Disclaimer: Toda trama, lugares y/o personajes pertenecen a Stephenie Meyer, con exclusión de los de mi autoría. Es una historia sin fines de lucro, solo para diversión pública y personal.
~*~ Capítulo 20 ~*~
Entre Leyendas
Lexie POV
Si digo que no estaba emocionada, estaba mintiendo.
Lo acepto.
Estaba ilusionada como una niña pequeña.
Hoy era la fogata en La Push.
En la mañana Jake había llamado para confirmar conmigo lo que Alexei le había dicho anoche.
Ni más está decir que a Edward la idea le pareció terrible y estuvo hasta último momento tratando de convencerme de que desistiera de ir a la Reserva. Sin embargo, Jake es mi amigo y quería irlo a visitar.
Además, no todos los días te invitan y te dan permiso para asistir a una fogata con los Quileutes. Esas eran oportunidades que tenía que aprovechar.
Ya era de noche. Alrededor de las siete o siete y media. Yo estaba sentada como una niña emocionada en el Impala, con mi hermano al volante, de camino a La Push. Llegamos en menos de veinte minutos. Alexei se estacionó frente de la Casa Black, al lado del Rabbit rojo de Jake. La luz del garaje estaba encendida, la puerta se encontraba semi abierta y por ella se dejaba ver una Harley negra media descompuesta.
"¡Lexie, Alexei!"- Llamó Jake emocionado mientras salía de su casa y nosotros nos bajábamos del Impala y lo saludábamos. "¿Listos?"-Preguntó animado. Asentimos a la misma vez y Jake sonrió de oreja a oreja. "Vengan"- Puso un brazo alrededor de mis hombros y el otro sobre los hombros de Alexei y casi nos llevaba a rastras hasta la playa, donde se llevaría a cabo la fogata.
Cuando llegamos a la playa, la fogata ya estaba encendida. El fuego subía y bajaba lentamente, creando chispas que chocaban entre sí y brillaban, alumbrando el lugar. No fuimos los primeros en llegar. Ya había varias personas sentadas alrededor de la fogata conversando en susurros. Otros estaban de pies esparcidos por el todo el lugar, hablando, riendo y comiendo. Podía identificar a varios de los presentes.
"¡Chicos!"- Gritaron varios animadamente. Eran Quil y Embry. Los saludé con un fuerte abrazo.
"¡Lexie!"- Comentó seductoramente Embry, y tuve el deseo de rodar los ojos. ¿Por qué a mí? ¿Por qué se comportaba así?
"Hola, Embry."- Respondí suavemente mientras buscábamos asiento alrededor de la fogata. Se sentó Jake, y a su lado derecho me senté yo. Alexei se sentó a mi lado y a su lado se sentó Quil. Embry se sentó al lado izquierdo de Jake.
"¿Preparados para la función?"- Preguntó Quil sarcásticamente.
"¿Qué función?"- Pregunté inocentemente. Haciéndome la desentendida.
"Lo de siempre."- Contestó Jake desinteresado. "Siempre que hacemos una fogata, es para contar los mismos cuentos de siempre. Una y otra vez."- Comentó mirándome y encogiendo los hombros.
"No son cuentos, son leyendas, Jake."- Comentó Quil, tirando una pequeña piedra al fuego.
"Son ficción."- Replicó Jake convencido. "Las cuales no son verdad."- Dijo suspirando.
"Si supieran"- Pensé divertida. "¿Qué leyendas?"- Pregunté curiosamente. Obviamente que sabía cuáles leyendas, pero, ellos no sabían que nosotros lo sabíamos. De hecho, ellos ni siquiera saben que son reales. Aun andan pensando que son historias de la reserva inventadas por los ancianos para tener algo que contar.
"Si te escucha un anciano, ay de ti."- Comentó Embry con una gran sonrisa. Él tampoco creía en ellas.
"Pues, la historia de los Quileutes."- Me contestó Jake, ignorando el comentario de su amigo. Yo negué con mi cabeza, como si no supiera de lo que estaba hablando.
Más personas se iban sentando alrededor de la fogata. Billy se encontraba frente a nosotros y cuando nos vio, nos saludó con una sonrisa paternal. El anciano Quil estaba a su lado. Cerca de ellos se encontraban Harry Clearwater y su esposa Sue. Busqué a Leah y a Seth con la mirada, pero no se encontraban ahí.
Seguí mirando alrededor el círculo y me encontré con las figuras imponentes de Sam, Jared, el idiota de Paul y una chica al lado de Sam, que enseguida reconocí como Emily, debido a que su cara llevaba las tres cicatrices que Sam le había hecho.
Leer un libro y ver una película no era lo mismo que el estar viéndolas de frente. Cielos, eran tres marcas de garras que le corrían desde la frente hasta la barbilla, deformándole hacia abajo el ojo y parte de su boca.
"Dios, eso debió dolor asquerosamente."- Pensé impresionada mientras miraba hacia otro lado, para no llamar la atención ni que se dieran cuenta de que los estaba viendo.
Había varias personas más alrededor, pero, no me acordaba de los nombres de todos.
Sam ordenó a todos los que se encontraban de pie, que se acercarán y se sentaran porque ya iban a comenzar el relato de las leyendas. Ya nosotros estábamos sentados desde hacía rato, pero Jake no pudo evitar soltar un leve bufido, ganándose inconscientemente un codazo a sus costillas de mi parte; lamentablemente, las miradas de Jared, Sam y Paul se volvieron a nuestra dirección, no importaba lo leve que haya sido el bufido de Jake, eran lobos y tenían una gran audición que hasta podía rivalizar con la de un vampiro. Los tres se nos quedaron mirando por unos instantes, y luego volvieron la vista a los ancianos que comenzaban a hablar. Aun así, no pude evitar volver a mirarlos y descubrir que Paul me estaba mirando con un brillo extraño en la mirada.
¿No me diga que se estaba acordando de las bonitas palabras que habíamos cruzado la otra vez? Que se acerque y me pregunte si me importa para que vea cual será mi respuesta. Si lo tengo que volver a insultar, lo insultaba. Lo miré fijamente y le saqué la lengua infantilmente, él abrió los ojos impresionado y fue su turno de bufar y virar la cara, molesto.
