hola! aqui, reportandome este nuevo año con la continuacion de mis fics. perdi la practica, pero espero que este capitulo no les cause dolor de estomago, asi que a leer!


Corea, hospital. –Eun-

Es que estaba realmente furiosa. No podía creer lo que nos había pasado, lo que habíamos hecho y lo que ha hecho este hombre. -¿¡pero porque!?- exclamo sentándome, de pierna encima y brazos cruzados, en una banca del parque del hospital.

Tsuruga Ren me mira algo avergonzado y tiene intenciones de sentarse a mi lado, pero lo detengo en seco dirigiéndole una mirada de odio; ahora si que estaba molesta. Realmente molesta. ¿Por qué me tenía que pasar esto a mí? – ¡Toda es tu puta culpa!- le grite furiosa y el hombre no sabía que decir. El hombre mayor estaba conversando con una enfermera, quienes nos miraban de lejos, mientras que yo seguía amurrada y furiosa con el japonés que había llegado a estresar mi vida. Hace años que no me enojaba tanto.

El japonés se sienta, de todas formas y sin mi permiso, junto a mí. –lo siento, yo no pensé que…- intento decir pero lo calle con mis palabras. –Todo es tu culpa, ¡maldito acosador!- grite corriéndome hasta el extremo de la banca, lo más alejada posible, de Tsuruga Ren.

El soltó un bufido y me miro con un aire de cansancio. –fuiste tú la que grito como loca, no me echas la culpa a mi.- dijo y me puse roja de ira. –pero si has sido tú el que ha puesto sus manos sobre mí, donde no debía. ¡Enfermo sexual!- grite aun molesta con el.

Luego de que me quitara mi celular, hace unas dos horas atrás, me abalance sobre él para recuperarlo, pero él es más alto que yo y por más que me esforzara, no lo iba conseguir. Molesta lo empuje para poder tomar mi celular cuando él cayera, pero todo resulto al revés y él termino yendo hacia delante y, mientras yo tironeaba mi móvil, él perdió el equilibrio por mi culpa. Al final quedamos contra una pared, yo con el celular en mis manos mientras él se había afirmado de mi para no aplastarme, colocando una de sus manos sobre mi pecho. ¡Mal nacido!, merece pena de muerte. En ese momento grite tan fuerte que un escuadrón de enfermeras subió hasta nuestro piso y luego de separarnos, ya que quería matar al japonés con mis propias manos, nos pidieron que abandonáramos el lugar. Lo gracioso es que no estábamos dispuestos a hacerlo y nos aliamos para impedirlo; aunque al final de cuentas, terminamos siendo sacados a la fuerza por los guardias.

Ahora el hombre más viejo está conversando con las enfermeras y aclarando todo lo sucedido; aunque no hay mucho que aclarar, porque el japonés es un pervertido; se le nota en la cara. Las enfermeras deberían estar de mi lado, dejarme entrar y listo; se acaba el problema.

Miro al japonés de reojo y realmente quiero ahorcarlo, pero me es imposible. –estúpido, por tu culpa nos han sacado del hospital. Ahora no me dejaran entrar ni por ser la hija de uno de los directores, lo que significa que a ti menos te dejarían entrar. ¿Acaso eres imbécil japonés pervertido? Podrías haberte ido del piso cuando te dije que no verías a Kyoko. Ni en un millón de años permitiré que la veas. – murmure mientras me concentraba para hacerle mal de ojos. Nunca me ha funcionado, pero nunca es tarde para perder las esperanzas.

Miro mi muñeca, la pulsera reloj que llevo en ella, y veo que ya es hora de comer. Es cierto, muero de hambre. Suelto un suspiro y me levanto sin decir nada para entrar por la entrada sur del hospital y comprar algo para comer. Amo cenar cosas dulces y no perderé mi tradición por culpa de un japonés pervertido. -¡imbécil!- le digo levantándome de la banca y caminando rápidamente para dejar atrás a ese par de hombres que me ponen los pelos de punta. Soy como un gato; cuando tengo que defenderme, araño y saco pedazos rápidamente, sin consideración… creo que los gatos no hacen eso, pero da igual; para mí si lo hacen. Por eso me dan miedo los gatos.

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Hospital –Hyo-

Cuando llegue en la patrulla policial al hospital, me fui directamente a buscar a Eun; quien me dijo que tenía problemas con unos hombres que querían ver a Kyoko. Más que preocuparme por Eun, mi novia, me preocupaba por los hombres ya que no es fácil tratar con Mi chica.

Cuando llegue arriba, una enfermera me informo que la chica y los dos hombres estaban en el pequeño parque que tiene el hospital. Al principio me pareció raro, pero luego tuve la idea de que algo raro había pasado y se habían visto obligados a bajar.

Así fue, los desalojaron.

