bien, he terminado esta historia de la mejor manera que podía. ahora que lo pienso, el titulo no hace mucha referencia a toda la trama, pero se quedara así ya que me gusta... hay que pensar que, mas que el minuto perfecto, es como el final perfecto para esta linda pareja. así que a leer;

quiero expresar mis agradecimientos de antemano y disfruten este capitulo, porque lo escribí lo mas cursi que pude.

espero que les guste, besitos y nos leeremos en un futuro.


Cuando desperté de mi sueño, lo primero que hice fue sentarme y pensar en todo lo que había sucedido: estoy en un hospital, choque mientras conducía la motocicleta y Ren a muerto en un vuelo de avión. Cerré los ojos y deje escapar un gemido de dolor. Mi pecho estaba contraído y desee haber muerto en el accidente automovilístico.

Entro una enfermera y se acerco rápidamente a atenderme. No era necesario; yo estaba bien, aunque hubiera estado agradecida si mi vida hubiera quedado en el accidente. – Ren…- musite mientras sentía como la mujer me abrazaba compadecida de mi dolor.

Fueron horas de llanto hasta que ya no sabía si podría seguir lamentando lo sucedido, las lágrimas no me salían y mi cabeza estaba pesada. La enfermera seguía a mi lado y cuando vio que todo se había calmado, hablo. –Mogami Kyoko, ahora que se ha calmado, necesito que me acompañe.- me informo y asentí. Me puse de pie, y con la ayuda de la enfermera, caminamos lentamente hacia una consulta médica. Cuando entre, me encontré con la sorpresa de ver a un señor de bata blanca esperándome en su puesto de medico.

La enfermera me sentó frente al hombre y allí empezamos a conversar sobre mí, sobre lo sucedido, sin tocar el tema más importante para mí; porque él no lo sabía.

Luego de que el hombre digiera que todo estaba en orden y si lo deseaba podía ir a casa, sonreí cansada y me despedí amablemente de él.

La enfermera me acompaño de regreso a mi habitación, pero nos encontramos con una gran sorpresa. - ¿los conoces?- me pregunto la mujer antes de que ellos notaran nuestro próxima presencia y yo asentí lentamente.

-Tsuruga-san.- comente y ella me miro incrédula, no sé qué es lo que ha entendido mientras yo lloraba, pero, fuera lo que fuera, ya no tenía valor alguno.

Ren, quien está en el marco de la puerta de mi habitación, se gira y sonríe como un dios griego al verme. La enfermera que me sostiene pasando uno de mis brazos por sobre su hombro, me suelta y siento que voy a desfallecer. Miro a Ren y no puedo creer que este aquí; no murió. Ren no murió en el accidente.

Doy unos pasos hacia él, cuando ya lo tengo al frente a mí, sosteniéndome entre sus brazos. – Estás bien.- me dice y yo sonrió

Mis lágrimas comienzan a caer, pero no dejo de mirarlo.- y tú estás vivo.- agrego antes de apoyar mi frente en su pecho.

Ren me pide que me tranquilice mientras me sobra la espalda, pero no puedo, yo creía que el estaba muerto. Me abraso a su cuerpo y el hombre al que amo aprovecha el momento para tomarme en brazos y llevarme dentro de la habitación.

No quiero abrir los ojos, no sé qué es lo que pasa, pero solo quiero sentir a quien esta abrasándome.

Estamos sobre la cama, yo abrazada a el, mientras Ren me consuela.

Ren está vivo y no puedo dejar de llorar de la felicidad.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Ya estábamos en plena navidad y aun no terminaba de decorar el departamento; hacerlo solo era complicado, pero, no podía pedirle ayuda a mi Kyoko-chan, porque ella necesitaba descansar.

Termine de decorar todo y me deje caer en el sillón orgulloso por mi trabajo. Esta era la primera navidad que pasaría en corea junto a la chica que amo. Respire hondo y sentí unas suaves manos que rodeaban mi cuello. – ha quedado todo muy lindo, Ren.- dijo Kyoko y sonreí, aunque, luego de unos segundos, fruncí el ceño en modo de desaprobación

Kyoko no debía estar en pie. –Ve a acostarte.- le pedí y ella hiso un puchero. –pero Ren… estar solo en la habitación es muy aburrido.- se quejo y recordé la última vez que la oí decir eso. Fue hace diez meses, luego de que tuviera aquel accidente en la motocicleta de su amigo. Esa vez me quede en corea por un mes y algo para cuidarla en su departamento ya que, por ordenes del doctor, Kyoko debía hacer reposo. Fue casi imposible mantenerla descansando todos los días, pero no imposible.

Mi chica rodeo el sillón y se sentó a mi lado, apoyando su espalda contra mi pecho. –Descansare aquí, a tu lado, mientras esperamos noche buena.- comento y me pareció una buena idea. Abrase a Kyoko y sentí las curvas de su cuerpo. –Ren, no tan fuerte, podrías hacer daño.- comento y acaricie el vientre de mi chica. Kyoko está embarazada, tiene siete meses y no pienso volver a Japón por nada del mundo. Cuando estaba en medio de la grabación y me llamo Eun gritándome que era un hijo de perra por dejar abandonada a Kyoko, supe que algo había sucedido.

Pedí a Yashiro que me comprara un pasaje a corea y cancelara mis futuros trabajos, ya que solo me quedaría con los que tenía pendiente. Mientras iba en el avión, mil historias pasaron por mi cabeza y, gracias a dios, todo se aclaro cuando llegue a la empresa en la que trabaja mi chica. La busque y la encontré disfrutando de un helado en la cafetería, cuando aun eran las siete de la mañana. Claramente esto me indicaba una sola cosa y cuando Kyoko me lo dijo, me sentí lleno de alegría; íbamos a ser padres.

Luego de aquello, volví a Japón para terminar mis trabajos y, hace tres meses, me traslade legalmente a corea. Ahora vivo junto a mi chica en un lindo departamento, pero pronto tendremos que cambiarnos a una casa; porque quiero tener una familia muy grande. Muy, muy, grande.

Kyoko me bezo el cuello. -¿en que estas pensando amor?- pregunto y yo simplemente solté una risita. –En que te amo mucho.- agregue y Kyoko quedo alegre con aquella respuesta. – yo estoy pensando en que santa quera comer galletas y un poco de leche.- dijo y supe, por el tono en que dijo aquello, que debería ser yo quien hiciera las galletas…. Bueno, solo espero que santa tenga un remedio para la indigestión estomacal, porque seré yo quien prepare lo que desea mi princesa.

Fin