"Idiota"- Pensé rodando los ojos mientras le prestaba atención a Billy, quien comenzó a hablar.
"Los Quileutes han sido pocos desde el principio —Comenzó a relatar Billy, como si estuviera diciendo lo mismo que había dicho ayer, y que había dicho el otro día. "No hemos llegado a desaparecer a pesar de lo escaso de nuestro número porque siempre ha corrido magia por nuestras venas. No siempre fue la magia de la transformación, eso acaeció después, sino que al principio, fue la de los espíritus guerreros."- Dijo, y no sabía porque, pero esto me sonaba a las mismas líneas que había escrito la Meyer.
Aunque, bueno, si es una leyenda, debe de ser la misma. Miré hacia Emily, y tal como en los libros, tenía una libreta y un bolígrafo que se movía a una velocidad increíble. Luego miré a mi hermano y lo vi absorto totalmente en lo que decía Billy. Siempre él y su fascinación por lo sobrenatural.
"En los primeros tiempos, la tribu se estableció en este fondeadero y adquirió gran
destreza en la pesca y en la construcción de canoas. El puerto era muy rico en peces y el
grupo, pequeño; por ello, pronto hubo quienes codiciaron nuestra tierra, pues éramos
pocos para contenerlos. Tuvimos que embarcarnos en las canoas y huir cuando nos atacó
una tribu más grande."- Relató como si ya lo hubiera hecho mil veces.
»Kaheleha no fue el primer espíritu guerrero, pero no han llegado hasta nosotros las historias acaecidas con anterioridad. No recordamos quién fue el que descubrió este poder ni cómo se usó antes de esta situación crítica. Kaheleha fue el primer Espíritu Jefe de nuestra historia. Él se sirvió de la magia para defender nuestra tierra en aquel trance.
»Él y todos los guerreros dejaron las canoas; no en carne y hueso, pero sí en espíritu. Las mujeres se ocuparon de los cuerpos y las olas y los hombres volvieron a tierra en espíritu.
»No podían tocar físicamente a la tribu enemiga, pero disponían de otras formas de lucha. La tradición detalla que hicieron soplar fuertes vientos sobre el campamento enemigo; el viento aulló de tal modo que los aterrorizó. Las historias también nos dicen que los animales podían ver a los espíritus guerreros y comunicarse con ellos, de modo que ellos los usaron a su antojo.
»Kaheleha desbarató la invasión con su ejército de espíritus. La tribu invasora traía manadas de enormes perros de pelaje espeso que utilizaban para tirar de sus trineos en el helado norte. Los espíritus guerreros volvieron a los canes contra sus amos y luego atrajeron a una inmensa plaga de murciélagos desde las cuevas de los acantilados. También usaron el aullido del viento para ayudar a los perros a causar confusión entre los hombres. Al final, los perros y los murciélagos vencieron. Los invasores supervivientes se dispersaron y consideraron el fondeadero como un lugar maldito a partir de entonces. Los perros se volvieron salvajes cuando fueron liberados por los espíritus guerreros. Los Quileutes volvieron a sus cuerpos y con sus mujeres, victoriosos.
»Las otras tribus vecinas, la de los Hoh y los Makah, sellaron tratados de paz con los Quileutes, porque no querían tenérselas que ver con nuestra magia. Vivimos en paz con ellos. Cuando un enemigo nos atacaba, los espíritus guerreros lo dispersaban.
»Pasaron muchas generaciones hasta la llegada del último Espíritu Jefe, Taha Aki, conocido por su sabiduría y su talante pacífico. La gente vivía dichosa y feliz bajo su cuidado.
»Pero había un hombre insatisfecho: Utlapa. Utlapa era uno de los espíritus guerreros más fuertes del jefe Taha Aki, un gran guerrero, pero también un hombre codicioso. Opinaba que nuestra gente debía usar la magia para extender sus territorios, someter a los Hoh y los Makah y erigir un imperio.
»Sin embargo, los guerreros compartían los pensamientos cuando eran espíritus, por lo que Taha Aki tuvo conocimiento de la ambición de Utlapa, se encolerizó con él, le desterró y le ordenó no convertirse en espíritu otra vez. Utlapa era fuerte, pero los guerreros del jefe le superaban en número, así que no le quedó otro remedio que irse. El exiliado, furioso, se escondió en el bosque cercano a la espera de una oportunidad para vengarse del jefe.
»El Espíritu Jefe estaba alerta para proteger a su gente incluso en tiempos de paz. Con tal propósito, frecuentaba un recóndito lugar sagrado en las montañas en el que abandonaba su cuerpo para recorrer los bosques y la costa y así cerciorarse de que no había ningún peligro.
»Un día, Utlapa le siguió cuando Taha Aki se marchó a cumplir con su deber. Al principio, sólo planeaba matarle, pero aquello tenía desventajas. Lo más probable sería que los espíritus guerreros le buscaran para acabar con él y le alcanzaran antes de que lograra escapar. Mientras se escondía entre las rocas observando cómo se preparaba el jefe para abandonar su cuerpo, se le ocurrió otro plan.
»Taha Aki abandonó su cuerpo en el lugar sagrado y voló con el viento para cuidar de su pueblo. Utlapa esperó hasta asegurarse de que el espíritu del jefe se había alejado una cierta distancia.
»Taha Aki supo el momento exacto en que Utlapa se le unió en el mundo de los espíritus y también se percató de sus propósitos homicidas. Volvió a toda velocidad hacia el lugar sagrado, pero incluso los vientos fueron incapaces de ir lo bastante rápido para salvarle. A su regreso, su cuerpo se había marchado ya y el de Utlapa yacía abandonado, pero su enemigo no le había dejado ninguna vía de escape, porque había cortado su propia garganta con las manos de Taha Aki.
»El Espíritu Jefe siguió a su cuerpo mientras bajaba la montaña e increpó a Utlapa, pero éste le ignoró como si no fuera más que viento.
