Little Girl

Celos

Dentro de la residencia Asakura las cosas habían cambiado mucho desde la llegada del pequeño nuevo ocupante, hasta se había establecido una rutina de la que nadie había hablado nunca pero que todos ahí conocían.

Involucraba solamente a la rubia y al pequeño, pero era un momento en el que no se los debía interrumpir por ninguna circunstancia o se las verían con la furia asesina de ambos.

Sí, del pequeño también…

… Los bebés con hambre pueden ser bestias mortales.

En esos momentos se encontraban todos reunidos en la sala charlando animadamente mientras comían el pastel que Ryu había preparado hacía unos momentos.

—Esto está delicioso Ryu, ¿no quieres venir a cocinarnos a Hokkaido? Pilika no es nada buena en la cocina. —Al decir esto, Horo Horo recibió un golpe en la cara de parte de su hermano, la cual lo miró con furia y luego continuó comiendo.

—Sabe mejor que aquella tarta quemada que hiciste anoche, Yoh. —Esta vez la que habló fue Anna, esto hizo que el aludido soltara una risa nerviosa y se rascó la nuca, los demás rieron ante la inutilidad culinaria de su amigo.

—Oye Anna, ¿el bebé se encuentra bien? —Manta cambió súbitamente de tema al recordar que no había visto al pequeño en todo el día, la muchacha lo miró y asintió.

— ¿Podemos verlo?— Preguntó tímidamente Tamao, a quien le encantaba tener en brazos y juguetear con el pequeño.

—Como quieras. Sólo no lo despi —La muchacha fue interrumpida por una estampida de gente que se dirigió a la habitación del bebé, dejándola sola con Yoh, quien reía por la reacción de sus amigos. La Itako suspiró, ¿qué más podía hacer? Todos habían llegado justo después de que Hana se durmiera, y, para sorpresa hasta de ella misma, aún no se había despertado y eso que ya estaba atardeciendo.

Desde la llegada del pequeño al mundo, su casa era invadida por todos sus amigos cada dos por tres con la excusa de jugar con él, hasta el mismo Ren disfrutaba pasar tiempo con el mini Asakura.

Tan inmersa en sus pensamientos estaba ella que se sobresaltó al sentir la cálida mano de su prometido sobre la de ella, levantó la vista y se encontró con sus profundos ojos que la observaban con ternura. Un sonrojo leve se acumuló en sus mejillas mientras le desviaba la mirada.

—Al menos tenemos un rato tranquilos, ¿no? —Sonrió Yoh, ella lo volvió a mirar y sonrió imperceptiblemente mientras enlazaba su mano con la de él. El muchacho aprovechó y se acercó a la rubia para abrazarla tiernamente. Anna simplemente se apoyó en su pecho y se quedó tranquila.

Eso también había cambiado desde la llegada de Hana al mundo, ella podía ser un poco más demostrativa con su prometido y también permitía que él lo fuera con ella. Siempre al estilo de la Itako, claro está, pero tampoco hacía falta andar a los arrumacos, ellos sabían perfectamente los sentimientos del uno al otro y qué mejor demostración que la pequeña bola de carne rubia que se encontraba durmiendo.

Permanecieron así un buen ratito hasta que se escuchó un fuerte llanto. Ya sabían de quién provenía. Se levantaron y se dirigieron a la habitación, en donde se escuchaban discusiones que seguramente serían provenientes de Horo Horo y Ren o Chocolove diciendo alguna estupidez. La rubia abrió de golpe la puerta y todos se quedaron estáticos. Todos, claro está, excepto el pequeño que seguía gritando como si lo estuvieran torturando o algo así.

Ren se sonrojó de sobremanera al verse con Hana en brazos y no poder hacerlo callar, Yoh soltó una risa y Anna elevó una ceja.

— ¿Tú lo despertaste?—Preguntó secamente.

Ren enrojeció aún más.

—Yo… ¡no! El idiota de Hoto Hoto no paraba de gritar… y… se despertó… y lo alcé para calmarlo y… ¡maldito idiota, mira lo que hiciste! —Se dirigió hacia el ainu, quien se estaba muriendo de risa al ver a su amigo en aquella situación.

— ¡Deberías verte Ren, todo un papito!—Soltó el shaman del hielo antes de romper en risa junto con Chocolove, quien se encontraba ridículamente vestido de bebé.

Anna soltó un bufido y tomó a su hijo en brazos para luego mirar a Yoh fija y seriamente. Éste tragó en seco y acató la señal. En ese instante apareció Amidamaru y miró a su amo.

— ¿Es hora, amo Yoh?

—Sí.

— ¡TODOS AFUERA DE AQUÍ EN ESTE MISMO MOMENTO! ¡HANA TIENE QUE COMER!—Gritaron ambos al unísono. Todos se voltearon a verlos y luego voltearon a ver a Hana y a Anna quien, con su expresión, lo dijo todo. En 5 minutos la habitación quedó vacía, solamente estaba la familia Asakura y el espíritu acompañante.

—Gracias. Ahora vete.

