas (graduación doble *.*), pero estoy desesperada por salir ya. Es matador levantarse a las 5 am a estudiar =( Salir de una universidad para entrar a otra, y estar de 9 am a 9: 30 pm en clases u.u Mis vacaciones son sagradas jajaja Te entiendo, no es ser engreída, porque yo soy igualita. Hay que dar lo mejor de uno, hasta el final e independientemente de la nota que saques, estarás satisfecha de que distes lo mejor de ti. Hay que luchar por lo que uno quiere, y hay muchas veces en que lo que queremos, para obtenerlo hay que trabajarlo y sufrirlo, sea lo que sea (estudio, trabajo, familia, algún sueño o deseo) Siempre da lo mejor de ti hasta el final y verás que al final del camino, te sentirás orgullosa y satisfecha de hasta dónde has llegado y lo que has logrado =D Y es cierto, uno aprende a vivir con ese defecto, creo que eso es lo que te hace ser tú. Siempre que digo que quiero algo o hacer algo, no me creen xD piensan que al rato se me pasará; por eso me acuerdo que cuando comenté a mi familia que quería ir a Perú de viaje misionero, ¡Dios! Me pusieron cuanto pero y nadie me creyó ( y más si el pasaje costaba casi dos mil dólares y yo tenía cero dólares y jamás en la vida había salido de la isla o.o) Me acuerdo que estuve seis meses más o menos trabajando para pagarme el pasaje xD nunca me había esforzado tanto en algo. Ni más está decir que mi familia se sorprendió muchísimo el que no haya dejado eso a mitad de camino, porque qué cosas horribles no me pasaron ese año 2013, cielos, de hecho por eso fue que ni miré al fic en todo el año. En fin, fui feliz y volví llorando porque no quería regresar a casa xD y doy lo que sea por volver a ir ¿Te gusta el teatro? A mí me encanta actuar y cantar (mi familia dice que soy muy dramática, y que le salgo con unas historias extrañas. Eso me acuerda cuando mi mamá estaba limpiando mi closet y sacando ropa que yo no usaba (yo estaba de paseo) cuando llego a casa, ella me dice ' tu no necesitas esa ropa, regálala." Yo sabía que ella tenía razón, pero, soy tan maniática, ay Padre, le terminé haciendo todo un drama sentimental del por qué cada prenda que ella sacó debía volver a su lugar jajaja xD Tus consejos si me sirven ¡Y son más que apreciados! He aprendido que aunque no hay que seguir todos los consejos que te den (porque hay unos que son malintencionados), siempre los debes escuchar porque hay sabiduría en la mayoría de ellos y a fin de cuentas, de alguno te acordarás y lo pondrás en práctica Así que sí, me agrada que me den consejos xD 'Una piedra tiene más personalidad que Bella' ¡jajajaja morí! 'matar a Bella' buenísima idea, pero, no puedo u.u sad very sad y tienes razón, ella es súper egoísta. Lo único que sufrió fue en Luna Nueva, y ni al caso sufrir porque muy felizmente se fue con el pobrecito de Jake y me lo ilusionó todo para el final dejarlo tirado y correr para salvar a Edward. Puro egoísmo la niña. Solo te diré que cada vez se está acercando más y más. Hasta yo estoy sintiendo tensión lol. Sakura la Hechicera hahaha. Hace todo tipo de trabajo, desde brujería, hasta vudú, servicios cien por ciento garantizado. Si no funciona, le devolvemos el dinero jajaja. A mí me fascina contestar tus reviews, y ni te preocupes por los largos que sean, mientras más largos, mejor jaja (aunque los amo a todos por igual). A mí también me sorprendió ver a la banda coreana cantando español, me gustó tanto la canción que la intenté buscar normal ( o sea, sin los aplausos y la gente gritando) No apreció lo que encontré fue un cover de unos chicos(TriCode y KTimer) quedé tan fascinada que usé esa canción, y es la que me gusta ahora. Aunque entre la canción original y el cover hay versos que cambian, me gustó más el cover y esa fue la que usé. ¡Que ilusión tan linda que te haya gustado el capítulo! Siempre que los hago, los posteo con nervios, uno nunca va a saber con lo que vayan a llegar en los reviews. Me pongo nerviosa jajaja Espero mejorar y no caer en desgracia. Me encanta que la gente se ría =) Ese es uno de los puntos de la historia. Y sobre la pelea jajaja te confieso que la escribía y me reía sola. Tenía tantas ganas de golpearla de verdad, me tuve que desquitar en este capítulo. Ese fue el capítulo que más rápido he escrito. En par de horas ya lo tenía listo, y tenía unas ganas horribles de publicarlo, pero me aguanté un poco xD Igual pasa con este. Espero no haberte decepcionado con este capítulo nuevo. Siempre quise imaginarme cómo sería si los Cullen jugaran a la sillita xD tuve que ponerlo para reírme un ratito. Yo quería lanzar a Lauren de la tarima también, pero, eso nos traería problemas, y luego la fiesta en casa Cullen se hubiera cancelado y hasta capaz y denunciaban a la pobre Lexie. Pero créeme que lo pensé jaja. También he querido entrar a varias historias, Dios, a veces es para pegarle a los protagonistas porque son tan lelos y sosos, de hecho, quisiera entrar en Crepúsculo no más para golpear a Bella xD darle una patada y sacarla de la historia. Tomaré en cuenta el POV de Edward en la escena, creo que en un Flash Back se vería bien. Lo del ramo y la tarjeta lo había pensado antes de empezar a escribir el capítulo 10 'Conociéndote'. Estaba ansiosa de que llegara el momento en que pudiera escribir esa escena, y espero que me haya quedado bien. Tuve que esperar más de ocho capítulos para poder desaparecer esa escena de mi mente xD ¿Qué es Doppelganger? Lo googlie pero, prefiero que un alma me lo explique mejor. D de Diarrea jajaja ¡eres muy graciosa, Sakura! Me caes súper bien =D Estuve feliz hasta que llegué al final del review ¡la imagen no se ve! Dice que el link no existe. ¡Estoy que muero de nervios por verla! Sé que la amaré porque siempre he querido una portada para el fic, pero mis dotes en esa área como que no son muy buenos que digamos De antemano te la agradezco porque has sacado de tu valioso tiempo para dedicárselo a Lexie Gracias enserio, no tienes idea de lo feliz que me haces. Besos. ¡Cuídate y espero leerte luego! MIL GRACIAS enserio *.* ciao!


Renesmee Black Cullen1096: ¡Hola Renesmee! Que bueno leerte otra vez *.* jajaja y que bueno que te gustó la escena jaja a mí también me encantó escribirla. ¡Gracias por decir presente y comentar, princesa! No sé, no sé si tienen algo que ver o no xD pero si te quedas pendiente, lo averiguarás. ¡Cuídate mucho!


Saludos desde PR

R*R

Este capítulo cuenta con: ¡21 páginas! *.* (Wow 10,278 words =O) ¡El capítulo más largo que he escrito omg!

6/23/14