»Taha Aki presenció con desesperación cómo Utlapa usurpaba su puesto como jefe de los Quileutes. Lo único que hizo el traidor durante las primeras semanas fue cerciorarse de que nadie descubría su impostura. Luego, empezaron los cambios, porque el primer edicto de Utlapa consistió en prohibir a todos los guerreros entrar en el mundo de los espíritus. Alegó que había tenido la visión de un peligro, pero lo cierto era que estaba asustado. Sabía que Taha Aki estaría esperando el momento de contar su historia. Utlapa también temía entrar en el mundo de los espíritus, sabiendo que en ese caso, Taha Aki reclamaría su cuerpo rápidamente. Así pues, sus sueños de conquista con un ejército de espíritus guerreros eran imposibles, por lo que se contentó con gobernar la tribu. Se convirtió en un estorbo, siempre a la búsqueda de privilegios que Taha Aki jamás había reclamado, rehusando trabajar codo a codo con los demás guerreros, y tomando otra esposa joven, la segunda, y después una tercera, a pesar de que la primera esposa de Taha Aki aún vivía, algo que nunca se había visto en la tribu. El Espíritu Jefe lo observaba todo con rabia e impotencia.
»Hubo un momento en que incluso Taha Aki quiso matar su propio cuerpo para salvar a la tribu de los excesos de Utlapa. Hizo bajar a un lobo fiero de las montañas, pero el usurpador se escondió detrás de sus guerreros. Cuando el lobo mató a un joven que estaba protegiendo al falso jefe, Taha Aki sintió una pena terrible, y por eso, ordenó al lobo que se marchara.
»Todas las historias nos dicen que no era fácil ser un espíritu guerrero. Liberarse del propio cuerpo resultaba más aterrador que excitante y ése es el motivo por el que reservaban el uso de la magia para los tiempos de necesidad. Los solitarios viajes de vigilia del jefe habían sido siempre una molestia y un sacrificio, ya que estar sin cuerpo desorientaba y era una experiencia horrible e incómoda. Taha Aki llevaba ya tanto tiempo fuera de su cuerpo que llegó a estar al borde de la agonía. Se sentía maldito y creía que, atrapado para siempre en el martirio de esa nada, jamás podría cruzar a la tierra del más allá, donde le esperaban los ancestros.
»El gran lobo siguió al espíritu del jefe a través de los bosques mientras se retorcía y se contorsionaba en su sufrimiento. Era un animal muy grande y bello entre los de su especie. De pronto, el jefe sintió celos del estúpido lobo que, al menos, tenía un cuerpo y una vida. Incluso una existencia como animal sería mejor que esa horrible conciencia de la nada.
»Y entonces, Taha Aki tuvo la idea que nos hizo cambiar a todos. Le rogó al gran lobo que le hiciera sitio en su interior para compartir su cuerpo y éste se lo concedió. Taha Aki entró en el cuerpo de la criatura con alivio y gratitud. No era su cuerpo humano, pero resultaba mejor que la incorporeidad del mundo de los espíritus.
»El hombre y el lobo regresaron al poblado del puerto formando un solo ser. La gente huyó despavorida y reclamó a gritos la presencia de los guerreros, que acudieron a enfrentarse a la bestia con sus lanzas. Utlapa, por supuesto, permaneció escondido y a salvo.
»Taha Aki no atacó a sus guerreros. Retrocedió lentamente ante ellos, hablándoles con los ojos e intentando aullar las canciones de su gente. Los guerreros comenzaron a darse cuenta de que no era un animal corriente y que lo poseía un espíritu. Un viejo luchador, de nombre Yut, decidió desobedecer la orden del falso jefe e intentó comunicarse con el lobo.
»Tan pronto como Yut cruzó al mundo de los espíritus, Taha Aki dejó al lobo, el animal esperó obedientemente su regreso, para hablar con él. Yut comprendió la verdad al instante y dio la bienvenida al verdadero jefe a su casa.
»En este momento, Utlapa apareció para ver si habían derrotado al carnívoro. Cuando descubrió que Yut yacía sin vida en el suelo, rodeado por los guerreros que le protegían, se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo. Sacó su cuchillo y corrió a matar a Yut antes de que pudiera regresar a su cuerpo.
»—¡Traidor! —exclamó, y los guerreros no supieron qué hacer. El jefe había prohibido los viajes astrales y a él correspondía administrar el castigo a quienes desobedecían.
»Yut saltó dentro de su cuerpo, pero Utlapa tenía ya el cuchillo en su garganta y le había cubierto la boca con una mano. El cuerpo de Taha Aki era fuerte y Yut estaba debilitado por la edad, así que no pudo decir ni una palabra para avisar a los otros antes de que Utlapa lo silenciara para siempre.
»Taha Aki observó cómo el espíritu de Yut se deslizaba hacia las tierras del más allá, que le estaban vedadas por toda la eternidad. Le abrumó una ira superior a cualquier otro sentimiento que había experimentado hasta ese momento. Volvió al cuerpo del gran lobo con la intención de desgarrar la garganta de Utlapa pero, en cuanto se unió a la bestia, acaeció un gran acontecimiento mágico.
»La ira de Taha Aki era la de un hombre, el amor que profesaba por su gente y el odio por su opresor fueron emociones demasiado humanas, demasiado grandes para el cuerpo del animal, así que éste se estremeció y Taha Aki se transformó en un hombre ante los ojos de los sorprendidos guerreros.
»El nuevo hombre no tenía el mismo aspecto que el cuerpo de Taha Aki, sino que era mucho más glorioso: la interpretación en carne del espíritu de Taha Aki. Los guerreros le reconocieron al momento, porque ellos habían volado con el espíritu de Taha Aki.
«Utlapa intentó huir, pero el nuevo Taha Aki tenía la fuerza de un lobo, por lo que capturó al suplantador y aplastó el espíritu dentro de él antes de que pudiera salir del cuerpo robado.
»La gente se alegró al comprender lo ocurrido. Taha Aki rápidamente puso todas las cosas en su sitio, trabajando otra vez con su gente y devolviendo de nuevo a las esposas con sus familias. El único cambio que mantuvo fue el fin de los viajes espirituales, sabedor de su peligro ahora que ya existía la idea de robar vidas con ellos. No hubo más espíritus guerreros.
»Desde entonces en adelante, Taha Aki fue más que un lobo o un hombre. Le llamaron Taha Aki, el Gran Lobo, o Taha Aki, el Hombre Espíritu. Lideró la tribu durante muchos, muchos años, porque no envejecía. Cuando amenazaba algún peligro, volvía a adoptar su forma de lobo para luchar o asustar al enemigo, y así la tribu vivió en paz. Taha Aki tuvo una prolífica descendencia y muchos de sus hijos, al llegar la edad de convertirse en hombres, también se convertían en lobos. Todos los lobos eran diferentes entre sí, porque eran espíritus lobo y reflejaban al hombre que llevaban dentro."