Cuando baje y me encontré con un japonés que pedía disculpas a una enfermera, entendí lo sucedido. Mire el parque y vi como Eun se paraba de una banca donde había un hombre, aproximadamente de mi edad, que parecía apenado y muy humillado. Sentí pena por él y fije mi mirada en la chica que cautivo mi corazón; quien, considerando la hora, supe que iba a comprar algo dulce para cenar. Sinceramente Eun no me preocupaba en ese momento, ya que sabía que si le preguntaba algo ella me evitaría y no me contestaría. Suspire y me decidí por ir a pedir disculpas donde el japonés.

Mi lema es: si ella lo rompe, yo pago.

A las mujeres no se les entiende o intenta corregir, se les quiere tal como son. Al menos ese es mi caso con Eun, la aprendí a querer tal cual como es y si ella comete un error, yo lo pago o enmiendo. Es fácil y me ahorro hacerla enojar.

Me senté junto al hombre y este me miro, para luego bajar la cabeza. -¿estás bien?.- pregunte y el hombre me contesto que sí. Sonreí al saber que hablaba coreano. –qué alivio, pensé que debería hablarte en ingles y eso, si que, me colma, soy pésimo con cualquier idioma que no sea coreano.- comente y el hombre soltó un suspiro relajado. – Soy Tsuruga Ren.- se presento y sonreí estirándole la mano en respuesta. –a mi me puedes decir Hyo.- le dije y el pareció algo incomodo, pero levante los hombros dándole a conocer que prefería que me llamara así.

- bien Hyo, ¿que es lo que quieres?- me pregunto y le di una palmadita en la espalda.

Respire hondo y me arme de espíritu para disculparme por la actitud de mi novia. –amigo, lo siento mucho. Eun, la chica que estaba sentada antes, aquí, es mi novia y, bueno, ella es un poco extrovertida. Disculpa si te causo algún daño, no lo hace de manera intencional. – dije y el hombre me miro sorprendido. – Cualquier cosa que necesites, puedes decírmelo para enmendar el error de mi Eun.- añadí y el hombre sonrió

El japonés miro el parque y luego me miro a mí. - ¿Cómo la aguantas?.- me dice sonriendo de lado y suelto una risotada.

Puede ser que Eun sea algo agresiva, loca o extrovertida. Pero cuando uno la conoce y aprende como es, se da cuenta que es muy dulce y cariñosa; es solo cosa de conocerla bien.

Al final entablamos una conversación entre hombres; machos de pecho peludo, como dice Eun, y él me explico que me entendía perfectamente, lo mire con ojos de plato y el soltó una carcajada. Luego me comento que estaba allí porque quería ver a Mogami Kyoko, ya que sabía que había tenido un accidente y estaba muy preocupado. Me conto que se conocían de hace mucho tiempo y que se amaban o eso cree el; porque Kyoko nunca nos hablo de él. Pobrecito, se va a llevar una gran sorpresa cuando sepa la verdad.

Bueno, me sentí culpable de que el no pudiera ver a Kyoko sana y salva, en condiciones para decirle la verdad, ya que nosotros debíamos cuidar de ella como nuestra hermana pequeña y habíamos fallado en eso. Se lo dije, pero él me dijo que no teníamos mayor culpa. Que las cosas pasan porque tiene que pasar y me agrado tanto que le permití ver a Kyoko. Aparte, sentía que era necesario que se enterara, lo antes posible, de que Kyoko no lo amaba. Ella nunca nos había contado sobre un Tsuruga Ren o un amor japonés, así que el se estaba formando puros rollos en su mente y terminaría con el corazón roto.

Le pedí que me acompañara y el llamo a un hombre mayor que vino con nosotros. Subimos al piso número siete y les señale la puerta de la habitación de Kyoko. El entro, pero salió sonriendo y diciéndome que había sido una buena broma.

Yo no creí lo que me decía, entre a la habitación y el lugar estaba vacío. Eran las diez de la noche y Kyoko no estaba en su habitación… ¿se suponía que los pacientes en coma no caminaban dormidos, o si?, entonces… ¿Dónde han metido a Kyoko?

Mire bien el lugar y la cama estaba hecha, todo como nuevo y parecía que nunca habían usado la habitación. ¿Qué diablos había pasado allí?

Estoy seguro que los pacientes en coma no son sonámbulos… ¿en realidad estoy seguro? Porque podría ser la única explicación para lo que esta sucediendo.


taran! que les parecio?

hace mucho que no escribia fics, pero intentare subir los capitulos bien seguido. me gustaria saber que tal lo encunetran, para ver si me falta mas practica o no y bueno, solo nos queda desearle mucha suerte a hyo con eun... porque la chica es bien dificil de caracter :)

alegria alegria! que el salseo se nos viene pronto.

besitos, recibo tomates, paltas, papas y si me tiran un par de huevos... estaria bien, asi podre cocinar el almuerzo para mañana.

muchas gracias por leer esta vieja historia! besitos!