Yoh asintió con pesadez y se fue con sus amigos, dejando a Anna y a su hijo solos. Llegó a la sala, encontrándose con sus amigos haciendo escándalo mientras comían más cosas que el muchacho de la espada de madera había preparado. Manta se acercó a su mejor amigo y le apoyó una mano en su hombro.

— ¿Todo está bien?

—Sí, solamente quería quedarme con Annita y Hana mientras le daba de comer. Nunca los vi, me da curiosidad. —Ante esto Manta se sonrojó de sobremanera.

— ¿De qué estás hablando, Yoh? Puede ser un momento muy íntimo para Anna.

Yoh lo miró confundido.

— ¿Por qué? Solamente es comer.

— ¿Eres idiota, Yoh? ¿No sabes cómo se alimenta a un bebé?—Esta vez fue Ren el que habló, integrándose a la conversación. El muchacho lo miró confundido. ¿Qué tanta ciencia era darle un biberón a un bebé?

—Propongo que lo vayas a averiguar por tu cuenta. Si Anna te golpea, tenemos a Fausto para que te atienda las heridas. No puedo creer que seas tan imbécil. —Horo Horo habló y Fausto asintió con una sonrisa. Ryu, Chocolove, Tamao y Pilika pararon las orejas para ver de qué hablaban. —Ve ahora, debe estar en pleno proceso. De paso aprendes sobre anatomía femenina. —Tamao se sonrojó al escuchar eso y la hermana del ainu largó una carcajada.

— ¡Tú si sabes de eso, hermano!—Decía entre risas. El aludido la miró con odio.

— ¡Tú que sabes lo que yo sé!

—Tu hermana tiene razón, deja de hacerte el experimentado.

— ¡Tú cállate Tao!

De nuevo, otra pelea.

Yoh se quedó pensativo por las palabras de su amigo, se paró y decidió hacerle caso y descubrir de una vez qué era lo que tenía que saber. Nadie lo detuvo ni le dijo nada, solamente Fausto preparó gasas y alcohol por si volvía con una golpiza.

Caminó lentamente y se quedó de pie frente a la habitación que ahora compartía con su prometida. Abrió lentamente un poco la puerta y asomó la cabeza. Su corazón dio un vuelco al ver aquella imagen.

Sentada en el futón, Anna se encontraba con Hana en brazos mientras que éste tomaba del pecho de su madre y se agarraba al vestido con una de sus pequeñas y regordetas manitos. La muchacha observaba a su hijo como si fuera la cosa más maravillosa del planeta, hasta se le podía ver una pequeña e imperceptible sonrisa.

El castaño no pudo evitar entrar para poder apreciar de cerca aquella maravillosa escena, por lo que la rubia se sorprendió y lo miró completamente furiosa y sonrojada, mientras que intentaba cubrirse como podía.

— ¡¿Qué diablos estás —

—Yo también quiero…

La chica se sonrojó todavía más ante las palabras del chico, el cual la miraba a ella y al bebé como embelesado. Se lo quedó viendo un par de minutos y luego frunció más el ceño, mientras se sofocaba del calor debido a la vergüenza.

— ¿Qué estás diciendo, pervertido?

—Yo también quiero alimentar a Hana… —El muchacho procesó lo que su prometida había entendido y la miró. —Espera… ¿qué? ¡No! Eh… —Se sonrojó de sobremanera mientras ella lo miraba con ganas de asesinarlo. Se sentó al lado de ella y luego se la quedó viendo con una sonrisa, aún con el sonrojo en su cara.

Anna lo miró confundida y avergonzada. Sintió que Hana se había dormido y, rápidamente, se levantó el vestido para cubrirse y lo fue a dejar en el pequeño catre. Luego, con prisa, se dirigió hacia la puerta para irse pero la mano de Yoh la detuvo. Se volteó y se encontró con el muchacho viéndola fijamente.

—Me puse celoso hace un momento. ¿Por qué tú puedes alimentarlo y yo no?

— ¿Qué no es obvio?—La chica elevó una ceja. A veces la inocencia del muchacho la enloquecía. El castaño soltó una risita. —No entiendo qué es lo gracioso.

—Puedes enseñarme cómo lo haces… —Esto último lo dijo en un susurro en el oído de la muchacha mientras la iba acorralando contra una de las paredes. Anna comenzó a ponerse sumamente nerviosa y soltó un pequeño suspiro de sorpresa.

—B-Basta…

—Sh… No querrás despertar a Hana…

Manta se acercó a la puerta para ver si su amigo estaba muerto o qué, pero cuando escuchó pequeños y ahogados gemidos femeninos decidió volver rápidamente con los demás, completamente rojo y nervioso.

Parece que su mejor amigo estaba aprendiendo de una forma un poco… diferente.

·: Chapter Complete :·

¡Tanto tiempo! Aquí un nuevo drabble, estos cochinos haciendo esas cosas y el pequeño Hana ahí durmiendo inocentemente… xD

Les agradezco profundamente todos sus comentarios, me hace feliz que todavía me sigan en este pequeño proyecto, ¡son los mejores! Espero que les guste este nuevo episodio, nos vemos en el próximo.

¡Un beso grande!

Emi.