Billy Black era un pro contando historias. Me tenía pegada al asiento, ansiando querer saber más. Aunque se supone que ya lo sabía, pero, rayos, nunca fui fan de Crepúsculo, lo odiaba, así que no las sabía todas completas de rabo a cabo, como toda fan extremista debe de saber; y lo que ya había leído de ellas, se me había olvidado. Lo que quería decir que es como si las estuviera escuchando por primera vez. Si analizábamos el asunto, sí las estaba escuchando por primera vez.
Esto se sentía mejor que leer diez libros o ver una saga de películas. Cada palabra que salía de los labios del anciano Billy, era como si entrara a mi cabeza y lo estuviera viviendo personalmente. Era un poco espeluznante, si me preguntan.
"Ese Utlapa, maldito. Si lo viera de frente, lo despellejaba vivo."- Pensé molesta.
"Algunos de sus hijos se convirtieron en los guerreros de Taha Aki y tampoco envejecieron. Otros se negaron a unirse a la manada de hombres lobo porque les disgustaban las transformaciones, y éstos sí envejecían. Con los años, la tribu descubrió que los licántropos podían hacerse ancianos como cualquiera si abandonaban sus espíritus lobo. Taha Aki vivió el mismo periodo de tiempo que tres hombres."- Siguió con su relato mientras yo seguía pegada escuchándolo. Por Dios, todo pasó de verdad. ¡Era historia; y yo amo la historia! "Se casó con una tercera mujer después de que murieran otras dos y encontró en ella la verdadera compañera de su espíritu, y aunque también amó a las otras dos, con ésta experimentó un sentimiento más intenso. Así que decidió abandonar a su espíritu lobo para poder morir con ella."- Dijo y tuve que aguantar las ganas de aplaudirle a Billy por su forma de contar la historia, pero me contuve. Una loca aplaudiendo sola. No, gracias.
No pude evitar pasar mi mirada por todo el lugar, mirando a cada uno de los chicos que ya estaban convertidos en lobos; y los que aún faltaban por transformarse. Si no estaba equivocada, la leyenda que le seguía se supone que fuera la de la tercera esposa.
"Lexie está más entretenida que todos nosotros aquí juntos."- Susurró Jake burlonamente, lo miré rápidamente, me llevé el dedo índice a los labios y lo mandé a callar como si fuera un niño pequeño, para luego volver la vista hacía Billy, quien no nos prestó atención y continúo relatando su historia.
"Y así fue como llegó a nosotros la magia, aunque no es el final de la historia..."- Dejó en tensión el asunto, mientras tomaba en sus manos una botella de agua y miraba hacia el anciano Quil, quien rápidamente se puso rígido en su asiento y carraspeó un poco su garganta para llamar la atención. A fin de cuentas, la mía ya la tenía. Aunque si soy sincera, era la historia que menos me gustaba, la de la tercera esposa. No la recordaba completamente, pero, sé que no me gustaba, aunque no recuerdo el por qué. Es solo que tengo ese sentimiento ahí como una espina en el corazón.
"Esa fue la historia de los espíritus guerreros."- Comenzó el Viejo Quil con voz aguda. "Y ésta es la historia del sacrificio de la tercera esposa."- Continuó.
"¿Sacrificio?"- Pensé en voz alta mientras miraba a las chispas de fuego brincar hacia la noche. Creo que ya me iba acordando del porque no me gustaba esa historia. Volví a mirar a los chicos y me fijé que el idiota de Paul se me había quedado viendo. Otra vez. Lo miré fijamente mientras levantaba una ceja retándolo y le preguntaba con la mirada que qué rayos quería. "Sé que soy hermosa, pero no me mires tanto que me desgasto."- Le dije por lo bajo, aunque sabía que varios me pudieron escuchar, incluidos él y su grupo de amigos. Varios rieron fuertemente y él me fulminó con la mirada.
"Ya quisieras."- Susurró con altanería, lo suficientemente alto para que lo escuchara mientras se ponía rígido y me seguía mirando mal.
"Brincos dieras tú."- Gruñí por lo bajo, también fulminándolo con la mirada. Sam le dijo algo en susurró que no pude llegar a escuchar, pero creo que fue una orden para que se callara y guardara silencio porque frunció el ceño y no cacareó más.
"Lexie, no sabes cuánto te quiero."- Comentó Jake con un brillo de picardía en la mirada mientras pasaba su brazo por mis hombros y los apretaba. "Eres la mejor."- Susurró en mi oído, lo que me causó que sonriera grandemente.
"Lo sé, lo sé."- Comenté engreídamente mientras miraba a mi hermano y lo veía moviendo su cabeza de un lado para el otro, con una sonrisa casi invisible. El anciano Quil volvió a carraspear su garganta para que le prestáramos atención, así lo hicimos y él comenzó a relatar la leyenda de la tercera esposa.
«Muchos años después de que Taha Aki abandonara su espíritu lobo, cuando había alcanzado la edad provecta, estallaron problemas en el norte con los Makah a causa de la desaparición de varias jóvenes de su tribu. Los Makah culpaban de ello a los lobos vecinos, a los que temían y de los que desconfiaban. Los hombres lobo podían acceder al pensamiento de los demás mientras estaban en forma lupina, del mismo modo que sus ancestros cuando adquirían su forma de espíritu, por lo que sabían que ninguno de ellos estaba involucrado. Taha Aki intentó tranquilizar al jefe de los Makah, pero había demasiado miedo. Él no quería arriesgarse a una lucha, pues ya no era un guerrero en condiciones de llevar a la tribu al combate. Por eso, encomendó a su hijo lobo Taha Wi, el mayor, la tarea de descubrir al verdadero culpable antes de que se desataran las hostilidades."
Que terrible que cada vez que te conviertas, tengas un montón de gente espiándote la mente y los pensamientos. No existe la privacidad. Que horror. No me quiero imaginar todas las barbaridades que pasarán por las mentes de lobos adolecentes con las hormones revolcadas. Agradecí mentalmente el que no me convirtiera en lobo.
O mejor aún, agradecí que Edward no pudiera leer mi mente.
¡Mis pensamientos son míos! No para conocimiento y entretenimiento público. En fin, seguí prestándole atención al Viejo Quil.
« Taha Wi emprendió una búsqueda por las montañas con cinco lobos de su manada en pos de cualquier evidencia de las desaparecidas. Hallaron algo totalmente novedoso: un extraño olor dulzón en el bosque que les quemaba la nariz hasta el punto de hacerles daño."
"Olor dulzón."- Pensé divertidamente, intentando no sonreír. "¿Así era como huelen los vampiros para los lobos?"- Me pregunté curiosa."Dulzón, ni que fueran un melocotón."- Susurré incrédula, pero pude escuchar el bufido por parte de Alexei y la risa boba de Embry y Quil, mientras que podía sentir a Jake temblando y aguantándose las ganas de reír fuertemente. No podía decir lo mismo del grupo de los Tres Mosqueteros. Entiéndase: Sam, Jared y Paul, quienes no tenía que mirar a su dirección para saber que no les había agradado el comentario. Sin embargo, no podían hacer ni decir nada porque se supone que ninguno de nosotros sabíamos que esas leyendas no eran meros cuentos, y que todo era realidad, así que, se tenían que quedar callados.
"No conocían a ninguna criatura que dejara semejante hedor, pero lo rastrearon igualmente."-Continuó el Viejo Quil con el relato. "Encontraron débiles vestigios de fragancia y sangre
humanas a lo largo del rastro. Estaban convencidos de seguir al enemigo adecuado"- Contaba como si hubiera estado presente, y yo automáticamente me perdí en sus palabras.
»El viaje les llevó tan al norte que Taha Wi envió de vuelta al puerto a la mitad de la manada, a los más jóvenes, para informar a Taha Aki.
»Taha Wi y sus dos hermanos nunca regresaron.
»Los más jóvenes buscaron a sus hermanos mayores, pero sólo hallaron silencio. Taha Aki lloró a sus hijos y deseó vengar su muerte, pero ya era un anciano. Vistió sus ropas de duelo y acudió en busca del jefe de los Makah para contarle lo acaecido. El jefe Makah creyó en la sinceridad de su dolor y desaparecieron las tensiones entre las dos tribus.
»Un año más tarde, desaparecieron de sus casas dos jóvenes doncellas Makah en la misma noche. Los Makah llamaron a los lobos Quileutes rápidamente, que descubrieron el mismo olor dulzón por todo el pueblo. Los lobos salieron de caza de nuevo.
»Sólo uno regresó. Era Yaha Uta, el hijo mayor de la tercera esposa de Taha Aki, y el más joven de la manada. Se trajo con él algo que los Quileutes jamás habían visto antes, un extraño cadáver pétreo y frío despedazado. Todos los que tenían sangre de Taha Aki, incluso aquellos que nunca se habían transformado en lobos, aspiraron el olor penetrante de la criatura muerta. Este era el enemigo de los Makah.
»Yaha Uta contó su aventura: sus hermanos y él encontraron a la criatura con apariencia de un hombre, pero duro como el granito, con las dos chicas Makah. Una ya estaba muerta en el suelo, pálida y desangrada. La otra estaba en los brazos de la criatura, que mantenía la boca pegada a su garganta. Quizá aún vivía cuando llegaron a la espantosa escena, pero aquel ser rápidamente le partió el cuello y tiró el cuerpo sin vida al suelo mientras ellos se aproximaban. Tenía los labios blancos cubiertos de sangre y los ojos le brillaban rojos."- Inconscientemente me estremecí ante la imagen y sus palabras.
Los ojos rojos.
No sé porque rayos me tuve que imaginar al tal D ese.
Vampiro hostigador.
Preferí olvidarme un momento de mis pensamientos y seguir escuchando la historia.
»Yaha Uta describió la fuerza y la velocidad de la criatura. Uno de sus hermanos se convirtió muy pronto en otra víctima al subestimar ese vigor. La criatura le destrozó como a un muñeco. Yaha Uta y su otro hermano fueron más cautos y atacaron en equipo, mostrando una mayor astucia al acosar a la criatura desde dos lados distintos. Tuvieron que llegar a los límites extremos de su velocidad y fuerza lobuna, algo que no habían tenido que probar hasta ese momento. Aquel ser era duro como la piedra y frío como el hielo. Se dieron cuenta de que sólo le hacían daño sus dientes, por lo que en el curso de la lucha fueron arrancándole trozos de carne a mordiscos.
»Pero la criatura aprendía rápido y pronto empezó a responder a sus maniobras. Consiguió ponerle las manos encima al hermano de Yaha Uta y éste encontró un punto indefenso en la garanta del ser de hielo, y lo atacó a fondo. Sus dientes le arrancaron la cabeza, pero las manos del enemigo continuaron destripando a su hermano.
»Yaha Uta despedazó a la criatura en trozos irreconocibles y los arrojó a su alrededor en un intento desesperado de salvar a su hermano. Fue demasiado tarde, aunque al final logró destruirla.
»O eso pensó al menos. Yaha Uta llevó los restos que quedaron para que fueran examinados por los ancianos. Una mano cortada estaba al lado de un trozo del brazo granítico de la criatura. Las dos piezas entraron en contacto cuando los ancianos las movieron con palos y la mano se arrastró hacia el brazo, intentando unirse de nuevo.
»Horrorizados, los ancianos incineraron los restos. El aire se contaminó con una gran nube de humo asfixiante y repulsivo. Cuando sólo quedaron cenizas, las dividieron en pequeñas bolsitas y las esparcieron muy lejos y separadas unas de otras, algunas en el océano, otras en el bosque, el resto en las cavernas del acantilado. Taha Aki anudó una bolsita alrededor de su cuello, con la finalidad de poder dar la alarma en caso de que la criatura intentara rehacerse de nuevo."- Relató para luego permanecer en silencio completamente y mirar poco a poco a Billy, quien de su cuello dejó mostrar una pequeña bolsita renegrida, cual pendía de una cuerda de cuero.
Eso fue un momento para recordar. Que te anden contando algo, y que de un momento a otro haya un silencio sepulcral para que luego te mostraran pruebas de que lo que te estaban diciendo, era cierto. Tenía tanta curiosidad de acercarme un poco más y ver más de cerca esa bolsita, pero me contuve. Dentro de esa bolsita, había parte de un vampiro. ¿Quién no tendría curiosidad?
"Esta gente está loca."- Pensé exaltada. "Cargar con las cenizas de tu enemigo guindando en el cuello. Eso es, es….ay no no no. Yo paso. Que se lo guinde otro."- Pensé mientras movía mi cabeza de un lado para el otro de forma incrédula. Y aun así me pregunto: ¿Tendrá algo aun dentro esa bolsita? Han pasado tantos años que ya el polvo ha de haber desaparecido.
Ya me imagino yo con las cenizas de Lauren colgándome del cuello. Gracias, pero no.
"Le llamaron el Frío, el bebedor de sangre, y vivieron con el miedo de que no estuviera solo pues la tribu contaba únicamente con un lobo protector, el joven Yaha Uta."- Contaba el Viejo Quil.
"Los Fríos."- Pensé y rápidamente la cara de cada uno de los Cullen me llegó a la mente.
»Enseguida salieron de dudas. La criatura tenía una compañera, otra bebedora de sangre, que vino a las tierras de los Quileutes clamando venganza.
»Las historias sostienen que la Mujer Fría era la criatura más hermosa que habían visto los ojos humanos. Parecía una diosa del amanecer cuando entró en el pueblo aquella mañana; el sol brilló de pronto e hizo resplandecer su piel blanca y el cabello dorado que flotaba hasta sus rodillas. Tenía una belleza mágica, con los ojos negros y el rostro pálido. Algunos cayeron de rodillas y la adoraron.
»Pidió algo en una voz alta y penetrante, en un idioma que nadie había escuchado antes. La gente se quedó atónita sin saber qué contestarle. No había nadie del linaje de Taha Aki entre los testigos, salvo un niño pequeño. Este se colgó de su madre y gritó que el olor de la aparición le quemaba la nariz. Uno de los ancianos, que iba de camino hacia el Consejo, escuchó al muchacho y se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo. Ordenó la huida a voz en grito. Ella le mató a él en primer lugar.
»Sólo sobrevivieron dos de los veinte testigos de la llegada de la Mujer Fría, y ello gracias a que la sangre la distrajo e hizo una pausa en la matanza para saciar su sed. Esos dos supervivientes corrieron hacia donde estaba Taha Aki, sentado en el Consejo con los otros ancianos, sus hijos y su tercera esposa.
»Yaha Uta se transformó en lobo en cuanto oyó las noticias y se fue solo para destruir a la bebedora de sangre. Taha Aki, su tercera esposa, sus hijos y los ancianos le siguieron.
»Al principio no encontraron a la criatura, sólo los restos de su ataque: cuerpos rotos, desangrados, tirados en el camino por el que había llegado. Entonces, oyeron los gritos y corrieron hacia el puerto.
»Un puñado de Quileutes había corrido hacia las canoas en busca de refugio. Ella nadó hacia ellos como un tiburón y rompió la proa de la embarcación con su fuerza prodigiosa. Cuando la canoa se fue a pique, atrapó a quienes intentaban apartarse a nado y los mató también.
»Se olvidó de los nadadores que se daban a la fuga cuando atisbo al gran lobo en la playa. Nadó tan deprisa que se convirtió en un borrón y llegó, mojada y gloriosa, a enfrentarse con Yaha Uta. Le señaló con un dedo blanco y le preguntó algo incomprensible. Yaha Uta esperó.
»Fue una lucha igualada. Ella no era un guerrero como su compañero, pero Yaha Uta
estaba solo y nadie pudo distraerla de la furia que concentró en él.
«Cuando Yaha Uta fue vencido, Taha Aki gritó desafiante. Calló hacia delante y se transformó en un lobo anciano, de hocico blanco. Estaba viejo, pero era Taha Aki, el Hombre Espíritu, y la ira le hizo fuerte. La lucha comenzó de nuevo.
»La tercera esposa de Taha Aki acababa de ver morir a su hijo. Ahora era su marido el que luchaba y ella había perdido la esperanza de que venciera. Había escuchado en el Consejo cada palabra pronunciada por los testigos de la matanza. Había oído la historia de la primera victoria de Yaha Uta y sabía que su difunto hijo triunfó en aquella ocasión gracias a la distracción causada por su hermano.
»La tercera esposa tomó un cuchillo del cinturón de uno de los hijos que estaban a su lado. Todos eran jóvenes, aún no eran hombres, y ella sabía que morirían cuando su padre perdiera.
»Corrió hacia la Mujer Fría con la daga en alto. Ésta sonrió, sin distraerse apenas de la lucha con el viejo lobo. No temía ni a la débil humana ni al cuchillo, que apenas le arañaría la piel. Estaba dispuesta ya a descargar el golpe de gracia sobre Taha Aki.
»Y entonces la tercera esposa hizo algo inesperado. Cayó de rodillas ante la bebedora de sangre y se clavó el cuchillo en el corazón.
»La sangre borbotó entre los dedos de la tercera esposa y salpicó a la Mujer Fría, que no pudo resistir el cebo de la sangre fresca que abandonaba el cuerpo de la mujer agonizante, y de modo instintivo, se volvió hacia ella, totalmente consumida durante un segundo por la sed.
»Los dientes de Taha Aki se cerraron en torno a su cuello.
»Ese no fue el final de la lucha, ya que ahora Taha Aki no estaba solo. Al ver morir a su madre, dos de sus jóvenes hijos sintieron tal ira que brotaron de ellos sus espíritus lobo, aunque todavía no eran hombres. Consiguieron acabar con la criatura, junto con su padre.
»Taha Aki jamás volvió a reunirse con la tribu. Nunca volvió a convertirse en hombre. Permaneció echado todo un día al lado del cuerpo de la tercera esposa, gruñendo cada vez que alguien intentaba acercársele, y después se fue al bosque para no regresar jamás."
"¿Pero qué demonios?"- Pensé histérica. Ahora recordaba porque esta historia no me gustaba. Que mujer tan bruta, por Dios. ¿Cómo iba a matarse? ¿Por qué no pensó en otro cosa? Si tenía ese cuchillo a la mano, ¿por qué entonces mejor en vez de apuñalarse, no se hería un brazo, o una pierna? ¡Sangre por sangre es lo mismo! ¿Por qué demonios tenía que acuchillar el corazón? "Que mujer tan dramática."- Pensé irritada. ¿A caso las mujeres de esa época no sabían pensar? La mezcla de sentimientos le nubló el cerebro y no la dejó analizar bien las cosas. "Yo no me hubiera clavo un cuchillo en el corazón, me hubiera hecho una herida en la mano y ya."- Pensé convencida. "Pobre diabla."- Suspiré mentalmente. Qué triste y lamentable historia.
En fin, el anciano Quil continuó hablando.
»Apenas hubo problemas con los fríos a partir de aquel momento. Los hijos de Taha Aki protegieron a la tribu hasta que sus propios hijos alcanzaron la edad necesaria para ocupar su lugar. Nunca hubo más de tres lobos a la vez, porque ese número era suficiente. Algún bebedor de sangre aparecía por estas tierras de vez en cuando, pero caían víctimas de la sorpresa, ya que no esperaban a los lobos. Alguna vez moría algún protector, pero nunca fueron diezmados como la primera vez, pues habían aprendido a luchar contra los fríos y se transmitieron el conocimiento de unos a otros, de mente a mente, de espíritu a espíritu, de padre a hijo.
»El tiempo pasó y los descendientes de Taha Aki no volvieron a convertirse en lobos cuando alcanzaban la hombría. Los lobos sólo regresaban en momentos esporádicos, cuando un frío aparecía cerca. Los fríos venían de uno en uno o en parejas y la manada continuó siendo pequeña.
«Entonces, apareció un gran aquelarre y nuestros propios tatarabuelos se prepararon para luchar contra ellos. Sin embargo, el líder habló con Ephraim Black como si fuera un hombre y le prometió no hacer daño a los Quileutes. Sus extraños ojos amarillos eran la prueba de que ellos no eran iguales a los otros bebedores de sangre. Superaban en número a los lobos, así que no había necesidad de que los fríos ofrecieran un tratado cuando podían haber ganado la lucha. Ephraim aceptó. Permanecieron fieles al pacto, aunque su presencia sirvió de atracción para que vinieran otros."- Relató y miré rápidamente a Alexei y él automáticamente hizo lo mismo.
"Los Cullen."- Pasó por mi mente como un rayo y sabía que lo mismo había pasado por la de él. "Ese fue el pacto que Ephraim Black hizo con los Cullen."- Pensé sorprendida.
"El aumento del aquelarre forzó a que la manada fuera la mayor que la tribu había visto jamás."- Comentó el Viejo Quil mientras nos miraba a todos con sus ojos ya cansados y arrugados. "Excepto, en los tiempos de Taha Aki."- Dijo suspirando. "Y así los hijos de la tribu otra vez cargan con la responsabilidad y comparten el sacrificio que sus padres soportaron antes que ellos."- Terminó de relatar y sentí como si un balde lleno de agua callera encima de mí.
No me quiero ni imaginar lo que pasaría ahora mismo si cada uno de los que están aquí presentes se enteraran de que, primero: conocíamos su historia. Segundo: sabemos que son reales. Tercero: que habían lobitos a nuestro alrededor y sabíamos quiénes eran. Pero lo peor de todo era que se enteraran de que conocíamos personalmente a los Cullen y, no, peor aún, que se enteraran que Lexie Van der Vaart, o sea yo, era la novia de uno de ellos.
"Nos linchan."- Pensé suspirando cansadamente. Juro que en estos momentos me sentía como una cucaracha en un baile de gallinas. Totalmente fuera de lugar.
Ya se había terminado por hoy las historias. Ahora todos estábamos hablando tranquilamente, por así decirlo.
"¿Y qué tal?"-Preguntó Embry emocionado mirándome con una gran sonrisa. "¿Les gustaron las leyendas?"- Nos preguntó a Alexei y a mí. Ambos asentimos a la misma vez, y como siempre pasaba, les daba gracia. Aunque a mí ni una gota. Todos nos fuimos hacia una mesa donde estaban sirviendo unos hot dogs, nos servimos y nos encaminamos cerca de la orilla del mar.
"¡Hola!"- Comentó una voz femenina. Todos nos volteamos a la misma vez para prestarle atención a quien nos estaba saludando.
"Sam"- Dijo Jake ácidamente, pero, saludando con un asentimiento de cabeza. Sin embargo, Sam no había sido el que nos había saludado, sino que fue Emily.
"¿Ustedes deben ser los sobrinos de Charlie, verdad?"- Preguntó dulcemente, saqué fuerzas de donde no habían para no mirar directamente a sus cicatrices. Eso era una falta de respeto. La miré directamente a los ojos y asentí al unísono con mi hermano, otra vez.
"Lexie"- Me presenté rápidamente con una pequeña sonrisa.
"Alexei"- Se presentó mi hermano, a la misma vez que yo. Lo que causó que ella riera suavemente y automáticamente la mirada de Sam se suavizara. No importaba lo que pasara entre hombres lobos y vampiros, dejando aparte todo eso, era fascinante poder ver el lazo invisible de la imprimación entre Sam y Emily. Aunque Sam no lo dijera a viva voz, se podía notar a leguas que con tan solo estar al lado de la chica, de él brotaba un aire de protección que los envolvía, y la adoración absoluta que reflejaba por ella, menguaba un poco el desagrado que a veces sentía por él y su 'manada' (Entiéndase Paul).
"Soy Emily, la prometida de Sam."- Se presentó feliz, pero con un tono que daba a entender que estaba más que enamorada de su prometido. Éste la miró y ambos se sonrieron cariñosamente como si no hubiera nadie más a su alrededor observándolos. "¿Es la primera vez que escuchan las leyendas, cierto?"- Preguntó con una pequeña sonrisa.
"Pues, sí."- No sabía que responderle. "Jamás habíamos escuchando las historias de la tercera esposa, ni la de Aki"- Mentí suavemente. "¿Verdad, Alexei?"- Pregunté amenazadoramente.
"Por supuesto. Aki. Jamás la había escuchado. Nunca."- asintió, intentando parecer convencido. Jake nos miró medio extraño. "En fin, Aki, aquí se rompió una taza y cada quien para su casa."- Dijo de momento y tuve que aguantar un bufido. "Creo que es hora de irnos."- Añadió rápidamente y estuve totalmente de acuerdo con él. Si seguíamos un minuto más en este lugar, nos aniquilarían por culpa de los chistes mongos de mi hermano. Pensé que tenía cerebro, pero, ahora lo estaba poniendo en duda.
Nos despedimos de la mayoría, ignoramos a unos cuantos, y prometimos mantenernos en constante comunicación con otros.
Sin habernos dado cuenta, las horas se habían ido volando entre leyenda y leyenda, hablando aquí, comiendo allá y discutiendo por el otro lado. Pasamos un rato a meno y gracias al cielo que nada malo pasó.
"Gracias por venir."- Dijo Jake, quien había decidido acompañarnos hasta el Impala, con una gran sonrisa.
"Gracias por invitarnos."- Lo abracé fuertemente.
"Estuvo genial."- Comentó Alexei, despidiéndose con un fuerte apretón de manos.
Nos subimos al Impala y nos marchamos, diciendo adiós con una agresiva agitación de manos y una gran sonrisa.
"Jamás habíamos escuchado esas historias."- Se burló Alexei, intentado imitar mi voz.
"Cállate."- Dije medio ofendida. "Al menos no salí con la estupidez de Aki, Aquí se rompió una taza y cada quien para su casa o como sea."- Imité burlonamente. "Sales con eso, teniendo a los tres bobos esos ahí. Capaz y se tomaban a pecho la frase, se transformaban y te brincaban ahí encima"- Comenté sonriendo cínicamente. "Que no es mala idea."- Añadí riendo por lo bajo.
"Eres una exagerada."- Se defendió sonriendo mientras íbamos de camino a 'casa'.
"¡No lo soy!"- Me defendí rápidamente.
"Lo eres."- Dijo convencido.
"¡Que no lo soy!"- Reté mientras cruzaba los brazos y lo miraba seriamente.
"Sí lo eres."- Dijo riendo mientras nos íbamos estacionando. La patrulla de Charlie no estaba por ningún lado. Últimamente le han estado tocando los turnos de madrugada.
"¡Que no!"- Dije mientras me desabrochaba el cinturón de seguridad y salía rápidamente del auto.
"Que sí"- Decía el inútil mientras abría la puerta y volvíamos a entrar a la casa y continuábamos con la discusión.
N/A
¡Hola a todos! ¡Con ustedes el capítulo 20! *Capítulo 20 saluda animadamente xD* ¡Otro logro más! No pensé que llegaría tan lejos. Todo gracias a ustedes, mis queridos lectores ¡Y otro logro más…he pasado de las 100,000 words! Un sueño hecho realidad. *llora de alegría*
Este capítulo lo iba a unir con el siguiente, PERO (siempre el dichoso pero xD) no me gustó como quedaron los dos unidos, así QUE, ¡los dividí! :O El Próximo será una Despedida de Año en la Casa Cullen, ¡estilo Van der Vaart, obviamente! ¿Qué locuras pasarán ahí? xD Y luego pasará lo que tanto ustedes quieren xD. Año nuevo, vida nueva y problemas nuevos para los mellizos. o.o
No sé si les guste mucho el capítulo. (Cruza los dedos, esperando que sí) ¿Vieron que les puse TODA la leyenda? Le quité el polvo al libro de Eclipse y me leí esa parte porque quería ponerlas en el fic, aunque no me acordaba de ellas xD Después cuando iba a escribir, busqué por la net y Boom Shakalaka la encontré todita y como yo quería que los mellizos también escucharan las leyendas, las tuve que poner. Si Bella las escuchó completas, ¿¡por qué mis mellizos no?! ¿Por qué? ¡¿POR QUÉ?! xD Por otra parte, estoy ansiosísima (¿?) de que lleguen los capítulos 22/23 =O ( Lo tenía en bosquejo antes que el 20 y 21!) lol
En fin, disculpen la mala ortografía, siempre se me va algo u.u ¡Me pueden avisar qué palabra está mal y yo la arreglo rapidísimo! En confianza, me dicen y arreglo No hay nada mejor que algo bien escrito. =D
¡Antes que se me olvide! Si quieren, desean, les place, gustan, interesan etc xD, pueden pasar por mi profile ya que hice una mini sección dedica al fic donde voy publicando una que otra foto relevante a MTQPAM! (ej. La casa 'verdadera' de Lexie y Alexei en NY, o el auto en que iban los hermanos Van der Vaart cuando tuvieron el accidente) La actualizaré conforme vaya progresando el fic. La hice solo para que puedan tener un más o menos de cómo son las cosas. Si las pasan a ver, me avisan ¡Espero que les guste!
¡A contestar Reviews! (Mi parte favorita *.*)
Yuya Kinomoto: ¡Hola linda! Que bueno que te reíste jaja ¡ese era el punto! lol 'canas verdes' jajaja todos los hermanos son así u.u aunque yo soy la menor/mayor (menor entre los hermanos, pero mayor en la estatura XDD) ¿Osito líder? Jajaja ¡no lo había pensado! Pero, sip, lo convierte en Osito Líder lol lol lol por cierto ¡Felicidades! Es tu comentarios más largo jajaja cuídate y nos leemos luego xoxox
Jazz: *Se arrodilla dramáticamente ante el cuerpo muerto de Jazz* ¡No puedes morir! ¡No puedes morir! ¡No puedes dejar este mundo sin antes haber leído el próximo capítulo! ¡Tienes que vivir, tienes que vivir! Jaja xD ¡Hola! Muchísimas gracias por tu review (Perdona el dramatismo, pero no me pude contener lol) Lexie, Lexie no puede quedar embarazada…aun xD Lamentablemente Bella, sí aparecerá, pronto MUY pronto. Y para mi muy apreciado D, falta todavía. Espero leerte otra vez Cdt!
Estela564: ¡Hola nuevamente Estela! Que bonito que ha pasado por aquí =D xD Sabía que me habías escrito antes, así que busqué tu review y lo volví a leer xD Gracias mil por el comentario *.* ¡La seguiré! DTB ciao!
Besos desde PR
R+R
Este capítulo cuenta con: 17 páginas *.*
7/3/14
